¿Cómo educar, formar y rehabilitar?
Según José M. Cagigal: La Educación Física es, ante todo una ciencia con objeto formal propio; el ser humano en período de formación. Por consiguiente, ha de tener su propia metodología.
1ª) Se trata de una ciencia situada dentro del campo general de la pedagogía. El profesor de Educación Física ha de contar con todos los ingredientes formativos de un pedagogo. Los tratadistas de la Educ. Física, que esta ha de ser dirigida, ante todo, por pedagogos y filósofos. En esta segunda palabra ésta ha de ser el entendimiento específico de la primera. Para comprender que cosa haya de ser el pedagogo en Educación Física, es menester fundamentar una auténtica filosofía de la Educ. Física. De esa filosofía de la educación se habrá de deducir el perfil específico que ha de tener el pedagogo o sea el Profesor en la materia, dentro o al lado del marco genérico de la pedagogía.-
2ª) Estos serán especialistas en la Educación Física. Dentro de la moderna Educ. Física, hubo corrientes higienistas, patrióticas, militaristas, etc. Pero podemos dejar de ignorar el predominio intelectualista que predominó los sistemas occidentales entre ellos Guts.Muts, Comenius y sobre todo Victtorio da Feltre, son jalones que se han tener en cuenta. La ascética pedagógica cristiana tuvo su influencia en la concepción pesimista del hombre. Luego el Renacimiento sin dejar de lado el intelectualismo atendió a sensibilidad estética del cuerpo humano. Y se sigue con los movimientos que se caracterizan por una progresiva fundamentación científica. La Educación Física se alía, primero con la anatomía y fisiología, luego con la anatomía funcional y la biología y así consolida su mayoría de edad. Es indudable que la Educ. Física debe tener una visión integral del ser humano, entendiendo a esta como objeto de la labor pedagógico.
Se acepta que el profesor de Educación Física haya de poseer conocimientos de pedagogía, psicología en general, anatomía, fisiología y sociología.
Sobre estos elementos debe ser estructurada una Educación Física, base de una generalizada Cultura Física.
Estos conceptos y principios están, en la formación de todo docente, profesor de Educación Física, si fueron impartidos en nuestros cursos (año 1950 y posteriores) pero siempre hay un pero; no tuvimos un estudio sobre nuestro perfil sociológico, un saber o una orientación a que sector etáreo teníamos preferencia; inclinación; capacidad para desarrollar nuestra vocación.
De acuerdo a nuestra calificación final y ranking, teníamos elección de cargo, preguntarán ¿no tuvieron práctica docente? Si en escuelas en las cuales no siempre cubrían o satisfacían nuestras aspiraciones, he inquietudes. ¿Por qué? Bien por que no tenían instalaciones acordes en las (escuelas públicas estatales, gratuitas) a lo practicado, aprendido; el recibimiento de las Directoras, maestras, era frío, o éramos la solución para que al finalizar el año, los niños debían marchar formando columnas, filas en actos, o el apoyo a la fiestita de fin de año.
Debíamos de plantear y exponer nuestros derechos como un docente más, pero no teníamos el respaldo de nuestro organismo. Nuestro análisis de la situación motriz de los escolares quedaba relegado. Pero había excepciones, en algunas escuelas de contexto crítico, en zonas rurales, o en escuelas con capacidad y programación para actividades pre-deportivas y deportivas como: hand-ball y atletismo, se llevaba un programa deportivo, pero eran contadas, dado que debían ser apoyadas por la Dirección escolar, con la participación de una maestra y el apoyo de padres., situación que no siempre se daba, dado que las competencias, llevaban horas extras al maestro y a la Dirección de la escuela, que no eran compensadas económicamente.
Al comenzar el año y en la elección de cargos, decidí elegir un gimnasio o centro multifuncional, que tenía baños, vestuarios para ambos sexos, oficina docente y una Dirección.
Pensé que tocaba el cielo con mis manos…pero debo aclarar ciertos aspectos que tenía este nombramiento, contaba con un personal docente de años en sus funciones próximo quizás a jubilarse; con conductas y programas conservadoras y no estar dispuestos a ver invadido su protocolo. Aclaremos… mi generación del año 1958, usábamos equipo largo deportivo, o sea pantalón, campera en invierno, short corto en verano y calzado deportivo liviano, como también el trabajar en determinadas actividades, "descalzas."
Mis colegas al frente del departamento femenino, usaban a la usanza antigua de pollera acampanada o tableada con largo por debajo de la rodilla., de color gris, el estilo o protocolo de esos años de la Com. Nac. Educación Física dejaba libre al criterio de cada docente el color; claro que la moda influenciaba en la propuesta y tomamos el color azul, con la insignia de nuestro organismo.
Los enfrentamientos no tardaron en aparecer; 1) la entrada en calor, avanzando o trotando en forma libre por el gimnasio, propuesta no aceptada, dado que se exigía por la Dirección del gimnasio, que se debía marchar, con el consabido izquierda y derecha en los pasos, en columnas y formar para los ejercicios fundamentales (A).2) usar el piso del gimnasio que era de madera lustrada, para los ejercicios abdominales, decúbito ventral, o dorsal, etc. (no aceptado). Fui llamada a la Dirección para explicar mi programa, que tenía confeccionado y que determinara el porqué usar posiciones riesgosas que podrían clavarse alguna astilla (?), o dañar la ¡columna!
El Director del gimnasio, también observaba mis movimientos, al correr encontraba que caía polvillo del techo, que podía anticipar un ¡derrumbe! el mismo, argumento que rebatí informando mediante la venida del personal de talleres de la Com. Nac. Educ. Física que al secarse la pintura que era de cal, esta por la vibración del piso, se desprendía, pero el techo no corría riesgo. Dio la orden de no trotar, no rebotar, en fin "estaba cercada".
Para terminar: en cada área tanto femenina como masculina, había una caldera alimentada a leña, para que las duchas tuviesen agua caliente; en virtud de que el horario era extenso, ocupaba el medio día, no tuve mejor idea que en el borde de la caldera, colocar el sándwich o sea tostar el mismo y hacerlo más apetecible, claro el olor, aroma a pan tostado, a veces se expandía y resultó que mis colegas dieron el aviso al Director y este al borde de la histeria, me increpó el no tener respeto por la normas, tenerlo con la presión al límite y que había informando a mis superiores la conveniencia de mi traslado, dado que no me ajustaba a las reglas y era un ¡mal ejemplo!
El Director General de la Com. Nac. Educación Física era un profesor recio, pero justo(a veces) gritón cuando perdía los estribos y citaba a los docentes para solucionar los problemas, aclarar situaciones después de las 7 h PM, me recibió con cara de pocos amigos y expresó mi poca consideración con colegas adultos mayores, que estaban al final de su carrera, no comprendiendo sus formas de pensar y actuando siempre en forma avasalladora.
Para que entendiera el privilegio con que se me había compensado, me enviaba a una plaza en una zona, dónde iba a entender como trabajaban otros docentes…
No contesté, acepté el cambio y pensé que debía incursionar por otros ámbitos, carecía de experiencia sobre locales, gimnasios, plazas en fin las instalaciones que integraban el organismo.
Llegué y más que sorprendida, era una placita en forma triangular, en el extremo de una esquina, que contaba con una cancha de volley- ball, un rectángulo que no tenía medidas oficiales con tableros de basket, unas hamacas infantiles, 2 bancos de madera, una oficina o dependencia pequeña, que tenía un funcionario que oficiaba de guardián de la misma. Me presenté y me señaló lo precario de la misma, dado que tenía una pequeña habitación que oficiaba de depósito, dónde guardaba los útiles, las pelotas, red de volley y útiles de limpieza. Pregunté ¿el baño? No tenemos; concurrimos a la buena disposición de una vecina, que en caso de extrema necesidad, nos permite el uso. Los chicos que concurren a la placita, vamos al bar de la esquina, que siempre nos habilita el uso de los higiénicos-
Me sentí abrumada, y desorientada, no tardaron muchos minutos, entró un Inspector que sobre aviso venía a constatar mi presentación al nuevo servicio. Lo medí con la mirada, (debo aclarar que tenía y tengo un carácter, poco controlable, más en esos años), le pregunté si no se avergonzaba de presentar un lugar como este, carenciados totalmente para realizar actividades recreativas, físicas, sin baño y para rematarla, ¿esta habilitado por la Intendencia Municipal de Montevideo?
Bueno, no hay que dar mayor información que devuelta tuve que volver a las oficinas centrales, pero me preparé muy bien ante la embestida del Director.
Entré no después de las 7 HP; si no a las 5 HP, en punto.
Por supuesto que llevé escrito lo que ha continuación transcribo, para dejarlo como testimonio:
La educación ha sido a través del tiempo, de múltiples enfoques críticos formulados en función de los distintos puntos de vista filosóficos y bajo la influencia de las condiciones socioculturales de cada época. Su análisis puede encararse desde las perspectivas sociológica, biológica, psicológica y filosófica
Los criterios dominantes en nuestros días son el sociológico y el biopsicológico.
Si tenemos a la Educación en el proceso que aspiramos a preparar generaciones nuevas para reemplazar a los adultos que naturalmente, que se van retirando de las funciones activas de la vida social, debemos asegurar valores y formas de comportamiento social de probada eficacia en la vida de una sociedad.
La Educación es un proceso que atiende a capacitar al individuo para actuar concientemente frente a nuevas situaciones de la vida aprovechando experiencias anteriores, teniendo en cuenta la integración y la continuidad y el progreso social y educacional.
Hacia una Didáctica General y Dinámica.
Imedeo G. Nérici.
Espere algún gesto, dejando lo expresado por escrito en el escritorio, y con voz firme dije: Ahí no vuelvo más. No estudié tres años, a un promedio de 16 materias, por año para terminar en un lugar sin perspectiva, sin posibilidades de formar, educar y crear hábitos de higiene.
Me escuchó, me midió con una mirada interrogadora y dijo:
Con agallas y mucho cogote, podría haber un sumario, una advertencia por la conducta impertinente frente al Inspector, pero en fin sigue con suerte, dado que el área de la enseñanza deportiva en Secundaria solicita ¡ya! una docente para el liceo N 4º, en virtud de aproximarse los eventos de encuentros de atletismo y es un liceo con prestigio, su Director quiere una representación con nivel del citado liceo.
Es un liceo que permanece todavía enorme que ocupa una manzana, pero con la mentalidad de los años 40-50; estar rodeado de enormes arcadas y columnas en el centro un gran patio abierto dónde las clases desembocan para recrearse, con dos plantas y espaciosos corredores.
¿Pero la actividad deportiva en dónde? El embaldosado del patio era rugoso, las caídas podrían resultar dolorosas si realizábamos piques, no teníamos baños deportivos para cambiarnos, el lugar no era correcto. Planteamos el Director los inconvenientes y realizó gestiones para concurrir a una plaza de deportes en el Parque Rodó, cercana al liceo.
Si tenía baños para cada sector femenino y masculino, canchas de tenis, basket, volley, hamacas y para realizar piques y carreras cortas, un sector detrás de las canchas de tenis, que permitía el entrenar en ese fundamento, por cierto todo al aire libre, ningún espacio cerrado en caso de mal tiempo o frío, ya que era invierno y las competencias se realizaban en setiembre; mes de la primavera y las vacaciones adjuntas.
Recordé mi promesa de no trabajar en atletismo, siendo que fue la materia que con mayor esfuerzo y tiempo que me costó obtener el título, pero era un desafío, una última oportunidad ya que mi situación peligraba por mis desacatos frente a los anteriores nombramientos.
Empecé ofreciendo por clases, el interés de participar, entrenando para el evento, o sea lograr una pre-selección, el Director sugirió que fuese femenina, para evitar situaciones conflictivas ya que la plaza estaba en pleno ¡parque! y una profesora mujer, debíamos mantener una distancia con el desarrollo de actividades que recién comenzaban y evitar situaciones riesgosas con los padres.
Tuve éxito, por que el Director colocó el horario dentro de la currícula y muchas jóvenes, tratándose de no tener que concurrir al liceo; ¡aceptaron!
Volver a los libros de entrenamiento, ajustar mi perfil de entrenadora, me costó y más con las preguntas que siempre realizan, ¿si era campeona de qué disciplina, si había competido?, fui muy franca, era un desafío para todas, tratar de hacer un buen papel deportivo.
Soy profesora, nunca competí, pero esto va ser un desafío para Uds, y para mí y si hacemos un papel digno, el liceo se sentirá orgulloso por nuestra participación.
Para rematarla , en el club Sporting , o sea al lado de la plaza entrenaba el liceo N 7º de la zona de Pocitos, tenían gimnasio, cancha abierta en fin, el Director del liceo aficionado al basket, que era el deporte que militaba en dicho club, otorgaba las instalaciones al mencionado liceo, como apoyo al deporte estudiantil.
Nos vigilábamos y sabíamos del prestigio deportivo del mencionado liceo, que de larga data competía en atletismo. Las colegas del N 4º, después de entrenar con un tiempo en días fríos, de lluvia, me plantearon por que no solicitar el préstamo del gimnasio ¿algunos días?
Nos presentamos a los dirigentes y explicamos la situación que padecíamos, siendo que el liceo quedaba a pocas cuadras y algunos habían concurrido y los ex –alumnos, sentirían con orgullo el apoyarnos. Dio la casualidad, que en ese momento partían las profesoras, colegas y con gesto altivo nos saludaron y apenas dirigieron la mirada a las autoridades.
Esto bastó para que los directivos nos otorgaran horarios para el uso del gimnasio y la cancha abierta, nos invitaran a comer o usar la cafetería, para una merienda, etc.
Mejoramos y se acercaron más docentes, en virtud de la calidad del equipo, que tomaba forma, con una comisión de padres, por que había que tener equipos, calzados de clavos que no poseíamos, en fin necesidades que el liceo a más de la insignia no podía otorgar; nada. Pero el club que nos daba cobijo, realizó unos de los bailes que mensualmente realizaba y que con el apoyo de los estudiantes, que querían ver y bailar con sus compañeras, el apoyo del Director, logramos los equipos, algunos zapatos de clavos a compartir, de acuerdo con los números y "a competir"
Debo de reconocer que el desfile de nuestras alumnas atletas, fue emocionante, cabe resaltar algunos perfiles para mí inusitados, una atleta de origen húngaro, que quería ser aviadora, buen físico, implacable en los desafíos de correr carreras de velocidad, se imaginaba que volaba, ganó con el aplauso de los presentes y la emoción de sus padres, inmigrantes que no entendían mucho el significado de competir. Una morena, pequeña fornida, que venía desde lejos, su madre trabajaba como doméstica en la zona del liceo, lanzaba la bala con furia inigualable, por supuesto obtuvo su medalla y su madre agradecía, el orgullo que esta presea significaba para la familia. Y la última, la más incumplidora, poco querida por sus desacatos y siempre destacándose por tener una figura elegante, dio el batacazo en salto alto, no dejábamos de estimularla, alentarla, por que competía con el liceo rival, el N 7º, ganó se llevó las miradas de todos los presentes, la ¡perdonamos!
El club realizó un baile para destacar su apoyo y entregar medallas a las competidoras, había satisfacción y orgullo por parte de Directores, padres, compañeras de trabajo en fin, me sentí aliviada de haber cumplido.
Una vez más reconocí el valor de las enseñanzas de José María Cagigal:
El juego deportivo brinda muchas posibilidades de contacto directo con la naturaleza, con las cosas simples, con la espontánea riqueza que reboza la amistad. Una ciencia; la Educación Física cuyo objeto formal es el ser humano, la juventud, puesto que es el fin de toda educación, ha de integrarse en su metodología todas las propuestas lúdico-deportivas.
Este programa de formación deportiva, que se implementó en el liceo por parte del equipo docente, llamó la atención de las autoridades de nuestro organismo o sea la Comisión Nacional de Educación Física.
Todo proyecto tiene su fin y mi Director, o sea el responsable de mi nombramiento, entre asombrado y satisfecho, propuso que el año entrante se pusiese en la lista de elección de cargos al liceo N 4º (Zorrilla de San Martín).
Como toda actividad docente y deportiva, siempre hay directores de instituciones que buscan profesores para integrar a sus filas y eso me aconteció, nada menos que la Directora del Instituto José Batlle y Ordóñez, liceo femenino que en mi adolescencia había realizado los cursos secundarios, no habiendo nunca bajado a su gimnasio, por elegir practicar la natación y siendo el apoyo que tuve de una docente cuando no pude ingresar a la Facultad de Medicina y orientarme ella a la Educación Física.
El destino, tiene infinitas formas de formar a un docente, por respeto y agradecimiento aunque ya no está entre nosotros la profesora y Directora del Instituto mencionado era Nelly Rey de Langlade, también Profesora de gimnasia formativa en el Instituto de Educación Física y su esposo Profesor y Director del Instituto de Educación Física Prof.Alberto Langlade.
Me imaginaba dando clase o apoyando a otra docente, en el gimnasio que nunca concurrí, por elegir como lo expresé la "natación" en el club Neptuno. Pero no; se me asignó el apoyar las necesidades de situaciones que se presentaran en el Centro, llevar una agenda con teléfonos y personas a contactar, coordinar los desayunos de trabajo, con las necesidades que toda mesa de trabajo debía contar, preparar los informes a las autoridades, ir a los acuerdos con la Directora del Liceo Profesora Alicia Goyena, mujer recordada por profesores, alumnos por su capacidad, su entrega a la enseñanza, en fin los elogios son inconmensurables para nombrar a esta docente.
Los tres años que estuve en ese cargo, aprendí; mejor dicho me entrenaron a gerenciar los distintos proyectos, programas que la dirección del departamento tenía elevado a las autoridades del organismo. Era de rigor en esa etapa de la Educ. Física, realizar eventos gimnásticos hablo de los años 60 en adelante, en estadios como el nuestro el Centenario y el Parque Central, se integraba al programa con la participación del equipo de habilidades y destrezas de los alumnos del I.S.E.F.(varones) que trabajan dentro de la escuela danesa, gimnasia a mano libre, saltos de plinto, etc.
Era un espectáculo ver a esos jóvenes futuros docentes, con el tronco desnudo, dirigido por el Prof. Langlade y su equipo de colaboradores (Pacho Seoane) las alumnas del I.B.O (Inst. Batlle y Ordóñez), estando la Prof. Martha Busch participando también el liceo Dámaso Antonio Larrañaga, estando al frente una docente invalorable como la Profesora Sonia Alemany(ambas desaparecidas).
Fueron años arduos, de preparar las exhibiciones, los ensayos, todavía el organismo rector aportaba los medios económicos para tales encuentros, ropa, pago de materiales para el trabajo del equipo del I.B.O. que seguía la línea de la escuela alemana del Prof. Medau.
Nunca olvidaré cuando presenté la solicitud del material, 200 pelotas de goma siendo que el trabajo gimnástico era utilizando este útil, tuve que contener la risa cuando fuera de sí, el profesor Director Profesor Carámbula, caminaba por el corredor hacia las oficinas de los Directores(gerenciales), picando imaginariamente una pelota, repitiendo 200 pelotas. ¡Tú vienes y explicas, como es que necesitas esta barbaridad de "pelotas!".
Con esta exhibición, en el estadio Centenario yo no sabía, que mi Directora Langlade se jugaba un reconocimiento desde Alemania, que trajo aparejado la visita de toda la escuela Medau, a nuestro país, en una gira por América. Pero ésta es otra historia…
En ese entonces, por supuesto que la irritabilidad de otras directoras de centros de liceos, planteaban las falta de docentes para cumplir con el programa y el I.B.O. estaba en la mira con 14 profesoras, vino la orden desde el Directorio del organismo de que con 11 profesoras eran suficientes, agregando que además quedé embarazada, motivo que para cumplir con la tarea que tenía asignada se volvía compleja y estando entre las 3 últimas en ingresar, se medió el traslado a un liceo que instrumentaba un proyecto coe-ducacional, situado en el Cerro.
Una nueva experiencia, que agradezco a la dirección del Liceo del Cerro Profesor Andrada, (desaparecido) el coordinar un trabajo conjunto de un profesor masculino y femenino, siendo que las clases eran mixtas, esto llevaba según su propuesta a un respeto, comunicación entre ambos sexos, no quitando que se separara la clase, de acuerdo al interés de fomentar la fuerza, destreza en los jóvenes y la femineidad flexibilidad, también la agilidad en las chicas.
Contábamos con un gimnasio, un despacho u oficina docente para reunirnos y como el liceo quedaba en la zona nor-oeste de Montevideo, nos construyó un parrillero, dentro de la oficina para poder almorzar o cenar, dado que el horario del liceo y de clases era extenso. Debo informar que el Cerro era una zona industrial, la federación de la carne tenía su sede allí, frigoríficos, una playa con una zona pesquera, por lo tanto los padres apoyaban donando carne, fiambres, pescado.
Quiero destacar que el ambiente de la zona y el liceo del Cerro es algo a recordar, no olvidaré que al bajar del ómnibus el vecindario tenia la costumbre de merendar o tomar mate en la vereda, hábito muy común en nuestro país, saludaban a todos los docentes, creando un entorno familiar. Pero a nuestro Uruguay se acercaban nubes de tormenta y que el Cerro, como barrio obrero, industrial y sindicalizado iba ser golpeado muy duramente.
Llegaron las huelgas y la federación de la carne, radicalizó sus posturas en el barrio, cerró filas con su sindicato a la cabeza, agregó los cañeros de Bella Unión, o sea la zona al norte de nuestro país Artigas, que exigían tierras que estaban sin cultivar en manos de terratenientes y fueron acogidos por los síndicos de la carne, dándole un terreno en la calle principal del Cerro; la calle Grecia. Los "peludos" como se les identificaba, por trabajar en los cañaverales, dejaban su pelo largo y con barba, vinieron con su familia, mujer, hijos, acampando en carpas y como acostumbran a vivir a la intemperie, se convirtieron en un espectáculo más en el barrio.
Una noche, inesperada estalló la contienda "la huelga,"quedamos aislados los docentes, por falta de comunicación, los avisos de los obreros de posibles ingresos de patrullas era mediante los golpes en las columnas de los trolley-bus, la oscuridad de la calle daba miedo, solo pensaba en mi hogar, mis hijos, la información que por radio se estaría dando; las puertas cerradas de las casas, las ventanas y postigos no permitían ver luz, ni vecinos, solo una ventana cuya cortina se corrió, vi a una persona que observaba, me animé a tocar su puerta y con enorme temor pedirle, casi en tono de súplica que me permitiese llamar por teléfono a mi casa, avisé de mi situación y oí la voz de mi marido pidiéndome cautela, agradecí el apoyo a la señora y volví a la calle.
Caminé en dirección al liceo y me encontré con funcionarios y colegas, que también no habían sido advertidos del cierre del puente, (que une el Cerro con la Teja por la guardia metropolitana) de la huelga de ómnibus, o sea el transporte para salir del Cerro.
Sugirieron algunos funcionarios, que el paso por debajo del puente era posible, dado que el arroyo Pantanoso que lo recorre estaba en bajada, con cuidado podríamos atravesarlo por sobre las piedras y salir al otro extremo del puente y llegar a la plazoleta Lafone y tomar algún transporte.
Nunca olvidaré lo vivido, un joven se animó a cruzar por entre las piedras, sin hacer ruido ya que arriba estaba la guardia, lo esperado ¡tropezó y alguien tuvo una exclamación!, eso bastó para que las linternas alumbraran el arroyo y bajaran por el otro extremo los "milicos" como despectivamente así los llamábamos lo arrestaron, nos escondimos tirados en el pasto, mudos de miedo y presencié el terror de un colega docente que sacó su carnet de afiliación a un partido, la rompió y se la comió-
Le pregunté por esa actitud, para mi desconocida, contestó tirarla sería un "deshonor"; debo informar que yo no pertenecía a ningún partido y no tenía experiencia de gremios, sobre conductas sindicales.
Nos separamos el estar juntos nos traería dificultades y sola volví sobre mis pasos y llegué al campamento de los "cañeros o peludos", el único lugar iluminado y habitado. Me acerqué temerosa, pidiendo poder quedarme allí hasta el amanecer, me recibieron calidamente informándome que estaban enterados de lo sucedido, pero allí estaba segura, había una guardia del sindicato que informaba si avanzaban los "milicos."Eso eran los golpes que se oían en las columnas, dando señales sobre las situaciones que se vivían en el Cerro y alrededores. Por supuesto que no dejaba de temblar y organizar mi mente, sobre como salir con vida y de mi futuro.
Me dieron un café, para entrar en calor y comida, que agradecí pero trataba de no llorar pensando la calidad de vida que llevaban esas familias y lo distante de la mía y de mi hogar. Cerca del amanecer se acercó una mujer y su compañero informándome que debía cambiar mi indumentaria, ya que detenían a transeúntes al pasar el puente y lo mejor era hacer creer que era una empleada o limpiadora de familia. Dejé mi ropa, solo los documentos, el bolso con el equipo, zapatos, me dieron ropa de otra mujer, me ataron el pelo con un pañuelo y una de ellas con un bebé en brazos, me dijo que pasaría conmigo el puente, diciendo que lo llevaba el mismo al hospital por tener catarro, yo a trabajar al Paso Molino, un barrio cercano, si me preguntaban diera una dirección que era un contacto, con seguridad. No dejaba de temblar y me sentía avergonzada de la frialdad, seguridad con que actuaban, mi ignorancia de una comunidad de mi país, de cómo vivían, luchaban mujeres, niños que al lado de los míos ajenos a todo, desde pequeños sabían ya las limitaciones de la sociedad. Agradecí y saludé con un adiós y empezamos a caminar, llegamos al puente y con total soltura mi compañera me informó, que avanzara sin titubear, que ella hablaba, yo solo con la cabeza afirmara y si me preguntaban algo con voz trémula diera mi nombre, sin bajar la cabeza.
Pasamos como estaba previsto y llegamos a la plazoleta, me senté en el primer banco junto a ella, esperando el primer ómnibus que pasara lo tomamos, nunca olvidaré el N º 76, que me acercó a mi hogar a mi familia. La abracé, me dio un nombre, seguro no el verdadero y me comentó que no contara nada de lo sucedido, a autoridades ni familia y se bajó, no sé ni en dónde ni adonde, se dirigía.
Nunca comenté este episodio, si a mi esposo, ahora en estas líneas. Aquí termina la aventura del Cerro y comenzará una nueva.
A la tarde siguiente me presenté en la Com. Nac. de Educ. Física, al Director docente Prof. Carámbula, para solicitarle la baja del organismo, es que la experiencia pasada no me permitía razonar, sintiendo que era la única salida. Siempre tranquilo, sereno escuchaba mis planteos, asistiendo con la cabeza lo triste y riesgosa de la situación pasada, y sugiriendo una pequeña licencia médica, para superar el trance.
Siempre la providencia me guardaba otra oportunidad y apareció de improviso, he hizo pasar a una docente prestigiosa que esperaba ser atendida y que había sido mi Profesora de Psicopedagogía, Eloísa Etchegoyen de Lorenzo en el Instituto y me había premiado con la mayor de las calificaciones en su examen.
El Director le explicó mi situación y se dirigió a mi persona con estas palabras "Ana siempre hay personas, niños que necesitan de la ayuda de otros, no pienses solo en los comunes, convencionales, hay impedidos, discapacitados que yo estoy aquí para brindarte esa oportunidad." Director le vengo a ofrecer becas de 3 meses de duración, con los técnicos, médicos, fisioterapeutas, de EE.UU. y Europa y América que formaran a profesoras, maestros, fisioterapeutas, solicito que le de una oportunidad a Ana para trabajar y estudiar con nosotros y luego ir a escuelas y centros de apoyo, que atienden y educan a bebés, niños y jóvenes con discapacidad"
Así incursioné en un mundo para mí desconocido, de las personas con discapacidad, por medio del Instituto Interamericano del Niño, la Escuela N 1º cita en el Prado.
Era un lugar soñado, fuera de este Uruguay, conocí representantes de toda América que venían a formarse a este Centro, 7 edificios, residenciales de estilo, que habitantes de la zona fueron algunos vendiendo y otros donaron que se comunicaban entre sí, por un jardín trabajado por jóvenes con discapacidad, huerta, árboles como nogales, castaños, magnolias, en fin sentarse debajo del tilo era el descanso mayor para un docente, podía pretender o ansiar.
A pocos metros de este complejo, estaba situada la Clínica para bebés, madres que era atendido por pediatras, neurólogos, asistentes sociales, fisioterapeutas y maestros, que enseñaban a los papás, a la familia, concurriendo al hogar, hasta que la mamá superase el trauma de tener un hijo con discapacidad. Esta Clínica había sido donada por organizaciones internacionales, por padres con buen relacionamiento en lo ejecutivo y que siendo el único Centro con un nivel de 1º mundo en lo material, en el personal técnico profesional y habiendo consultado en el exterior, recomendaban la Clínica dirigida por la Profesora y Maestra Eloisa Etchegoyen de Lorenzo.
En el entrenamiento visitamos los centros escolares con discapacidad de la capital, motrices, ciegos, retardo mental, paralítico cerebral, recogiendo información sobre programas, niveles de atención, etc.
Mi vida cambió y sentía que había un porqué, obtuve mi certificado autenticado por las personalidades internacionales y volví a la Com. Nacional de Educación Física.
Me enviaron a la Escuela Franklin V. Roosvelt, también situada en el Prado, en una suplencia por una docente que estaba usufructuando una beca en el exterior, trabajaban atendiendo a niños y jóvenes con discapacidad motriz y parálisis cerebral.
En una casona de dos plantas con ascensor, también con apoyo de la ONG, de los EE.UU con el mismo nombre, era semi- privada, todavía a nivel público no teníamos una escuela para la atención de niños y jóvenes con esta discapacidad motora y cerebral. Salón de música, biblioteca, comedor, nutricionista, sala de fisioterapia, fonoaudiólogos, gimnasio, consultorios para la atención a nivel traumatológico, psicológico, un fondo y frente arbolados que daban una imagen de tranquilidad, con canchas de fútbol y basket, que con gran dominio con sus sillas de ruedas y bastones canadienses, jugaban con apoyo de profesores y maestros.
Tenían sus camionetas, para el retiro y entrega de los alumnos a sus domicilios. Fue una experiencia asombrosa, ver trabajar en el gimnasio, algunos chicos con sus miembros inferiores atrofiados, por que habían padecido la poliomielitis, epidemia que pudo detenerse al descubrirse la vacuna de inoculación obligatoria, por el bien recordado Dr. SALK.
Terminada la suplencia, me nombraron a una pequeña escuela, Nº 210 con niños con discapacidad intelectual, la cuál permanecí el resto del año. Un centro con limitadas posibilidades de espacio, solo un patio interior y un fondo pequeño, pero con un personal que apoyada por la Directora, se rendía y trabajaba, incluyendo los recreos.
Al terminar el año, nueva elección de cargo, quedó libre el área femenina en la escuela del Prado la N 1º llamada ahora Nº 207. Sentí haber obtenido la mayor conquista, al poder ingresar, en ese Centro, ya la Prof. Eloisa Etchegoyen, había sido designada al Consejo de Primaria del País. En su lugar la Maestra y Profesora Sofía Batto (fallecida) ocupó su lugar, no dejando de concurrir la Prof. Etchegoyen oportunidad en que visitantes llegaban a nuestro país, para demostrar el grado de avance de nuestra formación en el área de la discapacidad.
Mi trabajo fue severo, con programas que debían ser entregados a cada maestra que debía acompañar y llevar en su libreta lo realizado en clase. Tener un pizarrón en el gimnasio con el temario de la jornada, cada clase, desde los jóvenes en adelante, tenían obligación de cambiar su indumentaria deportiva y tomar su ducha.
El edificio del área de los pre-escolares en su propia clase contaba con su baño y almorzábamos todos en nuestras clases, dado que la escuela no tenía comedor para albergar a 360 alumnos, que era la población casi permanente.
La Directora me señaló un día diferente para compartir mi almuerzo con cada clase y diferente edificio, que debíamos ir y retirar la comida en bandejas a la cocina, eso llevaba la oportunidad de enseñar, observar la puesta de la mesa, platos vasos, jarras con agua o leche, los maestros debíamos presidir la misma, cuidando los hábitos, a veces con la radio encendida, en el informativo en los de nivel más elevado de alumnos para que se tuvieran conocimiento de la realidad; incluía esta propuesta el ir a comer a la cocina y observar la preparación de los mismos, no hay duda que durante nueve años, compartí todas las experiencias de formación que una docente ansía . Campamentos en el verano en la ciudad de Piriápolis, todo el mes de enero que partíamos, con mis hijos, auxiliares, maestro al frente del campamento, enfermera y médico que compartíamos con la Colonia de Vacaciones de Primaria cita en la misma ciudad. La escuela Nº 54, en la calle Sanabria, amplia de dos plantas, con una dirección confortable anexada a un salón para reuniones, salones de clase con enormes placares, comedor, cocina completa, un patio frondoso, baños con duchas, amplia dirección, biblioteca, sala de música y un apartamento anexado para la Inspección o para un visitante, daban un confort difícil de igualar, estando a 5 cuadras de la playa.
El balneario daba apoyo integral al campamento, farmacia, almacén, heladería, cine, esta actividad duraba todo el mes de enero, teniendo el mobiliario de camas, colchones, colchas, todo heredado del Hotel Argentino, antes de ser remodelado, que guardábamos en los sótanos en la Colonia de Vacaciones de Primaria en verdad los auxiliares no dudaban en acompañarnos, como la cocinera de la escuela Morquio, que tenía un hijo con discapacidad y se alegraba de poder obtener estas vacaciones.
Cada tanda de 90 u 80 alumnos duraba una semana, que con el apoyo de los padres, podíamos pagar el ómnibus que trasladaba a los acampantes, el Consejo de Primaria otorgaba el dinero del costo de la estadía en el campamento, en especial la alimentación .Había donaciones de los padres en economías, alimentos secos etc. Aquellos jóvenes que correspondían a los talleres, que muchos de ellos contaban con 38 y 40 años y sus padres adultos mayores, pasaban todo el mes con nosotros, colaborando en las tareas del campamento, en la higiene, las compras, pero también paseos, a los distintos cerros, los bailes que la municipalidad de Piriápolis, invitaba como el concurso de la Reina de la Juventud, que una docente del Instituto de Educación Física oriunda de la localidad obtuvo el galardón de ser Reina, Irene Agustiniak.
Durante 8 años, nos fue posible realizar este campamento, con exposiciones de fotos, sobre botánica, insectos recogidos, etc. Autoridades de Primaria nos ofrecían permanecer otro mes más, para atender y extender este programa a otra escuela, pero debíamos dar descanso a nuestro personal y además no conocíamos al alumnado, algo primordial, para el éxito del mismo.
Se agregó la actividad de natación extra-curricular los sábados y luego los domingos, en horario matutino, con apoyo de los padres que el club Neptuno otorgaba en forma gratuita, esto sucedía en las postrimerías del año 1979, estando instalada la dictadura en nuestro bien amado país.
Teniendo mi interés y preparación en el área de la educación con los niños con discapacidad, al jubilarse una docente en la escuela de niños ciegos y ambíoples, me visitó un Inspector para comunicarme, que debía presentarme en la escuela Nº 279, para ocupar el cargo dejado vacante.
No me valieron las explicaciones de no conocer la metodología de la enseñanza y del rapport frente a un niño ciego; de nada valieron, cuando informé a las autoridades de la escuela de la nueva designación, una subdirectora impuesta por el gobierno, tuvo el gesto de acercarse y darme una información, que me tranquilizó demostrando una imagen y un perfil desconocido de ella hacia mi persona.
El programa de la escuela Nº 207, contaba con maestras sumamente exigentes con su clase de Psico. motricidad, que así llamábamos a la Educ. Física impartida a las clases de déficit múltiple, recibí un llamado de la dirección ejecutiva de la Comisión Nacional de Educación Física, que indudablemente eran militares, a las 14 h de un determinado día en que tenía esa clase con niños antes mencionados. Mi horario como el de todo docente en la escuela era de salida 14- 45 H, solicité ausentarme antes, pero la maestra expresó que su clase espera ansiosa y que debía cumplir con mi programa. Salir desde el Prado al centro de la ciudad, llevaba 45 minutos como mínimo, esto causó el desagrado de las autoridades que expresaron que debía aceptar la orden de asistir en la hora que había sido citada, dado que era el organismo rector de mi actividad en esa escuela.
No me atendieron y volvieron a citarme a la misma hora, otro día, volví a llegar tarde, esto bastó para trasladarme al tribunal de sanciones, informándome de mi pase a una escuela común, indudablemente que me negué, me impidieron regresar a la esuela del Prado y quedaba a las órdenes de las autoridades militares, para determinar mi nuevo destino. Fui citada a una entrevista dónde me encontré con colegas que por distintas razones estaban allí a la espera de que pasaría con su destino docente.
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