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Aspectos geológicos de la carretera Flor de Patria – Árbol Redondo

Enviado por Carla Santaella



Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Los Andes Venezolanos
  3. Características Tectónicas y Estructurales del Estado Trujillo
  4. Formación Árbol Redondo
  5. Formación La Quinta
  6. Formación Peñas Altas
  7. Formación Mucuchachi
  8. Formación Sierra Nevada
  9. Formación La Luna
  10. Reconocimiento Geológico - Estructural del tramo Flor de Patria – Árbol Redondo
  11. Conclusión
  12. Bibliografía

Introducción

Los estudios geológicos de Venezuela se remontan al período precámbrico que es el período más antiguo. Equivale al 88% de la historia de la Tierra, El Precámbrico, engloba los eones Hádico, Arcaico y Proterozoico. Comienza cuando ésta se formó, hace 4.600 millones de años, y termina hace aproximadamente 570 millones de años dejando paso al periodo Cámbrico. A pesar de ser una etapa tan larga y en la que debieron ocurrir muchos sucesos, los geólogos casi no tienen datos sobre ella ya que las rocas formadas durante el precámbrico han sido erosionadas, enterradas o metamorfizadas, en este periodo se produjeron algunas de las formaciones geológicas más impresionantes de este país. Entre ellas se encuentran: El Escudo de Guayana y la Cordillera de Los Andes Venezolanos.

En este trabajo se estudiaran los aspectos geológicos de la carretera Flor de Patria – Árbol Redondo que es el punto más alto en la carretera Flor de Patria y Boconó, a una altitud de 2.253 m.s.n.m. Se sitúa a 37 Km. de Boconó y a 50 Km. de Flor de Patria. Su temperatura oscila entre los 8º y 12 º C. Con una población de 2.000 habitantes aproximadamente. Sus pobladores viven del cultivo de hortalizas  tales como: ajos, fresas, papas, zanahorias y tulipanes.

Los Andes Venezolanos

Los Andes Venezolanos constituyen el sistema montañoso mas prominente de Venezuela y forman la prolongación de la Cordillera Oriental de Colombia, la cual a su vez constituye uno de los tres ramales septentrionales del gran Sistema Andino. Esta Cordillera Oriental se bufurca en el nudo de Pamplona formando dos cadenas, una de las cuales continua hacia el norte a lo largo de los limites colombo-venezolanos formando la Sierra de Perijá y la otra se dirije en sentido noreste, penetrando en Venezuela para formar el ramal de los Andes Venezolanos. Entre ambos ramales se encuentra la depresión o cuenca del Lago de Maracaibo y al sureste del ramal andino la depresion o Cuenca de Barinas.

Características Principales Estructurales Andinas:

  • Deformaciones mayores originadas durante el Cámbrico, Carbonífero, Triásico y Paleoceno Inferior.

  • Existencia de un contraste marcado en el estilo estructural cerca de límite Paleozoico-Mesozoico. Mientras que la deformación pre-mesozoica es de compresión lateral originando plegamientos apretados y fallas de corrimiento, la deformación post-paleozoica es de bloque levantados separados por fosas tectónicas o grabens, como ocurre en el núcleo merideño.

  • Localmente existen discordancias angulares en las directrices de los caracteres estructurales.

  • Los ciclos orogénicos implicaron acumulación de espesas secuencias sedimentarias que luego fueron deformadas, metamorfizadas e intrusionadas, como fue lo ocurrido a finales del Precámbrico. Otros periodos orogénicos fueron el ocurrido al final del Cretácico y particularmente el del Plioceno-Mioceno, que marcó el levantamiento final vertical de la cadena andina.

Características Tectónicas y Estructurales del Estado Trujillo

El proceso geológico de la Región andina está muy ligado a la evolución tectónica en el continuo desarrollo de su formación estructural y morfológica. Toda la morfoestructura modelada por la dinámica actual ha sufrido fracturamiento, fallamiento y diaclasamiento producto del tectonismo.

En los Andes Venezolanos existen dos alineamientos estructurales de gran importancia; el primer orden con estructuras de orientación general 35° NE a 55° NE, este incluye sistemas de fallas mayores como la falla de Boconó en la porcion central, falla de las Virtudes en la zona norte, falla de la Soledad en el extremo sur y la falla Caparo entre otras. La peculiaridad que presenta este sistema de falla es el localizarse en la zona sur de la falla de Boconó provocando movimientos verticales y algunos vestigios de desplazamiento transcurrente.

La conformación tectónica de la parte Centro-Occidental de los Andes venezolanos es el resultado de la interacción entre las fallas de Boconó y Santa Marta como resultado de una componente de máximo stress horizontal orientado aproximadamente 70° NW. La parte Centro-Oriental de los Andes está en cambio influenciada por los movimientos de la falla de Boconó y Oca, esta ultima directamente relacionada con los movimientos de la placa del Caribe y la placa sur de América.

En la región de Valera las estructuras dominantes son las fallas Río Momboy y Río Motatán paralelas entre si, con rumbo noroeste, producidas por compresión regional predominante noroeste-sureste posterior al Triásico.

La actividad de estas dos fallas paralelas tienen un componente vertical que provienen de un origen compresivo, produciendo en la formación Betijoque plegamiento local generando zonas deprimidas (tipo graben) donde se depositaron los sedimentos de la Formación Carvajal que formaron las terrazas que hoy en día sirven de base a las ciudades de Valera y Carvajal.

En esta parte es de hacer notar también secuencias estratigráficas discontinuas observándose pequeñas secuencias aflorantes de la Asociación Río Momboy y la Formación Peñas Altas que no son producto sino de los componentes horizontales y verticales de la falla Río de Momboy. Es importante señalar que después de la Orogénesis del Permo-Triásico y hasta nuestros días prevalecieron movimientos esencialmente verticales y no se observan evidencias de metamorfismo ni de actividad ígnea, lo cual sustenta el tectonismo como origen exclusivo de la distribución geológica de la región.

Existen también fallas menores con dirección noroeste las cuales presentan una fase Terminal al norte de las fallas anteriormente mencionadas, estas son posteriores y fueron seguramente originadas en la pulsación orogénica del Eoceno o en el Mio-Plioceno en el levantamiento vertical final de la cadena andina.

Todas las estructuras tectónicas anteriormente nombradas son originadas como reajuste de corrimientos como el de Las Virtudes y fallas principales como la de Boconó, éstas representan entonces estructuras menores que repiten la geometría regional.

Formación Árbol Redondo

Se encuentra ubicada en el Bloque de Trujillo, y esta se encuentra situada en el Sector Nor-Oriental de los Andes de Mérida. Conforma una estructura crustal individualizada dentro del Bloque de Maracaibo, limitado por el Oeste por la Falla de Valera-Río Momboy y al SE por la falla de Boconó, el Norte de este Bloque se encuentra recubierto por aloctono representados por los napas de Lara, la configuración estructural la conforman un patrón estructural en anticlinorios y siclinorios desarrollado por un sistemas de rampas (Faut-bend Folds) como resultado de la reactivación compresiva y/o transpresiva ocurrida durante el Neógeno que provocó la inversión positiva de estructuras distensivas pre-existentes de edad Jurasico-Cretácico Temprano.

En efecto, estas estructuras de inversión son perfectamente identificables como es el caso de las fallas de Árbol Redondo que pone en contacto formaciones Cretácicas y Paleozoicas y Trujillo que coloca en contacto formaciones Jurásicas y Paleozoicas marcando los límites al este y al oeste respectivamente del Graben de San Lázaro. En esta zona que va desde la carretera Flor de Patrias – Boconó, se encuentra conformada por diferentes formaciones que se describen a continuación:

Monografias.com

Corte geológico interpretativo para los años 1977 – 1980 del sector Flor de Patria – Árbol Redondo. (Fuente: Stéphan, 1977. Modficado L. Gonzalez, 2004).

Formación La Quinta

Estados Táchira, Mérida, Trujillo

Zulia

Monografias.com

Formación La Quinta: La localidad tipo se encuentra en La Quinta, cerca de La Grita Estado   Mérida. Está formada principalmente por conglomerados rojos a verdosos, areniscas arcillosas  de color rojo ladrillo, lutitas con areniscas conglomeráticas blancas manchadas de rojo. Se le ha  asignado un espesor de 2.400 metros y su edad es la Tríasica superior a Jurásica inferior.

Consideraciones históricas: La primera descripción de capas rojas en los andes venezolanos, fue hecha por Sievers (1888). El nombre de Formación La Quinta, y la primera descripción formal de una unidad de sedimentos clásticos rojos en los andes venezolanos, fueron publicados por Kundig (1938). Recientemente, la localidad tipo fue descrita en detalle por Schubert et al. (1979), y algo más actualizada por Schubert (1986). Para una descripción detallada de los aspectos históricos de la nomenclatura de la Formación La Quinta, ver Rivero (1956).

Localidad tipo: Carretera Seboruco a La Grita, al sur del caserío de La Quinta, estado Táchira (Hoja 5740, 1:100.000, Cartografía Nacional.

Descripción litológica: En este sector está formada por una secuencia de conglomerados de color oscuro y verdoso, bien cementados, formados por cantos de diferente tamaño (hasta cm. de diámetro), redondeados, angulares y sub-angulares y fragmentos de rocas (esquistos, filitas, cuarcitas, granitos, limolitas y calizas, de las Formaciones Sierra Nevada y Palmarito), interestratificados con capas de espesores variables de areniscas arcillosas blandas y limolitas micáceas (localmente calcáreas) de colores rojizos, y lutitas varicoloreadas (marrón, rojo, verde, gris verdoso). Esporádicamente en la parte inferior media de la formación, se presentan lentes delgados (10 a 15 cm. de espesor) de calizas arenosas, macizas, duras, de color gris verdoso, intercaladas entre las lutitas y limolitas calcáreas.

En la sección tipo (Schubert et al., 1979), la Formación La Quinta consta de tres intervalos: uno inferior, compuesto por una capa de toba vítrea de color violáceo, de aproximadamente 150 m de espesor; uno medio, consistente de una secuencia interestratificada de toba, arenisca gruesa y conglomerática, limolita y algunas capas delgadas de caliza, de color verde, blanquesino, gris o violáceo (espesor aproximado: 840 m); y un intervalo superior, formado por limolita y arenisca, intercaladas con algún material tobáceo, de color rojo ladrillo y marrón chocolate, de aproximadamente 620 m de espesor. Según Arnold (en Schubert et al., 1979), la cantidad de rocas piroclásticas en la Formación La Quinta, decrece de suroeste a noreste en los andes de Mérida; en el estado Trujillo, Tremaria (en Schubert, 1986 describió una secuencia puramente clástica, y en el estado Táchira, al sur de la sección tipo, Tarache (en Schubert, 1986), tampoco halló rocas piroclásticas en la Formación La Quinta. En la sierra de Perijá, Maze (1984) describió a la Formación La Quinta en la quebrada La Ge, donde se divide en tres intervalos: uno inferior (700-800 m, aproximadamente la mitad de la secuencia total), consistente de arcosa marrón a roja oscura, fina a mediana, con pocas intercalaciones volcánicas, y la cual contiene fragmentos vegetales y de carbón; una zona de transición (aproxidamente 100 m), la cual se compone de capas de basalto-andesita (a más de 20 m de espesor), conglomerado tobáceo, y arcosa verde, mediana a gruesa, con intercalaciones de arcosa marrón a rojo oscuro, y lutita roja a negra (rara vez verde) fosilíferas; y un intervalo superior (700-800 m), con rocas de grano más grueso (localmente conglomerado de cantos), consistente principalmente de arcosa roja oscura a marrón oscura, de grano grueso, y capas finas de ceniza félsica roja a rosada. El contenido de rocas volcánicas decrece de norte (donde predominan en la formación) a sur (hasta menos de la tercera parte del total).

Espesor: El espesor de la Formación La Quinta es muy variable. En el estado Táchira se han medido los siguientes espesores (Schubert, 1986): 1610 m (sección tipo), 1270 m (San Juan de Colón), 3400 m (Angaraveca-El Zumbador), 1390 m (La Pulida), 1485 m (San Buenas) y 2400 m (Pregonero). En el piedemonte de Barinas, Schubert (1968) midió un espesor de 311 m. En la sierra de Perijá, Maze (1984) midió un espesor de 1700 m (quebrada La Ge). Aguasuelos (en, Kiser 1997) reportan espesores entre 1000 y 2000 m en estado Lara. La sección penetrada en el pozo colombiano Arauquita-1 mide 363 m, sin haber llegado a su base.

Extensión geográfica: La Formación La Quinta aflora extensamente en la parte suroeste de los andes de Mérida (estados Táchira, Mérida y Barinas), en áreas aisladas en la parte noreste (estado Trujillo), y en el flanco este de la sierra de Perijá. Asimismo, ha sido identificada en perforaciones petroleras, en la parte occidental de la cuenca del lago de Maracaibo Pumpin, en Schubert, 1986). Aguasuelos (1990, en Kiser, 1997) reportan afloramientos de La Quinta cerca de Curarigua, en la quebrada Hato Arriba y en las cabeceras de la quebrada San Pedro, estado Lara. A lo largo de la frontera colombo-venezolana, en el subsuelo de la cuenca de Los Llanos, se ha penetrado secciones de La Quinta en los pozos Arauquita-1 y Mata Negra-5 (Colombia), y los pozos Guafita-1X, -2X, -5X y -6X (Venezuela).

Expresión topográfica: Las rocas de la Formación La Quinta tienden a formar farallones en zonas de grandes derrumbes; su color rojo ladrillo a rojo chocolate, es muy característico.

Contactos: En la sección tipo, la Formación La Quinta cubre discordantemente a filitas de la Formación Mucuchachí (Paleozoico Superior) y el contacto con la Formación Río Negro (Cretáceo Inferior), es una discordancia paralela o es transicional (Schubert et al., 1979). Con frecuencia, se encuentra en contacto de falla con unidades paleozoicas y mesozoicas. En la sierra de Perijá, el contacto inferior de la Formación La Quinta es transicional con la Formacion Macoíta (Jurásico) y el superior es discordante con el Conglomerado de Seco (González de Juana et al., 1980).

Fósiles: Kundig (1938) mencionó la presencia de coprolitos de peces con escamas, placas, dientes y huesos palatinos, pertenecientes al género ganóideo Lepidotus. En la sección tipo, se han hallado Concostráceos (estéridos), ostrácodos, restos de dientes de peces, palinomorfos y restos de plantas (Schubert et al., 1979). Entre los concostráceos se encuentran Isaura olssoni Bock, Cypridea valdensis Sowerby y Howellites colombianus Bock (Sutton, 1946, Bock, 1953; Useche y Fierro, 1972; Pérez en González de Juana et al., 1980). Entre los palinomorfos, se han identificado Circulina meyeriana Klaus. Classopolis papillatus y Caytopollenites pallidus (Di Giacomo, en Schubert et al., 1979) en la sección tipo. Entre los restos de plantas, se han identificado los siguientes géneros: Dictyophyllum sp., Nilssonia sp., Ptilophyllum sp. y Zamites sp. en la sección tipo (Benedetto y Odremán, 1977; Remy, en Schubert et al., 1979); en la región del Estado Trujillo, Benedetto y Odreman (1977), además de estos géneros, hallaron Otozamites sp. En la sierra de Perijá, Benedetto y Odreman (1977) hallaron los géneros Ptilophyllum-Otozamites, Dyctyozamites sp. y Williamsonnella sp. en la Formación Tinacoa; Tasch (en Maze, 1984) identificó los concostráceos Cyzicus (Lioestheria) colombianus Bock y Cyzicus (Euestheria) sp. en la parte inferior de la Formación La Quinta.

En el pozo colombiano Arauquita-1, Bogotá-Ruiz (1988, en Kiser, 1997 comentarios enviados al CIEN) reporta los siguientes palinomorfos: Dictyophyllidites surangei, Microreticulatisporites (Foveotriletes sp.) Concentricisporites nevesi, Microreticulasporites opacus, Concentrisisporites plurianulatus, Cycadopites sp. Tikisporites balmei, Nathostisporites hopliticus, Leiotriletes gulaferus, Classopollis torosus, Cyathidites sp., Calamospora keuperiana, Verrucosisporites thuringiacu,s Calamospora tener, Cornutisporites sp.,Crybelosporites sp.

Edad: De acuerdo con el contenido fosilífero, la Formación La Quinta se considera de edad Jurásico (Benedetto y Odreman, 1977; Schubert et al., 1979; Maze, 1984; Schubert, 1986). Hargraves y Shagam (1969), en un estudio paleomagnético de la Formación La Quinta, en su localidad tipo, concluyeron que sólo la toba basal de la Formación, tiene un probable paleomagnetismo remanente primario Triásico (?). Existe, además, un número limitado de edades isotópicas en rocas volcánicas asociadas con la Formación La Quinta. Burkley (en Schubert et al., 1979) determinó una edad 207U/206U de 229 ± 15 m.a. en la toba basal de la localidad tipo; Schubert et al. (1979), publicaron dos edades 40K/40Ar de 122,5 ± 7,7 y 149 ± 10 m.a. en la misma toba. Maze (1984) publicó una lista de edades en rocas volcánicas asociadas con la Formación La Quinta, en la sierra de Perijá: 140-160 m.a. (O/Pb en circón), 156-174 m.a. (Rb/Sr en roca total), y 155 ± 5 y 146 ± 7 m.a. (k/Ar en roca total). Todo esto sugiere una edad jurásica para la Formación La Quinta. Bogotá-Ruíz (op. cit.) coloca La Quinta de esta área en el Raetiense (tope del Triásico).

Correlación: Según el Léxico Estratigráfico de Venezuela (2a Ed., 1970), la Formación La Quinta se correlaciona con el Grupo Cojoro de la península de la Guajira, y con el Grupo Girón de Colombia. Recientemente, Benedetto y Odreman (1977) correlacionaron a la sección tipo, con las Formaciones Macoíta, La Quinta y Conglomerado de Seco, en el flanco oriental de la sierra de Perijá, y con la Formación La Quinta en la región de Manaure (flanco occidental de la Sierra, Colombia). También la correlacionaron con la Formación Montebel, el Grupo Girón y la Formación Tambor (región de Arcabuco), y la Formación Bocas, Grupo Girón y Conglomerado Rojo (río Lebrija), todas en la cordillera oriental de Colombia. Moticska (1985) hace comparación entre La Quinta y su "formación Ipire", de edad jurásica (157-162 m.a.) del pozo NZZ-88X en el área Zuata de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Paleoambientes: Con base en las estructuras sedimentarias, litología y distribución de las rocas piroclásticas (ver compilación en Schubert, 1986), se puede postular que la secuencia de limolitas de la formación La Quinta, se originó en una planicie aluvial. En los intervalos inferior y medio, la presencia de toba y conglomerado, indica levantamiento tectónico, un aumento en el gradiente, y una deposición de sedimentos mixtos (gruesos y finos), bajo un clima árido o semiárido. El cambio de color entre el intervalo medio (verde, gris, violeta) y el superior (marrón chocolate), se debe a la abundancia de toba en el primero. Se ha postulado que la deposición de lavas, desorganizó el drenaje y produjo condiciones de laguna o pantano locales, en las cuales existían condiciones reductoras y una deposición local calcárea. Cuando cesó la actividad volcánica, se restableció el drenaje y se depositó la secuencia de capas rojas superiores. En la región de Mérida, Odreman y Ghosh (1980) concluyeron que la secuencia no-roja de la Formación La Quinta, se puede interpreter como un evento de progradación sedimentaria, con depósitos de laguna dulce en su parte inferior. Según este modelo, las capas rojas representan una facies marginal dentro de la cuenca.

Ambiente: Los sedimentos de esta formación son de origen predominantemente continental, acompañados por incursiones marinas esporádicas.

Relaciones estratigráficas: En esta región, es discordante sobre la Formación Mucuchachí (Paleozoico superior) y por debajo de la Formación Río Negro (Cretáceo inferior).

Importancia económica: Jefferson (1970) informó sobre ocurrencias de mineralizaciones de cobre (azurita. malaquita, cuprita, crisocola y, posiblemente, antlerita) en la zona de Seboruco, estado Táchira, asociadas con la Formación La Quinta. Asimismo, Viteri (1978) publicó un informe sobre la ocurrencia y génesis de cobre nativo, asociado a rocas volcánicas básicas, intercaladas en la Formación La Quinta en la sierra de Perijá. Además, menciona la presencia de mineralizaciones de cobre en menor cantidad, tales como calcopirita, djiodeíta, digenita, covelina, cuprita, temoíta, crisocola, malaquita y azurita. Finalmente, Tarache (en Schubert, 1986) menciona la posible existencia de anomalías uraníferas en las secciones de la Formación La Quinta, de La Pulida y San Buenas. Contiene mineralizaciones de cobre en algunas áreas.

Sinonimia: Ninguna.

Formación Peñas Altas

CRETACICO (Aptiense-Albiense)

Consideraciones históricas: Aguasuelos (en Kiser, 1997) citan a García Jarpa et al. (1980) para revalidar el uso de "Peñas Altas", incluyendo en la secuencia, en orden ascendente, a "los clásticos basales o río Negro. Tibú o Apón, Guaimaros, Peñas Altas o Aguardiente, pero sin incluir a las calizas de la Formación La Puya". Restringen el nombre a los estados Lara y Trujillo, al norte de la falla de Boconó y en el área de Boconó, entre las Fallas Boconó y La Soledad-Yacambú.

Descripción litológica: Aguasuelos (op. cit.) describen en la sección de El Jabón, al oeste de Barbacoas, una unidad inferior compuesta predominantemente de cuarzoarenitas gris claras, de grano fino, sacaroideas a friables, con algunas intercalaciones de calizas masivas gris oscuras, afaníticas y fosilíferas que alternan con calizas grises coquinoides y lutitas negras micro-laminadas. En la sección de San Pedro, la unidad superior se compone de lutitas grises, masivas, de litología monótona y algunas areniscas cuarzosas blancas, de grano fino a grueso.

Espesor: Aguasuelos (op. cit.) estiman 930 m en la quebrada Porras, 700 m en el cerro Peñas Altas y mas de 1300 m en el área de La Loma.

Contactos: Descansa sobre las Formaciones La Quinta, Mucuchachí o Palmarito con descordancia angular, y está cubierta concordantemente por la Formación La Luna, Miembros La Aguada o Chejendé, según el área.

Fósiles: Mencionan a Chofatella decipiens y Orbitulina cf. concava texana, mas abundantes gasterópodos y bivalvos. Identifican a los icnofósiles Spongeliomorfa, Cochlichnus, Monocriterio y Thalassinoides.

Edad: Aguasuelos (op. cit.) asignan la formación al Aptiense Temprano a Tardío (llegando quizás al Barremiense) en su parte inferior, y al Albiense Temprano a Tardío en su parte superior.

Correlación: Correlacionan su Peñas Altas cronológicamente con el Grupo Cogollo en el oeste y con las Formaciones Borracha, El Cantíl y García de la Serranía del Interior.

Paleoambiente: Interpretan dos ciclos completos de transgresión-regresión, con paleoambiente predominante de plataforma interna, con profundidades entre cero y 80 m, pero con oscilaciones que varían entre ambientes de sabka y laguna hipersalina hasta talud superior con profundidades de 250 m.

Formación Mucuchachi

(Estados Táchira, Mérida y Trujillo)

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Consideraciones históricas: Originalmente usado por Christ (1927) con el nombre de Serie de Mucuchachí. Oppenheim (1937) utilizó la misma terminología. Kehrer (1938) señaló la conveniencia de considerar la Serie Río Momboy, de Liddle (1928),como perteneciente a la misma secuencia litológica que la Serie Mucuchachí de Christ. Kündig (1938) empleó el nombre Serie Mucuchachí en su texto en inglés, y el de grupo en la versión en castellano (1938). Sutton (1946) y González de Juana (1951), citaron la unidad con rango de grupo. Pierce (1960) la asignó al Devónico y la subdividió en tres formaciones: Remolino, Libertad y Río Momboy, en orden ascendente, cuyas secciones tipo fueron descritas por Pierce et al. (1961). Posteriormente, las Compañías Shell y Creole (1964) indicaron que las unidades asignadas al Grupo Mucuchachí, son de edad, en parte más antigua o más joven que el Devónico, y no son cartografiables, por cuya razón, recomendaron el rechazo de los nombres de Pierce (1960) y asignaron rango formacional a Mucuchachí.

Litología: Secuencia monótona de rocas pelítícas constituidas por pizarras laminadas, filitas y esquistos intercalados con capas masivas de cuarcitas y unos pocos metaconglomerados interformacionales.

Edad: Identificaciones paleontológicas y su posición estratigráfica con respecto a unidades más viejas y más jóvenes en los Andes sitúan la Formación cronológicamente entre Carbonífero (Pensylvaniano). En base a las faunas de invertebrados, y fundamentalmente a la flora fósil, la unidad se considera de edad Paleozoico Superior, Pensilvaniano.

Espesor: Las compañías Shell y Creole (1964), estimaron un espesor promedio de 5.000 m. Marechal (1983), citando datos de las mismas compañías, menciona espesores comprendidos entre 3.000 y 4.500 m.

Extensión geográfica: La unidad aflora en los andes venezolanos, desde las cercanías de San Cristóbal, Estado Táchira, en extensas zonas de los estados Mérida y Trujillo.

Expresión topográfica: Donde afloran las cuarcitas y calizas, forma resaltos con escarpes muy pronunciados.

Contactos: La unidad suprayace discordantemente al complejo basal. El contacto superior es de falla o discordante con otras unidades del Paleozoico Superior, y Mesozoico (Formación La Quinta y Formación Río Negro).

Fósiles: Las compañías Shell y Creole (1964) mencionaron restos de braquiópodos, bivalvos, criozoarios, corales y crinoideos dentro de la formación mas recientemente. Pfefferkorn (1977), cita la presencia de una megaflora, proveniente de la región de Mijará, estado Mérida, contentiva de: Stigmaria ficoides (raíz de licopodas arborescentes). Lepidophylloides (hojas de licopodas arborescentes), Calamites (esfenopsidas arborescentes) y tallos de Pteridos permas.

Ambiente de sedimentación: La asociación litológica de la Formación sugiere un ambiente de deposición marino, donde los sedimentos fueron depositados rápida y continuamente y la acción de las olas y corrientes sobre los mismos fue leve.

Origen: Los sedimentos pelíticos originales de Mucuchachi vinieron de fuentes situadas tanto al norte como al sur. La fuente noroeste debe haber estado en un área de rocas cristalinas similares o idénticas a las rocas de la Formación Sierra Nevada. De una manera similar la fuente sureste debió haber estado compuesta en parte por los esquistos del basamento de la Formación Bella Vista y en parte por rocas ígneas y sedimentarias del Paleozoico inferior.

Correlación: La parte inferior, en el área de Valera, se correlaciona con la Fm. Los Torres (GARCIA, 1972). La parte superior de la Formación es equivalente al Miembro Mocojó de la Fm. Río Momboy (GARCIA, ibid) y con los Miembros El Gavilán y El Balcón de la Fm. El Aguila (KOVISARS, 1971).

Metamorfiasmo: Metamorfismo regional progresivo que vá de la facies de los esquistos verdes a la facies del almandino-anfibolita.

Paleoambientes: Shagam (1968), atribuye a la Formación Mucuchachí a una serie de tipo flysch, según García (1972) eso se tradujo en condiciones de depósitos más colmados y a gran profundidad. Sin embargo, las plantas fósiles de la region de Mijará, indican ambientes de pantanos y marismas.

Importancia económica: En la región al sur de Bailadores, Estado Mérida, la formación presenta importantes concentraciones de sulfuros masivos con mineralizaciones de cobre, plomo, zinc y plata, los cuales son económicamente explotables.

Sinonimia: La unidad es sinónima, en parte con la Serie o Grupo Mucuchachí, Kündig, (1938).

Formación Sierra Nevada

PRECAMBRICO TARDIO

Estados Mérida-Trujillo-Táchira

Monografias.com

Consideraciones históricas: Este término fue introducido por Bass y Shagam (1960), sin definición formal, para designar las "rocas más antiguas que se conocen en los andes merideños", constituídas por gneises, esquistos y rocas graníticas. Este término fue considerado informal, debido a la definición inadecuada (L.E.V., 1970). Autores posteriores, Kovisars (1972), Grauch (1975), García, Canelón y Harder (1977), realizan estudios detallados de la unidad, lo que ha llevado a considerarla, como una unidad formal, con el rango de formación. Marechal (1983) (en Bellizzia y Pimentel, 1994), hace un análisis exhaustivo de la unidad; mas recientemente Bellizzia y Pimentel (1994) la incluyen en el Terreno Mérida, con categoría de unidad litodemica y con el rango de Asociación.

Localidad tipo: La localidad tipo de la asociación está ubicada en la porción nororiental Glaciada, de la sierra nevada, al sur de Mérida. Hoja 5941 a escala 1:100.000 de Cartografía Nacional. Buenos afloramientos de la unidad, se observan en la carretera Mérida-Estanques; en la carretera La Grita-San José de Bolívar (páramo de Simosica), estado Táchira, y en la carretera Arbol Redondo-Boconó, estado Trujillo. Todas estas localidades, podrían ser tomadas como secciones de referencia.

Descripción litológica: La Asociación Sierra Nevada, muestra una gran variedad de tipos litológicos; presenta alternancia de micaesquistos y gneises, gneises migmatíticos, anfibolitas, gneises graníticos y localmente mármoles y cuarcitas.

Espesor: En la sección tipo, no se determinó el espesor. Canelón y Ramírez (1979), en la región del río Michay, determinaron espesores de hasta 2.000 metros.

Extensión geográfica: La unidad está ampliamente distribuida en los estados Táchira, Mérida, Trujillo y Barinas.

Expresión topográfica: Los afloramientos de la unidad, representan los rasgos topográficos más importantes de la Cordillera de Los Andes.

Contactos: El contacto inferior de la unidad, no se ha determinado. El contacto superior, se considera discordante con unidades Paleozoicas y Mesozoicas.

Origen: El carácter cuarzo-feldespático de las rocas de la Formación sugiere procedencia predominante de sedimentos arenáceos (arkosas, areniscas cuarzo-feldespáticas) y rocas ígneas silíceas. Las anfibolitas son de dos tipos: de origen ígneo y de origen sedimentario.

Fósiles: Ninguno.

Edad: Con base en las relaciones estratigráficas, y determinaciones radiométricas, se le asignó una edad Precámbrico Superior a esta unidad.

Correlación: Las rocas de la Formación Sierra Nevada, son similares a aquellas de la Serie Perijá (Hea y Witman, 1960), o Formación Perijá (Bowen, 1972). Se correlaciona además, con el Gneiss Bandeado de la Mitisus, en los andes venezolanos, sur centrales (Schubert, 1969). Kovisars (1972), postula posibles correlaciones con las rocas del Complejo de El Tinaco y de la Cordillera de la Costa.

Paleoambiente: Se postulan, los sedimentos originales de la Formación Sierra Nevada, como una secuencia espesa y algo monótona de pelitas y arenitas intercaladas, interestratificadas con margas(?) menores, asociación típica de la sedimentación miogeosinclinal.

Importancia económica: Se ha determinado la presencia de concentraciones de importancia económica de feldespatos, micas, granates y de cuarcitas ferruginosas.

Metamorfismo: Regional de grado alto (anfibolita).

Sinonimia: La Formación Sierra Nevada, es equivalente a la Facies Sierra Nevada.

Formación La Luna

CRETACICO (Cenomaniense - Campaniense) Estado Zulia

Consideraciones históricas: Garner (1926) publicó originalmente el nombre de caliza de La Luna, posteriormente descrita en detalle por Hedberg y Sass (1937) con rango de formación.

Renz (1959) reconoce los cambios litológicos de la Formación La Luna en los estados Trujillo y Lara y la divide en tres miembros, que son en orden estratigráfico: La Aguada, Chejendé y Timbetes. En el estado Táchira el mismo autor introduce formalmente el Miembro Ftanita del Táchira.

La unidad es litológicamente característica, por lo cual la literatura se refiere a ella con uniformidad. Algunos autores han empleado términos compuestos (La Luna-Cogollo, La Luna-Urumales, etc.) cuyo significado se sobreentiende. Renz (1959) y Ford y Houbolt (1963) suministraron descripciones adicionales. El término "Rubio", empleado por Gerhardt (1897-98) y otros autores, es sinónimo en desuso de La Luna. Ocasionalmente se ha publicado la forma incorrecta "Luna".

Localidad tipo: Quebrada La Luna, unos 200 m al oeste de la Hacienda La Luna, 16 km al oeste de Villa del Rosario, distrito Machiques, estado Zulia, sierra de Perijá. La ubicación y el acceso fueron ilustrados por Schweighauser y Boomer (1960), la columna estratigráfica fue ilustrada por Rod y Maync (1954), y descrita por Jordán y Scherer (1982).

Descripción litológica: La Formación La Luna consiste típicamente de calizas y lutitas calcáreas fétidas, con abundante materia orgánica laminada y finamente dispersa, delgadamente estratificadas y laminadas, densas, de color gris oscuro a negro; la ftanita negra es frecuente en forma de vetas, nódulos y capas delgadas; las concreciones elipsoidales a discoidales de 10 a 80 cms de diametro, son características típicas de la formación, que permiten reconocerla en cualquier afloramiento. Muchas de las concreciones tienen amonites y otros macrofósiles en su interior. Las capas de caliza varían en espesor de 1 - 2 cms hasta unos 50 cms, con estratificación uniforme y monótona. Fracturas frescas de las calizas tienen olor característico y fuerte a bitumen. Detalles de secciones finas se encuentran en Hedberg (1931) y Ford y Houbolt (1963).

En la región de Trujillo-Lara, la unidad ha sido subdividida en tres miembros (O. Renz, 1959) denominados La Aguada, Chejendé y Timbetes, en orden ascendente. En la región de Táchira-Barinas, Renz nombró la Lutita de La Morita, considerada por autores posteriores como miembro local de las formaciones La Luna y Navay. Otra unidad que algunos consideran como miembro de la Formación La Luna es el Chert (Ftanita) de Táchira. En general, la litología descrita caracteriza a la Formación La Luna. Una excepción es el Miembro Machiques de la Formación Apón, apreciablemente más antiguo, cuya similitud con las calizas de la Formación La Luna ocasionó confusión e identificaciones erróneas en algunas de las primeras publicaciones.

Espesor: Los espesores en la cuenca de Maracaibo varían entre 100 y 300 metros, con tendencia a aumentar de sur a norte. En la localidad tipo Jordán y Scherer (1982) midieron 129 m en una sección fallada, Hedberg y Sass (1937) estimaron casi 300 m para la misma sección. A lo largo del frente oriental de la sierra de Perijá la formación tiene espesores que no superan los 183 m. En el valle del río Carache tiene 315 m y en el río Buena Vista en Trujillo tiene 70 - 100 m. El espesor se reduce sobre el arco de Mérida. En la concesión Barco (Colombia) varía entre 43 a 86 m. Savian (1993) presenta un mapa isópaco de la Fm La Luna.

Extensión geográfica: La unidad se presenta en toda la extensión de la cuenca del lago de Maracaibo, estado Zulia, como también en los estados Falcón, Lara, Trujillo, Mérida, Táchira, Barinas y la península de La Goajira, Colombia.

Expresión sísmica: la Formación La Luna infrayace a las lutitas de la Formación Colón en gran parte de la cuenca de Maracaibo; tiene tres (3) grupos de reflectores fuertes, contrastantes y contínuos, en la mayoría de las secciones sísmicas. Estos reflectores se encuentran debajo del reflector "caliza de Socuy", usado tradicionalmente como "tope del Cretáceo" en las interpretaciones sísmicas.

Expresión topográfica: la formación ocupa una delgada franja de afloramientos en el flanco oeste de la cuenca de Maracaibo, de topografía baja limitada por el este por las colinas prominentes de las formaciones La Sierra y Misoa y por el oeste por la Formación Maraca, tambien de mayor expresión topográfica.

Contactos: En la región del lago de Maracaibo, la Formación La Luna en general suprayace concordantemente a la Formación Maraca, la más alta de las calizas conchíferas del Grupo Cogollo, e infrayace, también concordantemente, a la Formación Colón. Sin embargo, hacia el sur la unidad grada lateralmente a la Formación Capacho y su contacto inferior se define por la variación en sentido descendente a una alternancia de tipos variables de lutita y caliza. En el contacto La Luna-Colón, por debajo de las lutitas características de la Formación Colón, se presenta una extensa zona glauconítica (Miembro Tres Esquinas), que localmente infrayace a una caliza fosilífera (Miembro Socuy). Los primeros autores abrigaron dudas en cuanto a la formación incluyente de estas dos subunidades. Actualmente se considera a la caliza de Socuy como miembro de la Formación Colón, y al Miembro Tres Esquinas como límite superior e incluido en la Formación La Luna, Boesi et al (1988), Romero y Galea (1995).

Fósiles: La Formación La Luna aparentemente se depositó en una facies euxínica y contiene pocos fósiles bentónicos; abundan los foraminíferos planctónicos (Rotalipora, Globotruncana, Guembelina) y los restos de peces. Los ammonites (Coilopoceras, Barroisiceras, Hoplitoides, Neoptychites?, Peroniceras, Texanites) son localmente comunes Renz (1959). El Turoniense está bien establecido por la presencia del lamelibranquio de concha tenue Inoceramus labiatus SCHLOTHEIM, y numerosas especies de amonites (Sutton, 1946; Liddle, 1946; Renz, 1959) entre las cuales Ford y Houbolt (1963) consideran que dos especies, Texanites texanum ROEMER y Parelenticeras sieversi GERDHART son índices del Santoniense. Renz (1982) reportó una fauna de ammonites caracterizada por los géneros Acanthoceras, Protacanthoceras, Fagesia, Nannovascoceras, Vascoceras, Paramammites, Pseudoneoptychites, Neoptychites, Mammites, Watinoceras, Kamerunoceras, Mitonia, Pseudaspidoceras, Lenticeras, Hourcquia, Ankinatsytes, Subprionotropis, Hauericeras, Paralenticeras, Eulophoceras, Forresteria, Prionocycloceras, Harleites y Gauthiericeras. Romero y Galea (1995) mencionan Bolivinoides culverensis y Bolivinoides sirticus del Campaniense, recolectados del Miembro Tres Esquinas en el tope de la formación, donde además destacan las abundantes bioturbaciones producidas por Planolites y Thalassinoides, indicando que el diametro de los icnofósiles aumenta hacia el tope de la sección.

Edad: Cretáceo: Cenomaniense a Campaniense.

Correlación: La parte inferior de la Formación La Luna se correlaciona por transición lateral directa con la Formación Capacho, más variable, en la región de los Andes, y con la Formación Escandalosa, arenosa, en la cuenca de Barinas. En su conjunto se correlaciona con la Formación Querecual, litológicamente similar, de Venezuela oriental.

Paleoambientes: La formación La Luna aparentemente se depositó en un ambiente euxínico de aguas cuya profundidad ha sido objeto de mucha controversia. Boesi et al (1988) indica profundidades que van de 100 m en el Turoniense hasta aproximadamente 800 m en el Campaniense, y mencionan condiciones euxínicas del Turoniense hasta el Santoniense. Romero y Galea (1995) mencionan ambientes disaeróbicos para el Miembro Tres Esquinas del Campaniense.

Geoquímica: La Formación La Luna es considerada la principal roca generadora de hidrocarburos de la cuenca de Maracaibo.Garner (1926) aparentemente fué el primero en postular la generación de hidrocarburos de las calizas negras, finamente laminadas de la formación La Luna. Hedberg (1931) identificó las características generadoras de la formación mediante el análisis geoquímico de 9 muestras provenientes del flanco occidental de la cuenca de Maracaibo. Vierma (1984), Cabrera (1985) y Andara (1990) han demostrado, mediante diversas técnicas geoquímicas modernas, la correlación crudo-roca madre de muchos de los crudos producidos en la parte norte y central de la cuenca de Maracaibo con las calizas bituminosas de la Formación La Luna en el área de Machiques-Villa del Rosario.

Partes: 1, 2

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