Buscar más trabajos sobre...
×

Despecho Homicida: una microhistoria del hampa tocopillana, 1942


Despecho Homicida. Una microhistoria del hampa Tocopillana, 1942 - Monografias.com

Despecho Homicida. Una microhistoria del hampa Tocopillana, 1942

Monografias.com

"Fueron sus autores individuos de la peor especie pertenecientes a los bajos fondos del hampa tocopillana" La Prensa de Tocopilla, 23 de abril de 1942.

El amor y los celos, por de pronto el odio, están íntimamente relacionados, en el umbral de la enfermedad y el exceso de amor, generando relaciones fuera de control en base al resentimiento generado por el rechazo, desencadenando siempre en dolor. Entre el lumpen y el despecho, se fueron desencadenando tragedias y hechos malévolos, tal como la que relataremos.

"El crimen perpetrado en la madrugada del martes pasado y que le costó la vida al modesto obrero marítimo, Víctor Edesto Herrera Zepeda, ha venido preocupando a la opinión pública casi en general, tanto por la forma alevosa como fue cometido, como por la calidad de los personajes que lo realizaron. Además se ha despertado un general sentimiento de condena y de repudio para un grupo de individuos de la peor especie y pertenecientes a los bajos fondos del hampa tocopillana, que constituyen un verdadero peligro para la propiedad privada y para la vida del vecindario."

Así encabezaba la noticia La Prensa de Tocopilla el 25 de abril de 1942. Era inconcebible tanto daño, tanta maldad, y la incomprensión frente a esos estados inferiores de la humanidad a través de la delincuencia. "En tanto más la condenación y repulsión que se ha generado en algunos sectores, cuando que mucha gente ignora que existan en un pueblo de trabajo como este, individuos que bajo el influjo del alcohol o de sus pasiones se conviertan en fieras de la noche a la mañana y lleguen hasta el crimen por satisfacer sus instintos." Seguía apuntándonos La Prensa.

Entre el exceso de alcohol, desamor, cigarros, autos y noche, se cometía un crimen desmedido que conmocionaba a la opinión publica del puerto, siendo los protagonistas de este drama un grupo de forajidos tocopillanos conocidos como "El Cojo Osvaldo", "El Cola De Chilpe", "El Tocopilla", "El Niño de la Virgen", "El Loco" y "El Pascualillo". La víctima: Víctor Edesio Herrera, muerto de una puñalada en el corazón. La victima era natural de Coquimbo y poseía de 39 años de edad, su madre trabajada como costurera en la planta de la Anglo Chilean.

La historia se inicia cuando Osvaldo Muñoz, álias "El Cojo Osvaldo", conoció a Zulema del Rosario, la esposa del asesinado, en Iquique. Por los mismos detalles conocidos se llega a la conclusión de que ambos fueron amigos en la tierra iquiqueña, asimismo en Tocopilla.

La Prensa, por su parte, indica que "La calaña del "Cojo Osvaldo" hizo que Zulema del Rosario, sorteando el porvenir, se alejara de esta amistad concitando la de Víctor Edesio, con quien se casó el 17 de febrero del año de 1941 con todas las de la ley. Su vida se desarrollaba de acuerdo con las ilusiones que se formó en su mente Zulema del Rosario. Vivían en un modesto rancho, pero rodeada de todas su "faltas" andaban siempre juntos, iban al biógrafo con frecuencia, y puede decirse con toda propiedad que eran felices dentro del ambiente en que desarrollaban sus vidas. El pasado para Zulema había desaparecido". Frente al matrimonio, "Cojo Osvaldo" no pudo compensar ni convivir con aquella situación.

Sus celos fueron llevados al extremo de constituirse en una patología fuertemente autodestructiva al ver casada a su mujer deseada, llevándolo a perderse en el alcohol para remediar sus penas. Su depresiva situación, comentada por sus amigos de juergas, no era más que la situación de un celoso extremado, con una respuesta emocional típica que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que consideraba suyo. Como despechado expresaba una experiencia dura, amarga y penosa que lo llevó a la desesperación, una alteración extrema del ánimo causada por la rabia, frustración y resentimiento. Su sensación de abandono y angustia, lo llevó a que no se reconociera la realidad e intentó "remediar" la situación sin tomar en cuenta que el desamor de la pareja generalmente no era recuperable.

En el alma criminal del "Cojo Osvaldo" ese pasado vivía latente, amargado con ansias de venganza, enrabiado por lo que no supo retener a su lado. "Este estado de ánimo le hizo crisis la madrugada del martes en forma rabiosa, salvaje…" relataba el Cronista Policial de La Prensa.

Un día antes, el lunes 20 de abril de 1942, salieron de la Cárcel Pública, tres personajes conocidos por sus fechorías en la ciudad y por sembrar el pánico entre los transeúntes nocturnos y por golpear a muchos parroquianos a cuanto bar visitaban. Aquellos eran menores de edad para la época, sus nombres eran Apolinario Rojas alias "El Tocopilla" Humberto Berrios alias "El Loco" y Reinaldo Chipoco Carmona, alias el "Chipo Chico".

Esa mañana del 20 de abril salían de la cárcel, sin embargo, en ese círculo vicioso de la delincuencia, ejecutaron un robo en la misma noche. La Prensa apunta "…estos ñatos tomaron parte esa misma noche en un robo perpetrado en una casa de un jefe de una importante faena industrial de Tocopilla, asunto que está en investigación. Perpetrado el robo, en su apuro se les quedaron a los ladrones sus respectivos vestones en el interior de la casa y estos vestones corresponden a dos de los ex detenidos…" fue así que gracias a estas prendas fueron rápidamente identificados dando pie a la búsqueda para volver a meterlos en la Cárcel Pública.

Después de la obtención del motín, estos tres maleantes, "El Tocopilla", "El Loco" y "Chipo Chico", se juntaron con otros siniestros personajes conocidos como "El Pascualillo", "El Cola de Chilpe", "El Niño de la Virgen" y "El Cojo Osvaldo". Comenzaba la jarana con una alta dosis de alcohol en un conocido bar de calle 21 de Mayo. "…en el flujo del licor salió a relucir el hecho de que en la casa de Zulema del Rosario había remolienda y surgió en la mente de los siete la idea de poder alternar o por lo menos ir hacia ese lugar a buscarle odio. Surgió el pasado aviesamente." Frente al desanimo de Osvaldo, sus amigos tomaron la decisión de ir en busca de la "malvada" mujer, traicionera de su amigo.

Planeando el asunto, los del grupo mandaron al "Cola de Chilpe" en busca de un sujeto que los pudiera movilizar. Fue así que justo se encontraban en la punta del Paradero de 21 de Mayo con Freire, los hermanos Guillermo Olivares, auto N° 267 y Heriberto Olivares, auto N° 275. "Cola De Chilpe" le dijo al primero de los nombrados que si los podía trasladar, se trataba de hacer un trabajito. Sin pensar en lo que consistía, Guillermo Olivares tomó a este maleante y se dirigieron al centro de propaganda Radical Socialista en donde se embarcaron los restantes, menos Víctor Blanco Sierra, quien se aburrió. El más vehemente e insistente en ir a la casa de Zulema del Rosario era el "Cojo Osvaldo", quien comentaba negativamente aspectos de la vida de Zulema.

"Después de merodear por los alrededores de la casa en donde los esposos Herrera–Jofré celebraban con una remolienda en familia el haber "echado el oleo" a una guagua de un amigo, siguieron hasta una taberna cercana, en donde según todas las apariencias, se vende y se bebe hasta tarde". En el detallado relato del diario, se indica que, "Eran las dos de la madrugada cuando la muerte tocó las puertas del modesto hogar de Herrera. Se había terminado el vino y ambos acompañados de otro amigo, Óscar Jorquera, salieron en su busca en una jarra, precisamente al mismo sitio en donde se habían reunido los maleantes." Un testigo señala que cuando iban, los victimarios venían en el auto en dirección a la casa de Herrera y al verlos, le echaron desde luego unos cuantos garabatos e inmediatamente ordenaron a Guillermo Olivares, el chofer, a que regresara por otra calle.

El Cronista Policial relata que al hacer la aparición, el auto y los victimarios vieron que Víctor Edesio, su mujer Zulema del Rosario y el amigo Jorquera iban en dirección a la casa con una jarra de vino. El auto con los victimarios para en seco y se bajaron inmediatamente, el "Cojo Osvaldo" con toda audacia se dirigió hacia lo mujer de Herrera y le dijo "quiubo negra Zulema" y junto con la palabra le dio un manotón. Intervino entonces su marido y recibió una feroz puñalada en el corazón que terminó casi instantáneamente con su vida. Luego el malhechor dirigió el arma hacia Zulema la cual hirió también en el abdomen. Luego, con saña de fiera el grupo de bandidos patearon a la herida pareja al verlos en el suelo, no sin antes rematar al esposo de Zulema con varias puñaladas.

Los desesperados gritos de las víctimas salieron de la casa de Herrera, sus demás contertulios salieron a ver qué pasaba y sólo vieron huir a los malhechores a quienes les llegó una lluvia de pedradas quebrándole los vidrios y abollando el automóvil. El más complicado era el chofer que, ante la magnitud adquirida por el drama quiso resistirse a continuar pero fue obligado a huir con la amenaza de un puñal, además de golpes amenazantes del grupo de estos perversos.

La huida a alta velocidad los llevó a los pies del Matadero Municipal en donde se bajaron en la oscura calle y le tiraron $20 pesos al chofer y lo conminaron a que callara.

El chofer, Guillermo Olivares, ante la magnitud del hecho y frente al compromiso en que se encontraba, determinó ir a esconder el auto dirigiéndose, luego, a su casa habitación. Estaba intranquilo, nervioso por las consecuencias que para él podrían traer los hechos. A esta altura hubo necesidad de llevar a los heridos al nuevo Hospital Marcos Macuada y para tal suceso se solicitó el servicio de otro auto, el cual correspondía a su hermano Heriberto Olivares, N° 275. Este auto iba con pasajeros, pero ante la situación en que se encontraban los heridos optaron por desocuparlo contribuyendo todos a transportar a las víctimas. Víctor Edesio ya estaba muerto.

A los pocos minutos llegaba Carabineros representado por el propio Prefecto accidental, Capitán, Santiago Kobach, el Teniente Enrique Aguilar Bareyt y el Detective Luis González quienes intervenían activamente en la persecución de los delincuentes. Kolbach y Aguilar supusieron por la práctica que tienen en este sentido, que los maleantes podrían regresar al sitio del drama para saber lo ocurrido. Y tal cual lo pensaron sucedió. Unas horas más tarde encontrándose ocultos los jefes de la policía, en un auto divisaron un grupo de tres individuos que se acercaban al sitio del suceso. Se les fueron inmediatamente encima y Guillermo Olivares, el chofer, le relató toda su actuación en el trágico asunto.

La Prensa nos contaba "…lo que pinta la calidad de estos individuos, lo da el hecho de que una vez cometido el crimen y sabedores de ello, se dirigieron a seguir tomando en la casa de una mujer apodada "La Toyo" antes en la casa de otra llamada "La Mocha", ambas mujeres de dudosa calaña". Sin embargo, cuando el resto del grupo estaba en plena farra, se dejó caer la policía y en las primeras horas de la mañana siguiente, todos los maleantes se encontraban en manos de la justicia. Ese mismo día fueron puestos a disposición del Juzgado Luis Aravena Burgos, quien actuó activamente en el asunto desde las 8 de la mañana del día siguiente, ordenando las diligencias que había que practicar.

En la misma tarde fueron llevados a presencia de Zulema del Rosario, quien reconoció en Osvaldo Muñoz Neira, su ex amigo "El Cojo" y demás individuos, como los victimarios de su esposo. Caían presos también "El Pascualillo", "El Cola de Chilpe", "El Niño de la Virgen", "El Tocopilla" y "El Loco".

En La Prensa del día siguiente, se relata parte de la declaración de unos de los cómplices "…el siniestro "Cola de Chilpe" sin embargo, cantó más claro que Caruso "yo estoy cabreado de estos tetes" dijo frente a la policía "yo voy a cantar todo". "Cola de Chilpe" abrió la boca y de un tirón contó todo lo que sabia y que según él es toda la verdad.". Este no hizo más que reseñar todos los detalles del homicidio.

Tocopilla se enteraba día a día de los detalles del asesinato, la condena social no se dejaba esperar. Una vez detenidos, fueron llevados al Magistrado paseándolos por la calle 21 de Mayo. "En la tarde del miércoles, nuevamente fueron llevados los maleantes ante el Magistrado, en forma espectacular, con grillos y amarras en sus manos marchaban con la cabeza baja, con la barba pegada al pecho, mirando siempre al suelo. La gente al verlos pasar por las calles tenía expresiones de condenación por la acción cobarde cometida".

Por lo corroborado en los diarios locales, este hecho generó mucha congoja y rabia, mucho más cuando el conocido como "El Loco" huyó de la cárcel a las pocas semanas, aquel, un muchacho de 21 años "…que ha cometido desde sus días de suplementero, vagabundo o lustrabotas, una serie de pequeños y grandes atentados con la propiedad privada (…) está en pugna con la sociedad desde su primera infancia, y junto a la propiedad privada ha eludido las más primordiales obligaciones para con la patria. Carne de presidio no tiene ni oficio ni profesión conocida".

Como suceso, por lo pronto cruel, cobarde y fruto de resentimiento, refleja esa microhistoria de las ciudades, en la indagación de nuestras historias pequeñas del hampa y delincuencia local. Hechos que, quizás, se han replicado por lo largo de nuestro acontecer como ciudad y que probablemente seguirán repitiéndose como constante humana. No obstante se configura una reseña que posiblemente puede reflejar un hecho actual, en esa interminable relación entre el despecho, el odio y el amor perdido, tornado como catastrófico en la ejecución de oscuros facinerosos, "pertenecientes a los bajos fondos del hampa tocopillana" de la década del 40.

 

 

Autor:

Damir Galaz - Mandakovic Fernández

http://tocopillaysuhistoria.tk

http://damirgalaz[arroba]bubok.com


Comentarios


Trabajos relacionados

Ver mas trabajos de Historia

 

Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.


Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda