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Economía, inmigración y su impacto en nuevos modelos de convivencia familiar




Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Análisis psicosocial y económico desde el contexto Hondureño donde se presentan las causas que fomentan la inmigración
  3. Las familias Transnacionales
  4. La familia ensamblada: nuevos roles- nuevos conflictos
  5. Conclusiones
  6. Reflexión bíblico-teológica: desde la perspectiva de los derechos del inmigrante en la historia del pueblo de Israel
  7. Perspectiva histórica de los derechos de los inmigrantes desde el Antiguo Testamento
  8. El carácter legal del término «inmigrante» en la Biblia
  9. Biblia y justicia social: el inmigrante en igualdad de derechos
  10. Pueblo inmigrante: memoria y sufrimiento como hecho fundante de leyes inclusivas hacia los inmigrantes
  11. Teoría teológica de acción
  12. Conclusión final
  13. Bibliografía

Introducción

En la presente investigación planteo que las realidades migratorias y económicas, que vivimos en la actualidad dan como resultado nuevos modelos de convivencia familiar, en contextos nacionales y extranjeros

Justifico este planteamiento desde mi experiencia como emigrante y de mi trabajo de acompañamiento pastoral a familias que han sufrido la partida de un padre o de una madre que se ha marchado a otros países (Estados Unidos y España) en busca de un mejor futuro para él o ella y su familia.

En esta investigación pretendo hacer desde esas experiencias de trabajo y desde la investigación bibliográfica, un análisis descriptivo y critico de las nuevas realidades psicosociales y económicas que surgen de la emigración tanto del padre o la madre hacia otros países. Con el fin de presentar los modelos de convivencia familiar que se desarrollan de acuerdo al impacto de las inmigraciones forzadas.

Seguidamente desde el análisis bíblico y teológico abordamos el tema de los derechos de los inmigrantes en la Biblia como una realidad que siempre ha existido, y como desde esa realidad podemos incidir políticamente y hacer abogacía en pro de los derechos del inmigrante hoy.

Y por ultimo desde la teoría teológica de acción planteamos la teología del inmigrante resiliente que se basa en Jesús y su familia como inmigrantes desde donde surgen pautas de acompañamiento pastoral resilientes a familias que sufren por la inmigración forzada.

Análisis psicosocial y económico desde el contexto Hondureño donde se presentan las causas que fomentan la inmigración

En las últimas dos décadas, Honduras ha experimentado una alarmante creciente realidad migratoria y en su defecto deportaciones masivas. Así como muchas y muchos hondureños se van en busca, ya no; del sueño americano, sino más bien en busca de un trabajo, o simplemente huyendo de la violencia y criminalidad que azota al país. Producto: del tráfico y consumo de drogas y el desempleo. Muchos regresan con las manos vacías y con sus sueños rotos cuando son cazados como animales, por las autoridades de migración en sus trabajos y hogares, no importándoles a estas autoridades sus historias o condiciones de vida.

De este exilio y periplo forzado de inmigrantes Hondureños hacia tierras americanas, pocos logran llegar, además de las extremas medidas de seguridad de los gobiernos Mexicanos y Estadounidense en cuanto a la contención del flujo de inmigrantes, medidas que incluso violan los derechos fundaméntales de las personas capturadas por ser indocumentados ya, que se pisotea la dignidad y la corporeidad del inmigrante sometiéndolo y considerándolos como delincuentes y terroristas. A esta realidad se agregan las violaciones y vejaciones que sufren en el camino donde se encuentran y se enfrentan a experiencias terribles, como: asaltos, violaciones sexuales, cárcel, muerte por inanición en los desiertos, o a manos de los Zetas (grupo armado que trabaja para los carteles de drogas Mexicanos) ( si no recordemos los 98 hondureños inmigrantes masacrados en el rancho san Fernando en Tamaulipas, México, en el año 2010) o una muerte trágica por la caída de un tren, y si tienen suerte y la policía migratoria los atrapa, un plato de sopa caliente y una deportación posterior, después de pasar de tres meses a un año en el famoso corralón (la cárcel para los inmigrantes, donde sufren cualquier tipo de vituperios). Aun así al haber vivido experiencias tan traumáticas, después de un tiempo se vuelve a intentar cruzar el Rio Bravo, ya que las expectativas de vida en Honduras cada día son menos. Desde este punto la emigración externa es una realidad concreta en Honduras y tiene sus raíces sociales y económicas para que una y otra vez se repita, a pesar de sus consecuencias.

Cuando hablamos de emigración externa, no hablamos de alguien que quiere darse un paseo; estamos hablando de alguien quien en determinado momento no tiene otra alternativa que esa (emigrar, muchas veces hacia la muerte, agregado nuestro) lo que está en juego es la vida entre morirse acostado o morirse de pie. La gente probablemente escoge lo último, utilizando el derecho de no aceptar la muerte silenciosa, resignada frente a un sistema que coarta y aniquila toda alternativa de vida. La esperanza entonces se construye con riesgos (Brisson 1997, 13).

La realidad social y económica que vive el país es desesperanzadora, con índices inimaginables de desempleo, violencia extrema y corrupción política. Ante está realidad no queda otra opción para miles de compatriotas que, buscar una alternativa de vida y superación fuera de las fronteras patrias. El país no ofrece ninguna garantía de un futuro mejor, el modelo económico actual a promovido el aumento de los impuestos, la privatización de la mayoría de las empresas estatales, una creciente inflación en los costos de la canasta básica y sumado a esto la paupérrima cantidad de dinero que recibe un ciudadano promedio en cuanto al salario mínimo, más el aumento de los servicios públicos, hace que muchas personas tomen la opción de marcharse del país. La emigración en ese sentido es vista como una de las pocas posibilidades de salir adelante. La otra opción es incorporarse al narco menudeo (venta de drogas en las calles) o al crimen organizado, para poder subsistir.

Pero entre estas dos últimas opciones la mayoría escoge por emigrar

La migración llega a ser una oportunidad, se convierte en una salida. La inmigración no es un escogimiento, es un último recurso, y se sabe qué si la gente huye tanto, es porque dentro de ello hay un desierto, de hambruna, desesperación. Antes se emigraba con promesas de mejoramiento ahora se emigra con su lote de desesperanza, no se sabe si va a ser mejor, lo que sí se sabe es que no se puede quedar donde esta (Brisson 1997, 113).

En este sentido es importante recalcar que el fenómeno de la migración externa, y sus implicaciones sociales, económicas y emocionales son parte o consecuencias del sistema capitalista excluyente que domina las sociedades tercermundistas. Ya que la propia emigración es una fuente subterránea de ese sistema capitalista, así como otros problemas sociales como la criminalidad, la desintegración familiar, el narcotráfico entre otros.

Es el sistema capitalista que crea las condiciones para que la gente emigre, para que se desconfiguren las familias, y para que la ola de criminalidad y narcotráfico aumente.

Porque el sistema capitalista no promueve el desarrollo interno de nuestros países. En los tratados de libre comercio los intercambios son desfavorables, importamos más de lo que exportamos, en ese sentido el pueblo se empobrece más ya que la exigencias del pago de la deuda externa y las regulaciones fiscales que los gobiernos corruptos de turno tienen que implementar a exigencias del fondo monetario internacional, promueven más y más una economía que decrece excesivamente. Y las personas se ven obligadas a salir hacia una sociedad donde la economía sea más estable

Desde esta perspectiva la inmigración acarrea terribles consecuencias a nivel psicosocial a las personas que se quedan y las que se van y tiene su impacto inmediato en la familia.

La inmigración tiene considerables efectos sobre los que quedan en el lugar de origen, se ha asistido al desmantelamiento de varias familias debido a que el padre de familia al emigrar, encuentra nuevas condiciones de vida, que lo llevan a reorganizarse en el país receptor , olvidándose de su familia. Entonces le toca a la mujer endosar toda la responsabilidad económica y formación de los hijos (Brinsson 1997, 115).

En este proceso migratorio la familia es la más afectadas a nivel físico, económico, y sobre todo emocional, la familia sufre una fracturación cuando uno de sus miembros en este caso el padre abandona el hogar, aunque existen casos de migración de madres de familia hacia España, ya que la mano de obra femenina es bien recibida y valorada en ese país. En este trabajo que hoy nos ocupa hablaremos de las consecuencias psicosociales que sufren las mujeres y sus hijos cuando el padre emigra y llega a su lugar de destino y en pocos meses se olvida de la familia que quedo en sus países de origen.

Para ir concluyendo en este punto ya que las implicaciones psicosociales de la familia que queda, lo abordaremos en el siguiente apartado. Desde la lectura de R.M. Radillo sobre procesos migratorios y su impacto en la familia podemos ver algunas consecuencias.

El proceso migratorio trae serias complicaciones dentro de la vida familiar. No es posible ignorar sus implicaciones al trabajar con inmigrantes. Todo proceso migratorio produce una dislocación total o parcial de la persona. Representa la perdida de aspectos significativos de la vida y el riesgo de serias complicaciones y traumas emocionales, que pueden afectar a la persona por años (y a su familia, agregado nuestro) (Radillo 2011, 145).

En conclusión emigrar como lo mencionamos anteriormente es un proceso traumático, tanto para el que emigra como para la familia que queda, no se emigra por que se desea hacerlo, se hace porque la situación económica y social del o la emigrante es triste y sin opciones de un futuro mejor, más cuando tiene responsabilidades con su familia.

Pero a pesar de todo este panorama, después de lograr el cometido de llegar al país receptor, surgen otras realidades que afectan directamente a la familia, como mencionamos la familia se fragmenta y desconfigura, y surgen nuevos modelos de convivencia en el que se experimentan muchas pérdidas, a esto nuevo modelo de convivencia familiar es lo que llamamos familias transnacionales, familias ensambladas, familias que tienen sus propias realidades psicosociales.

Las familias Transnacionales

Antes de reflexionar sobre un nuevo modelo de convivencia familiar que se desprende de migraciones transnacionales, dedicaremos un breve apartado para la definición del término "transnacionalismo".

El transnacionalismo, aplicado al fenómeno de la migración, se sostiene sobre la base de que los migrantes mantienen múltiples relaciones –familiares, económicas, sociales, organizacionales, religiosas y políticas- que vencen las fronteras. Realizan acciones, toman decisiones y desarrollan identidades dentro de redes sociales que los mantienen conectados con dos o más sociedades simultáneamente (Basch, Glick Schiller, y Blanc-Szanton 1992, 12).

En este caso como modalidad de análisis la familia o las familias no están exentas, del fenómeno de migración en cuanto a nuevas configuraciones de modelos de convivencia familiar en este caso, estos modelos son las llamadas familias transnacionales. Desde esta perspectiva, definimos este modelo de familia de la siguiente manera:

Se trata de aquellas familias de las cuales algunos de sus miembros se encuentran en el país de origen y otro/s en el país de destino. Las familias transnacionales, entonces, se reparten sus miembros entre dos sociedades. Constituyen un modo de incorporación a la sociedad de destino, pero como efecto de los obstáculos impuestos por las condiciones macroestructurales, habitualmente las leyes migratorias, la contracara de esto es uno de los fundamentos básicos de la familia transnacional: la reunificación. La reunificación de sus miembros es una tensión que mantiene a la familia como una unidad, más allá de la distancia (Sánchez, 2004, 32).

En el ideal del emigrante legal que deja a su familia en su país de origen, no pierde la esperanza de un pronto encuentro o reencuentro, o reunificación como lo menciona Sánchez. Pero la realidad actual del otro, la del inmigrante ilegal es otra, su estatus ilegal no le permite ni siquiera soñar en traer a su familia (él no quiere que vivan el calvario que sufrió en su travesía hacia los Estados unidos) y además, ya que por su misma condición de ilegalidad incluso él corre un peligro latente de ser deportado. Aquí el tema de la reunificación solo sucederá después de que el inmigrante logre pagar todas las deudas dejadas atrás y ahorrar un considerable capital para regresar a su país de origen y poner un negocio para seguir adelante.

En ese sentido para lograr ese cometido necesitara trabajar todos los días, entre doce y catorce horas diarias, vivir hacinado en un apartamento con siete personas más para bajar los costos de la renta y pagos de servicios públicos. Y sobre todo perseverar hasta cumplir las metas planeadas. Además mandar las remesas cada final de mes para que la familia dejada atrás pueda sobrevivir. Este propósito te puede llevar de tres a cinco años dependiendo de las ambiciones que se tenga. Esto de penderá de las condiciones de trabajo, que hoy son muy escasas y sobre todo contar con la providencia de Dios para no ser atrapado y deportado sin nada. Este es el caso de un inmigrante que no quiere perder el vínculo con su familia, ya que la idea de la reunificación lo alienta a trabajar duro con la esperanza de un encuentro cercano. Pero esto no quiere decir que él y su familia de origen y la familia o amigos o comunidad de nacionales que lo recibieron no mantengan relaciones económicas y sociales. Ya que existen las redes sociales que se han abierto y fortalecido con el paso del tiempo, creando comunidades y barrios enteros transnacionales donde la reunificación o el encuentro se puede dar cuando se alcanza un estatus de legalidad. Pero hoy en la actualidad esto es muy difícil de alcanzar y lo que queda es sobrevivir, lo más que se pueda y trabajar duro para ayudar a la familia. Esto quiere decir que existe una reunificación en el país donde el inmígrate legal esta laborando y existe un reunificación cuando el inmigrante ilegal regresa a casa con su familia, ya puede ser porque logro su meta o porque fue deportado.

Pero la reunificación no es el único elemento que define a la familia transnacional; también está la supervivencia. Habitualmente el o los miembros que se encuentran en el país de destino, mediante las facilidades proporcionadas por la tecnología, no solo mantienen comunicación con los miembros familiares en la sociedad de origen, sino que aportan económicamente para la supervivencia de esta, habitualmente mediante la modalidad de remesas, la compra de propiedades( Sánchez 2004, 33).

Desde esta realidad cuando el padre de familia trabaja tan duro en el extranjero y manda estas remesas, y está pagando sus deudas, con el fin de sacar a su familia de situaciones de pobreza y violencia, la familia que queda también tiene que hacer esfuerzos con el fin de lograr en poco tiempo el ideal del reencuentro o la reunificación. Toda la familia se involucra con el ideal a pesar de los problemas psicosociales (auto-estima, deserción escolar, conductas agresivas y anti-sociales, abandono, inseguridad, temor, drogadicción, callejización) que surgen por la ausencia del padre o la madre. La familia busca las formas más sanas de reestructurar roles y normas para su funcionamiento adaptativo. "la tarea de adaptación es para muchas personas ardua complicada percibida algunas veces como irrealizable la tarea se dificulta porque hay que añadir al abordaje de conflictos familiares el rol que juega la inmigración al exacerbar los conflictos familiares" (Radillo, 2011, 146).

Por tanto, la reestructuración de la familia alcanza profundos niveles, que hacen necesaria una renegociación posterior a la migración. Los roles de género, así como los valores en torno a la familia, habitualmente difieren en el nuevo medio y en el de origen, lo que implica una inevitable afectación en la relación entre esposos, y entre generaciones (Vuornien, P. 2003, 21).

La adaptación pone de manifiesto que la familia no es una unidad cerrada que permanece inalterable ante unos nuevos ambientes que modificaran su dinámica. La estabilidad y el cambio se convierten en gran desafío del desarrollo familiar "la familia se puede considerar como un sistema en constante transformación, lo que significa que es capaz de adaptarse a las exigencias del desarrollo individual de sus miembros y a las exigencias del entorno; esta adaptación asegura la continuidad y la vez el crecimiento psicosocial de los miembros" (Lila, 2000).

Desde esta perspectiva las familias transnacionales como un nuevo modelo de convivencia que surge del fenómeno de la inmigración, que es fomentada por condiciones macro estructurales, es una nueva realidad de convivencia familiar.

Por tanto, las familias transnacionales constituyen una unidad doméstica en la que alguno de sus miembros vive en otro país y en la que hay lazos económicos y de supervivencia que se mantienen sobre la base de la tensión de reunificación de la familia. Constituyen una desterritorialización de la familia, y esto pone en jaque al concepto tradicional del modelo familiar, nuclear (Vuornien, P. 2003, 22)

La familia transnacional, desafortunadamente, no es una elección, sino el resultado de condiciones de desesperanza y migración. En este apartado expusimos el concepto de la familia transnacional y el ideal de la reunificación como horizonte utópico para superar los obstáculos, pero también existe la otra cara de la realidad cuando el inmigrante se olvida y margina a su familia y la deja peor como estaba y desde el desarraigo y marginación es que vamos a plantear en el siguiente punto una descripción y análisis crítico de las realidades emocionales, sociales y económicas de la familia que se queda fragmentada y que desde esta realidades se forman otro modelo de familias.

2.1 Descripción y análisis crítico de las realidades emocionales, sociales y económicas de la familia nuclear que se queda fragmentada: Entre el honor y la vergüenza

En cuanto al tema del honor y la vergüenza de la familia que se queda, este se relaciona de dos maneras: en primer lugar con el ideal de la reunificación, en el sentido cuando la familia se involucra como una unidad que está consciente de sus propios cambios, fortalezas y debilidades y desde ahí propicia ambientes afectivos, a pesar de la ausencia de la figura paterna o materna que no rompe el vinculo. Y en segundo lugar cuando la familia es abandonada y marginada a su suerte porque el padre rompió el vinculo.

Desde el panorama del honor- reunificador (recibe remesas y ahorra o invierte el dinero en compra de propiedades) la familia que se queda a cargo de la madre, está adquiere un estatus de honor ante la comunidad y de la familia del esposo. Quienes miran a la mujer y sus hijos como una unidad que no mancilla el honor del padre que trabaja duro en un país extranjero, que sufrió mucho en su travesía como inmigrante. A esta familia o está madre sola con sus hijos, la comunidad le asigna un honor simbólico

Desde un punto de vista simbólico, el honor representa, el lugar justo de una persona en la sociedad, la posición social de una persona. Esta posición de honor es delimitada por fronteras relativas al poder, estatus basado en el género y situación en la escala social. Desde un punto de vista funcionalista, honor es el valor de una persona a sus propios ojos mas el valor de dicha persona a los ojos de su grupo social (Malina, 1995, 75).

Pero cuando sucede todo lo contrario y el esposo abandona a su familia y los deja en una completa marginación en todos los sentidos, la familia y especial la mujer sufre la vergüenza- no-encuentro de un esposo infiel quien les abandono. Pero la vergüenza más fuerte es cuando está mujer al no tener como mantener a su pequeños termina involucrándose con otra persona de la comunidad para poder subsistir. "en las familias de procreación, el honor hace recaer sobre la mujer la bondad o virtud implícita en su exclusividad sexual" (Malina 1995, 69). La exclusividad sexual de esta mujer-madre abandonada es una regla que no se debe romper según el ideal de la ideología patriarcal, no importando que el hombre deshonre a su esposa siéndole infiel, ella y sus hijos deben permanecer dentro de sus casas soportando la humillación.

Esto quiere decir que están orientadas hacia adentro, como si hubiera una especie de imán social que arrastrase a las mujeres hacia el interior, hacia el propio espacio de la casa o de la ciudad. Todas las cosas que se llevan de dentro a fuera son masculinas, todas las cosas que quedan dentro son femenina (Malina 1995, 69).

Pero ante la situación actual, muchas mujeres salen de la casa, en busca de trabajo, para mantener a sus hijos, muchas de ellas cansadas de esperar ya que están hartas de promesas vacías, y decepcionadas por el abandono y marginación de su cónyuge terminan por romper relaciones, aunque sigan casadas legalmente, estas mujeres buscan rehacer sus vidas de nuevo. La vergüenza se convierte en un símbolo positivo. "vergüenza positiva significa sensibilidad hacia su propia reputación, sensibilidad ante la opinión de los demás" (Malina 1995, 70). Ya no les interesa preservar una reputación que surge conforme a ese modelo machista "la pureza o exclusividad sexual de la mujer está incorporada al honor de algún varón" (Malina 1995, 70). Al contrario la mujer se dignifica sin necesidad de la sombra del varón y construye una reputación desde una condición de subjeticidad, donde anteriormente estaba en condición de opresión y marginación y se empodera como un sujeto activo con iguales derechos y sobre todo agenciándose como una actora social dueña de su destino y el destino de sus hijos.

Desde este punto de vista Malina nos dice que:

Las mujeres que no están bajo la tutela de un varón (especialmente viudas, divorciadas, sin vínculos familiares) son vistas como faltas de honor femenino, más que como hombres que como mujeres, y por lo tanto sexualmente depredadoras, agresivas y peligrosas en una palabra (Malina 1995, 70).

Todo esto genera una serie de problemas emocionales tanto a ella como a sus hijos ya que son estigmatizados por la familia del esposo infiel, por la comunidad e incluso por la iglesia. Como mencionamos antes, la emigración es un proceso traumático y en casos como este lo es más, ya que no se vuelve a tener noticias de este padre de familia que abandona su familia dejándoles al desamparo y la vergüenza "lo traumático de esta situación es la ausencia física de ese ser querido, ignorar su destino, carecer de información cierta, no poder decir adiós. Esta es una perdida ambigua que obstaculiza el proceso de cerrar un capítulo triste de la vida" (Radillo 2011, 147). En este sentido el duelo se complica y los mecanismos adaptativos no son suficientes para enfrentar la crisis que se dan de dichas rupturas.

Desde esta perspectiva surgen una serie de problemas psicosociales, la madre tiene que salir a trabajar, en el mejor de los casos, los hijos se quedan con sus abuelos, pero aun así surgen problemas de orden afectivo que pueden desencadenar en violencia familiar, callejización, drogas prostitución, abuso sexual infantil, o el abandono de los hijos por la madre que se une a otra pareja o emigra dejándoles con sus abuelos o tíos.

Los modelos de familia ante el fenómeno de emigración son volátiles se desconfiguran y configuran de acuerdo a las diferentes dinámicas de la familia que son afectadas como mencionamos anteriormente por el abandono o marginación de la figura paterna o materna, todo esto vinculado al factor económico. Ya que sin dinero no se puede mantener a la familia y las situaciones de pobreza fuerzan muchas veces a conductas autodestructivas y comportamientos hostiles a los seres humanos.

Pero siendo optimistas, y volviendo al tema anterior donde la madre abandonada, decide formar otra familia, o el padre que abandona, forma otra familia en el extranjero, nos encontramos desde está realidad ante un nuevo modelo de convivencia familiar, la familia ensamblada, de la cual nos ocuparemos en el siguiente punto.

La familia ensamblada: nuevos roles- nuevos conflictos

Como estamos partiendo de la familia que se queda atrás, abandonada y marginada por el padre que emigra hacia el extranjero y las consecuencias que tiene está irresponsabilidad hacia su esposa e hijos, ya que la esposa después de esperar por tanto tiempo y al empoderarse como un actor social dueña de sus destino decide formar una nueva familia, o busca la compañía de un hombre que le provea emocionalmente y económicamente sus necesidades, a este nuevo modelo de convivencia es lo que llamamos familias ensambladas. Donde surgen nuevos roles y nuevos conflictos.

Familia ensamblada es la estructura familiar originada en el matrimonio o unión de hecho de una pareja, en la cual uno o ambos de sus integrantes tienen hijos provenientes de un casamiento o relación previa. En esta conceptualización se piensa a la familia en términos de un "grupo domestico", o sea comprendería a todos los que viven en el hogar: la nueva pareja, los hijos de uno u otro provenientes de una unión anterior y los hijos de una nueva unión ( Grosman, Martínez, Acorta 2000 35-36).

Ante el fenómeno de la inmigración y el abandono posterior de las familias que se quedan atrás, las familias ensambladas cobran un papel protagónico por las diferentes rupturas conyugales en ambos lados de la frontera. Al no existir el deseo de la reunificación, las familias ensambladas surgen en este caso más por el tema de de la supervivencia. Aunque es pertinente señalar que bajo este nuevo modelo de convivencia familiar, subyacen realidades distintas. Que muchas veces provoca conflictos entre sus miembros en cuanto al tema de la articulación de la familia.

Esta articulación entre la unidad familiar y el desarrollo personal ofrece mayores obstáculos en la familia ensamblada. La conformación del "nosotros" resulta más dificultosa porque los integrantes de la pareja vienen con un nutrido bagaje proveniente no solo de su familia de origen, sino también de los vínculos maritales precedentes: experiencias vitales, creencias tradiciones, rituales, convicciones religiosas o modelos educativos. Los niños a su vez, han experimentado distintos patrones de conductas y criterios disciplinarios que pueden sufrir cambios en la nueva organización. Por lo tanto para que la familia adquiera una identidad propia y se genere el sentimiento de pertenencia requiere un mayor tiempo (Grosman, Martínez, Acorta 58).

Ante estos conflictos que surgen en la articulación de estas familias ensambladas des de mi experiencia de trabajo con inmigrantes lo que más sucede, es que en el extranjero estas familias que se unen, rápidamente se separan muchas veces por el tema cultural e ideológico de donde el inmigrante viene. En países modernos como España o Esta Unidos donde se protegen los derechos de la mujer y los niños, no se tolera el abuso y la violencia familiar. En este caso el hombre latinoamericano choca contra un muro de leyes que le condenan por sus actitudes machistas. Y se ve obligado a abandonar a la familia o corre el riesgo de ser encarcelado o deportado.

Por otro lado la familia que se ensambla más por cuestiones de supervivencia en los contextos de pobreza en Latinoamérica, tienen más probabilidades de funcionar y adaptarse por que las culturas creencias religiosas y convicciones básicamente son las mismas. Aunque esto no quiere decir que no existan rupturas o crisis, las familias buscan la forma de llegar a acuerdos. Todo dependerá muchas veces por un lado de cómo está conformada la familia y de su ciclo vital, y el respeto y el amor que se tenga la pareja y a las negociaciones que lleguen con los hijos y por otro lado, sobre todo la necesidad de sobrevivir. En ese sentido muchas mujeres que fueron abandonadas y forman otra familia sufren violencia, pero no proceden legalmente porque este hombre les proporciona el sustento diario a ella y sus hijos. Es triste pero es una realidad tienen que escoger entre el maltrato físico, verbal o sexual, o vivir en la calle con sus hijos.

Conclusiones

En este segundo punto, abordamos como el fenómeno de la inmigración promueve nuevos modelos de convivencia familiar tales como la familia trasnacionales desde la perspectiva del inmigrante ilegal que tiene como ideal la reunificación de la familia que dejo atrás y trabajo duro, para hacerse de un capital y mejorar económicamente. Todo esto llena de honor a su familia y le da un estatus social a dicha familia ante la comunidad.

Pero también se refleja la otra cara de la realidad del inmigrante ilegal que deja en el abandono, marginación y vergüenza a su familia, donde la mujer tiene que salir adelante y buscar la supervivencia de ella y sus hijos y es desde estas realidades que se configuran otros modelos de convivencia como las familias ensambladas tanto en el extranjero como en contextos nacionales. Desde ahí surgen realidades psicosociales que afectan tanto positivamente como negativamente a la familia. Todo esto es permeado por una realidad económica, impuesta por un modelo capitalista deshumanizante que hace que las personas emigren en busca de mejores horizontes, pero a la larga tiene sus impactos significativos en la familia en algunos casos para bien pero en la mayoría para mal..

Reflexión bíblico-teológica: desde la perspectiva de los derechos del inmigrante en la historia del pueblo de Israel

La realidad sobre el fenómeno social de la inmigración no escapa a la reflexión bíblico y teológica, ya que en la Biblia encontramos, realidades vividas por el pueblo de Israel, como un pueblo inmigrante y también, ejemplos concretos sobre inmigraciones forzadas, como la de José, Ruth, Jacob entre otros y otras.

Desde el texto también encontramos, leyes que protegen al inmigrante y un código ético y moral que incide en el deber de dar hospitalidad a todos aquellos y aquellas que son extranjeros y extranjeras. Hoy en la actualidad frente a los problemas que viven nuestros hermanos inmigrantes en tierras extranjeras problemas como: xenofobia, rechazo, discriminación, violación de derechos humanos, persecución y todo tipo de arbitrariedades que atentan contra la vida misma del inmigrante y la supervivencia de su familia se hace más que necesario que nos acerquemos al texto y desde ahí reflexionemos con el propósito de incidir políticamente para que las iglesias en el extranjero se unan en pro de la defensa de los derechos y la dignidad de los inmigrante y sus familias.

En el transcurso de este trabajo hemos venido estudiando los impactos que tienen los modelos económicos actuales en nuestros países. Y como la inmigración forzada, es un último recurso para la supervivencia, pero también es un problema que impacta directamente en la desconfiguración de la familia y en la configuración de nuevos modelos de convivencia.

En ese sentido es que en este punto pretendo reflexionar sobre una teología de la inmigración desde un carácter legal y espiritual desde los aportes del cristianismo y la Biblia que incida en la sociedad actual con nuevas leyes en contraposición a un capitalismo avallasador donde los movimientos migratorios se manifiestan como una consecuencia más de las estructuras económicas injustas de la humanidad y de las políticas generadoras y promotoras de desigualdad entre los pueblos.

Desde esta perspectiva creemos que ante estas realidades tenemos deberes y obligaciones con el tema que hoy nos interpela.

Como cristianos tenemos la responsabilidad de contribuir a construir un estado de derecho que provea el derecho de migrar, no solo para quienes lo hacen por su propia voluntad, y tenga suficientes recursos para hacerlo, sino para quienes están forzados para hacerlo, por la razón que sea, con todas sus diferencias y aunque necesiten asistencia solidaria. Desde la teología podemos argüir un estado de derecho que garantice el derecho de migrar para todas las personas por igual, sin discriminación, es posible responsabilizándonos en una opción por los más pequeños. Esta es la gratuidad de la solidaridad, garantizar la dignidad humana de quienes, por la razón que sea, se exponen al desarraigo, el asilo, la soledad, el exilio, el desplazamiento, el refugio o la peregrinación ya sea en su propio país o en el extranjero ( Duque 2004, 9).

Desde este marco teológico que encontramos en la reflexión del profesor Duque y apelando a la verdadera realidad que se encuentra implícita en el tema de migración ya que la migración no es el problema, sino más bien la violación sistemática de los derechos humanos del inmigrante cuando en el país receptor hay una marcada desigualdad y discriminación hacia el inmigrante, es desde esta realidad que abordaremos los derechos del inmigrante en la Biblia y como desde esta reflexión podemos incidir para la defensa y lucha de los derechos humanos de los inmigrantes en el extranjeros. Desde este marco reflexionaremos bíblica y teológicamente desde los siguientes puntos:1) Perspectiva histórica de los derechos de los inmigrantes desde el Antiguo Testamento, 2) El carácter legal del término «inmigra en la Biblia, 3) Biblia y justicia social: el inmigrante en igualdad de derechos. 4) Pueblo inmigrante: memoria y sufrimiento como hecho fundante de leyes inclusivas.

Perspectiva histórica de los derechos de los inmigrantes desde el Antiguo Testamento

En la lectura del antiguo testamento encontramos una serie de códigos de carácter legal que protege no solamente a los inmigrantes, sino también a las viudas y los huérfanos. El pueblo de Israel tenía como deber la hospitalidad hacia el forastero, ya que esta era una característica de los pueblos semitas y mediterráneos y fue parte de la idiosincrasia heredada de este pueblo desde su fundación.

En el AT son muchos los pasajes en los que aparece la hospitalidad con el forastero como un deber natural del israelita. Aceptando que los patriarcas eran pastores seminómadas, se regían por el llamado «código del desierto», un código no escrito cuyo pilar básico era la hospitalidad con el forastero. Se pueden mencionar como relatos positivos ejemplares de acogida al forastero la escena de Abrahán hospedando en su tienda, junto al encinar de Mambré, a tres individuos desconocidos, en quienes reconoce la presencia del Señor (Gn 18,1-16). Su hospitalidad será compensada con el favor de Dios que concederá un hijo a su esposa Sara en la vejez. La misma recompensa tendrá la hospitalidad de la mujer sunamita con el profeta Eliseo (2 Re 4,8-11). Job da testimonio de su hospitalidad con el forastero como muestra de buena conducta (Job 31,31-32) (José Gabarrón en: www. foroellacuría.org/otra_mirada/inmigrantes2.htm)

Es en ese sentido desde estas prácticas de hospitalarias hacia el extranjero, es donde se van escribiendo los diferentes códigos legales para la protección de los derechos de los inmigrantes en el Israel antiguo, leyes que encontramos en los códigos de la alianza, deutoronómico, el condigo de la santidad y sacerdotal, de los cuales el profesor José E. Ramírez (2004, 57) hace la siguiente descripción, en sus ensayo sobre "inmigrantes en el antiguo testamento: realidad, problema y misterio"

El código de la alianza (Ex 20, 22- 23,33): "no oprimas al inmigrante, ya sabéis lo que es ser extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto" (Ex 23, 9)

El código deutoronómico (Deut 12-26): "cuando recojas el fruto de tus olivos, no regrese a buscar lo que hayas dejado, lo que quede déjalo para el inmigrante, el huérfano y la viuda" (Deut 24, 21).

El código de la santidad (Lev 17-26): "si un inmigrante se instala en la tierra de ustedes, no lo molestarán, será para ustedes como un nativo más y lo amarás como a ti mismo…" (Lev 19, 33-34).

El código sacerdotal "… estas seis ciudades servirán de refugio al homicida involuntario, sea israelita, inmigrante o residente" (Núm. 35, 9. 10. 15).

Según el profesor Ramírez en esos códigos se observan interesantes evoluciones

Protegen al inmigrante contra los abusos y opresión (código de la alianza), proveen al inmigrante de ayuda material para sobrevivir (código deutoronómico), e integran a los inmigrantes en su comunidad (código de la santidad) (Ramírez 2004, 57).

En conclusión en estas leyes que encontramos en el Antiguo Testamento frente a la realidad del inmigrante, vemos que el pueblo de Israel acoge, sirve y protege y da refugio todo aquel que lo necesite porque estas esas leyes, surgen de la experiencia de un pueblo peregrino que sabe lo que es ser inmigrantes revelan el proyecto de Dios sobre la convivencia humana en la justicia hacia el inmigrante quien tiene todos y los mismos derechos que el nativo, y esta prerrogativa será nuestro motivo de análisis en el siguiente punto.

El carácter legal del término «inmigrante» en la Biblia

Desde este punto debemos preguntarnos ¿Donde se sitúa el carácter legal del término inmigrante en la legislación de la sociedad actual? El término inmigrante es peyorativo y discriminatorio ya que desde que se te trata como inmigrante se te asigna una carga valorativa e identidad desde donde se te excluye y discrimina. Ser inmigrante en los Estados Unidos o Europa es ser un espalda mojada, un pobre, un miserable, un terrorista, un ciudadano de tercera clase, si estudiamos el término inmigrante desde la Biblia esto nos puede dar pistas para la problematización de dicho término, ante las realidades de carácter legal que hoy viven nuestros hermanos y hermanas inmigrantes. Es en ese sentido es que propongo el siguiente contenido en la lectura de José Gabarrón, para discernir el carácter legal y jurídico del término.

En los textos bíblicos se constata la presencia de dos tendencias fundamentales en la consideración de los emigrantes, de las cuales se derivan las claves para una teología de la inmigración. Por una parte, el predominio del carácter legal y jurídico del término «inmigrante» en la Biblia sitúa el problema de la inmigración en el nivel de la justicia social y revela un orden legal que, aparte de las consideraciones éticas o teológicas de fondo, objetiva las razones de un sistema de justicia vigente en diversos códigos antiquísimos recogidos en las tradiciones legales del Pentateuco y se convierte en una referencia histórica relevante para cualquier legislación. Por otra, en la Biblia se percibe un proceso de teologización progresiva de la categoría del «emigrante», lo cual comporta una espiritualización del término tanto en la religiosidad israelita como en la comunidad cristiana primitiva. Esta dimensión religiosa se remonta al origen abrahámico de la fe, revela la identidad histórica profunda de judíos y cristianos y manifiesta la humildad, la provisionalidad y la dependencia del ser humano respecto a Dios en el peregrinaje de su existencia ( José Gabarrón en: www. Foroellacuría.org/otra_mirada/inmigrantes2.htm)

Desde esta perspectiva vemos que el problema de inmigración en la Biblia se sitúa al nivel de la justicia social, o sea sé, busca desde los códigos que estudiamos anteriormente, la incorporación del inmigrante como parte activa y productiva de la sociedad y se les mira como un ser humano que pertenece a esa sociedad no importando su credo, raza u origen sino más bien como un ser activo que tiene derechos y que es respetado como tal.

Biblia y justicia social: el inmigrante en igualdad de derechos

Para la ley del pueblo de Israel sólo cuenta el término legal del inmigrante como seres humanos necesitados. Y de acuerdo a los códigos y leyes establecidos en la legislatura de Israel el inmigrante no puede ser objeto de abuso, de explotación, de vejación alguna, ni de extorsión, y mucho menos se puede aceptar la legitimación de medidas de exclusión o de persecución del inmigrante, ya que el inmigrante sin carta de residencia mucho menos de ciudadanía se convierte en beneficiario de las leyes de protección social y al igual que el israelita nativo tiene los mismos derechos y obligaciones. Aquí ya no importa si eres forastero, pobre o excluido.

Desde la interpretación evangélica de la justicia y la identificación plena de Jesús de Nazaret con los pobres, los necesitados, los excluidos y los forasteros, el evangelio de Mateo consolida y culmina el mandato deuteronómico del amor al inmigrante (Dt 10,19). Las bienaventuranzas (Mt 5,3-12) y el final del discurso escatológico (Mt 25,31-46) convierten a los inmigrantes, junto a todos los indigentes y oprimidos del mundo, y sólo por el mero hecho de serlo, en herederos de la tierra y en beneficiarios con pleno derecho del Reino de Dios (José Gabarrón en: www. Foroellacuría.org/otra_mirada/inmigrantes2.htm).

La justicia social de la Biblia se enmarca en la memoria del pueblo sufriente de Israel, y es desde esa memoria donde surgen los derechos fundamentales del inmigrante, ya que el Pueblo de Dios vivió en carne propia condiciones de exclusión y maltrato en el extranjero. Este punto lo desarrollamos en el siguiente apartado.

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