EL NIÑO INTERNO le dice al adulto: "¿Dibújame un cordero?" Y el adulto nos dice (refiriéndose al dibujo de El Principito): "Claro que mi dibujo es menos encantador, pero es mi culpa. Las personas mayores frustraron mi carrera de pintor cuando yo tenia seis años".
Así el personaje le dibuja un elefante dentro de una boa (la misma que de pequeño los adultos confundieron con un sombrero) "y El Principito se percata que es un elefante dentro de una boa."
Y así se nos revela un juego de ida y vuelta en preguntas y respuestas, pero en un lenguaje infantil en donde ambos empiezan a interconectarse, el adulto y el niño interno.
Dice el adulto: " Me llevó mucho tiempo entender de donde venia"."
Fueron palabras dichas al azar las que, poco a poco, me revelaron todo".
"Así cuando vio mi avión por primera vez me preguntó: ¿que era esa cosa?"
(su mirada infantil no entendía de maquinarias, de números).
Los dos cayeron del cielo, pero lo que nos quiere hacer ver el autor, son las dos miradas de ese caer, uno de un planeta infantil y el otro de un planeta mecánico. Es el encuentro de esas dos miradas de otro (mismo) y él.
¿A donde se iría el cordero, la infancia, si tiene un lugar tan pequeño en nuestras vidas, pero un tanto melancólico también no?
Y sigue la historia mostrándonos que en vez de mirar lo bello a las cosas, le ponemos números, que la felicidad no consiste en "ser felices", sino en "cuan feliz es uno",en hacer equivalencias matemáticas que si tengo dos cosas y me sacas tres soy infeliz, pero si me comparo con fulano que pasa?
Soy de repente feliz, aunque no me siento feliz pero bueno según mi calculo resulta que si, que si soy feliz porque el otro me dice que si, entonces resulta de todo esto que es mi culpa el no ser feliz, porque no tengo inteligencia vivencial o laboral, o no soy un súper-hombre,macho alfa fuerte de paradigma darwiniano que en un capitalismo tendría que lucir toda mi melena, etcétera.
Este es el trasfondo de El Principito, no nos dice como un imperativo "se un niño", sino que "no perdamos el niño", no te transformes en un computo digital o en un perfecto estupido.
Este pequeño libro también tiene "ese" trasfondo anticapitalista, eso es muy claro, pero es una crítica desde el alma humana, bastante despolitizada...
Siguiendo: "los niños deben ser muy indulgentes con las personas mayores.
Pero por supuesto, nosotros que comprendemos la vida nos burlamos de los números" (un niño es muy existencial).
¿Dibujar o no dibujar un cordero? Esta fue la entrada a la mirada infantil.
Y se nos aclara el panorama, el cordero representa la mirada infantil, porque el cordero puede prevenir el crecimiento de los baobab, porque si uno no previene esto podría ser una catástrofe.
Y terminaría con la pregunta subliminal: ¿perdiste ese niño?
También es curioso la aclaración que los baobab son ese tratar de dibujar lo indibujable, unos baobab gigantes en un pequeño planeta, seria algo difícil de concebir (al menos para la mirada adulta).
Dice el libro: "... un día me aconsejo que tratara de hacer un hermoso dibujo que lograra penetrar en la mente de los niños (niños-adultos) del lugar donde yo vivía. Si algún día viajan (tienen una regresión), me decía, les servirá. Algunas veces no hay inconveniente en dejar el trabajo para más tarde, pero tratando se de los baobab, resultaría una catástrofe (perder la infancia).
¡Ah principito!, así comprendí poco a poco tu pequeña vida melancólica.
Tu única distracción, durante mucho tiempo fue la dulzura de los atardeceres.
En el planeta de El Principito bastaba moverse solo unos pasos para mirar el crepúsculo:
-Un día vi al sol ocultarse 43 veces: "sabes, a uno le gustan los atardeceres cuando se siente verdaderamente triste".
-¿El día de los 43 atardeceres estabas en verdad triste?
-El principito no respondió (porque la pregunta no era para el, sino para el adulto)
Otro aspecto interesante del libro es que nos habla del amor, pero del amor infantil e incondicional como lo puede ser la inocencia de un niño que se enamora sin saber que es el amor; nos habla de un amor hacia una flor histérica:
Decía El Principito: ¿para que sirven las espinas?
-Las espinas no sirven para nada, son pura maldad de las flores.
-No creo, las flores son débiles e ingenuas y se protegen como pueden, se creen temerarias con sus espinas.. (habla de su flor histérica)
-¿Tí crees que las flores..?
-¡No! ¡No! Yo no creo nada, me ocupo de cosas serias!
-Hablas como las personas mayores! (Sintiendo luego vergüenza el adulto).
-Confundes todo... mezclas todo! -(y sigue en su lenguaje infantil)- conozco un planeta donde vive un señor carmesí. Nunca ha olido una flor.
Nunca ha contemplado una estrella. Jamás amo a alguien. No ha hecho más que cuentas, como tu. Todo el día repite: " soy un hombre serio". Eso le hace sentirse orgulloso. ¡Ese no es un hombre, es un hongo!
Dice El Principito¿no es importante la guerra entre los corderos y las flores ¿no es acaso más importante que las cuentas de un gordo señorón?
¿y que un cordero acabe con ella no es importante?
Si alguien ama a una flor de la cual no existe más que un ejemplar entre las millones y millones de estrellas, eso basta para que sea feliz cuando la miras (esta hablando del enamoramiento). Se dice a sí mismo: "Mi flor esta allá, en alguna parte... pero si el cordero se come la flor, para el es como si de repente todas las estrellas se apagaran.
El libro nos muestra una faceta existencial de la simplicidad de las cosas; cosa que difiere de otros autores filosóficos, porque justamente solo en un libro como este, uno podría referirse a las mismas; como decirlo, es medio extraño llegar a ver alguna vez a un filosofo que hable del amor hacia una flor histérica, o sobre una infancia condensada con el mito del buen salvaje rousseauniano.
Pero bueno para resumir el libro nos da cuenta que El Principito se enamoro de las circunstancias, la flor había caído de golpe a su planeta (su pequeño mundo) y cada día que la cuidaba y cada día se ponía más bella, y a él lo ponía muy feliz.
Pero le resulto ser una flor coqueta y bastante histérica; solo hay que seguir entre líneas el dialogo y percatarse de sus discursos:
Principito: ¡que bella es usted!.
-¿Verdad? -respondió dulcemente la flor-. Y nací al mismo tiempo que el sol.
El principito adivino enseguida que la flor era muy coqueta, pero ¡era tan encantadora!
-Creo que es la hora del desayuno -agregó enseguida la flor-. ¿Tendría usted la bondad de pensar en mi?
Y El Principito, todo confundido, fue a buscar una regadera con agua fresca y regó la flor.
Un día hablando de sus cuatro espinas le dijo:
-¡Ya pueden venir los tigres con sus garras!
-No hay tigres en mi planeta -objetó El Principito-, además los tigres no comen hierbas.
-Yo no soy ninguna hierba -respondió dulcemente la rosa.
-No temo a los tigres pero me horrorizan las corrientes de aire. ¿No tendría usted un biombo? "Horror a las corrientes de aire, no es ninguna suerte para una planta observó El Principito. Esta flor es bien complicada".
Por la noche tendría que meterme bajo una campana de cristal. Aquí hace mucho frió. Hay pocas comodidades.Allá, de donde yo vengo...
Pero se interrumpió ella misma. Había venido en forma de semilla, no podría haber conocido nada de otros mundos. Humillada por haberse dejado sorprender en la elaboración de una mentira tan ingenua, tosió dos
o tres veces para hacer sentir mal al principito.
-¿Y el biombo?
Principito: iba a buscarlo, pero usted estaba hablando!
Entonces, la flor lanzo la tos para infligirle remordimiento.
Así El Principito, a pesar de la buena voluntad de su amor, pronto dudo de la flor. Había tomado en serio las palabras sin importancia y se sentía muy desgraciado.
"Entonces no supe comprender nada. Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. ¡Nunca debí escaparme!
Sebí adivinar la ternura detrás de sus pobres astucias. ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saberamarla.
"El principito arranco, con un poco de melancolía, los últimos brotes de baobab. Creía que ya nunca debía regresar:
-Adiós -le dijo a la flor.
Pero ella no respondió.
-Adió -repitió.
La flor tosió, mas no a causa de su catarro.
-He sido una tonta -le dijo al fin-. Te pido perdón. Trata de ser feliz.
Si, te quiero le dijo la flor. No has sabido nada por mi culpa.-¡no importa!
Tu has sido tan tonto como yo. Trata de ser feliz... y deja en paz eso, ya no lo quiero.
-Pero, el viento...
-No estoy tan resfriada... el aire fresco de la noche me hará bien. Soy una flor.
-Pero los animales...
Tendré que soportar dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas.
¡ Parece que es muy hermoso! Sino ¿quien vendría a visitarme? Tú estarás muy lejos. En cuanto a los animales grandes no les temo, tengo mis garras.
Deja ya de deambular, es molesto. Tú decidiste partir. Vete.
No quería que el la viera llorar, era una flor muy orgullosa...
Y es que el enamoramiento de esta flor representa un poco también la inocencia del amor; y hay que entender que si el cordero que puede comerse a los baobab, cosa que destrozaría la infancia, también se puede comer a la flor, es decir el amor existencial que luego el zorro le explicara en su esencia.
Y es que también su flor es un objeto perdido de El Principito, su agalma, lo que El Principito llevaba consigo y mantenía fiel a su causa (lógica de la falta en esto), pues lo que enamoro al principito, más adelante se aclara, es la gracia de la flor y no simplemente su belleza; porque El Principito más adelante descubre que existen miles igual de bellas que su flor, pero es lo que contiene su flor lo que importa y la que le da ese plusde belleza, es decir, la terceridad humana entendida Lacanianamente (que no es un efecto natural, sino que se entiende en un "más allá")
Pero bueno lo que tiene el autor de El Principito son esos planteos infantiles desde una manera particular respecto a temáticas tan existenciales como lo puede ser el filosofar sobre la muerte en otros; es decir uno ve a Camus filosofando sobre el suicidio; ¿porque no también filosofar del amor hacia una flor histérica?; pero bueno, siguiendo la línea del libro lo que sigue a la línea son los viajes, en donde este autor retoma aspectos filosóficos de Kierkegaard, de Nietzsche, Heidegger y de los filósofos galos.
Lo primero que El Principito ve en la adultez es la voluntad de poder, el rey que quiere mandar dentro de un absolutismo, y su voluntad es racional; es decir es el fantasma fascista del modernismo.
"La autoridad estriba, ante todo, en la razón. Si tu le ordenas a tu pueblo que se tire al mar, haría la revolución. Yo tengo derecho de exigir obediencia porque mis ordenes son razonables."
La voluntad y el absoluto solo juzga a los demás pero no puede juzgarse a sí mismo. No puedo juzgarme a mí mismo, porque el absoluto es solo en base a la negación que hace del otro.
Luego El Principito se encuentra con el egocentrismo, la voluntad puesta en la imagen, y es acá donde el legado de Kierkegaard aparece; es el esteta en su máxima expresión; pero a los minutos El Principito se aburrió de la monotonía de ese juego.
¿Como dialogar con alguien que solo busca ser reconocido Si todo se centrara en esa voluntad puesta en lo estético, en lo que el es y el otro no es, o lo que el otro es y uno no es?
Luego El Principito se encontró con un bebedor melancólico, quien se encontraba en un panorama existencial parecido al anterior, porque justamente la melancolía es algo meramente narcisista, del yo, el bebedor esteta que no sabe ver los puntos medios, y las botellas están o llenas o vacías, o se toma todo o no toma nada. Este bebedor al parecer se avergonzaba de sí mismo; no puede salir de sí mismo.
Luego se encontró con el capitalista, que se pasaba contando todo el día números virtuales. Quien poseía todas las estrellas pero nunca una flor como El Principito.; que tenia millones de millones de estrellas pero que no sabía disfrutarlas y solo las contaba.
Y como era obvio luego del capital dio con el proletario; con el farolero, lo absurdo de la existencia repetitiva (el proletario) y mecánica una vez que conoció el capitalismo. Es curioso porque si uno se percata en estos
pasajes por los planetas también se encuentran los espíritus existencialistas de Camus o Sartre, no solo de Kieerkegaard, también de Simone de Beauvoir más adelante en el planeta tierra. ¿Quien no encuentra en el bebedor la melancolía de la nausea sartreana del típico sujeto de ciudad, o la misma absurdez del farolero y el mensaje de Camus?
Pero bueno, luego dio con el filosofo-idealista, con el pensador que da solo con ideas eternas, que no le interesa algo efímero como una flor, que no le interesa la materia que es efímera, la existencia que también lo es; que se retrae de la realidad para negar a la muerte (su ser para la muerte).
Pero de igual forma en el ser de lo absurdo a pesar de todo encontró al más sensato de todos porque por lo menos su trabajo tenia un sentido.
Y también del filosofo, el sujeto que mucho dice pero poco hace, también en el encontró algo, ya que fue quien le dio un buen consejo; el de ir a la tierra para salirse de esos pequeños mundos; quiénes justamente no creerían de ese planeta, ya que "las personas grandes se creen que ocupan mucho espacio"; es por esto quizás que el autor nos describe planetas pequeños, porque los personajes de los mismos se creen ocupando mucho espacio.
Y es que una vez más uno tiene que retornar al existencialismo de Soren kierkegaard para entender todo estos viajes, tratándolo de hacer en un breve analisis: Para empezar uno puede ver que con Kierkeegard, el sujeto racional ficticio murió; aún mucho antes que Freud se atreviera a decir algo ya Soren incursionaba en este sentido: "Por que el individuo es algo más que un simple concepto nos jugara a decir Soren."
Hay una temática imposible de saltarse en Soren, que son sus especies de estadios; es decir estadios filosóficos en todo caso, pero que vienen al caso por su riqueza en contenido:
En su análisis de las cosas Soren nos muestra al esteta; quien es esa persona vacía de personalidad, que se dedica a la imagen, o el típico hombre de negocios que todo trata superficialmente; en otras palabras: "las personas que tratan de olvidarse de sí mismos; el borracho del cuento de El Principito, el vanidoso, o el mismo hombre de negocios etcétera, viven en sus esteticidades, todo superficialmente.
No olvidemos que el esteta no es dueño de sí mismo, depende de los otros, su yo esta olvidado en los demás; el esteta vive en su imagen barroca del carpe diem, en el momento concreto, y hasta su nostalgia quedara "en esos momentos" sin tener la capacidad de dejarlos ir.
El esteta es el sujeto que no comprende al amor desde una lógica profunda y simple, sino de una forma superficial y complicada; describe al amor, no se anima a sentirlo; el esteta a lo sumo terminara por aburrirse, y buscara la risa, pero la risa que se da de su entretenimiento superficial, e ira buscando cada vez más imágenes.
El estético nos dice Kieekegaard esta desesperado, tanto si lo sabe como sino; no puede salirse de esa maquinización.
Y si la vida estética termina en desesperación, es ahí donde comienza la vida ética; el desesperar de uno mismo es el comienzo para salirse de la vida estética; salirse de ese yo finito para elegirse al yo absoluto, la vida ética comienza acá, donde a través de la culpa uno va del yo finito al yo absoluto, en la fe uno puede salirse un poco de la desesperación.
El yo se vuelve a sí mismo, en una elección absoluta, pero en el sentido que el mismo se pone en una elección entre el todo y el mismo, ante el absoluto se vuelve absoluto ante su misma elección, su acción en tanto yo.
El deber moral depende del sujeto ante el absoluto, ante la libertad. La moral será esa herramienta contra esa libertad; pero ojo Kierkegaard en un comienzo difiere de Kant en su sentido imperativo; para Kant justamente el hombre es para sí mismo su propia ley; la ley que ante sí mismo se ha impuesto categóricamente; para Kierkegaard en un comienzo la ley se refiere a lo absoluto, a lo que nos ata o que nos sujeta. Para referirnos en una manera no tan neurótica por parte de ambos (más de Kieekegaard que
de Kant) Kant absorbió e idealizo todo el espíritu liberalista, y Kierkegaard no pudo idealizar este espíritu y cayo en una existencia medio "desesperante", a diferencia de Kant, quien quizás alejado de tanta realidad podía idealizar un poco el panorama a través de sus lecturas quijotescas, para diferenciarlas de Kieekegaard quien en todo caso seria el Sancho Panza de Kant.
No olvidemos que Kant nos plantea una mirada muy quijotesca al asunto de la realidad, en donde el hombre seria el ser de las cosas; viendo que muchos han identificado al quijote como pragmático, pudiéndolo
relacionar esto en este sentido: El Quijote que trastorno "su ser ante las cosas":
El Don Quijote que transformaba la realidad, viendo castillos donde había venta, gigantes donde había molinos, doncellas en donde había mozas de partido.
También no hay que ser injusto, porque a Don Quijote Cervantes nos lo muestra como muy narcisista, es decir, se estima por demás a él mismo, data curiosa como sucede con todos los personajes en la historia.
Don quijote dice: " yo se quien soy y se que puedo ser... aún todos los nueve de la fama, pues a todas las hazañas que ellos todos juntos y cada uno por sí hicieron se aventajaran las mías.
En tanto a Kant lo que lo caracterizo siempre fue su humildad; y poca estimación sobre sí mismo...
Pero bueno, ahí esta la grandeza de estos dos personajes, en ello reside el asunto, ya que El Quijote al final termina reconociendo las cosas, viendo a traves de "las apariencias de las cosas"; reconociendo asi su miseria; la leccion barroca aprendida del fracaso:
El Quijote: "dadme alegrías",dadme recompensas por la buena noticia de "descubrir mi identidad". "No hay ilusiones, ya en los nidos de antaño no hay pájaros viejos, pero hay esencias"...
En su lecho de muerte dice: "yo tengo mi juicio ya, libre y claro, sin las sombras caliginosas de la ignorancia, que sobre el me pusieron mi amarga y continua leyenda de los detestables libros de caballería" (aludiendo a los malos lectores).
Resumiendo lo de Kierkegaard por otra parte, vemos que el estadio ético nos llevara así al estadio religioso;no olvidemos que Kieekegaard definía al esteta por su inmediatez, y al ético por el hacerse: en otras palabras más simples, el esteta es de una lógica más animal, una representacion de la imagen y se queda ahí, el ético es una representación más abstracta donde a la imagen la pone en juicio.
El esteta es un ser sin conciencia de sí mismo, el ético se conoce a sí mismo, que es algo más bien practico que intelectual no olvidemos (Conocimiento practico). El yo del esteta es una imagen sin asidero, el yo del estético es un yo ideal, lo que quiero ser, lo que quiero realizar, a uno mismo.
El hombre ético es la necesidad de transformarse en ese ser universal (ideal del yo).Es el estado del deber, pero individual ante lo absoluto.
Uno es grande luchando contra sí mismo termina diciendo Kieekegaard y aceptando la moral kantiana, uno es mejor cuando trata de irse por encima de sí mismo, o por encima de otra fuerza que lo contrapone.
Si en un comienzo Kieekegaard difirió un poco con Kant, es por su legado hegeliano, pero luego Kieekegaard termina estando en Kant.
Por otra parte la fe es lo absurdo, el religioso se pone por encima de lo general, aún por encima de lo moral, así Abraham casi se vuelve un parricida (como pude exponer antes).
La paradoja de la fe es estar por encima de lo general, es ponerse en algo absurdo y creerlo, así la ética dejara de ser practica y pasara a ser paradojal, uno cumple una ética dejando lo finito por lo infinito, la absurdez de la existencia. La resignación consiste en dejar lo finito, para caer en la fe, en lo absoluto. Con la fe no renuncio a nada, sino que obtengo todo.
Pero siempre es preferible la vida finita que la vida infinita abstracta.
También uno no puede acercarse objetivamente a la fe, porque es algo paradojal no sistemático. La forma de llegar a dios seria la subjetiva, la pasión de uno mismo, el cristianismo mismo nos enseña que dios se hace hombre, esta pasión de cristo es la pasión de la infinitud, es decir, el pensarnos que nos otorgaran el cielo tras la muerte.
Ahí donde el camino se bifurca la paradoja se hace presente, esa falta de certeza, donde solo nos queda ese salto de fe en una bifurcación de nuestra subjetividad. La fe es riesgo, es tensión entre objetividad y subjetividad, pero es mi subjetividad quien me da el camino hacia la misma; es el creer en la demencia. La existencia humana de por sí es paradojal, la vida misma lo es; este interés por la fe es el mismo interés que por el mismo sujeto que existe, por su misma cuestión metafísica sobre su historia, sobre su "ser" y el origen de ese ser mental y airoso espiritualmente.
"La verdad es la transformación del sujeto en sí mismo" (esto habría que tenerlo en cuenta). Desesperación para Kierkegaard es no querer ser uno mismo, el desesperado muere porque no muere, no puede morir, no
acepta la propia vida ni su propia muerte...
Pero bueno volviendo a los viajes del principio nos queda todavía la tierra; lugar en donde se encuentra con la serpiente que le dice: " al que toco lo hago regresar a la tierra de donde ha venido. Pero tu eres puro y vienes de una estrella..."
El principito no respondió.
--Me das lastima, tu, tan débil, sobre esta tierra de granito. Puedo ayudarte si algún día extrañas demasiado tu planeta, puedo...
--¡Oh! Ye lo agradezco te he comprendido muy bien -dijo El Principito-.
Pero ¿por qué hablas siempre con enigmas?
-Yo los resuelvo todos dijo la serpiente.
-Y guardaron silencio.
Este pasaje es muy curioso, me costo tiempo resolverlo, pero nos hace recordar mucho a un plano del mismo Buda, pero en su versión existencialista; hay una historia justamente que se acerca "demasiado a esto" respecto a Buda:
"Había una vez un monje que pensaba que Buda daba respuestas poco claras a las preguntas importantes sobre lo que es el mundo y lo que es el hombre. Buda había contestado con un ejemplo de un hombre herido por una flecha venenosa. El herido no preguntaría por curiosidad intelectual de qué estaba hecha la flecha, qué veneno tenía o desde qué angulo había sido disparada. Desearía que alguien le sacase la flecha y le curase la herida en todo caso eso era lo que era existencialmente importante para él".
Hay un paralelo justamente entre Kierkeegaard y Buda en lo que respecta a la sensación de la existencia como sentida temporalmente, del breve instante. Y es que hay paralelos entre Kierkegaard y El Principito también como vimos en muchos aspectos.
Hay también una critica al patriarcado (mundo de los hombres) en El Principito; que retoma del mensaje feminista de Simone de Beavouir:
-¿Donde están los hombres? -Pregunto cortésmente El Principito.
La flor había un día visto pasar una caravana. ¿los hombres? Creo que existen 6 o 7. Los vi hace años. Pero nunca se sabe donde encontrarlos.
Los vientos se los llevan. No tienen raíces. Eso les molesta mucho.
(...) Es decir, dando la clara alusión al patriarcado que ha dado la expansión demográfica en el mundo, en tanto lo matriarcal se liga más a lo estático, es decir a estar ligado a la tierra (..).
"Desde una montaña tan alta como esta", se dijo "podré ver de un golpe todo el planeta y todos los hombres".
"Qué planeta tan raro" pensó. "Es seco, puntiagudo,y salado. Y los hombres no tienen imaginación. Repiten lo que se les dice... en mi casa tenia una flor: era siempre la primera en hablar..."
-¿Quiénes son ustedes? -Les preguntó estupefacto.
-Somos las rosas -dijeron las rosas.
-¡Ah! -Dijo El Principito.
Y se sintió muy desdichado. Su flor le había dicho que era la única de su especie en todo el universo. Y he aquí que había cinco mil, todas parecidas, en un mismo jardín.
Se sentiría muy humillada, se dijo, si viera esto... tosería muchísimo y aparentaría morir para escapar al ridículo. Y yo tendría que aparentar que la cuido, pues, sino para humillarme a mi también, se dejaría morir de verdad...
¿Qué significa domesticar? Pues crear lazos. Para el zorro El Principito no era más que un muchachito semejante a 100 mil muchachitos. No tenia necesidad de el y el del zorro, que era semejante a 100 zorros. Pero si lo domesticaba tendrían la necesidad uno del otro, y así serán únicos ambos para ambos.
Así El Principito comprendió que lo esencial era invisible para los ojos, que detrás de todo acto hay una responsabilidad:
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy sencillo: solo con el corazón se ve bien. Lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió El Principito para acordarse.
-Es el tiempo que perdiste por tu rosa lo que la hace tan importante.
-El tiempo que perdí por mi rosa -dijo El Principito para no olvidarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable por siempre de lo que has domesticado.
Eres responsable de tu rosa...
Son estas cosas esenciales las que dan sentido a la vida, y según el texto solo la mirada de un niño puede encontrar sentido en las cosas ante la nada de ser. La simples cosas, y esa pureza con que regaba a su flor puede llegar a ser tan esencial tanto para ella como para el (por ejemplo el agua).
Uno es responsable del tiempo existencial, y del verbo que se hace eco en palabras, pero también en las anticipaciones de esas palabras: ser, hacer, crear, amar, etcétera, son "los movimientos plus-lingüísticos por donde dinamizamos nuestra inquietante naturaleza existencial atravesada por un
mundo de lenguaje.
Uno es responsable del deseo, de la anticipación humana articuladora del mismo, en cuanto a los "bienes naturales que somos"; articulables, acostumbrables (somos animales de costumbres, tradiciones etcétera); es decir, yo estoy escribiendo esto, y al que lo lea lo voy a domesticar un poco, se encariñara un poco con lo escrito y yo seré responsable de esa domesticación, y el otro lo será en tanto en lo que respecta a mi: porque se ha creado una dialéctica de deseo.
Ese deseo tan existencial es lo que nos une; ¿un amor?, un cariño, "yo te puedo amar sin que por ello diga nada de mi sexo", pero si me acostumbras a vos, vos sos responsable de mí, y viceversa...
Por otra parte, en el deseo hay una responsabilidad ética, es decir, ¿Cuál es mi deseo?; ¿agradar, vender imagen, que algo sea mió, que se termine ya, que dure para siempre? Todo este deseo subjetivo afecta al otro que domestica uno, y viceversa; la ética es una ética de la libertad existencial de uno ante el otro, y del otro ante uno...
Lo que embellece el desierto, dijo El Principito, es que esconde un pozo en alguna parte...
Me sorprendí de pronto al ver ese misterioso resplandor en la arena.
Cuando era niño vivía en una casa antigua y la leyenda decía que allí había un tesoro enterrado. Por cierto nadie lo descubrió nunca, y quizás nadie lo busco. Pero encantaba toda la casa.
Mi casa guardaba un secreto en el fondo de su corazón (una capacidad de "ideal existencial", un lugar de trascendencia personal en ese tratar a las cosas por lo que tienen dentro y no una mera superficialidad esteta y dual; la casa no es solo una casa, sino lo que puede contener esa casa.).
Si, dije al principito, ya se trate de la casa, de las estrellas o del desierto, lo que embellece es invisible (Es su agalma, la abstracción del "a") (y El Principito será invisible para todos, menos para el piloto, El Principito es su agalma, su objeto perdido: la metáfora de su infancia perdida en su adultez).
Como El Principito se estaba quedando dormido, lo tome en mis brazos y volví a ponerme en camino. Estaba emocionado. Me parecía llevar conmigo un frágil tesoro. Me parecía también que no había nada más frágil sobre la tierra. A la luz de la luna mire su pálida frente, sus cerrados ojos, sus mechones de cabello que se agitaban contra el viento, y me dije: " lo que veo no es más que una corteza. Lo más importante es invisible..."
Y al esbozar sus labios una sonrisa, me dije aún: " lo que me emociona tanto de este principito dormido es su fidelidad a una flor, es la imagen de una rosa que resplandece en el, como la llama de una lámpara, aún cuando duerme.
Y lo sentí más frágil..." es necesario proteger bien a las lámparas: un golpe de viento puede apagarlas.. (el contenido es lo importante) caminando así, descubrí el pozo al amanecer (descubrió su verdadera esencia)
En tu tierra dijo El Principito, los hombres cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín... y no encuentran lo que buscan.
-Y pensar que lo que buscan podría encontrarse en una sola rosa o en un poco de agua.
-Pero los ojos no siempre ven. Hay que buscar con el corazón.
Luego que El Principito se dejo morder por la serpiente y ya moribundo le dijo palabras que nos terminan aclarando el fin del libro:
Principito: estoy contento que hayas encontrado lo que le faltaba a tu maquina. Podrás volver ya a tu casa.
-¿Cómo lo sabes?
Venia precisamente a anunciarte que, contra toda esperanza, había tenido éxito en mi trabajo... También yo vuelvo a mi casa.. (melancólico) es mucho más lejos... es mucho más difícil.
Dice: ¡Ah! Hombrecito (El Principito estaba moribundo en sus brazos), hombrecito..." me encanta escuchar tu risa" (la forma de reír de su infancia).
Miren al cielo y pregúntense: ¿se ha comido el cordero a la flor? ¿si o no? Y verán como todo cambia...
Y terminemos con esta pregunta, ¿conserva ese niño interno el lector de El Principito?, porque si fuera así acompañaría a eso, ese sentimiento de cierta melancolía con el cual termina el libro…
Autor:
Omar
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