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Homofobia




Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Homosexualidad
  3. Homofobia
  4. Observaciones en casuística
  5. Conclusiones
  6. Bibliografía

Introducción

Putos. Trolos. Maricones. Mariquitas. Maricas. Mariconas. Mariposas. Maricotas. Pasivas. Locas. Tortas. Marimachos. Tortonas. Tortilleras. Carlitos. Marichongos. Camioneros. Estas, entre otras palabras, sirven para designar a gays y lesbianas en nuestra sociedad homofóbica.

¿Es acaso la heterosexualidad algo superior, un ideal a alcanzar? ¿Lo mejor del mundo es ser heterosexual? ¿Se debe descalificar y denigrar, ofender y humillar a aquellas personas que tienen una orientación sexual diferente a la que propone la sociedad?

En el presente trabajo, investigaremos acerca de la homofobia y su implicancia en la cultura y la sociedad. Se realizará una breve descripción de lo que es la homosexualidad. Luego se hablará de la homofobia en sus amplias dimensiones. Por último, se plantea un caso clínico y el análisis del mismo, en relación a la homofobia. Para finalizar, se exponen las conclusiones de esta investigación.

Capítulo I:

Homosexualidad

¿Qué podemos decir de la homosexualidad que a esta altura ya no se sepa?

Vamos a hacer un resumen de los aspectos principales referidos a la temática.

I. 1. Ser homosexual

¿Qué es ser homosexual? ¿Existen aspectos comunes a todos los gays?

Castañeda (1999) explica que la identidad homosexual está compuesta por aspectos biológicos, sociales, familiares e individuales.

I. 1. 1. Aspectos biológicos y sociales

Cuando alguien se pregunta si es homosexual, y responde afirmativamente, su vida ya no será la misma. En algunos casos puede ser mejor, y cambiar para bien. En otros, todo lo contrario. Asumirse como homosexual para un "supuesto heterosexual" es algo completamente nuevo, algo sobre lo que no se tiene un modelo o ideal a seguir, ni una estructura a la que aferrarse.

En general, en la adolescencia o ya en la adultez uno se pregunta si es gay; pregunta difícil de responder ya que pone en cuestionamiento la esencia misma de la persona.

Algunos autores distinguen entre los actos, el deseo, el amor y la identidad homosexual o gay.

Con respecto a los actos, no están claramente definidos cuáles son homosexuales y cuáles no lo son. Antes se pensaba que lo era el coito anal pero eso no es así, ya que el sexo anal no es patrimonio de los homosexuales. Los actos por sí mismos no son válidos para definir la homosexualidad porque no significan lo mismo en todos los lugares. Por ejemplo, las relaciones sexuales con hombres que tienen los hombres en las cárceles, no son un criterio válido para definir la homosexualidad, sino que es una conducta con la que responden a una situación de encierro.

Con respecto al amor y al deseo también se presentan dificultades para saber si se es o no gay. No necesariamente siempre somos conscientes de nuestros sentimientos ni de nuestros deseos. Podemos amar o desear a alguien sin darnos cuenta de ello, confundiéndolo con amistad, por ejemplo.

Parece ser que algo determinante para muchos es la presencia o ausencia de excitación sexual y genital frente a la otra persona. Pero esto no siempre es válido, ya que se puede estar enamorado de alguien sin sentir excitación genital. Es decir, el amor puede tomar otras formas: dependencia, celos, pensamientos obsesivos, odio, enojo.

Es decir, podemos tener una percepción de nuestros sentimientos y deseos pero no necesariamente es fidedigna. O sea, ni los actos, ni los deseos, ni los sentimientos son suficientes para poder decir que alguien es homosexual.

Podría pensarse que falta algo, y eso que falta es la identidad homosexual, que está relacionada con poder ser consciente y aceptar los elementos mencionados precedentemente.

"La identidad implica, por consiguiente, una coincidencia de deseos, sentimientos, actos y consciencia, que culminan en la aceptación de uno como homosexual, en un acto de autodefinición." [1]

Es importante remarcar esto que la definición plantea acerca de "un acto de autodefinición", es decir, para empezar a considerar en una persona una identidad homosexual, la misma persona tiene que definirse a sí misma como tal.

Para poder llegar a la identidad, no se dan todos los elementos mencionados (amor, deseo, actos, sentimientos) al mismo tiempo ni en un orden preestablecido. De acuerdo a cada sujeto particular será la aparición de estos factores que van constituyendo la identidad. Deben ser coincidentes el sentir, el desear, el actuar y el pensar.

Es importante aclarar que nadie nace con esta identidad homosexual, sino que la misma se va construyendo de a poco, es decir, no es un hecho en sí mismo, sino el resultado de un proceso realizado a través del tiempo.

I. 1. 2. Aspectos familiares e individuales

Existen dos grandes grupos de teorías que intentan explicar la homosexualidad (ver I. 2.), pero aún no se sabe a ciencia cierta cuál está en lo correcto.

La homosexualidad puede tener componentes biológicos aunque no se hayan encontrado aún, tiene aspectos sociales y culturales, y por supuesto, tiene elementos psicológicos, tanto individuales como familiares.

En muchos casos la orientación sexual se da desde la infancia. Pero la identidad no se forma antes de la adolescencia y se desarrolla completamente (o no, en algunos casos) en la adultez.

Desde los dos años el sujeto es capaz de darse cuenta que pertenece a un sexo. Esto está relacionado con ciertas conductas y roles. Cerca de los tres años, el nene se identifica como nene y la nena como nena, y van aprendiendo los roles que ya han sido prefijados a nivel cultural. Pero esto no siempre es así (sería el caso de las/los transgéneros).

La teoría psicoanalítica plantea que alguien es gay porque se ha criado con una madre sobreprotectora y un padre ausente o distante. Esto tendría que ver con el Complejo de Edipo explicado por Freud (1915). Sin embargo, él no dice que existe un sólo tipo de homosexualidad y una única causa. Tampoco propone que la heterosexualidad es algo "natural", sino que plantea que existe la premisa de una "bisexualidad original en el individuo".

La homosexualidad tiene muchas formas por lo que va a ser muy difícil poder comprenderla considerando una sola teoría.

I. 2. Concepciones de la homosexualidad

Homosexual, ¿se nace o se hace?

Podemos decir que existen dos grupos de concepciones que intentan explicar la homosexualidad. Una de ellas es la teoría biológica, de índole esencialista. La otra es la teoría social, de índole constructivista.

I. 2. 1. Teoría Biológica

Esta corriente afirma que la homosexualidad es biológica y congénita, es decir "uno nace homosexual" aunque el contexto puede facilitar o no la "aparición de las conductas correspondientes".

Esta idea fue adoptada hace mucho tiempo, incluso en la actualidad hay mucha gente que la sigue considerando válida. Tiene que ver con el modelo médico, ya que fue creada por el mismo.

A este argumento se le puede ver el lado opuesto, es decir, si uno nace homosexual como plantean estos teóricos, la homosexualidad es algo natural, porque ya se nace con ella, y no algo antinatural como plantearon la Iglesia, el Estado y la ciencia. Entonces, no es algo que se pueda "curar", ya que es algo natural.

Este argumento se usa y ha sido usado tanto a favor como en contra de los gays.

Desde esta perspectiva se plantea que existen rasgos biológicos específicos y comunes a todos los homosexuales, pero aún no se han encontrado.

También se decía que existe la influencia de algunas hormonas, pero tampoco se ha comprobado tal hipótesis.

Se han hecho experimentos genéticos con gemelos y mellizos para ver la influencia de la biología en la homosexualidad, pero no se ha llegado a conclusiones válidas.

Considerando esto podemos decir que es muy importante tener en cuenta el lugar central que ocupa factor psicológico en relación a la sexualidad.

I. 2. 2. Teoría Social

Esta perspectiva plantea que los factores sociales, familiares y psicológicos influyen en la orientación sexual. Es decir, no se nace homosexual sino que la orientación sexual se va construyendo a través del tiempo y las experiencias.

No se da de una forma única o universal, sino que va a variar de acuerdo a cada sujeto en particular, a sus experiencias de vida, al contexto en el cual esté inserto.

Es muy importante considerar entonces el factor subjetivo, el deseo, la autodefinición.

Ser gay no tiene que ver solamente con conductas, sino con sentimientos, deseos, maneras de pensar, actitudes, gustos; no es sólo la conducta llevada a cabo en una relación sexual con alguien del mismo sexo, sino que es una vivencia completa, total, tanto hacia el interior como hacia el exterior.

Muchos dicen que se elige ser homosexual. Vale la pena aclarar que no es posible elegir la orientación sexual ni tampoco cambiar la misma.

I. 3. La homosexualidad se construye

A rasgos generales, podemos decir que la construcción de la homosexualidad puede ser de dos formas, del exterior al interior, y viceversa, del interior al exterior. En el primer caso, se realizan actos homosexuales y después se es consciente de la homosexualidad. En el segundo, primero se tiene la experiencia de los sentimientos y deseos y después se realizan los actos (o no, ya que alguien puede saberse y autodefinirse como homosexual sin nunca haber mantenido relación sexual con alguien de su mismo sexo biológico).

Para asumir la orientación sexual deben integrarse ambas dimensiones, la interior y la exterior.

Puede decirse que este proceso de construcción de la identidad sexual comienza en la adolescencia, y dura por un período generalmente largo de tiempo, que variará dependiendo de cada persona.

Hablando del desarrollo del homosexual, podemos plantear que, a nivel general, lo primero que sucede es un proceso de toma de consciencia acerca de los deseos, gustos, sentimientos, que el sujeto va percibiendo. Acá se hacen presentes la vergüenza, la soledad, la confusión, la angustia, la negación. Luego, el sujeto puede salir de esa negación inicial y saber que lo que está percibiendo es posible.

I. 3. 1. Duelo por la heterosexualidad perdida

Desde el nacimiento, el sujeto ha sido creado en un contexto que suponía que su orientación sexual sería heterosexual, entonces, se le han brindado todas las pautas y herramientas para que así sea. Se podría decir que se lo "ha entrenado para ser heterosexual", ha aprendido comportamientos, ha vivido en la heterosexualidad.

Al darse cuenta de que es homosexual, todo lo anteriormente mencionado no sirve, es inútil. Es decir, se pierde la heterosexualidad. Y como toda pérdida, implica un proceso de duelo para poder llegar a la aceptación.

Luego, es posible poder preguntarse por qué se es así, y hacerse este cuestionamiento es algo natural y completamente entendible. Así es que comienza una reconstrucción de la historia personal. Se da inicio a una serie de interrogantes, dudas, preguntas que buscan respuestas. Además, se empieza a conocer a otras personas que pasan por la misma experiencia, se comparten vivencias, se empieza a producir un entendimiento y una aceptación de sí mismo; es decir, se construye la identidad (aunque es importante aclarar que existen personas que nunca se aceptan a sí mismas como son y viven en esa situación toda la vida).

Nadie puede elegir ser o no ser gay, pero sí se puede elegir la forma en la que se va a vivir esa orientación sexual.

Capítulo II:

Homofobia

II. 1. Generalidades

Si bien existen amplias y variadas explicaciones del término homofobia, siguiendo a Castañeda (1999) podemos decir que homofobia es el miedo, temor, rechazo a la homosexualidad. Esto no tiene nada que ver con algo innato o instintivo, sino que varía de acuerdo a cada contexto, es decir, es algo cultural.

En su trabajo monográfico sobre Homofobia, la Lic. Iris Gastélum Gerardo (2006) plantea que por falta de información, se puede confundir homofobia con miedo a los hombres. Sin embargo, la homofobia consiste en un miedo ilógico e irracional hacia la homosexualidad. Este miedo se puede manifestar a través de repulsión, agresión física y/o verbal.

La autora cita al Dr. Miguel Urbina, quien plantea que este temor puede sustentarse en miedos o sospechas frente al propio potencial homosexual. Es así que la forma de intenso rechazo que se muestra hacia lo homosexual en el mundo externo, disminuye y alivia los temores ante la homosexualidad existente en el mundo interno.

En relación a esto podemos decir que en la Universidad de Georgia se realizó un estudio con hombres heterosexuales divididos en dos grupos, homofóbicos y no homofóbicos. Se les pasaron videos eróticos sexuales heterosexuales, homosexuales femeninos y homosexuales masculinos. Se les colocó un aparato para ver la reacción del pene frente a los estímulos. Frente a los videos heterosexuales y lésbicos, ambos grupos respondieron con excitación. Pero frente a videos gays, quienes respondieron con excitación fueron los homofóbicos; los no homofóbicos, no se excitaron.

II. 2. Antecedentes de la homofobia

Gastélum hace un resumen de los antecedentes de la homofobia. Los divide en culturales, ideológicos, científicos y sociales.

II. 2. 1. Antecedentes culturales

La homosexualidad no es algo de nuestros tiempos, sino que ha existido desde siempre, en algunas culturas se la aceptaba y en otras se la castigaba.

En la cultura griega de antes de Cristo, se la veía como un complemento al sexo con la mujer. Eran comunes las relaciones homosexuales en los altos estratos de la sociedad, no era correcto que los nobles mantuvieran relaciones con hombres de su misma clase, entonces se tenían relaciones con hombres de una clase inferior.

En la Antigua Roma estaba permitida la utilización de esclavos con fines sexuales. Aquí, el hombre que penetraba no se consideraba homosexual, era homosexual aquel que era penetrado.

Dentro de un contexto religioso, los sitios, hititas y sumerios realizaban ritos que implicaban contactos homosexuales. En el año 1400 antes de Cristo, el matrimonio entre hombres estaba autorizado por una ley vigente en el Código Hitita.

En China, en los siglos II y I antes de Cristo, la mayoría de los emperadores tenía relaciones homosexuales.

En América, en la cultura azteca no estaba permitida la homosexualidad y se mataba a quienes tuvieran relaciones sexuales con personas de su mismo sexo. De todos modos, la homosexualidad existía, sólo que se practicaba en forma clandestina. En la cultura maya, la homosexualidad era común y permisible. Además, se la veneraba. Era practicada principalmente por las clases altas (jefes, sacerdotes y guerreros).

II. 2. 2. Antecedentes ideológicos

Se considera que la homofobia tiene su origen en la aceptación de postulados filosóficos con basamentos cristianos como principios morales para regir la sociedad.

Es a partir de la Edad Media que la influencia de la Iglesia Católica creció de tal manera que se pasó de la indiferencia que se tenía a la homosexualidad en el 500 antes de Cristo, a considerarla algo pecaminoso, un delito grave que requiere graves castigos, cerca del año 1500.

Comenzó a imponerse una nueva forma moralista de pensamiento (Tomás de Aquino, San Agustín) que condenaba todos aquellos placeres sexuales que no tuvieran por fin la reproducción (sexo oral, sexo anal, sexo con personas del mismo sexo, masturbación, etc.), ya que se consideraban prácticas antinaturales, pecaminosas (sodomía).

Para "ejercer justicia" contra la "sodomía", la Inquisición persiguió y mató a homosexuales, se los relacionó con herejía. Y de paso, usaron este criterio para perseguir y matar judíos.

En el siglo XIII, la legislación inglesa planteaba que quienes hubieran tenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo o con judíos, debían ser enterrados vivos

El movimiento intelectual y artístico surgido a fines de siglo XV trajo cierta apertura de ideas en relación a la libertad sexual, pero a mitad del siglo XVI la "Contrarreforma" trajo una tendencia de rigor y moral que censuró, por ejemplo, el homoerotismo en el arte.

En América, varias tribus practicaban la "sodomía". Cuando llegaron los conquistadores europeos empezaron a quemar vivos a quienes realizaban esas prácticas, porque "eran pecadores".

Con la Ilustración y la Revolución Francesa surgen los primeros rastros del movimiento de Liberación Sexual en Occidente. A principios de siglo XIX empieza a dejar de castigarse la sodomía en algunos países europeos, pero continuaban las persecusiones por "faltas a la moral".

En la actualidad, muchas personas siguen pensando que la homosexualidad es una falta a la moral.

II. 2. 3. Antecedentes científicos

A mitad del siglo XIX, un grupo de psiquiatras (Michea, Casper y Ulrichs) propuso que los homosexuales eran una especie. Krafft-Ebing dijo que la homosexualidad era una categoría degenerativa.

Este proceso por el que pasa de verse a la homosexualidad como algo criminal, a verse como algo enfermo, termina a finales de siglo, cuando se plantea que la homosexualidad es una categoría clínica desviada y se intenta explicar la orientación sexual desde el punto de vista médico.

Si bien actualmente se sabe que la homosexualidad no es una enfermedad, la falta de información y la ignorancia fomentan la homofobia.

II. 2. 4. Antecedentes sociales

Es necesario tener presente que la sociedad en la que vivimos ha estado (y en la mayoría de los lugares, está) regida por el machismo.

Entonces, lo valorado es el hombre masculino, fuerte, poderoso, aquel que tiene un gran pene, que está con mujeres. Las mujeres deben ser sumisas, obedientes al hombre. Se considera que el gay no es tan hombre, porque está más para el lado de la mujer, busca ser penetrado. Y las lesbianas, además de ser mujeres, son homosexuales (sería como un doble castigo).

Podemos decir entonces que los parámetros machistas y los prejuicios y conceptos erróneos y equivocados mencionados en el párrafo anterior, son la causa de una sociedad homofóbica.

II. 3. Homofobia social

La homofobia también está relacionada con el miedo a la confusión de géneros, es decir, el miedo a que una mujer vaya a dejar de ser mujer y a que un hombre vaya a dejar de serlo.

Esto ocurre porque muchas veces se confunde sexo con género. Podemos decir que sexo tiene que ver con algo biológico y género con pautas culturales.

Ser gay no implica que se sea más o menos hombre o mujer, ya que el sexo biológico no depende de la orientación sexual, y viceversa.

Todo esto tiene que ver con la ignorancia y los prejuicios que tiene mucha gente en relación al tema.

A esta altura del partido podemos estar llegando a la conclusión de que la homofobia es el rechazo de los heterosexuales a los homosexuales. Es importante recalcar que esto no necesariamente es así, ya que existen muchos homosexuales homofóbicos. ¿Por qué? Porque los sujetos han sido criados en un contexto heterosexual, han vivido en el mismo y han adquirido pautas, conductas, comportamientos, ideas, ideales. Es decir, la mayoría de los homosexuales han sido criados como heterosexuales por mucho tiempo, por eso es que después pueden ser homosexuales homofóbicos.

Esto tiene que ver con lo que se llama homofobia internalizada, es decir, una homofobia que se ha ido adoptando como propia a lo largo del tiempo, así como ciertas ideas, ciertos valores. Llega a ser algo que se torna "natural" para el sujeto, porque es así como lo ha aprendido.

A un heterosexual, la homofobia le hace legitimar la orientación sexual, le hace sentir que sus ideas y valores son los válidos, los verdaderos, los superiores. Es decir, la homofobia produce una "normativización" de la heterosexualidad y quizá la coloca en una posición de superioridad.

Freud habló del mecanismo de la proyección, que consiste en poner en un objeto externo algo interno que no es agradable para el sujeto. De esa manera, reconocer ciertos aspectos homosexuales a un heterosexual no le es agradable, ya que es algo que no concuerda con sus principios y valores morales, entonces coloca en un objeto homosexual eso propio desagradable, no aceptable, feo, pecaminoso. Se detesta al homosexual por eso propio proyectado.

II. 4. Homofobia internalizada

Cuando alguien se da cuenta de que siente atracción sexual por personas de su mismo sexo, es muy probable que se obligue a sí mismo a realizar conductas heterosexuales para plantearse que es "normal" y que los otros lo vean como "normal". Esto tiene que ver con la homofobia internalizada.

La misma puede producir en la persona homosexual una autoimagen desvalorizada, sentimientos de inferioridad, sensación de desventaja con respecto a los heterosexuales. Pero esta sensación de inferioridad suele ser el punto de partida de un esfuerzo continuo que lleve a equilibrar ese "defecto" que es la homosexualidad. Esta sobrecompensación puede conducirlos al excesivo perfeccionismo y obligarlos a ser exigentes en demasía consigo mismos; entonces, buscarán ser los mejores: serán los mejores estudiantes, los mejores profesionales, los mejores compañeros, etc.; para de esta manera demostrarle a la sociedad heterosexual que son aceptables "a pesar de ser gays".

Otra manera de expresarse que tiene la homofobia internalizada tiene que ver con una relativa falta de límites. Muchos son "demasiado buenos", están siempre pendientes de los deseos y necesidades de los demás y dejan de lado los suyos, ya que "no son tan importantes".

Otra forma en la que podemos ver la homofobia internalizada guarda relación con una cierta vulnerabilidad a la vergüenza. Muchos sienten o han sentido vergüenza por ser homosexuales. También muchos, objetos de burla en la adolescencia por parte de sus pares.

Otro producto de esta homofobia internalizada es el típico pensar "yo no soy gay como los demás". Muchos homosexuales piensan acerca de cómo es la homosexualidad del otro, hablan de los gays en general, como si ellos no lo fueran.

II. 5. Homofobia en la familia

Podemos decir que la mayoría de las familias no quiere que sus hijos sean homosexuales. Entonces, los crían como heterosexuales. Y en esa crianza, obviamente, se le transmiten al niño los prejuicios existentes en la cultura con respecto a la homosexualidad.

Cuando esa hija plantea que es lesbiana, por ejemplo, está rompiendo con toda esta serie de "valores" (es decir, prejuicios) que sus padres han inculcado. La familia puede ser completamente homofóbica y negar al hartazgo la homosexualidad de la hija. "Está confundida", "nos lo hace a propósito", "nos está mintiendo". También puede entrar en un proceso de negación de la homosexualidad y no querer ver lo que en realidad está sucediendo.

Muchas veces, cuando se plantea que se es homosexual, se escucha pero no se habla nunca más en la vida del tema. Por ejemplo, todos en la casa saben que la hija mayor es lesbiana pero nunca nadie le pregunta nada. Saben que vive en pareja pero no le preguntan por su novia, porque "es una amiga".

En ocasiones, el homosexual plantea a la familia que es gay pero la misma sigue actuando como si nunca hubiera dicho nada. En este caso, el gay puede "seguir la corriente" y hacer de cuenta que nunca dijo nada, o seguir insistiendo hasta ser aceptado. Muchas veces, aunque se haga de cuenta que no se dijo nada, se tiran indirectas al homosexual en forma de críticas implícitas.

II. 6. Algunos prejuicios típicos de la homofobia

"La homosexualidad es algo anormal, es una enfermedad. Los gays son todos unos promiscuos. Cogen con cualquiera, todo el tiempo. No les interesa mantener una pareja estable. En lo único que piensan es en sexo y nada más. Quieren estar con cualquier hombre que se les cruce. Si les gusta un heterosexual, lo hacen puto. Y las tortas no se quedan atrás. Son igual o peores que los trolos." Esta es una forma de pensamiento presente en la cultura popular típica de muchas personas heterosexuales, pero también muchos homosexuales piensan igual. Decir que los homosexuales son promiscuos por el mero hecho de ser homosexuales es algo vago y sin sentido, es algo basado en el prejuicio y no en la investigación. Es importante decir que hay gente promiscua, tanto homosexual como heterosexual; y también hay gente que no es promiscua, tanto homosexual como heterosexual.

La "promiscuidad de todo homosexual" es un estereotipo que forma parte de la homofobia internalizada. Muchos homosexuales han internalizado este prejuicio y terminan creyendo que como son homosexuales deben ser promiscuos, entonces responden a esta idea con promiscuidad.

Se piensa que todas las lesbianas usan consoladores y que todos los gays practican sexo anal. Esta es otra falsa creencia vinculada con el estereotipo machista heterosexual que pone al pene como centro de la escena y que plantea que en toda relación sexual es necesario que haya penetración, "sino no hay relación."

Otro prejuicio de la homofobia es pensar que los gays son sadomasoquistas o pedófilos. Estudios científicos han demostrado que esto no es así, ya que tales conductas pueden estar presentes o no tanto en homosexuales como en heterosexuales.

La cultura plantea que el hombre tiene que ser fuerte, masculino, dominante. Por el contrario, la mujer es más débil, sumisa, dependiente del hombre. Entonces, cuando un gay es femenino o una lesbiana masculina, produce horror y espanto, ya que "el gay es un hombre que quiere ser mujer" y "la lesbiana es una mujer que quiere ser hombre."

Además, el gay que penetra (activo) no es tan gay como el que es penetrado (pasivo). Porque el penetrado se está colocando en rol de mujer, entonces "el activo es más hombre y no tan gay"; en cambio "el pasivo es más mujercita y más gay."

Siguiendo el pensamiento de Castañeda (1999) podemos decir entonces que "los homosexuales no sólo aprenden el lenguaje corporal y el estilo que la sociedad les asigna; también aprenden (...) que son promiscuos, inestables, inmaduros, entre otros estereotipos originados en la homofobia. Entonces, así como los heterosexuales aprenden a representar los roles que de ellos se esperan como novios y amantes, esposos y padres, y así como aspiran a alcanzar los modelos del matrimonio feliz y la familia unida, del mismo modo los homosexuales (...) aprenden a jugar a la conquista múltiple, a la pareja infiel, al drama de los celos, etc. Es decir, internalizan y actúan los roles y conductas que la sociedad espera de ellos." [2]

Es importante recordar que estos roles y estas conductas no son innatas, son aprendidos. No son naturales, son imitados. Y tampoco son individuales, son sociales.

Desprenderse de los estereotipos internalizados es una tarea muy difícil pero también muy necesaria para poder formar una identidad homosexual saludable. Es entonces trascendental poder cuestionar los estereotipos y eliminar etiquetas.

II. 7. Homofobia en homosexuales

Sea cual sea nuestra orientación sexual, todos hemos nacido y hemos sido criados en una sociedad homofóbica. Es por eso que, en mayor o menor grado, hemos internalizado esa homofobia que nos ha sido transmitida. Así como hay heterosexuales homofóbicos, hay homosexuales que también lo son.

A continuación, veremos algunos ejemplos de homosexuales homofóbicos. Los siguientes son perfiles reales que existen en las páginas de encuentros gays:

  • "Soy alto, delgado, buena onda. Afeminados y de ambiente abstenerse."

  • "Tengo ganas de conocer gente copada, masculina, para experimentar nuevas sensaciones, con buena onda, amistad y lo que tenga que ser. No busco locas ni afeminados ni con rollos raros."

  • "Soy un tipo tranqui, no me gusta joder ni que me jodan. Busco personas masculinas y discretas, y gente no vinculada con el medio gay. Si bien el chat es gay, prefiero ser espectador (no discrimino, es para protegerme). Si sos similar, escribime. No me van las mentiras. Me gusta el fútbol, asados con amigos."

  • "¡Hola! Creo que todo se charla, ¿te parece? Abstenerse plumas.

  • "Soy una persona sencilla, interesada en conocer gente copada y con onda. Cero plumas y nada de ambiente. Tengo para ofrecer discreción y mucho cariño."

  • "Busco gente masculina, cero plumas, cero ambiente, discretos."

  • "Me gustaría conocer gente más o menos de mi edad. Soy una persona tranquila. No estoy en el ambiente ni tampoco me gusta. Busco una relación de amistad más que nada. Soy masculino. No me van los afeminados."

  • "Sólo busco conocer hombres, pero hombres de cuerpo y mente, hombres de verdad más allá de la sexualidad. Deseo conocer hombres masculinos, reservados, con discreción y buena onda, eso mismo ofrezco yo. Soy reservado, muy masculino y me desagradan mucho los maricas y los que se mueven en ambiente gay."

  • "Soy un vago normal, machito en todo sentido, pero en la cama es otro mundo. Busco macho al que sólo le guste dar. Pido y doy absoluta discreción. Gente que está en la movida gay, la respeto pero no es lo que busco. Activos afeminados, tampoco. Versátiles, no."

  • "Todo más que bien con las maricas, todo más que bien con los que sólo buscan sexo, pero no ando en esa ni ahí. Busco conocer gente del palo, pero masculinos y hombrecitos, para ver qué se puede dar, con respeto, buena onda y siempre entre hombres."

  • "Esta es una página para conocer hombres y para eso estoy acá. (...) Si sos marica, no me hables ni mandes guiños. Y no olvidar que esto es para hombres con hombres en todo sentido."

En los perfiles citados anteriormente se ve claramente la presencia de homofobia en la gente gay, respondiendo al machismo vigente en la sociedad. Es como que responden a un mandato interno que les dice: "Podés ser gay, pero no podés ser mariquita ni loca femenina con plumas. Tampoco podés salir a bares o boliches gays. Tenés que ser masculino y discreto, nadie se tiene que dar cuenta de tu homosexualidad."

Uno de los perfiles citados, justifica la homofobia diciendo "no discrimino, es para protegerme". Nos preguntamos: ¿Protegerse de qué? Nos respondemos: Protegerse de la homofobia que reina en la sociedad, protegerse de ser discriminado, protegerse de las burlas, protegerse de la agresión y los insultos; acaso también, ¿protegerse de ser gay?

Generalmente optan por conocerse personalmente en algún lugar privado, como una casa o un departamento, porque si se juntan en alguna plaza alguien los puede ver y darse cuenta que andan en algo "medio raro". "No quiero que nadie sepa que soy homosexual". Ese pensamiento paranoide, de no querer ser vistos ni descubiertos, los pone en peligro. Para que nadie los vea, terminan yendo a conocer a un desconocido a su casa, sin saber realmente dónde se están metiendo. Quizá son violados, maltratados, obligados a hacer cosas que no desean; capaz han ido a la casa de un asesino, todo para que nadie los vea con esa persona en un lugar público, siendo que en un lugar con gente no se corre ese riesgo que existe al ir a una casa o departamento privado.

Modarelli (2011) plantea el caso de un hombre que ha dicho en su casa que es gay, que vive con su pareja. Pero no puede verse de esa manera a sí mismo, desde afuera. No se ve visitando a sus abuelos con su pareja los Domingos, o yendo a un asado familiar con su pareja. Dice en la carta: "Quiero decirte que amo como puedo, y que no me duelen estos años que pasamos juntos, y fui sincero cuando hablamos de un futuro en común y en la unión civil. Lo que me duele es no poder ser yo porque no sé quién soy yo. Escribo esto con lágrimas, literalmente". [3]

El clóset de esta persona en la actualidad, en la época en la que es posible que se casen dos personas del mismo sexo, puede resultar extraño, incluso por haber estado en pareja durante varios años. Pero es posible en una sociedad en la que existe la homofobia. Ser homosexual puede empezar a ser aceptado, tolerado, pero nunca va a llegar a ser como ser heterosexual. Al menos, durante varios años. Aunque parezca algo que de a poco va quedando en el pasado, la homofobia sigue presente en nuestros días.

II. 8. El clóset

II. 8. 1. Consideraciones acerca del clóset

Comenzamos este apartado afirmando lo siguiente: "El clóset existe porque existe la homofobia. Si no hubiera homofobia, no existiría el clóset".

La palabra clóset tiene muchos significados. Tiene que ver con un lugar cerrado, privado, en el que se guarda algo valioso. También puede ser un armario o un ropero. El clóset es un lugar donde se guarda algo secreto a lo que no todos tienen acceso. Es el límite entre lo oculto y lo descubierto.

"Estar en el clóset" para un homosexual tiene que ver con mantener oculta y escondida su orientación sexual.

"Salir del clóset" guarda relación con asumir plena y totalmente la homosexualidad, tanto frente a uno mismo como ante los demás.

La sociedad en general da por hecho que todo el mundo es heterosexual. Entonces, todo el mundo es heterosexual hasta que se demuestre lo contrario. Tanto el gay como la lesbiana están expuestos a situaciones sociales, al igual que los heterosexuales. En ocasiones los homosexuales serán considerados heterosexuales por más que no lo sean.

Alguien puede decir que es gay o lesbiana y los demás pueden no creerle. O sus familias pueden saber pero seguir tratándolos como heterosexuales (esto también tendría que ver con un proceso de negación).

El clóset no es sólo un lugar en el que la persona homosexual se esconde, sino también un lugar en el que la sociedad esconde aquello de lo que no quiere hablar, aquello que no quiere ver. O sea, clóset es la homosexualidad que se oculta.

Reiteramos lo que planteamos anteriormente: Que exista el clóset tiene que ver con la existencia de la homofobia. Si no hubiera homofobia no sería necesario la existencia de un clóset para mantenerse oculto.

Estar en el clóset implica para la persona cierto aislamiento, ya que no puede ser en la vida tal cual es o desea ser, sino que tiene que ocultar "algunas cosas" para que "los otros no se den cuenta de que es gay", porque sino, puede ser mal visto, discriminado. Poder estar fuera del clóset brinda la posibilidad de integrarse a la sociedad, a la comunidad, la posibilidad de ser aceptado como uno es.

Al principio, una lesbiana o un gay que se reconoce como tal, y a la vez es una persona homofóbica, va a estar muy encerrado en su clóset. No va a querer conocer a nadie con su misma orientación sexual por miedo a que los otros se den cuenta, ya que "es algo malo, algo pecaminoso." Quizá se nieguen a sí mismos su homosexualidad y mantengan relaciones heterosexuales para querer demostrarse que no son lesbianas, que no son gays.

Algunas personas viven así toda su vida, infelices por no poder ser quienes realmente son.

Otros, quizá, empiezan a "salir del clóset inconscientemente". Se dan cuenta que les gustan personas de su mismo sexo y empiezan a preguntarse, a cuestionarse. Quizá se plantean que "son bisexuales", es decir, "soy homosexual, pero también soy heterosexual." Es ahí quizá cuando se producen las primeras experiencias con personas del mismo sexo, se empieza a experimentar sexualmente con "otro igual que yo". Dependiendo del grado de negación de la propia orientación sexual y de la fuerza que tenga la homofobia internalizada, es que algunos empezarán a aceptarse o no tal cuál son. Entonces, se empieza a conocer más gente como uno, se empieza a buscar gente para hacerse amigos, para charlar, para compartir experiencias. Quizá empiezan las primeras salidas a "lugares gay". Es decir, de a poco se empieza a salir de clóset y se va aceptando la orientación sexual.

Aunque por el sólo hecho de vivir en una sociedad heterosexual, nunca va a ser posible una completa salida del clóset, ya que habrá situaciones en las que es necesario fingir ser heterosexual.

Esta alternancia entre fingir y no fingir exige al sujeto mucho esfuerzo psíquico, lo que implica mucho gasto de energía, lo cual puede provocar serios trastornos y problemas al individuo.

El homosexual que permanece en el clóset está pendiente del afuera todo el tiempo, de las miradas, pensamientos y gestos de los demás, para que no vayan a sospechar que le gustan personas de su mismo sexo.

Los estudiosos del tema plantean que así como un heterosexual se vuelve plenamente adulto cuando se casa, el homosexual no se vuelve plenamente adulto mientras permanezca en el clóset.

Lo ideal sería que todos los homosexuales puedan vivir libremente, pero el salir o no salir del clóset depende de cada sujeto en particular y del contexto en el que se encuentre inserto. Por ejemplo, no es lo mismo salir del clóset para un homosexual perteneciente a una familia católica ortodoxa que para uno que pertenece a una familia que no es de ninguna religión. Tampoco es lo mismo en una familia en la que hay comunicación y afectividad que en una en la que no.

Es importante tener en cuenta el tipo de familia de cada uno para ver la mejor manera de comunicar la orientación sexual y poder salir del clóset. Pero si la orientación sexual es algo íntimo y particular de cada uno, ¿por qué contárselo a la familia? Esa pregunta depende, como dijimos, de lo que quiera hacer cada sujeto con su vida y con su familia, y del contexto en el que vive. Hay casos en los que es mejor mantenerse en el clóset hasta independizarse de la familia.

Cuando un homosexual sale de clóset, y habla con su familia, sin darse cuenta está poniendo a su familia en la situación en la que él estuvo antes. Ahora es la familia la que tiene que pensar qué va a hacer con la homosexualidad, a quién le va a contar, a quién no, cómo, de qué forma, de qué manera.

Por lo tanto, salir del clóset no es algo individual, nadie sale del clóset solo, sino que la familia está involucrada.

II. 8. 2. Cómo salir del clóset

Se recomienda hacerlo de a poco y en forma paulatina, hablando primero con aquellas personas que se sabe que aman y aceptan al otro tal cual es, con aquellas personas en las que se puede confiar. En este proceso de salida, es factible ir yendo de lo más fácil a lo más difícil. Se puede, por ejemplo, empezar hablando con un amigo, luego con algún hermano, y después con los padres, obviamente, si es necesario.

Nunca hay que hacer las cosas a las apuradas, sino que se deben planear con cautela.

Es probable que al principio los padres se sientan tristes, afligidos, nieguen lo que está pasando, hasta que finalmente, habiendo hecho el "duelo por el hijo heterosexual perdido", terminen aceptando la homosexualidad.

El "duelo por el hijo heterosexual perdido" tiene que ver con que todo padre coloca en su hija mujer o en su hijo varón, expectativas, ideales, proyectos de vida. Los imagina casándose con alguna persona del sexo opuesto, formando una familia, teniendo hijos. Entonces, al enterarse que su hija o su hijo es homosexual, todo esto mencionado anteriormente, se cae, se pierde, se muere. Es entonces necesario realizar en proceso de duelo correspondiente a esa pérdida para poder luego aceptar la homosexualidad de la hija o del hijo.

II. 8. 3. Clóset y contraclóset

"Ser homosexual es una maldición. Soy horrible para el mundo, y un extraño para mí mismo. ¿Todavía puedo escapar a esta forma de vivir? Porque yo no fui así al principio, ni cuando era un adolescente. La vida de adulto me exige claridad y, sin embargo, sigo fijo en la pregunta pendeja: ¿quién soy?" [4]Este es otro fragmento tomado del caso que plantea Alejandro Modarelli. Se trata de una nota que le dejó un hombre gay a su pareja, con la cual vivieron un tiempo juntos, al irse de la casa. Supuestamente había salido del clóset, pero parece que no fue así.

Es una persona que no está conforme con su orientación sexual y que desearía que le gustaran las mujeres. A través de la huída y el abandono de su pareja, pretende alejarse de esta situación que se le hace insoportable.

El clóset, además de sufrimiento psíquico, provoca limitación en las actividades de la vida cotidiana, en el supermercado, en la facultad, en el curso de Inglés donde la profesora propone hablar de la vida privada, en el trabajo.

Parece ser que la salida del clóset no se trata sólo de sentirse homosexual, sino también de elegir serlo implacablemente, porque sólo de esa manera el sujeto podrá creerse con derechos.

Modarelli cita a Montero (2001) y dice:

"La homofobia social, si se junta con la homofobia internalizada, resulta fatal. Ahora, cuando de la cárcel del silencio pasamos a estar con salidas transitorias, es difícil que el paciente que se cree asumido detecte su propia homofobia". [5]

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