"Nosce te ipsum" (conócete a ti mismo)
El Homo Sapiens, criatura versátil, contradictoria y pasional, aúna en sí mismo las más disímiles y variadas tendencias. Ora se eleva a las cumbres más excelsas de la bondad, el amor y el sacrificio, o se degrada en las cimas más profundas de la animalidad y el mal. El ser humano es hombre y animal al mismo tiempo y entre estas dos tendencias, la bestial y la divina, el yo se debate en una permanente y continua fluctuación.
Esta dualidad nos obliga a establecer una nueva escala de clasificación humana más allá de la inteligencia, títulos, poder político o riquezas. Esta clasificación se refiere al mayor o menor distanciamiento de la condición animal. La inteligencia no nos dice nada sobre la calidad humana de un individuo, como tampoco su nivel social, cultural o financiero. Un hombre de ciencia, un noble, un político brillante pueden estar más cerca del animal que un labriego ignorante. ¿Qué es aquello que marca esta diferencia de grado humano? Es la conciencia. Mientras más consciente sea un individuo más distanciado estará del animal y viceversa. Este nivel consciente está determinado por la capacidad de un hombre de existir y actuar libre de automatismos psíquicos. La mente sólo trabaja correctamente cuando funciona libre de perturbaciones emocionales, compulsiones instintivas y de todo aquello que distorsiona y empaña el pensamiento.
Podríamos decir que es consciente aquél cuyo yo es el rector de la mente. Es posible encontrar un hombre inteligente pero inconsciente, ya que inteligencia y conciencia son diferentes cosas.
Cada individuo es un verdadero androide construido por sus padres, las circunstancias, el medio ambiente, la educación y la influencia de otras mentes. Este androide, como buen robot, sólo podrá actuar combinando aquellos datos o circuitos que le han sido implantados por estas influencias externas. Su yo queda totalmente obliterado e impedido de actuar en medio de esta maraña de circuitos.
Para liberarnos de este hombre animal, de este androide, el conocimiento de sí mismo, resulta fundamental para iniciarnos en el camino de una completa penetración hacia la esencia misma del hombre.
Adentrarnos en la búsqueda de qué es el hombre, es por cierto un camino del todo noble y digno de todo ser humano que aspira a la búsqueda de la verdad y del perfeccionamiento de sí mismo, pero también es un camino y una búsqueda que por su propia naturaleza es imperfecta, toda vez que el propio ser humano es una especie imperfecta, y por lo tanto perfectible, por lo tanto pretender atribuirnos con arrogancia de la insania del ignorante poseer la verdad y todas las verdaderas, no haría más que sumergirnos cada día más en el abismo sin fondo de la ignorancia ilustrada. Buscar qué es el hombre, qué es el ser humano es una tarea del todo incompleta y del todo inacabada, pues es el objeto de estudio en sí es al mismo tiempo el sujeto cognoscente, es un mirarse al espejo y sólo ver aquello que nos permite ver nuestra formación cultural, moral, intelectual e espiritual, por lo demás no siempre acaba y erudita.
La búsqueda de la verdad y del esencia misma del ser humano se traduce de manera muy sabia en las máximas del maestro Aristóteles "es indigno del hombre no ir en búsqueda de todo el conocimiento al cual puede aspirar"
Visión Judeo-Cristiana. Desde la perspectiva de la tradición judeo-cristiana, el hombre tiene su origen en la obra de Dios, el hombre es una creación de Dios, tal como lo señala la Biblia en el primer libro de antiguo testamento, el libro del génesis.
Génesis, el primer libro de la Biblia, relata el comienzo del mundo desde el momento en que 'creó Dios los cielos y la tierra' (1,1) hasta la muerte de José, el undécimo hijo del patriarca hebreo Jacob. La obra puede dividirse en dos partes diferenciadas. La primera (capítulos 1-11) está dedicada a la historia primigenia de la humanidad y contiene historias acerca del primer hombre y de la primera mujer, su pecado original, el primer hombre en morir y el primer homicida, el diluvio que Dios envió para destruir todas las cosas, a excepción de la familia directa del 'hombre más justo y cabal' (6,9) y de las criaturas cuya conservación se le encargó, de la confusión de los idiomas y de la dispersión de otros pueblos. La primera parte del Génesis contiene también la primera alianza establecida por Dios con la humanidad a través de la persona de Noé (9,9-17). La segunda parte (capítulos 12 al 50) se centra sobre todo en el relato de las vidas de los patriarcas hebreos Abraham, Isaac y Jacob; es decir, una historia de los orígenes de la nación hebrea
La Creación del hombre. Según la Biblia y el Corán, el primer hombre y la primera mujer, progenitores de la raza humana. Adán, en hebreo adam significa hombre, fue creado 'con polvo del suelo' (Génesis 2,7); Eva, en hebreo javá, la que vive, la viviente, fue creada de una costilla de Adán y entregada a éste por Dios para que fuera su mujer. El relato aparece en dos versiones: Génesis 1,26-27 y Génesis 2,7-8; 18-24.
Y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (Génesis 1, 26-27-28)
Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. (Génesis 2,7-8)
Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ése es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. (Génesis 2, 18-24)
Visión otras Tradiciones Creacionistas.
EL POPOL VUH. Uno de los libros mas importantes de los Mayas, nos indica que los dioses se reunieron para intentar crear al hombre, pero no tuvieron éxito, porque elmaterial de barro con que lo crearon se deshacía, estaba blando y no tenia movimiento, no tenia fuerza y se caía, estaba aguado, hablaba pero no tenia entendimiento.
Los Dioses volvieron a intentarlo, y crearon al hombre de "tzite" una especie de árbol y a la mujer de carrizo, tampoco satisfizo a los creadores porque no tenia alma, ni cerebro y no reconocía a sus creadores, por lo que fueronaniquilados por los dioses y los pocos sobrevivientes se convirtieron en monos.
El tercer intento de los dioses tuvo un marcado carácter genético, y se realizo sobre la base de dos tipos de maíz, el blanco y el amarillo. Primero hicieron 4hombres y después 4 mujeres, que agradecieron tal honor a sus creadores. A los hombres se les dio de beber sangre de los dioses que los hizo muy inteligentes, demasiado para el gusto de ellos por lo que se les redujo la inteligencia y la visión por medio de un soplo del dios llamado vapor del cielo.
EGIPTO. El primer dios auto concebido, Atum, creó al mundo y después un hijo de este llamado Khnum dios alfarero con cabeza de carnero, creo al hombre moldeándolo de barro, llenandolo de sangre, y de huesos, le puso una piel y un sistema respiratorio, tambíen le puso un aparato digestivo, y para terminar, un aparato reproductor. Datos que son anteriores a 4,000 años a.c. pero este hombre no tenía el aliento de vida, cosa que le fue otorgada por la diosa de cabeza de rana, llamada Hekét. Con la cruz Ansada. Tambíen se le atañe a Khnum el haberle provisto del ka o espiritu vital. Hator paso después a suplir a la Diosa Heket.
LOS HINDÚS. Cita el Rig Veda que los dioses sacrificaron al hombre primordial llamado Manú, y de ahí crearon todas las criaturas y al hombre, de la boca surgió la castadivina, los Brhamanes. De los brazos, el principe guerrero, de las piernas el hombre común, y de los pies el siervo común. La Luna proviene de la mente, el Sol de un ojo. Los dioses, Indra y Agni de la boca, y el viento de su aliento.El Shiva purana otro texto Hindú refleja en palabras de Brhama, lo siguiente: Darma, es la manera de lograr todas las cosas, ha nacido de mí, y tomó la forma de Manú porque se lo pedí. Creó numerosos hijos de mi propio cuerpo, luego Shiva dentro de mí me impelió a dividirme en dos partes, una hombre y una mujer, que tuvieron muchos hijos.
LOS GRIEGOS. El Dios "UR ANUS" y GEA la tierra tuvieron muchos Hijos, Cronos el hijo menor, destronó a Urano, y se caso con Rea su hermana, y este que deborába a sus hijos, fue destronado por el hijo menor Zeus, en donde la raza humana salió de la sangre de Ur Anus, y Géa, al crear a las nínfas Meliades. Zeus casado con Hera, tuvo muchos hijos, entre ellos Hefestos, que creo a la primera mujer llamada Pandora de barro y agua. Los pioneros de la búsqueda de una razón lógica, para explicar el origen delhombre se le debe a Tales de Mileto, quien creyó que el origen de todas las cosas era el agua. Platón, con la teoría de la caverna, en su libro séptimo de la Republica, explica la existencia de un mundo, paralelo al nuestro que seria el origen del hombre y de todas las cosas, decía que hay dos niveles de existencia, el real y el de las ideas.
LOS CHINOS. Los mitos más antiguos narran que después de que se formó el cielo y la tierra la Serpiente antropomorfa Nagua cobra vida y al ver su reflejo en un charco, tomó barro y formo una replica de si misma, dando origen al ser humano. Repitió miles de veces la operación y dio vida a legiones de hombres. Así dio fin a un experimento que resultó altamente positivo. Después utilizó una vid ysalpicó de lodo la tierra formando a todos los humanos. Los instruyó, y les enseño como reproducirse a sí mismos. El dios creador Fuxí no intervino en la creación de hombre. Los Maestros de la dinastía Huang fueron los encargados de concervar la tradición y las leyendas.
EL SINTOISMO. En los antiguos relatos Sintoistas, no aparece una respuesta explicita. La divinidad y la humanidad, parecen estados de una misma sustancia. Losdecendiéntes de los dioses se "cristalizan" y se hacen así humanos, y la evolución de la nobleza, de humanos hijos de humanos los convierte en seres muy poderosos, comparables a los dioses tradicionales. El Wei-Chih, indica que el primer emperador Jimmu Tenno, era de origen divino, porque descendía de los dioses, Amaterasu, (Sol) y Onamochi, (Tierra) , que a su vez eran descendientes de otros dioses, que anteriormente habían engendrado a 80,000 Kamis. Los primeros dioses terrestres fueron, Izanagui y su hermana Izanami. Y engendraron al dios fuego, Hiruko. Después engendraron a Suzano (dios del mar) y a Tsukiyami (dio de la luna). El Sintoismo es una religión etnocéntrica y en sus textos no se explica en detalle la creación del ser humano (Japones), pero da por sentado el origen divino de este.
JAINISTAS Y BUDISTAS. Los Jainistas y los Budistas creen que el Universo no fue creado, siempre ha existido y siempre existirá. El texto Budista Agáma Sutra, dice que existe un proceso reciproco, o de coevolución, en donde todas las cosas intervienen en una red de causalidad bidireccional.
Una expansión produce la siguiente contracción, donde reina el caos, seguido de una expansión donde reina el orden y así sigue interminablemente. El mundo es infinito e increado, sus elementos básicos son el alma, la materia,el tiempo y el espacio, y los principios de movimiento y reposo. El universo es concebido como una figura humana, y el conjunto esta envuelto en tres atmosferas, llamadas Vata-valayas (escudos de viento), el centro del universo es atravesado por la región de las almas móviles, donde moran todos los seres vivos: dioses, demonios hombres, mujeres, animales y plantas, en el punto más bajo está el séptimo infierno. En el punto mas alto están dieciséis cielos y 14 regiones celestiales y más allá del universo (Lokakasa,)hay un lugar en forma de media luna (Siddhasila)en donde residen las almas liberadas después de abandonar sus cuerpos materiales.
Nuestra humanidad surgió de otra humanidad previa que cayó del estado espiritual en el que habitaba y pasó al material. El Agama Sutra sostiene que los dos sexos se desarrollaron simultáneamente.El deseo mal llevado atrae calamidades, y crea la rueda del karma, que provoca las reencarnaciones hasta que se termina en un Maha Yuga que termina con el colapso del Universo sobre sí mismo. volviendo al vacío total.
LOS ORISHAS. DE YORUBA O LUCUMÍ. Olofi, (el dios creador) se proyectó en tres entidades. Oloddumare, (el universo) y Olorum (el sol). Orishas, santos, y dioses son muy relevantes en la tradición yoruba. En los Patakis, se describe que Olofi creo la Ceiba, las nubes y los hombres pero no les dio cabeza ni inteligencia, cosa que le encomendó a Oddúa otro dios yoruba, para que les fabricara cabezas, pero solo les dio un ojo por lo cual el Orisha, Ibalbo, les colocó el otro ademas de voz y palabra que son consecuencia de la inteligencia.
URANTIA. Tomando en cuenta lo complicadísimo y extenso que es el libro de Urantia podemos a grandes rasgos resumir, que:. Después de que los portadores de vida de Urantia disolvieron el plasma vital en las aguas hace 800 millones de años, aparecieron hace unos 2 millones de años seres inteligentes, llamados protohumanos macho y hembra, que tuvieron 21 hijos, pero como esta humanidad en lugar de crecer decreció, hace 500,000 años, el primer Principe planetario llamado Galigastia, hizo resurgir a la humanidad, con la aparición de seis razas de color, hasta la rebelión de Lucifer hace 200,000 años. Después de la desaparición de los hombres azules, y que los blancos estaban sobre la faz del planeta llegaron los hombres violeta, que procrearon una nueva humanidad, (los Adanes planetarios). Estos se encargaron supuestamente de elevar a la raza humana.
EL ISLAM. "Pondré en la tierra un vicario dijo dios". Capitulo ll del Azora. l Coran se limita a reproducir los diálogos entre Dios, Adán, Satanás y los ngeles. El Dios del Coran creó al hombre de barro, desatando una lucha celestial. Después lo cruzó con Ángeles, Demonios y otras Entidades, mas allá de las terrenales. Así nació y evolucionó la humanidad para el Mundo Árabe. Dios escogió un poco de tierra, de todos los rincones del planeta, y con agua de todos los ríos, fuentes y mares, creando así a todas las razas y caracteres de los humanos. El Corán dice que Dios no engendra a ningún hombre sino que estos son creados, por el e insulflados (soplados) para tener espiritú. Los Iblis se niegan a postrarse ante el hombe por ser creados estos del fuego y el hombre de barro.
Visión Científica. Desde una mirada de ciencia, el origen del hombre está basado en la evolución de las especies, proceso por el que todos los seres vivos de la Tierra han divergido, por descendencia directa, a partir de un origen único que existió hace más de 3.000 millones de años.
La palabra evolución tiene cuatro significados que suelen confundirse y deberían mantenerse separados y distintos:
1) el proceso general del cambio en poblaciones y especies, considerado un hecho científico establecido;
2) el «progreso» inevitable desde formas de vida inferiores a otras superiores, un concepto que ha quedado desacreditado;
3) la historia concreta del «arbusto ramificado» de la vida y el origen de grupos diversos o filogenias, interpretado a partir del registro fósil y los estudios bioquímicos, y
4) el mecanismo, o «motor», de la evolución, para el que Darwin y Wallace propusieron la «selección natural», pero que en la actualidad está siendo estudiado y modificado por la investigación.
Al hablar de «evolución» los biólogos quieren decir que, con el paso del tiempo, el cambio en las frecuencias génicas de las poblaciones produce nuevas especies a lo largo de generaciones. Charles Darwin denominó este fenómeno descendencia con modificación, un proceso lento que suele obrar a lo largo de cientos, miles y hasta millones de años.
Historia de la Evolución. La Tierra se formó hace unos 4.000 a 5.000 millones de años. Existen fósiles de criaturas microscópicas del tipo de las bacterias que prueban que surgió la vida hace unos 3.000 millones de años. En algún momento entre estas dos fechas -la evidencia molecular supone que hace cerca de 4.000 millones de años- debió tener lugar el increíble suceso del origen de la vida. Nadie sabe qué ocurrió, aunque los teóricos coinciden en que la clave fue la aparición espontánea de seres que se autorreplicaban, es decir, algo equivalente a los genes en sentido general. Existe menos acuerdo sobre cómo llegó a producirse.
Es probable que al principio la atmósfera de la Tierra contuviera metano, amoníaco, dióxido de carbono y otros gases que abundan aún en otros planetas del sistema solar. Los químicos han reconstruido en los laboratorios estas condiciones primitivas al nivel experimental. Si se mezclan los gases adecuados con agua en un matraz, y se añade energía mediante una descarga eléctrica (simulando la iluminación primitiva), se sintetizan de forma espontánea sustancias orgánicas. Entre éstas se cuentan, en una proporción significativa, aminoácidos (unidades que construyen las proteínas, incluidas todas las enzimas importantes que controlan los procesos químicos de la vida), purinas y pirimidinas (unidades que forman el ARN y ADN). Parece probable que al principio de la existencia de la Tierra sucediera algo similar. Por consiguiente, el mar podría haber sido un caldo de compuestos orgánicos prebiológicos.
Como es natural, el hecho de que las moléculas orgánicas aparecieran en este caldo primitivo, no es suficiente. Como hemos mencionado antes, el paso más importante fue la aparición de moléculas que se autorreplicaban, capaces de producir copias de sí mismas. Hoy, la molécula más conocida que se autorreplica es el ácido desoxirribonucleico (ADN).
La creencia de que el propio ADN no podría haber estado presente en el origen de la vida está muy extendida, ya que su replicación depende demasiado de estructuras muy especializadas que no pudieron existir antes del inicio de la propia evolución. El ADN ha sido descrito como una molécula de alta tecnología que apareció con toda probabilidad algún tiempo después del origen de la vida. Tal vez la molécula con la que está emparentada, el ácido ribonucleico (ARN), que aún desempeña varias funciones vitales en las células vivas, fue la molécula autorreplicativa original. O tal vez ésta fue un tipo de molécula diferente. Una vez que las moléculas autorreplicativas se habían formado por casualidad, pudo haberse iniciado algo parecido a la selección natural darwiniana: las variaciones presentes en las poblaciones podrían tener su origen en errores aleatorios en el copiado.
Las variantes con una replicación especialmente buena habrían predominado automáticamente en el caldo primitivo, mientras que aquellas que no se replicaron, o que lo hicieron de forma errónea, estarían en una proporción relativamente menos numerosa. Una forma de selección natural molecular condujo a una eficacia mayor entre las moléculas que se replicaban.
Al tiempo que la competitividad entre las moléculas que se replicaban aumentó, el éxito debió alcanzar a aquellas que conseguían desarrollar una habilidad o mecanismo especial para su autoconservación y replicación rápida. Estos mecanismos fueron construidos probablemente mediante la manipulación de otras moléculas, tal vez proteínas. Otros mecanismos manipulados fueron aquellas estructuras previas a las membranas que proporcionaron espacios circunscritos donde incluir las reacciones químicas. Pudo haber sido poco después de este estadio cuando las criaturas simples del tipo de las bacterias dieron lugar a los primeros fósiles hace más de 3.000 millones de años. El resto de la evolución puede ser considerada como una continuación de la selección natural de las moléculas replicativas, ahora denominadas genes, debida a su capacidad para construir por sí mismas estructuras eficaces (cuerpos celulares y multicelulares) para su propia supervivencia y reproducción. Tres mil millones de años es un periodo de tiempo largo, y parece que ha sido lo suficientemente prolongado como para haber dado origen a estructuras tan increíblemente complejas como el cuerpo de los vertebrados y de los insectos. Con frecuencia, se hace referencia a los genes como al medio que emplean los cuerpos para reproducirse. Esto es a primera vista innegable, aunque es más cierto el hecho de que los cuerpos son el medio que utilizan los genes para reproducirse.
Los fósiles no se depositaron más que en una pequeña proporción hasta el cámbrico, hace casi 600 millones de años. Por aquel entonces, la mayoría de los principales filos de animales (los grupos mayores en los que se clasifica el reino Animal) habían aparecido. Como es obvio, las criaturas con partes esqueléticas duras, como los dientes, tienen más probabilidades de fosilizarse y, por tanto, predominan en el registro fósil. Un gran número de los primeros vertebrados aparecieron en yacimientos de hace más de 300 millones de años: criaturas pisciformes, completamente cubiertas por un armazón duro, tal vez adaptadas para escapar de los euriptéridos, que eran depredadores submarinos gigantes del tipo de los escorpiones que abundaban en los mares en aquellos tiempos.
En cuanto a los vertebrados, la Tierra fue colonizada en primer lugar, hace aproximadamente 250 millones de años, por peces con aletas lobuladas y pulmones, después por anfibios y por varios tipos de animales más perfeccionados que denominamos reptiles. Los mamíferos y, más tarde, las aves surgieron de dos ramas diferentes de reptiles. La rápida divergencia de los mamíferos en la rica variedad de tipos que existen hoy en día, desde las zarigüeyas a los elefantes, de los osos hormigueros a los monos, parece que ha sido originada por el vacío dejado por la extinción catastrófica de los dinosaurios hace 65 millones de años.
Aunque, como es natural, nos detenemos más en la evolución de nuestra propia clase -los vertebrados, los mamíferos y los primates- éstos constituyen sólo una pequeña rama del gran árbol de la vida. Se reconocen algunas docenas de filos de animales, y los vertebrados constituyen sólo un subfilo dentro de uno de ellos. Además del reino Animal, otras agrupaciones evolucionadas que se admiten de forma convencional como reinos son las plantas (reino Vegetal), los hongos (reino Hongos) y los protistas unicelulares (reino Protistas), que se reúnen todos dentro de un grupo principal único, Eucariotas. Las criaturas que no son eucariotas se denominan procariotas (reino Móneras o Procariotas), en las que se incluyen varios tipos de bacterias (el estado de virus como ser vivo es materia de debate: muchos de ellos son, con toda probabilidad, fragmentos evadidos de material genético, parásitos desde hace relativamente poco tiempo). Hoy en día, la mayoría acepta que las células eucarióticas se originaron como una unión simbiótica de varias células procarióticas. Dentro de las células eucarióticas existen orgánulos, como las mitocondrias y los cloroplastos, que contienen su propio ADN y que son casi con certeza los descendientes lineales de procariotas ancestrales.
Teoría genética moderna. Esta teoría de la selección natural puede resumirse en lo siguiente: los genes de una población de animales o plantas que se entrecruzan sexualmente constituyen un conjunto de genes. Los genes compiten en este conjunto de la misma manera que las moléculas primitivas que se reproducían lo hacían en el caldo primitivo. En la práctica, la vida de los genes del conjunto de genes transcurre o asentándose en cuerpos individuales que ellos ayudan a construir, o transmitiéndose de un cuerpo a otro a través del espermatozoide o del óvulo en el proceso de la reproducción sexual. Ésta mantiene los genes mezclados y el hábitat a largo plazo de los genes es el conjunto genético. Cualquier gen que se origina en él es resultado de una mutación u error aleatorio en el proceso de copia de los genes. Una vez que se ha producido una mutación nueva, ésta puede extenderse a través del conjunto genético por medio de la mezcla sexual. La mutación es el origen último de la variación genética. La reproducción sexual y la recombinación genética debida al cruzamiento, muestran que la variación genética se distribuye con rapidez y se recombina en el conjunto genético. Es probable que de cualquier gen de un conjunto genético existan varias copias que procedan de la misma mutación, o de mutaciones paralelas independientes. Por consiguiente, se puede decir que cada gen tiene una frecuencia en el conjunto de genes. Mientras que algunos genes, como el del albinismo, son genes raros en él, otros son habituales. En el ámbito de la genética, la evolución puede definirse como el proceso responsable de la variación de la frecuencia de los genes en el conjunto genético.
Existen varias razones que explican la causa por la que la frecuencia de los genes puede variar: inmigración, emigración, desplazamientos aleatorios y selección natural. La inmigración, emigración y las desviaciones aleatorias no tienen demasiado interés desde el punto de vista de la adaptación, aunque en la práctica pueden ser muy importantes. Sin embargo, la selección natural es fundamental para explicar la mejora de la adaptación, la compleja organización funcional de la vida y aquellos atributos de progreso que, discutiblemente, se pueden exhibir como evolución. La dotación genética de los organismos influye sobre su propio desarrollo. Algunos tienen mejores cualidades para sobrevivir y reproducirse que otros. Los organismos que son buenos, es decir, aquéllos cuyas características para sobrevivir y reproducirse son mejores, tenderán a aportar más genes a los conjuntos genéticos del futuro que aquéllos cuyas características sean malas para estos fines: los genes que tienden a formar organismos buenos serán predominantes en los conjuntos genéticos. La selección natural se traduce en el distinto éxito que alcanzan los organismos en la supervivencia y reproducción: esto es importante debido a las consecuencias que supone para la supervivencia de los genes en el conjunto genético.
No todas las muertes selectivas conducen a cambios evolutivos. Por el contrario, la mayor parte de la selección natural se denomina selección estabilizadora, por cuanto elimina genes del conjunto genético que tienden a producir desviaciones de una forma que ya es óptima. Pero cuando las condiciones del medio cambian, bien por una catástrofe natural o por una evolución más perfecta de otras criaturas (depredadores, víctimas, parásitos y otros), la selección puede conducir a una variación evolutiva.
Evolución Humana. El ser humano está en constante evolución, pero es un recién llegado al planeta. Si se considera que la vida surgió en la Tierra hace 24 horas, el ser humano apenas ha vivido los últimos 3 segundos.
Nuestra propia especie se desarrolló durante los últimos millones de años dentro del grupo de los monos africanos gracias a un rápido e importante esfuerzo evolutivo. La evidencia molecular sugiere que nuestro último antecesor común con los chimpancés y gorilas vivió hace menos de cinco millones de años.
Los seres humanos somos animales, pertenecemos a la especie Homo sapiens, siguiendo la taxonomía biológica siguiente:
Nombre común: Humanos
Especie: Homo sapiens
Género: Homo
Familia: Homínidos
Orden: Primates
Subclase: Euterios
Clase: Mamíferos
Subfilum: Vertebrados
Filum: Cordados
Reino: Animal
Árbol evolutivo de los primates. El orden de los primates se divide en dos grandes grupos: los estrepsirrinos y los haplorrinos. En la siguiente ilustración podrá ver un representante para cada uno de estos grupos:

A primera vista la diferencia más notable es la presencia de "rinario" en los estrepsirrinos. El rinario es la región húmeda que se extiende desde el interior del labio superior, el cual se encuentra hendido, hasta la base de las fosas nasales. La función del rinario está asociada con el sentido del olfato, más precisamente con una estructura quimiosensorial llamada "órgano vomeronasal", el cual es estimulado con las sustancias que se encuentran en la orina de las hembras primate. En la ilustración se muestra como ejemplo de los estrepsirrinos al Sifaka de Verraux (Propithecus verreuxi). Note el labio hendido del sifaka. En cambio, los haplorrinos presentan el labio superior continuo y generalmente hay una región peluda entre la base de las aberturas nasales y el labio. En la ilustración podrá observar el labio continuo del macaco de Célebes (Macaca nigra). A esta altura es probable que el lector se halla dado cuenta que los humanos somos primates haplorrinos.
Otra de las diferencias entre los primates estrepsirrinos y los haplorrinos se puede observar en el cráneo, en los primeros la cavidad ocular no presenta cierre post-orbital (siga la flecha roja), mientras que en los haplorrinos el cierre post-orbital es parcial o completo.

Los haplorrinos también se caracterizan por un menor uso del sentido del olfato, comparados con los estrepsirrinos. El grupo de los primates estrepsirrinos incluye a los lémures, indris y el aye-aye de la isla africana de Madagascar, los gálagos y potos de África, y los loris de Asia. Por otro lado, los tarseros, los simios del Nuevo y Viejo Mundo y por supuesto, los seres humanos se clasifican dentro del grupo de los haplorrinos.
Los haplorrinos a su vez se dividen en dos grupos: los tarsiiformes, y los antropoideos.
La principal deferencia entre ambos grupos es que en los antropoideos se encuentra completo el cierre post-orbital.

Los tarsiiformes son unos pequeños primates arborícolas del Sudeste Asiático. Se les llama "tarseros" porque sus huesos tarsales (ubicados en el pie) son largos. En la ilustración puede observar como ejemplo de los tarsiiformes al Tarsero de Filipinas (Tarsius syrichta) y como representante de los antropoideos (grupo al que pertenecemos los humanos), al rinopiteco (Rinopithecus roxellana).
El grupo de los antropoideos está formado por todos los simios, es decir a los monos del Viejo Mundo (Catarrinos) & los monos del Nuevo Mundo (Platirrinos). La forma de la nariz sirve como distintivo de los grupos. Nuevamente tenemos la división de un grupo en dos.
Observe la ilustración.

A la izquierda puede verse como ejemplo de los platirrinos al Saki de rostro lampiño (Pithecia irrorata). Platirrino significa "nariz ancha", ya que en ellos, las fosas nasales se encuentran separadas y mirando hacía adelante. En el chimpancé común (Pan troglodytes), un catarrino, las fosas nasales se dirigen hacía abajo. Catarrino significa "nariz hacia abajo".
La diferencia en la forma de la nariz no lo es todo. Los catarrinos y platirrinos presentan más diferencias, las cuales pueden observarse en el cráneo. Los platirrinos tienen las siguientes características: Tres premolares, contacto entre los huesos zigomático y el parietal, y carecen de un tubo auditivo óseo. Los catarrinos por su parte poseen contacto entre los huesos frontal y el esfenoides, tienen sólo dos premolares y el hueso timpánico se extiende lateralmente formando un tubo auditivo óseo.
Observe la gráfica:

Imagen traducida y modificada de Feagle, J. G. 1999. "Primate Adaptation and Evolution." Sec. Ed. Acad. Press.
Todos los catarrinos presentan la misma fórmula dental 2.1.2.3/2.1.2.3. Esta sencilla fórmula nos dice que a cada lado de los maxilares se encuentran 2 incisivos, 1 canino, 2 premolares y 3 molares. Para el maxilar inferior la información se encuentra después del slasch ( / ). Estos números deben multiplicarse por dos, dado que la formula dental sólo indica un lado de la cara del mamífero. Es decir, que para los primates catarrinos la formula 2.1.2.3/2.1.2.3 índica un total de 32 dientes.
El grupo de los platirrinos incluye a los monos araña, los monos aulladores, los sakis, lo monos ardilla, los monos capuchinos, sahuíes, uacaris y el mono nocturno. Por otro lado, los catarrinos incluye: macacos, langures, colobos, papiones, mandriles, gibones, gorilas, chimpancés, y por supuesto, nosotros los humanos.
Observe las características catarrinas en el cráneo humano:

El género humano es africano en su origen, pero de allí salió y fue poblando otros continentes. Australia tiene restos de seres humanos datados en 60.000 años aproximadamente, mientras que América fue ocupada por seres humanos de nuestra especie (Homo sapiens) tan sólo hace unos 12.000 años o un poco antes.
Charles Darwin, al observar las características catarrinas de los humanos, no sólo ubicó a los seres humanos en este grupo, si no que apuntó que el antepasado simiesco de los humanos también eran catarrino:
"Al formar sobre este punto juicio relativo al hombre, debemos estudiar con algún detenimiento la clasificación de los simios. Esta familia ha sido dividida...en el grupo catarrino...y en el grupo platirrino... Ahora bien, el hombre, sin género alguno de duda, por su dentadura, por sus orificios nasales, y varios otros respectos pertenece a la división de los catarrinos.... Resulta pues en consecuencia que el hombre es una rama del árbol simio del Antiguo continente..." (El Origen del Hombre. Pág. 207. Énfasis añadido).
Y luego añade:
"Ahora bien, siendo tan grande el parecido del hombre con los catarrinos, cuyo tronco está en el Antiguo continente, se debe concluir, por más que esto hiera nuestro amor propio, que los progenitores del hombre pudieron con gran propiedad clasificarse entre las especies designadas..." (El Origen del Hombre. Pág. 210. Énfasis añadido)
Los catarrinos o "antropoides del Viejo Mundo", como también se les llama, se dividen en dos grupos: Hominoideos y Cercopitecoideos. El grupo de los cercopitecoideos está integrado por los macacos, langures, papiones y mandriles. El grupo de los hominoideos está formado por los grandes simios: chimpancés, orangutanes, gorilas, gibones, los seres humanos (y los antecesores inmediatos del hombre).
En la siguiente ilustración Ud. puede ver como representante de los cercopitecoideos al mono de cola roja (Cercopithecus ascanius) y al gorila (Gorilla gorilla) como representante de los hominoideos.

Las principales diferencias entre los dos grupos de primates catarrinos son:
a. El tronco de los cercopitecoideos es largo, mientras que en los hominoideos es corto.
b. Los hominoideos no tienen cola. Los cercopitecoideos sí.
c. Los hominoideos presentan la caja torácica comprimida de adelante a atrás, mientras que los cercopitecoideos (y el resto de primates) tienen la caja torácica comprimida lateralmente.
d. Los hominoideos presentan los omóplatos en la espalda, mientras que los cercopitecoideos los tienen a los lados.
e. Los hominoideos tienen cerebros más grandes que los cercopitecoideos.
f. Los hominoideos presentan clavículas más largas que los cercopitecoideos.
g. Los cercopitecoideos presentan la zona lumbar más larga que la de los hominoideos.
h. Los hominoideos presentan el esternón más ancho que los hominoideos.

i. Las cúspides de los molares de los cercopitecoideos están alineadas formando dos lomos o lofos (técnicamente se denominan "bilofodontos"), mientras que los molares de los hominoideos presentan cúspides bajas. Para darse una idea observe la siguiente ilustración.

Al revisar las anteriores características anatómicas queda claro que somos parte de la gran familia de los hominoideos. Sin lugar a dudas estamos emparentados con los grandes simios. Precisamente fue el estudio de la anatomía comparada lo que llevó a Charles Darwin a sugerir que un antropomorfo (u Hominoideo) antiguo diera origen al hombre:
"Admitiendo que los monos antropomorfos formen un subgrupo natural y siendo el hombre tan parecido a estos animales, no sólo en todos aquellos caracteres que le son comunes con todo el grupo catarrino, sino también en otros caracteres peculiares, como ausencia de cola y de callosidades, y en su aspecto general, podemos inferir que un miembro antiguo del subgrupo antropomorfo diera origen al Hombre".
La superfamilia de los Hominoideos se divide en dos familias: la familia de los gibones (Hylobatidae), y la familia a la que pertenecemos los seres humanos y los grandes simios (Hominidae).
Los miembros de la superfamilia Hominoidea o familiarmente llamados "Hominoideos o Antropomorfos" presentan una serie de características anatómicas que les permite la braquiación (La braquiación es la locomoción por balanceo entre los árboles) como las clavículas largas, omóplatos en la espalda, esternón y caja toráxica ancha. Sin embargo, son los gibones quienes han evolucionado una poderosa capacidad propulsora en sus extremidades superiores (o verdadera braquiación).

Gracias a los estudios bioquímicos, se ha podido establecer que los orangutanes, gorilas y chimpancés son los parientes vivos más cercanos del hombre. Estos grandes simios junto con el hombre (y sus inmediatos ancestros conocidos por los fósiles) se agrupan en la familia Hominidae o familia de los homínidos. Hasta hace poco, la mayoría de la clasificaciones solo incluían a los humanos en la familia Hominidae; los otros simios, orangutanes, gorilas y chimpancés eran colocados en la familia Pongidae. La evidencia que unía a los humanos con los gorilas y los chimpancés creció dramáticamente en las pasadas dos décadas, gracias a los estudios moleculares. Ahora parece que los chimpancés, gorilas y humanos forman un grupo natural o "clado" (los científicos llaman "clado" a una línea evolutiva que incluye al antecesor y todos sus descendientes y sólo a ellos). Los estudios moleculares mostraron que dado que los chimpancés, gorilas y humanos estaban estrechamente emparentados, era un error ubicar a los grandes simios en una familia aparte de la de los seres humanos. Los orangutanes están solo ligeramente emparentados, y los gibones son una rama más distante (por eso se ubican en una familia aparte: Hylobatidae.
Las especies de Homínidos actuales son cinco. Los miembros no humanos están restringidos al África ecuatorial, Sumatra y Borneo. Los Homínidos fósiles datan desde el Mioceno (época que abarca entre hace 23 m.a. y 5 m.a.) y se conocen de África y Asia.
Los Homínidos en peso tienen un rango desde los 48 Kg a los 270 Kg. Los machos son más grandes que las hembras. Los Homínidos son los más grandes primates, con cuerpos robustos y brazos bien desarrollados. Sus dedos gordos del píe y pulgares son oponibles, excepto en los humanos, que hemos perdido la capacidad de oponer el dedo gordo del pie. Las diferencias esqueléticas entre los homínidos y los otros primates están relacionadas con la postura bípeda o semi- bípeda.
Todos los miembros de esta familia tienen grandes bóvedas craneales. La mayoría tiene caras prominentes y mandíbulas prognatas (proyectadas hacía adelante), una vez más los humanos somos la excepción. Los Homínidos tienen incisivos anchos y sus caninos nunca se desarrollan en colmillos. Los molares superiores son cuadrados y las cúspides forman picos (este tipo de diente se llama bunodonto); los inferiores son también bunodontos y poseen una cúspide adicional.
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