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Segmund Freud, un profeta de la sospecha

Enviado por Eduar Arleyo Erazo



Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Contexto histórico-filosófico
  3. Biografía
  4. Características de la filosofía contemporánea
  5. Avance y desarrollo científico
  6. Corrientes tradicionales contemporáneas
  7. Freud y la filosofía
  8. Freud y su propuesta sospechosa
  9. Acercamiento preliminar a la teoría del autor
  10. Antropología freudiana
  11. Consciente e inconsciente
  12. Estructura de la psique
  13. Análisis de la estructura mental
  14. Actualidad de Sigmund Freud
  15. Conclusión
  16. Bibliografía
  17. Anexos

Introducción

"Profeta de la sospecha" un calificativo que hace sobresalir la racionalidad de ciertos hombres por encima de cualquier otro, no es dado a cualquier filósofo ni pensador, es una mención de honor impuesta a quien es diferente a los demás, sí, referente sólo alcanzado por tres desconfiados: Karl Marx, Federico Nietzsche y Sigmund Freud[1]

Sigmund Freud fue un profeta de la sospecha que no se convenció de los modelos tradicionales sobre la estructuración de la conciencia. Este trabajo monográfico enmarca el polémico tema de lo consciente e inconsciente, planteamiento hecho por el autor en mención, que a su vez elabora una antropología especial y novedosa, que tiene vigencia en el siglo XXI y, lo mejor, generó un importante avance para la comprensión del complejo problema del hombre.

Por la extensión del pensamiento freudiano, en esta monografía, únicamente se tomará el tema de la conciencia, desglosando sus componentes y desarrollando cada uno de ellos como aporte al desarrollo del pensamiento. No es necesario abarcar la madurez de su pensamiento porque se entraría a hablar de antropología cultural, tema que puede incluso abarcar otro trabajo.

"Los textos fundamentales del psicoanálisis", obra que recopila los más importantes escritos de Freud, es la fuente básica, de ella se extrajo lo concerniente al tema de la conciencia. De igual manera, la explicación del trabajo recurre a imágenes propuestas por el mismo Freud; ayuda visual que complementará lo escrito.

Los novedosos planteamientos freudianos hechos a finales del siglo XIX y comienzos del XX tuvieron en su momento grandes inconvenientes, las razones más comunes que responden a los mismos son por ejemplo, la novedad del pensamiento y los métodos utilizados. Aquí, se mostrará en cierto modo que tales dificultades, aun permanecen, a excepción del tema en desarrollo, pues el objetivo del trabajo es hallar el soporte de la caída del paradigma de la conciencia, por lo cual se adjudica a Freud el título de profeta de la sospecha

Para hacer efectivo lo anterior, la monografía muestra, en el primer capítulo: "Contexto histórico-filosófico", como en cualquier otro trabajo, el proceso hermenéutico que consta en acercarse a los contextos y a la vida del autor; ayuda a entender el pensamiento. Por lo anterior, en este capítulo se da a conocer una amplia biografía de Sigmund Freud, así mismo, se ubica al autor en la historia del pensamiento filosófico y científico; además, se presentan, las corrientes más sobresalientes de la Época Contemporánea que influyeron en él.

  • En el segundo capítulo: "Freud y la Filosofía", se extrae de todo el pensamiento freudiano, el aporte filosófico recurriendo a Schopenhauer. Aquí, es un arribo a la filosofía de Schopenhauer, para mostrar que el paradigma de la conciencia derribado no es tema psicológico como muchos piensan. De igual manera, para justificar la vigencia del pensador austriaco, se hace un breve acercamiento a la actualidad de los planteamientos freudianos.

En el capítulo tercero "Freud un profeta de la sospecha", se profundiza en el tema central del trabajo monográfico ¿qué es el consciente y el inconsciente? No obstante, se hace una presentación completa del nuevo planteamiento que le dio a Sigmund Freud el título de Profeta de la sospecha. En esta parte, se enfoca el pensamiento unánime, para evitar entrar en discusiones que no beneficiarían en nada la comprensión del texto y así, estar de acuerdo con Freud al decir: "Siempre he estado dispuesto a reconocer lo que debo a otros investigadores, pero en este caso no me encuentro obligado por ninguna tal deuda de gratitud. Si el psicoanálisis no ha estudiado hasta ahora determinados objetos, ello no ha sido por inadvertencia ni porque los considere faltos de importancia, sino porque sigue un camino determinado, que aun no le había conducido hasta ellos"[2].

Contexto histórico-filosófico

Sigmund Freud nace en una época donde los avances científicos y tecnológicos no dan espera. Por tanto, el desarrollo filosófico de ninguna manera se estanca y comienzan a fluir pensamientos de revolución filosófica que desestabilizan otros existentes. Hay que recordar que Freud se sitúa entre 1956-1939, es decir, en la Época Contemporánea.

Biografía

Sigismund Schlomo Freud, que a los veintidós años habría de cambiar ese nombre por el de Sigmund Freud, nació el 6 de mayo de 1956 en Freiberg actual Checoslovaquia; su padre fue un comerciante de lanas. En 1859 la crisis económica obliga a toda su familia a trasladarse a Viena en el año siguiente.

Freud perdió las creencias religiosas en la adolescencia. En 1873, finalizó sus estudios secundarios con excelentes calificaciones. Había sido siempre un buen estudiante, correspondiendo a los sacrificios en pro de su educación hechos por sus padres, que se prometían una carrera brillante para su hijo, el cual compartía sus expectativas. Después de considerar la posibilidad de cursar los estudios de derecho, se decidió por la medicina, aunque no con el deseo de ejercerla, sino movido por una cierta intención de estudiar la condición humana con rigor científico. A mitad de la carrera, tomó la determinación de dedicarse a la investigación biológica y, de 1876 a 1882, trabajó en el laboratorio del fisiólogo Ernst von Brücke, interesándose en algunas estructuras nerviosas de los animales y en la anatomía del cerebro humano. De esa época data su amistad con el médico vienés Josef Breuer, catorce años mayor que él, quien hubo de prestarle ayuda, tanto moral como material. En 1882 conoció a Martha Bernays, su futura esposa, hija de una familia de intelectuales judíos; el deseo de contraer matrimonio, sus escasos recursos económicos y las pocas perspectivas de mejorar su situación trabajando con Von Brücke hicieron que desistiese de su carrera de investigador y decidiera ganarse la vida como médico, título que había obtenido en 1881, con tres años de retraso.

Sin ninguna predilección por el ejercicio de la medicina general, resolvió adquirir la suficiente experiencia clínica que le permitiera alcanzar un cierto prestigio y, desde julio de 1882 hasta agosto de 1885, trabajó como residente en diversos departamentos del Hospital General de Viena, decidiendo especializarse en neuropatología. En 1884 se le encargó un estudio sobre el uso terapéutico de la cocaína y, no sin cierta imprudencia, la experimentó en su persona. No se convirtió en un toxicómano, pero causó algún que otro estropicio, como el de empujar a la adicción a su amigo Von Fleischl al tratar de curarlo de su morfinomanía. En 1885, se le nombró Privatdozent de la Facultad de Medicina de Viena, en donde enseñó a lo largo de toda su carrera, primero neuropatología y, tiempo después, psicoanálisis, aunque sin acceder a ninguna cátedra.

La obtención de una beca para un viaje de estudios le llevó a París, en donde trabajó durante cuatro meses y medio en el servicio de neurología de la Salpêtrière bajo la dirección de Jean Martín Charcot, por entonces, el más importante neurólogo francés. Allí tuvo ocasión de observar las manifestaciones de la histeria y los efectos de la hipnosis y la sugestión en el tratamiento de la misma. De regreso a Viena, contrajo matrimonio en septiembre de 1886, después de un largo noviazgo jalonado de rupturas y reconciliaciones. En los diez años siguientes a la boda, el matrimonio tuvo seis hijos, tres niños y tres niñas, la menor de las cuales, Anna, nacida en diciembre de 1895, habría de convertirse en psicoanalista infantil.

Poco antes de casarse, Freud abrió una consulta privada como neuropatólogo, utilizando la electroterapia y la hipnosis para el tratamiento de las enfermedades nerviosas. Su amistad con Breuer cristalizó, por entonces, en una colaboración más estrecha, que fructificaría finalmente en la creación del psicoanálisis, aunque al precio de que la relación entre ambos se rompiera. Entre 1880 y 1882, Breuer había tratado un caso de histeria (el de la paciente que luego sería mencionada como «Anna O.»); al interrumpir el tratamiento, habló a Freud de cómo los síntomas de la enferma (parálisis intermitente de las extremidades, así como trastornos del habla y la vista) desaparecían cuando ésta encontraba por sí misma, en estado hipnótico, el origen o la explicación. En 1886, luego de haber comprobado en París la operatividad de la hipnosis, Freud obligó a Breuer a hablarle de nuevo del caso y, venciendo su resistencia inicial, a consentir en la elaboración conjunta de un libro sobre la histeria. Durante la gestación de esta obra, aparecida en 1895, Freud desarrolló sus primeras ideas sobre el psicoanálisis.

En 1896, luego de romper con Breuer de forma un tanto violenta, Freud empezó a transformar la metodología terapéutica que aquél había calificado de «catarsis», basada en la hipnosis, en lo que él mismo denominó el método de «libre asociación». Trabajando solo, víctima del desprecio de los demás médicos, el tratamiento de sus pacientes le llevó a forjar los elementos esenciales de los conceptos psicoanalíticos de «inconsciente», «represión» y 'transferencia'. En 1899, apareció su famosa obra "La interpretación de los sueños", aunque con fecha de edición de 1900 y en 1905 se publicó "Tres contribuciones a la teoría sexual", la segunda en importancia de sus obras. Éstos fueron los únicos libros que Sigmund Freud revisó puntualmente en cada una de sus sucesivas ediciones.

Hasta 1905 y aunque por esas fechas sus teorías habían franqueado ya definitivamente el umbral de los comienzos y se hallaban sólidamente establecidas, contó con escasos discípulos. Pero, en 1906 empezó a atraer más seguidores; el circulo de los que, ya desde 1902, se reunían algunas noches en su casa con el propósito de orientarse en el campo de la investigación psicoanalítica, fue ampliado y cambió, incluso, varias veces de composición, consolidándose así una sociedad psicoanalítica que, en la primavera de 1908, por invitación de Karl Gustav Jung, celebró en Salzburgo el Primer Congreso Psicoanalítico. Al año siguiente, Freud y Jung viajaron a Estados Unidos, invitados a pronunciar una serie de conferencias en la Universidad Clark de Worcester, Massachusetts, comprobando con sorpresa el entusiasmo allí suscitado por el pensamiento freudiano mucho antes que en Europa. En 1910 se fundó en Nuremberg la Sociedad Internacional de Psicoanálisis, presidida por Jung, quien conservó la presidencia hasta 1914, año en que se vio obligado a dimitir, como corolario de la ruptura fallada por el mismo Freud en 1913, al declarar improcedente la ampliación jungiana del concepto de «líbido» más allá de su significación estrictamente sexual. En 1916 publicó "Introducción al psicoanálisis".

En 1923, le fue diagnosticado un cáncer de mandíbula y hubo de someterse a la primera de una serie de intervenciones. Desde entonces y hasta su muerte en Londres el 23 de septiembre de 1939, estuvo siempre enfermo, aunque no decayó su enérgica actividad. En 1933 fueron quemadas muchas de sus obras en Berlín debido al proyecto de la Gran Alemania llevado acabo por los Nazis. Sus grandes contribuciones al diagnóstico del estado de la cultura actual datan de ese período: "El porvenir de una ilusión" en 1927; "El malestar en la cultura" en 1930; "Moisés y el monoteísmo" en 1939. Ya con anterioridad, a través de obras como "Tótem" y "Tabú" en 1913, inspirada en el evolucionismo biológico de Darwin y el evolucionismo social de Frazer, había dado testimonio de hasta qué punto consideró que la importancia primordial del psicoanálisis, más allá de una eficacia terapéutica que siempre juzgó restringida, residía en su condición de instrumento para investigar los factores determinantes en el pensamiento y el comportamiento de los hombres[3]

Características de la filosofía contemporánea

Para hablar de filosofía contemporánea hay que establecer como hechos históricos la Revolución Francesa, la Ilustración y el Siglo de las Luces, periodos de diferentes características, a saber: revolucionarias, económicas, artísticas y religiosas*. Así, el trabajo intelectual despierta, pero recae en la incertidumbre sobre el saber absoluto, que encuentra en el hombre su centro de estudio

Un punto de partida de la filosofía contemporánea es el pensamiento hegeliano de características idealistas. Friedrich Hegel (1770-1831) había plantado una filosofía basada en tres parámetros: "lógica (la idea en sí) filosofía natural (la idea fuera de sí) y filosofía del espíritu (la idea dentro de sí)"[4]. Éste comienza a desmoronarse, por críticas, no de la misma corriente sino por otros pensadores, especialmente: Marx y Kierkegaard.

En los dos autores críticos de la filosofía hegeliana aparece una "reacción que permanece dependiente de la filosofía que critican. Marx convierte, o invierte, el idealismo en materialismo, pero conserva el método dialéctico, es decir, en el fondo conserva el racionalismo. Kierkegaard rechaza el sistema entero"[5].

Karl Marx (1818-1883) antes que ser un filósofo es un revolucionario[6]sus teorías giran entorno a situaciones económicas y sociales, plantea una práctica antes que una filosofía, una práctica iluminada por la ciencia que es un conocimiento verdadero, Marx es un futurista, que busca satisfacer necesidades materiales, el valor es económico antes que cualquier otra cosa. Una de sus obras más polémica es "El contrato social" publicado en 1948, en el cual se anuncia la supresión del capitalismo y la propiedad privada.

De igual manera presenta al comunismo como el término de toda la historia, como la síntesis suprema que suprime a todas las alienaciones, resuelve todos los conflictos. Pero dice también que hasta la instauración del comunismo la humanidad habrá vivido su prehistoria y sin duda el comunismo no es el estado definitivo de la humanidad[7]

Una filosofía materialista es atea, así, «Marx afirma que la religión obra siempre en el campo social como fuerza conservadora y reaccionaria es el sentido obvio de la frase "la religión es el opio del pueblo", "más literalmente un opio para el pueblo". En efecto, al prometer el paraíso en la otra vida»[8]. Al parecer, la religión para Marx coacciona y limita el pensamiento de la sociedad, no la deja ser libre y la mantiene sumida o bajo el régimen de su doctrina.

El otro pensamiento crítico del hegelianismo es el de Kierkegaard (1813-1855), que plantea un sistema lógico diferente al de Hegel, en el cual separa la verdad plena de la existencia. «Un sistema de la existencia es pues, imposible. El argumento precedente puede resumirse en una palabra: "la existencia es lo que separa". Separa unas cosas de otras y hace que sus individualidades sean incomunicables. Separa a las cosas del pensamiento y las pone en sí, fuera de la inmanencia. Con lo que se ve que ningún procedimiento dialéctico puede sintetizar existentes»[9]. Cabe destacar en la filosofía de este gran pensador los tres estadios o esferas de la existencia: la estética, la ética y la religiosa.

Finalmente, cabe destacar a Schopenhauer (1788-1860), otro pensador contemporáneo, que será retomado incluso por Freud. Para Schopenhauer el problema principal surge de la naturaleza de la voluntad, que incita al individuo sin cesar hacia la consecución de metas sucesivas, ninguna de éstas puede proporcionar satisfacción permanente a la actividad infinita de la fuerza de la vida, o voluntad. Así, la voluntad lleva a la persona al dolor, al sufrimiento y a la muerte; a un ciclo sin fin de nacimiento, muerte y renacimiento. La actividad de la voluntad sólo puede ser llevada a un fin a través de una actitud de renuncia, en la que la razón gobierne la voluntad hasta el punto que cese de esforzarse[10]

Avance y desarrollo científico

Los inventos que Sigmund Freud no alcanzó a ver ni a utilizar hoy, sobrepasan los mismos pensamientos incrédulos y tardíos de generaciones anteriores. Así, la falta de instrumentos y tecnología de punta, fueron una limitante para los físicos, los químicos y los inventores de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, tiempo en que el pensamiento freudiano hace su aparición.

Entonces, en este tiempo no se habló de computadoras, de internet, de satélites y de naves espaciales y de muchos inventos que hoy hacen parte de la historia del género humano. Quizá el mismo desarrollo histórico lleva a que unas generaciones tengan que vivir y pasar para que otras disfruten y conozcan nuevas formas de vida.

Aunque el avance científico y tecnológico había dado sus primeros pasos después de la revolución industrial, en tiempos de Freud sólo se alcanzaron a ver algunos avances imperfectos hoy, pero novedosos en ese momento. Entre ellos se puede contar con los medios de transporte como el primer auto a gasolina (1885) que el ingeniero mecánico alemán Karl Benz pone en funcionamiento; un vehículo de tres ruedas que circula por las calles de Múnich por primera vez[11]

Asimismo, importantes descubrimientos y aportes científicos como: la aspirina (1883), los rayos X (1895), la teoría de los genes y la herencia humana (1899), la teoría de la relatividad física hecha por Albert Einstein (1905-1916), la penicilina (1928), el telescopio electrónico (1932)[12], de alguna manera fueron conocidos por Freud.

¿Qué corriente influyó en el pensamiento de Freud?

Antes de todo hay que ubicar geográficamente a Sigmund Freud. Su lugar de nacimiento fue Freiberg al norte de Checoslovaquia en su momento. Después, Freud cambia de domicilio y se traslada a Viena capital de la actual Austria, es decir, al sur del punto de nacimiento. Austria limita al norte con Alemania y la actual República Checa; al sur con Italia y la actual Eslovenia; al occidente con Suiza y Alemania; al oriente con Hungría. Así, es fácil comprender cuan fácil era la transmisión del conocimiento en Europa hacia finales del siglo XIX.

Así mismo, cabe destacar la importancia de otros países que aportaron al desarrollo filosófico de su momento, entre los destacados: Francia, Gran Bretaña y España. De esta manera, se puede comprender la gran complejidad de la filosofía contemporánea, sus numerosos filósofos y corrientes.

Corrientes tradicionales contemporáneas

Es evidente que Freud tuvo una gran confluencia de pensamientos que de alguna o de otra manera influyeron en la forma de plantear los suyos, es tanto, que Viena, la ciudad en la que él vivía, fue considerada en su momento como la Viena intelectualizada. Además, hay que destacar las producciones filosóficas alemanas y corrientes europeas como: el racionalismo, el romanticismo, el criticismo, el idealismo y la filosofía del yo, las cuales ponen sus argumentos y teorías como puntos inamovibles[13]

El periodo actual comenzó con planteamientos como el de Nietzsche, cuando afirma la muerte de Dios, el de Max Plank quien anuncia la teoría de la quanta y el de Albert Einstein con su teoría de la relatividad. Desde entonces, el hombre ha tomado decisiones que lo han llevado a diferentes planteamientos como el materialista. Ya desde la Edad Moderna, el hombre venía buscando la libertad individual, lo que en aquel momento generó un despertar en todos los aspectos del hombre: en lo cultural, en lo artístico, en el pensamiento, en lo social-político, en lo económico, etc., luego, Kant pone el valor de la persona sobre todas las cosas, la fe da paso a nuevos pensamientos: escépticos, nihilistas y pesimistas[14]

Antes de ingresar a hacer el recuento de los pensamientos más sobresalientes de la Edad Contemporánea, se debe tener en cuenta un detalle con el pensamiento idealista (Hegel) de la Edad Moderna porque por sus postulados recibió grandes críticas de pensadores contemporáneos, de las cuales se desprenden corrientes como el materialismo y el vitalismo.

1.5.1 Materialismo (socialismo científico) hoy comunismo. Los representantes de esta corriente filosófica son Karl Marx y Friedrich Engels. El materialismo es el repudio del idealismo hegeliano pues sus representantes creen que la naturaleza y el mundo se presentan tal como son, sin engaños[15]Además, la materia como tal vale más que cualquier otra cosa, por tanto, se habla de una teoría científica todo lo contraria al idealismo hegeliano. "El materialismo marxista se distingue de cualquier otro en ser dialectico. La materia no es inerte, sino dinámica, es esencialmente un movimiento, una evolución un progreso y los fenómenos no se explican por las solas leyes de la dinámica"[16].

El materialismo surge a mediados del siglo XIX, se pensó entonces que la labor filosófica era estéril y se da importancia a la materia, la palabra materia hace referencia lo que es material, no caben aquí conceptos trascendentales, pero, "para que se desarrolle un materialismo tiene que aniquilarse primero la fe en Dios. Por eso, es muy significativo el transito del idealista Hegel al materialista Marx"[17].

Hay en la historia muchos filósofos considerados materialistas[18]como: Bruno Bauer(1809-1882), David Friedrich Strauss (1808-1874), Ludwig Feuerbach (18041872), Friedrich Ueberweg (1826-1871), Karl Bogt (1817-1895), Jacobo Moleschott (1822.1893), entre otros, pero "el materialismo sólo vino a ser una potencia revolucionaria universal al introducir la dialéctica hegeliana en el proceso material mismo y poner este proceso como base de la evolución social. Este giro fue producido por Marx y consumado por Lenin"[19].

La materia compone al hombre, en ella se engendra la vida, por lo tanto, lo material precede al pensamiento. "Según esta concepción el mundo y por extensión el universo es material, existente objetivamente fuera e independientemente de la. La materia es primaria y la conciencia y el pensamiento son propiedades de ésta a partir de un estado altamente organizado"[20].

1.5.2 El vitalismo: La filosofía vitalista al encargarse de una reflexión constante del hombre, hace de él un objeto valioso, no por ser material de estudio sino por el sentido de la existencia misma. El termino vitalismo "aparece en siglo XIX y se aplica a toda doctrina que considere los fenómenos vitales como irreductibles a fenómenos físico-químicos"[21]. Se puede considerar a Nietzsche como uno de los principales representantes de la filosofía de la vida, como es conocido el Vitalismo[22]

La vida para Nietzsche es el hecho primitivo, es la materia de toda cosa, es el ser mismo. "No tenemos otra representación del ser que el hecho de vivir"[23], así, la vida es la voluntad de poder. "Nietzsche llama voluntad al conjunto de la vida psicológica: al complejo de sensaciones, de instintos, de emociones y de pasiones de pensamiento de movimiento"[24]. Además del principio vitalista y de la voluntad, para hacer referencia a Nietzsche hay que responder la pregunta: ¿Nietzsche era nihilista? y ampliar conceptos fundamentales sobre su pensamiento.

1.5.3 El Existencialismo. El existencialismo es otra corriente que nace como una critica al idealismo hegeliano, según la cual se puso más cuidado a las ideas y se dejó de lado al hombre real, al que existe, al que está en la tierra y vive en la miseria[25]

Una de las características del pensamiento existencialista es la conciencia y el papel de ésta en el hombre, vista a veces con acentos dramáticos como corporeidad y definida por su trascendencia, pero el tema frecuentemente tratado es la primacía de la existencia del individuo, sin que nadie ni nada impida su desarrollo[26]Lo anterior implica la defensa de la libertad entendida frecuentemente como principio absoluto.

La existencia, entonces, "es una posibilidad que el sujeto debe desarrollar; tal posibilidad se afirma sobre la nada y está dotada de una extrema fragilidad"[27]. Dicha fragilidad y la soledad de la existencia en el mundo, llevan a un concepto trágico de la humanidad a una angustia ante la nada, en esa lucha desesperada el hombre radica en conformarse con el mundo cotidiano, lo que lo lleva constantemente al fracaso[28]

En este pensamiento sobresalen nombres de importantes filósofos como Jean Paul Sartre, Martín Heidegger (1889-1976) y Karl Jaspers (1883-1969), que de alguna manera piensan diferente, así: Heidegger «no conoce un camino que llegue a la comunidad; Jaspers pinta la comunicación existencial" con colores muy luminosos. Heidegger ve la existencia sacada de la nada e inserta en la nada, Jaspers habla expresamente de lo absoluto, que la teología llama "Dios". Por eso, se interpreta a Heidegger como ateo y a Jaspers como teísta»[29]. Por otro lado, Sartre no muestra odio por Dios, más bien indiferencia y afirma que: "habría que ser ateo aunque hubiera Dios"[30].

Así mismo, uno de los filósofos más destacados es Arthur Schopenhauer, que empieza su filosofía sentando como absoluto el principio de inmanencia. "Todo lo que existe, existe para el pensamiento; el universo entero es sólo por referencia a u un sujeto, sólo es percepción para un espíritu perceptor"[31].

El hombre para Schopenhauer representa un objeto como los demás fenómenos, que está sometido al principio de razón suficiente, pero que a su vez, está dotado de conciencia, lo cual quiere decir que tiene conocimiento de sí mismo y percibe el fondo de sí como la voluntad[32]

En el hombre la voluntad alcanza su mayor grado de conciencia: sabe qué quiere y conoce lo que quiere. ¿Y qué quiere? La vida, la vida individual ante todo, por el instinto de conservación, con mayor profundidad la vida de la especie. Es pues, voluntad de vivir, o querer vivir.

Pero la conciencia que la voluntad de vivir tiene de si misma en el hombre no le impide ser absurda, pues es anterior a la razón[33]

La filosofía existencial tiene en común con otras corrientes contemporáneas, el desacuerdo con el pensamiento idealista de Hegel. Emparentan claramente con el materialismo y el positivismo, pero sin ser las mismas, además, el existencialismo nace en una época propia en crisis: desconfianza de los valores recibidos y hasta de la misma razón[34]

1.5.4 El Positivismo. "El materialismo dio la vuelta a la filosofía de Hegel, pero todavía es una metafísica, pues declara la materia como el ser real. La radical protesta contra Hegel viene del positivismo que rechaza decididamente toda metafísica"[35]. El positivismo sigue los lineamientos del empirismo de Locke y Hume, que halla en Augusto Comte su perfección.

Augusto Comte (1798-1857) es considerado el fundador del positivismo. «Una ciencia es positiva según Comte, cuando se abstrae de toda especulación sobre "la cosa en sí" metafísica, se limita a la exacta observación de los fenómenos visibles y trata de reducir los resultados de esta observación a las leyes generales»[36]. No obstante, se puede afirmar que todo conocimiento que venga de la experiencia puede denominarse como positivo.

Comte propone la ley de los tres estados, que es el fundamento de la filosofía positiva, en la cual se establece que el espíritu humano atraviesa tres tipos de mentalidad, ellos son: el estado teológico o ficticio, el estado metafísico o abstracto y el estado científico o positivo.

El estado teológico consiste, en que al hombre, ante el espectáculo de la naturaleza, le basta una explicación trascendente de los fenómenos. Los refiere a la acción y a la voluntad de los dioses, y de esta manera cree poseer un absoluto. En realidad, usa la imaginación y no la razón, de suerte que la explicación es mítica. El último término de este estado se encuentra en el monoteísmo, en el que las divinidades distintas e independientes son sustituidas por un Dios único que con sus decretos dirige todas las cosas.

El estado metafísico significa un perfeccionamiento con respecto al anterior, aunque subsiste el mismo punto de vista fundamental. En lugar de acudir a divinidades sobrenaturales, el hombre refiere los fenómenos naturales a entidades metafísicas, causas, sustancias, facultades, etc., que son inherentes a las mismas cosas. Existe aun predominio de la imaginación sobre la razón, pero la explicación ya no es trascendente, sino inmanente. El término de este estado es la teoría metafísica según la cual un principio único, la naturaleza, absorbe todas las entidades diversas.

El estado positivo se opone a los dos estados anteriores. Renuncia a toda explicación, tanto inmanente como trascendente, para atenerse solo a los hechos conocidos por la observación y la experiencia. Asimismo renuncia al conocimiento del absoluto para acantonarse en lo relativo, que es único objeto accesible a la razón[37]

Para el Positivismo, la única fuente de saber y de conocimiento proviene de lo sensible y lo experimentable. Por lo anterior, el término positivo delimita a esta filosofía como científica y no metafísica. Además, "positivo significa real, opuesto a quimérico, útil opuesto a inútil, cierto opuesto a dudoso, preciso opuesto a vago, orgánico opuesto a negativo. Pero, Comte añade otro sentido que es el principal y que da su valor a los precedentes: relativo opuesto a absoluto"[38].

Ahora bien, existe una estrecha relación entre el positivismo y el empirismo, pues admite una sola fuente de verdad que es la experiencia de lo sensible y además porque el positivismo es el perfeccionamiento del empirismo. Así, únicamente acepta todo el conocimiento residente en las ciencias que utilizan métodos científicos, aunque su precursor Comte, no rechaza lo psíquico ni tampoco la conciencia[39]

Entonces, en el estudio positivo no puede contarse con los estudios trascendentales, pues al parecer, las ciencias dicen lo que es posible conocerse. Pero, cada ciencia se encargará de limitada parte del estudio de la naturaleza del hombre o del cosmos según la especialidad; así por ejemplo, la astronomía del estudio de los cuerpos celestes y del universo, la anatomía del estudio de las estructuras de los seres vivos, la química de la estructura, composición y propiedades de la materia, etc. Con lo anterior se comprueba lo empírico que el positivismo reduce el conocimiento únicamente a los fenómenos, lo que aparece.

El hecho de remitir el conocimiento a los fenómenos y sus leyes es la característica principal del positivismo. Por lo anterior, Kant hace una fuerte crítica a Comte, pues el conocimiento se reduce a la historia, a hechos que ocurrieron y las leyes no son más que relaciones constantes entre los fenómenos. El anterior planteamiento de Comte generó la separación del pensamiento de Hume quien cree que los fenómenos carecen de leyes ya que toda relación es una asociación de ideas hechas por la conciencia y en la conciencia[40]

El nuevo pensamiento freudiano es una nueva filosofía "que pone al positivismo como condición del quehacer de las ciencias y se hace paradigma"[41]. De esta manera, se pueden entender los acercamientos de Freud a la medicina y a la psiquiatría, ciencias que utiliza para sostener un nuevo pensamiento, proveniente de la "hermenéutica de la sospecha". Por lo anterior, es importante reconocer cuáles son los planteamientos positivos para entender mejor a Freud.

El anterior recorrido por los principales pensamientos contemporáneos facilitan la interpretación de la filosofía freudiana, ya que él se encontraba rodeado de los pensamientos estudiados anteriormente; de tal manera, cuando el desarrollo del trabajo remita a uno u otro pensamiento contemporáneo habrá claridad, o por lo menos una idea general. En el estudio a los principales planteamientos contemporáneos, no se tuvo en cuenta algunos otros como: la fenomenología, el personalismo de Emanuel Mounier y la filosofía de la acción de Blondel, por considerarlos paralelos al pensamiento freudiano.

Freud y la filosofía

En el recorrido histórico se mostró a Freud como un pensador rodeado de filósofos; por el mismo contexto: la llamada Viena intelectualizada. Así mismo, el desarrollo del pensamiento científico y filosófico estaba en auge en toda Europa y en los Estados Unidos. La anterior, es una manera general de mostrar el contacto filosófico que tuvo Freud con la Filosofía, implicando no sólo sentir su influencia, sino también, conocerla, mostrar simpatía o desacuerdo con cualquier corriente del momento.

Ahora bien, Freud como un profeta de la sospecha cambia total y radicalmente su manera de filosofar, haciendo necesarios unos fundamentos sólidos que sostengan las nuevas teorías en el campo de la filosofía y que además convenzan. Lo anterior, sólo se puede hacer conociendo la Filosofía, confrontándola, sin llegar a contradecirla. Además, el reconocimiento de un filósofo como Ricoeur que instalan a Freud como un desconfiado[42]llevan a no desvincularlo bruscamente de la filosofía.

Igualmente, Freud realiza un estudio antropológico completo con temas como la conciencia, la voluntad, la vida y la muerte entre otros, propios de la Filosofía, así, estas son razones mayores para justificar a Freud como filósofo, además, "Freud encuentra en Schopenhauer un aliado filosófico a la hora de defender el psicoanálisis"[43], a tal punto de decir: "en verdad, hace ya mucho tiempo el filósofo Arthur Schopenhauer expuso a los hombres[…], en otra dice […]hay otra cosa que no podemos disimular: inadvertidamente hemos arribado al puerto de la filosofía de Schopenhauer"[44]. Esto implica un conocimiento completo de la filosofía como ciencia por parte de Freud, no sólo de Schopenhauer, sino también de otros filósofos.

Finalmente, los parámetros positivos a los cuales se acogió Freud para el desarrollo de la teoría psicoanalítica, llevan a concluir que los conocimientos provenían después de la experiencia, en términos kantianos a posteriori.

FREUD Y SCHOPENHAUER

Para encontrar fundamento de la teoría freudiana hay que remitirse al pensamiento alemán de Schopenhauer a quien hace referencia de manera constante y que además es visible en toda la obra del fundador del Psicoanálisis, "…pero en su conjunto las citas son especialmente frecuentes y útiles cuando el fundador del Psicoanálisis discurre sobre cuestiones relativas a la existencia de procesos psíquicos inconscientes,…"[45]; sin olvidar que el método que siguió Freud para sus estudios del inconsciente e inconsciente son totalmente positivos. A continuación, datos sobre el pensamiento schopenhaueriano, con lo cual se establecerán similitudes con Freud.

Arturo Schopenhauer nació en Dantzig en 1788. Su padre que era comerciante, esperaba que le sucediera en el negocio y para prepararle a ello le hizo viajar, especialmente por Francia e Inglaterra. A la muerte de su padre en 1805, Schopenhauer decide abandonar el comercio. Empieza sus estudios clásicos en el instituto de Gotha y después entra en la universidad de Gotinga, en donde Schultze le da a conocer la filosofía de Kant, y el orientalista Maier los libros sagrados de la India: estas son las dos fuentes principales de sus pensamientos. En 1814 se doctora en filosofía en Jena con una tesis De la cuádruple raíz del principio de razón suficiente que contiene los fundamentos de su filosofía y a la que hizo siempre referencia a lo largo de toda su obra.

Desde 1814 a 1818 trabaja en su obra El mundo como voluntad y representación que fue publicada en 1819 pero que pasó completamente desapercibida. Dos veces en 1920 y en 1826, intenta enseñar como «privadocent» en la universidad de Berlín, pero con tan poco éxito, comparado con Hegel, que al cabo de un semestre abandona sus clases. Desde este momento no tendrá más que desprecio y sarcasmo para «los filósofos universitarios».

En 1831 abandona Berlín huyendo de la epidemia de cólera a la que sucumbió Hegel, y se establece en Frankfort, donde lleva una vida de soltero acomodado, muy alejada del ascetismo que predicaba en sus libros. Entre otras obras, redita El mundo en 1844 y en 1859, aumentándola cada vez con suplementos. Muere en 1860.

Schopenhauer se negó rotundamente a construir un sistema de conceptos lógicamente encadenados, como hacían sus rivales, los filósofos universitarios. Es, afirma el mismo, «el hombre de un solo pensamiento». Su metafísica es en cierto modo un desciframiento de la experiencia, y su único pensamiento es la clave del enigma que ofrece el universo, o que constituye la mejor prueba de la verdad. Pero es evidente que el desarrollo de una idea si ésta es fecunda, requiere varios volúmenes y adopta necesariamente la forma de un sistema riguroso[46]

El recorrido por el pensamiento freudiano lleva a preguntarse sobre la existencia de los términos utilizados en su teoría, pues varían; además de considerar su exagerado número. Ahora, estos antecedentes lingüísticos se encuentran enraizados en teorías metafísicas anteriores a Freud, precisamente en la metafísica de Schopenhauer[47]

2.1.1 La Voluntad Inconsciente. El significado de la filosofía de Schopenhauer se encuentra en su obra más sobresaliente "El Mundo como Voluntad y Representación", ella contiene los fundamentos y bases de su filosofía.

Según Schopenhauer el hombre «…está dotado de conciencia, tiene un conocimiento inmediato de sí mismo, y percibe el fondo de su ser como voluntad. El cuerpo y la voluntad son, pues, como dos aspectos de una misma realidad, "el cuerpo es el conocimiento a posteriori de la voluntad, la voluntad, conocimiento a priori del cuerpo"»[48]. La voluntad para Schopenhauer es un lugar para lo misterioso, para lo oculto, para la conciencia, a lo incognoscible[49]

La voluntad es la otra faz del mundo carente de razón aquella que no puede ser acogida por la filosofía de lo claro y lo distinto ni por la ciencia en su actitud racionalista irrestricta. Cosa en sí, principio primero sin causa ni fin, desprovisto de todo conocimiento, de tendencia inconsciente, la voluntad es el fondo primordial último e irreductible de todo lo existente. Es primeramente impulso ciego que obra por igual en todos los ordenes de lo real objetivándose en sus fenómenos; fuerza natural que subyace y dirige el paso de la materia por las formas orgánicas dando lugar a la generación de la vida. Su ultimo eslabón, el hombre es su fenómeno mas desarrollado; orden superior de la naturaleza, pues advierte sobre la emergencia de la razón[50]

Los planteamientos metafísicos de Schopenhauer tienen la ventaja de haber conocido la "cosa en sí" de los planteamientos kantianos, a la cual se refiere así: "el camino lo hallo en el yo, que, como una planta, tiene sus raíces en el reino de lo inconsciente, pero su tronco, pertenece al claro imperio de lo consciente. La cosa en sí es la voluntad"[51], luego, se ve que aparecen dos términos utilizados con frecuencia por Sigmund Freud: el consciente y el inconsciente, anclados antes de su teoría, por lo cual, no pueden considerarse originales en el sentido morfológico sino que en el semántico, pues adquieren nuevos valores que modifican total y parcialmente su significación.

La voluntad debe entenderse desde un sentido amplio que comprenda, junto con la voluntad propiamente dicha, cualquier especie de deseo, tendencia, pasión, necesidad, esfuerzo, como por ejemplo, el instinto de conservación y el instinto sexual[52]"El modo de ser de la voluntad es un continuo devenir en el que se afirma el querer vivir"[53], en términos de Heráclito "todo cambia, cambian las cosas y cambiamos nosotros, lo único que permanece es el devenir y en esto consiste la realidad de las cosas, su esencia"[54]. Lo anterior significa un proceso natural de sucesión, un antes y un después, una sola voluntad en la existencia de la cual las cosas inmateriales también se hacen partícipes. Es también, la contingencia* de los seres, donde todos reciben la acción de la voluntad y después de su principio están condenados a la muerte.

Partes: 1, 2

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