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-Vivo en las pupilas- Buenaventura, su realidad inmediata es su micromundo


Partes: 1, 2

  1. Resumen
  2. Introducción
  3. Buenaventura
  4. Ermita San Buenaventura
  5. La fiesta
  6. Voces que hacen historia
  7. Conclusiones
  8. Citas bibliográficas
  9. Anexos

"Una cultura se define por la habilidad de aprender de sus subculturas, sin ser destruida y sin destruirlas"

Luís Brito García

Resumen

El presente trabajo investigativo cuenta la semblanza de un poblado pequeño con una peculiar historia y una modesta fiesta tradicional, hilvanada en un lenguaje pintoresco que pretende la visualización del contexto, afectado quizás por la ausencia de documentos historiográficos y por el mal estado de otros, con la incidencia efectiva de la voz de sus gestores quienes con luz propia se igualan en el amplio espectro de la cultura cubana y que se convierte en símbolo de identidad toda vez que convergen en su devenir.

Un pequeño punto en el mapa de La Habana que tiene sus raíces en la historia de la colonización española y debe su, casi imperceptible, continuo progreso al proceso de formación de la nacionalidad cubana en a su devenir social, político, cultural y económico, el cual se manifiesta en las pinceladas de la narración.

Fue necesario realizar una búsqueda significativa en la Biblioteca Nacional, el Instituto de Historia, la antigua Sociedad Económica "Amigos del País" situada en la Biblioteca de Lingüística, en la Biblioteca del Arzobispado, en el Archivo del Museo de los Capitanes Generales y en el Archivo Nacional, en cuyas fuentes se encontraron las informaciones que fundamentaron la investigación.

Sobre todo, este trabajo es un intento por reconocer la importancia del rescate de la identidad de las poblaciones cubanas, escondida quizás detrás del tiempo y el olvido.

Introducción

Por coincidencias de la vida llegué a Buenaventura, me instalé y conocí su gente: sencilla, dicharachera, jocosa, sin dobleces ni sofisticaciones, cordiales, dadivosas, cada uno cuenta su propia historia y sus maneras, cada cual tiene su estilo y peculiaridades que los identifican entre los demás con apodos o "nombretes": Pitofui, El Potro, Mantequilla, Pipín, Oreja'epollo, Candela, por mencionar algunos.

Dentro del territorio que comprende el asentamiento, se identifican por el lugar donde viven: "de la carretera de La Salud", "de la carretera de Quivicán"; "de la entrada" y "de las parcelas"; a todos les une un sentimiento de regionalismo intenso, la idea de sentirse buenaventureños, defensores de una idiosincrasia que toda vez que se siente amenazada se compacta e impide su "violación".

Se reconocen formas elocutivas típicas, fraseología dicha con una sonoridad característica, es frecuente oír frases como: "Entra pollón"; "No te huyas como el gallo pinto"; "Esa no es pica(pa(gallina fina"; "El hombre con mujer no mete machos en la casa, te llevan la mujer y te dejan sin la casa"; "Los sábados un buche de cerveza y el domingo carne en la mesa". En la esquina se reúnen los abuelos, no falta quien exalte entre ellos la voluptuosidad femenina: "Ahí sí que me postuló para presidente"; "Cuidado que te tumban del caballo"; "Con una despedida de duelo como esa me voy pa´l otro mundo chiflando". Si por el contrario no hay tantas curvas: "El ciclón del 26 arrasó"; "Con ese penco no llegas ni al arroyo"; "Huye que por ahí viene el arroyo".

Algunos aficionados a la lotería o charadas, acostumbran, hasta hoy, a llamarse por números: "Ahí viene el 33"; "Este está como el 21", "Parece una jodida 24", "Compadre, mira que 66 viene por ahí". Cuando se trata de un velorio: "Hay que cumplir con los vecinos"; se visten con sus mejores ropas, un sombrero de yarey no puede faltar y una "penquita" para las mujeres, entonces, acompañan la noche los cuentos de aparecidos por lo de Calcaño, cadenas, gritos, luces en la Casa de Piedra, los muros de Perdomo que no los derrumbó el tractor, ni la grúa del chucho.

Las fiestas comunes son pocas, casi todas particulares, pero no falta el ron en la esquina, en el Dengue, como le llaman a un bar que se encuentra en el punto más céntrico de esta población. Alguien me habló sobre la fiesta del 15 de julio, según el almanaque Santoral, día de San Buenaventura. Aparecieron estampas del Santo Patrón, testimonios de testigos de la celebración más importante del lugar se dieron cita ante mi asombro.

Se realizó una encuesta (Anexo 1) con el objetivo de conocer con certeza el arraigo de la festividad entre los vecinos, en las repuestas a la última pregunta encontré planteamientos interesantes:

  • "Si fue algo que se estuvo realizando por más de 150 años, porqué no se puede volver a hacer, otros pueblos han mantenido sus fiestas hasta hoy".

  • "Para continuar una tradición, eso es de nosotros y nos pertenece."

  • "Para que estas nuevas generaciones sepan cómo nos divertíamos, aquellos sí fueron bailes y ni una bronquita."

  • "Yo considero que es muy importante volver a retomar esta fiesta, le daría a nuestro pueblo su esencia, porque eso habla de la existencia de este asentamiento, de sus orígenes y de que a pesar de ser muy pequeño tuvo una historia especial."

  • "Porque la heredamos de nuestros padres y abuelos, nosotros queremos que nuestros hijos y nietos la hereden también."

  • "Ahora que se está hablando de identidad, ¿esto no formará parte de nuestra identidad como buenaventureños?, esta fiesta fue un hecho representativo de este pueblo en toda la región."

Motivado el interés por conocer a fondo lo relacionado con esta historia, me dediqué a realizar entrevistas exploratorias para buscar referencias previas y localizar posibles fuentes, la circunstancia de encontrarme entre ellos facilitó el aprovechamiento máximo del material humano y la entrada a sus vivencias, sin que se sintieran invadidos. Concerté citas, seleccioné informantes, tiempo y lugar, con la premisa de su vinculación con los hechos.

Descubrí que a pesar de las casi cuatro décadas en que no se celebró la fiesta, se hablaba de ella en tiempo presente, los años no habían podido silenciar los rezos y las oraciones, ni la alegría del 15 de julio, la imagen estaba viva. Los vi volver a aquellas escenas, en sus ojos había música, nostalgias, desconsuelos, añoranzas, recuerdos que a pesar del tiempo no se han habían borrado.

Quedé atrapada, la incertidumbre impuso la preocupación que debía asumir la sociedad y que llevaba implícito afrontar el riesgo de formar una sociedad que reniegue de sus ancestros o desconozca de dónde vino, ¿sabrá acaso a dónde va? ¿Se preocuparán estas generaciones por transmitir a las sucesivas sus valores identitarios? ¿Sucumbirá ante la cibernética, la robótica y la clonación todo intento por conservar lo natural e identificativo de la humanidad? ¿Seremos capaces de conservar nuestras raíces a pesar del progreso y de no olvidar a los que nos antecedieron, a quienes en definitiva le debemos la vida?

Este trabajo es una deuda contraída con mis amigos: Mateo Suárez Armario (fallecido) de quien recuerdo sus manos llenas de ciruelas para mi niña mientras le entrevistaba; Mercedes Suárez Viera, su hija, quien me facilitara la estampa de San Buenaventura y las fotos y muchos detalles históricos; Alberto Sosa Trujillo, Coco, un joven de 92 años con barba blanca y una mente prodigiosa (fallecido este año).

Además a Nené y sus hermanos quienes constituían una de las familias más antiguas del lugar y los únicos negros de la población por muchos años; Chucha, siempre risueña quien contaba su historia con los ojos iluminados; Sulbina, Neya, Carmela, Rosa Cabezas, Celita, Hortensia y su esposo, Rafael Ruisánchez y tantos otros que sin duda son parte de esta historia singular.

Ahí estaba la historia, dormida entre libros viejos, legajos y expedientes amarillentos, carcomidos por el tiempo y el olvido. Fue una tarea fatigosa enfrentar la escena de un sueño que se estaba extinguiendo. Aún corriendo el riesgo de no abarcar todos los detalles o no mencionar a todos los que me ayudaron, decidí hacer algo, por lo menos, no volver la espalda a un recuerdo que aún permanece Vivo en las pupilas de los habitantes de Buenaventura, donde su realidad inmediata constituye su micromundo

A ellos va dedicado este trabajo.

"La historia no es pasado muerto, es acción sin término, marcha constante en lo infinito del tiempo."

(A.d)

Buenaventura

El territorio de Buenaventura dependió indistintamente de Santiago de las Vegas, La Salud, Quivicán, Batabanó y Bejucal, el hecho mismo de encontrarse en el límite de esas demarcaciones posibilitaba tal situación, por lo que se encontraron en documentos de la época estos datos:

1803 – Buenaventura pertenecía a La Salud como un Partido de la Jurisdicción de Santiago de las Vegas.

1846 – Pertenecía al Partido de Quivicán.

1852 – Barrio de Batabanó.

1870 – Partido de Bejucal, Cabecera Jurisdiccional.

1876 – Aparece como cuartón de La Salud.

En las Actas del Ayuntamiento de la Antigua Anotaduría de La Habana, se encontraron datos que evidencian litigios sobre distancias y sitios que pertenecían a los mencionados partidos (estos existen desde el momento en que una zona rural estaba suficientemente poblada para que fuera necesario la presencia del estado).

En el Prontuario de Mercedes de Rodrigo de Bernardo y Estrada aparece como montería de pueblo "la llanura más allá de Bejucal". El 24 de octubre de 1631 Simón de Céspedes solicita un sitio en la Laguna de Naranjo, nombrado Buenaventura. El 1 de julio de 1632 se trata un litigio entre Diego de Soto y Pedro de Govea sobre el perjuicio que les causaba este pedido y el parecer de los comisionados Juan Sánchez Pereira y Álvaro de Luces quienes por esta causa no conceden la merced de Céspedes.

El 1 de junio de 1640 el Cabildo de La Habana trató la petición de Melchor de Laguna del sitio Buenaventura, para poblarlo de ganado menor, el Consistorio en esta ocasión ordenó que hiciera sus diligencias ante el Procurador General. El 2 de noviembre de 1641 Bartolomé Márquez, presbítero, pidió merced de un sitio, tierra y monte, llamado así, se le exigió que comprobara los linderos con el Sr. Tomas de Armenteros quien el 10 de enero de 1642 pidió que no se le admitiera hasta que le concedieran la suya.

El 9 de agosto de 1652 Pedro de Quesada pidió merced de este sitio para poblarlo de ganado menor, en septiembre se le indica que haga sus diligencias teniendo en cuenta las 8 leguas que se acostumbraba tener este fin. Tales litigios se presentaron con sobrada insistencia entre los vecinos del territorio, lo cual dificultaba su desarrollo como comunidad o centro poblacional.

El 2 de septiembre de 1631 Don Juan González Bachardo, pide merced en un lugar nombrado así y el Cabildo negó tal gestión porque "estaba destinado para bien común" por cuya causa se la habían negado a otros. Este indicio parece ser el que denota la presencia de un núcleo poblacional más o menos organizado y constituye una probable referencia al primer asiento de este término junto al Camino Real del Sur.

Teniendo en cuenta la carencia de mapas que dieran idea exacta de las distancias interiores de cada población estaban determinadas por fuertes presiones económicas, políticas y sociales y los pequeños poblados eran trasladados con frecuencia a núcleos más grandes. Buenaventura aparece frecuentemente como cuartón dentro del corral Aguas Verdes, destinado a cría y ceba de ganado menor que aprovechaba la aguada que surcaba sus tierras, el llamado por los vecinos, Arroyo Padrón.

La cercanía del Camino Real del Sur propició la emigración de los pobladores de las tierras cercanas hacia este lugar y así comenzaron a construir sus casas sobre pilotes de madera o de canto debido a las crecidas del mencionado arroyo. Se construyó la primera tienda de campo con el objetico de avituallar a los carreteros y viajeros en su travesía desde la costa sur hacia la costa norte.

Más tarde se erigió la ermita u oratorio, la plaza de la iglesia y la casa de los capellanes bajo la advocación de San Buenaventura (costumbre de la época, aunque en este caso no se sabe quien adjudicó el nombramiento) Este nombre se debió al Padre de la iglesia católica y escritor italiano, llamado por sus numerosas obras de teología el Doctor Seráfico (1222-1274) cuya fiesta patronal es el 15 de junio. Murió el 15 de junio de 1274 (Anexo 2).

En el tomo V de las Actas Capitulares del Ayuntamiento de Bejucal aparece un acta con fecha de 19 de noviembre de 1813 que Buenaventura no tenía población organizada. Ya en 1842, Buenaventura es identificado en la Carta Topográfica de Duffour como "pueblo con iglesia", ubicado según lo civil en Provincia La Habana, según lo militar en el Departamento Occidental, por hacienda en la Intendencia de La Habana, según la marina, Real Habana y por lo eclesiástico en el Arzobispado Metropolitano, Obispado de La Habana.

Según el Cuadro Estadístico de Leopoldo O" Donell, en 1862, tenía 9 casas de madera y teja y 11 de guano, 2 tiendas mixtas, 1 tabaquería. La población estaba constituida por 84 blancos, 5 de color libres, 16 esclavos. Total 105 habitantes. En el censo de 1861 tenía 158 pobladores y 20 fincas urbanas, entonces se identificaba como Vicariato Apostólico.

En Noticias Estadísticas de Armildez de Toledo en 1862, Buenaventura aparece como caserío con una población: 136 blancos, 24 de color libres, 12 esclavos. Total 172 habitantes. En 1870 según el Almanaque Mercantil, Buenaventura tenía igual población. Cuba en la Mano, la identifica como el barrio de mayor importancia en el término, por su riqueza agrícola, caña y tabaco, con extraordinaria fertilidad del suelo, uno de los mejores en la provincia.

En el tomo 26 de las Actas Capitulares con fecha 26 de marzo de 1900, aparece un asiento, se habla de un puente llamando Arroyo Padrón en mal estado que necesitaba reparaciones. En el acta del 9 de abril del mismo año se propone la construcción de la carretera por la importancia de la vía para el enlace con Batabanó.

Jacobo de la Pezuela clasifica a Buenaventura en su Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de la Isla de Cuba como aldea y continúa con una descripción: "está sobre terreno llano del Corral Aguas Verdes, junto al camino que desde Bejucal conduce al pueblo de Quivicán, cabeza de su partido… cerca del ferrocarril de "La Habana a Güines". Más adelante señala que Bejucal era una cabecera jurisdiccional.

En el libro "Por las Veredas del Pasado" de Ramiro Guerra, se encontró que la compañía española del General Melguizo, tuvo un encuentro con las tropas del entonces teniente Coronel Juan Delgado y con la caballería de Benigno el Gallego, que contaba con una fuerza insurrecta de 30 o 40 hombres. Narra también que los cubanos desaparecieron sin dejar rastro ni tener bajas; (la zona de Buenaventura está rodeada por el este por la loma Santa Bárbara donde existían varias cuevas), Melguizo en represaría ordenó dar muerte a tiros a todo hombre que encontraran en las casas de los campesinos, cuyas familias huyeron a refugiarse al pie de Quivicán.

Un vecino de la zona, Juan Alonso Méndez, nos dijo que su papá era carbonero en la época de la guerra, que sus hornos estaban en la finca cerca de las arboledas de mango, mamey y aguacate y de las cuevas, que los mambises acampaban por allí y más de una vez los españoles lo detuvieron al entrar al poblado con su carga de carbón registrándolo temiendo que ayudara a los mambises. El viejo Alonso siempre se las ingenió para ayudar a los cubanos burlando la guardia española. También hablaba de Manuel García con quien mantenían relaciones de amistad y que a pesar de ser un hombre rudo siempre tenía un saludo amigable tocando un ala de su sombrero.

Actualmente Buenaventura se encuentra situado sobre terreno llano en tierras del actual municipio Bejucal a 5 Km. aproximadamente, limita al norte con el asentamiento Cuatro Caminos, al este con la loma Santa Bárbara, al sur con tierras de Quivicán y al oeste con el pueblo de La Salud. Lo caracteriza una excelente fertilidad en los suelos que se encuentran surcado por el Arroyo Aguas Verdes, su población es de aproximadamente 1 400 habitantes.

Sus principales renglones económicos son la caña de azúcar y los productos agrícolas. Pequeños agricultores rodean el núcleo poblacional que cuenta con carnicería, bodega mixta, bar-cafetería, escuela primaria, gasolinera, taller de artesanía, acueducto, represa, centro de acopio cañero, círculo social, punto de venta de la cadena Panamericana, cooperativa de producción cañera, puesto médico, farmacia y terreno de béisbol, la fuerza laboral de la localidad está dividida en los centros de trabajo del lugar, pero en su gran mayoría los trabajadores laboran en los pueblos cercanos.

En su labor cultural se encuentra gran aceptación por los guateques campesinos, la décima escrita y cantada, denuncia expositores de la talla de Rafael Ruíz Sánchez, Genaro Álvarez, Israel y Evelio Domínguez León, Numancia Nuñez Baluja, Gustavo, entre otros, un talento joven Eneisi Morejón Ramos, socióloga y poetiza; y la niña Dayana Remedios Díaz también poetisa.

Se debe destacar el desarrollo del Teatro en el lugar y la figura de Ovidio Domínguez, promotor cultural nato, director del grupo de teatro Experimental, con una trayectoria artística reconocida y respetada por su pueblo. Un buenaventureño, Manuel Domínguez Angulo, es reconocido como mártir del MININT, integrado y con una trayectoria revolucionaria relevante, murió en una acción contra elementos desafectos a la justicia revolucionaria (Anexo 3).

En 1960 los campesinos y vecinos de Buenaventura crearon una comisión para recaudar fondos para construir el Círculo Social que luego nombraron "Camilo Cienfuegos". Alberto León Ravelo vendió un camión de su propiedad y Juan Rodríguez Sosa donó una cosecha para completar el dinero. Desde entonces los pobladores pueden contar con un lugar de recreación y esparcimiento que se renueva poco a poco como centro promotor de la cultura.

Ermita San Buenaventura

"EI templo sigue a la población, sea esta concentrada o dispersa en torno a un centro único cercano. En muchos casos, la iglesia quedó situada, como veremos, en el batey de una hacienda o en el de un ingenio, lo cual poco nos dice del asentamiento demográfico de la zona. Más elocuente es su presencia cuando se sitúa junto a un caserío o lugar céntrico entre varios de ellos... la iglesia supone la preexistencia de un núcleo de población" (1)

Primeramente Cuba era una sola Diócesis (territorio en que ejerce jurisdicción espiritual un prelado) con extensión a las provincias de La Louisiana y Dos Floridas, sufragánea de la de Santo Domingo de la Isla Española. En 1798 se divide la isla en dos obispados, el de La Habana que se extendía hasta Puerto Príncipe y el de Cuba (Santiago) que era arzobispado y llegaba hasta el extrema oriental. Los obispos residían primeramente en Santiago de Cuba, una vez fundada la Villa de San Cristóbal de La Habana y reconocida la importancia de este punto se trasladan a ella.

Don Diego Avelino de Compostela, sacerdote español, obispo de La Habana entre 1687 y 1704, dispuso misiones por todos los lugares de su diócesis levanto numerosos templos e iglesias, en el campo fundo 20 curatos. Al Ilmo. Sr. Don Juan José Díaz de Espada y Landa se debieron los aumentos y beneficios entre 1801-1832 en muchas zonas del país, hicieron nuevas erecciones en La Habana y partidos del campo organizando la administración de sacramentos en regiones rurales. La Comunidad Franciscana se fundó en La Habana 1574, construyendo en la parte occidental de la bahía su iglesia y convento que comenzó a funcionar en 1584 hasta 1737 en que cerró sus puertas pasando a otro lugar su residencia.

Todo el territorio de Bejucal, La Salud y Wajay, entre otros, dependían eclesiásticamente de Santiago de Compostela de las Vegas, de la cual se desmembraron posteriormente. En el archivo del Arzobispado de Cuba existe un expediente (Legajo 22) que trata la fundación de la Ermita de Buenaventura, Auxiliar de La Salud y contiene los siguientes datos:

"17 de diciembre de 1798 "Don Felipe José de Trespalacios y Verdeja Obispo de La Habana: por cuanto Don Marcos Sánchez y vecinos de la Real Villa de Santiago de Compostela de las Vegas tienen concluido un oratorio decente en una Estancia de su propiedad, concedemos licencia para que en el Oratorio pueda celebrarse el Santo sacrificio: para una misa en días festivos y no se practique en días primeros de la Pascua de Resurrección, Pentecostés, Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, Epifanía y Ascensión del Señor, Anunciación y Ascensión de la Santa Virgen María, de todos los Santos, San Pedro y San Pablo y Natividad de San Juan Bautista. Para bendecir al nuevo templo se designo a D. Francisco Sánchez, cura de Santiago."

El 11 de mayo de 1801 los vecinos de Buenaventura dicen al Sr. Obispo que: "con consentimiento del Cura de la Parroquial -antecesor del actual- se ha fabricado en paraje proporcionado: que la Iglesia de Santiago dista como 3 leguas de este Pueblo, y a medio Camino se haya la Sierra del Bejucal, en cuya bajada corre un río que va desviado en las estaciones acuosas."

Continua la cita referida "...de que por la distancia del Santuario a veces no llegan a tiempo de la celebración de los Sacrificios y en los tiempos de lluvia no hay para que "emprender marcha por los malos pasos que no ofrecen tránsito... así en carruaje como en cabalgadura. Ya se queden sin misa, ya se retarda el cumplimiento de Iglesia, el bautismo, el viático y Santo óleo, que muchas veces no se alcanza siendo doble y aún cuadruplicada la fatiga de ir a avisar al Párroco acompañarle de ida y vuelta y regresar a sus casas en las que además se ve el triste espectáculo de tres, cuatro o más niños de ambos sexos desamparados, mientras la triste madre redondea seis leguas de camino para oír una misa los días de precepto, con el peligro de un asalto al honor de las niñas que cuentan la edad viril y otros riesgos demasiado inminentes en las casas de campo sin resguardo ni sombra de los padres. La fábrica material está hecha a costa de los vecinos."

Los que suscriben solicitan que denominen a la mencionada Ermita como ayuda de Parroquia con un ministro que "la asista continuamente como ya también exige el gentío de una porción que junta más de mil seiscientas almas." El 7 de junio de 1801 el Sr. Obispo ordena se entregue a los Alcaldes de la Santa Hermandad (creada por Isabela Católica entre 1450 y 1479 en Castilla, España, era una especie de guardia civil para perseguir los delitos en despoblados y mantener el orden) de Santiago de las Vegas el expediente de la pretensión de los vecinos de Buenaventura.

El 22 de junio del mismo año el Párroco de Santiago D. Francisco Sánchez informa al Sr. Obispo que" todo lo expresado es una sarta de falsedades" y los desmiente, ofendiéndoles alegando haber hecho un reconocimiento. El 4 de octubre de 1801 los vecinos de Buenaventura reclaman al Obispo por aquella actitud e insisten en su solicitud. Mediando en este proceso el 19 de enero de 1803 aparece en una carta destinada al Sr. Obispo la firma de los vecinos:

Manuel Morales,

Gabriel Lapuente Vargas.

Juan Alfonso.

Francisco Lugo.

María del Roz Medina.

José Fernández.

Rafael (ilegible).

Laureano (ilegible).

Manuel Ignacio Arrascaeta.

Mario Herrera.

Manuel Balladares.

Antonio Padrón.

Emiliano Salvador González.

Pedro de la Cruz.

Luis Fariñas.

En la verificación que hizo un sacerdote, D. José Miguel Suárez se aclara este mal entendido y que era cierto que en ese paraje existía una ermita de guano forrada toda con tablas de cedro, adornada y con su altar correspondiente y con los ornamentos adecuados. (Anexo 4). El 30 de marzo de 1803 y después de una fatigosa lucha, el Sr. Obispo concedió a los vecinos licencia de Ermita Pública con la asistencia del cura párroco de La Salud y dependiente de Santiago de las Vegas. El templo se había erigido en tres solares donados por D. Antonio Herrera, uno para ermita, otro para plaza y el tercero para casa de los capellanes. El templo era de madera y tejas con 20 varas de largo y 8 de ancho.

El 31 de julio de 1813, D. Nicolás José Morejón, Beneficiado Teniente de Cura de La Salud informa al Sr. Obispo que ha venido observando excesos en los servicios de la ermita de Buenaventura que hay dos campanas y que practican la procesión no autorizada, en respuesta de este requerimiento se le prohíbe realizar tales actividades le es quitada una campana y exigen que respeten las concesiones hechas anteriormente.

El 3 de marzo de 1820 fue bendecido nuevamente el templo porque había sido necesaria una reedificación del mismo pues había sufrido daños por la temporada de lluvia. El ciclón de 1840 afectó notablemente la construcción que se volvió a edificar y a bendecir el 28 de julio de 1846. En la madrugada del 19 junio de 1867 el cura de La Salud, D. Francisco de Paula Fernández informa al Sr. Obispo que se había desplomado aquel oratorio.

Se nombró una comisión de vecinos que debía guardar celosamente los ornamentos, "personas de reconocida piedad, de familias ilustres, posición social y buenos antecedentes religiosos: D. Manuel Padrón, D. Pedro Ivigoa, D. Benito Agustín, D. Nicolás González, D. Ramón Hernández Núñez, D. Manuel Valladares, D. Martín Pérez Socas y D. Pedro Acosta y Delgado. El 2 de julio de 1874 se forma Junta Parroquial para reconstruir la ermita. El 23 de mayo de 1883, la Sra. Dolores ColI de Blanco pide al Sr. Obispo permiso para formar una Junta de Damas para levantar una ermita de mampostería en el pueblo de Buenaventura. Aunque se les dio permiso nunca se reconstruyó.

La fiesta

…"Es posible que la fundación de una iglesia en zonas rurales constituya siempre el inicio de nuevas maneras colectivas de distraerse, por las ceremonias y fiestas que se van popularizando, destinadas al Santo Patrono bajo cuya advocación está la feligresía. De este modo aparece un lazo de unión y de civilidad sobre manera eficaz" (2)

A pesar de que no existe documentación escrita que atestigüé la celebración de la fiesta patronal de San Buenaventura, por lo menos hasta el momento de terminar esta investigación, se ha podido comprobar que por más de 150 años y hasta hace 4 décadas se celebró dicho festejo, cada época le impuso sus marcas, en cada momento tuvo sus promotores, los testimonios así lo demuestran.

En 1813 se confirma un requerimiento a la feligresía de la antes mencionada ermita por excederse en sus ceremonias y sacar de ella la majestad sacramentada, la imagen de San Buenaventura que paseaba el pueblo en una procesión el 15 de julio, según el almanaque santoral. Llevada en andas sobre una parihuela, adornada con flores, rodeada de velas, vestida con ropas nuevas confeccionadas cada año por las mujeres de la vecindad, paseaba la imagen de San Buenaventura, la primera de yeso coloreado y se encontraba en la ermita cuando el ciclón la destruyó, los habitantes decidieron guardarla en las casas de los vecinos junto a los otros ornamentos.

Pepilla la Isleña era una vecina muy devota, tenía en su casa el altar y todos los años salía de su casa la procesión. Cuando esta señora enfermó su hija la llevó para su casa en El Gabriel llevándose la imagen. Hubo un tiempo en que los vecinos dejaron de celebrar la fiesta por el desconcierto que trajo consigo este suceso, pero la población se sobrepuso a tal situación y continuó su tradición.

Julio Domínguez, esposo de la famosa actriz cubana Martha Muñiz (Anexo 5 y 6) tenía una finca en las inmediaciones de Buenaventura, donde acostumbraba pasar temporadas, al morir, su esposa se refugió en el campo dejando atrás el "glamour" de la ciudad. Se entregó a su fe y a enseñar catecismo a las jóvenes del pequeño poblado. Encontró la imagen del Santo Patrono en una iglesia de La Habana y la trajo para que hicieran una réplica con la madera que había donado el vecino Domingo Rodríguez. También mandó a hacer la urna entre dos árboles a la entrada del pueblo y el parque que la rodeaba.

Desde el 6 de julio empezaba el novenario a San Buenaventura, durante este tiempo las mujeres recaudaban fondos para comprar las telas que vestirían la imagen, las flores y las velas. Durante todo el día 15 los niños participaban en juegos de calle, carreras de sacos, carreras en zancos, disfrutando del Tiovivo, los Caballitos y otros juegos de calle preparados para ellos en un lugar alejado de la carretera, frente al antiguo terreno destinado para plaza de la iglesia.

Los mayores por su parte participaban de las carreras de caballo, el palo encebado, etc. En la tarde-noche salía la procesión donde todos llevaban velas encendidas en las manos y las mujeres llevaban coronas de flores en sus cabezas. Hubo años en que una banda infantil amenizaba la ceremonia. Ya entrada la noche comenzaba la fiesta en los comercios, bodegas y casas particulares. Todo el pueblo acudía.

Las familias acostumbraban unirse para cenar, visitarse y pasar horas compartiendo con amigos de las demarcaciones cercanas. Las mujeres procuraban tener un vestido nuevo y los hombres desempolvaban su guayabera de hilo y su sombrero de paño. Cada establecimiento con salón, preparaba una fiesta invitando músicos y cantantes, los más afortunados contrataban una orquesta y aglutinaban la mayor cantidad de personas. En tarimas colocadas a lo largo de la carretera se vendía comida criolla: moros, lechón asado, yuca con mojo, además de tamal, dulces, cerveza y aguardiente.

A finales de la década de 1950 y debido a la situación imperante, por temor o por presiones impuestas al principio del sistema recién nacido por voluntades desconocedoras del trasfondo histórico de esta celebración identitaria, se dejó de celebrar esta fiesta, por casi 40 años. Muchos vecinos cuentan que cuando Playa Girón, las mujeres fueron a la urna, la rodearon de velas y flores, toda la noche se sintió el murmullo de las plegarias intercesoras por los combatientes que arriesgaban su vida por la patria. Meses después alguien destruyó la imagen y la urna, se desconocen las causas y el autor.

Cinco años llevó la búsqueda del basamento histórico de esta festividad, con el apoyo de vecinos y de la comunidad católica logró realizar el 15 de julio de 1998 la fiesta de San Buenaventura nuevamente y así recatar esta importante celebración. La misa al Santo Patrón se realizó en el patío de los esposos Carlos Jesús García y Elizabeth González, oficiaron el párroco de Bejucal Silvano Pedroso, Ministro co-celebrante F. José Ángel Chasco o.f.m de la orden San Buenaventura, radicado en el Convento de los Frailes Franciscanos de la Ciudad de La Habana, cura invitado Padre Claudio Ojea de la Diócesis de Pinar del Rio y Padre Ignacio Aguirre Sacerdote diocesano.

En esta ocasión fue bendecida la nueva imagen esculpida en madera, obra del joven escultor bejucaleño Reinaldo Acosta. Fueron realizados 9 bautizos y se bendijeron 5 matrimonios de feligreses locales. Estuvieron presentes las comunidades de San Pedro de Quivicán, Santo Cristo de La Salud, San Felipe y Santiago del Bejucal. En el Círculo Social también se realizó una modesta fiesta con la participación de talentos del lugar.

Desde el año 2000 el Arzobispado Cubano se reanudó en el almanaque anual esta festividad religiosa con novenario y las administraciones locales reconocen desde 1998 la fiesta popular como significativa en la zona, introduciéndola en el Programa Cultural del municipio. Aunque todavía no resultan como quisieran los vecinos hay que precisar la preocupación de esta localidad por perpetuar su tradición a pesar de constantes contratiempos. Es una experiencia impactante para los buenaventureños esta nueva manera de celebrar que cumple ya 12 años de renovada.

"Sin la fuente viva, la sencilla voz de los hombres, es imposible comprender en toda su magnitud nuestra realidad como nación".

Miguel Barnet

CAPÍTULO 2.

Voces que hacen historia

Esta parte de la investigación la he dedicado a plasmar las entrevistas realizadas a vecinos que aportaron datos interesantes no recogidos en los referentes teóricos, pero que por su importancia se colocan en el cuerpo del trabajo, las mismas fueron aplicadas de diferente manera, con preguntas dirigidas o no, de forma abierta, debido a la edad e individualidad de los informantes, además se recogieron en varios momentos o sesiones de entrevista.

Entrevista No. 1

Entrevistado: Lázaro Rodríguez Sosa.

Edad: 85 años.

Lugar de nacimiento: Buenaventura.

Lugar de residencia: Buenaventura.

  • 1. ¿Por qué este lugar se llama Buenaventura?

  • Dicen los más viejos que antes le decían la Buena Ventura, que era una aventura venir a vivir a este lugar, cada vez que alguien se mudaba para el lado de Camino Real decía que iba a correr la aventura, pero a ciencia cierta a la verdad que no se sabe.

  • 2. ¿Qué sabe sobre la historia de este lugar?

  • Los viejos míos hablaban de que esto era un lugar de paso, el Camino Real que venía de Batabanó, pasaba por aquí mismo por el cañaón y los arrieros con sus cargar y sus arrias de mulas o bueyes que llevaban mercancía para La Habana, paraban aquí para darles agua a los animales y comer ellos, para descansa, como del otro lado del camino pasaba el arroyo, por eso se hiso la bodeguita donde hoy está el Dengue, la gente comenzó a fabricar a los lados del camino y así…..

  • 3. ¿Cómo eran las casas?

  • Las casas de madera y guano, cuando yo nací ya eran de tejas, y la Casa de Piedra era de piedra, porque cuando yo era muy chiquitico mis padres se mudaron para esa casa. Las casas del pueblo estaban levantadas del suelo, porque cuando llovía mucho, el arroyo se desbordaba, cuando se hizo la carretera nueva entonces se desvió el arroyo, se hizo portal con el frente para el otro lado, por eso las casas de Buenaventura tienen dos portales y puente que las separa de la carretera.

  • 4. ¿Sabe algo de los antiguos pobladores de la zona?

  • Bueno hay algunos apellidos, tu sabes que antes se reconocía a la gente por apellidos, estaban los Padrón, como el arrollo que pasaba por su tierra, Arencibia que tenían una finca por allá por el camino de la presa, Calcaño, eran los propietarios del cafetal, que todavía le dicen así, Munichi, dueño de una bodeguita y de tierras, los Rodríguez, casi todos vivían por la carretera de la Salud y alquilaban casas, los Alonso, los Valladares, los Viera, yo creo que hay más, todos esos son familias de los primeros que vivían aquí.

  • 5. ¿Qué sabes de la ermita?

  • Eso quedaba ahí al pasar el puente, pero lo que pasa es que antes no había que cruzarlo porque no estaba, decían mis padres que cuando ellos eran muy chiquitos se hablaba mucho de la iglesita, al lado quedaba la plaza y una casa vieja que era de los curas. El viejo decía que un rayo la destruyó.

  • 6. ¿Se hacían fiestas en el pueblo?

  • Sí, como no, la de San Buenaventura.

Entrevista No. 2

Entrevistado: Juan Alonso Méndez.

Edad: 77 años.

Lugar de nacimiento: Buenaventura.

Lugar de residencia: Buenaventura.

Buenaventura, ese nombre viene del santo del pueblo, San Buenaventura, me acuerdo de una casita que le hicieron en la entrada, entre dos Álamos, porque yo no sé si tu sabes que todo el camino desde Bejucal hasta aquí estaba lleno de árboles muy grandes que daban una sombra tremenda, uno podía venir caminando hasta aquí sin fatigarse, porque daban un fresco, como le dije, en el lindero de Goyito Padrón, el chino Lam hizo la casita de bloques y cristales, la puertecita estaba por detrás, y un pequeñito parque con bancos, allí iban y le ponían flores y velas y la gente se sentaba alrededor.

Eso fue después porque antes el altar estaba en casa de Pepilla la Isleña, que vivía aquí mismo en esta casa, ella era la esposa de Antonio Portón, cuando se le murió el marido le dio por eso, ese medía como un metro y era de yeso, ella puso un altar en su casa, cuando se acercaba el mes de julio, se reunía con las mujeres y recogían dinero para flores y velas, todos los años vestían al santico y de ahí salía la procesión, llevando los hombres al santico en los hombros en una parihuela, lo paseaban por todo el pueblo, rezando la oración, creo que decía así: " Milagroso santo escucha… y ampárame en el peligro", ya ni me acuerdo.

Yo también iba a las procesiones, cuando era niño y luego cuando crecí y me casé iba con mi mujer y con los muchachos, a veces iba solo, cuando aquello vivíamos en el sitio allá al frente, esa noche, la noche del 14 de julio, se veía el pueblo todo alumbrado y la procesión pasando con las velas encendidas, la gente rezando y cantando, había un olor a mariposa, a flor de muerto, casi siempre se acababan tarde en la noche, algunos se iban pero otros se quedaban hasta el otro día tomando o conversando en el bar, entonces comenzaba la fiesta, la otra, venían gente de todos los lugares, de Quivicán, los Güiros, de Bejucal, La Salud, San Felipe, del campo, los guajiros no trabajaban ese día desde temprano se ponían su guayabera y su sombrero de paño y a fiestear.

Por el día se hacían verbenas, careras de saco, competencias de caballo, carreras en sanco, el Tiovivo, los caballitos, y por la noche el baile, me acuerdo que venían orquestas, la de Belisario López, Barbarito Diez, la de Antonio María Romeo, entonces sí que todo el mundo iba, en las casas no se hacía comida porque la comida se vendía en las calles, comida criolla, lechón asado, yuca con mojo, tamales, dulces, aguardiente y cerveza, que sé yo, de todo. La fiesta se hacía en la esquina o en el Dengue antes en la carretera de la Salud, en una casa grande que tenía allí y por toda la orilla de la calle.

Yo no conocí la iglesia, el viejo me contaba que él estaba en la bodeguita cuando le cayó un rayo, no quedó nada, sólo unos pilotes de madera dura que parecen que eran del piso, el viejo me contaba que las procesiones antes salían de allí y que tocaban campanas y hacían misa, pero eso no sé si lo oyó de sus padres, no sé, cuando la guerra el viejo era carbonero tiraba un arria de mulas desde la finca al pueblo… yo si le digo que las fiestas duraron hasta los primeros años después que bajo la revolución.

Nadie la mandó a quitar, pero no se hicieron más. Sin saber porque, cuando Playa Girón, Celita la hija de Hortensia, la mujer de Romelio que era una niña tenía el santico en los brazos y esa noche se vieron en la casita muchas velas encendidas, mucha gente le prendió velas y le llevó flores, pero un tiempito después apareció la casita y el santico roto, no se sabe quién lo hizo, algunos dicen que fueron Mingo el loco y Evelito buscando dinero, pero el santico era más pobre que ellos. Bueno pues… ven acá, tengo que seguir hablando, es que, a mi me gusta hablar pero yo tengo el "gaznate" sequito, sequito… Maritza, mi hija, preparó una limonada en memoria de San Buenaventura… (risas) ojalá yo vea otra vez esas fiestas.

Entrevista No. 3

Entrevistado: Olga Domínguez León.

Edad: 72 años.

Lugar de nacimiento: Quivicán.

Lugar de residencia: Buenaventura.

  • 1. ¿Qué tiempo hace que vive en este pueblo?

Partes: 1, 2

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