¿Es la ciencia de la computación sinónimo de informática?
¿Existe la necesidad de redefinir la terminología?
¿La Informática es una ciencia de la información o la Informática es ciencia de la computación?
¿Qué dimensiones cumple la Didáctica de la Informática?
Este planteo de preguntas e interrogantes, surge a través del cuestionamiento sobre la veracidad o no del cambio de ruta de la educación actual. ¿La ciencia de la computación abarca todo el ámbito de la informática, inclusive la realización de programas y todo lo anexo como ciencia aplicada y por ello debemos de enseñar, más que las herramientas, los fundamentos y la metodología de modo de alcanzar la s respuestas o los programas ya alcanzados por otros? O por el contrario, basándonos en los programas existentes, sistemas operativos, equipamiento físico y proyección y captación de los medios tecnológicos de información, proyectarnos a enseñar a aprender y a aprehender este universo amplio y cambiante, para definir nuevas rutas de acercamiento al conocimiento en general y particular, que llene las aspiraciones y necesidades de a quién está dirigida la enseñanza. Mis dudas están puestas frente a ustedes, quienes leen éstas líneas. Las respuestas, las trataremos de dilucidar juntos. Abordaremos de manera sucinta, el problema genealógico, etimológico y epistemológico. Ahondaremos en argumentos que definan una posición clara y por último, nos encaminaremos a proponer una didáctica de la misma.
Palabras clave: Etimología, Epistemología, Informática, Computación, Ciencia
En éste análisis intentaremos hacer en él una introducción genealógica, etimológica y epistemológica de los términos COMPUTACIÓN, INFORMÁTICA y CIENCIA a fin de dilucidar la diferencia en terminología y la comprensión de lo vinculado al tratamiento, investigación y desarrollo de lo que en principio nació como una búsque da de soluciones generalizables matemáticamente, a la cual se le sumó la lógica, en aplicabilidad de usos particulares y fue tornándose en una ciencia o técnica aplicable, cuya lógica de enseñanza, difiere según el propósito en el cual se enmarque.
La ciencia, las técnicas y los procesos de aplicación, específicamente en nuestro caso, tienen puntos en común, los cuales podemos identificar y no siempre son el paradigma que gestó su inicio, sino los puntos de entrecruzamiento donde convergen y algunas veces nodos donde divergen.
Nos interesa enfatizar, en la metodología didáctica aplicable, específicamente de la INFORMÁTICA, que es el punto que nos atañe. Usaremos para ello, diferentes fuentes de información, aportes y experiencias dadas en el campo educacional, sea este de la educación formal, como la no-formal, institucional o industrial.
Entrar a la computación, la Informática o la programación, implica una aproximación a un mundo de dimensiones desbordantes, donde no es fácil establecer un límite claro, bien definido. Este límite se desdibuja bajo el manto de la tecnología en la cual estamos inmersos en la actualidad.
Para quienes definen la computación como ciencia, propugnándola como una ciencia básica a estudiar en la Educación Primaria y Media, cuyo discurso educativo -didáctico hace aparecer ésta como indispensable para el desarrollo del educando, no dilucidan la gran limitante potencial que se cierne sobre la población estudiantil, respecto a la adquisición y aplicación de los conceptos abstractos lógico-matemáticos.
Más allá de poder considerar la enseñanza de la ciencia de la computación, un facilitador para el desarrollo del pensamiento humano temprano y para el aprendizaje, se convertirá éste en un factor limitante, respecto a las posibilidades de acceso a niveles superiores de educación.
En cambio, es apropiado considerar la ciencia de la computación como asignatura científica para los estratos de Enseñanza Media Superior (Segundo Ciclo), debido a la estructura cognitiva y procesos de abstracción mental propios de la edad.
La informática, va más allá da la simple aplicación de la ciencia de la computación. El uso y aplicación de la amplitud de soluciones programáticas y de recursos educativos que le conciernen, la potencializan para encontrar los diferentes vectores necesarios para captar el interés y la atención del párvulo o pupilo, diestro a no concentrarse bajo los viejos preceptos de la educación más voluntariosa.
Sin decir que es la panacea, lejos de entender que nos da variadas herramientas, lo interesante de conducir al "newbie" o novato, a través del teclado hasta descubrir lo que hay detrás de la pantalla. Enseñar a aprender es tarea ardua, pero durade ra, cuando que informática no es un fin en sí misma, sino, un abrir puertas infinitas.
Hay quienes ven en ese enmadejado de caminos la claridad al final de la hebra, como si esta estuviese predestinada a encantarnos con odas de bienvenida. Ven lo colaborativo de todo ese entrecruzamiento de datos, programas y fuentes diversas, como la salvación mundial del acceso a la educación y a la cultura, eliminando paulatinamente el analfabetismo y permitiéndonos llegar de manera masiva a todos los rincones del planeta; y con ello, una manera de establecer igualdad de oportunidades de acceso a la información y a la educación.
El caos desbordante de información y redes, construyen los puentes necesarios para que todos podamos cruzar de un lado a otro sin interrupciones ni limitaciones de acceso, como el fluir en el Palacio de R´lyeh, donde no aplica la geometría euclidiana.
La Didáctica de la Informática o la ciencia del cómputo, tienen décadas discurriendo entre estas dos polaridades, con resultados diversos y con respuestas a veces alumbradoras.
Estamos aquí, en una encrucijada similar a la que le toco jugar a Raskin en 1979, frente a Jobs, superando así las apreciaciones de Chaitin, a modo de conducir la computación a la realidad del usuario común.
Partiremos de una breve definición etimológica y epistemológica de cada término, abordando un posible camino el cual debiera conducirnos a una didáctica específica y las condiciones necesarias para la Educación Media singularmente, así como a los contenidos que deberían tratarse.
El estudio de los nuevos entornos, fijará un perfil trazable y una suerte de desambiguación que podrá ser fuente de una planeación a largo plazo, de políticas educativas incluyentes y generalizables.
Desde la Antigüedad, el Hombre ha tentado en dilucidar respuestas p ara anticiparse al futuro. En esta búsqueda ha desarrollado fundamentos cognitivos que le han dado sentido, seguridad y veracidad a sus afirmaciones, sus proyecciones sobre sucesos, experiencias y conocimiento transmisible para el resto de la sociedad y la cultura en general.
La Filosofía, como madre del saber, antecedió a las matemáticas y marcó dos rutas fundamentales, que son los ejes del pensamiento cognitivo humano, el racionalismo empirista, sustentado en el conocimiento directo de lo tangible y el platonismo, basado en ideas inmateriales, absolutas, perfectas e infinitas, eternas e inmutables, independientes del mundo físico. De un modo más estricto, la diferenciación de lo particular y lo universal. Es así como el conocimiento o las teorías del conocimiento bifurcan en su origen y desarrollan la amplia gama de ramales que hoy en día conocemos.
La Ciencia de la Computación (CC) y la Informática (TI), tienen, por decirlo así, una misma disyuntiva genealógica. El mundo occidental, considera que el nacimiento de éstas surge de un ramal compuesto de las matemáticas, sin embargo, su génesis tiene dos puntos de partida bien definidos.
La historia nos muestra como, desde el comienzo de la Modernidad, hubo un interés de aplicar la geometría y las matemáticas a la mecánica, obteniendo así, máquinas o procesos por los cuales se podían producir o reproducir acciones repetitivas con resultados homogéneos. En ese afán mecánico, se creó las primeras máquinas que podían producir cálculos en forma automática. Esto nos llevó a conformar el concepto de que informática o computación, surgían exclusivamente desde la conceptualización lógico-algebraica de los procesos matemáticos.
Sin embargo, la historia nos muestra algo diferente. El concepto anteriormente definido, parece estar enmarcado en la mistificación de la génesis de la computación como ciencia.
En realidad, no es a través de la abstracción matemática que se llega a conceptualizar la computación, sino a través de la búsqueda de soluciones particularmente precisas para procesos u operaciones específica del orden práctico.
La compañía, que marcará la historia de la computación y establecerá gran parte de la terminología que hasta hoy en día se utiliza en informática y computación, nacía en 1911, de la conjunción de cuatro empresas pioneras, la Compañía de Máquinas
Tabuladoras (Tabulating Machine Company – TMC –) y Fábrica de Balanzas Graduadas (Computing Scale Corporation – CSC –, National brand), Compañía Internacional de Registro de Empleados (International Time Recording Company – ITRC –) y Bundy Manufacturer Time Recorder – Bundy –).
La empresa que ese año nacía, era Computing Tabulating Recording Corporation (CTR), cuyo nombre a partir de 1924 fue el de International Business Machine, Inc.
(IBM); quien conjugó las cuatro experiencias mecánicas, aunadas a los nuevos procesos electromecánicos y electromagnéticos e hizo posible producir los automatismos requeridos para las nacientes procesadoras de datos e información alfanuméricos, usando como elemento principal de memoria, las tarjetas o cintas perforadas, utilizando como instrumento de entrada y salida las máquinas perfoverificadoras.
Los años posteriores a la Gran Recesión y previos a la Segunda Guerra, marcaron para la IBM, el impulso a desarrollar nuevas tecnologías, lo cual le llevó a apartarse de su negocio inicial por el encargo por parte del Seguro Social (US Department of Social Security) para registrar y computar masivamente los beneficiarios del sistema "State Welfare/Wallfare" y posteriormente el cálculo balístico para la Fuerza Naval (US-Navy).
Es hasta los años `30 del Siglo XX que los científicos, técnicos y estudiosos de procesos computables, utilizaban medios mecánicos, matemáticos y geométricos (álgebra y trigonometría) para la obtención de datos cuantificables para sus observaciones, investigaciones y aplicaciones prácticas. Se buscaban resultados concretos a hechos concretos, para plasmarlos en la realidad circundante. No existe una búsqueda de verdades absolutas y abstractas, por el mero hecho de obtener una diferenciación dilucidadora.
En 1933, J. Eckert, diseñó y controló a través de un primer programa electromecánico las funciones de dos de las máquinas al unísono, operadas por un cable. Los trabajos de Eckert dieron origen para las investigaciones informático-científica de la Universidad de Columbia, NY.
John V. Atanasoff, por su parte, en colaboración con su ayudante Clifford E. Berry, construyen en la Universidad de Iowa en 1939, el primer procesador no-analógico, al cual denomina ABC (Atanasoff-Berry-Computer), con tres principios básicos, el uso del sistema binario, la independencia de memoria y la operatividad digital, no-mecánica, para uso general de cálculo.
Al mismo tiempo, Howard H. Aiken, diseña y construye el Mark I (ASCC – Automatic Secuencial Controled Calculator –) en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en la Universidad de Harvard, bajo el patrocinio e inversión de la IBM, para la Armada americana (US-Navy), para el cálculo de las trayectorias de balística militar.
El programa requirió de cinco años (1939-1944), usando los conceptos de Charles Babbage y programando a través de tarjetas perforadas. Fue hasta 1973, cuando se demostró que Mark I plagió diseños y conceptos de propiedad intelectual de Atanasoff, que se consideraba la primera computadora automática.
La "Regla de Cálculo", basada en cálculo logarítmico y los instrumentos ópticos, permitían rápidamente calcular la trayectoria de una bomba soltada desde el cielo por los primitivos aviones o de un proyectil lanzado desde tierra o mar para derribar o acertar en un blanco, pero dependía de la habilidad del operario, lo cual no producía una exactitud reproducible en un 100%. Esto produjo infinidad de pérdidas, tanto humanas como económicas.
El Departamento de Defensa americano (US-Defence Department) y su Armada (US- Navy), en su afán de minimizar pérdidas humanas y lograr una mejor eficiencia económica del aparato militar, encomienda, a través de la disposición de fondos para la investigación, la fabricación de un aparato de cálculo para mejoramiento y eficacia balística de su equipamiento militar, continuación del proyecto Mark I, más perfeccionado y optimizado.
El efecto, inicialmente estudiado y reportado por Frederick Guthrie, luego desarrollado más ampliamente por Tomas Edison (efecto Edison), dio paso a las válvulas de vacío, componente utilizado para amplificar, conmutar o modificar una señal eléctrica, mediante el control del movimiento de los electrones en un espacio "vacio" a muy baja presión o en presencia de gases especialmente seleccionados. Éste componente permitió desarrollar y construir las primeras máquinas programables analógicas o computadoras primitivas (o computadoras de primera generación).
El proyecto que se inicia con Mark I en 1939, culminará con el EDVAC (Electronic Discrete Variable Automatic Computer), en 1949, de la mano de Von Neumann, Eckert y Mauchly, basados en las investigaciones y tecnología de Atanasoff, después de pasar por varios desarrollos análogos del Mark I, Mark II y el ENIAC.
Los programadores u operadores, solían ser matemáticos que trabajaban con una cartilla o manual de operaciones. Para ese momento era común que las partes de los programas y procedimientos que se repetían asiduamente, hayan sido previamente escritas en blocks de notas, dando origen a las bibliotecas de programas, conjuntos de programas o rutinas (bibliotecas de subrutinas).
Luego que la guerra terminó, comenzó una nueva era para la computación científica de investigación. Los recursos dedicados a la guerra fueron liberados y dedicados a la ciencia de la información y tecnología. En particular, el Departamento de Marina y la Comisión de Energía Atómica de los EE.UU. decidieron continuar patrocinando el desarrollo de los computadores cuyo principal objetivo era estadístico y de cálculo, así como la predicción numérica (cálculo estadístico) del clima, la mecánica de fluidos (hidráulica), la aviónica, el estudio de resistencia de los barcos a las olas, el estudio de partículas, la energía nuclear, el cálculos de reactores, el modelado de automóviles, etc.
Lo referido anteriormente, se remite al segmento desarrollado en EEUU. Debemos también entender que la ciencia, como su lenguaje mismo, es producto de su sociedad y época. Es en este sentido, que los científicos computacionales o informáticos, se consideraban a sí mismos simplemente matemáticos, ingenieros electrónicos o técnicos.
La clase dominante, políticamente conductora de la Europa de principio de siglo XX, propugnaba una ciencia positivista, con rasgos románticos y gran influencia intelectual, herencia cultural de los tiempos de la Ilustración. Expediciones a tierras exóticas o lugares remotos, extensas investigaciones de las Ciencias Exactas y Naturales, colmaban las tertulias intelectuales de las cortes europeas, estancadas en los logros de la primera Revolución Industrial del siglo antecesor.
Concomitantemente con lo anterior, existía en Europa al principio del Siglo XX y se extendió hasta la década del veinte, una pugna idealista o espiritualista, en contraposición al positivismo del siglo anterior, así como una mezcla de cientificismo, evolucionismo y materialismo, lo que conllevaba a posturas más cercanas a la filosofía o filología, que al pragmatismo mecanicista, propulsor de cambios tecnológicos aplicables a hechos concretos.
Los estudios científicos europeos de comienzo del Siglo XX abarcan conceptos y científicos tales como Física y Química (M. Curie), Medicina (A. Fleming), Física Quántica (M: Planck), Radio (G. Marconi), Gödel, Russell, Lamaître, Ruska-Knöl, etc., por solo mencionar algunos.
En Europa se desarrolla, en forma paralela y en veces antecesora, la gestación, creación y construcción de conceptos y modelos computacionales similares a los americanos. Alguna de las veces, con proyectos muy originales, superando en diseño y conceptualización a los de sus coetáneos americanos. La poca o nula comunicación y el celo profesional de los americanos y sus laboratorios universitarios demuestran a las claras que no influyeron de manera directa, ni proveyendo ideas, ni proveyendo modelos a sus pares europeos.
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