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Mecanismos de reducción léxica en el lenguaje de marcas, dibujos y modelos comunitarios



    0.
    Introducción

    0.1. MOTIVACIÓN

    El origen del presente trabajo se halla en mis diez
    años de trabajo en la OAMI, institución dependiente
    de la Unión Europa consagrada al registro de marcas
    comunitarias, como traductor y revisor de textos. Mi calidad de
    revisor implicaba, entre otras responsabilidades, el examen y
    corrección de traducciones procedentes del Centro de
    Traducción de los Órganos de la Unión
    Europea (CdT), situado en Luxemburgo, en su mayor parte
    relacionadas con las marcas, dibujos y modelos comunitarios,
    aunque también con otros aspectos del funcionamiento de la
    Oficina, como finanzas, licitaciones, recursos humanos,
    comunicaciones internas, etc. Parte de esta labor
    consistía en el envío regular al CdT de lo que
    ellos denominaban feedback, es decir, mis impresiones
    sobre la calidad de sus traducciones, normalmente bajo forma de
    impresos normalizados, a menudo con anexos consistentes en el
    documento original con mis observaciones al margen. Otra
    vertiente del trabajo consistía en responder a las
    consultas que enviaban por correo electrónico tanto los
    traductores residentes del CdT como los traductores
    autónomos que el Centro subcontrataba, directamente o
    mediante agencias, para determinados trabajos. Ocasionalmente
    también acudía en persona a Luxemburgo con la doble
    finalidad de ser instruido en sus métodos de trabajo (como
    memorias de traducción, métodos de selección
    de proveedores, etc) y de aclarar en vivo y en directo las dudas
    de sus traductores internos, en lo tocante a asuntos como la
    siempre cambiante nomenclatura del organigrama de la Oficina, la
    escasa armonización que imperaba en los textos que
    recibían de ella, su falta de referencias
    terminológicas para los documentos en fase de proyecto,
    etc.

    A través de estos tres aspectos de mi trabajo y
    de las numerosas cuestiones que se me plantearon con el paso de
    los años, fui recabando todo un acervo de términos
    conflictivos para el equipo del CdT, en el que pronto hube de
    incluir un anexo consagrado a abreviaciones, dado que
    éstas parecían proliferar sin control, en
    particular en los documentos procedentes del core
    business
    , es decir, aquéllos departamentos de la
    Oficina especializados en la tramitación de marcas,
    dibujos y modelos. Los traductores freelance
    (utilizaremos este término para englobar a los
    autónomos y a los empleados por agencias), además,
    encontraban dificultades en las abreviaciones procedentes de la
    Eurolalia, la terminología exclusiva por la que se rigen
    las instituciones dependientes de la UE, cuya traducción
    veían obstaculizada a partes iguales tanto por la escasa
    armonización reinante a la hora de denominar determinadas
    instituciones como por la irritante manía de los
    redactores de referirse a todo tipo de conceptos empleando
    términos foráneos en lugar de los preceptivos en su
    propia lengua. Por encima de sus diferentes necesidades, ambos
    grupos tenían en común la escasa utilidad que las
    herramientas puestas a su disposición por las
    instituciones, como glosarios y bases de datos, mostraban a la
    hora de responder a sus necesidades cuando se trataba de lidiar
    con el lenguaje empleado en el core business de la OAMI
    y, en particular, con sus distintos mecanismos de
    reducción léxica.

    Un tercer grupo de damnificados por la opacidad del
    lingo (que, sin embargo, con tanta fluidez se hablaba y redactaba
    en la Oficina) al que hube de socorrer fueron los alumnos del
    Magister Lucentinus de la Universidad de Alicante. Con la mejor
    intención del mundo, me armé con documentos reales
    de los que manejábamos a diario en el trabajo, como
    resoluciones de Oposición, fragmentos de directrices,
    ejemplares de la publicación de la OAMI Alicante News,
    etc, solo para darme de bruces con el abismo existente entre los
    conocimientos que se aprenden en la Universidad y los que se
    manejan a diario en el mundo laboral. En su calidad de
    licenciados en Derecho, los alumnos del Master conocían al
    dedillo (de hecho, me atrevería a decir que mucho mejor
    que la mayoría de los trabajadores de la Oficina) toda la
    selva de Tratados, Acuerdos, Arreglos y Protocolos que rigen el
    proceloso mundo de la Propiedad Intelectual, así como
    conceptos como la marca comunitaria, el riesgo de
    confusión o los reglamentos aplicables, pero se
    veían incapaces de reconocerlos a través de la
    nomenclatura utilizada cotidianamente en la OAMI. Así
    pues, enfrentados a textos como la sección de Alicante
    News dedicada a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la
    Unión Europea, por ejemplo, su reacción no hubiera
    sido muy distinta de haber sido redactados en sueco en vez de en
    inglés, dado que a su desconocimiento de la
    terminología empleada en la OAMI se añadía
    su ignorancia de la omnipresente Eurolalia.

    Al finalizar mi trabajo en la OAMI, y ante la tarea de
    buscar un tema para redactar un trabajo de investigación,
    surgió la idea de utilizar el patrimonio
    terminológico que había acumulado durante esos diez
    años para dar forma a algún tipo de
    recopilación de estas expresiones conflictivas. Una vez
    enfrentados a la planificación de la tarea, mi tutora fue
    la que sugirió que me limitara a tratar el tema de las
    siglas, si bien con posterioridad, dada la dificultad de desgajar
    esta cuestión de otras con las que se hallaba
    estrechamente vinculada, hube de ampliar este estudio a
    abreviaturas, acrónimos y a la modalidad de interferencias
    denominada alternancia de códigos o code
    switching
    .

    0.2.
    HIPÓTESIS

    Partimos de la hipótesis de que las herramientas
    habitualmente empleadas por los profesionales de la
    traducción resultan insuficientes a la hora de enfrentarse
    a los problemas que plantean los métodos de
    reducción léxica en los niveles más elevados
    (es decir, textos elaborados por expertos y dirigidos a expertos)
    del lenguaje especializado en marcas, dibujos y modelos
    comunitarios. Intentaremos verificar esta hipótesis
    mediante el método de extraer una amplia variedad de
    condensadores léxicos de todo tipo de documentos
    especializados en el ámbito citado, constatar su
    comportamiento en dichos textos y, posteriormente comprobar,
    primero, si estas unidades terminológicas aparecen o no en
    las bases de datos y glosarios empleados más habitualmente
    por los traductores y, segundo, en aquellos casos en que estas
    unidades figuren en dichos instrumentos, en qué medida
    corresponde el comportamiento descrito en ellos a su
    actuación real en los textos que conforman nuestro
    corpus.

    Consideramos que si conseguimos demostrar que un
    número significativo de estos términos se halla
    ausente de estas bases de datos y glosarios interinstitucionales,
    y/o que una cantidad importante de significados
    usuales de dichas unidades terminológicas no se tienen en
    cuenta en las definiciones proporcionadas por ellos, podremos
    establecer una duda razonable acerca de la eficacia de estos
    instrumentos como ayuda para los profesionales que deban abordar
    la traducción de estos textos especializados.

    0.3. MARCO
    TEÓRICO

    A la hora de abordar el marco teórico de este
    trabajo, nos encontramos ante dos problemas
    principales:

    El primero de ellos sería la
    multidisciplinariedad del tema: se trata de un lenguaje de
    especialidad, concretamente del mundo del Derecho, de modo que
    hemos de dedicar parte de nuestro tiempo a las lenguas de
    especialidad. No obstante, de estos lenguajes tan solo trataremos
    sus mecanismos de economía léxica, de modo que
    resulta imperativo hacer de esta materia un segundo pilar
    fundamental. Finalmente, en virtud del entorno multilingüe
    que caracteriza a nuestra comunidad de hablantes, resulta
    extremadamente frecuente el fenómeno de la alternancia de
    códigos entendida como estrategia de reducción
    léxica, con lo cual nos vemos obligados a añadir
    una tercera línea de investigación.

    Una vez establecidas las líneas maestras que
    habremos de seguir, nuestro segundo problema consiste en la
    adaptación de los modelos preexistentes a nuestro caso
    particular, caracterizado principalmente por

    a) la predominancia de textos traducidos desde el
    inglés, con los importantes condicionantes que esto
    conlleva, como veremos más adelante, entre los cuales
    destaca la escasez de espacio material para el discurso y la
    consecuente proliferación extraordinaria de estrategias de
    reducción léxica;

    b) la profusión de textos multilingües
    (i.e., documentos en los que las distintas versiones
    lingüísticas corren en paralelo), y los consiguientes
    imperativos de armonización y

    c) el empleo de los mecanismos típicos del
    lenguaje jurídico para solucionar los problemas de
    economía léxica, deixis, ambigüedad, etc, que
    se emplean en combinación con los tradicionales y con la
    alternancia de códigos y que habría que
    añadir a estos últimos a la hora de establecer
    patrones y variaciones.

    Hemos apreciado particularmente los precedentes de
    Giraldo (2008a, 2008b y 2010) y de Giraldo y Cabré (2004 y
    2005) en materia de tratamiento de siglas en lenguajes
    especializados, si bien la naturaleza de nuestro material de
    trabajo nos impide llevar a cabo tanto la extracción
    automática como el tratamiento estadístico de
    nuestras unidades terminológicas. No obstante, partimos
    con la ventaja de conocer a priori nuestro acervo
    terminológico, de forma que podemos utilizar el
    método alternativo de localizarlos y extraerlos
    artesanalmente de su medio natural mediante bases de datos y
    motores de búsqueda.

    Otro precedente de suma utilidad han sido los numerosos
    trabajos de Rodríguez (inter alia, 1981,
    1990, 1993a, 1993b y 2002) sobre los distintos mecanismos de
    reducción léxica, sobre las relaciones entre las
    versiones española, inglesa y francesa de estos
    términos, y en particular acerca de los problemas de
    homonimia, sinonimia y polisemia que generan.

    La mayor parte de los trabajos estudiados sobre la
    alternancia de códigos procede, como es natural, de
    sociedades multilingües como EEUU (Flor Ada, 1985),
    Canadá (Poplack 1983 y 1985) y Suiza (Lüdi y Py,
    1986). Ha resultado un alivio descubrir que autores como Nash
    (1970), Rodríguez (1990) y Blas Arroyo (1991)
    también hayan observado que los hablantes pueden utilizar
    la alternancia de códigos como sistema de ahorro
    léxico, y una agradable sorpresa que Mougeon y Beniak
    (1991), Silva-Corvalán (1994) y Othegy (2001),
    también en Canadá y EEUU, hayan descrito que el
    mismo fenómeno puede funcionar como método de
    ahorro cognitivo.

    Una vez decidido que el trabajo adoptará la forma
    de un trípode, y cuáles serán las tres patas
    del mismo (lenguas de especialidad, mecanismos de
    reducción léxica y alternancia de códigos),
    es necesario un marco en el que encuadrarlo. Y lo único
    que hemos encontrado en común en estos tres temas es que
    cada uno de ellos se halla inextricablemente ligado al uso, es
    decir, al contexto. En efecto, pese a que es innegable que
    nuestra terminología consiste en un lenguaje de
    especialidad de un ámbito muy concreto del Derecho, no la
    encontraremos en ningún libro sobre la materia (pese a que
    los hay en abundancia), porque se trata de cómo los
    profesionales utilizan en la práctica los
    conceptos e instrumentos que sí se hallan en dichos
    libros. Así, el empleo de los mecanismos de
    reducción léxica es el resultado tanto de lo que
    Cabré (2004:8) denomina "condiciones
    lingüísticas", i.e., factores que determinan la
    condición de especialidad de un texto, entre los cuales
    "los más visibles serían la organización de
    la información y el formato de presentación", como
    de factores extralingüísticos que Escandell Vidal
    (1996:14) define como "todos aquellos factores a los que no puede
    hacer referencia un estudio puramente gramatical: nociones como
    las de emisor, destinatario, intención comunicativa,
    contexto verbal, situación o conocimiento del mundo van a
    resultar de capital importancia". Y la alternancia de
    códigos como un método de ahorro léxico
    más no es sino el producto de añadir a los
    condicionantes contextuales habituales una circunstancia
    más: el multilingüismo de la comunidad de hablantes y
    las consecuencias del mismo, como sus diferentes niveles de
    competencia idiomática, es decir, a cuántos idiomas
    y hasta qué nivel en cada uno de ellos se extiende la
    competencia lingüística especializada del receptor
    del mensaje.

    Este marco pragmático resulta especialmente
    adecuado si tenemos en cuenta que tanto la razón de ser
    del presente trabajo, es decir, los problemas que hallan los
    traductores para traducir esta terminología y las
    carencias que evidencian las herramientas de que disponen, como
    la finalidad del mismo, evidenciar dichas carencias y dotarles de
    un instrumento para paliarlas, están igualmente motivados
    y condicionados por el uso. Así pues, procuraremos
    mantener en mente en todo momento que nuestro trabajo se
    desarrolla en el marco del aspecto discursivo, comunicativo o
    social del lenguaje, es decir, lo que Alcaraz y Martínez
    Linares (1997) denominaban "LENGUAJE EN USO y también
    lenguaje usado".

    0.4.
    OBJETIVOS

    Con el fin de facilitar tanto la organización de
    este trabajo como su lectura, hemos decidido estructurarlo con
    arreglo a lo que, en nuestra opinión, constituye el orden
    lógico de las preguntas a las que debemos dar respuesta a
    lo largo de nuestra investigación. Así pues,
    pensando que no tendría mucho sentido situarnos desde el
    principio en el ámbito de nuestro estudio sin saber antes
    qué es lo que vamos a buscar en él, o aclarar
    cómo planeamos llevar a cabo nuestra investigación
    sin precisar primero dónde va a tener lugar, hemos
    resuelto adoptar el siguiente itinerario, en el que nuestros
    objetivos pretenden dar sucesivamente respuesta a cada una de las
    preguntas que encabezan cada apartado: qué, dónde,
    quién, cómo y para qué.

    ¿QUÉ?

    1. En primer lugar, y basándonos en aquellos
    aspectos de la bibliografía previamente estudiada que
    resulten de interés para nuestra investigación,
    propondremos una tipología propia de los distintos
    mecanismos de reducción léxica de los que nos vamos
    a ocupar: abreviaciones tradicionales (abreviaturas, siglas y
    acrónimos) y alternancias de código, descartando
    aquellos casos de los que no nos ocuparemos (abreviaciones ad
    hoc
    , símbolos, etc).

    2. A continuación, elaboraremos una
    taxonomía de los mismos en función de rasgos
    como:

    a) mayor o menor univocidad, señalando así
    problemas de homonimia como LoC (likelihood of confusion)/loc
    (Locarno); sinonimia, como "Autoridad facultada para celebrar
    contratos de empleo (AFCC)"/ "Autoridad facultada para proceder a
    la contratación (AFPC)"; polisemia, como FR
    (francés)/FR (Financial Regulation); ambigüedad o
    vaguedad (RE: Reglamento de Ejecución), etc;

    b) variación tipográfica con la que
    aparecen (ABC, AbC, A.B.C., ABC, "ABC", etc);

    c) patrones de aparición: BOE, Boletín
    Oficial del Estado (BOE), BOE (Boletín Oficial del Estado,
    etc);

    d) variaciones que experimenta la forma desarrollada:
    AFCC (Autoridad facultada para proceder a la contratación;
    Autoridad Facultada para Proceder a las Contrataciones; Autoridad
    Facultada para Proceder a las Contrataciones Laborales,
    etc);

    e) registro formal del contexto, que oscilaría
    del nivel máximo que supondría el Diario Oficial de
    la Unión Europea y el mínimos de un foro de
    Internet, y

    f) nivel de interferencia al que se ven sometidos por
    términos correspondientes a otros idiomas: si solo aparece
    el término nacional (alternancia de código), si
    aparece en combinación con interferencias de otros
    idiomas: alternancia de código (code
    switching
    ), o code switching (alternancia de
    código), o si el término nacional ha
    desaparecido totalmente en favor de alguna interferencia, y de
    ser así qué forma tipográfica adopta dicha
    interferencia (code switching, code switching, "code
    switching", "code switching", etc);

    ¿DÓNDE?

    1. El siguiente paso consistirá en acotar el
    ámbito de nuestro estudio. En este apartado estableceremos
    las diferentes fuentes de las que se alimenta la
    terminología que nos va a ocupar. A grandes rasgos,
    nuestra terminología bebe de la Eurolalia, el derecho
    comunitario, el derecho internacional y los derechos nacionales,
    internacionales y comunitarios especializados en la propiedad
    industrial. Así pues, deberemos buscar nuestros documentos
    en el ámbito de la Unión Europea y de todo tipo de
    organizaciones relacionadas con el registro internacional de la
    propiedad industrial, como oficinas nacionales e internacionales
    de la propiedad industrial, asociaciones profesionales,
    organizaciones no gubernamentales, etc.

    2. En función de estos criterios,
    determinaremos la composición de nuestro
    corpus.

    Partiendo del concepto establecido por Kilgarriff y
    Grefenstette (2003) de "The web as a corpus", con todas ventajas
    e inconvenientes que ello implica y que valoraremos más
    adelante, hemos establecido que cada término deberá
    aparecer en documentos que hayan sido publicados por la
    Unión Europea o cualesquiera de sus organismos
    dependientes, y que sea accesible al público en general a
    través de Internet, siempre en el dominio europa.eu o en
    alguno de sus subdominios. Solo si el término aparece en
    alguno de estos dominios, efectuaremos una búsqueda en
    dominios web especializados en propiedad intelectual, con el fin
    de comprobar si el uso de la expresión en cuestión
    queda restringido a los funcionarios de la UE o si se emplea,
    además, en el exterior. De acuerdo con el buscador Google,
    el número de documentos de que consta nuestro corpus o, si
    se prefiere, nuestro corpus sui generis, en la medida en que
    supone una versión un tanto heterodoxa de lo que
    académicamente se entiende como tal, consiste
    en:

    a) aquéllos publicados por la OAMI, unos 33.800,
    más las resoluciones incluidas en las bases de datos de
    Oposición, Anulación y Recurso (la OAMI no publica
    el número de documentos incluidos en ellas, pero podemos
    afirmar sin temor a equivocarnos que se trata de varias decenas
    de miles);

    b) los publicados por la Unión
    Europea en su conjunto (unos 108.000.000) y,

    c) los publicados en los blogs
    especializados (unos 8.500 en el IP Kat y unos
    12.300 en Class 46).

    Así pues, en principio, y con las salvedades que
    precisaremos en el apartado correspondiente (como, por ejemplo,
    la existencia de documentos redactados en lenguas con las que no
    trabajaremos, como el búlgaro o el gaélico), la
    documentación en la que efectuaremos nuestras
    búsquedas consistirá en algo menos de
    110 millones de documentos, de los que más del 99,9% lleva
    el sello oficial de la UE.

    3. Una vez determinado nuestro corpus, distinguiremos
    sus distintos niveles de tipología textual a tenor de su
    grado de formalidad.

    a) En el nivel más alto, se hallarán todos
    los textos publicados en el Diario Oficial de la Unión
    Europea, como reglamentos, sentencias del Tribunal de Justicia y,
    en general, todo tipo de comunicaciones oficiales;

    b) en el nivel intermedio, los textos dirigidos,
    normalmente con carácter informativo, a clientes y
    profesionales de la propiedad intelectual en un sentido amplio,
    como páginas web, resoluciones de las distintas instancias
    de la OAMI (oposición, anulación, recurso, etc),
    actualizaciones de directrices, formularios, informe anual,
    notificaciones, boletines periódicos, seminarios,
    simposios, congresos, etc, y

    c) en el nivel inferior, los documentos de trabajo
    accesibles al público pero destinados en principio a
    profesionales de la propiedad industrial y personal interno tanto
    de la OAMI como de otros organismos oficiales dedicados a la
    propiedad intelectual (oficinas nacionales, OMPI, asociaciones
    profesionales, etc.), como manuales de procedimiento o de
    gestión de calidad, actas de reuniones, presupuestos,
    talleres de formación, etc. En este nivel también
    quedarían encuadrados los artículos publicados en
    los blogs especializados y los comentarios que los contertulios
    dejan en ellos.

    Esto nos permitirá más adelante determinar
    qué mecanismos de reducción léxica aparecen
    en qué contextos, y las variaciones tipográficas y
    patrones de aparición que suelen adoptar en cada uno de
    ellos.

    ¿QUIÉN?

    1. Nuestro siguiente objetivo será, primero,
    describir nuestra comunidad de hablantes y determinar los niveles
    de especialización en ella existentes en función de
    la política de difusión explicitada por la propia
    OAMI (público, stakeholders, usuarios, partes
    interesadas y empleados de la Oficina) y, segundo, definir los
    distintos niveles de competencia lingüística de los
    diferentes destinatarios de los discursos emitidos por nuestros
    hablantes.

    2. Una vez determinados los distintos niveles de
    competencia, definir aquéllos en los que nos vamos a
    centrar. En nuestro caso, trabajaremos únicamente con
    documentos redactados por expertos y destinados a expertos. Esto
    supone descartar todos los niveles excepto los dos
    últimos: las partes interesadas y los empleados de la
    OAMI.

    ¿CÓMO?

    1. Seleccionaremos los glosarios y bases de datos en los
    que introducir los términos.

    Por falta total de resultados en la gran mayoría
    de los casos, descartamos las bases de datos genéricas
    (Acronym Finder, Acronyma y Abbreviations.com), para centrarnos
    en la base de datos interinstitucional IATE, en el Libro de
    Estilo Interinstitucional (LEI) y en glosarios profesionales
    especializados en el ámbito de la propiedad industrial e
    intelectual.

    2. A continuación, instauraremos un
    método de análisis y presentación de los
    resultados, en función de:

    a) la aparición o no en IATE y el
    LEI u otros de los términos buscados y b) las condiciones
    de su aparición (unívoca, múltiple,
    incompleta, vaga, ambigua, etc).

    ¿PARA QUÉ?

    Nuestro objetivo último consistirá en
    elaborar un glosario en el que presentaremos nuestros
    términos indicando:

    a) si aparecen o no en IATE, el LEI u otros
    glosarios o bases de datos;

    b) posibles problemas de sinonimia,
    homonimia o polisemia en relación a otros términos
    de frecuente aparición en el mismo contexto;

    c) posibles problemas de ambigüedad o
    vaguedad;

    d) sus variaciones tipográficas
    más frecuentes;

    e) abreviaciones que carecen de equivalente
    en otros idiomas;

    f) si se ven afectados por el
    fenómeno de la alternancia de código, y qué
    idioma interfiere a los otros en cada caso;

    g) la traducción (si existe) a otros
    idiomas tanto de los métodos de reducción
    léxica como de sus formas desarrolladas;

    h) abreviaturas y formas desarrolladas que
    se usan frecuentemente por error en lugar de los indicados por el
    LEI.

    Además de su inmediata utilidad práctica,
    intentaremos dar a este glosario un formato que ofrecezca la
    posibilidad de apreciar de un solo vistazo informaciones de
    interés, como la proporción de términos
    sobre el total que aparece en IATE y el LEI, qué idiomas
    tienen más tendencia a interferir a otros,
    etc…

    0.5.
    METODOLOGÍA

    Las distintas fases metodológicas
    que deberemos abordar en nuestro trabajo consisten
    básicamente en cuatro:

    1. elaboración, partiendo del marco
    teórico que previamente habremos presentado, de una
    tipología ad hoc de los métodos de
    reducción léxica adecuada a los mecanismos que
    hallaremos en nuestro corpus. Esta tipología adaptada nos
    servirá como matriz donde encajar cómodamente
    nuestros términos. Definiremos, también a partir de
    la correspondiente sección del marco teórico, lo
    que entendemos por alternancia de código;

    2. captura de los términos o unidades
    terminológicas (UT) en los documentos de que disponemos y
    su clasificación en función de una serie de pautas
    que expondremos de inmediato. El objeto de este ejercicio es
    capturar los términos en su hábitat natural con el
    fin de ilustrar su comportamiento en la práctica. Con el
    fin de mostrar con la mayor fidelidad posible el entorno de estas
    unidades, los captaremos junto a su contexto (por ejemplo, la
    totalidad del párrafo) y respetaremos el tipo de letra y
    las posibles variaciones gráficas como negritas, cursiva,
    etc. Cuando las condiciones de aparición del
    término (imagen, tabla, diapositiva, etc.) no permitan una
    captura normal (es decir, en formato de texto), efectuaremos una
    captura de pantalla y la presentación del término
    adoptará dicho formato;

    3. análisis, selección y
    presentación de las UTs con arreglo a distintos criterios
    que veremos a continuación. La finalidad de esta fase de
    la investigación consiste en confrontar la
    actuación de las unidades terminológicas que hemos
    capturado con la definición que de ellas proporcionan las
    bases de datos y glosarios que hemos seleccionado y, en
    función de los resultados que obtengamos, seleccionar las
    más ilustrativas de los conflictos que encontremos y
    exponerlas a modo de ejemplo señalando sus
    características más notables;

    4. elaboración de un glosario en el que se
    dispongan estos términos de forma que queden en evidencia
    los principales problemas que plantean.

    Pasamos a detallar el procedimiento que
    seguiremos para cada una de ellas.

    1. TIPOLOGÍA:

    Tras el estudio de las diversas clasificaciones que
    expondremos a lo largo de la parte del marco teórico
    consagrada a los mecanismos de economía léxica,
    aprovecharemos la ventaja que nos da nuestro conocimiento previo
    del comportamiento de las unidades terminológicas que
    conforman nuestro acervo (por ejemplo, es imprescindible conocer
    la pronunciación de cada UT para poder establecer si se
    trata de una abreviatura, una sigla o un acrónimo) para
    elaborar una tipología ad hoc que se adapte
    más al material con el que habremos de trabajar. Con este
    fin, ocasionalmente englobaremos unas categorías dentro de
    otras (por ejemplo, el truncamiento en la abreviatura),
    descartaremos los símbolos como ©, ®,
    ™, etc., (aunque, como veremos, existen unidades que,
    aunque no consistan formalmente en símbolos si
    reúnen todos los requisitos imprescindibles para serlo) e
    incorporaremos a ella condensadores de información no
    tradicionales pero que hallaremos con frecuencia en nuestros
    documentos, como la alternancia de códigos. Definiremos
    también esta última diferenciándola de lo
    que muchos autores entienden por interferencia, e incluiremos en
    ella algún ejemplo de calco. De esta forma, evitaremos los
    inconvenientes que presentaría adoptar sin más
    cualquiera de los modelos anteriores, en los que quedarían
    secciones en blanco o no hallaríamos apartados en los que
    introducir, por ejemplo, las numerosas interferencias que
    hallaremos en nuestro camino y que no figuran, hasta donde
    sabemos, en ninguna clasificación anterior de mecanismos
    de abreviación. Una vez establecido este sistema de
    organización para clasificar nuestros términos,
    podemos ir en su búsqueda con la tranquilidad de que no
    tendremos problemas a la hora de hallar un sitio donde
    acomodarlos;

    2.1. CAPTURA:

    Basándonos en los conocimientos que poseemos
    a priori, es decir, que contamos de partida con un
    número finito de términos que sabemos dónde
    localizar, y que su aparición será más
    propicia cuanto más nos centremos en el mundo del derecho
    comunitario y de la propiedad intelectual, hemos decidido
    descomponer nuestra investigación en tres fases, de lo
    general a lo particular. Para ello emplearemos el motor de
    búsqueda Google, en el que predeterminaremos, a
    través de la opción "Búsqueda Avanzada", los
    sucesivos dominios en los que rastrearemos una por una las
    unidades terminológicas que componen nuestro acervo. Una
    vez enfrentados a cada panel de resultados, seleccionaremos
    aquellos ejemplos que revistan mayor interés para nuestro
    estudio en función de los criterios que expondremos
    más adelante.

    1) Dominio europa.eu:

    Con el fin de garantizar que los documentos que forman
    nuestro corpus gozan tanto de una autoría reconocida como
    de unos requisitos mínimos de calidad, efectuaremos la
    fase inicial de nuestras búsquedas exclusivamente en el
    dominio de Internet europa.eu, que engloba toda la
    documentación publicada tanto por las principales
    instituciones de la UE (Comisión, Consejo, Parlamento,
    Tribunal de Justicia y Tribunal de Cuentas) como por las docenas
    de organismos que dependen de ellas. Según el motor de
    búsqueda, el volumen total de documentos ronda los 108
    millones, si bien hemos de tener en cuenta que bastantes de ellos
    consisten en el mismo escrito traducido a varias, o en ocasiones
    a la totalidad, de las 23 lenguas oficiales de la UE. Por razones
    obvias, limitaremos nuestras búsquedas a los documentos
    publicados en inglés, francés, español y,
    con carácter excepcional, en alemán. Sólo si
    hallamos resultados en esta primera fase, lo que nos garantiza
    los ya citados requisitos mínimos de calidad y
    autoría, pasaremos a la siguiente etapa de nuestra
    búsqueda, ya en un dominio más concreto.

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    ORIGINAL.
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