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Desarrollo sostenible, caracterización y análisis crítico

Enviado por Julio Alvarez Quispe



Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Descripción
  3. Análisis general
  4. Actualización
  5. Discusiones
  6. Recomendaciones
  7. Conclusión
  8. Bibliografía

Introducción

El presente trabajo, es un intento de analizar con ojos críticos el concepto de desarrollo sostenible, que esta muy en boga en el mundo entero, en tanto opción dirimidora entre una visión desarrollista y otra conservacionista, además bastante propagandizada por los medios de comunicación masiva y los lideres de opinión del mundo entero.

Iniciamos esta travesía definiendo los alcances, fundamentos y perspectivas del desarrollo sostenible, como una gran alternativa en la era industrial, que provoca fuertes impactos ambientales todos los días. Veremos que los atributos de este modelo son bastante promisorios coyuntural y estructuralmente.

Posteriormente entraremos en discusión sobre este concepto, procurando trascender sus umbrales, descubriendo sus limitaciones y más aún su complicidad con el crecimiento económico al que escuda con mucha fuerza.

Terminaremos recomendando un enfoque emergente vanguardizado por Manfred Max Neef, quien nos habla de la calidad de vida en su postulado de desarrollo a escala humana, que tiene mucho parangón con el suma qamaña (calidad de vida) de los aymaras de Los Andes Boliviano.

Descripción

Los procesos de desarrollo, de por sí exigen una lectura e interpretaciones bastante complejas, ya sea por la abigarrada realidad de la condición humana y cultural o por la dicotomía existente entre los ríos de pobreza y riqueza, que se bifurcan en el mundo entero, cada vez con características bastante dicotómicas. Esta compleja realidad se acentúa más por la creciente diversidad de modelos teóricos al interior de cada disciplina científica.

En este devenir histórico de la humanidad, se han ido sucediendo una serie de modelos en los diferentes ámbitos de las disciplinas sociales y humanas, con principal énfasis en el desarrollo económico, constituyéndose éste en el hilo conductor del caminar social. En esta perspectiva, en los últimas décadas ha surgido una corriente que paulatinamente se ha ido abriendo paso, para anunciar su presencia y quedarse quizá por el resto de tiempo de vida que le queda a la humanidad en el planeta tierra, hasta que otros vientos paradigmáticos del desarrollo cobren vida, en función al contexto sociocultural y económico del desarrollo humano.

"El desarrollo sostenible consiste en cómo satisfacer las necesidades de la gente hoy en día, sin afectar (o reducir) la habilidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. No es un requerimiento final, sino un enfoque en la toma de decisiones. Reconoce, que los aspectos ambientales, sociales y económicos están interconectados, y las decisiones deben incorporar cada uno de estos aspectos para resultar como buenas decisiones a largo plazo" (SINGHAL; 2002: 8).

Este modelo de desarrollo en los últimos años ha provocado un inusitado interés, en los analistas económicos y sociales, sobre todo en el marco de los espacios de poder políticos, ante la cada vez más notoria deterioro del medio ambiente, amenazando la existencia de las futuras generaciones de la humanidad, por el peligro que conlleva el crecimiento acelerado de la industria desmesurada.

Según Javier Carrillo (2007: 1), El debate sobre esta problemática surge en los primeros años de los 70, tras la publicación por D. H. Meadows del libro Los Límites del Crecimiento, La discusión, desarrollada por otros muchos autores en aquel entonces, giraba en torno a si el crecimiento económico conducía sin remedio a una degradación medioambiental y a un colapso social en gran escala. Después de mucho trajinar, se llegó a la conclusión de que el desarrollo económico podía ser sostenido ilimitadamente siempre que fuera modificado para tener en cuenta su dependencia en última instancia con el medio ambiente.

En la visión de Ivan Marcos Fernández (2007: 1), el año 1977 el World Conservation Strategy utiliza por primera vez el concepto de Desarrollo Sostenible, el autor sostiene que el término hace referencia a un crecimiento económico susceptible de satisfacer necesidades de nuestras sociedades en términos de bienestar, a corto, mediano y largo plazo; asimismo establece la hipótesis de que el desarrollo debe responder a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras.

El Desarrollo sostenible no tiene una concepción única, desde un punto de vista de exactitud en su definición; en la actualidad sus características permiten que se mueva de múltiples formas y definiciones, por ejemplo: Desarrollo endógeno, local, sostenible, a escala humana, etc. que provoca una fisonomía múltiple y al mismo tiempo hacen muy diferentes los objetivos a alcanzar por los diversos agentes sociales y/o militantes, cada uno desde su óptica específico-particular.

"El Desarrollo Humano Sostenible valora la vida humana en si misma y en consecuencia tiene a la persona, hombres y mujeres, como el centro y el sujeto fundamental del Desarrollo. Debe posibilitar que todos los individuos, de manera individual y colectiva, logren su capacidad humana en forma plena en todos los aspectos de la vida: social-económico-cultural y político, para poder satisfacer todas sus necesidades o luchar por ellas, para lograr cambios en sí mismas, en sus comunidades y en su país" (LABELLE; 2002: 1).

Naturalmente, esta visión implica el respeto a la diversidad étnica y cultural regional, nacional y local, así como el fortalecimiento de la plena participación ciudadana, generando cambio progresivo en la calidad de vida del ser humano, colocando a éste como centro y sujeto primordial del desarrollo, por medio del crecimiento económico con equidad social y la transformación de los métodos de producción y de los patrones de consumo, que se sustenta fundamentalmente en el equilibrio ecológico en convivencia pacífica y en armonía con la naturaleza.

Análisis general

Empecemos esta parte, haciendo un diagnóstico de los ecosistemas del mundo, en el análisis de Ish Singhal, que por su puesto son bastante alarmantes:

  • Los ecosistemas están siendo presionados excesivamente.

  • La mitad de la "tierra húmeda" del mundo se perdió durante el siglo 20.

  • Aproximadamente, un 70% de las reservas marinas mundiales están siendo explotadas, excediendo el límite biológico.

  • La actividad humana está poniendo en riesgo aproximadamente 60% de los arrecifes de coral.

  • Un 20% de las "tierras secas" están acercándose a la desertificación.

  • Más de 40% de la tierra agrícola ha sido muy degrada (SINGHAL; 2002: 9).

A esto se puede sumar como amenaza desde la óptica social, el incremento poblacional, el crecimiento urbano, los cambios demográficos y los cambios en los valores culturales, exigiendo de manera desafiante a esta sociedad la búsqueda de soluciones responsables, de tal modo que permitan una vida sostenible.

En esta perspectiva y bajo la perspectiva de garantizar la perpetuidad del desarrollo sostenible, es de suma importancia analizar las relaciones entre la economía, el sistema social, el mercado, la innovación y los objetivos de inversión comercial. Siendo así, existen varios detalles claves que ameritan su tratamiento y análisis, estos son:

Estos temas claves en el desarrollo sostenible, debieran ser seriamente considerados y formar parte de la agenda de todos los procesos productivos y del modo de vida contemporáneo de los habitantes del planeta tierra, con mayor énfasis en quienes desarrollan sus actividades y viven en el norte meridional.

"El desarrollo sostenible expresa dos ideas muy claras: el uso racional de los recursos naturales y la protección del ecosistema mundial en las figuras de los ciudadanos (respeto al medio, cambio de hábitos), ciencia (conocimientos y soluciones) y poderes públicos (legislación y cooperación con otros países)" (FERNANDEZ; 2007: 2).

Estas ideas, se van generalizando con bastante profusión en los círculos de opinión, despertando la solidaridad de la gente y ganando muchos adeptos, asimismo los medios de comunicación han empezado a hablar del tema por encerrar contenidos atractivos y hechos de actualidad, hasta se podría decir que es una especie de estar a la moda.

El Desarrollo Sostenible valora la vida humana en si misma y en consecuencia tiene a la persona, hombres y mujeres, como el centro y sujeto fundamental del Desarrollo. Debe posibilitar que todos los individuos, de manera individual y colectiva, logren su capacidad humana en forma plena en todos los aspectos de la vida: social-económico-cultural y político, para poder satisfacer todas sus necesidades o luchar por ellas, para lograr cambios en sí mismas, en sus comunidades y en su país ((LABELLE; 2002: 2).

Naturalmente, la persona en tanto eje central del desarrollo, no debe pecar de un antropocentrismo recalcitrante, haciendo gala de su hegemonía dentro de los seres vivos, más al contrario, buscará complementarse armónicamente con todo el reino natural, que constituye la biosfera. Lo contrario significará una asimetría que será el principio de una dicotomía irreconciliable, con graves consecuencias para las futuras generaciones que se instalaran en el planeta tierra.

A continuación -iluminados por la visión de Ish Singhal (Ob. Cit.)- describimos de manera resumida los cuatro pilares que sostienen el desarrollo sostenible postulados por este autor, estos son:

3.1. Incentivos para un Medio Ambiente Limpio

Estos se pueden sintetizar en los siguientes puntos:

  • Incentivos para fomentar la inversión en nuevas tecnologías o métodos que reduzcan la contaminación.

  • Multar y sancionar aquellas actividades que son fuente de problemas medio ambientales.

  • Fomentar la industria para que se vuelva más eco-eficiente, por ende, reduzca sus necesidades de materiales y costos, reduciendo el consumo de energía eléctrica, disminuyendo la emisión de gases tóxicos y rebajando los pasivos.

  • Usar del valor agregado del material de desecho.

  • Producir bienes que sean durables y se puedan re-usar, y contribuir a las ganancias de productividad.

  • Fomentar iniciativas voluntarias no reglamentadas dentro del contexto de administración de riesgos, y desarrollar opciones y oportunidades.

3.2. Administración para el Desarrollo Sostenible

Los siguientes aspectos deberán ser implementados con el concurso de todos y cada uno de los actores involucrados:

  • Proveer una administración eficiente y efectiva de insumos y recursos, operaciones, prácticas y expendios en el corto y mediano plazo.

  • Construir la base para el desarrollo sostenible y la capacidad para mejorar los objetivos, los estándares de productividad y el monitoreo.

  • Establecer e implementar los índices de desempeño y contabilidad ambiental.

  • Reducir los costos ambientales y proveer una mayor conciencia y contabilidad para la toma de decisiones.

  • Implementar las iniciativas del recurso humano para tener las habilidades requeridas para desarrollar efectiva y de manera real los objetivos del desarrollo sostenible.

  • Desarrollar y mantener una buena relación de trabajo con otros socios, incluyendo la coordinación de políticas de manera horizontal.

3.3. Sociedad y Comunidades Sostenibles

  • Son necesarios nuevos asociaciones y mancomunidades, para lograr un impacto también colectivo.

  • Lograr resultados a través de arreglos de sociedades innovadoras, para realizar la transición de un sistema actual a un desarrollo sostenible.

  • Dar oportunidades para una sociedad comunitaria, por las grandes bondades que ella ofrece.

  • Impulsar los proyectos de riesgo compartido dado que éstos incluyen: información y otras tecnologías, industrias de valor agregado, turismo y desarrollo comunitario.

  • Buscar un apoyo integrado y mutuo con los gobiernos, a través de acuerdos y convenios.

  • Capacitar tanto a las comunidades como a los gobiernos para implementar las metas y objetivos de la sostenibilidad.

  • Lograr comunidades y sociedades fuertes para lograr un progreso continuo hacia el desarrollo sostenible.

3.4. Bases del Conocimiento para la Toma de Decisiones

  • El conocimiento, la previsión y su forma de utilización, en el proceso de toma de decisiones.

  • Integrar los procesos del desarrollo sostenible en políticas y programas, en todos los niveles y sectores.

  • Investigar para poder tener un mejor entendimiento del desarrollo sostenible y las relaciones entre parámetros ambientales, económicos y sociales, y generar políticas integrales.

  • Tomar en cuenta el conocimiento indígena sobre temas ecológico-ambientales, mantenidos por estos pueblos por miles de años..

Actualización

En las actuales circunstancias, a treinta años del surgimiento del concepto de desarrollo sostenible, se avizora algunas acciones concretas para la legitimación y consolidación de este modelo, los mismos están ligados inevitablemente a dos tareas fundamentales, ellas son: la modificación de modalidades insostenibles de consumo y producción, y protección y gestión de la base de recursos naturales del desarrollo económico social, a continuación desarrollamos cada uno de estos propósitos.

4.1. Modificación de modalidades insostenibles de consumo y producción

"Para lograr el desarrollo sostenible a nivel mundial es indispensable introducir cambios fundamentales en la forma en que producen y consumen las sociedades. Todos los países deben promover modalidades sostenibles de consumo y producción; los países desarrollados deben tomar la iniciativa al respecto y todos los países deben beneficiarse de ese proceso, teniendo en cuenta los principios de Río, incluido, entre otros, el de la responsabilidad común pero diferenciada (principio 7 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo). Los gobiernos y las organizaciones internacionales competentes, el sector privado y todos los grupos principales deben desempeñar un papel activo con miras a modificar las modalidades insostenibles de consumo y producción" (NNUU; 2002: 19).

Lo anterior entraña inevitablemente, la adopción de una serie de medidas y en todos los niveles, los mismos que pueden ser esquematizadas en los siguientes párrafos, haciendo eco del Informe de la Cumbre Mundial del Desarrollo Sostenible en Johannesburgo (Sudáfrica) en septiembre de 2002, en sus partes más sobresalientes:

  • Acelerar el cambio hacia modalidades de consumo y la producción sostenibles con objeto de promover el desarrollo económico y social dentro de los límites de la capacidad de sustentación de los ecosistemas.

  • Aumentar las inversiones en métodos de producción menos contaminantes y medidas de eficiencia ecológica en todos los países

  • Integrar las modalidades de producción y consumo en las políticas, programas y estrategias de desarrollo sostenible.

  • Promover la responsabilidad en los círculos empresariales, alentando su desempeño en las esferas social y ambiental.

  • Alentar a las autoridades competentes para que tomen en cuenta consideraciones relacionadas con el desarrollo sostenible.

  • Instar a los gobiernos, y las organizaciones regionales e internacionales competentes a que, apliquen las recomendaciones y conclusiones sobre la utilización de la energía para el desarrollo sostenible

  • Promover un enfoque integrado de la formulación de políticas para los servicios y sistemas de transporte

  • Evitar la producción de desechos o reducirla al mínimo y aumentar al máximo la reutilización, el reciclado y el empleo de materiales alternativos

  • Utilizar de manera racional los productos químicos y proteger la salud human y el medio ambiente, reduciendo al mínimo los efectos adversos

4. 2. Protección y gestión de la base de recursos naturales del desarrollo económico y social

"Las actividades humanas tienen efectos cada vez mayores en la integridad de los ecosistemas que proporcionan recursos y servicios esenciales para el bienestar y las actividades económicas. Gestionar la base de recursos naturales de modo sostenible e integrado es esencial para el desarrollo sostenible. A ese respecto, para invertir la tendencia actual de degradación de los recursos naturales es necesario aplicar estrategias que incluyan objetivos aprobados a nivel nacional y, cuando proceda, a nivel regional para proteger los ecosistemas y asegurar la ordenación integrada de la tierra, el agua y los recursos vivos, al tiempo que se fortalece la capacidad local, nacional y regional" (NNUU; 2002: 28).

Naturalmente, para llevar a la práctica el anterior enunciado se requiere la adopción de una serie de medidas y en todos los niveles, los mismos que pueden ser resumidas en los siguientes párrafos, haciendo eco del Informe de la Cumbre Mundial del Desarrollo Sostenible en Johannesburgo (Sudáfrica) en septiembre de 2002, en sus partes más sobresalientes:

  • Cumplir el objetivo de desarrollo del Milenio relativo al agua potable, reduciendo a la mitad el porcentaje de personas que no cuentan con agua potable, hasta el año 2015.

  • Elaborar planes de gestión integrada y aprovechamiento eficiente de los recursos hídricos.

  • Apoyar a los países en desarrollo y con economías en transición en las iniciativas que tomen para vigilar y evaluar la cantidad y calidad de los recursos hídricos.

  • Establecer una coordinación y cooperación eficaz, para asegurar el desarrollo sostenible de los océanos, entre los organismos pertinentes, adoptando medidas integrales.

  • Adoptar medidas en todos los planos para lograr la sostenibilidad de la pesca,

  • Promover la aplicación del Programa de Acción Mundial para la protección del medio marino frente a las actividades realizadas en tierra.

  • Mejorar las medidas y reglamentaciones de seguridad del transporte marítimo internacional, de material y desechos radiactivos.

  • Aplicar y evaluar la gestión de riesgos en desastres, bajo un enfoque integrado, inclusivo y que abarque las actividades de prevención, mitigación, preparación, respuesta y recuperación

  • Estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero y reducir la contaminación atmosférica.

  • Lograr de manera ecológicamente sostenible, el incremento de la producción de alimentos y el mejoramiento de la seguridad alimentaria.

  • Fortalecer la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación.

  • Adoptar medidas de protección, con respecto a los cambios climáticos en los ecosistemas montañosos.

  • Promover el desarrollo sostenible del turismo ecológico

  • Aplicar de forma más eficiente y coherente la reducción del ritmo actual de pérdida de la diversidad biológica, adoptando medidas en todos los planos

  • Lograr la ordenación sostenible de los bosques, para reducir la deforestación y la perdida de la biodiversidad.

  • Adoptar medidas en todos los planos, para aumentar la contribución de la minería, los minerales y los metales, al desarrollo sostenible.

Discusiones

En este acápite, pondremos en el tapete del análisis y la discusión el concepto de desarrollo sostenible, dejando entrever una especie de desencuentro con características de divorcio entre economía y ecología, proceso que se ha venido gestando desde los años setenta como resultado de la dinámica de desarrollo acelerado de la humanidad, privilegiando una visión economicista cada vez más determinante, en detrimento de la esencia ecológica.

"Subrayemos, pues, que mientras la ecología, al igual que la economía de la naturaleza del siglo XVIII, razona sobre el conjunto de la biosfera y los recursos que componen la Tierra, la economía suele razonar sobre el conjunto más restringido de objetos que son apropiables, valorables y productibles…mientras que la economía suele trabajar con una noción de sistema permanentemente equilibrado, que se cierra en el mero campo del valor, aislándose del mundo físico sin dar cuenta de las irreversibilidades, la ecología, trabaja con sistemas físicos abiertos (que intercambian materiales y energía con su entorno), permanentemente desequilibrados y sujetos a la flecha (unidireccional) del tiempo que marca la Ley de la Entropía" (NAREDO; 2001: 5-6)

Estos hechos dicotómicos, llaman la atención poderosamente a la conciencia humana, obligándolo a hacer una retrospección seria sobre el devenir histórico, que si bien se ha ido desarrollando aceleradamente en términos civilizatorios, acuñando riqueza y bienestar; este hecho ha provocado efectos colaterales irreparables, es decir el apetecido progreso es a costa de socavar la propia condición humana así como su entorno físico natural, con daños en muchos casos cada vez más irreversibles.

En consecuencia, estamos asistiendo a un conflicto entre ecología y economía, contradicciones emergentes de la sociedad industrial campante en el mundo entero, disfrazado de discursos ambientalistas mediáticos, pero que en los hechos la praxis diaria demuestra una interlocución poco o nada válidas, lideradas por los líderes del desarrollismo asociado al crecimiento económico, a pesar de que existe una sensibilidad creciente de parte de la sociedad civil, con respecto a los daños ecológico-ambientales que ocasionan las sociedades contemporáneas.

"…se olvidaran las anteriores advertencias tildadas de "catastrofistas" y se abrazara de nuevo sin reservas la fe en la salvación por el crecimiento económico, envolviéndolo, eso si, con el término más ambiguo "desarrollo" y aderezándolo con el adjetivo "sostenible"... Se trata, en suma de oscurecer el hecho de que si por desarrollo se entiende algo que entraña "una aceleración sostenida por una fuerza constante, es seguro que no puede ser viable. Por tanto, la frase desarrollo sostenible sería lo que los anglosajones denominan un oximoron, o combinación de términos contradictorios o incongruentes…" (NAREDO; Ob. Cit.: 13)

Significa entonces que, el concepto relativamente revolucionario de "Desarrollo Sostenible", de pronto no es el gran puente que se esperaba entre el desarrollismo y el conservacionismo, denotando entonces un carácter ambiguo y contradictorio, puesto que el constante cacareo del concepto en cuestión, no fue útil ni siquiera para modificar las tendencias al incremento en la utilización de recursos y residuos en los países ricos. La perorata del desarrollo sostenible para lo que sirvió realmente fue para legitimar el crecimiento económico, esto podemos comprobar a simple vista solo con mirar el contexto local y global de la humanidad, cada vez más caótica ecológicamente.

Entonces, el desarrollo sostenible entendido como aquella frase célebre de los años 70 que permite "satisfacer nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas" (BRUNDTLAND; 1988), queda en entredicho, puesto cada vez más parece expresar un discurso teórico que se aleja notoriamente de la realidad humana y ambiental.

El desarrollo sostenible al ser el manto verde que cubre y cobija a la civilización occidental, más parece cómplice de ésta que una verdadera propuesta sostenible, es como la imagen verde de una muerte anunciada. Lo que llama poderosamente la atención es que los países del norte -los que más contaminan la biofera- son los que hegemonizan el discurso ecológico con muchos matices mentirosos; estas alocuciones generalmente están orientadas a atacar los efectos y no así las causas tangibles y realmente medibles, es decir su preocupación se centra en los residuos antes que en la explotación desmedida los recursos.

"Resulta cada vez más deshonesto mantener esta ilusión cuando la industrialización ha situado a los países ricos en una situación privilegiada generalmente irrepetible, haciendo de ella un bien "posicional", que les permite mantener sus patrones de vida, en franca expansión, con cargo al resto del mundo: la atracción de capitales y recursos ejercida por el Norte se sostiene cada vez más con cargo a las áreas de apropiación y vertido del Sur y, en suma, el actual modelo el bienestar del Norte se apoya (en) y origina (el) malestar del Sur" (NAREDO; Ob. Cit.: 17)

Ciertamente, el crecimiento económico liderado por los países ricos del norte, disfrazado ahora de desarrollo sostenible, con su mecanismo del crecimiento económico, tiene un ciego instinto de promoción competitiva, a quien no le interesa, los daños sociales y ambientales, a tal punto de obligar subliminalmente a la humanidad, a asumir como algo normal e inevitable. Sin embargo, a los ojos críticos este modelo de sociedad tiene un perfil cada vez más irracional y hasta aberrante, ya que se constituye en un potencial productor de daños ecológicos y humanos.

"Para ecologizar el modo de pensar económico, la economía ecológica debería, en primer lugar, contribuir a desmontar razonadamente toda esta mitología y a diversificar de nuevo la noción de riqueza, reforzando otra vez el peso de los aspectos más patrimoniales e inmobiliarios (que subrayan la importancia del patrimonio natural entre los bienes raíces). Sin embargo los vientos desarrollistas y conservaduristas de los últimos tiempos han forzado a los practicantes de la economía ecológica a contemporizar cada vez más con el aparato conceptual de la economía ordinaria, aceptando metas tan de compromiso como la del desarrollo sostenible" (NAREDO; Ob. Cit.: 19)

En todo caso, lo que toca es trascender la economía de mercado, con su mitología de producción y crecimiento autosuficiente, modificando sus estructuras más intimas, para convertirla en un concepto más amplio, abierto y transdisciplinaria haciendo uso de todos los enfoques posibles y tratar los problemas de manera integral

Si bien en el mundo dominado por la visión monocultural economicista de la era industrial, el concepto del Desarrollo Sostenible había surgido como una postura bastante prometedora, hasta se creyó que los problemas ecológicos y sociales ya habían sido solucionados; empero realizando un exhaustivo análisis hemos ido encontrando el disfraz disimulado de este concepto globalizador, cuya mascara verde no hace otra cosa que perpetuar el perfil desarrollista y de crecimiento.

En esta perspectiva, si hacemos un pequeño esfuerzo en el panorama de los modelos de desarrollo, encontraremos que existen otras formas de enfocar la economía, que nos harán ver que nos son únicamente aquellas centradas exclusivamente en indicadores cuantitativos, sino más bien nos mostrará senderos con parámetros cualitativos y subjetivos, en complementariedad con lo cuantitativo, que tienen su funcionalidad y razón de ser en contextos locales como es el caso de Bolivia.

Así, en la visión andina del pueblo aymara, el principio básico del desarrollo es el suma qamaña o calidad de vida, traducido literalmente como el bien vivir en el idioma aymara, tiene como principio básico el bienestar colectivo e individual de la sociedad indígena/originaria. El bien vivir significa que el hombre-mujer tiene que en lo posible vivir la vida en relación equilibrada con las divinidades locales y regionales, con los mismos hombres-mujeres, con la comunidad de ayllus y markas, con el entorno natural o geográfico-territorial que significa básicamente tener los recursos necesarios en cuanto a la materialidad de las cosas y también una plenitud en lo espiritualidad del ser social y su existencia corporal.

Esto es lo que llamaríamos como regla social que es el no ser "muy rico" ni ser "muy pobre" sino vivir en el intermedio de los dos polos para entender desde esa intermediedad la experiencia propia de la vida en sentido de que la vida humana es una totalidad que va más allá de los dos extremos que ha creado el mundo occidental como es ser rico o ser pobre. El ser jaqi (persona) es vivir bien como gente según sus propias particularidades locales y regionales. 

El occidente llama a esto el bien vivir del desarrollo material en la modernidad. Mientras que el mundo indígena/originario busca como fundamento de la vida: el bien vivir y el sentido de ser gente de bien social y humano para tener una sociedad en lo posible justa, equilibrada, con autogobierno múltiple, y amplio horizonte espiritual para entender el mundo de la materialidad de las cosas y la espiritualidad de las cosas del mundo de la vida.

Entonces, el desarrollo es conseguir el bien vivir tanto con la materialidad de las cosas y la espiritualidad de las cosas del mundo. Es desarrollar la capacidad de gestionar la riqueza material y la riqueza espiritual para lograr del hombre-mujer toda una complejidad holistica social e humana que contiene el ser social humano organizado que es toda una filosofía de la realidad social e histórica y conceptual del mundo de las cosas y la cosmovisión histórica.

Por varios de estos hechos los abuelos-abuelas y los padres-madres suelen siempre decir que la única cosa que el hombre-mujer debe buscar es vivir como gente con alto significado de dignidad, honestidad, trabajador, con claridad suficiente para vivir la vida social, y manejo transparente de lo público o lo privado, es decir, ser un ser completo y practicante de la vida social, humana, organizativa, territorial, espiritual y moral.

En muchos sentidos el orden del Estado republicano-colonial boliviano, choca con este sistema del bien vivir porque éste las compartimenta en partes de mutua exclusión que divide la totalidad en estancos contrapuestos que en el fondo hace parte efectiva del mecanismo de la dominación estatal y cognoscitiva de la realidad como colonialidad desgarrante de la propia realidad.  

La tierra, el territorio, la lengua, el agua (ríos, lagunas, vertientes), las montañas, la vida social, la vida humana, la organización social, es decir, los cuatros tiempo-espacio, el alax pacha, alay pacha, aka pacha y manqha pacha (el espacio del mundo sideral, el cielo hasta donde hay gravedad, este espacio de hoy y aquí y el mundo de adentro) es el bien común de toda la humanidad. En el plano de la factualidad concreta el "bien común" tiene su especificad en el gobierno de los intereses colectivos y los intereses individuales como una totalidad compleja y a la vez concreta operativa.

La tierra es un "bien común" al igual que el agua, el aire, el territorio, los recursos naturales renovables y no renovables que tiene el territorio, las decisiones colectivas, los recursos económicos, la autoridad-poder colectiva, etc. El "bien común" es de todos para el bien vivir también de todos hombres-mujeres. Las instituciones del ayllu y marka son la parte operativa institucional del gobierno del bien colectivo porque es un patrimonio de autoorganización social propia con instancias o espacios-tiempo para la reproducción de la sociedad indígena/originaria. Nadie individual y grupalmente es propietario de estas instancias sino que todos ellos pertenecen a la colectividad o el común de los ciudadanos comunales.

El ayllu-marka o el conjunto de comunidades rurales, al igual que las capitanías en la amazonía son instancias de gobierno del "bien común" según cada una de las características propias referidas éstas últimas a las condiciones de los Estado-nación republicana existentes en los diversos países y a nivel de los mundos locales y regionales. Las autoridades originarias lo que hacen de este modo es lograr y ser el referente-garante del "gobierno del bien común" que en muchos de sus sentidos está expresada naturalmente en la materialidad de los recursos naturales y organizativos.

De este modo en el mundo indígena/originaria es de gran importancia política, social e histórica el que se tenga el "gobierno del bien común" como garantía de la reproducción de las colectividades humanas y divinas. Por esto el "gobierno del bien común", en aymara, taqikunas taqpachanitaki, todas las cosas para todos, tiene un peso específico en la gestión o administración de los bienes materiales y espirituales del ayllu o marka o las capitanías a través de una gestión pública controlada comunalmente y disfrutada también de ese mismo modo con lo ya dicho y aclarado peso del renacimiento del bien individual.   

En la mayoría de los casos que se han conocido, si no se respeta el "gobierno del bien común" pues la sociedad toda entra en movimiento para buscar por todos los medios para restituir nuevamente el sentido de este "gobierno del bien común" sancionando públicamente y en los espacios más íntimos a los infractores según cada caso que puede ser de gravedad o simplemente de falta leve. Aunque el violentar el "gobierno del bien común" es un hecho muy grave por lo que su sanción también es duro. Es decir, es toda una sociedad en movimiento restituye el o los principios alterados porque éste corresponde a todos los hombre-mujeres, las divinidades y el entorno ecológico en su conjunto.  

En consecuencia, en Los Andes bolivianos, particularmente en los pueblos aymaras, existe un modelo de desarrollo que ha regido por cientos de años denominado suma qamaña, vivir bien o calidad de vida, que es una articulación entre lo cualitativo y lo cuantitativo, entre lo individual y lo colectivo, entre la persona y todo su entorno natural, entre lo material y lo espiritual. Este modelo de vida va mucho más halla del desarrollo sostenible analizado líneas arriba, por su carácter humano y factualmente sostenible; sin embargo, este modelo de desarrollo no es un atributo privativo de Bolivia, sino puede constituirse en un aporte para toda la humanidad.

Recomendaciones

Casi paralelamente al surgimiento de la teoría del desarrollo sostenible, en America Latina ha surgido un pensamiento contestatario al desarrollismo industrial, que cada vez va cobrando mayor corporeidad, de hecho como no esta enmarcado en la corriente clásica de economía de mercado, quizá se le haya dado poca importancia; pero, siendo que el actual estado de cosas centrado en un economicismo recalcitrante, que además anuncia la muerte de todo organismo vivo en un futuro cercano, constituye una prioridad sorber otros enfoques de desarrollo como alternativo a aquel centrado en lo acumulativo.

En esta perspectiva, el surgimiento de un Desarrollo a Escala Humana anuncia la salvación de la humanidad, cual si fuera una luz al final del túnel, constituyéndose en una especie de antitesis a las teorías clásicas y tradicionales de hacer economía, con indicadores cualitativos y no meramente cuantitativos.

"El mejor proceso de desarrollo será aquel que permite elevar más la calidad de vida de las personas…La calidad de vida dependerá de las posibilidades que tengan las personas de satisfacer adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales" (NEEF; 2001: 23)

Los postulados de una Economía Transdisciplinaria para la Sustentabilidad esgrimidas por Manfred Max Neef tiene su punto de partida en cinco ejes fundamentales, los mismos son como sigue:

  • 1. La economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía.

  • 2. El desarrollo se refiere a las personas y no a los objetos.

  • 3. El crecimiento no es lo mismo que el desarrollo y el desarrollo no precisa necesariamente de crecimiento.

  • 4. Ninguna economía es posible al margen de los servicios que prestan los ecosistemas

  • 5. La economía es un subsistema de un sistema mayor y finito que es la biosfera y por lo tanto el crecimiento permanente es imposible (NEEF; 2007)

En este mar de consumismo en el que nos ha introducido el crecimiento económico, el Desarrollo a Escala Humana, plantea un nuevo modo de interpretar la realidad, ver y evaluar de manera diferente la realidad, las personas y su relación con la naturaleza, donde el protagonista central es el ser humano y no los objetos como ocurre con el desarrollo económico productivo.

Los postulados de la teoría de Neef, de manera análoga van en armonía con el suma qamaña (calidad de vida) del mundo andino de Bolivia, descrito en el anterior punto, ambos pregonan la calidad de vida, la humanización de la economía, la armonización hombre-naturaleza-tecnología, lo interesante aquí es que ninguna de las dos corrientes excluye lo individual ni lo cuantitativo, sino más bien lo ven como algo complementario.

Los pilares sobre los que se sustenta la propuesta de Neef son las siguientes:

  • 1. Satisfacción de la necesidades fundamentales

  • 2. Generaciones de niveles crecientes de autodependencia

  • 3. Articulación hombre, naturaleza, tecnología (NEEF; 2007)

En este nuevo escenario del desarrollo a escala humana, los protagonistas centrales del devenir desarrollista son las personas en tanto sujetos y no objetos, pero eso sí en franca armonía con todo el entorno natural que le rodea. Es recomendable entonces, adentrarse epistemológica y metodológicamente en esta teoría emergente, en aras de reorientar el rumbo equivocado en el que la humanidad esta embarcada.

Conclusión

La época de los años setenta ha marcado el advenimiento de un Nuevo concepto en la historia de la humanidad, bajo el denominativo de Desarrollo sustentable; un concepto nuevo en aquel entonces pero que poco a poco fue tomando cuerpo en todos los ámbito de la vida social y principalmente comunicacional. En aquel entonces esta teoría encandiló a los fanáticos de esta corriente del desarrollo.

La idea de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la pervivencia de las generaciones futuras, cayó muy bien a todos principalmente a los abanderados de la revolución verde, era un discurso revolucionario en aquel momento de auge industrial, abriendo una gran esperanza en la sostenibilidad de un desarrollo humano.

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