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Criminología (página 2)




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DIFERENCIA EN EL ASPECTO PSIQUICO ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER

Monografias.com

Criminalidad Masculina y Femenina.-

Entre las razones que explican por qué la criminalidad femenina es realmente menor que la masculina, se hallan los caracteres propios de cada sexo. El hombre es más activo y participa más en la vida social. Lo que puede significarle mayor número de oportunidades y tentaciones de delinquir, es más agresivo, actitud para la cual está mejor dotado por su propia constitución.

La mujer es más pasiva ante la vida, más débil, se halla más sujeta al control de la familia y de la vecindad. Hay ciertos delitos que casi solo los hombres cometen (violación, secuestro, seducción, etc.) en el que la mujer es tomada en cuenta como víctima. Otros por estar más aproximados a su trabajo, los funcionarios públicos. A más de las antropológicas, hay enorme importancia en los factores sociales.

A pesar de la mayor actividad de la mujer hoy día, en las relaciones extra hogareñas no dio incremento con relación a los varones. Constancio Bernaldo de Quiroz hace notar que dividimos la delincuencia en común social y política.

Las mujeres cometen delitos que escapan con mayor facilidad a las estadísticas o que son de difícil descubrimiento y prueba (aborto, violación, vicio comercializado, etc.)

Hay que hacer notar la disparidad de los motivos del delito, de acuerdo con las características de cada sexo, el hombre delinque movido por motivos relativos a su predominante tendencia agresiva, activa y frecuentemente ligados con circunstancias económicas, la mujer se mueve impulsada por factores relacionados con el hogar, la adquisición y conservación de la familia, la alimentación de los hijos, el amor, etc. La mujer difícilmente mata a hachazos o cuchilladas, estrangulamiento o sofocación.

Los delitos sexuales.-

Denominados así por los códigos penales, como el homicidio y las heridas por sadismo o venganza, robos y hurtos que resultan del fetichismo:

Causas;

  • a) Funciones Sexuales Fisiológicas: salidas moralmente no recomendables (concubinato, prostitución, estupro, la violación y el secuestro)

  • b) Condiciones Sexuales Patológicas: Puede llevar a incrementar ciertas formas especiales de prostitución; pero en otras ocasiones, los contactos aberrados implican o traen por consecuencia variados delitos, que van desde el asesinato hasta la corrupción de menores, satiriasis, sadismo, ninfomanía, fetichismo que ocasiona robos y hurtos (cleptomanía) etc.

  • c) Desorganización Familiar y de la Vecindad: Son antesala de faltas y delitos sexuales, sobre todo en la temprana edad de la pubertad, creando oportunidades para la corrupción de los hijos por personas extrañas.

  • d) Situación Económica: En los casos de extrema riqueza o pobreza, sobre todo en la seducción y corrupción de menores.

  • e) Desorganización Social General: La comisión de delitos sexuales, crisis políticas, desmoralización general de la población.

  • f) El Vicio Comercializado: Tras de él se hallan muchos delitos, sobre todo de corrupción de menores, incitación a la prostitución, juegos prohibidos, expendio de estupefacientes y trata de blancas, etc.

Criminología de la prostitución

Concepto de prostitución.-

Ejercicio de comercio carnal mediante precio. Por regla general es practicado por la mujer en una relación heterosexual, pero también cabe admitir que se realiza en una relación homosexual, así como también que la prostitución sea masculina en una relación heterosexual y más frecuentemente homosexual.

El derecho positivo castiga al que con ánimo de lucro promueve o facilite la prostitución. Se trata de un delito contra la honestidad y su gravedad puede atenuarse en razón de la edad de la víctima, abuso de autoridad, etc.

La prostitución y Sexo.-

La prostitución se halla estrechamente relacionada al sexo, lo estudiamos desde el punto de vista sistemático, también podría estudiárselo en la parte correspondiente a Sociología Criminal, pero, nos interesan sus caracteres y repercusiones criminales por las siguientes razones:

  • 1) Porque en algunas partes del mundo, su ejercicio es un delito.

  • 2) Porque aún donde no lo es, se halla en estrecho contacto con el delito y la comisión de ellos (trata de blanca, corrupción de menores, encubrimiento, expendio ilegal de alcoholes, estupefacientes, bandas de traficantes, contagio venéreo, homosexualidad, etc.)

  • 3) Porque es equivalente a delito, una mujer en vez de delinquir puede dedicarse a la prostitución.

Las Mujeres Prostitutas y Delincuente.-

Lombroso pensó que los criminales tienen una sola salida, el delito, la mujer tiene dos, el delito y la prostitución, generalmente prefiere esta última, porque no se sanciona. Las prostitutas natas tienen caracteres de los criminales y costumbres propias del primitivismo y del salvajismo, tales como la promiscuidad (mezcla, confusión) También Lombroso consideró que hay factores ambientales naturales del delito -clima, sociales. "Casi nunca se los puede atribuir una causa única sin relación con otros". GORING desechó la teoría lombrosiana del criminal nato.

¿Qué es prostitución? Para que exista prostitución se requieren las siguientes condiciones:

  • Que haya relaciones sexuales normales o anormales (homosexuales) Pollitz considera que solo puede hablarse de prostitución cuando una mujer ejerce su comercio con varones. Sin embargo, creemos que no debe excluirse el caso de la homosexualidad en vista de que existe desde hace tiempo una verdadera profesionalización de este tipo, sobre todo en las grandes ciudades.

  • Que los actos se realicen por una remuneración; no se debe tener en cuenta solo el pago en dinero, sino también el que se hace por cualquier otro medio e implique una recompensa traducida en ventajas materiales.

  • Que los actos sexuales sean frecuentes.

  • Que exista como elemento más característico un cierto número de personas con las cuales el acto se realiza.

Causas que llevan a cometer delitos sexuales.-

La satisfacción sexual aún de las personas normales, que ofrecen medios de satisfacción a tendencias anormales de los clientes, al mismo tiempo que da salida a los impulsos de quienes viven de la profesión; no es raro encontrar casos de ninfomanía entre ellas, muchas se dedican para tener un medio de vida o para aumentar las entradas conseguidas mediante trabajos normales. La mujer muy pobre no es raro que se venda para subsistir; luego no hay dificultades para continuar en el oficio, toda vez que la prostitución es jamás rendidora que la mayoría de los trabajos honrados y sin el esfuerzo que ellos implican, a algunas mujeres, les proporciona un estado de independencia y desahogo que es difícil de renunciar.

Parte de las prostitutas se reclutan entre muchachas que viven en la calle prácticamente, porque el hogar es excesivamente miserable e incómodo y no invita a quedarse en él. A veces son los propios padres lo que empujan más o menos directamente a sus hijas hacia la prostitución (hogares desechos, disputas frecuentes, madres que trabajan, etc.)

El hecho de que exista indiferencia frente a la prostitución suele traer por consecuencia el que celestinas, rufianes, prostitutas, no experimenten ningún remordimiento y crean que ejercen una industria tan respetable y útil como cualquier otro.

La debilidad mental suele arrastrar hacia la prostitución o por complejos de inferioridad o carencia de perfecciones. Las publicaciones y revistas pornográficas obran como estímulos para dar el primer paso en la carrera.

Características de las prostitutas.-

Hay diferencia entre las de burdel y las libres, las primeras que se halla más sujetas a defectos y más ligadas con ciertas formas delictivas. Las prostitutas tienden a una vida parasitaria, se revela en el odio al trabajo continuado, lo que se traduce en dificultades para su reforma.

La prostituta libre que trabaja y hace de la prostitución una fuente de entrada suplementaria. La propensión al despilfarro es resultante de su falta de espíritu de previsión y de ahorro, consecuencia a su vez muchas veces de la debilidad mental; aman la ostentación y el lujo. El abotagamiento mental puede ser causa de la prostitución pero también efecto de la misma, a raíz del alcoholismo, estupefacientes, excesos sexuales, etc. característica de las de burdel.

Bonhoeffer; En sus estudios sobre prostitutas reclusas encontró dos tercera parte del número total investigada eran anormales mentales.

Las prostitutas libres no se hallan tan ligadas estos efectos; en cuanto a la sexualidad, se ha hecho notar que entre las prostitutas son más frecuentes que en la población normal, los extremos de frigidez y de hipersexualidad.

La criminalidad y la edad

Importancia de la edad en la causación de la criminalidad.-

La personalidad –la totalidad humana- posee capacidades de acción y reacción que varían a medida que el tiempo pasa para ella. Por eso, para comprender la conducta de cada individuo, no basta conocer los caracteres generales del ser humano, sino que es preciso detallar los que asume en las sucesivas etapas de su vida.

Caracteres de las distintas etapas vitales.-

La vida humana puede dividirse en cinco etapas: Infancia, juventud, adultez, madurez y senilidad.

  • a) Infancia. Etapa que abarca desde el nacimiento hasta los 12 años de edad aproximadamente, carece de capacidad de abstracción (entendimiento) depende de imposiciones de la familia. La infancia dentro de los límites que lo hemos señalado, se halla fuera del Derecho Penal. Lo primero que el niño necesita es adaptarse al medio ambiente, a fin de conservar la propia vida.

  • b) Juventud. Etapa que va desde la infancia hasta la adultez; es un período de ocho a diez años que se divide en tres subperíodos: pubertad, adolescencia y juventud propiamente dicha. En él existen caracteres distintivos de esta etapa: 1) el desarrollo corporal; 2) la madurez sexual; 3) la capacidad de pensamiento abstracto y 4) la responsabilidad social. Está propenso a cometer delitos, generalmente en cuadrillas o grupos asociados, sin prever las consecuencias. Según Holligwotch el adolescente a de buscar su propio camino para llegar a ser el adulto que quiere; las actitudes rebeldes al mundo que es real o imaginariamente opresivo y producen malas conductas en el adolescente; por el que Holligwotch ha podido decir que la rebeldía y los intentos de autodeterminación llevan a "la delincuencia, la invalidez fingida y el suicidio".

  • c) Adultez. El adulto está en la plenitud de sus fuerzas, por lo cual rinde mucho en beneficio de la comunidad; al mismo tiempo, se desarrollan en él los llamados mecanismos de compensación psíquica, que facilitan su adaptación social, sin mayores conflictos. Dura hasta los 45 años en la mujer y hasta los 50 en el hombre, más o menos. Característica general típica es la adaptación en la sociedad.

  • d) Madurez. Se extiende por los 10 años posteriores a la adultez, aproximadamente. Durante esta etapa cesan o, por lo menos, se debilitan considerablemente las actividades genitales normales, la crisis es más aguda en la mujer que en el hombre. Estos años por el apasionamiento y desequilibrio, recuerdan a los de la juventud. Las tendencias egoístas adquieren gran significación y suelen manifestarse a través de epicureismo extremado.

  • e) Senilidad. Sigue a la madurez. En la senectud, tiene tanta importancia el sentirse viejo, como el serlo. Desde el punto de vista de la criminalidad. Las funciones fisiológicas y psíquicas disminuyen tanto en cantidad como en calidad. Las aptitudes personales decaen precisamente cuando se ocupa el apéndice de la figuración social o intelectual resultan comprensible la tendencia al temor de la competencia de los más jóvenes, los odios y las envidias. En el viejo predominan la tristeza y el miedo, (inseguridad y desconfianza)

Entre los jóvenes y adultos hay una notable alza de la criminalidad, pero luego se presenta un rápido descenso. Entre las mujeres, el alza no es tan grande, pero el descenso es mucho más lento.

Edad y delitos.-

La edad influye en el delito en tres aspectos principales: el número, la forma de comisión y la clase y tipo de delictivo. La mayor cantidad de delitos cometidos se halla entre el fin de la juventud y el comienzo de la adultez (de los 19 á 25 años) se ha observado que, hasta los 40 á 45 años, las personas constituyen una mayor proporción entre los delincuentes que en la población normal. Los jóvenes tienen más oportunidades de emprender actividades sociales y moralmente peligrosas; son proclives a la desorganización y la desmoralización. La vejez disminuye la agresividad y la fuerza; además, la pena de muerte y las condenas de prisión de larga duración, van retirando de la circulación a muchos de los delincuentes más peligrosos.

Edad y especies de delitos.-

Se destaca el predominio de los delitos de fuerza en la juventud, se ha notado la influencia grande de la familia, la vecindad, la pandilla, la escuela, etc. carece todavía de la capacidad adecuada para cometer estafas, defraudaciones, quiebras, falsificaciones, pues estos delitos requieren de cierta especialización y destreza en un oficio, por otro lado, la sexualidad despertada, no controlada ni dirigida por los causes debidos es otra de las grandes fuentes de la delincuencia juvenil.

La edad adulta supone equilibrio. Se tiene la fuerza para cometer delitos violentos, pero también la capacidad de inhibir los impulsos de actuar de tal forma, época de mayor actividad social, los altos puestos que se alcanzan, posibilitan a cometer los delitos antes numerados difíciles para el joven.

La madurez coincide con una grave crisis corporal y anímica, la actividad social comienza a disminuir lo mismo que las fuerzas; la filia, los hijos se dispersan. La crisis sexual se manifiesta principalmente en las mujeres, las que tienden a una criminalidad peculiar.

En la senilidad, las fuerzas han decaído; el anciano se aparta de la sociedad. Se presenta la criminalidad típica de los débiles, se parece mucho a la de la mujer (injuria, calumnia, incendio, encubrimiento y contra la moral).

El factor económico y la criminalidad

La Economía en Nuestra Cultura.-

El tipo de valor que se coloca en el trono, dominado a los demás, varía según el momento cultural en que se vive; si lo religioso ocupó el centro de la vida individual y social en la Edad Media y si lo estático fue lo más altamente apreciado en ciertos momentos del Renacimiento, hoy lo económico se ha convertido en eje de la vida, sobre todo social, fuente de polémicas teóricas y de contraposiciones prácticas.

El factor económico ha de tener enorme repercusión en la conducta humana general, incluyendo el crimen. Lo mismo sucedía con lo religioso en la Edad Media, o los nacionalismos del siglo pasado.

No se trata sólo de teorías. La propia realidad nos muestra ejemplos de pobreza exagerada o de exageradas acumulaciones de dinero; críticas que suelen llegar al terreno de los hechos; huelgas y represiones frecuentemente conducidas fuera de los causes de la legalidad; actividades delictuosas -por lo menos formalmente delictuosas- contra el estado y las autoridades, para imponer tal o cual sistema económico y reemplazar al que se considera caduco e injusto; crisis más o menos periódicas que provocan cierres de fábricas, quiebras y desocupaciones gigantescas; padres que, al no poder sostener a su familia, pierden autoridad y provocan la desunión en la misma; procesos inflacionarios y -raramente- deflaciones; alzas de precios y baja real de los salarios; clima de descontento propicio al desorden y tantas otras condiciones sociales que sin duda se hallan estrechamente ligadas con el régimen económico, aunque no exclusivamente con él.

Sin embargo, aunque importante, el factor económico no es el único que determina la conducta humana; a su lado, coactuando, se encuentran otras fuerzas sociales que, a veces, en el caso concreto, pesan más que la economía y sus inmediatas consecuencias; y, desde luego están también las causas biológicas y psíquicas.

Pobreza y Delito.-

La insuficiencia de medios económicos con que cubrir las necesidades, sobre todo si son elementales, ha sido comúnmente acusada de aumentar el número de delitos y de conductas antisociales en general.

La desproporción entre lo que se necesita y la capacidad para alcanzarlo tiene consecuencias mucho más complicadas que las que se podría pensar en un primer momento.

Ya el siglo pasado, Von Mayr creyó descubrir una estrecha relación entre el precio del trigo y el número de hurtos; para él cada real de aumento en el precio del primero se manifiesta en un hurto más; y al revés, cuando el precio del trigo descienda. Si se compara los índices comerciales -que no depende de un solo dato sino de la combinación de varios- es hoy posible comprobar una relación proporcional entre tales índices, por un lado, y los delitos contra la propiedad, y la prostitución como por otros.

Por ejemplo, en la primera posguerra, la malta y la cerveza eran caras y de mala calidad; por tal razón, se las consumía menos y se produjo una baja en la delincuencia causada por el alcoholismo.

En la apreciación de la pobreza y de la baja de los precios hay que considerar también los casos de desocupación colectiva; entonces hay precios bajos; sin embargo sus influencias beneficiosas sobre la criminalidad son anuladas y hasta superadas porque no se cuenta ni siquiera con lo necesario para cubrir esos precios bajos.

Sin embargo, Barnes y Teeters han demostrado que los delincuentes pobres son también relativamente más que en la colectividad. Estos datos tienen, sin duda, mucho peso; pero hay que guardarse de otorgarle valor decisivo en demostración de la tesis, ya que los pobres, en general, se inclinan a delitos violentos, más fáciles de descubrir y probar, mientras las clases acomodadas tienden a la criminalidad fraudulenta, fácil de encubrir y difícil de probar. También existen diferencias notables en cuanto a los recursos de que pueden valerse ante los tribunales, sea en cuanto a influencias que pueden ejercer o a la calidad de la defensa que sumen.

Burt considera que existe, como causa de delincuencia, una que podría llamarse pobreza relativa o sea la insuficiencia de los medios en relación con los deseos y las ambiciones; así se dan delitos que obedecen al ansia de figuración, al lujo desmedido, más que a la pobreza tal como usualmente se la entiende.

La pobreza relativa se da en quienes tienen lo suficiente para mantener su vida, pero sienten que hay un abismo entre lo que poseen y lo que desearían poseer; la codicia es entonces el impulso principal para cometer delitos. Esta situación es particularmente notoria hoy, en una sociedad consumista, en que la propaganda impresiona mucho y en que cada uno quiere tener y aparentar mas que los otros. Esta pobreza relativa se da, obviamente, también en las sociedades ricas en que los pobres constituyen, a veces, una minoría muy pequeña.

Parmelee destacaba al decir que la pobreza opera a través de la mala habitación con todas sus consecuencias dependientes, de la desnutrición, disgregación de la vida familiar, carencia de descansos adecuados, pocas posibilidades de progreso cultural, enfermedades que no son bien combatidas.

Crisis Económicas y Delito.-

Este es otro método para determinar la relación entre situación económica y delito; tiene la ventaja de permitir mayores comparaciones, ya que generalmente las investigaciones abarcan ciclos enteros influyendo momento de auge y de crisis; así se puede seguir en verdaderas ondas en la marcha de la economía y del delito.

Pero no baya a creerse que la incidencia en la mayor criminalidad sólo se encuentra en los momentos de depresión y de desempleo; el auge en el empleo completo tiene su propia delincuencia.

La depresión conduce directamente al desempleo. Este, a su vez, produce migraciones internas y externas en busca de trabajo; así, la crisis actual a través del aumento de la movilidad, efectuada en las peores condiciones.

Como consecuencia de la crisis, suele presentarse un proceso de inflación, frecuentemente exagerada, lo cual contribuye a la inestabilidad general; se produce la ruina de los que tenían ahorros, de los jubilados, de los tenedores de bonos o títulos de valor fijo, públicos o privados.

Es natural y explicable que las necesidades primarias urgentes conduzcan a muchos a cometer delitos de los cuales, de otro modo, se hubieran mantenido alejados. En relación con estos fenómenos y tentaciones, hay que observar que parece más peligrosa que la pobreza continuada, la que se presenta como consecuencia de cambios bruscos, sobre todo en sectores sociales enteros que estaban acostumbrados a ciertos bienestares.

Lugar preferente merecen las repercusiones psicológicas de la crisis. Los obreros parados se vuelven nerviosos, irritables, prontos a la reacción violenta o totalmente abatidos; pero aún en el abatimiento, y a través de mecanismos fáciles de comprender, suelen presentarse momentos explosivos; se despiertan sentimientos de repudio hacia la sociedad; el padre y el marido pierden su autoridad de tales, toda vez que no pueden cumplir sus funciones de mantenedores del hogar; los suelen separarse, mientras uno busca trabajo lejos del hogar; éste se coloca en vías de deshacerse, porque los hijos se lanzan a la calle, donde integran pandillas infantiles y juveniles dedicadas a robar para obtener lo que el hogar no les da.

Prosperidad y Delito.-

Desde antiguo, pudo comprobarse que las condiciones sociales tienen influencias contradictorias; si a la pobreza, la crisis periódica, la desocupación favorecen la aparición de ciertos tipos de delitos, es también verdad que la prosperidad, social e individual, provocan el incremento de otros tipos delictivos.

Ya Lombroso hacía notar que el buen salario ocasionaba el que los obreros debieran más y cometieran, por tal razón, más delitos violentos. También observó que la riqueza posee su criminalidad peculiar pues ofrece determinadas oportunidades y especiales incentivos entre los cuales no deben descuidarse las mayores probabilidades de impunidad.

Ya el simple sentido común nos inclina a creer que las estafas, las defraudaciones, los fraudes en general, aumentan en los períodos y entre las personas prósperas; allí se presenta la oportunidad para cometerlos. Por otra parte, es en las clases económicamente más poderosas donde se dan delitos típicamente capitalistas, tales como: destrucción de materia prima para lograr alzar de precio, propaganda desleal, trusts y monopolios, etc.

Barnes y Teeters han demostrado, además, que es en las etapas de auge cuando florece las pandillas de delincuentes; eso puede explicarse porque existen más oportunidades de dinero fácil y menos desconfianza de parte de las personas que poseen bienes; confianza que sufre agudos retraimientos durante los períodos depresivos.

El hecho de que el delito descienda durante las épocas de prosperidad y se dé en menos proporción en la clases acomodadas y ricas pueden corresponder a una tendencia general de la realidad; pero también se debe, sin duda, en buena parte, a fallas estadísticas, la que no se refieren a delitos realmente cometidos si no a los condenados judicialmente; ahora bien: ya sabemos que la policía y los Jueces son menos estrictos en épocas de prosperidad; y de los ricos que comenten delitos difíciles de descubrir y probar y cuentan con defensores e influencias políticas que pueden anular la justicia aún en casos en que la culpabilidad es clara.

Criminología de la delincuencia o violencia juvenil

Violencia juvenil.-

Al enfocar el tema sobre la violencia juvenil conviene mencionar: que la agresividad del hombre es algo innegable. La agresividad es uno de los componentes afectivos humanos, se manifiesta más o menos veladamente.

Durante largo tiempo se pensó que el niño era una criatura blanda y pura y se minimizaron sus reacciones agresivas. En nuestro tiempo o en la actualidad sabemos que desde muy temprano se manifiestan sus pulsiones agresivas.

La agresividad puede considerarse como un periodo pasajero o como parte de la evolución de la persona, sin embargo vemos que el ambiente tiene importancia ya que influye en el comportamiento agresivo.

Los delitos de violencia parecen haber aumentado en niños y adolescentes en gran proporción dada que la tasa de frecuencia de la delincuencia juvenil son a veces demasiado elevadas en el mundo entero.

Según algunos investigadores este alto y severo incremento de la delincuencia y violencia juvenil coinciden sobre todo con los primeros años de las posguerras. La violencia va íntimamente unida a la delincuencia juvenil y para comprender este problema tenemos que considerar los factores sociales, el ambiente familiar y la organización propia del delincuente. Al hablar de delincuencia juvenil estamos mencionando un subgrupo de jóvenes cuya conducta no se guía por unos cauces socialmente aceptados ni sigue la misma pauta de integración de la mayoría sino que por el contrario da lugar a un tipo de actividades que los sitúa en franca oposición con la legalidad.

Estas actividades o delitos mayores son los asaltos, homicidios, violaciones, drogadicción, etc. o delitos menores por robos, apropiación de vehículos, etc.

La conducta delictiva juvenil suele comenzar hacia los 13 ó 14 años y alcanza su punto culminante entre los 17 y 19 años. Que la delincuencia continúa ligada a la miseria, su práctica se ha extendido últimamente a los grupos socioeconómicos medios y altos.

Sabemos que los jóvenes se sienten atraídos por las masas porque al integrarse al grupo afirman su personalidad a través de las acciones del grupo y además logran conseguir lo que quiere ya que en las masas, confluyen la violencia organizada de los miembros y la actividad delictiva más o menos planificada y dirigida a un fin.

Esta labor con los jóvenes es realmente difícil ya que la reinserción no será eficaz si en ella no colaboran todos los estamentos sociales que puedan aportar ayuda y facilitar la incorporación del joven a la vida pública.

Transición moral.-

Al adolescente se le plantea la independencia como algo que debe conquistar para poder entrar a formar parte del mundo de los adultos y dejar atrás la etapa infantil. Un adulto toma sus propias decisiones, elige su vestuario, decide que quiere comer, cuando ha de dormir y que va a comprar. El adolescente se preocupa por conseguir que estas conductas independientes pasen a formar parte de su propio repertorio, con la esperanza de que le aseguren una posición en el mundo de los mayores.

Dos son las principales fuentes de esta poderosa motivación que le inspira la búsqueda de la independencia: por una parte, las presiones sociales, y por otra parte, la identificación con la independencia que observa en los modelos adultos. Pero sus demandas chocan fuertemente con la arraigada conducta de dependencia propia del estado infantil, convirtiéndose en motivo de permanentes conflictos que hacen que los jóvenes se sientan inseguros y confundidos ante tan anhelada libertad. Así pues, aunque la desean fervientemente, no desean menos conservar la seguridad y la falta de responsabilidad que va ligada a la situación dependiente (pero ciertamente confortable en otros aspectos) del niño.

Tres son las libertades básicas que los adolescentes exigen a sus padres: libertad de salidas y horarios, libertad para adoptar y defender una ideología propia y libertad para elegir y vivir un amor y una profesión.

Estas libertades que los adolescentes anhelan dependen de los límites que los padres establezcan con sus hijos, de las relaciones padre-hijo. Que tendrán consecuencias en el desarrollo de los adolescentes ya sean positivas o negativas de acuerdo al tipo de límites impuestos.

Significado de moralidad.-

Moralidad deriva de la palabra latina moralis; Quiere decir "costumbre, maneras o pautas de conducta que se conforman a las normas del grupo".

En toda edad, se juzga al individuo por el grado en que se aproxima a las normas del grupo; la mayor o menor conformidad hace que se lo tilde de "moral" o "inmoral". Las expectativas del grupo están definidas en sus reglas y leyes; ambas de basan en las costumbres que prevalecen en el grupo.

Si el adolescente se conforma a las reglas y leyes de la sociedad, el medio lo considera una persona moral. Incluso cuando está en desacuerdo con tales prescripciones, a menudo se adecua a ellas porque se da cuenta que es la actitud más cuerda.

La persona inmoral es aquella que deja de conformarse a las costumbres, reglas y leyes del grupo porque no está de acuerdo con los estándares de este o porque se siente poco obligada a su respecto.

Principios de la transición a la moralidad adulta.-

La moralidad se desarrollo y puede ser controlada y dirigida de manera que el individuo adquiera la capacidad de conformarse a las expectativas de su grupo.

Para alcanzar la moralidad adulta se requiere de dos hechos esenciales: primero, el adolescente debe cambiar las actitudes y valores que componen sus conceptos morales de manera que satisfagan las exigencias más maduras de una sociedad adulta. Y segundo, él mismo, debe asumir el control de su conducta.

Cambios en los conceptos morales.-

De sus padres, de los adolescentes y de otras personas revestidas de autoridad el niño aprende lo que se considera correcto y lo que se tiene por incorrecto. Los adultos interpretan para él los códigos morales de la comunidad y le aplican castigos cuando los viola. Los principales cimientos de los códigos morales se echan en el hogar, si bien la escuela y la iglesia también contribuyen.

No importa cómo se forman los códigos morales del niño – en el hogar, la escuela, en la iglesia o en los cursos dominicales -, ellos no son adecuados para satisfacer las necesidades más maduras del adolescente. Deben ser revisados para conformarse a los códigos que guían las vidas de los miembros adultos de la comunidad. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a los códigos morales que tienen fundamentos religiosos. Por ejemplo: el niño aprendió que Dios lo observa y le dice que hacer y qué no hacer, y que luego lo recompensa si obedece sus directivas y lo castigo si las desobedece, ya no aceptara este concepto cuando comience a dudar de sus creencias religiosas infantiles.

Clases de cambio.-

Los conceptos morales de la infancia deben modificarse de muchas maneras para adecuarse a las necesidades del adolescente. Entre otras cosas, se espera que el joven generalice sus primeros conceptos.

La generalización de conceptos morales específicos y su incorporación a un código practicable de uso en cualquier situación es un proceso gradual que continua durante los años de la adolescencia.

Cuando el adolescente evalúa diferentes clases de conducta en función de conceptos morales, es probable que para él algunos tipos sean menos desagradables que otros. Las cosas que eran malas en sus días infantiles ya no lo son tanto.

Ahora atribuyen grados de importancia a diferentes acciones; algunas de las cosas, que cuando era niño, aprendió a ver como incorrectas, las ve ahora con mayor tolerancia.

Finalmente, los conceptos morales deben cambiar si han de adecuarse a las necesidades adolescentes en el sentido de que debe haber una mayor preocupación por los motivos que impulsan a una acción. Los niños tienden a considerar un acto como bueno o malo sin tener en cuenta a qué razón obedece. Ejemplo: Si creen que mentir es reprobable condenan todas las mentiras y se niegan a reconocer que en ciertas ocasiones podría justificarse no decir la verdad.

Control interno de la conducta.-

El adolescente debe asumir el control de su propia conducta de modo tal que la disciplina externa ya no sea necesaria.

Este cambio redunda en beneficios del individuo y también beneficia al grupo social. Cuando llegue al estado adulto, el adolescente será considerado responsable de sus actos; Ya no contara con padres y docentes para que le digan que hacer y qué no hacer. Habrá de decidir por sí mismo y luego actuar de conformidad con su decisión.

El difícil control de la crisis adolescente.-

La crisis es, ante todo un periodo de inseguridad, una encrucijada que pone al sujeto en la necesidad de decidirse para una dirección u otra.

El adolescente vive esta crisis que empieza con una serie de conflictos, con los padres. No soporta más que se le trate como a un niño, que no se le tenga confianza, que no se le dé dinero y libertad. No soporta, sobre todo, que se le controlen sus amistades, sus lecturas, sus diversiones, su tiempo libre.

Los padres que quieren prolongar su niñez con actitudes educativas hiperprotectoras y paternalistas, se encuentran frente a una resistencia. En realidad, se ponen en contra de una exigencia de espacio libre. El adolescente siente que tiene que tomar él las decisiones sobre su porvenir. La fuerza que le impide esta libertad aumenta su rebeldía que terminará por romper las relaciones de sumisión y dependencia.

Estos adolescentes, a los que no se ayuda a superar un tipo de vida hedonista y se les abandona a sí mismos cuando todavía son incapaces de auto controlarse, un día, al enfrentarse con la seriedad de la vida, serán incapaces de aceptar autoridades o tendrán tendencias irracionales hacia los demás, y obraran como si no existieran normas morales.

En los dos casos en adolescente no podrá sostenerse y crecer. La pandorga a la que no se le concede el hilo que pide según el viento que la lleva, empezara a colear y caerá a pique en el suelo. Si por el contrario, se le da demasiado hilo, se aflojara incapaz de sostenerse. Hay que concederle solamente el hilo que necesita de manera que, sosteniéndola en su empuje, se le permita ganar altura según el viento.

Función de la disciplina en el desarrollo moral.-

Disciplina quiere decir enseñanza o instrucción, y su principal objeto es enseñar al individuo a conformarse a las expectativas sociales hasta un grado razonable. Además, le enseña que el mundo responde a sus acciones personales de una manera ordenada, que ciertos comportamientos siempre son seguidos de castigos y que otros son elogiados por la sociedad.

La disciplina ayuda a los adolescentes a controlarse y dirigirse con el objeto de tomar decisiones prudentes.

Elementos esenciales de la disciplina.-

Si el adolescente tiene que aprender lo que la sociedad espera de él, y sentirse motivado a controlar su conducta para conformarla con las expectativas, la disciplina tiene que incluir cuatro elementos esenciales: enseñanza de los conceptos morales, recompensa por la conducta aprobada socialmente, castigo por actos perversos intencionales y coherencia de las expectativas sociales.

Enseñanza de los conceptos morales.-

Muchos adolescentes creen, que cuando uno llega a la adolescencia ya ha aprendido lo que el correcto e incorrecto y que no necesita una preparación moral adicional. Esta opinión está muy alejada de la verdad. A medida que los horizontes sociales del adolescente se amplían, los adolescentes deben conocer cuáles son los límites en muchas nuevas situaciones y hasta donde llega la tolerancia de la sociedad. La función de las reglas y leyes es la de instruir al adolescente acerca de esos límites, no solo la de restringir una conducta indeseable.

Si el adolescente aprende que no se puede fumar dentro de la escuela, que está obligado a llegar a su casa antes de las 11 cuando va a la escuela nocturna y que hay cierto límite de velocidad para conducir un auto dentro de la ciudad, sabe entonces que es lo que se espera de él. Es posible que no esté de acuerdo con estas normas legales y que intente violarlas, pero es consciente de que va a tener que enfrentar algunas consecuencias si lo hace.

Recompensa por la conducta socialmente aprobada.-

Las recompensas tienen dos fines: son instructivas, porque informan al adolescente que su conducta ha tenido la aprobación social y que se la considera "buena"; y afirman el yo porque estimulan al adolescente para que continué actuando de la misma manera.

Algunos adultos creen que las recompensas hacen sentir vanidosos y otros piensan que las amenazas de castigo, más bien que los premios, son una motivación más poderosa para el mantenimiento de la buena conducta.

Pero de acuerdo con las evidencias, las recompensas no traen malas consecuencias, por el contrario, proporcionan una fuerte motivación para conformarse a las expectativas de la sociedad. Sin embargo, las recompensas deben ser adecuadas a la etapa evolutiva.

Las recompensas materiales (ropa, dinero, música, etc.) son aceptables en general para el adolescente si tienen un valor prestigioso para el grupo de pares. La mejor recompensa para los adolescentes es el elogio. Muchas veces los comentarios de los padres y adultos sobre los adolescentes son más críticos, por lo tanto, una actitud amable es un alivio para el adolescente. La alabanza no solo afirma al yo sino que tiene un gran valor educacional.

Castigo de las malas acciones.-

El castigo tiene dos funciones principales: disuade de repetir acciones socialmente indeseables y muestra al adolescente que es lo que el grupo social considera una mala acción. Si el castigo ha de incitar al adolescente a evitar una conducta que la sociedad no aprueba, el debe considerar el castigo como justo y merecido. De otra manera, su resentimiento debilitara su deseo de no reincidir en el futuro. La severidad del castigo, debe ser coherente con la gravedad de la mala acción, por ejemplo, el castigo no debe ser tan severo por llegar tarde a clase como por cometer fraude.

Con demasiada frecuencia, el castigo es impuesto por un adulto que está enojado por la acción del adolescente. En tal caso, la severidad de la pena refleja más el estado emocional del adulto que la gravedad de la acción. Además, los adultos suelen juzgar las malas acciones en función de sus propios valores (no de los del grupo de pares) y aplican castigos de conformidad con ellos.

Si se desea que el castigo ayude al individuo a obtener el autocontrol, entonces debe reunir determinadas características:

  • 1. Debe tener relación con la mala acción.

  • 2. Ha de ser cierto y coherente.

  • 3. Ha de ser limpio y justo a juicio del adolescente.

  • 4. Debe ser impersonal.

  • 5. Tiene que ser constructivo y llevar al control interno.

  • 6. Debe ser demorado hasta que se comprenda el motivo del infractor.

  • 7. No debe suscitar un indebido acceso de temor.

  • 8. No debe significar la imposición de trabajos extraordinarios no relacionados con el acto que provoca el castigo.

El castigo se aplica con menor frecuencia a medida que los adolescentes se acercan a la madurez legal. Los varones de toda edad sufren más castigos que las chicas y también tienden a ser más rebeldes que estas respecto de las normas legales y los reglamentos.

Cuando el adolescente piensa que el castigo es justo y merecido tienden a aceptarlo y no guarda rencor ni interpreta que el correctivo es una señal de desamor por parte de sus mayores, tampoco busca vengarse aunque muchas veces el adolescente rebelde e inmaduro mientras más se le castigó más desobediente es.

Coherencia de las expectativas sociales.-

La importancia de la coherencia en la disciplina reside en que el adolescente se informa cuáles son sus límites y libertades. Proporciona al adolescente una sensación de seguridad y elimina la confusión. Le enseña que existe un ordenamiento moral en el mundo. La falta de coherencia hace que el joven pierda el respeto tanto a quienes lo disciplina como a sus reglas.

Métodos disciplinarios.-

Los métodos para el control de la conducta juvenil pueden ser distribuidos en tres sistemas generales: el autoritario, el democrático, el permisivo. Difieren por la forma en que tratan de controlar la conducta y actúan de manera distinta sobre el adolescente.

La elección de algunos de los sistemas de control depende en gran parte del empleado cuando el adolescente era un niño. Ejemplo: Si sus padres estuvieron convencidos de que el control autoritario era el mejor método para educar a los niños o también si concurrió a una escuela donde las normas eran severas, hay probabilidades de que sea sometido a un control análogo como adolescente.

Los métodos disciplinarios varían según el lugar de residencia de la familia, su composición, su status socioeconómico y muchos otros factores.

a) Disciplina autoritaria:

Poco o ningún intento se hace de explicar al adolescente el fundamento de la regla que debe obedecer. Se supone que la violación de reglas es intencional y que el adolescente no tiene oportunidad de explicar su conducta. El castigo es casi siempre corporal, a menudo riguroso y a veces cruel. No se dan recompensas (ni siquiera palabras de elogio) por la buena conducta.

b) Disciplina democrática:

Existe el convencimiento de que el adolescente tiene derecho a saber porque se le impone determinada regla. Antes de la administración de un castigo, el adolescente tiene la oportunidad de explicar porque ha actuado contra la norma. La pena tiene relación con el acto cometido y su severidad iguala la gravedad del acto. En los casos de buena conducta el adolescente recibe recompensas, principalmente en forma de elogios.

c) Disciplina permisiva:

Los padres o los docentes no establecen regla alguna; se permite que el adolescente haga lo que considera correcto. El castigo es raro porque no existen reglas que puedan violarse. Existe el convencimiento de que el infractor aprenderá de las consecuencias de su proceder que este es incorrecto. No se dan recompensas por las buenas conductas; se cree que la aprobación social será suficiente recompensa.

Hacia una moral autónoma y responsable

El adolescente deja de seguir una moral impuesta y recibida, para llegar a una libre aceptación de aquellas normas morales que él piensa justas y necesarias. Su capacidad de razonamiento y de comprensión, que le hacen inteligibles las normas abstractas y generales, permiten al adolescente ser más independientes en sus juicios. El proceso de independencia de los padres y de los adultos hace que asiente sobre nuevas bases, los valores morales y la conducta correspondiente.

Pero, en correlación con las experiencias sociales de grupo, el adolescente tiende en los primeros tiempos, a asemejarse a los amigos o compañeros y a compartir la escala de valores que el grupo vive.

Progresando mas, da el paso, de una regla impuesta por el ambiente social, a una regla interna que brota de la conciencia autónoma. La conciencia de obediencia y obligación del niño, se convierte en conciencia del deber. El adolescente no llega de improviso a una moral personal. Tres son las fases de este proceso:

  • Rechazo de la moral familiar.

  • Conformismo con la moral del grupo.

  • Con su propia escala de valores.

Al desarrollarse la imagen ideal de sí mismo, el adolescente desarrolla también una conciencia moral que no se mantiene por el miedo al castigo, sino que se funde con el deseo de realizar un ideal propio.

Si ha elegido una carrera, sabe que ha de esforzarse para seguirla, sabe que si falla en esto, está actuando en contra del estilo de vida que él mismo ha escogido. El centro de gravedad de la conciencia moral se ha centrado finalmente en el Yo: "Yo obedezco únicamente a mi propia conciencia".

Significado de los valores.-

Un valor es parte del comportamiento de la persona que lo ayuda a portarse bien o mal. En la vida existen valores como por ejemplo:

  • Lo bueno y lo malo.

  • La verdad y la mentira.

  • Lo honesto y lo deshonesto, etc.

¿Cómo se forman los valores?

Los valores se van formando desde la niñez paso a paso hasta llegar a la adolescencia, para eso es necesario orientar mediante:

* Mensaje a los padres.

* Educación en la casa.

* Educación en la escuela.

* Relación con los amigos.

El adolescente como parte de su crecimiento y aprendizaje cuestiona y rechaza algunos valores que padres, profesores y personas mayores le inculcan y enseñan. Es una forma de encontrar independencia y es precisamente en esta etapa que trata de imitar otras formas o modelos de comportamiento que ve en los artistas, líderes, y donde muchas veces se ve influenciado equivocadamente. Por tal motivo es que es necesario formar estos valores desde etapas iniciales de la vida.

La nueva personalidad: intereses- ideales- valores.-

¿Que desea, que espera, que sueña el adolescente? Las esperanzas de los adultos y de la sociedad, el influjo del ambiente, las oportunidades que se les ofrecen, los valores e ideales del grupo en que se siente identificado, explican solo en parte lo que él sueña.

"Durante la infancia el niño actúa imitando los modelos que se les ofrecen. Más tarde, asume una importancia extraordinaria él estimulo que viene de las recompensas prometidas o esperadas".

Pero el adolescente es capaz de ampliar este estrecho horizonte. Es él quien se construye ahora otra escala de valores, se ve distinto de cómo lo ven los padres o maestros y educadores. Espera hallar un camino que le conduzca a la conquista de su propia identidad y le capacite para realizarse según un plan o un proyecto suyo propio.

El adolescente quiere ser "él" mismo.-

El idealismo es una cualidad frecuente y elogiable, pero muchos de los adolescentes son tan elevados que forzosamente han de terminar en una amarga desilusión. Cuando sea más maduro, pondrá la imagen o ideal de sí mismo y sus aspiraciones, más al nivel de la realidad encontrara el equilibrio entre lo real y lo ideal, cuando aprenda, de los fracasos y las desilusiones lo que le es realmente posible.

Hasta los niños en la edad escolar, sueñan con ser pilotos, exploradores, campeones de fútbol o capitanes de navío, etc.

Pero, solamente en el adolescente mayor, estos proyectos empiezan a aterrizar y orientar la personalidad todavía inmadura.

Causas de la falta o exceso de límites en la adolescencia.-

Las fechorías

Al final de la infancia y de manera gradual aumenta el deseo de alcanzar la independencia del control adulto y de obtener la estima del grupo de pares. Si la autoridad adulta se hace más estricta, la conducta del joven seguirá siendo perturbadora.

La mala conducta no obedece a una única causa

Al adolescente le importa mucho mas conformarse con los ideales y normas del grupo, que quedar bien ante los adultos. Estos están del "otro lado". Los amigos constituyen para el adolescente, un válido apoyo porque le ofrecen solidaridad, amistad y sobre todo apoyo afectivo en los momentos en que sufre por la separación de los padres. En el grupo, se comparten los mismos problemas, temores, aspiraciones y se crean lazos profundos.

Es la edad en que los muchachos hablan mucho entre sí, confiando pensamientos y estados de ánimo, ofreciéndose recíprocamente la utilidad de un desahogo emotivo. El grupo de adolescentes se forma de manera muy distinta del grupo de muchachos de la edad escolar. Aquí, lo que vale no es la vecindad o ser compañeros de estudio, sino la identidad de ideales, aspiraciones, tendencias y afinidad. Es muy propia de estos grupos la discriminación en razón de la clase social, ideologías políticas, etc.

Con los amigos, el adolescente encuentra y comparte valores y modelos nuevos de vida, para sustituir a los recibidos en familia. Es real el peligro de que el grupo de jóvenes degenere en la delincuencia o en actitudes antisociales como la drogadicción, el desgaste de las fuerzas físicas por el abuso de bebidas, relaciones sexuales desordenadas, etc.

Por eso, habría que favorecer la formación de los grupos juveniles de carácter artístico, deportivo, social y religioso, cultural o de investigación. Estos grupos animados por ideales nobles y elevados, favorecen enormemente el desarrollo de una personalidad madura.

Causas de las fechorías adolescentes.-

  • Ignorancia de lo correcto y de lo incorrecto: La falta de preparación o la preparación defectuosa en el hogar o en la escuela causa confusión y lleva a la comisión de fechorías, especialmente en los adolescentes jóvenes y en los de grupos socioeconómicos inferiores.

  • Frustraciones: las grandes frustración experimentadas en el hogar o en la escuela llevan muchas veces a cometer malas acciones "para cobrárselas" los hechos mal intencionados son comunes entre quienes sufren el rechazo o el menos precio de sus pares.

  • Búsqueda de atención: El adolescente a quien no se presta la atención que ansía, puede violar reglas con la esperanza de despertar admiración por su audacia. Incluso es probable que se canse de sus acciones y exagere su perversidad.

  • Deseo de excitación y emoción: cuando la vida parece aburrida, el joven puede tratar de conseguir algunas emociones cometiendo actos prohibidos, como la ingestión de alcohol y de drogas.

  • Afirmación de independencia: para convencerse a si mismo y a sus pares de que es independiente, es probable que el adolescente haga ostentación de autoridad, a menudo como consecuencia de un desafió interpuesto por aquellos. En este caso, los actos reprobables se utilizan como vehículos para magnificar la personalidad y obtener la estima de los pares.

Formas comunes de fechorías.-

Las fechorías comunes en la adolescencia se pueden distribuir en cuatro grupos, de acuerdo con las reglas que en cada caso se violen:

  • A) En el hogar: incluyen la desobediencia intencional y el desafió a la autoridad paterna. Otras acciones objetables son las agresiones verbales a los hermanos, los estallidos temperamentales, la destrucción y vuelco de cosas, el tratamiento rudo de amigos de la familia y de parientes, el hábito de mentir, hurtos menores en perjuicio de padres y hermanos, lentitud en el cumplimiento de tareas rutinarias, la evasión de responsabilidades, la discusión con los padres y la fuga del hogar.

  • B) En la escuela: los actos de este tipo que se registran con mayor frecuencia son: el abandono de la clase, las llegadas tarde o faltas no justificadas, la falsificación de la firma del padre en una nota de excusa, la conversación e interrupción a otros en clase, el fraude, la falta de preparación de los trabajos encargados, las amenazas a otros estudiantes en especial a los de físico o pequeño, a miembros de grupos minoritarios o buenos alumnos, la rudeza e insubordinación, fumar, ingerir bebidas alcohólicas, las peleas, el tirar objetos, la mentira y los actos sexuales ilícitos.

  • C) En la universidad, los actos con similares que en la escuela secundaria.

  • D) En la comunidad, la mayoría de estos actos de inconducta o trasgresión a las normas de conducta tiene que ver con actividades recreativas y ocurre por lo general cuando los adolescentes no se encuentran en el hogar ni en la escuela. A menos que los jóvenes tengan responsabilidades hogareñas u ocupaciones que los mantenga atareados después de clase, en los fines de semana y durante las vacaciones, la abundancia de tiempo libre es propicia para la comisión de hechos reprobables. En muchas comunidades los adolescentes se quejan de que no hay nada que hacer, luego, para lograr cierta excitación intervienen con frecuencia en hechos enojosos para los demás.

Muchas de las recreaciones de los adolescentes más jóvenes en especial del sexo masculino son perniciosas aunque no entren en conflictos con la ley, cosas como hacer la rabona, fumar, beber, viajar a dedo, ser agresivos con el sexo opuesto o con miembros de otra camarilla. Se entregan al juego suicida de tenderse en las carreteras y la conducción de autos a grandes velocidades.

Delincuencia juvenil.-

Se llama delincuencia a una serie de conductas que son condenables por la ley. La familia y la estructura social pueden ser los responsables de la violencia. La delincuencia es considerada más que todo un problema social y es un fenómeno cada vez más evidente, en nuestro país, en todo el mundo y en especial en occidente.

En muchos casos la actividad delictiva comienza a manifestarse por pequeños robos a los compañeros, en la escuela, en el colegio o en el supermercado. Luego, se hace más intensa y se llega a los actos delictivos más graves. En otros casos, la delincuencia esta en relación con la situación socioeconómica de la familia y del país: problemas familiares, como padres alcohólicos, divorciados, con graves conflictos conyugales, con trastornos de personalidad, personas con pocas expectativas para el futuro, con poca preparación académica, sin trabajo entre otros.

Algunos de los hechos delictivos más comunes son: robos, estafas, homicidios, intimidaciones, fugas, violaciones, etc. Se puede concluir que la delincuencia es el producto de crisis en el hogar, la escuela y la sociedad.

Los actos delictivos de los jóvenes son manifestaciones de venganza contra la autoridad, el egoísmo, la intransigencia. Esta forma de manifestarse en contra de lo que le parece injusto se debe a que el adolescente no posee dominio de sí, le atraen las emociones fuertes y el grupo influye poderosamente sobre él.

El joven generalmente, rechaza los consejos de los padres y demás adultos por considerarlos anticuados, por estas en el "viejazo", sin embargo, tiene una gran necesidad de cariño, comprensión, ayuda y comunicación con sus padres u otras personas mayores.

Influencia social en la delincuencia juvenil.-

La delincuencia y sus expresiones violentas se explican, muchas veces, por el cuadro social.

La sociedad de consumo tiene una especial influencia sobre la juventud con el fin de conseguir cosas. El auto, la moto, el equipo de sonido, ropa de marca, teléfonos celulares, son algunos de los productos que se ofrecen constantemente en el mundo comercial a los jóvenes. Todo esto sumado a los cambios fundamentales de las condiciones de vida, los cambios en los valores sociales, éticos, y morales, la inseguridad sociopolítica y económica, producen tensiones que facilitan el paso de los jóvenes a la delincuencia.

Está claro que la pobreza no es sinónimo de delincuencia pero es más probable que lleve a ella por necesidades.

El alcohol y las drogas.-

Los adolescentes pueden estar envueltos en varias formas con el alcohol y las drogas legales o ilegales. Es común el experimentar con el alcohol y las drogas durante la adolescencia. Desgraciadamente, con frecuencia los adolescentes no ven la relación entre sus acciones en el presente y las consecuencias del mañana. Ellos tienen la tendencia a sentirse indestructibles e inmunes hacia los problemas que otros experimentan. El uso del alcohol o del tabaco a una temprana edad aumenta el riesgo del uso de otras drogas luego. Algunos adolescentes experimentan un poco y dejan de usarlas, o continúan usándolas ocasionalmente sin tener problemas significativos. Otros desarrollarán una dependencia, usarán drogas más peligrosas y se causarán daños significativos a ellos mismos y posiblemente a otros.

La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Los adolescentes usan el alcohol y las otras drogas por varias razones, incluyendo la curiosidad, para sentirse bien, para reducir el estrés, para sentirse personas adultas o para pertenecer a un grupo. Es difícil poder determinar cuáles de los adolescentes van a desarrollar problemas serios. Los adolescentes que corren el riesgo de desarrollar problemas serios con el alcohol y las drogas son:

  • Con un historial familiar de abuso de substancias.

  • Que están deprimidos.

  • Que sienten poco amor propio o autoestima.

  • Que sienten que no pertenecen y que están fuera de la corriente.

  • Falta de límite por parte de los padres y otros adultos desde la niñez.

Los adolescentes abusan de una variedad de drogas, tanto legales como ilegales. Las drogas legales disponibles incluyen las bebidas alcohólicas, las medicinas por receta médica, los inhalantes (vapores de las pegas, aerosoles y solventes) y medicinas de venta libre para la tos, la gripe, el insomnio y para adelgazar. Las drogas ilegales de mayor uso común son la marihuana, los estimulantes (cocaína), LSD, los derivados del opio, la heroína y las drogas diseñadas (éctasis).

El uso de las drogas ilegales está en aumento, especialmente entre los jóvenes o adolescentes. La edad promedio del que usa marihuana por vez primera es 14, y el uso del alcohol puede comenzar antes de los 12 años. El uso de la marihuana y el alcohol en la escuela superior se ha convertido en algo común.

El uso de las drogas está asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del uso serio de drogas más tarde en la vida, el fracaso escolar, el mal juicio que puede exponer a los adolescentes al riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el suicidio. Los padres pueden ayudar en la educación a temprana edad acerca de las drogas, estableciendo comunicación, siendo ejemplo, modelo y reconociendo desde el comienzo si hay problemas en el desarrollo.

Algunas de estas señales de aviso pueden también ser señales indicativas de otros problemas. Los padres pueden reconocer las señales de problemas pero no se espera que ellos hagan el diagnóstico. Una manera eficaz para los padres demostrar su preocupación y afecto por el adolescente es discutir francamente con éste el uso y abuso de las bebidas alcohólicas y de las otras drogas.

El primer paso que los padres deben de dar es el consultar con un médico para estar seguros de que las señales de aviso que descubren no tengan causas físicas. Esto debe de ser acompañado o seguido por una evaluación comprensiva llevada a cabo por un psiquiatra de niños y adolescentes.

Sociología y psicología criminal

Definición y concepto de Sociología.-

Son muchas las definiciones que se han ensayado con el objeto de delimitar el concepto de Sociología: Littré, la define como la "ciencia del desarrollo de las sociedades humanas"

Max Weber, como una ciencia que se propone entender el obrar social interpretando su sentido. Bouman la define como la "ciencia de la vida humana tal como se desarrolla en grupos u otras referencias sociales"; otros autores la denominan sencillamente "ciencia de la sociedad" o "ciencia de las sociedades". Augusto Comte, su creador, la ideó a la manera de una "física social", que se encarga del estudio de las entidades sociales, de las sociedades humanas tal y como son, pero no como debieran ser, esto es, prescindiendo de todo juicio de índole normativo o axiológico, a la manera de las ciencias naturales, causales explicativas, que se caracterizan por el empleo del método denominado "positivo". Quiere esto decir que la Sociología no pretende encauzar en forma alguna la vida de las sociedades, sino realizar el estudio ordenado, sistemático, científico, de los fenómenos sociales - de los cuales el delito es sin duda el más grave e inquietante - de la misma manera que la física se encarga de estudiar la mecánica de los cuerpos, y la química las combinaciones y reacciones de las substancias.

Consideraciones sobre Sociología Criminal.-

La sociología criminal es una ciencia todavía en gestación; todos los ilustres sociólogos han expuesto hasta atrevidas teorías pero todas ellas tienen un fondo de incertidumbre, sobre todo cuando tratan de enumerar las verdaderas causas de la criminalidad. Algunos autores sostienen que en el acto criminal entran un complejo de factores algunas veces difíciles de determinar.

Otros como Lombroso dicen que la causa del acto criminal está constituida por las condiciones anómalas del criminal; para Maxwel, esa causa consiste en dos elementos: individuo y sociedad, otros sostienen que es la falta del libre arbitrio, y por último, hay quienes digan que las únicas causas de la criminalidad están constituidas por la suma de las tres categorías de factores estudiados.

Manzini nos dice que la "Sociología Criminal es la ciencia descriptiva que realiza la historia natural de la delincuencia".

"En su rama biosociológica, la Sociología Criminal estudia los caracteres individuales del delincuente, con el fin de determinar las causas del delito y su grado de temibilidad social; en su rama jurídica, estudia la legislación preventiva y represiva de la delincuencia".

Según su fundador, Enrico Ferri, la sociología criminal es una ciencia de observación positiva que, fundándose en la antropología, la psicología y la estadística criminal, así como el Derecho Penal y los estudios penitenciarios, llega a ser la ciencia sintética de los delitos y las penas.

La sociología criminal no estudia el problema de la criminalidad más que en uno de sus muchos aspectos. Se ocupa sólo de la relación que existe entre el autor del delito, como sujeto activo, con la sociedad. Estudia el acto delictuoso como un acto puramente objetivo. Las condiciones internas que motivan el hecho, y la manifestación de la voluntad, son del resorte de otra ciencia, la Psicología Criminal, importante auxiliar de las demás ciencias que con el problema que venimos estudiando se relacionan.

La sociología criminal se diferencia de la sociología general en que, mientras la primera se ocupa únicamente del fenómeno de la criminalidad, la segunda estudia todos los fenómenos en general que influyen y modifican el desarrollo y progreso evolutivo del organismo social.

La infracción es un término que significa la violación de una ley o de un precepto de la autoridad, por lo que se incurre en una sanción penal.

La sociología criminal se auxilia de las siguientes ciencias para poder cumplir bien su cometido: de la Antropología Criminal, Etnografía, Psicología Criminal, Psiquiatría, Neurología; en fin, de la Estadística Criminal, base ordinaria y eficaz de todas las observaciones sociológicas.

Arguye Ferri que la sociología criminal es una ciencia positivamente de observación, realista. La considera como síntesis y fundamento de las ciencias anteriormente enumeradas y aún del Derecho Penal. Es decir, constituye una ciencia en la que se resumen el delito, el delincuente y la pena. Al asentar la etiología de la criminalidad otorgándoles toda importancia al influjo de los factores antropológicos, físicos y sociales, rechaza la teoría del libre albedrío como base del derecho penal, y, al proclamar que el delincuente es un ser anormal física y psíquicamente, sugiere las bases de la responsabilidad social.

Por último Ferri, elabora una clasificación de los delincuentes desde el punto de vista de su constitución física, más bien de sus funciones orgánicas y psíquicas. Cree que el tipo del criminal nato es característico que el criminal habitual encuentra en el medio social las circunstancias propicias que accionan sobre su anormalidad para llegar a la comisión del acto delictuoso, como el loco y el congénito, que carecen del sentimiento social y moral. Asegura también que los delincuentes pasionales y por ocasión, se caracterizan por su escaso dominio para evitar en determinado momento la realización de un delito. Quien delinque, dice Ferri, lo hace presa de una anormalidad ya congénita o adquirida.

Rafael Garófalo también considera que la criminalidad tiene su gestión en el ambiente social y en contribución a las condiciones naturales del individuo, por lo que toda misión represiva del delito debe tener muy en cuenta que la criminalidad es un fenómeno social, debiéndose estimar y considerar de extraordinaria importancia los datos que los estudios antropológicos, físicos y sociales proporcionen. Buscar las causas que originen el delito es la misión de la Criminología, síntesis de la ciencia del delincuente y de la ciencia de la sociedad en relación con el delito.

 Aspecto social de la criminalidad.-

Maxwel hace un ligero resumen sobre el aspecto social de la criminalidad, en su obra "El Crimen y la Sociedad". El carácter esencial de todo acto criminal dice, es el de ser definido por la ley escrita o consuetudinaria y el de tener señalada una sanción represiva. Este carácter no es absoluto, sino relativo, pues varía de acuerdo con las costumbres que profese cada sociedad. Los actos que antiguamente se castigaban con la pena de muerte, hoy no se castigan, y al contrario, actos que anteriormente no se castigaban, hoy se castigan con penas demasiado severas.

La noción de la criminalidad de un acto, depende del juicio que se haya formado la mayoría de los miembros del grupo social, acerca del acto que se ha reputado como criminoso; la opinión de la mayoría es un término medio y corresponde a las ideas y sentimientos aceptados por la mayor parte de los ciudadanos. Toda idea o acto contrario a esa opinión son considerados como punibles y, por consiguiente, criminales. Pero todo depende de haberse expresado la idea o cumplido el acto. La concepción de la criminalidad es esencialmente relativa, y su realidad está en relación con cada una de las sociedades existentes y con el grado de evolución de las mismas.

Como consecuencia de lo anteriormente expuesto, es fácil concluir que la concepción de la criminalidad no puede tener una uniformidad variable, su uniformidad es apenas aparente y sus elementos esencialmente variables como todo ser viviente, están sometidas a la benéfica ley de la evolución. La evolución en una sociedad se manifiesta de diferentes maneras: ella prepara a veces la modificación de ciertos caracteres étnicos y la acción de condiciones comunes dotadas de energía sobre la plasticidad de los seres. Este hecho es más fácil de observar que el de la evolución intelectual mucho más importante desde el punto de vista criminológico. El cambio rápido y sorprendente que algunas veces se lleva a cabo en los sentimientos e ideas de un pueblo, es un fenómeno de observación fácil, permanece como indeleblemente grabado sobre las ideas que ese mismo pueblo se ha formado acerca de la criminalidad. Estas modificaciones en la conciencia pública, tienen como resultado trascendental, elevar ciertos actos a la categoría de criminosos, como también el de dar ese carácter a otros actos que, hasta cierto tiempo, habían permanecido como indiferentes a la luz de la justicia.

En un movimiento incesante, la opinión pública se encarga de clasificar y desclasificar las infracciones, y llega muchas veces hasta inventar nuevos delitos; si nosotros llamamos progreso este movimiento, este intento de cambiar las costumbres existentes, sin prejuzgar si estas designaciones son verdaderas de una manera absoluta, tenemos que reconocer necesariamente en la aparente uniformidad de la criminalidad en una época y en una sociedad determinada, dos elementos bien diferentes el uno corresponde a aquellas infracciones a las que el progreso conservará su naturaleza criminal, y el otro, a aquellas que, por el progreso, pierden la citada naturaleza. Se pueden citar ciertos actos que teniendo en cuenta el lugar, tiempo y época fueron actos de marcado carácter criminoso y que el tiempo los ha tomado en grandes virtudes. Sócrates quien fue un criminal a los ojos de los jueces Atenienses y condenados a tomar la cicuta, ha permanecido en la historia como un modelo de virtudes. Otro ejemplo lo encontramos en Galileo, condenado a retractarse por lo que había escrito acerca del movimiento de la Tierra. El fenómeno inverso se observa en la reprobación del poder social al delito criminoso, el cual es más terrible hoy que en épocas anteriores.

En realidad, la noción del acto de carácter criminal es contingente y relativa. Garófalo trata de establecer el delito natural y lo define en relación con la piedad y la probidad, porque, por la evolución, estos sentimientos se vuelven criminales y es preciso que ellos hieran, no sólo la parte superior y más noble de los demás sentimientos, sino aún, en la proporción misma y en el aprecio de que gozan dentro de la misma comunidad, ya que esto es indispensable para la adaptación del individuo en la sociedad.

La criminalidad según algunos autores, puede definirse, como el mayor o menor grado de nocividad que sobre un acto se forme juiciosamente, la mayoría consciente, de un conglomerado social.

Delmas y Boll dice: "El perverso en toda ocasión pretende burlar las leyes o violarlas, su mayor placer está en hacer el mayor daño posible, en destruir cuanto encuentra a su paso, y en inducir a todos los que le rodean a sus tendencias criminales".

La criminalidad, entendiendo por tal concepto la infracción de la ley penal, se nos revela como un fenómeno de la naturaleza social, en el sentido de ser el fruto de la vida en sociedad, pues el hombre en el estado de aislamiento absoluto, no podría llegar a ser un criminal, pues el individuo en estas condiciones gozará de derechos absolutos sin deberes correlativos, y su conducta no podría ser considerada ni social ni antisocial. La voluntad del individuo criminal pierde el sentimiento de la solidaridad y se coloca en franca rebeldía contra esa voluntad colectiva expresada por medio de una ley, un hábito o una costumbre.

¿Estando en el más completo aislamiento, puede el peor de los criminales cometer un asesinato? Seguramente que no, pues para que exista el delito es menester la presencia de un agresor y una víctima. "Julio Verne en su novela "la Isla Misteriosa", nos relata que Ayrton, criminal escapado de Norfolk y pirata, una vez que fue descubierta su identidad se le amenazó con entregarlo a las autoridades inglesas, pero él prefirió ser abandonado en una isla desierta del Pacifico, donde jamás volvería a tener tratos con los hombres. Vivió en su aislamiento doce años aquel criminal, naturalmente sin cometer un solo delito. ¿A quién podía lesionar injustamente, si vivía en el más completo aislamiento? En cuanto vio a Albert uno de los componentes de la expedición que iba a rescatarle, pretendió darle muerte".

Por todo lo hasta aquí expuesto, es un hecho innegable que el crimen, social en su origen, se torna antisocial en sus consecuencias.

En la criminalidad podemos observar un verdadero conflicto de voluntades: de un lado, la voluntad perversa del hombre delincuente, siempre dispuesto a atentar contra la vida, honra y bienes de sus conciudadanos, y de otro lado, la voluntad de la colectividad, siempre alerta a defender no sólo el patrimonio económico sino también el patrimonio moral de todos los elementos que la constituyen. La infracción es, pues, el producto de dos factores: factor individuo y factor sociedad. Cada uno de estos factores tiene una acción propia y caracterizada en la evolución y producción del fenómeno sociológico y criminal.

Psicología Criminal.-

Ciencia que estudia el alma del delincuente sus facultades y operaciones en relación con el delito o con la propensión a delinquir. Constituye pues, un aspecto de la criminología.

La psicología criminal ha rebasado el límite de la observación individual del sujeto antisocial extendiéndose hacia estudios de la conducta criminal y de los factores psicológicos que influyen en la criminalidad, ya sean individuales o colectivos.

Se reconocen cuatro ramas científicas para la observación psicológica de la personalidad:

  • 1. La Psicología Criminal: trata de averiguar de conocer qué es lo que induce a un sujeto a delinquir, qué significado tiene esa conducta para él, porqué la idea de castigo no le atemoriza y le hace renunciar a sus conductas criminales; la psicología criminal trata de averiguar su significado de manera histórico-genérica.

  • 2. La Psicología Judicial: que estudia su comportamiento en cuanto es imputado de un delito.

  • 3. La Psicología Penitenciaria: que lo estudia mientras está condenado, expiando una pena carcelaria.

  • 4. La Psicología Legal: que coordina las nociones psicológicas y psicopatológicas que ocurren par la aplicación de las normas penales vigentes sobre las condiciones del menor, del enfermo mental, del sordo mudo, del alcohólico así como de las circunstancias agravantes o atenuantes.

Diversos aspectos del psiquismo del delincuente.-

  • 1) Longilíneo esténico: Estatura algo mayor que la media; buen desarrollo muscular y óseo; es más bien delgado, sin grandes masas musculares; la microesplacnia no es notable; son ágiles y esbeltos; de cráneo mesaticéfalo o braquicéfalo; en el aspecto hormonal, hay hipertiroidismo a veces combinado con hiperpituitarismo; buen desenvolvimiento sexual.

  • 2) El longilíneo asténico: Caracterizado por la delgadez, poco desarrollo óseo y muscular; no da la impresión de esbeltez que es propia del tipo anterior, sino más bien de flacura; notable micro esplacnia. En lo Endocrino, variedades puras y entremezcladas, casos de hiposuprarrenalismo, hipogenitalismo y más raramente hipoparatiroidismo; es clásico el hipetiroidismo.

  • 3) El brevilíneo esténico: Predominio de las medidas horizontales sobre las verticales; megaloesplacnia no exagerada; buen desarrollo óseo, muscular y sexual. Hay variedades hipotiroideo-hipersuprarrenales, hipergenitales e hiperpancreáticas.

  • 4) El brevilíneo asténico: Predominio de las medidas horizontales sobre las verticales; talla variable; poco desarrollo en el pecho; mucho en el abdomen. Adiposidades frecuentes y notables. Existen variedades hipopituitarias e hipotiroideo-hipopituitarias.

En el aspecto psíquico, los longilíneos son taquipsíquicos; de reacciones rápidas; sumamente inestables e irritables y con mayores exageraciones en los tipos extremos. Los brevilíneos son bradipsíquicos reaccionan lentamente y poseen una gran estabilidad general.

Alcoholismo y criminalidad

Importancia.-

Es de real importancia dentro de la criminología, por eso es que se justifica el dedicarle una lección aparte, las realidades entre el alcoholismo como causa, por una parte, y las enfermedades mentales y la criminalidad como consecuencias, sobre los estudios importantes realizados sobre la materia, las opiniones emitidas por los autores son uniformes.

En el siglo XVIII Montesquieu ya se preocupaba cuando refiere a la distribución de los vicios y los delitos en Europa Meridional, corresponde un mayor alcoholismo en la Europa Septentrional, el alcoholismo y el delito se compensan, el primero es equivalente del segundo. Tiene relación directa con la delincuencia, es una droga tóxica, afecta a tejidos y al sistema nervioso central.

Efecto del alcoholismo.-

Grado de atracción que el alcohol ejerce sobre el individuo. Esta variación, varía desde una notoria inclinación hasta una invencible repugnación, producida la embriaguez será diferente según la atracción o la repugnancia.

Sensibilidad individual frente al alcohol. También aquí se dan grados que van del individuo que puede ingerir cantidades relativamente grandes de alcohol sin sufrir grandes alteraciones corporales o psíquicas.

Cantidad y calidad de las bebidas. Este es un dato puramente objetivo, dentro de estas atracciones ha podido comprobar, por ejemplo que las bebidas destiladas ejercen una influencia mayor en la aparición de la embriaguez que el vino y la cerveza, lo mismo sucede con las especies de bebidas los cuales pueden tener agregados al alcohol, otros elementos que ejerzan una acción similar que se suma a la del primero, la multiplica o lo disminuye (son los casos de whisky, el ajenjo)

Causas del alcoholismo.-

  • 1) La herencia. La inclinación porque su influencia es frecuentemente sostenida y todavía no se ha dado pruebas para prescindir de ella, más puede suceder, como se explicará en la parte criminológica que se deba hallar principalmente de influencias congénitas ambientales, por ejemplo: un niño nacido en un hogar de alcohólicos se encuentra desde pequeño en condiciones adversas para llegar a desarrollarse normalmente desde el punto de vista corporal y psíquico.

  • Partes: 1, 2, 3


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