"La Francmasonería, institución esencialmente humana, no es ni puede ser ajena a ninguno de los problemas fundamentales que deciden el progreso de los hombres y de los pueblos, en su constante marcha al porvenir".
"Obtenido un propósito, realizado un programa, agrandado el acervo cultural con una conquista presta de inmediato oídos al clamor de nuevas exigencias, manteniéndose así en la vanguardia de todas las reivindicaciones sociales".
Declaración de Principios, G.. O.. F.. A..
Estos textos, notas y apuntes pertenecen a la serie Documentos para el revisionismo histórico crítico de la Masonería Argentina de la primera mitad del siglo XX, 1902-1957. Este período abarca la etapa más convulsionada de la historia masónica nacional, con numerosas crisis y rupturas.
Luego de un período de gestación, en el transcurso del siglo XIX, y a partir del nacimiento del primer Gran Oriente y Supremo Consejo en el período 1857-1858 (no exento de problemas tampoco), el quehacer masónico gozó de notable influencia social, contando entre sus filas con personajes de relevancia y obteniendo notables triunfos en diversas áreas, como la secularización de los cementerios, la creación de los Registros Civiles, la ley de educación laica, obligatoria y gratuita y, a principios del siglo XX, con la casi aprobación de la ley de divorcio que patrocinaban los masones en su conjunto. Integraron los primeros partidos políticos y hasta llegaron a suplirlos en el interior de las provincias donde estos no existían. El sillón presidencial tampoco le fue esquivo a la Orden, y sus miembros lo ocuparon en forma muy asidua, en sus primeros 80 años de historia.
Un proceso de gestación, una etapa de apogeo en la segunda mitad del siglo XIX; luego una aparente declinación -o un accionar masónico opacado por las sucesivas pugnas por el poder y los conflictos ideológicos internos-, que culminó con el nacimiento del Gran Oriente Federal Argentino - G.O.F.A., en 1935, y la incorporación a sus filas de la mayoría de los destacados intelectuales masones de la Segunda República Española en el exilio. El G.O.F.A., en palabras de la Gran Logia Unida de Inglaterra, llegó a ser junto al Gran Oriente de Francia, la Obediencia adogmática y liberal más importante del mundo, y, sin duda, de Latinoamérica, en el período en que extendió sus actividades y hasta que desapareció, en 1957.
Otro punto culminante y que no puedo dejar de mencionar, se alcanzó con la creación, en 1916, de la Federación Argentina de la Masonería Mixta El Derecho Humano de Francia. Prueba de ello lo constituye la publicación de su Constitución y Reglamentos en 1917. Un documento, cuya edición original tuve la fortuna de recuperar, que revela la evolución de los valores humanos, laicos, de igualdad de género y progresismo social que la sustentan y que aún cuentan con plena vigencia, plasmados en los principios de esta Orden que fue la primera en instaurar la mixticidad en sus Logias.
Finalmente, el ocaso. A partir de la segunda mitad del siglo XX, el imperio contraataca y la Gran Logia Unida de Inglaterra destruye los avances obtenidos en la Conferencia de Montevideo de 1947, un acuerdo de 51 Potencias Latinoamericanas para conformar un bloque continental, pero que no convenía a los intereses ingleses. Le quita el reconocimiento a la Gran Logia del Uruguay, coacciona a la Gran Logia de Chile y socava al G.O.F.A. La Gran Logia inglesa remodela el panorama a su voluntad y al celebrarse la segunda conferencia, a principios de 1950, el G.O.F.A. ya queda excluido y, a la muerte de Fabián Onsari, el líder que extendió su influencia por más de dos décadas en la Gran Logia de la Masonería Argentina del R.E.A.A., quedan las puertas abiertas para la fusión de las dos Obediencias, de la cual nacerá, en 1957, la actual Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, que sigue los parámetros de regularidad impuestos por la G.L.U.I.
Una última etapa abarca desde 1957 hasta la actualidad y se caracteriza mayormente por la quietud, el anquilosamiento y un deísmo acentuado. Lejos habían quedado, por décadas, aquellos tiempos de principios de siglo en que los masones escribían panfletos y series del tipo folletín con títulos como Los crímenes de Dios, aunque en la última docena de años el panorama se renueva.
Los masones a la hoguera: La corona, la sotana y el resucitado martillo de las brujas (1) bajo la capa de los Lores. La historia completa del Gran Oriente Federal Argentino - G.. O.. F.. A.. 1ª parte
Reconozco que mi obra de los últimos veinte años es extensa, dispersa y complicada de seguir y aún más, de explicar en su totalidad. Aparte de haber padecido los avatares de diversas circunstancias, estos libros, opúsculos, artículos, conferencias, entrevistas y documentales para TV, han sido editados en distintos soportes -papel, CD, DVD y diversos formatos digitales- lo que complica más todavía la mirada de conjunto. Algunos de mis mejores aportes y polémicas han quedado extraviados en los vericuetos de las redes sociales. Aún así he logrado compilar y publicar una buena parte del material, y la construcción de mi archivo histórico, documental y bibliográfico ha seguido creciendo, pese a los contratiempos.
Sirvan de excusa estas pocas palabras para justificar mi respuesta, quizás evasiva, a las reiteradas preguntas que me hacen. Voy a responder con un extracto del prólogo a los volúmenes titulados Los masones:
Imposible evaluar mi aporte en esta etapa, aunque encuentro su justificación releyendo los Testimonios de Victoria Ocampo, cuando analiza la primera autobiografía de Graham Greene, A sort of life (luego vendría el exquisito volúmen Vías de Escape): "Al comienzo de A sort of life, da Graham Greene las razones por las cuales ha reunido esos recortes de vida pasada: Por los mismos motivos que han hecho de mí un novelista: Por un deseo de ordenar el caos de la experiencia, por un hambre de curiosidad. Ordenar el caos de la experiencia... ¿Es que al hacerlo no está ordenando también el caos ajeno?
¿Por lo menos el de los que pertenecen a su familia, por las afinidades?
La persona que se ocupaba, en mi casa, de Graham, de acomodar su cuarto, de guardar su ropa planchada en el armario, me decía: Cómo es de prolijo este señor, ¿se da cuenta?
Sí. Me doy cuenta. Desea ordenar el caos".
Sin más preámbulos ni exceso de explicaciones, abordo los documentos del G.. O.. F.. A.., como ya he hecho tantas veces. Empiezo citando un prólogo editado en la revista Verbum, que constituye el principio del fin del G.O.F.A. y que refleja las maniobras de la G.L.U.I. para destruir la autonomía y soberanía de las Obediencias sudamericanas. Luego daré a conocer la totalidad del llamado LIBRO BLANCO donde quedan plasmados en un informe detallado y completo el origen del G.O.F.A., su prolífica trayectoria y la relación que la ligó al resto de las Potencias americanas y mundiales, colocándola en un lugar de privilegio en la historia de la Orden, y no solo por la obra plasmada, sus principios y valores, sino por la calidad superlativa de los miembos que la componían. Como si esto fuera poco, sus filas se vieron nutridas por los más notables intelectuales españoles en el exilio durante la dictadura franquista. Numerosas circunstancias han conspirado para que el G.O.F.A. cayera en el olvido, aunque hoy resulta insoslayable ubicarlo entre las principales potencias liberales de la primera mitad del siglo XX.
"La Gran Logia de Chile, el 23 de junio de este año -1951-, comunicó al G.. O.. F.. A.. su resolución de suspender las relaciones fraternales que venían manteniendo. El G.O.F.A., afanoso de evitar que se consumase tan infausto suceso, se dirigió el 6 de agosto a la Gran Logia de Chile, haciendo un fraternal llamamiento a la reflexión y la concordia. Todo inútil y estéril; la desdichada resolución se consumó.
Causa tanta pena como sorpresa, el modo arbitrario que hubo de desplegar la Gran Logia de Chile para suspender sus relaciones con el G.O.F.A.
No queremos pronunciar palabras irreparables ni hacer escándalo y escarnio a cuenta de conductas que lamentamos mucho, pero que otros son los llamados a calificar. El hecho es grave en sí, por el modo como se produjo y por las formas que revistió; pero lo es en máximo grado, por el momento en que ocurre y por las inevitables repercuciones que tendrá.
Las autoridades de la Gran Logia de Chile rehuyen discutir las razones que nosotros les brindamos en demostración de la injusticia y contrasentido que encierra su proceder.
A los diez años de una vida fraternal, de continuadas relaciones de recíproca y cordial estimación, que además en su origen se produjeron por haber sido la Gran Logia de Chile la primera en reconocer al G.O.F.A., suspende ella adirate las relaciones con nosotros. Y, tremendo sarcasmo, "en defensa del universalismo francmasónico".
Por el LIBRO BLANCO que hemos publicado, haciéndolo llegar a manos de todas las Potencias, con documentos irrecusables, por su carácter oficial, se comprueba que nosotros hemos contestado y destruido las alegaciones en que pretendió apoyar su determinación la Gran Logia de Chile.
La simple lectura del Libro Blanco brinda las pruebas, en todo irrebatibles, de que aquella Potencia invoca motivos inexistentes para cohonestar su proceder al no confesar las verdaderas y exclusivas causas de su insólita resolución. La verdad puede ser cohibida y hasta deformada; pero no se la puede enterrar ni aún hacerla enmudecer.
Nos limitamos tan solo a señalar circunstancias acerca de las cuales todas las Obediencias que integran la Confederación Masónica Interamericana merecen por parte de la Gran Logia de Chile, la más franca, clara y leal explicación. El 6 de septiembre de 1950, y precisamente por haber cumplido los acuerdos de la Primera Conferencia de Montevideo, la Gran Logia Unida de Inglaterra, deja sin efecto su reconocimiento a la Gran Logia de la Masonería del Uruguay. No conocemos de manera oficial cuáles han sido las solicitaciones o requerimientos de la Obediencia británica a la chilena; pero lo que resulta indudable es que tales presentaciones han existido como lo evidencian el Mensaje Anual del Gran Maestre chileno, leído en la Tenida Ordinaria de la Gran Logia de Chile del 12 de mayo de 1951 y el informe acerca de su viaje a Londres, que dió la Revista Masónica de Chile, en su número de marzo-abril de 1951. ¿Las consecuencias? La G.. L.. del Uruguay, por no tolerar una limitación de sus atributos soberanos ni una mengua en su autoridad, afrontó el peligro y no se sometió. La G.. L.. U.. de Inglaterra rompió relaciones con la G.. L.. del Uruguay. La Gran Logia de Chile conserva sus relaciones con la Gran Logia Unida de Inglaterra.
Pero aunque se traiga y se lleve lo de la creencia en Dios, la Biblia y demás alegaciones, el quid de lo sucedido está en algo que para nosotros tiene mucha más importancia. La razón esencial radica en que por este camino se cortan de cuajo, en su raíz, los acuerdos de la Primera Conferencia Interamericana de la Francmasonería Simbólica, que fue el primer destello luminoso de lo que es en su espíritu el sentimiento de la Institución en este Continente.
En aquella histórica reunión, donde la Gran Logia de Chile, como la Gran Logia del Uruguay, participaron intensa, decisivamente, se echaron los cimientos de una nueva concepción de la actividad masónica, tal como se va delineando, cada vez con más intenso vigor, en el mundo Hispano- Americano, concepción inspirada en universalismo activo, que hoy como nunca es indispensable a la Institución, si la Orden ha de responder a las necesidades ecuménicas, de un mundo desorientado y víctima de un pragmatismo materialista y degradante.
La G.. L.. U.. de Inglaterra -en los días que se acentúa el ocaso de la hegemonía imperialista de aquella gran nación, que habiendo cumplido sus grandes destinos históricos ve amenguar sus prestigios seculares- intenta resucitar un tradicionalismo formulista momificado, para urdir un imperialismo ético, que si llegara a consolidarse sería hoy la negación radical de la doctrina francmasónica cuya pureza dice defender la G.. L.. Unida de Inglaterra.
Antes de hacer punto final queremos expresar nuestra esperanza de que estas adversidades se atenuarán y los daños en parte no llegarán a florecer. Queremos además asegurar a los HH.. chilenos que guardaremos siempre para ellos los más acendrados sentimientos de fraternidad".
I
Palabras liminares
"Para todos aquellos que tenemos una profunda fe en la Orden Francmasónica como admirable instrumento de perfección individual y de acción social, renovadora y progresista, nos angustia en la lectura de su historia de todos los tiempos, una contradicción dramática. Muchos de sus grandes objetivos se han visto frustrados por discusiones y luchas internas sobre dogmática doctrinal y pureza reglamentaria y por la intransigencia en formalidades y detalles que quiebran la unidad y hacen imposible la universalidad. Así la intolerancia de adentro se une a los seculares enemigos de fuera.
Después de tres lustros de vida independiente y soberana y a una década de ininterrumpidas relaciones fraternales con el Gran Oriente Federal Argentino, la Gran Logia de Chile resuelve suspender con él sus relaciones y comunica su decisión a todas las Obediencias de su amistad. Si en el orden individual cabe a cada cual, conforme a dictados íntimos, elegir sus amigos y relaciones, en el orden masónico internacional, la fraternidad es un deber que nos imponen los principios fundamentales de la Orden.
El Gran Consejo Federal del Gran Oriente Federal Argentino ha dispuesto la publicación de este Libro Blanco, con todos los antecedentes y circunstancias del infortunado episodio, para que todas las Obediencias y los hermanos conozcan la verdad de lo acaecido.
Confiamos tranquila y serenamente en el juicio de los hombres que tienen un claro sentido de sus deberes masónicos.
La tendencia activista de la masonería, en la que estamos enrolados, pasa por una dura prueba. Así se explica que la intolerante Gran Logia Unida de Inglaterra, sostenga hoy: "En la masonería Pura y Originaria no se admite la más mínima tolerancia en las creencias con relación al Ser Supremo, Dios, ni se admite que nadie tenga poder de hacer o introducir tal tolerancia". "El Gran Oriente de Francia no es más Potencia Masónica desde 1878 y continúa así hasta hoy día..." "Solamente el Gran Oriente de Francia, en Europa; El Gran Oriente Federal Argentino, la Gran Logia del Uruguay y, posiblemente, otras Grandes Logias en otras partes de América Latina han adoptado modificaciones a este Código Masónico". Y en cuanto a la Gran Logia de Chile suscribimos las palabras que firmara el IL.. H.. Hermógenes del Canto Aguirre -que transcribimos en el capítulo IV de este Libro Blanco- (y) seguiremos manteniendo con los hermanos chilenos las relaciones más fraternales y sinceras, aún cuando esto se transformara en un sentimiento unilateral. "Porque la acepción que damos al concepto de Fraternidad y el sentido con que usamos el vocablo de hermano, es para nosotros de tal amplitud y desinterés que no sería justo -por el hecho de dispensarlo tan sin limitaciones- exigir una reciprocidad tan egoísta"".
"El 25 de junio de 1935 nació el hoy Gran Oriente Federal Argentino, integrado exclusivamente por Logias y hermanos que hasta entonces habían pertenecido a la Gran Logia de la Masonería Argentina. Los impulsaba el fin de vivir y practicar los principios masónicos, proyectando el ideal iniciático en la vida profana.
Orientados en los cauces de la Masonería activa, en contraposición a la mística, en un folleto difundido más tarde, decíamos: "La Masonería puede y debe significar una excelencia social; pero jamás una aristocracia rancia, cerrada e incomprensiva". "Tenemos todos los caminos abiertos para todos los pactos, noblemente inspirados en ideales de fraternidad, de justicia, de mejoramiento; y hemos de entendernos siempre con quienes tengan nuestras mismas inspiraciones de superación, por encima de las fronteras geográficas y respetando las modalidades jurisdiccionales de cada uno de ellos".
Decía y dice nuestra Declaración de Principios: (4)
"La Francmasonería, institución esencialmente humana, no es ni puede ser ajena a ninguno de los problemas fundamentales que deciden el progreso de los hombres y de los pueblos, en su constante marcha al porvenir.
Vive en el seno de las sociedades su vida activa, trabajando sin descanso para el logro de sus fines que se traducen en una más armónica estructuración de la vida sobre bases de amor y de justicia social.
Viene actuando, para ello, desde el fondo de los tiempos, como el tenso resorte que acelera la evolución, teniendo en cada etapa de la historia una finalidad determinada de acuerdo con las necesidades y aspiraciones del ambiente.
Absolutamente adogmática, representa y encarna las fuerzas dinámicas, frente a las tendencias estáticas.
No tiene por objeto conservar. Sabe que la inmutabilidad no es la ley de la vida social. Obtenido un propósito, realizado un programa, agrandado el acervo cultural con una conquista presta de inmediato oídos al clamor de nuevas exigencias, manteniéndose así en la vanguardia de todas las reivindicaciones sociales.
Flecha de un anhelo proyectado al porvenir, sus esfuerzos del pasado son los progresos que gozamos en el presente; procura por todos los medios lícitos a su alcance, dignificar al hombre capacitándolo, por un desarrollo superior de conciencia, para el mejor y más amplio uso de sus derechos y libertades.
Ni partido político, ni credo religioso, tiene para todos el más total respeto en cuanto representan ideologías y traducen afanes y aspiraciones colectivas; pero condena la intolerancia, abomina el fanatismo y declara el repudio por los regímenes de fuerza y violencia como contrarios a la razón y denigrantes para la especie.
Reconoce en la fraternidad la condición primordial del género humano; es substantivamente pacifista, considera a la guerra como un crimen horrendo y se esfuerza con todo su poder para suprimirla como a una de las más lamentables calamidades que afligen a los pueblos.
Recomienda a sus adeptos la propaganda con el ejemplo, la palabra y el escrito, con la reserva de que guarden los secretos establecidos y les enseña que son sus deberes fundamentales: ilustrarse, ayudarse, protegerse entre sí y defender al hermano ante la injusticia, aún con el peligro de la propia vida.
Considera el trabajo como un deber esencial del hombre, y como tal le dignifica y le honra, sin establecer distingos ni categorías; pero considera también el descanso como un derecho, y se esfuerza porque la vejez, la invalidez, la infancia y la maternidad, gocen los beneficios del amparo colectivo a que son acreedores.
La Francmasonería posee signos y emblemas cuya alta significación simbólica no puede ser revelada sino por la iniciación. Estos signos y emblemas presiden en formas determinadas los trabajos de los masones y les permiten reconocerse y ayudarse en toda la superficie de la tierra.
En el seno de las reuniones masónicas todos los miembros de la Institución están colocados en el mismo nivel de igualdad, no existiendo entre ellos otra distinción que las que establecen las jerarquías de la Orden".
"El respeto a los principios monitores de la Orden, la labor continuada durante 15 años, la estructura e ideales del Gran Oriente Federal Argentino, persuadieron de su pureza masónica, y el imperio superior del derecho y la justicia se impuso por propia gravitación en los hechos: así como su legitimidad y regularidad, posesión de estado como Potencia que tiene en la comunidad masónica universal.
Al crear esta Obediencia retornamos a la auténtica tradición de libertad de la Masonería Argentina, aspirando a ser continuadores de las nobles gestas lautarinas, del histórico Gran Oriente Argentino y Supremo Consejo, de logias como Unión del Plata y Confraternidad Argentina, de obras como la tenida histórica de la conciliación nacional del 21 de julio de 1860, de la actuación de IL.. HH.. como José Roque Pérez y Miguel Valencia, D. F. Sarmiento y L. N. Alem, J. J. de Urquiza y José Hernández, Agustín Alvarez y Joaquín V. González, del ejemplo cercano de actuación masónica definida en el primer decenio de este siglo.
En el orden de nuestras realizaciones internas el camino está jalonado con nuestra Constitución; Reglamentos Generales; edición de rituales para los tres grados del simbolismo; el trabajo de los talleres; las tenidas de conjunto, de iniciación, de trabajos conmemorativos, de instrucción; las tenidas de adopción de lowetones, de reconocimiento conyugal y honras fúnebres; las relaciones interpotenciales, los folletos de interés masónico; las nuevas logias incorporadas a nuestra columna federal; los mensajes orientadores de nuestras Grandes Maestrías; la Ayuda Fraternal; las Grandes Asambleas Nacionales; nuestra revista masónica Verbum; los trabajos de nuestros hermanos, desde el nombre simbólico hasta los de estudio e investigación; la Biblioteca Masónica; nuestras ceremonias iniciáticas y de exaltación; nuestra solidaridad masónica, moral y material, que no reconoce fronteras ni más límites que nuestras posibilidades.
Los efectos en el campo profano de los iniciados en nuestra Obediencia no se hicieron esperar. Así se llevaron a cabo concursos literarios, declaraciones públicas, editaron libros, folletos, revistas y periódicos, crearon oficinas de informaciones al servicio de la democracia, del laicismo, del liberalismo nacional e internacional, crearon bibliotecas para la cultura e instrucción en la defensa de los derechos humanos, editaron un almanaque civil desde hace un lustro, y así, pese a dificultades del clima ambiente, se proyectó hacia la vida profana los principios de la Orden en su constante aspiración para suavizar asperezas y aproximarse en la medida de los posible hacia la perfección humana impulsados por un ansia de enseñar a ser hombres libres en una convivencia más tolerante.
Fue constante preocupación nuestra enseñanza laica y humanista en los establecimientos educacionales del Estado. Así una de nuestras Asambleas Nacionales hizo efectivo el acuerdo adoptado en la Primera Conferencia Interamericana de la Francmasonería Simbólica propiciando la convocatoria de un Congreso Internacional del Laicismo; logramos para ello la adhesión de las Grandes Logias de Chile y Uruguay.
El Primer Congreso Internacional del Laicismo se reunió en Montevideo en abril de 1951, con múltiples adhesiones, en el paraninfo de la Universidad. Sus delegados fueron recibidos por el Presidente de la República. Constituyóse la "Acción Laica de América Latina" para realizar y difundir las siguientes resoluciones: Afirmación del contenido renovador de la democracia contrario a las imposiciones y dogmatizaciones; organización no sectaria de la sociedad, el Estado y la enseñanza respecto a la persona humana como supremo postulado de moral universal. Se declaró que como medida efectiva de acción laicista es necesario que las instituciones y hombres democráticos breguen por la reafirmación del laicismo; eliminación en los Estados de todo dogmatismo; hacer efectiva la libertad política, la de conciencia y la liberación del temor y la necesidad que aseguren a los individuos y a los pueblos el goce de la declaración universal de derechos formulados por la U.N.; la unión de las instituciones para la liberación integral del hombre; protección integral del niño y el reconocimiento de su derecho a una educación sin dogmatismo; plena accesibilidad a todos los medios de expresión; divulgación de las finalidades del laicismo en las instituciones; realización de libre examen de dogmas políticos o religiosos. Y se recomienda a los intelectuales demócratas que se unan a la acción del laicismo, colaborando con el caudal de su capacidad y de su inteligencia.
En la Primera Conferencia Interamericana de la Francmasonería Simbólica, reunida en Montevideo en abril de 1947, el Gran Oriente Federal Argentino dió muestras de honda preocupación y dinamismo.
Ya en octubre de 1940, la XI Gran Asamblea Nacional concretando los anhelos contenidos en el Mensaje del Gran Maestre comisionó al Gran Consejo Federal para que iniciara gestiones pertinentes ante las Potencias Masónicas vecinas. El 9 y 16 de mayo de 1943, en la sede de la Gran Logia de la Masonería del Uruguay en reunión a la que asistió nuestro Vicepresidente del Gran Consejo Federal se planteó la realización de un congreso panamericano. Declinamos suscribir la invitación y mensaje -dada la actitud de la Gran Logia de la Masonería Argentina- en aras del éxito de la proyectada conferencia.
En nuestras Logias se estudiaron, prepararon y luego se enviaron a la Comisión Organizadora ponencias para los temas: Principios generales para la estructuración de la Francmasonería Universal; Fundamentos para un Derecho masónico internacional; Uniformación de la enseñanza simbólica; Organización Nacional e Internacional de la acción masónica; Labor a desarrollar por la Francmasonería en la post-guerra; Confederación Masónica Interamericana. Presidimos algunas de sus comisiones y entendemos haber prestado una eficaz colaboración".
"El 29 de agosto de 1939, el IL.. H.. Miguel Servera, Gran Maestre del G.. O.. F.. A.., entregó al I.. H.. Hermógenes del Canto, Gran Maestre de la Gran Logia de Chile, un informe que reproducimos a continuación:
Nos ha de ser permitido, Ilustre Hermano, antes de entrar de lleno en el motivo de esta exposición detenernos en una breve reseña de nuestro panorama tan fundamentalmente distinto del vuestro. Resultaría difícil concebir los acontecimientos que os hemos de puntualizar sin el conocimiento previo del medio en que se desarrollaron y la profunda raigambre que ellos tienen en nuestro pasado masónico. A los días de esplendor que tuvo el Gran Oriente Argentino a fines del siglo pasado y principios del presente bajo la dirección de hermanos eminentes por su saber y su influencia en la vida nacional siguen largos períodos de divisiones, de luchas, de inactividad real, frente a un enemigo organizado. Los Orientes se multiplican y se suceden y así coexisten con el Gran Oriente Argentino el del Rito Azul, el Confederado, el Nacional, para citar solo los más importantes; las denominaciones más diversas para encubrir propósitos no siempre confesables. Núcleos carentes de orientación central, creados por hermanos despechados y deseosos de figuración o de lucro, tuvieron vida lánguida y efímera, contribuyendo solamente en forma eficaz al descrédito de nuestra institución. Frente a esas luchas internas que minaban la Masonería Nacional y ante la ausencia de una autoridad rodeada de la seriedad y los prestigios que la hicieran indiscutible, los hermanos extranjeros prefirieron seguir auspiciados por sus respectivos Orientes de origen, y así arraigó, entre nosotros, el Gran Oriente Español, que llegó a tener un número crecido de Logias formadas en su mayoría por hermanos argentinos. A partir del año 1926, se agita con insistencia la idea de fusionar las fuerzas masónicas como único medio de devolver a la Institución el prestigio perdido y dar eficacia y unidad a sus trabajos. A un fracasado intento de un grupo de hermanos del Gran Oriente Español siguieron otros que al fin lograron un éxito parcial.
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