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Intibuca, apuntes de nuestra prehistoria




Partes: 1, 2

  1. Presentación
  2. ¡Esto hay que cambiarlo!
  3. Indicios de poblaciones prehistóricas
  4. Presencia del hombre en occidente
  5. Minas precolombinas y talleres de obsidiana en La esperanza, Intibucá
  6. El gigante
  7. Algo sobre paleontología vertebrada
  8. Mamíferos de la Era Cenozoica descubiertos en Honduras
  9. El plioceno de Honduras
  10. Geografía y clima
  11. Rectificaciones posteriores
  12. Resumen
  13. Notas
  14. Observaciones sobre alguna cerámica precolombina de san Juan de Intibucá

Una pequeña recopilación de datos para inducir al paisano a conocer mejor la patria chica.

ENRIQUE LOZANO CAMPOS.

Desde nuestra mas tierna infancia nos han inculcado una historia patria con énfasis en hechos históricos que van desde el descubrimiento, la conquista, la colonización y las luchas independentistas hasta la época actual, dedicándole a la época precolombina un capitulo muy pobremente documentado que trata de explicar los orígenes de nuestra raza autóctona, todo dentro de una novelada disertación.

Groseramente, se puede afirmar que nuestra historia es una larga sucesión de biografías de personajes y hechos políticos y militares, en versiones muchas veces apartadas de la realidad y dedicadas a destacar algún hecho o personaje por conveniencia o interés. Nuestro pueblo siempre ha sido privado de conocer una verdadera historia, que comprenda un compendio de informaciones, que nos sirvan de base para estructurar mentes aptas para encarar los retos que nos presenta la vida moderna.

Muy poco o nada sabemos por ejemplo: del desarrollo de las ciencias y la tecnología en Honduras y lo poco que algunos hondureños han escrito al respecto, que se encuentra en ensayos y monografías, no es del conocimiento popular, debido a que no tenemos el hábito de la lectura. La ignorancia en estos temas en aun mayor a nivel regional y/o local, donde pareciera que existe un marcado interés de parte algunas instituciones y personas, en mantener a las masas sumidas en un mar de ignorancia y superstición .Esto forma parte de nuestra herencia cultural y sus consecuencias y manifestaciones de la mente de la gran mayoría de nuestros coterráneos, es y será siempre una gran limitante. Por tanto, mucha gente difícilmente puede albergar en su corazón un verdadero orgullo por nuestra patria chica.

Podría afirmarse que, subyace en el ánimo el sentimiento de que somos un pueblo sin raíces!

Da verdadero pesar observar como nuestra gente se refiere con admiración a la historia, adelantos, ensalzando la grandeza de otros países y lugares a los cuales ha podido llegar y aun sin ni siquiera conocerlos. Es como si nuestra identidad nacional no valiera nada y nuestra verdadera historia y en este caso nuestra prehistoria, no existiera o no valiera nada.

Es cierto, que existe un elevado grado de ignorancia sobre nosotros mismos y nuestras raíces, pero esto no es algo irreparable. Ni es algo de lo que debamos sentirnos avergonzados, porque no es nuestra culpa que lo que en nuestros hogares, nuestros padres tampoco lo sepan.

Tampoco porque aun en nuestras escuelas, colegios y universidades, este tipo de conocimiento se considera una especialidad y no se incluye en su plan regular de estudios.

Tampoco porque no existe una correspondencia o ligamento (link, dicen ahora los internautas), entre el hogar, el maestro y las fuentes de información, como las bibliotecas publicas. Algo que existe desde hace muchos años en otras latitudes del mundo, a donde acuden, desde el simple obrero o campesino, hasta el más ilustre científico, en búsqueda de información. Esto sucede muy frecuentemente también con otras temáticas del conocimiento, incluso con algunas que son indispensables, como los idiomas, las matemáticas, la física, la química, la biología, etc.

Esto nos hace un pueblo donde no existe la solidaridad y el voluntariado, dos grandes cosas que ayudan a la humanidad a estar al tanto de lo último en ciencia y tecnología. Las claves para triunfar en la vida.

Y algo sumamente interesante, en nuestro medio existe el más alto grado de analfabetismo funcional y esto es muy grave. Nuestros gobernantes muchas veces se ufanan de los mínimos porcentajes de analfabetismo que se han alcanzado, pero nadie se refiere o hace algo para encarar el problema del analfabetismo funcional. Ese es el causante de que una gran mayoría de los hondureños, incluidos muchísimos que ostentan hasta títulos de educación superior, no tengan la capacidad de entender lo que esta escrito en un libro.

Esto, sumado a nuestro desinterés por hablar dos o tres idiomas, además de nuestro español y a la pereza por perfeccionarnos en el conocimiento y manejo de programas informáticos aplicados diferentes actividades, nos tiene en un nivel de eficiencia muy bajo, a tal grado que difícilmente nuestros profesionales pueden desplazar de los puestos superiores de mando los profesionales extranjeros, traídos para hacer el trabajo que nosotros no podemos realizar.

Que quede claro, que igual que a los demás miembros de la raza humana, poseemos la chispa de la inteligencia y el ingenio y solo nos hace falta cambiar nuestra rutinaria forma de pensar y actuar y empezar a considerarnos seres humanos pensantes y creativos.

Cualquiera diría que lo anterior no tiene nada que ver con el tópico que trata este pequeño documento, pero cualquier mente pensante, comprenderá que precisamente para llenar un vacio ha sido escrito y que requiere del interés para leerlo y comprenderlo, pero sobre todo de que pueda ser entendido.

Este es voluntariado y solidaridad, estimado paisano .Este es el espíritu que nos anima, por una Honduras mejor y un futuro promisorio.

Lo mas grande que puede animar al ser humano es sentirse parte de la humanidad. Comprender que nació aquí en Honduras, un país pobre y subdesarrollado; pero que también pudo haber venido al mundo en cualquier otra parte del mismo. Por lo tanto, es un ser humano, igual a cualquier otro y que sus diferencias solamente son de tipo cultural; poseyendo la inteligencia, habilidad e ingenio para alcanzar los estadios de desarrollo que otros poseen.

Por eso, es necesario que sepa que en los últimos años, se han realizado y se siguen investigaciones científicas, escudriñando el pasado de nuestros pueblos y lo que ha logrado descubrirse y documentarse es algo que debemos de conocer todos, con la seguridad de que al hacerlo empezaremos a comprender que tenemos una historia, que no somos como arboles sin raíces.

Lo que sigue es un extracto de nuestro mas remoto origen y un vistazo a lo que había en nuestras tierras, muchos años antes que la colonia lo destruyera, para implantar su sistema de vida y creencias.

Mucho del material científico ha sido tomado principalmente de YAXKIN, el interesantísimo órgano de divulgación del Instituto Hondureño De Antropología E Historia, de Enciclopedia Encarta y de muchos amigos investigadores con quienes mantenemos una relación de intereses de toda la vida. Todo esto con la finalidad de cooperar en la tarea de llevar el conocimiento a todos los hondureños y a la gente del mundo que quiera saber más de nosotros.

No olvidemos que hace mucho tiempo, se tenía la creencia de que los habitantes de America no éramos humanos, muchos nos consideraban animales o bestias y ante los abusos que cometían nuestros conquistadores europeos, fue necesario que el Papa Pablo III, dictaminára que éramos seres humanos iguales a ellos en Europa, porque podíamos sonreír. Ningún animal puede hacerlo, afirmó. ¡Así que sonriamos, paisanos de Intibucá¡

Esta es una introducción al estudio de una temática muy interesante e importante, con la esperanza de que sea bien apreciada principalmente por nuestra jóvenes generaciones.

PUNTA DEL CAZADOR PREHISTORICO.

Primeras rutas migratorias

Mapa de flujos que representa la dirección de las migraciones mundiales de hace miles de años. Las barreras físicas, como son los desiertos, cadenas montañosas y extensiones de agua, imposibilitaban las migraciones de los pueblos de la antigüedad, quienes, además, solían buscar un hábitat similar al que habían abandonado.

De acuerdo a la ciencia moderna, la vida surgió en otras latitudes del planeta y fue a través del Estrecho De Bering, que el hombre llego a America. Según algunos arqueólogos, el hombre llego tarde al Nuevo Mundo, siendo ya un Homo Sapiens, hace unos 40,000 años. Parte de la plataforma que une Asia con America quedaba descubierta y transitable, debido al descenso general del nivel de los océanos, durante las glaciaciones. El Istmo de Bering constituía entonces, una barrera contra las heladas corrientes del Norte. Sus costas meridionales, bañadas por la corriente calidad del Kuro-Siwo, ofrecían un clima favorable para la vida humana. Gran parte de Alaska y el extremo noroeste de Siberia se mantenían libres de hielo, al menos durante la glaciación de Wisconsin, que fue la última.

A través de esa ancha calzada intercontinental, transitaron a pie, animales y hombres, pasando a este nuestro Nuevo Mundo, bandas de recolectores -cazadores inferiores y cazadores superiores. La primitiva cultura de los cazadores inferiores, corresponde al Paleolítico Inferior y la cultura de los cazadores superiores corresponde al Paleolítico Superior. La primera es mucho más antigua que la segunda.

El mundo habitado por el hombre hace 20,000 años:todo el antiguo mundo estaba completamente poblado de Homo Sapiens,quiza a partir del Oriente Proximo.Las migraciones hacia America ya han alcanzado,sin duda, America Central.

Los indicios de antiguos sitios poblados en America, se encuentran en varias partes del continente: en Texas, EE.UU, etc. Sin embargo, el único sitio comprobado es Monte Verde, Chile, con 11,000 años.

INDICIOS EN NUESTRA TIERRA.

Cerca a La Esperanza, en La Estanzuela, La Paz, se encuentra el Gigante, una cueva localizada en u farallón rocoso, que por su altura le da el nombre de Gigante. Allí fueron encontrados vestigios de un asentamiento antiguo, que según algunas dataciones con radiocarbono, arrojan una fecha entre 12,000 y 15,00 años. En esa zona existen varias cuevas, todas saqueadas por personas que se dedican a traficar con antigüedades, muchas de ella cerca de Quiala.

En el lecho del Rio Intibucá, aguas debajo de Lepaterique se encontraban huellas solidificadas en la roca, de animales y humanos. Huellas del Ecus, un caballo antiguo y de niños, esto ha desaparecido. Asimismo, fueron destruidas algunas pinturas y ornamentaciones.

En el volumen 28 Nº 3 January 1963 de AMERICAN ANTIQUITY, se encuentra el informe: PRECERAMIC ARCHAIC SITES IN THE HIGHLANDS OF HONDURAS por Ripley P. Bullen y William W. Plowden, Jr en el que se reportan los trabajos de investigación realizados en una serie de sitios entre las altitudes de 5,000 a 6,500 pies, en las cercanías de La Esperanza, Intibucá, donde se encontraron las que ahora son evidencias de la presencia de humanos en la época preceramica.

La cerámica, es decir, el arte de trabajar la obsidiana, arribo a America 3,000 años antes de Cristo y la presencia de estos sitios y la enorme cantidad de muestras encontradas evidencian la antigüedad de estos sitios. De esta forma, se anuncio al mundo científico sobre la existencia en nuestro terruño de un antiguo asentamiento humano y dio inicio a una serie de investigaciones que han dado como fruto, halagadores resultados.

En 1983 James J. Sheehy publico: OBSERVACIONES SOBRE ALGUNA CERAMICA PRECOLOMBINA EN SAN JUAN DE INTIBUCA, SUROCCIDENTE DE HONDURAS. Menciona este articulo publicado en Handbook Of Middle American Indians por John Glass (1965) en el que resumió la arqueología del suroccidente de Honduras con una referencia a la monografía de Doris Stone titulada THE ARCHAELOGY OF CENTRAL AND SOUTHERN HONDURAS (1957). En este trabajo, Stone utilizo datos históricos y las descripciones de los artefactos que estudio en los museos y colecciones particulares, para describir la historia y la arqueología de esta región, incluyendo los departamentos de Ocotepeque, Lempira, Intibucá y La Paz. Sheehy utilizando los trabajos de Doris Stone y los arqueólogos lingüistas como Thompson(1970),Longyear (1947), Stromsvik(1952),Andrews (1970,1972,1977ª,1977b) y Anne Chapman (1978) dividió el suroeste de Honduras, en dos zonas:

La zona occidental que incluye el departamento de Ocotepeque y la zona oriental que abarca Lempira, Intibucá y La Paz. Afirma que después de estudiar las evidencias aportadas por el trabajo de Bullen y Plowden, se puede afirmar, que INTIBUCA fue ocupada por indígenas desde el Periodo Arcaico.

En 1983,Jerrel Sorensen, Kenneth Hirth y Geoge Haseman, realizaron un reconocimento geológico de un area de 6.00 km2,con el propósito de localizar y describir los depósitos de obsidiana que originalmente habían sido reportados por Lunardi en 1948. "La obsidiana fue un importante recurso, empleado por los grupos precolombinos para la hechura de artefactos cortantes. Recientes estudios indican que artefactos de obsidiana procedentes de las fuentes del centro de Méjico y las altas tierras de Guatemala, fueron objetos apreciados de mercado a lo largo y ancho de Mesoamérica en una fecha tan temprana como el año 1,000 a. C. (Pins-Ferreira, 1976)

Las exploraciones arqueológicas han puesto de manifiesto, que la obsidiana fue un objeto de amplio comercio en todo Honduras, por lo menos a partir del 700 al 900 a.C.

Los análisis de trazas indican que la obsidiana de La Esperanza, llego al sitio de Los Naranjos en la Fase Jaral, entre 800 al 400 a.C. (Baudez y Becquelin 1973)

En 1982 Anne Chapman reporto grandes concentraciones de obsidiana en bruto y trabajada en Quiaterique, 4 kilómetros al noroeste de La Esperanza y hacia esos sitios se dirigieron los arqueólogos, dedicando su atención, por falta de tiempo, a la cresta irregular entre el cerro El Cedral y el pequeño caserío El Zacatal. Identificaron 7 localidades que mostraban evidencias de explotación de una cantera, de manufactura o de ambas. Nuestro interesante Cerro de Los Hoyos, se encuentra en la denominada localidad Nº 5, llamado así por los socavones existentes allí.

También Anne Chapman observo obsidiana a lo largo del camino a la Azacualpa y Yamaranguila. Bullen y Plowden identificaron 4 sitios cerámicos y 10 sin cerámica; flotando en el ambiente la pregunta de si estos sitios sin cerámica, serian localidades especializadas en el trabajo de la obsidiana, que fechan del Periodo Clásico y Postclásico, en vez de ser sitios de habitación del Periodo Arcaico, como se ha sugerido.

A la luz de las mas recientes investigaciones, toda la región principalmente la de la vertiente del Pacifico, tiene un enorme valor ya que allí se ha comprobado se encuentra un antiguo sitio poblado antiguo de América, específicamente en las cercanías de La Estanzuela, a unos 20 kilómetros al Sureste de La Esperanza.

George Hasemann, quien al igual que otros de sus colegas, desde hace mucho tiempo investiga sobre los orígenes de nuestros pueblos, incluye en la obra LOS INDIOS DE CENTROAMERICA, escrito conjuntamente con su esposa la Dra. Gloria Lara y Eric Fernández, lo relativo al descubrimiento de El Gigante,

Recuérdese que a raíz de los descubrimientos de Plowden y Bullen en La Esperanza quedo un vacio acerca de la ocupación temprana de estas tierras.

Con el objeto de llenar este vacío, el Instituto Hondureño de Antropología e Historia empezó en 1993 la búsqueda sistemática de evidencia de ocupación temprana en las alturas cercanas a La Esperanza. La atención se enfoco hacia los abrigos rocosos reconocibles fácilmente en el ambiente, es decir, en contextos que han arrojado numerosos vestigios de ocupación temprana en Norte y Sur América.

Uno de estos abrigos rocosos, es llamado por lo pobladores El Gigante a 20 kilómetros al sureste de La Esperanza. Esta saliente en la roca es el resultado de la erosión de un enorme farallón de toba volcánica, la cuál dejó un amplio nicho de 42 metros de anchura y 17 metros de profundidad por 12 de altura. Esta media bóveda se abre en el farallón a 3 metros sobre el nivel del suelo. Buena parte de los niveles superiores han sido dañados por el saqueo, exponiendo a la vez una profunda secuencia, de cuando menos, trece episodios de ocupación en una suave matriz de ceniza.

Aunque la excavación meticulosa no ha empezado, los primeros resultados son de mayor interés al esperado.

Las dos fechas de radiocarbono de muestras de carbón recogidas en capas sucesivas cercana a la base de los perfiles, han arrojado fechas de 9,950 +/ 70 y 9,450 +/ 70 años de antigüedad (Fechas calibradas : aproximadamente 12,000 y 11,500 años de antigüedad, respectivamente), El estrato mas profundo también arrojó una punta completa de tipo "Cola de Pez" la cuál es contemporánea de hallazgos similares en el Sur, especialmente en Colombia y Panamá y confirma la fecha temprana propuesta por Plowden y Bullen en La Esperanza, casi cinco décadas atrás.

La preservación del tejido orgánico es excelente gracias a las propiedades desecantes de la matriz de ceniza pulverizada: restos de petates, cordeles, bolsas hechas de intestinos de animales cosidos con tendones y heces fecales son comunes en este sitio, al igual que los materiales más resistentes, como artefactos de piedra y artefactos de ecofactos de hueso,

Se trabaja con la finalidad de declarar a este sitio PARQUE NACIONAL y muchas instituciones de prestigio mundial están ofreciendo participar en el que se considera ya un centro de estudios muy importante en Centro América.

Este sitio se ubica dentro de la cuenca hidrográfica del Río Chinacla, afluente del Río Lempa y el cuál a su paso por Intibucá recibe el nombre de Río Negro, quien al juntarse con el Río San Juan forman el Río Guarajambala, que tributa al Lempa. Los cauces de los ríos, en su mayoría encañonados, fueron sin duda sitio donde hubo actividad humana prehistórica y es necesaria la protección y la investigación científica.

Aguas debajo de la antigua represa de La Pozona, se podían observar muchos vestigios de poblamiento humano y animal, en huellas que han sido cubiertas por las aguas. Las cuevas encontradas a lo largo de este rio y de otros más, han sido saqueadas, constituyendo un pingüe negocio la venta de artefactos, huesos y artesanía.

De acuerdo a la Introducción a la Paleontología Vertebrada de Honduras de Eric Fernández, estos estudios de las faunas prehistóricas cenozoicas se iniciaron a mediados del siglo XIX cuando el Dr. J. Leidey (1859) describió una muela de mastodonte de la vecindad de Tambla, Lempira. La muela fue identificada como Mastodom ohioticos y mas tarde (1869) una figura de dicha muela fue publicada, Veintiocho años después Nason (1887) informó sobre la existencia de numerosos huesos de mamíferos fosilizados, supuestamente mastodontes. El sitio fue localizado en el Valle de El Negrito, a 43.5 kilómetros al este del río Ulúa. Desafortunadamente, la carencia de un buen sistema de transporte no permitió la extracción de los fósiles.

Los estudios mas serios sobre los fósiles cenozoicos en Honduras fueron realizadas en el siglo XX. El mayor énfasis de estos estudios fue en los ricos sitios pliocenos que estaban en las desgastadas cuestas al lado del Río Mejocote, en Lempira.

En 1927 el Sr. A.W. Anthony reportó al Field Museum de Historia Natural de Chicago, el sitio de donde salieron los fósiles: Tapasuna (El nombre de la aldea se ha cambiado dos veces desde la publicación ( McGrew 1941) Su nombre actual es Tepusuna (Instituto geográfico Nacional. Mapa de Lepaera, Hoja 2460 11, Serie E 752) Este sitio fue estudiado en el invierno de 1929 por el Sr. J.C. Blick, del Field Museum, describiendo e ilustrando a dos mastodontes:

Blickotherium blicki ( Rhynchotherium blicki ) y Aybelodon hondurensís ( Rhyrichotherium hondurensis ) . (Se han hecho cambios en la sistemática para estas probóscides. Se sugiere que las dos especies puedan ser una sola (WebbyTessman 1968).

La fauna siguiente estaba representada en los restos fragmentarios recogidos durante la investigación:

Hyaenognatus (Osteoborus cynoides)

Pliohippus.

Hipparíon.

Merychippus.

Teleoceríne rinoceronte.

Protocameline.

En el verano de 1937 - 1938 las investigaciones de un grupo de especialistas del Walter Museum de Chicago, visitó tres sitios en el departamento de Lempira: Tepusuna (Tapasuna), Mongual, Rancho Lobo y un sitio aproximadamente a 4.83 kilómetros de este ultimo lugar. El sitio mas prolífico fue Rancho Lobo, produciendo evidencias de seis especies animales distintas y 21 ejemplares catalogados y descritos.

Un total de 9 especies y 27 ejemplares fueron descritos en un excelente informe , publicado en el "Bulletin of the Geological Society of America" (0lson y McGrew,1941 ) En el articulo se cubrieron temas sobre geología, geografía y sitios de la formación de Gracias, Honduras, con descripciones completas de la fauna de la misma formación, incluso la presentación de una nueva especie "Pliohippus hondurensis", un estudio Botánico, un análisis PaleoEcológico y la introducción de nuevas teorías sobre la edad de la formación Gracias y sobre la apertura y el cierre del portal marino Tehuantepec y del desarrollo del Istmo de Panamá.

En Noviembre de 1941, Paul McGrew, acompañado por Porter, regresó a la formación Gracias, representando al 'Field Museum of Natural History' de Chicago. La expedición duró unos cinco meses y se estudió un sitio del Pleistoceno tardío, cerca de Dolores, Copan. La fauna del Pleistoceno estaba en excelentes condiciones de conservación. También se descubrieron restos de Eremotheríum sp; un felino, equus sp; Mixotodon larensis, camelops sp; Glíptodonte,Proboscideans, Odocoileus virginíanus y alguna microfauna de una cueva cercana .( La microfauna encontrada en Copan, incluye una variedad de reptiles, ratas, conejos, etc. ( Comunicación personal William D. Tumball)

Un pequeño articulo, describiendo el viaje y la fauna se publicó en "Scíence"

( McGrew 1942) Como resultado de esta expedición, MacGrew en 1944 propuso una descripción sistemática del Osteoborus cynoides de Honduras.

Pocos estudios paleontológicos se han realizado desde 19301940 Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Florida, guiados por el Dr.S.David Webb, exploró el Valle del Rio Mejocote y un sitio al lado del rio Humuya, Comayagua, a mediados de 1960. Se descubrió una pequeña cantidad de material del plioceno y del pleistoceno, incluyendo una interesante Capybara del pleístoceno. El Museo publicó un informe sobre esta expedición (Auffenburg, 1967 )

En 1975 se informó de los trabajos de Jose Maria Cruxent de Caracas, Venezuela, quien visitó un sitio del pleistoceno, localizado en el barrio El Reparto de Tegucigalpa. (Albanese y Stanford, 1975)

Los sitios paleontológicos mas extensamente estudiados son aquellos del Valle del Mejocote, Departamento de Lempira y los datos obtenidos permiten avanzar teorías sobre los ambientes que predominaron en Honduras durante mediados y finales del pleistoceno.

ORDEN: PERISSODACTYLA.

FAMILIA: EQUIDAE.

Honduras posee evidencia de fósiles para aproximadamente cinco géneros de caballos antiguos. Cuatro de los cinco géneros, son caballos de tres dedos

(MacGrew, 1941) de las capas pliocenas tardías de la Formación de Gracias, Lempira.

El resto restante es Equus, común a través del pleistoceno americano y representado por los últimos verdaderos caballos salvajes. El termino " Caballo Salvaje Verdadero" indica que estos animales nunca fueron domesticados o cambiados a través de la hibridación. Los caballos salvajes de los Estados Unidos, no se incluyen porque estos o sus ancestros fueron en algún momento domesticados y mas tarde escaparon o fueron liberados.

Las características morfológicas y etológicas del antiguo Equus eran casi las mismas de los caballos salvajes que andan hoy por sabanas y llanuras. La especie exacta para el Equus de Honduras no ha sido establecida. Los caballos con tres dedos del plioceno, son ejemplos clásicos de la evolución del caballo, estos animales retienen el segundo y tercer hueso dedal, ausente en los caballos modernos. Una de las teorías recientes, sugiere que estos dedos extras les permitían movilizarse en áreas con sedimentos húmedos. ( Simpson, 1930 ) El tamaño del molar y la cara son características que claramente distinguen a estos caballos de las especies recientes.

Los cuatro géneros de caballos de tres dedos en Honduras están representados por: Merychippus s.p.; Protohíppus s.p.; Neohipparion montezuma y Plíohippus hondurensis.

Este último se menciona aquí como un caballo de tres dedos, es pariente directo del Equus, retiene las tres metapodiales libres, aunque le faltan las falanges que forman las pezuñas.

(En la acera de una casa cercana al estadio Romualdo Bueso Peñalba, estaba colocada una piedra, con una huella de estos caballos)

Estos pequeños caballos, aproximadamente del tamaño de un perro Pastor Alemán, retienen un tipo especial de dentadura para cortar y masticar monte, El patrón del esmalte de la superficie masticante no es tan complejo como la del Equus.

Sin embargo, estos caballos mantienen una dieta parecida. Los fósiles de la Formación de Gracias, apenas sobre pasan la especie norteamericana mas pequeña y esta diferencia se puede atribuir al proceso de adaptación de un bosque tropical de maderas duras, sabana húmeda, a un ambiente tropical de bosque lluvioso. el cuál no fue favorable para aquellas, ni lo es para los caballos modernos.

La historia de la evolución del caballo está bien documentada y el registro fósil muestra con claridad una reducción progresiva del número de dedos, pasando de un animal ramoneador pequeño de cuatro dedos (perteneciente a una línea evolutiva que dio lugar, además del caballo, a los tapires, los rinocerontes y otros mamíferos), a un animal con un tamaño mayor, que pastaba hierba y tenía las patas formadas por un único hueso terminado en un solo dedo: el caballo moderno. El Eohippus, similar en aspecto a un perro, vivió hace 60 millones de años y sus molares carecían de superficies trituradoras grandes para masticar la vegetación carnosa de su hábitat. Con la expansión de las praderas en el mioceno, tan solo sobrevivieron aquellos animales cuyos dientes estaban adaptados para triturar el alimento. Por otro lado, el cambio hacia un clima más árido produjo un endurecimiento del terreno y el dedo medio de Merychippus se alargó para soportar la tensión de su peso, convirtiéndose en un único dedo en Pliohippus. Las patas robustas del caballo evolucionaron para conseguir alcanzar velocidades lo bastante rápidas como para evitar a sus depredadores.

ORDEN : PERISSODACTYLA.

FAMILIA: RHINOCEROTIDAE.

El único genero de rinoceronte hasta ahora descubierto en Honduras es el: Teleocerus, reportado por Blick (1929) y mas tarde por McGrew (1941, un genero de rinoceronte muy común en Norteamérica durante el Plioceno. El Teleocerus era un poco más pequeño que los rinocerontes actuales. Sus patas cortas sostenían su pesado cuerpo, similar en proporción a los cuerpos de los rinocerontes modernos. Los Teleocerinos eran semiacuaticos, viviendo cerca de masas de agua con corrientes lentas, en pantanos y llanuras húmedas. La Formación teocerus de Gracias no ha sido clasificada a nivel de especie.

ORDEN: ARTIODACTYLA.

FAMILIA: CAMELIDAE.

En tiempos del Mioceno (15 a 25 millones de años aproximadamente) cuando los Camélidos (Camellos) vivían exclusivamente en Norteamérica, comenzaron a desarrollarse ciertas especies parecidas a la Llama. En las postrimerías del Mioceno, el Genero Pliauchenia tenía ya muchas características que dieron origen a las llamas y camellos.

La historia de las llamas en el Nuevo Mundo se hizo muy compleja en el Plioceno y Pleistoceno, pues emigraron hacia Suramérica donde se propagaron extensamente, emigrando nuevamente para Norteamérica. En Honduras se han encontrado 2 especies: el Procamelus del Plioceno (hace 6 millones de años) encontrado en Lempira y el Paleollama del Pleistoceno (2 millones a 20,000 1 5,000 años) La fecha de entrada a Honduras se desconoce.

ORDEN PROBOSCIDEA

FAMILIA GOMPTHERUDAE

Los últimos representantes del orden proboscidea son los elefantes de Africa y de la India. El orden, proboscidea estuvo en un tiempo representado por dos grandes familias: la mammuiidae (elefantes y mamut) y la gomphtheriidae (mastodontes verdaderos). Las diferencias entre los dos grupos son extremadamente evidentes. La estructura molar del elefante y del mamut es una adaptación a una dieta de vegetación tosca (ej. Pasto) común a las sabanas secas. En contraste, la dentadura del mastodonte está adaptada a una dieta de vegetación blanda, común a bosques y llanuras húmedas. La cresta sagital exageradamente grande en cráneos de elefantes y mamut no se manifiesta en mastodontes. Los mastodontes pliocenos eran más pequeños que los elefantes y mamut.

Hay dos géneros de mastodontes que se encuentran en Honduras en el pleistoceno. El mastodonte común en casi todos los sitios es el cuvieronius, que se encuentra en depósitos de fósiles a través de Norte y Sur América y se extinguió hacia fines del pleistoceno,

Los fósiles más comunes encontrados en la formación de Gracias son los que pertenecen al género rhynchotherium. Fueron los primeros animales antiguos de Honduras que se estudiaron a fondo (Frick 1929). Estos mastodontes de tamaño pequeño a mediano fueron identificados por su mandíbula angulada (el área de sínfosis). Estos mastodontes retuvieron dos colmillos maxilares y dos mandibulares y se presume que los 4 colmillos juntos se utilizaron corno tijeras, para cortar por la raíz vegetación de tierra húmeda o vegetación de pantano.

ORDEN NOTOUNGULATA

Una de las curiosidades paleontológicas más grandes es el orden de los ungulados, que evolucionan independientemente en Sur América y por primera vez descritos por Charles Darwin Scott 1973). Los notoungulados de Sur América evolucionaron temprano (paleoceno) y produjeron especies que llenaron todos los nichos ecológicos, de estos los perissodacytanes, ariiodactylanes y proboscidianes ocuparon el resto del mundo. La variedad en tamaño y morfología son similares a los hipopótamos.

Los nonungulados de Honduras, es el toxodonte. La extensión más al norte de este animal se creía ser El Salvador (Scott 1933). Sin embargo, evidencia de este animal tipo hipopótamo se ha encontrado al norte de Guatemala y en Honduras (Auffenburg, 1967). La extinción de los ungulados de Sur América la causó probablemente la introducción de carnívoros y más eficientes herbívoros norteamericanos, Esto sucedió algún tiempo después del cierre del antiguo canal de Panamá, en tiempos del pleistoceno temprano.

ORDEN EDENTATA

FAMILIA MEGATILHERDIDAE

Los únicos perezosos que aún viven son dos especies Herbívoras, del tamaño de un gato y de costumbres arbóreas, que en Honduras se le conoce generalmente con el nombre de "Perico Ligero". Estos osos perezosos no se extienden hasta el Norte de Centroamérica, sin embargo, una gran variedad de Perezosos de tierra, mucho más grande que las arbóreas, vivieron en América del Sur a finales del Pleistoceno (dos millones a 5,000 años), de los que se desarrollaron 3 familias principales: Megalonyclidae y Megatherdidae.

De estas 3 familias se han encontrado restos de fósiles de megatherdidae en todos los sitios Pleistocenos de Honduras. Es posible que el herbívoro gigante del género Eremotherium (Oso Perezoso de tierra), haya sido de los mamíferos más grandes que existieron en Honduras, Alcanzo una altura de 7 metros, con un cuerpo enorme, se desconoce la razón de su extinción. Pero es posible que se debió a un cambio en el clima o quizá el hombre mismo contribuyó a ello

ORDEN EDENTATA

SUBORDEN CINGULATA

Tres grupos de endentados con carapachos son conocidos a través de Norte América: Los glyptodontes, los cholamttheres, y los armadillos, estos últimos son los únicos representantes de estos organismos en el presente,) a evidencia fósil demuestra g!yptodontes (GIyptotherin) Floridanun, identificados por el Dr. Dave Gillet y posiblemente chamytheres que existieron en Honduras durante el pleistoceno. Los charnytheres eran muy similares a armadillos de tamaño exagerado, con una longitud de 1 1/2 a 2 metros.

Los Glyptodontes representaron tortugas gigantescas en su apariencia (Webb 1970). La armadura de estos endentados consistía de grandes escudos poligonales óseos, los cuales forman un gran carapacho fuerte y una armadura encerrando el rabo. Estos escudos son los fósiles que más comúnmente sobreviven a estos organismos. La dentadura de estos endentados posee muelas 3 prismas considerablemente altas y capas dentinas estrechas internas, La dentadura forma una superficie de masticar muy impresionante, supuestamente utilizada en el consumo de vegetación áspera. Un inmigrante sudamericano, el glyptodonte, probablemente vivió en llanuras húmedas y pantanos (comunicación personal Dr. David Gillet).

CU~

ORDEN RODENTIA.

El orden rodentia lo representa en Honduras una mandíbula descubierta en el Rio Humuya por un equipo de paleontólogos dirigidos por el Dr. S. David Webb; y algunos materiales de un roedor pliocenico no identificados encontrados durante ¡as expediciones en el Departamento de Lempira en 193738 (McGrew 1941) del museo de Walker. El espécimen del río Humuya del Dr Webb ha sido identificado como un roedor grande de Sur América, conocido como capybara, que aún existe en Sur América.

ORDEN CARNIVORA

FAMILIA CANIDAE

Supuestamente los animales menos representados en sitios de fósiles en Honduras son de la orden carnívora, dos caninos han sido identificados de un pequeño número de fragmentos de fósiles de la formación de Gracias. Estos cánidos Pliocenos son osteoburus (cynoides y amphicyon sp).

El osteoburus era una hiena grande que se originó en Norte América. Como sugiere el nombre (ostehueso,borosquebrar) este animal poseía mandíbulas v dentadura adecuadas para quebrar y moler hueso.

El amphicyon es algo más difícil para describir. Este carnívoro fue el último de su línea evolutiva y por eso no existen hoy formas descendentes para poder comparar. Sabemos que este animal era extremadamente grande y corpulento, similar a un pequeño oso en proporción, mantuvo características faciales y morfológicas, parecidas al lobo.

ORDEN CARNIVORA

FAMILIA FILIDAE:

El único felino fósil ya encontrado en Honduras es Felis Concolor, encontrado en el sitio pleistoceno de Yaroconte en Copán. Un miembro contemporáneo del grupo felino existe por toda América del norte y del Sur.

La información sobre este gato se puede obtener en cualquier libro que describa la fauna reciente (Ej. Mamíferos de Honduras por Recursos Naturales Renovables).

Mandíbula reconstruida de un Rhynchotherium hondurensis, proveniente de la Formación de Gracias.

Muela reconstruida de un Thychotherium hondurensis juvenil de la Formación Gracias

El producto final de cualquier estudio paleontológico es una explicación detallada del ambiente por medio de un estudio interdisciplinario de la fauna y la geología. Nunca se puede obtener un entendimiento completo de los ambientes de una región paleontológica; sin embargo, sí se puede obtener un bosquejo de la ecología pasada de un área Los sitios paleontológicos más extensivamente estudiados en Honduras son aquellos del Valle del río Mejocote, Departamento de Lempira. Los datos nos permiten avanzar teorías sobre los ambientes que predominaron en Honduras durante mediados y finales del Plioceno. Las siguientes teorías se basan en la evidencia geológica y biológica encontrada en la formación de Gracias. En los siguientes cuadros se descubre brevemente la evidencia usada en la formación de las teorías paleoecológicas pliocénicas de Honduras:

CUADRO 2. CORTA LISTA DE DATOS RECUPERADOS DE LA FORMACION DE GRACIAS

CUADRO 2A FAUNA DE LA FORMACION DE GRACIAS (McGREW 1941)

Rhynchotheriun hondurensis (Frick)

Neohipparion montezuma (Leidy)

Merychippus s.p, (Frick)

Pliohippus hondurensis (nueva especie descrita por McGrew 1941)

Protohippus s.p. (Frick)

Teleocerine rhinoceros (Frick)

Procamelus s,p. (McGrew)

Cervid, indet. (McGrew)

Amplicyon, s.p,

Osteoborus Cynoides

CUADRO 213 FLORA Y LA FORMACION DE GRACIAS (McGrew 1941)

Familia: Sapindaceae Género: Scinmidelia s.p.

Familia: Celastraceae Género: GVmínda s.p.

Legume Género: indet.

Palmas Género: indet.

CUADRO 2C DESCRIPCION ESTRATIGRAFICA GENERAL DE LA FORMACION DE GRACIAS

1) Ceniza volcánica mezclada con barro y arena. En algunos casos se ha recuperado hasta un 90 % de ceniza

2) Sedimentos aluviales de la misma época. Sedimentación rápida y masiva (hasta 75 metros con ciertas diferencias por capas, pero de origen similar.

3) Flora y fauna fosilizada correspondiente al Plioceno norteamericano y encontrada "insitu" dentro de la Formación.

En base a los datos obtenidos de la formación de Gracias, la zona mantuvo un terreno montañoso con un valle ancho cortante. Una historia volcánica es evidente basándose en las grandes cantidades de dicho material encontradas en los sedimentos aluviales. Estos materiales volcánicos de la formación de Gracias pudieron haber sido depositados por volcanes que una vez existieron en Honduras o más probablemente por los volcanes cercanos de El Salvador. La fauna representada en la formación de Gracias no es común a hábitat del monte. Los caballos por ejemplo, son unos de los habitantes de llanura lluviosa, por eso el valle probablemente era bastante grande, poseyendo muchas vegas inundadas, terrazas bastante planas y muchos tributarios interconectados,

El clima a lo mejor era cómodo en temperatura y lluvioso. Las formas de vegetación son comunes a bosques recientes semitropicales y tropicales, a través de Sudamérica, México y el Caribe. Esta evidencia, junto al factor que para poder producir los sedimentos masivos encontrados en la formación, la lluvia debió haber sido copiosa. La desviación anual en la temperatura de las regiones bajas debió haber sido mínima, como se observa en zonas contemporáneas que mantienen una geografía y habitantes similares.

AMBIENTES DEL PLIOCENO

Los fósiles de flora, principalmente schmidelia y cyminda, de la formación de Gracias, representan árboles tropicales de madera dura de bosques lluviosos y bosques marginales. También se encuentran otras plantas como palmas, pasto, que generalmente no se encuentran en bosques lluviosos. La evidencia en el campo no es suficiente como para asegurar la asociación de las maderas duras con las palmas y pastos. Sin embargo, de producirse esta asociación la explicación sería un bosque quebrado marginal con sabanas intermitentes, o sea el ambiente más probable, representado por la evidencia fósil.

Partes: 1, 2

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