La apertura que comunica el esófago con el estómago está controlada por una serie de músculos. Si estos se debilitan, los ácidos del estómago pueden fluir hacia el esófago y causar inflamación o incluso provocar que parte del mismo penetre en el abdomen originando la hernia de hiato.
Hay personas que viven ignorando que padecen este trastorno mientras que otras sufren sus síntomas con mayor intensidad. El más característico es una sensación dolorosa y de ardor en el pecho y la garganta, que se agrava tras comidas copiosas, al estar acostado o agachado o cuando aumenta la presión abdominal.
Las causas más frecuentes que pueden dar lugar a esta dolencia se relacionan con ese aumento de la presión abdominal: Toses violentas o vómitos repetidos durante periodos largos de tiempo, embarazo, esfuerzos intensos, sobrepeso y obesidad.
La alimentación puede prevenir o disminuir el riesgo de aparición de este trastorno (principalmente en caso de sobrepeso u obesidad), o bien ayudar a reducir las molestias de la hernia de hiato ya instaurada junto con un adecuado tratamiento farmacológico bajo prescripción médica facultativa.
¿Qué es la hernia de hiato?
Llamamos de hernia a toda protusión de una estructura u órgano a través de un orificio. Traduciendo: Cada vez que un órgano sale de la posición normal y "se resbala" a través de una abertura hacia adentro de otro lugar, se le denomina herniación.La hernia de hiato es una profusión por parte del estómago hacia el tórax, a través del orificio del diafragma. Vea el gráfico abajo:

Hernia de Hiato
La hernia hiatal por deslizamiento (imagen de en medio) es la más común y corresponde al 95% de los casos. Nótese que cuando ocurre la herniación por parte del estómago hacia el tórax, el esfínter esofágico que estaba justo abajo del diafragma también es llevado hacia arriba, de tal manera que no consigue funcionar correctamente.
Aun no se sabe concretamente cuál es la causa de la hernia de hiato.
La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) ocurre cuando el contenido depositado en el estómago frecuentemente retorna de manera indebida al esófago, ocasionado la lesión de este órgano por exposición a sustancias ácidas (esofagitis).
¿Qué es el reflujo gastroesofágico?
El esófago es un órgano hueco, una especie de tubo que une la boca al estómago; posee aproximadamente 40 cm, desciende por todo el tórax y desemboca en el estómago, ya dentro de la cavidad abdominal. En el enlace entre el esófago y el estómago existe un esfínter, llamado esfínter esofágico inferior, una estructura muscular en forma de anillo que controla la entrada de alimentos en el estómago e impide el retorno de los mismos para el esófago. El esfínter es una especie de puerta que aísla el esófago del estómago, se abre para dejar la comida pasar y luego se cierra para evitar que ésta regrese.El esfínter esofágico inferior (EEI) se localiza inmediatamente debajo del diafragma, que es la estructura que separa el tórax del abdomen. Cuando el esfínter funciona correctamente, éste impide que el contenido dentro del estómago regrese al esófago, incluso cuando nos acostamos o estamos con la cabeza hacia abajo.
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Esfínter esofágico inferior |
A pesar de la presencia del esfínter, es normal que esporádicamente los alimentos refluyan hacia el esófago, pudiendo llegar hasta la boca, principalmente después de la ingestión de grandes cantidades de comida.
Normalmente es un bolo alimenticio que sube como una sensación de quemazón o ardor y deja la boca con gusto ácido. El reflujo puede ocurrir cuando comemos mucho y dilatamos el estómago, aumentando la presión en su interior.
No todo reflujo llega a la boca, muchas veces se restringe al esófago y produce apenas la sensación de acidez, cuando mucho. El reflujo puede permanecer como una enfermedad silenciosa durante mucho tiempo.
El estómago es recubierto por una mucosa resistente a la extrema acidez del jugo gástrico, lo que no ocurre con el esófago. Cada vez que ocurre un reflujo del contenido estomacal hacia el esófago, este sufre por la acidez del mismo.
Como la mucosa del esófago no tiene protección para sustancias ácidas, las personas que presentan reflujo con frecuencia desarrollan, con el tiempo, lesiones similares a las quemaduras, lo cual lleva a la esofagitis (inflamación del esófago).
¿Pero por qué ocurre entonces el reflujo gastroesofágico?
El reflujo ocurre siempre que el esfínter esofágico inferior (EEI) presenta algún defecto en su funcionamiento. Esto sucede por varias razones:
Cuando comemos mucho y dilatamos el estómago, el anillo esfinteriano tiene mayor dificultad en cerrarse.
Algunas sustancias parecen colaborar para un mayor relajamiento del esfínter. Entre ellas el cigarro, refrescos (gaseosas o sodas, según el país) y bebidas alcohólicas.
Personas obesas también presentan alteración en el funcionamiento del esfínter.
Durante el embarazo, por las alteraciones mecánicas y hormonales propias del período de gestación, también ocurre un relajamiento del EEI, favoreciendo el aparecimiento del reflujo gastroesofágico.
Todavía, el principal factor relacionado a la ERGE es la hernia de hiato o hernia hiatal.
Ahora que ya sabemos lo que es una hernia de hiato y lo que es el reflujo gastroesofágico, podemos entender sus principales síntomas.
Pirosis o acidez: Es la sensación de quemazón o calor en el pecho, normalmente irradiada desde la parte superior del abdomen hasta la garganta. Suele ocurrir después de comer, cuando el estómago lleno propicia el reflujo.Regurgitación: Es el retorno del contenido alimentario hasta la boca, con gusto ácido y amargo. Regurgitaciones frecuentes pueden producir lesiones erosivas de los dientes. Nauseas y vómitos son poco comunes, sin embargo pueden ocurrir en algunos pacientes.
Dolor en el pecho: Algunos pacientes presentan dolor toráxico que recuerda dolor de angina.
Tos, ronquera y asma: El reflujo de material ácido hacia la parte inferior de la garganta puede llevar, en algunos casos, a tos crónica y alteraciones en la voz. En personas susceptibles, el reflujo puede desencadenar crisis de asma.
Dolor de garganta: Dolores de gargantas crónicas, sin causa aparente y sin otras señales de infección, como fiebre, pueden ser señal de enfermedad de reflujo gastroesofágico.
Exceso de saliva: Algunos pacientes con reflujo se quejan de salivación excesiva.
Complicaciones del reflujo
La exposición continua de material ácido en el esófago lleva, a largo plazo, a complicaciones de la ERGE.
Ulceraciones: La presencia de esofagitis grave puede producir úlcera y erosiones en la pared del esófago, causando muchas molestias.
Estenosis del esófago: La inflamación del esófago puede ser tan grande que el edema (hinchazón) formado en el área puede dificultar el paso de los alimentos. El enfermo se queja de sensación de obstrucción en la garganta y del impacto de los alimentos ingeridos.
Dismotricidad esofágica: El esófago es un órgano muscular que a través de contracciones secuenciales empuja el alimento ingerido en dirección al estómago. Contrario a lo que pueda parecer, no es la fuerza de la gravedad la que lleva la comida hacia abajo. Desde luego ayuda, pero podemos colocarnos cabeza abajo y aun así la comida llegaría al estómago.
Con la inflamación crónica causada por la agresión ácida, la inervación y la musculatura del esófago comienzan a tener dificultades en la sincronización de los movimientos, dificultando el transporte de alimentos de la boca al estómago, colaborando también con los síntomas de impacto y obstrucción de la garganta.
Esófago de Barret: La agresión crónica a las células del esófago por el ácido estomacal hace que éstas sufran transformaciones y lleguen a tener características de células intestinales. A esa alteración estructural del tejido esofagiano damos el nombre de esófago de Barret.
Esas células alteradas presentan mayor riesgo de transformación en cáncer, pudiendo llevar al adenocarcinoma del esófago. Por lo tanto, un reflujo continuo que lleva a la esofagitis es un factor de riesgo de cáncer de esófago. La mayoría de las veces, el reflujo y la esofagitis son diagnosticados a través de una endoscopia digestiva alta. Es importante destacar que hasta el 25% de los pacientes con reflujo pueden tenerlo de forma leve, sin que la endoscopia digestiva presente alteraciones.
Una endoscopia normal no descarta el diagnóstico de ERGE.
Existen dos clasificaciones que clasifican la gravedad de las lesiones en el esófago a partir de lo encontrado en la endoscopia digestiva alta:
Clasificación de Savary-Miller = Varía de 0-5. Cuanto mayor el grado, más grave es la lesión, siendo el grado 5 indicador de esófago de Barret.
Clasificación de Los Ángeles = Varía de A-D, siendo A la lesión más leve y D la más grave.
El tratamiento del reflujo depende del grado del mismo. Casos leves pueden ser tratados apenas con cambios en los hábitos de vida, mientras que en casos más graves pueden necesitar intervención quirúrgica.
1. Alteraciones en los hábitos de vida
Elevación de la cabecera de la cama. Puede colocarse algún bloque debajo de los pies de la cama para elevarse la cabecera a unos 20 cm. Personas con el EEI incompetente presentan empeoramiento del reflujo al acostarse, cuando la gravedad ya no dificulta que el contenido gástrico alcance el esófago.
No acostarse por lo menos entre 1 hora y media o 2 horas después de las comidas. Evite comer grandes cantidades de una sola vez. Cuanto más lleno queda el estómago, mayor será el riesgo de reflujo.
Algunas bebidas y alimentos empeoran los síntomas de quien tiene ERGE, entre ellos: Alcohol, refrescos de cola (bebidas de soda), frituras, picantes, chocolate, jugos (zumos) cítricos y salsa de tomate.
Evitar el Fumar.
Masticar chicles después de las comidas reduce los síntomas en algunos pacientes. 2. Medicamentos
Aquellas personas que presenten síntomas moderados o en los cuales las medidas en los hábitos no surtieron efecto, deben ser tratados con medicamentos a fin de impedir una esofagitis más grave y el aparecimiento del esófago de Barret.
Los inhibidores de la bomba de protones son drogas que disminuyen la secreción de ácido por el estómago, disminuyendo así el riesgo de lesión de esófago en aquellos con reflujo.
Los más conocidos son: Omeprazol, Lansoprazol y Pantoprazol.
La Ranitidina pertenece a otra clase de drogas, pero también reduce la acidez estomacal, por lo tanto su potencia es inferior a la de los inhibidores de la bomba de protones. El tiempo mínimo de tratamiento es de 8 semanas.
3. Cirugía
La cirugía para restablecer la capacidad del EEI. Puede ser necesaria en los pacientes que no respondan a las medidas arriba señaladas y mantengan síntomas intensos. Enfermos con esofagitis grave, estenosis del esófago o con esófago de Barret también son candidatos a cirugía.
ALIMENTOS ACONSEJADOS
Leche y lácteos: Preferir los menos grasos; leche semidesnatada o desnatada, yogures no enriquecidos con nata, queso fresco, quesos cremosos (poco grasos, tipo de nata), requesón, cuajada, petit suisse, mousse de yogur.
Carnes, pescado, huevos y sus derivados: Carnes con poca grasa, pescado blanco, huevos revueltos o en tortilla o escalfados o pasados por agua, fiambre de pollo o pavo.
Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados en "alimentos limitados". En relación con las legumbres cocidas enteras, se aconseja cocinarlas sólo con arroz o patata y verduras, y si aún así no sientan bien, probar cocidas en puré y pasadas por el chino o pasapurés para eliminar los "hollejos" y mejorar su digestibilidad (su tolerancia depende de la persona).
Verduras y hortalizas: Evitar las flatulentas (col, coliflor, repollo, coles de Bruselas, alcachofas, cebolla y pimiento en crudo, etc.)
Frutas: Frescas muy maduras no ácidas, batidas o asadas o en compota o en puré.
Bebidas: Agua, caldos, infusiones suaves (salvo de menta piperita o con extractos de menta), zumos no ácidos, bebidas sin gas.
Grasas: Aceite de oliva y semillas (girasol, maíz, soja...), mantequilla o margarina (se toleran mejor en crudo) y mayonesa light (menos grasa que las convencionales).
Otros: Mermeladas en desayunos, con moderación.
ALIMENTOS PERMITIDOS (Consumo moderado y ocasional)
Leche y lácteos: Leche entera (según tolerancia), batidos lácteos (excepto de chocolate), natillas y flan, arroz con leche.
Carnes semigrasas, pescado azul, jamón serrano y jamón york magros.
Cereales: Cereales de desayuno azucarados (sencillos, con miel, integrales y muesli), según tolerancia.
Bebidas: Zumos comerciales no ácidos, fruta en almíbar sin el jugo.
Otros productos: Miel (puede dar acidez), bollería y repostería sencillas (las que en composición más se parecen al pan: Bollo suizo, bizcochos de soletilla), gelatina de frutas, helados y sorbetes, frutos secos y mayonesa convencional.
ALIMENTOS LIMITADOS (Consumir de forma esporádica o en pequeñas cantidades)
Leche y lácteos: Leche condensada, quesos fuertes (grasos, muy maduros o fermentados), postres lácteos con nata.
Carnes grasas, fibrosas como el conejo, carne cocida dos veces o muy condimentada, embutidos grasos y vísceras, huevos duros, pescados en escabeche o en salazón (bacalao, arenques...).
Cereales: Pan fresco recién horneado tipo baguette (fermenta en el estómago y crea molestias), cereales chocolateados, galletas rellenas, chocolateadas o bañadas con soluciones azucaradas, etc.
Frutas: Fruta no madura y cruda, frutas ácidas, fruta en almíbar, frutas desecadas y confitadas.
Bebidas: Café, descafeinado y té fuertes, bebidas con extractos de café o de guaraná, bebidas con chocolate, bebidas con gas y todas las bebidas alcohólicas (irritan la mucosa gástrica y aumentan la acidez).
Grasas: Nata, manteca, tocino y sebos.
Otros productos: Fritos grasos, pastelería y repostería, chocolate y salsas picantes.
La hernia de hiato es muy frecuente, especialmente en gente mayor de 50 años. Aunque la causa es desconocida podría deberse al debilitamiento de los tejidos. Para poder diagnosticar la patología, el médico realizará un examen físico normal que le indicará la posibilidad. Si esta es afirmativa, se añaden los estudios radiográficos, ya que las radiografías de abdomen con contraste demuestran claramente la hernia hiatal. También puede someterse al paciente a estudios endoscópicos, ya que una endoscopia digestiva (la observación directa del esófago y estómago con un tubo flexible de fibra óptica) ayuda a descartar otras causas de molestias digestivas altas.
Para hacer frente a este tipo de hernia los médicos aconsejan un tratamiento conservador. Así, en un principio, se intentará reducir la regurgitación de ácido hacia el esófago (reflujo gastroesofágico), para lo que es útil seguir unas medicaciones que neutralizan la acidez del estómago. Se habrán de evitar comidas muy copiosas, no tumbarse o agacharse justo después de una comida, dejar de fumar y reducir peso. Existe la posibilidad, en aquellos casos más graves, del tratamiento quirúrgico, pero siempre se plantea cuando falla el tratamiento conservador o ante la presencia de complicaciones.
LA RESPUESTA DIETÉTICA
Las recomendaciones dietéticas que ayudan a prevenir la hernia de hiato son las de alimentación equilibrada, con un aporte calórico adecuado a las características de cada persona que permita alcanzar o mantener un peso saludable.
En caso de padecer hernia de hiato, para reducir los síntomas se aconseja una alimentación fraccionada (5/ver-menú-aconsejado comidas diarias de pequeño volumen) que incluya alimentos de fácil digestión, no irritantes, según la tolerancia individual para evitar restricciones dietéticas innecesarias.
RECOMENDACIONES DIETÉTICAS
Llevar a cabo una alimentación saludable y con un aporte energético que permita de forma progresiva normalizar el peso en caso de sobrepeso u obesidad.
Tener siempre en cuenta la tolerancia individual para hacer la dieta cada vez más variada y completa.
Algunos alimentos le pueden producir molestias, y si es así, suprimirlos durante algún tiempo de su régimen y probar a reintroducirlos de nuevo más adelante.
No limite su dieta durante más tiempo o más de lo necesario.
Distribuir la alimentación en cinco o más comidas al día para reducir el volumen de alimentos por cada toma, no dejando pasar más de 3 horas sin comer o beber algo.
No hacer comidas abundantes; pesadas o copiosas, comer lentamente y masticar bien.
No comer alimentos sólidos o líquidos justo antes de ir a la cama, dejar pasar al menos dos horas.
Preferir alimentos jugosos que apenas precisan grasa ni cocción prolongada.
Tomar en pequeña cantidad o de forma ocasional alimentos grasos y evitar los muy salados o en escabeche.
Evitar las salsas muy grasas elaboradas con yemas, exceso de aceite, nata, queso... tipo carbonara, holandesa, etc.
Evitar alimentos que estimulan la secreción gástrica como el café y el alcohol.
Sustituir el café, el descafeinado y el té por achicoria, malta o por infusiones suaves (romero, salvia...), excepto de menta piperita, que relaja el esfínter del esófago facilitando el reflujo gástrico.
Según hábitos, se permite un consumo moderado de bebidas alcohólicas de baja graduación (cerveza, sidra, vinos de mesa) durante o después de las principales comidas, nunca en ayunas.
No tomar bebidas gaseadas.
No consumir cantidades excesivas de azúcar.
Los derivados del tomate (Salsas) y el zumo de cítricos suelen causar molestias, en cuyo caso, podemos asegurar el aporte de vitamina C tomando mandarinas dulces o frutas tropicales maduras (Mango, papaya...)
Evitar los alimentos muy calientes o muy fríos ya que provocan irritación.
PREGUNTAS CON RESPUESTA
Aunque no se sientan molestias tras una comida ¿Se han de tomar antiácidos?
No. Sólo es preciso tomarlos en caso de que se produzca la acidez, la cual puede prevenirse mediante el cuidado de la alimentación y otras medidas no dietéticas ya indicadas.
¿Qué ocurre si cada día tomamos antiácidos?
Los antiácidos disminuyen la absorción de ciertas vitaminas y minerales: Tiamina o vitamina B1, vitamina A y fósforo, por parte de nuestro organismo. Por tanto, es esencial llevar a cabo una alimentación variada, equilibrada y según las recomendaciones expuestas, para evitar que se produzcan déficit de dichos nutrientes. Así mismo, debemos hacer un buen uso y no un abuso de los medicamentos.
DEBATE, HABLAN LOS CIENTÍFICOS
Muchas veces, la hernia de hiato sólo produce síntomas cuando la persona es obesa, y por tanto el mejor tratamiento es la pérdida de peso: el 90% de los pacientes mejoran sintomáticamente al alcanzar el peso adecuado.
En cualquier caso, se debe procurar evitar el reflujo (no es favorable tumbarse después de comer ni incluir alimentos o bebidas que producen reflujo) y las tareas que requieran inclinarse (es mejor la posición de cuclillas que el inclinarse) o que aumentan la presión abdominal.
Algunos fármacos alivian el dolor, pero no curan el proceso.
Los antiácidos u otros fármacos como la Cimetidina o la Ranitidina son los más empleados junto con el consejo dietético por parte de los expertos.
¿CÓMO COCINAR Y CONDIMENTAR?
Preferir aquellas técnicas culinarias que menos grasa aportan a los alimentos: Agua -cocido o hervido, vapor, escalfado-, rehogada, plancha, horno y papillote.
Utilizar moderadamente: Fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados (estos últimos, desgrasar en frío mejora su conservación y calidad nutricional).
Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear diversos condimentos:
Ácidos: Preferir el vinagre de manzana y el zumo de limón al vinagre de vino, según tolerancia individual.
Aliáceos: Evitar los carminativos que estimulan las secreciones gástricas -ajo, cebolla, chalota..., según tolerancia individual.
Hierbas aromáticas: Conviene incluir en las recetas tradicionales hierbas que ayudan a la digestión tales como el estragón, el eneldo, laurel, tomillo, romero, mejorana y otras hierbas aromáticas.
Evitar las especias fuertes, pimienta (negra, blanca, cayena y verde), pimentón, guindilla.
FITOTERAPIA:
(Preparados con plantas para la hernia)
La función principal de la fitoterapia es utilizar aquellas plantas con el objetivo de:
- Relajar el músculo abdominal.
- Neutralizar el exceso de ácido gástrico, minimizando el uso de antiácidos químicos que pueden presentar a la larga efectos secundarios.
Aloe (Aloe vera) En casos de inflamación del estómago, acidez de estómago, gastritis y úlceras gástricas el acíbar tiene un potente valor recuperador de la mucosa gástrica, así como colagogo - drenaje de la bilis. (Comprimidos o gotas, repartidos a lo largo del día, sin sobrepasar la dosis de 0.5 gr. por día
Manzanilla, salvia, romero, centaurea menor (Infusión plantas secas)Fresa (Infusión de las hojas)
Laurel (Laurus nobilis) Aumenta las secreciones y favorece los movimientos peristálticos, por lo que contribuye a favorecer la digestión, ayudando al estomago, al hígado y previniendo la acidez y los espasmos intestinales. Interviene fundamentalmente en esta función el eugenol, que ejerce funciones carminativas, antiulcéricas y hepatoprotectivas ( Infusión de un par de hojas en una taza de agua durante 10 minutos. 4 tazas al día)
Rosal silvestre (Rosa canina) (Infusión de los pétalos)
Salvia (Salvia officinalis) Contra las digestiones pesadas, la diarrea y los vómitos es un buen remedio tomarse tres tazas repartidas a lo largo del día de la infusión de 15 gr. de hojas secas por litro de agua. Esta infusión ayuda a eliminar la acidez por lo que resulta adecuada en casos de gastritis o úlcera de hiato. Salvia de los prados (Salvia pratensis) (maceración de las hojas en vino tinto)
Albahaca (Ocimum basilicum) Favorece la digestión y evita los espasmos gástricos, siendo muy útil en los casos de gastritis o de hernia de hiato. (Infusión de unas puñado de hojas fresas - unos 15 gr. - por litro de agua. Tomar 3 tazas al día después de las comidas.
Abrótano hembra (Santolina chamaecyparyssus) Sus propiedades son similares a las del resto de las manzanillas favoreciendo la digestión o en aquellos casos en que haya pesadez, acidez o dolor de estomago) (Infusión de 7 cabezas por taza de agua hirviendo. Dos tazas al día).
Achicoria (Cichorium intybus) (Decocción de 30 gr. de raíces secas trituradas por litro de agua. Una taza pequeña antes de comer).
Trucos: Para detener momentáneamente la acidez resulta muy útil comer un par de mordiscos de manzana, de zanahoria o beber un poquito de leche.
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MÁS INFORMACIÓN
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Telf. 91 3230405 / 914021353
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Correo electrónico: sped@sped.org

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Autor:
Jesús J. Díaz Rico®
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