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El impacto de las tecnologías de información y comunicación en las sociedades latinoamericanas


Documento preparado para el Simposio organizado por Empresas Públicas de Medellín E.S.P.
Medellín, Colombia, noviembre 2000.

Introducción

A comienzos del actual año un malestar recorrió el mundo, era lo que se denominó vulgarmente –el efecto 2000–, la posibilidad de quedarnos en cada metrópolis sin luz, sin gas, sin teléfono, sin cajeros automáticos, sin agua, en fin la posibilidad que ficcionó aquella película Brazil de los años ochenta en cuanto a un futuro comandado por máquinas inteligentes que en los hechos sería como quedarnos con las manos vacías. Fue el inicio de una nueva conciencia, –el de la dependencia que poseemos con las nuevas tecnologías–Una década atrás no poseíamos esta conciencia universal sobre la importancia de las computadoras conformando un despliegue de comunidades virtuales que articulan un conjunto de relaciones sociales unidas por intereses comunes. Pero también el año 2000 inició la fiebre por el oro digital que a pesar de los juicios a la empresa Microsoft continuó como fiebre digital y se dirigió a las operaciones bursátiles que poseen tanto acervo que pueden respaldar o rechazar programas de gobierno.

En los noventa la red internet se transformó en el eje de la comunicación global mediatizada por las computadoras. Pensemos en la duplicación de documentos realizados por los ordenadores con velocidad, o las comunicaciones entre grandes distancias en cualquier lugar del planeta y la transmisión de información que se tornó generalizada, económica y real de acuerdo a las necesidades de cada usuario ya que cada persona que se acerca a un ordenador puede ser emisor y receptor de información. La información nunca se volvió tan realista como en estas épocas. Esta es una de las caras, la de las ventajas de la información global, la otra es que la red de redes es "una posibilidad de uso global", con solo mirar un mapa del mundo podemos observar que la concentración de internet se encuentra en los Estados Unidos y Europa conjugando una maraña de líneas. El resto del planeta es un tendido de cables que salen de esos dos núcleos y que llegan aisladamente a los rincones de la sociedad occidental.

Internet es un producto netamente occidentalizado y marcado por tendencias, costumbres y modos de vida de una parte del mundo, especialmente por las directrices de los Estados Unidos donde navegan la mitad de los y las internautas del planeta. Una red verdaderamente global sería más equilibrada en cuanto a la distribución de las personas, en relación a los lenguajes, a las culturas, a las formas de entender el mundo y especialmente un acceso más distributivo con respecto a las redes telefónicas. Esta no es la realidad sino que la red de redes se aposenta sobre una lengua: el inglés, un pensamiento y una ontología la de la compra y venta. De manera que la globalidad con respecto a internet es aún potencial, será en un futuro pero resta aún para que la totalidad del planeta disfrute de este adelanto. La tan mentada "nueva economía digital" se ajusta a los modos de vida de los estadounidenses, incluso más que en la UE, quizás estas diferencias se relacionan con los modos de vida. A los norteamericanos les ha gustado la privacidad, el correo fue siempre un medio de comunicación en las aisladas fronteras de los territorios conquistados a los aborígenes, pero tanto en Europa como en la América hispana las relaciones sociales que devienen de la colonia y de las costumbres de las distintas etnias se ha intensificado las relaciones cara a cara, el recorrido por las calles, el canto popular en lugares abiertos, el mercado como lugar de encuentro que fortificaron las redes primarias de solidaridad y de ayuda mutua y necesitó menos de las relaciones a distancia, excepto sin duda el teléfono móvil que hoy reúne a las redes comunitarias. A la hispanidad le gusta y disfruta de estas relaciones primarias y recurre a lo asociativo –el denominado efecto Tocqueville– o la propensión a asociarse en clubes, sectas y redes capaces de estar conectadas en función de necesidades utilitarias. Hoy estas redes asociativas de comunidades virtuales son recomendadas para expresar formas de democracia cuando en los territorios aún no se han resuelto problemas primarios –la desocupación, la violencia, las carencias de hábitat, de salud, de educación–, cuando continua la desestructuración de las áreas suburbanas y los shoppings quieren establecer el paradigma del no lugar a semejanza de la cultura norteamericana.

1. Globalización y sociedad de la información

Es frecuente oír hablar de un "mundo global" interconectado, efectivamente el desarrollo de la internet no hubiese sido posible sin la adopción de medidas que conciernen a la denominada "nueva economía" que justamente es informacional y global como dice Manuel Castells (Alianza, España, 1999) " la productividad y la competitividad se generan por una red global de interacción", en estas condiciones que son históricas "el desarrollo en la actualidad es el conocimiento que se genera como principal fuente de productividad". De manera que el siglo XXI comenzó con un nuevo tipo de cultura material producto de un nuevo paradigma tecnológico que se organiza en torno a las tecnologías de comunicación e información, TICs. Si el nuevo paradigma tecnológico esta basado en la economía es de prever que los cambios a los que estamos asistiendo son pocos al lado de los que vendrán.

Las redes de comunicación cibernética se desarrollaron como parte de ese proceso denominado globalización que comprende varias acciones que repercuten en el mundo: el intercambio de mercaderías más allá de sus aranceles y productos en sí; las simbiosis de nuevas culturas; la asimilación y adaptación a nuevos contextos y la velocidad con que se transmiten recursos e intercambios que hacen del mundo una sola cosa.

Se suele caracterizar a la globalización por una serie de hechos que son:

  • Una mayor intensidad en los flujos comerciales y de capitales internacionales;
  • Una disminución de la presencia pública del Estado como regulador de la economía, pero también de las relaciones sociales y políticas;
  • Una mayor presencia de las grandes corporaciones internacionales y el desplazamiento e intervención de esas corporaciones como actores principales en el nuevo mundo que ya no son ni pueblos, ni estados, sino empresas que trascienden las fronteras con sus productos, servicios y mensajes trastocando las culturas nativas y tradicionales de los enclaves regionales y que en el ejercicio de la política se ha dado en llamar la presencia del neoliberalismo, que no es otra cosa que un conservadurismo de derecha.
  • Un replanteo de las formas políticas con acento en la preocupación por el establecimiento de democracias liberales pero con una fuerte subsumsión de la política por la economía debido a la adopción de ciertas políticas económicas en las que intervienen organismos internacionales cuyo objetivo son los negocios;
  • Una propagación de pensamientos que intentan posicionarse como únicos, o –el pensamiento único– que reponde al éxito, la eficiencia, la idea de una homogeneidad en los territorios con pautas valorativas de las grandes corporaciones trasladadas a las personas y en los alcances de los consumos; una prevalencia del tiempo presente, una tendencia al olvido del pasado, la desvalorización de la historia, de las tradiciones populares y regionales y un acento en el consumismo con gustos y fetiches globales;
  • Una fuerte presencia de la regulación financiera con la centralidad de las divisas del dólar junto a la velocidad de las comunicaciones electrónicas que permiten tomar decisiones a veces tan drásticas que pueden desestabilizar a las economías nacionales;
  • El cambio en las formas de decisión de los conflictos internacionales conjuntamente a una diferente percepción que se posee de ellos en el resto del mundo y una cierta obsolescencia de las estructuras nacidas en los años 40 como el de las Naciones Unidas.

De manera que la globalización es un hecho que a su vez repercute en el poder y la prosperidad que surgen de determinados grupos que han acumulado los conocimientos más valiosos en la identificación y resolución de problemas. Grupos de personas que pueden ser encontrados en cualquier lugar del mundo a medida que se acortan las distancias, son personas que viven a bordo de los aviones, están cibercomunicados, ocupan lo que se denominan cargos CEO, creen especialmente en el hombre de Davos o en el libre mercado, son los que buscan las ideas punto com que pueden ser las del entretenimiento, las de los negocios, o cualquier otra cosa, a estas personas se las denomina "la cosmocracia" son además cultores de los modos de vida y relaciones sociales que existen en Sillicon Valley.

Estas expectativas de vida, estos cambios y paradigmas que acarreó la globalización no serían posibles sin la existencia y transformaciones de los modernos medios de comunicación y la entrada a lo que se denomina la sociedad de la información. Con esta denominación se pretende una aspiración, quiere decir que la revolución industrial ya pasó que no hay vuelta hacia ella y que el nuevo entorno humano es el conocimiento, su creación, su propagación y estos son los elementos que valen entre las naciones y los sujetos. El concepto sociedad de la información es usado especialmente en Europa y quieren decir: "el esfuerzo por convertir la información en conocimiento, cuanto mayor es la cantidad de información generada por una sociedad, mayor es la necesidad de convertirla en conocimiento".

Otro elemento que distingue a esas sociedades es la velocidad con que la información se genera, trasmite y se procesa y un tercer elemento es las actividades ligadas a la información que ya no son tan dependientes del transporte ni de la existencia de concentraciones humanas como las actividades industriales, se tiende a la descentralización espacial, a la dispersión de poblaciones y servicios. A esta sociedad de la información o sociedad globalizada le corresponde una propagación de mensajes tanto los tradicionales como los de carácter electrónico y las redes de comunicación ciber electrónicas organizadas a través de la internet.

2. La utopía virtual y los cambios de hábitos

 Las ciudades son hoy en día informacionales porque en ellas está presente una promesa que es la del horizonte tecnológico. Las tecnologías se asentaron primero en los hogares, haciendo posible los "hogares electrónicos". La gente puede disfrutar de imágenes, sonidos, productos de consumo mediático de manera que la función de las ciudades cambiarán. Claro, no todas porque el propio desarrollo de las tecnologías está condicionado por la adopción de políticas públicas, modelos económicos, formas de gobernabilidad, aplicación o no de un modelo democrático con participación ampliada y el famoso acceso igualitario a las tecnologías como función de derechos civiles.

Javier Echeverría –un matemático y ensayista español– denomina a las nuevas tecnologías "telemáticas" y dice que el impacto sobre los hábitos culturales ya no es una ficción científica sino prácticas que ya comenzaron a insertarse en la sociedad humana. Echeverría suele centrarse en cinco tipos de tecnologías: el teléfono, la televisión, el dinero electrónico, las redes telemáticas o internet y el hipertexto. Dice que ellas no solo son tecnologías de información sino que generan y posibilitan un nuevo espacio social para la interrelación e interacción y para actuar a distancia. Estas interacciones son diferentes a las que se han desarrollado en los medios rurales e incluso en los urbanos, en ambos ecosistemas las interacciones tienen la característica de ser físicas en cambio en el espacio telemático o tercer entorno las interacciones son los flujos electrónicos o de representaciones digitales, a distancia, no presenciales, asincrónicas globales, bisensoriales. La novedad es que las nuevas tecnologías están generando un nuevo espacio en donde casi todas las actividades clásicas de los seres humanos se pueden hacer a distancia, no en recintos sino en redes, mediante representaciones artificialmente construidas, mediante flujos electrónicos y a una velocidad que tiene como techo cercano la velocidad de la luz. Se está construyendo un lugar al cual migraremos para trabajar, comprar, divertirnos, educarnos, vender, publicar. Es un lugar donde podemos construir nuestra "telecasa" con nuestra página web como fachada, con puerta de entrada, con distintos lugares de estar, con accesos restringidos o libres.

Internet se convierte en el desarrollo mayor del entorno humano sobre la que se configura la sociedad civil en la que se puede comprar, vender, hacer otro tipo de transacciones como las especulaciones de la Bolsa, un espacio global que supera los límites territoriales que se suporpone a las ciudades clásicas, a las casas y a las empresas. No es un entorno físico sino electrónico en el que aparecen actividades como el teletrabajo, la educación a distancia o la enseñanza virtual y las transacciones económicas que han dado en denominarse e–comerce. En general las visiones que responden con la necesidad de recuperar el entorno humano son las que presentan a las tecnologías en su faz no agresiva, alienante y expulsora de mano de obra, sino más semejante a las visiones del siglo XIX que acariciaban la idea de una abundancia y felicidad ilimitadas para todo el género humano. A partir del desarrollo científico –tecnológico y la generación de un mercado universal el problema de la pobreza se agudiza en el escenario opulento de la sociedad consumista, se calcula que habrá en las próximas décadas alrededor de 3000 millones de personas con menos de dos dólares diarios de ingreso mientras 100 multinacionales concentran el 60 por ciento de la riqueza mundial. Es que el progreso humano y el tecnológico no siempre van juntos, en el fondo el progreso técnico y el progreso humano es un problema espiritual y moral.

Nos hemos acostumbrado a vivir en las ciudades con una cara del progreso tecnológico–científico, el de los circuitos integrados electrónicos que marca un distanciamiento de las interrelaciones cara a cara y un modo de vida quizás encapsulado. Aeropuertos, embajadas, salas de juego, shoppings, restaurantes que poseen videocámaras y que filman todo lo que ocurre en sus espacios cerrados, hasta en Roma se filma a los fieles que asisten a misa. En algunas ciudades los jardines maternales poseen formas de filmar a los hijos que los padres pueden ver desde las computadoras de sus oficinas; en las maternidades las madres recién parturientas pueden observar a sus recién nacidos por una televisión que está al lado de sus camas. Las manifestaciones que suelen hacerse en las ciudades son controladas a través de cámaras de video y los sitios de internet dedicados a mostrar la intimidad de las personas ya no son una novedad, las empresas ofrecen imágenes on–line de lo que ocurre en sus pasillos. Se ha instalado en la vida cotidiana "la vigilancia y el control electrónico", como prevención y como seguridad pública la tecnología instaló el voyeurismo en la vida pública: las oficinas de gobierno están vigiladas; los bancos están vigilados; los estados están vigilados; las autopistas están vigiladas; las peluquerías están vigiladas, tal como aparecía el protagonista del film The Truman Show, nuestros movimientos en las ciudades son mirados por ojos que nosotros no vemos y la tecnología más sofisticada está operando en los sistemas de espionaje de los usos cotidianos de nuestras PC hogareñas. El control y la vigilancia tecnológica nacidos para optimizar la eficiencia, la comodidad y la racionalización de los recursos atentan al mismo tiempo contra la privacidad individual, contra la creatividad y la crítica social.

Pero gracias a los chips tenemos los relojes que se encienden a la hora programada, el cajero automático que entrega billetes, las cajas registradoras, los autos, en la actualidad el teléfono celular, el beeper o pilot o quizás un aparato que los reúne a los tres y si no se sabe hablar inglés se puede hasta personalizar el teléfono para que programe un diagrama en una ciudad desconocida. El teléfono tendrá en el futuro –que es hoy– un agente inteligente, el celular tendrá acceso a toda la información a través de la energía inalámbrica, conectado a servidores que le identifican por el número para resguardar la privacidad. Los autos ya poseen dispositivos que avisan cuando falta la gasolina. Todo es inmediato y superior a lo lento, la velocidad es una condición inseparable de la modernidad: desde la alimentación a la diversión, desde el aprendizaje de un idioma a la curación de un dolor, los procesos tienden a abreviarse y la impaciencia crece cuando existen otros ritmos a los que juzgamos como incompetentes. Desde la comida rápida al videoclip, de los intertextos a las imágenes del zapping, desde la demanda de psicodrogas a los energizantes nos convertimos en destinos humanos acelerados, a tal punto de asemejarnos con las conductas del procesador o de las PC.

A partir de los años 70 se fueron perdiendo los hábitos de la espera, al capitalismo de la producción le siguió la cultura de un capitalismo de consumo que conlleva la velocidad, la espera fue reemplazada por un "ya". Los contactos con los aparatos han hecho que una dilación en la respuesta de la máquina sea el signo de una deficiencia en las conexiones. La informática ha enseñado en la vida cotidiana que cualquier deseo expuesto ante el teclado debe obtener su satisfacción en el momento; no hay meditación, sino un inmediato una obediencia a una orden y un correlato al mandato.

3. Internet como medio de comunicación de masas

Desde mediados de la década de los noventa la palabra Internet cobró fama en los medios de comunicación masiva y ya para el 2000 resulta extraño no haber oído hablar de una comunicación que se realiza mediante ordenadores –o máquinas computadoras– decimos en Argentina. En la mayor parte de los países de América Latina los usos de internet en sus orígenes estuvieron en manos o de organismos gubernamentales o de personas que realizan actividades científicas, aunque entre los grupos de algunos profesionales y científicos, las conexiones fueron individuales. Recordemos que la Red nació como idea por los usos militares y luego fue aprovechada en innovación de ciencia y tecnológica por distintas universidades de los Estados Unidos subsidiadas por el estado y posteriormente algunas empresas también subsidiaron investigaciones pero sobre la extensión de los conocimientos dando lugar al inicio y la propagación de Sillicon Valley.

La cibernética fue un término –hoy en desuso– que prevaleció durante la década de los cincuenta y que predecía el control del estado en el crecimiento de las grandes máquinas que los españoles al estilo de los americanos del norte nombran como el ordenador y que los hispanoblantes del sur denominamos la PC, o la máquina, con característica de femineidad. Los artículos que preceden a las denominaciones de los objetos dan el género haciendo de la o de él, una asimilación a lo femenino o a lo masculino otorgando una animación a los mismos.

Con la masificación del uso de las tecnologías los lenguajes cambiaron e independientemente de los idiomas. Las imágenes televisivas alteraron las funciones psíquicas de los individuos y los actos del habla privados, como también las campañas publicitarias y las letras de la música popular. Los lenguajes cambian mucho más por las formas de comunicacionales derivadas de la aplicación de las tecnologías de comunicación e información, en este campo la transmisión de mensajes también representan intereses, quiénes emiten los mensajes son al igual que otros medios, gobiernos, empresas, el capital transnacional, o personas individuales. Tanto individualmente como de manera cultural ampliada la recepción de mensajes está sometida a las variabilidades culturales de cada región del planeta. En la globalización informática no existe una sola fuerza que decida todo, como tampoco es posible apelar al modelo de emisor–receptor ingenieril de la comunicación. La libertad de opción, de aceptar o rechazar mensajes, de formar o no comunidades sumerge a los sujetos en el terreno de la diversidad. La telemática concitó nuevas formas de comunicación y nuevas formas de producción –también de valores que se adecuan a lo que hoy se entiende por multiculturalismo– pero configura una cultura específica en el ciberespacio, conformada la distancia y formada por componentes de la vida social, del trabajo, de la producción, del comercio, del dinero, la política, la ciencia, las identidades, la memoria.

La llamada "sociedad de la información o era de las comunicaciones" se refiere al achicamiento del mundo, a la erosión de todo tipo de fronteras y a la reconfiguración de los mecanismos de decisión. De allí que la frase "aldea global" de McLuhan sea usada como equivalente de la globalización en las comunicaciones. En esta revolución en el mundo de las telecomunicaciones el fenómeno de internet permea a sectores de las poblaciones que aún no disponen de comunicaciones telefónicas en sus hogares, son sin embargo pocos los que saben qué significa un mundo cibercultural. Palabras como virtualidad aunque es cada día más frecuente no todos saben qué quiere decir. La virtualidad significa la emanación de una posibilidad, de un entrenamiento, de un reconocimiento. Lo que se conoce como realidad virtual remite a actividades dirigidas por robots o a las complejas creadas por el hombre, es asimilado a la mecánica pero puede poseer forma humana. Virtualidad implica algo que produce efectos implícitos, tácitos, es un imaginario. La virtualidad es una palabra acuñada hace muchos años, por los 50 y 60 se usó para acceder a imágenes tridimensionales a través de lentes o de adaptadores sensoriales, el cine fue el medio que más lo utilizó y se creaban ilusiones que cambiaban las percepciones ya que el ojo o la mirada tiene la posibilidad de la sugestión, de estar en otro lugar. La cultura cibernética se adapta a esta definición tanto por la cultura en sí como por el medio que la trasmite. Por la cultura en sí ya que toda manifestación cultural se renueva permanentemente y por el medio, ya que internet es un mecanismo tecnológico de alta velocidad y de permanente transformación que influye en todos los campos de la actividad humana. Con la internet ocurren fenómenos semejantes pero lo que la caracteriza es la velocidad y un exceso de información que es justamente aquello que cambia a la vida cotidiana y que es el espacio de las interacciones, y el reemplazo del cara a cara. La realidad virtual es una representación de las cosas a través de los medios electrónicos que da la sensación de estar en una situación real en la que podemos interactuar con lo que nos rodea. La posibilidad de reunirse con diferentes personas en el mismo espacio virtual es un mecanismo de telepresencia, en espacios que físicamente existen para el sujeto pero que ya forman parte de la vida. Internet brinda así la posibilidad de sumergirse en culturas diferentes y múltiples con posibilidades multilingüísticas.

El primer impacto en lo comunicacional que produce la internet se refiere al lenguaje. El lenguaje ha sido y es expresión de oralidad, de pensamientos, de manifestación del SER, es decir que es expresión de cultura y es la forma en que los sujetos producen sus esquemas perceptivos, sus visualizaciones, se reconocen e identifican. El lenguaje es expresión simbólica en sus distintas modalidades de manifestación, las categorías lingüísticas con las que nos socializamos es decir el medio al que pertenecemos, –nación, patria, una determinada familia, un vecindario, el contacto con grupos de amistad, laborales, de entretenimiento, etc. – determinan nuestra percepción del mundo, es lo que denominamos –categorías culturales, ámbitos simbólicos– para comunicarnos. Cada lengua es un sistema de modelos, de ordenamiento sociocultural que permite la expresión de voluntades y personalidades. La escritura fue en su fase democratizadora a través del libro impreso y para las multitudes una posibilidad de construir realidades, la cultura impresa promovió la lectura en lenguas vernáculas, la idea de nación y la religión sin barreras a su vez que el ejercicio de la memoria y las conceptualizaciones abstractas. En el siglo XX lo que hemos denominado sociedad de masas dio lugar a que la información global se dispersase a través de múltiples medios, primero a través de la reproducción de los periódicos, posteriormente la radio, el teléfono, la televisión y, por último, las computadoras. Con la digitalización la escritura se trasladó a la pantalla, a los que hay que agregar sonidos y la voz, se aceleraron las dimensiones de lo multimediático, se ampliaron las dimensiones lingüísticas y con la criptografía digital, se multiplican los hipertextos e hipermedias. Esta eclosión de internet es revolucionaria ya que es una manera de expresión que no posee como en el resto de los textos una relación lineal con aquello que se lee sino que cada texto remite a otros textos, los autores se multiplican y conducen a sitios abriendo rutas o laberintos, bibliotecas de Babel.

En la red tecnológica las denominaciones de las acciones pertenecen al idioma inglés, si bien hay una serie de palabras que no poseen traducción como bit que significa dígito binario, la unidad mínima de información –y que fue adoptada por otras lenguas como el español– el uso de dichas palabras es una incomodidad para grandes sectores poblacionales que no accedieron a la bilengualidad. Los protocolos de los sistemas de venta no incluyen las expresiones gramaticales del español, sólo en los últimos años fue posible la reconversión del uso de la ñ y los acentos ortográficos que suelen no aparecer en los correos electrónicos. El manejo de los especialistas en informática aún prevalece en el lenguaje virtual estableciendo una legitimidad que no incorpora los actos del habla cotidianos y que tiende a desmerecer las identidades territoriales. A esto hay que agregar las traducciones que terminan adaptándose a la informática y no a las reglas de la lingüística. Por ejemplo en las comunidades hispanohablantes la palabra "downland" puede ser reemplazada por bajar, o descargar según los usos. "Word Wide Web" o www es una "telaraña mundial" interfaz de comunicación en la internet que hace uso de enlaces de hipertexto en el interior de la misma página o entre distintas páginas. "Home page" puede ser reemplazado por "portada" que es un punto de partida para la navegación; "mousse" es ratón; "link" es enlace y podemos observar que se transformó en una acción "linkear" pero que puede ser reemplazada por "enlazar"; "on–line" es un modo de conexión a un lugar remoto de una red de comunicaciones a través de un módem, pero nadie usa la expresión "por línea"; "chat" viene de charla y se convirtió en "chatear" que es hablar; "ciber" es el lugar de encuentro de las personas que utilizan las redes electrónicas y derivó en prefijo de cualquier palabra relacionada a la internet: cibernauta; cibercultura; ciberpunk; ciberexperiencia; cibersexo y la más común es el "e–mail" o "emilio" y "la emilia" para las feministas que es correo electrónico, literalmente "correo caracol".

La palabra internet que fue adoptada internacionalmente lo mismo que punto com promociona constantemente el idioma inglés y salvo algunos países como China y Japón que hace muy pocos días han comprado los puntos de dominio –que son las terminaciones como los com, los org, los gov,– las denominaciones para las comunicaciones en la telemática no recogen las identidades de las fuentes de los actos del habla. El inglés que en la red se transmitió como la lengua del "spanglish" para el mundo hispanohablante –una heterodoxia simbólica que ocurrió en la frontera entre México y los Estados Unidos compuesta por el español y el inglés– pobló la escritura electrónica y recrudeció en expresiones de internautas en lenguajes virtuales. Quizás esta reducción de palabras que se implantó en los chats y que emprendieron las generaciones jóvenes hoy se trasladó a la mayor parte de usuarios/as de internet.

Las denominadas redes digitales permiten la información, la comunicación y un conocimiento aún mayor por el traslado de los documentos a grandes distancias. A esto se le denomina "cibercultura" una nueva manera de escribir y de leer, en el que todos/as pueden ser receptores y transmisores de información a diferencia de las mass–media tradicionales en las que unos pocos difunden y muchos reciben pasivamente, lo que trae aparejado un nuevo tipo de organización de las ideas que se entrelazan y entrecruzan generando nuevas respuestas que a su vez potencian otras ideas y otras formas de pensamiento, producto de la interactividad que facilita la red. Estas acciones –siempre humanas– ya que la máquina es la forma transmisión, implica nuevas alternativas de comunicaciones y/o de interelaciones sociales. Internet se convierte en un movimiento social en el que las relaciones dejan de ser jerárquicas para convertirse en transversales y formar parte de un sistema de informaciones para realizar tareas en común.

Lo que se denomina "opinión pública", que en el lenguaje de las comunicaciones es el público ha dejado de ser sedentario, y podemos decir que a semejanza de la radio en que se puede participar con opiniones en los medios digitales los/las usuarios no se limitan al consumo sino que "participan en la producción de contenidos", son proconsumidores. La "conectividad" es un elemento que agrega nuevas transformaciones a los medios de comunicación, al teléfono, al correo y a los medios colectivos como la televisión y la prensa. Esta conectividad da lugar al surgimiento constante de cibercomunidades y portales que surgen como ámbitos de confluencia entre los servicios de información personalizada y los medios de información pública. La disolución de fronteras que separaban a los medios en función de su soporte y de los formatos de información provoca una nueva realidad: la cibermediática que ya no se explica bajo los paradigmas de las comunicaciones tradicionales. En la web hay una confluencia entre la PC y la TV que da lugar a la aparición de nuevos lenguajes, una lingua franca propio de la cultura digital. La realidad virtual se convirtió en una realidad táctil y lo audiovisual es ya un modo de conocimiento de la realidad que involucra a las personas, más de lo que ellas piensan. Este es un hecho político, social y económico que revoluciona el carácter instrumental de la tecnología ya que el "poder" en la era digital es un espacio de conocimiento.

El spanglish es cultura popular que de lo territorial se ubica en las comunidades virtuales, es adaptación, asimilación y aún resistencia de la comunidad latina pero no solo en los Estados Unidos en que existen incluso cursos impartidos con estas variantes del habla de las comunidades hispanas, como en la Universidad de Maryland. El spanglish no es un idioma sino una jerga, una mezcla, una expresión de multiculturalidad que se expresa en los medios de comunicación, en hogares, en escuelas, en los medios intelectuales, en la música, en el chateo y en la actualidad es practicado por 40 millones de hispanos, especialmente jóvenes que adoptan identidades. Distintas investigaciones que provienen del campo de las ciencias sociales demuestran que este tipo de jergas es un intento de sectores populares especialmente de jóvenes para abrir puertas en la promesa que está realizando la red telemática. En realidad el idioma que abre puertas –especialmente para el trabajo– es el inglés de allí que tanto en lo territorial como en la cibercultura encontremos palabras o términos en inglés y en español que son usados tanto por snobismo, con mezclas en las jergas de comunidades y expresiones idiomáticas de cada uno de los países de habla hispana.

4. Sociedad digital y sociedad de la información en América Latina. Las brechas digitales

Esta nueva era post industrial en la que la información se volvió decisiva no es nueva sino que data de 1977 en la que una publicidad de IBM decía que la nueva era se denominaba: sociedad de la información. El año marca el hito de la crisis del petróleo y de los puntos álgidos de las dictaduras latinoamericanas. Dos años antes el término sociedad de la información era emitido por las investigaciones de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y en la UE dos años más tarde. En 1994 con el auge de la desregulación y las privatizaciones, el vicepresidente de EE.UU. Al Gore anunciaba el proyecto de Global Information Infraestructure que se empalmaba con el concepto de edad global y la aparición del término "nueva economía". En 1995 los países más ricos, en el seno del Grupo de los 7 o G7, ratificaban en Bruselas la noción de Global society of Information en la que se recomendaba la aceleración de la liberalización de los mercados de telecomunicaciones. En el presente año en la cumbre europea de Lisboa en mayo del 2000, los Quince de la UE decidieron en materia de desarrollo apostar por internet.

Paralelamente a estos eventos de orden internacional con la investigación científica y en el terreno de las ideologías hubo distintas posturas que avalaron o bien el desarrollo de una tecnología de la información como recurso para la humanidad que no repitiese el desastre de Hiroshima o la interposición a la conexión, utilización y transmisión de la información del dinero y del poder. El escepticismo entró en vigencia cuando dejó de creerse en el progreso indefinido que ya por los años 60 coincidió con la propuesta de Daniel Bell del fin de las ideologías, final de la política, de la lucha de clases, de los intelectuales contestatarios y de la crítica del compromiso. El análisis sociológico se remitía a la legitimación del "intelectual liberal occidental" y las nueva élites construyen tanto una sociedad tipo en la que el poder recae en una tecnología intelectual orientada a la toma de decisión mediante la preeminencia de una comunidad de la ciencia y una comunidad carismática, mundializada y sin ideología. En términos de uno de los gurúes de las últimas épocas Alvin Toffler, esos ideales deben ser crear en los ciudadanos el deseo del futuro, una democracia interactiva, la desmasificación de los medios, la producción consumo, el pluralismo, el pleno empleo, la flexibilidad.

Estas recomendaciones poseen otro cariz en la América del Sur y América Central, el grueso de la decisiones con respecto al orden económico mundial como se expresó anteriormente pertenecen a las corporaciones sin un asiento territorial fijo. Con respecto a las tecnologías la infraestructura de la red global en su irradiación con respecto al resto del mundo se encuentra en los EE.UU., en Manhattam hay más líneas de teléfono que en toda el África subshariana. Internet crece día a día pero América Latina es un territorio con bajo nivel de acceso a las tecnologías digitales y no podemos decir que estamos en la era de la sociedad de la información aunque tendamos a conformar imitaciones con búsquedas de identidades propias.

Internet es una "fuente de información" es un acceso que generaciones anteriores no tuvieron pero a la vez el carácter de anonimato que presenta la incorporación individual permite conocer muy poco sobre las personas conectadas y sus hábitos. De allí que salvo los países con cierta tradición y acceso masivo en la red de redes no existen datos acabados sobre los perfiles de internautas, por lo general las fuentes de investigación de las comunicaciones en internet provienen de consultoras privadas en EE.UU., de ámbitos de investigación también en el mismo país en las universidades y en el último año los grandes medios de comunicación están realizando exploraciones sobre el perfil de sus lectores de ediciones digitales encargadas a consultoras privadas, tanto en EE.UU. como en Europa y en menor medida en América Latina. La internet es recorrida por 304 millones de cibernautas, de los cuales el 51.3% tienen el inglés como lengua nativa, de allí que el 76% de los websities y el 96% de los sitios de comercio electrónico realizan sus interacciones comunicativas a través del aquél idioma. No obstante se espera que para el 2003 la mayoría de los usuarios tengan una lengua madre distinta al inglés.

El crecimiento de internet se multiplicó en pocos años a más del 100% entre 1997 y el 2000 pero aún es usada solo por el 1.5% de la población mundial. Todos los días aparecen noticias sobre las posibilidades de su expansión en los distintos territorios pero sabemos que los del norte están mejor y también tenemos que considerar la proporción de habitantes de cada país y los grupos etarios para realizar comparaciones, por ejemplo Suecia tiene un 74% de su población conectada pero este país posee un tipo de gobierno particular y una reducida cantidad de población, lo mismo ocurre con el resto de los que están potencialmente bien en cuanto a sus accesos, EE. UU. posee un 66% de población conectada, Canadá un 60%. Existe una desigual distribución de los flujos de navegación y de comportamientos mundiales que difícilmente pueden ser registrados ya que los comportamientos regionales y locales dependen de mediciones por lo general interesadas y aún en América Latina las investigaciones sobre las redes telemáticas sufren fragmentaciones de intereses. ¿Pero cómo medimos las expansiones de usos, por medio de las cantidades de sitios, por la cantidad de usuarios, por las transacciones del comercio electrónico, por los hábitos de consumo?. Todos ellos son indicadores válidos, América Latina posee alrededor de 6 millones de internautas y se espera que en pocos años más esta cifra se duplique y triplique. Las estadísticas nacionales de las redes son difíciles de medir y son desconfiables las mediciones que se realizan por las compras de PC que podrían indicar los usos en los hogares, pero esas son los indicadores con que suelen moverse los registros. En julio de 1999 el reporte de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Humano incluyó al acceso a la Internet entre los indicadores de bienestar en la sociedad contemporánea, los host por cada mil habitantes que suelen ser la expresión de la democratización de internet. En Argentina para 1999 los host eran 1.75 y el índice de desarrollo era de 39; en Brasil 1.04 y el índice de desarrollo 79; en Colombia era de 0.52 y el índice de desarrollo de 57; Uruguay posee un índice de host relativamente alto de 5.02 y índice de desarrollo humano es de 40. Los hosts son los domicilios electrónicos que suelen ser más favorables para Brasil, México, Argentina y Chile. En realidad aquella expresión de Negroponte acerca de internet que supone una democratización de la información sin centros ni jerarquías y que no tiene dueño se contradice con los hechos que continuamente encontramos en las búsquedas sobre los avances culturales de esta situación. Internet fue creada por contribuyentes norteamericanos, empresas y gobierno y en la actualidad existe bastante confusión sobre las políticas de supervisión y control de la red, convive con controles jerárquicos sostenidos por las agencias de seguridad, las corporaciones transnacionales y el gobierno norteamericano. Se presenta como un medio institucionalizado y centralizado por una red de conexiones jerárquicas, a lo que se debe unir el alto costo de las computadoras, sus accesorios o su equipamiento y los servicios, acceso y conocimiento de códigos, conocimiento del idioma inglés, etc. lo que genera incluidos y excluidos.

Brasil es el líder de los países del continente sur seguido por México, Argentina y Venezuela en cuanto a la cantidad de máquinas por personas (6 millones de usuarios), pero ha estipulado incluso en épocas de la dictadura una política de investigaciones científicas a cargo del Estado que en los últimos años favoreció la difusión de internet gratis. Uno de los mayores obstáculos a las conexiones gratuitas están relacionadas a las conexiones telefónicas que mantienes los territorios. Con las políticas de desregulación y sobretodo con las de la privatización que tiene el continente sur el acceso telefónico resulta ser oneroso para las masas. La despreocupación de los estados en los que no hay políticas públicas que favorezcan la extensión tecnológica aumenta la brecha digital interna entre lo que se conoce como inforicos e infopobres.

La sociedad de la información o la plataforma de comunicación de las www cubren un terreno muy vasto que van desde la investigación básica aplicada, la innovación empresarial, los cambios sociales y culturales hasta el proyecto Genoma. El 60% de los adultos que usan internet todos los días lo hace como canal de compra y éste ha sido en los últimos años el sector donde se produjo un cambio significativo. Los usos culturales de la red siguen el paradigma de los EE.UU. aunque conformado por las regiones, los varones son los que más usan la red y ellos son los que hacen dinero, un modelo de empresario joven que no suele ser parte del establishment, sino que forma parte del mundo de los creativos y que invadió el mercado categorizándose como paranoico para no perder el tren de la idea que sacudirá al mercado, son personas que estudiaron en las mejores universidades privadas y que establecen sus relaciones primarias entre los propios compañeros de origen de sus socializaciones. El paradigma de este hombre es Bill Gates como especie social. Se creó por tanto un nuevo darwinismo social que invade el planeta entre quienes alcanzan y quienes no la velocidad, la forma de ganar dinero y de involucrearse en los negocios, o la red aún no se hizo para los grupos subalternos.

La atracción de las multitudes a la red se concentra especialmente en la "generación Y" que va desde los que comienzan los juegos a los cinco años de edad hasta los 23 años, son generaciones que se deleitan con los deportes, el cine, especialmente la música y los juegos en línea y los que militan en los "chateos" desparramados por todas las páginas del mundo. El fenómeno social del cambio es que en los hogares los hijos saben mucho más de las tecnologías que los padres y al igual que en el pasado las identidades de los grupos se manifiestan por el manejo de ciertas habilidades son el manejo de los instrumentos electrónicos de punta. La actual cultura juvenil posee conocimientos transnacionales acordes con la globalidad económica y cultural de allí su denominación como generación de la red en la que prevalece lo múltiple, lo no lineal, el vértigo, la velocidad.

El Digital Divide signica la brecha tecnológica que ocurre tanto en los países con buenas fuentes de economías digitales como en aquellos que no la poseen, o una separación entre un digital divide local y otro mundial. En EE.UU. si bien el 50% de las familias cuenta con una PC quedan rezagados los barrios de inmigrantes, negros y familias pobres, de allí las medidas gubernamentales para conectar a las escuelas y las decisiones de las grandes empresas para proporcionar máquinas y abonos –gratuitos– a sus empleados. Esta es una política que se está extendiendo en América Latina la de favorecer el aporte empresarial para dar contenidos y accesos gratuitos a las mayorías a la vez que formar portales que reduzca el mal denominado analfabetismo informático. La extensión educativa es una de las apuestas que aparece en los informes de los organismos internacionales y en la agenda de las políticas públicas de los actuales gobiernos latinoamericanos como medida de extensión de democracia digital. En estos casos aparecen problemas muy fuertes ya que si bien pueden implementarse formaciones informáticas resta aún en los sectores educativos la formación de los propios docentes con las metodologías virtuales adecuadas, como es el caso de Venezuela y también de Argentina países en los que se inició una política tecnológica propiciada por los gobiernos en los que no se invierte en los recursos humanos transmisores de los contenidos digitales. Otro problema es la extensión y propagación de universidades virtuales que han establecido en el año 2000 un boom en todo el continente latinoamericano.

Merece un lugar destacado la concepción de sociedad del conocimiento con el uso de las TICs que provienen de investigaciones de diferentes disciplinas sociales y que resaltan a la tecnología como un conocimiento que diseña y construye enfatizándose la internet que opera en redes en las que intervienen las ONGs, las universidades virtuales y las culturas digitales. Las redes ciudadanas contra la exclusión social que operan con relativo éxito en Europa están tomando forma en América Latina con distintos nombres, uno de los más destacados es el de "telecentros". Son conglomerados que operan como servicios comunitarios basados en redes informáticas puestas en marcha por la sociedad civil local y que dan lugar al surgimiento de instituciones, asociaciones, empresas con una nueva cultura del conocimiento y reproducciones del saber. Pueden generar movimientos asociacionistas de solidaridad en la red, luchas por la tarifa plana, centros de información ciudadana y de aprendizaje informático, acceso gratuito a correo electrónico y conexión a internet e incluso pueden dar lugar a ciertas resistencias civiles como se vio en el mes de diciembre por la convocatoria de septiembre de Praga. Es que la sociedad civil ya se está conformando como sociedad digital interactiva por las alianzas y la interacción con distintos actores locales nacionales y transnacionales. En este sentido la actividad política que se esta llevando a cabo dentro de internet –o la política de internet latinoamericana– confluye con las relaciones entre las redes computacionales y el activismo político en el mundo real, es decir "la política a través de internet". Un espacio que construye un tipo de identidad denominado virtual y que configura nuevos consumos simbólicos y de reconfiguración de los sistemas de valoración.

Pero el cambio más trascendental es el relacionado al lugar del trabajo que ocurre en la actualidad con las tecnologías digitales, una controversia que a veces une a Europa y América Latina. La concepción del trabajador basada en la presencia física en un lugar determinado y en un momento preciso está cambiando. Se suele recomendar a partir de la experiencia de los países del hemisferio norte la no necesidad de la sincronicidad espacio temporal para realizar un trabajo. Los y las trabajadores/as debe tener hoy en día la capacidad de cambiar su vida con respecto al entorno en un proceso de cambio que es cada vez más acelerado tanto en lo tecnológico como en lo organizativo. Debe ser un trabajador autoprogramable con capacidad para definir objetivos, fuentes de recursos y de procesarlos. El perfil corresponde a un profesional autónomo, flexible, capaz de definir objetivos y de transformar tareas. La dicotomía sin embargo es la reconversión a este tipo de trabajo con respecto a la masa de trabajadores poco calificados, ejecutores de tareas simples que no son reemplazos por máquinas inteligentes que genera ocupados y desocupados. En América Latina los mercados distan de ser flexibles por variadas causas, la movilidad de la mano de obra es prácticamente nula, hay exceso de despidos y los salarios son mínimos y los ajustes económico financieros se realizan a través de un mayor desempleo, a diferencia de lo que ocurre en los EE.UU. y en Europa. A ello hay que agregar las políticas públicas, las frecuentes corrupciones, las democracias limitadas, las consecuencias de las privatizaciones en servicios básicos y una escasa importancia al papel del Estado como diseñador de los cambios que devienen de la sociedad globalizada e informatizada. Por eso han salido las políticas orientadoras tanto del Banco Mundial como de las reuniones del G8 con la Carta sobre la Sociedad Global de la Información lanzada en Okinawa para evitar que las nuevas tecnologías agranden la brecha entre ricos y pobres, así como la Cumbre de las Américas que hace pocos días atrás lanzó un Programa de Conectividad a favor de la democracia, los derechos humanos y un programa de igualdad de acceso a las TICs que será discutida en la reunión de presidentes de las Américas. De manera que el panorama que se avecina en los próximos años para la comunidad hispanohablante y los territorios de América Latina se verán presionados a preocuparse por las investigaciones y las prácticas de los servicios que pueden ofrecer las TICs a poblaciones cada vez más asimiladas a las velocidades y a los tiempos virtuales.

Bibliografía:

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– Publicaciones de la RED en.medi@:en.re.dando: http://www.enredando.com

Publicado originalmente en: http://www.kult.lu.se/latinam/Virtual/geografia/impacto.htm - SEMINARIO LATINOAMERICANO DE FILOSOFÍA E HISTORIA DE LAS IDEAS

Lic. Bibiana Apolonia Del Brutto


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