(Viene de la página anterior)
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Los esteroides se
clasifican como glucocorticoides o mineralocorticoides según sus efectos
fisiológicos. Estas moléculas se unen con receptores específicos dentro del
citoplasma de las células. Tal unión permite la formación de un dímero, que al
disociarse da nacimiento a dos tipos de proteínas, la inmunofilina p-59 y la
proteína de choque de calor. Por otra parte, este dímero se puede traslocar al
núcleo, para modular a nivel genético la producción de ciertas proteínas comprometidas
en el mecanismo de la inflamación17,18.
Las principales acciones de
los corticosteroides se pueden resumir así:
1. Disminuyen la producción
de enzimas como la fosfolipasa A2, la 5-lipo-oxigenasa y la ciclooxigenasa, con
lo que se logra inhibir la cascada del ácido araquidónico y la subsecuente
generación de prostanglandinas y de leucotrieno19.
2. Reducen la producción y
la actividad de citocinas proinflamatorias, como la interleucina 1,2,3,4,5,6,8, el interferón gamma, el activador del
plasminógeno y el factor gamma de necrosis tumoral19,20. En
consecuencia tienen actividad antiinflamatoria
3. Modulan las moléculas de
adhesión, específicamente el ELAM 1 (endothelial leukocyte adhesion molecule) y
el ICAM 1 (intercelular adhesion molecule) al estimular el endotelio21,22.
4. Modulan la lisis de
linfocitos y eosinófilos23 y suprimen la actividad de las células
asesinas naturales24. En roedores se ha demostrado que producen
apoptosis de las células linfoides inmaduras25,26.
5. Reducen la presentación
de antígenos.
En resumen evitan o
disminuyen la inflamación mediante la reducción del edema, el descenso en la
formación de granulomas, en la producción de antígenos y en la proliferación
linfocitaria16.
1. Colitis distal. Es la
colitis del ángulo esplénico hacia abajo. Representa hasta 50% de las colitis.
De acuerdo con la región comprometida
2. Colitis extensa. Término
usado para describir la enfermedad que se extiende proximalmente al ángulo
esplénico. Esto implica que el tratamiento se debe hacer en forma oral, aunque
el tratamiento con enemas puede ser un adyuvante en el control de los síntomas.
De acuerdo con la severidad se habla de:
¥ Colitis leve. Comprende
al paciente afebril, con menos de cuatro deposiciones diarias. Se ve sangre en
la materia fecal de manera intermitente, no hay alteraciones en la hemoglobina
y la eritrosedimentación es menor de 30.
¥ Colitis severa. Con
deposiciones entre 6 y 10 diarias, sangre frecuente en la materia fecal, hay
fiebre mayor de 37.5° C, con caída de la hemoglobina, y elevación de la
eritrosedimentación.
¥ Colitis fulminante o
megacolon tóxico. La colitis fulminante habla del enfermo con más de 10
deposiciones diarias, sangrado rectal continuo, estado febril, con taquicardia,
alza de la eritrosedimentación y distensión abdominal28. En este
caso se impone el uso de régimen terapéutico intensivo por vía endovenosa.
De acuerdo con la respuesta
a los esteroides los pacientes con CU y EC se pueden clasificar así:
1. Dependiente de esteroide.
Así se denomina el enfermo que tiene una respuesta positiva inicial a los
esteroides pero en quien no es posible retirar la droga a pesar de dosis
óptimas de aminosalicilatos. Entre 70% y 80% de los pacientes con EC serán
resistentes a los esteroides o dependientes de ellos al finalizar el año de
tratamiento.
2. Refractario. Se refiere
al individuo que no responde a las dosis iniciales de corticosteroides.
Efecto de mantenimiento. Es
un término que se refiere a la capacidad de un fármaco para prevenir las
recaídas una vez que se ha logrado la remisión29,30.
La principal es el
tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal activa de moderada a
severa31,32, con tasas de remisión entre
60% y 80% cuando se usa la prednisona, la prednisolona o la metilprednisolona
en terapias de corto plazo33. El primer estudio controlado que
demostró esta efectividad lo realizaron en 1955 Truelove y Witts28.
Desde 1958, Truelove33,
Watkinson35, y Kirsner et al.36 demostraron que la
hidrocortisona se podía usar en forma de enemas en los pacientes con colitis
distal; sus observaciones se corroboraron luego37,38,
pero siempre se mencionó la inconveniencia de los efectos adversos frecuentes.
El uso endovenoso se relegó
a los casos de enfermedad severa, más sobre la experiencia clínica directa que
sobre ensayos clínicos controlados39. Aunque no es claro, desde 1970
se sabe que la combinación de inmunosupresores y prednisolona parece ser
superior en la enfermedad activa, con la ventaja de la disminución en la dosis
del esteroide40.
La dosis más adecuada en el
tratamiento de la enfermedad aguda se basa en una experiencia empírica extensa
porque no hay curvas de dosis-respuesta, como sí existen en el caso de los salicilatos.
La dosis establecida de
prednisona para el paciente ambulatorio es de 40 mg/día; dosis por debajo de 20
mg/día no son efectivas y mayores de 60 mg/día tienen un beneficio marginal
pero traen un aumento significante de los efectos adversos. No se sabe si la
administración de los corticosteroides en bolos intravenosos es igual o mejor
que las dosis orales30.
No existen estudios de
dosis-respuesta al empleo de esteroides por vía endovenosa, pero las
recomendaciones establecen un rango de
DURACION DEL TRATAMIENTO
Casi todos los pacientes
(60%) responden al tratamiento entre los días
La valoración de la
efectividad del tratamiento es importante para comparar los diferentes esquemas
de manejo en
En
1. Número de deposiciones
líquidas o blandas diarias por 7 días (multiplicado por factor 2).
2. Dolor abdominal: niguno
= 0; intermedio = 1 ó 2; y severo = 3 (multiplicado por factor 5).
3. Estado general: bueno =
0; intermedio = 1, 2 ó 3; pobre = 4 (multiplicado por factor 7).
4. Número de
complicaciones: artralgias, artritis, iritis, uveítis, eritema nodoso, pioderma
gangrenoso, estomatitis aftosa, fisura anal, fístula, abscesos, fiebre mayor de
37.8º C durante la semana previa (multiplicado por factor 20).
5. Uso de opiáceos para diarrea:
ninguno = 0; sí = 1 (multiplicado por factor 20).
6. Masa abdominal: ninguna
= 0; dudosa = 2; definitiva = 5 (multiplicada por factor 10).
7. En hombres 47 menos
hematócrito y 42 menos hematócrito en mujeres (multiplicado por factor 6).
8. Desviación porcentual
por encima o por debajo del peso estándar (multiplicada por factor 1).
Cada variable se multiplica
por el factor que aparece en paréntesis. Esta escala permite establecer que los
pacientes con un índice menor de 150 se encuentran en remisión y aquellos por
encima de 450 están en enfermedad severa41. Este índice en la
práctica clínica, tiene muchas críticas por la subjetividad y la variabilidad
entre observadores y por tal razón no se utiliza en el Hospital Universitario
del Valle (HUV) en Cali.
En CU la actividad se
evalúa con frecuencia según los criterios de Truelove y Witts28.
Esta clasificación tiene en cuenta una serie de parámetros que le permiten al
clínico separar los pacientes en leves, severos o fulminantes.
1. Número de deposiciones
al día: menos de 4 = leve; > 6 = severa; > = 10 fulminante.
2. Sangre en la materia
fecal: intermitente = leve; frecuente = severa; continua = fulminante.
3. Temperatura: normal =
leve; > 37.5 = severa o fulminante.
4. Frecuencia cardíaca:
normal = leve; > 90 = severa o fulminante.
5. Hemoglobina: normal =
leve; < 75% del valor normal = severa; requiere transfusión = fulminante.
6. Eritrosedimentación:
< 30 = leve; > 30 moderada o fulminante.
7. Hallazgos colónicos a la
radiografía: aire, pared edematosa, «imprentas de huella» = severa; dilatación
= fulminante.
8. Signos clínicos:
distensión abdominal = severa; distensión más tensión abdominal = fulminante.
Para evaluar la actividad
se han validado otros instrumentos como la escala de grado endoscópico y el
compromiso histológico.
Desde el punto de vista
endoscópico se habla de la siguiente graduación42-44:
Grado 0: Mucosa no
inflamada.
Grado 1: Pérdida del patrón
vascular, edema, granularidad.
Grado 2: Hiperemia,
friabilidad, petequias más todo lo del grado 1.
Grado 3: Ulceraciones más
todo lo de los grados 1 y 2.
Una de las escalas
histológicas validadas es la de Florén45:
Grado 1: Mucosa normal.
Grado 2: Células
inflamatorias aisladas o agregados de células linfoplasmocíticas o granulocitos
eosinofílicos.
Grado 3: Marcado aumento de
las células inflamatorias con algunos cambios en las células secretorias,
atrofia leve.
Grado 4: Atrofia marcada,
abscesos en las criptas, formación de folículos en las capas profundas y
aumento de las células inflamatorias agudas.
Grado 5: Ulceraciones con
pus, atrofia, abscesos en las criptas y folículos profundos.
Efectos adversos. Los
efectos adversos de los corticoesteroides son frecuentes e importantes46.
En las personas con enfermedad inflamatoria intestinal, los esteroides pueden
enmascarar una perforación, producir osteonecrosis, enfermedad ósea metabólica,
disturbios gastrointestinales, efectos oculares, desórdenes psiquiátricos,
hiperglicemia y retardo en el crecimiento en los niños. En general, estos
fármacos producen disturbios mentales, insomnio, fiebre, rubor facial y acné,
cuando se les usa en dosis altas. Estos efectos se presentan en proporción de
55% a 70% con los esteroides convencionales33.
Mantenimiento. No hay
estudios que demuestren que los esteroides sirven para mantener las remisiones
en
Nuevas alternativas.
Recientemente se ha logrado modificar la estructura de los corticosteroides
convencionales, tratando de conservar una efectividad similar pero menos
efectos adversos para el paciente. Con este fin, se han desarrollado diversos
tipos de medicamentos, como son:
1. Prodrogas conjugadas. Al
esteroide se le une una molécula inerte como el dextrán47 o el
glucurónido48 para disminuir la absorción y permitir que este
complejo llegue a la parte distal del intestino. Allí, las bacterias rompen la
unión de estas moléculas para que el esteroide quede libre y pueda actuar en
forma local.
2. Formas de liberación
retardada donde se usan sustancias como el talato acetato celulosa49
y la etilcelulosa o resinas basadas en acrílicos50. De esta forma,
los compuestos logran llegar a partes distales del intestino delgado o del
colon, sin ser metabolizados.
3. Análogos de los
corticosteroides, en especial los ésteres 16a ,17a y 21a. Estos fármacos
aumentan su potencia por aumento en la afinidad del receptor y tienen una
inactivación hasta de 90% durante su primer paso por el hígado, con la
consecuente disminución de los efectos adversos51,52.
Nuevos esteroides. Los
representantes de los nuevos esteroides son el tixocortol pivalato, el
17,21-dipropionato de beclometasona, la fluticasona y la budesonida. Esta
última es la sustancia que según la literatura médica ha mostrado los mejores
resultados53,54.
El tixocortol pivalato es
un derivado del cortisol con baja afinidad por el receptor y una actividad
inflamatoria quizá equivalente a la hidrocortisona16. En apariencia,
no se producen cambios en el cortisol plasmático, y por tanto traduce menos efectos
adversos. La evaluación de la molécula en la literatura se reduce a extractos y
artículos de revisión, lo que no permite una valoración adecuada.
El propionato de
fluticasona tiene menor solubilidad en el agua que la budesonida y presenta una
pobre absorción. Este fármaco tiene una potencia dos veces mayor que el
dipropionato de beclometasona, cuando se evalúa por la vía local. Hay algunos
estudios que sugieren que su uso produce alguna supresión del eje después de 10
días de tratamiento, a pesar de que tiene metabolismo de primer paso. Los
resultados obtenidos con el uso de enemas son pobres según la literatura
médica.
El dipropionato de
beclometasona tiene una absorción mínima y un gran metabolismo de primer paso.
Su efectividad está documentada en pacientes con asma y rinitis alérgica. Su
acción en enfermedad inflamatoria es equiparable o probablemente superior a la
del 21-fosfato de prednisolona. Las dosis menores de 4 mg, en forma de enemas,
aparentemente no influyen sobre el eje.
Budesonida51. La
budesonida es un esteroide no halogenado, con alta
afinidad por el receptor de glucocorticoides y doscientas veces más potente que
la hidrocortisona, lo que le proporciona una gran actividad antiinflamatoria.
Su vida media por vía rectal es de dos a tres horas55,56
y alcanza la circulación sistémica en 10% a 15%, cuando se utiliza esta vía57.
El 2% de la concentración sérica permanece en forma libre y más de 95% se
encuentra unida a los tejidos. El metabolismo de primer paso por el hígado
ocurre en 90%, gracias al grupo acetilo en las posiciones 16 y 17, reacciones
donde se forman, por transformación oxidativa o glucuronización, dos
metabolitos, el 6b-hidroxibudesonida y el 16a-hidroxiprednisona, que tienen
poca o ninguna actividad biológica (menos de 1%). La farmocinética de este
medicamento disminuye el riesgo de deprimir los niveles de cortisol58.
En modelos animales existe evidencia de la reducción de la inflamación a nivel
del íleon59. Las mediciones sobre el nivel de cortisol no han
mostrado alteraciones en tratamientos de dos a cuatro semanas39.
Existen dos formas de uso
comercial: la presentación en enemas y una forma oral de liberación controlada60.
¿Es la budesonida mejor que
el placebo?61 Para evaluar la literatura sobre intervenciones
terapéuticas, es importante tener una guía para hacer una adecuada
interpretación62 y, de acuerdo con los niveles de evidencia, las
recomendaciones respectivas63.
En un estudio cooperativo,
multicéntrico realizado en 27 centros canadienses64 se aleatorizan
258 personas con EC del íleon terminal y/o colon derecho, para comparar la
budesonida oral, en dosis de 3, 9 y 15 mg diarios con placebo. En los
resultados se encontró que a las ocho semanas la tasa de remisión, usando el
puntaje del índice de actividad, fue de 51% (IC 95%: 39%&endash;63% ) con 9 mg de budesonida comparado con 20% en el grupo
del placebo. No se presentaron diferencias estadísticamente significantes con
respecto a los efectos adversos, aunque en el grupo de budesonida hubo mayor
frecuencia de «cara de luna». Este estudio bien diseñado demostró que la
budesonida es superior al placebo en el tratamiento de
Budesonida vs. esteroides convencionales. En el estudio europeo65
de EC ileal o ileocecal se incluyeron 176 pacientes de modo aleatorio por 10 semanas,
comparando la budesonida en forma de liberación controlada en dosis de 9 mg/día
con prednisolona 40 mg/día vía oral. La tasa de remisión fue de 53% para el
grupo de budesonida comparada con 74% del grupo control, pero los resultados no
fueron estadísticamente significantes. El grupo de prednisolona presentó dos
veces más efectos adversos que la budesonida. Porro et al.66
realizaron un estudio aleatorio, multicéntrico con 88 pacientes comparando
enemas de budesonida en concentración de 2 mg/100 ml con metilprednisolona 20
mg/100 ml. La tasa de remisión clínica a las cuatro semanas fue similar en los
dos grupos (17/44 con budesonida y 16/44 en el grupo de metilprednisolona).
Löfberg et al.67 diseñaron un estudio aleatorio, multicéntrico, en
100 pacientes con CU distal, comparando la budesonida (2.3 mg/100 ml) con
prednisolona (31.25 mg/100 ml) en forma de enemas. La remisión clínica y
endoscópica a las ocho semanas fue de 36% para el grupo de la budesonida y 47%
con la prednisolona, sin diferencias estadísticamente significantes, pero en
este último grupo, hubo mayor número de efectos adversos. Un estudio
multicéntrico en Finlandia y el Reino Unido68 comparó la budesonida
en dosis de 2 mg/100 ml/día con 125 mg de acetato de hidrocortiona en forma de
enemas en proctitis hemorrágica. El seguimiento se realizó por 4 semanas con
evaluación endoscópica, histológica y clínica. La mejoría fue equiparable entre
los dos grupos. Campieri et al.69 en un estudio aleatorio
demostraron que 9 mg ó 4.5 mg de budesonida son tan efectivas como 40 mg de
prednisolona.
La evidencia actual muestra
que la budesonida tiene una efectividad similar a los corticosteroides
convencionales por vía rectal con menor número de efectos adversos, entre 26% y
33% con la budesonida comparado a 55% y 70% de los esteroides convencionales.
El objeto en el manejo de
En el tratamiento de esta
condición se ha propuesto una gran variedad de alternativas70-72.
Desde el punto de vista farmacológico, hay tres grupos de medicamentos: los
compuestos ácidos 5 aminosalicílicos, los corticosteroides y los
inmunosupresores.
En la evaluación inicial
del paciente con CU hay que definir la extensión y la severidad. La
presentación distal se puede manejar en forma tópica, mientras la enfermedad
extensa requiere un tratamiento sistémico (oral o endovenoso). En cuanto a la
severidad, la colitis severa o fulminante tiene un manejo inicial
intrahospitalario con esteroides endovenosos y a dosis altas. La manifestación
leve a moderada, se puede manejar con compuestos 5-ASA o con esteroides en el
paciente ambulatorio. En este último grupo, la elección de cualquiera de los
dos tratamientos depende de varios factores como la intolerancia a las sulfas,
costos y disponibilidad de estas preparaciones.
En CU activa extensa, leve
a moderada, la prednisolona es el medicamento de elección, en dosis de
En CU activa distal hay dos
corrientes de manejo, unos que tienen como primera elección los nuevos
esteroides en enemas y otros los aminosalicilatos. La budesonida (Entocort®) en
dosis de 2.3 mg/100 ml en enemas diarios75, se recomienda entre
cuatro y ocho semanas. Con un número muy bajo de efectos adversos,
encontrándose entre los más frecuentes la «cara de luna» y el acné76.
Parece que la asociación
con aminosalicilatos puede llevar más fácilmente a la remisión.
En CU activa severa se
recomienda el uso endovenoso de esteroides en el equivalente de 60 mg/día de
prednisolona, obteniéndose, generalmente, una respuesta a los
La budesonida por vía oral
en forma de liberación controlada se convierte en una alternativa en el
tratamiento de
El mantenimiento se debe
realizar con compuestos 5-ASA porque las recaídas se reducen cuatro veces80,81, preferiblemente libres de sulfas82.
Los esteroides no juegan un papel en el mantenimiento de
La terapia inmunosupresora
se indica en la enfermedad dependiente o refractaria a los esteroides85.
En el futuro está pendiente
evaluar terapias combinadas y la realización de más estudios comparativos en el
manejo de
SUMMARY: In this article the therapeutical
and clinical applications of steroids, with a special emphasis on budesonide,
in patients with ulcerative colitis are reviewed. This medication has been
designed to avoid the adverse systemic effects of steroids, due to their high
first-pass hepatic metabolism. Topical use of budesonide is an adequate option
in the management of patients with moderate distal ulcerative colitis.
1. Jewel DP. Improved
understanding of IBD: a pathway to a more effective management. Res Clin Forums
1993; 15: 101-03.
2. Shanahan F. Pathogenesis
of ulcerative colitis. Lancet 1993; 342: 407-17.
3. Jewell DP. Ulcerative
colitis. In Feldman M, Scharschmidt B, Sleisenger M (eds.). Gastrointestinal
and liver disease. Philadelphia; WB Saunders, 1998. Pp. 1735-61.
4. Stowe SP, Redmond SR,
Stormont JM, et al. An epidemiologic study of inflammatory bowel disease in
Rochester. New York: American Gastroenterological Association; 1990.
5. Kornbluth A, Sachar D,
Salomon P. Crohn's disease. In Feldman M, Scharschmidt B, Sleisenger M (eds.).
Gastrointestinal and liver disease. Philadelphia; WB Saunders, 1998. Pp.
1708-34.
6. Rose JDR, Roberts GM,
Williams G, et al. Cardiff Crohn's jubilee: The incidence over 50 years. Gut
1988; 29: 346&endash;51.
7. Shivananda S, Peña AS,
Nap M, et al. Epidemiology of Crohn's disease in region of Leiden, the
Netherlands. Gastroenterology 1987; 93: 966-74.
8. Daiss W, Scheurlen M,
Malchow H. Epidemiology of inflammatory bowel disease in the country of
Tubingen (West Germany). Scand J Gastroenterol 1989; 24 (suppl 170):
39&endash;43.
9. Colombel JF, Salomez JL,
Cortot A, Marti R, et al. Incidence of inflammatory bowel disease in
Northwestern France. Scand J Gastroenterol 1989; 24 (suppl 170): 22&endash;4.
10. Ekbom A, Helmick C,
Zack M, Adami HO. The epidemiology of inflammatory bowel disease: a large,
population-based study in Sweden. Gastroenterology 1991; 100: 350-58.
11. Evans JG, Achinson DE.
An epidemiological study of ulcerative colitis and regional enteritis in the
Oxford area. Gut 1965; 6: 311.
12. Langholz E, Munkholm P,
Nielsen OH, et al. Incidence and prevalence of ulcerative colitis in Copenhagen
country from 1962 to 1987. Scand J Gastroenterol 1991; 26: 1247.
13. Binder V. The current
understanding of inflammatory bowel disease. Res Clin Forums1993; 15: 11-6.
14. Fabricus PJ, Gyde SN.
Crohn's disease in the elderly. Gut 1985; 26: 461-65.
15. Chrousos GP. The
hypothalamic-pituitary-adrenal axis and immune-mediated inflammation. N Engl J
Med 1995; 332: 1351&endash;62.
16. Danielsson A. Treatment
of distal ulcerative colitis with nonsystemic corticosteroid enemas. Scand J
Gastroenterol 1996; 31: 945-53.
17. Boumpas D, Chrousos G,
Wilder R, Cupps T, Balow J. Glucocorticoid therapy for immune-mediated
diseases: basic and clinical correlates. Ann Int Med 1993; 119: 1198-208.
18. Brattsand RL. Steroid
development: a case of enhanced selectivity for the bowel wall. Res Clin
Forums1993; 15: 17-33.
19. Sartor B. Current
concepts of the etiology and pathogenesis of ulcerative colitis and Crohn's
disease. Gastroenterol Clin North Am 1995; 24: 475&endash;507.
20. Hanauer S. Medical
therapy of inflammatory bowel disease. Annual Postgraduate Course. American
College of Gastroenterology, October 1996.
21. Frenette P, Wagner D.
Adhesion molecules. Part I. N Engl J Med 1996; 334: 1526-29.
22. Frenette P, Wagner D.
Adhesion molecules. Part II: Blood vessels and blood cells. N Engl J Med 1996;
335: 43-5
23. Griffin M, Miner P.
Conventional drug therapy in inflammatory bowel disease. Gastroenterol Clin
North Am 1995; 24: 509-20.
24. Van Ierssel AJHM, Veer
AVDS, Verspaget HW, Griffioen G, et al. Budesonide and prednisolone supress
peripheral blood natural killer cells in Crohn's disease. Aliment Pharmacol
Ther 1995; 9: 173&endash;78.
25. Her E, Frazer J, Austen
KF Owen WF. Eosinophil hematopoietins antagonize the programmed cell death of
eosinophils. J Clin Invest 1991; 88: 1982-87.
26. Wallen N, Kita H,
Weiler D, Glech G. Glucocorticoids inhibit cytokine-mediated eosinophil
survival. J Immunol 1991; 147: 3490-95.
27. Hanauer S. Medical
therapy of ulcerative colitis. Lancet 1993; 342: 412-17.
28. Truelove SC, Witts LJ.
Cortisone in ulcerative colitis: final report on a therapeutic trial. BMJ 1955;
2: 1041-48.
29. Hanauer S. Drug
therapy: inflammatory bowel disease. N Engl J Med 1996; 334: 841-48.
30. Hanauer S. In
management strategies for refractory patients: when aminosalicylates &
corticosteroids are not enough. American Gastroenterological Association
Digestive Disease Week Postgraduate Course. Washington, May 1997.
31. Willenbucher R.
Inflammatory bowel disease. In Current Diagnosis & Treatment in
Gastroenterology, 1996.
32. Cohen R, Hanauer S.
Immunomodulatory agents and other medical therapies in inflammatory bowel
disease. Curr Opin Gastroenterol 1995; 11: 321-30.
33. Rogensburg G.
Steroids-new and old. In Porro GB, Campieri M, Focchi C, Regensburg JS (eds.)
Clinical challenges in inflammatory bowel disease (ibd). Diagnosis, prognosis
and treatment. Falk Symposium Nº 97, Lugano. April 1997.
34. Truelove SC. Treatment
of ulcerative colitis with local hydrocortisone hemisuccinate sodium. A report
on a controlled therapeutic trial. Br Med J 1958; 2: 1077-82.
35. Watkinson G. Treatment
of ulcerative colitis with topical hydrocortisone hemisuccinate sodium: a controlled
trial employing restricted sequential analysis. Br Med J 1958; 2:
1077&endash;82.
36. Kirsner JB, Palmer WL,
Spencer JA, et al. Management of ulcerative colitis. Ann Int Med 1959; 50:
89-92.
37. Mulder CJ, Tytgat NJ.
Review article: topical corticosteroids in inflammatory bowel disease. Aliment
Pharmacol Ther 1993; 7: 125&endash;30.
38. Peña AS. A Comparative
review of available rectal steroids in the treatment of distal disease. Res
Clin Forums 1993; 15: 57-64.
39. Bitton A, Peppercorn M.
Medical management of specific clinical presentations. Gastroenterol Clin North
Am 1995; 24: 541-58.
40. Ewe K, Press A, Singe
C. Azathioprine combined with prednisolone or monotherapy with prednisolone in
active Crohn's disease. Gastroenterology 1993; 105: 367-72.
41. Best WR, Becktel JM,
Singleton JW, et al. Development of a Crohn's disease activity index: national
cooperative Crohn's disease study. Gastroenterology 1976; 70: 439-44.
42. Danielsson A, Lofberg
R, Persson T, et al. A steroid enema, budesonide, lacking systemic effects for
the treatment of distal ulcerative colitis or proctitis. Scand J Gastroenterol
1992; 27: 9&endash;12.
43. Danielsson A, Hellers
G, Lyrenas E, et al. A controlled randomised trial of budesonide versus
prednisolone retention enema in active distal ulcerative colitis. Scan J
Gastroenterol 1987; 22: 987-92.
44. Matzen P and The Danish
Budesonide Study Group. Budesonide enema in distal ulcerative colitis. A
randomised dose-response trial with prednisolone as positive control. Scan J Gastroenterol
1991; 26: 1225-30.
45. Florén CH, Benoni C,
Willén R. Histological and colonoscopic assessment of disease extension in
ulcerative colitis. Scan J Gastroenterol 1987; 22: 459-62.
46. Lindmark B. Short and
long term steroid side effects: the importance for patients with inflammatory
bowel disease. Res Clin Forums 1993; 15: 35-41.
47. McLeod AD, Fedorak RN,
Friend DR, et al. A glucocorticoid prodrug facilitates normal mucosa function
in rat colitis without adrenal suppression. Gastroenterology 1994; 106: 405-13.
48. Haeberlin BW, Rubas W,
Nolen HW III, Friend DR. In vitro evaluation of dexamethasone-b-D-glucuronide
for colon specific drug delivery. Pharmacol Res 1993; 10: 1553&endash;62.
49. Levien DS, Raisys VA,
Ainardi V. Coating of oral beclomethasone dipropionate capsules with cellulose
acetate phthalate enhances delivery of topycally active antiinflammatory drug
to the terminal ileum. Gastroenterology 1987; 92: 1037-44.
50. Ford GA, Oliver PS,
Shepherd NA, et al. An eudragit-coated prednisolone preparation for ulcerative
colitis: pharmacokinetics and preliminary therapeutic use. Aliment Pharmacol
Ther 1992; 6: 31-40.
51. Spencer CM, McTavish D.
Budesonide. A review of its pharmacological properties and therapeutic efficacy
in inflammatory bowel disease. Drugs 1995; 50: 854-72.
52. Dahlstrom K, Edsbacker
S, Conradson TB, et al. Rectal and oral bioavaliability of budesonide in man
(abstract Nº 297). Hell J Gastroenterol 1992; (Suppl. 1): 75.
53. Hanauer SB, Schulman M.
New therapeutics approaches. Gastroenterol Clin North Am 1995; 24: 523-40.
54. Löfberg R. New steroids
for inflammatory bowel disease. Inflamm Bowel Dis 1995; 2 :
135&endash;41.
55. Danielsson A, Edsbacker
S, Lofberg R, et al. Pharmacokinetics of budesonide enema in patients with
distal ulcerative colitis or proctitis. Aliment Pharmacol Ther 1993; 7: 401-07.
56. Pantelides MN, Nilsson
Å, Wagner G, Borga O. Pharmacokinetics and retrograde colonic spread of
budesonide enemas in patients with distal ulcerative colitis. Aliment Pharmacol
Ther 1994; 8: 617&endash;22.
57. Ryrfeldt A, Edsbäker S,
Pauwels R. Kinetics on the epimeric glucocorticoid budesonide. Clin Pharmacol
Ther 1984; 35: 525-30.
58. Edsbacker S, Larsson P,
Nilsson M, Wiren JE. Budesonide controlled ileal release (CIR) capsules affect
plasma cortisol less than prednisolone. Gastroenterology 1995; 100: A814.
59. Boyd AJ, Sherman LA,
Saibil FG. Budesonide reduces inflammation in a hamster model of ileitis.
Gastroenterology 1994; 106: 1019.
60. Nilsson M, Edsbacker S,
Larsson P, Wiren JE. Dose proportional kinetics of budesonide controlled ileal
realease capsules. Gastroenterology 1995;108: A885.
61. Danielsson Å. Clinical
experience of a new topical steroid, budesonide, for the effective management
of ulcerative colitis. Res Clin Forums 1993; 15: 65-76.
62. Feagan B, McDonald J,
Koval J. Therapeutics and inflammatory bowel disease: a guide to the
interpretation of randomized controlled trials. Gastroenterology 1996; 110:
275&endash;83.
63. Feagan B. Treatment of
Crohn's disease. In Porro GB, Campieri M, Focchi C, Regensburg JS (eds.)
Clinical challenges in inflammatory bowel disease (ibd). Diagnosis, prognosis
and treatment. Falk Symposium Nº 97, Lugano. April 1997.
64. Greenberg G, Feagan B,
Martin F, et al. Oral budesonide for active Crohn's disease. N Engl J Med 1994;
331: 836-41.
65. Rutgeerts P, Lofberg R,
Malchow H, et al. A comparison of budesonide with prednisolone for active
Crohn's disease. N Engl J Med 1994; 331: 842&endash;45.
66. Porro GB, Pranter C,
Campieri M, et al. Comparative trial of metylprednisolone and budesonide enemas
in active distal ulcerative colitis. Eur J Gastroenterol Hepatol 1994; 6:
125&endash;30.
67. Lofberg R, Thomsen O,
Schioler L, et al. Budesonide versus prednisolone retention enemas in active
distal ulcerative colitis. Aliment Pharmacol Ther 1994; 8: 623&endash;29.
68. Tarpila S, Seppala TU,
Aukee S, et al. Budesonide enema in active haemorrhagic proctitis: a controlled
trial against hydrocortisone foam enema. Aliment Pharmacol Ther 1994; 8:
591-95.
69. Campieri M, Ferguson A,
Doe W. Oral budesonide competes favourably with prednisolone in active Crohn's
disease. Gastroenterology 1995; 108: A790.
70. Gilvarry JM, O'Morain
AC. New treatment in inflammatory bowel disease. Eur J Gastroenterol Hepatol
1993; 5: 893-902.
71. Jewell DP, Campieri M,
Järnerot G, Modigliani R, Madsen JR. New therapeutics modalities for
inflammatory bowel disease. Gastroenterol Internat 1993; 6: 1&endash;12.
72. Carpani M, Hodgson JF.
Rolling review: inflammatory bowel disease. Aliment Pharmacol Ther 1993; 7:
567-79.
73. Jewel DP. State of the
art: medical management of ulcerative colitis. In Porro GB, Campieri M, Focchi
C, Regensburg JS (eds.) Clinical challenges in inflammatory bowel disease
(ibd). Diagnosis, prognosis and treatment. Falk Symposium Nº 97, Lugano. April
1997.
74. Hanauer SB, Baert F.
Medical therapy of inflammatory bowel disease. Med Clin North Am 1994; 78:
1413-26.
75. Hanauer S, Robinson M.
Dose ranging study of budesonide enema in active distal ulcerative colitis.
Gastroenterology 1995; 108: (4 suppl) AB32.
76. Hanauer SB. A Review of
current clinical therapy of ulcerative colitis. Res Clin Forums 1993; 15:
45-56.
77. Barnett JL. Medical
management of colorectal Crohn's disease. Curr Opin Gastroenterol 1996; 12:
26-31.
78. Malchow H. The search
for effective management of Crohn's disease. Res Clin Forums 1993; 15: 79-89.
79. Löfberg R. Oral formulation
of budesonide for IBD. Res Clin Forums 1993; 15: 91-9.
80. Miiewicks JJ,
Lennard-Jones JE, Connel AM, Baron JH, Jones FA. Controlled trial of
sulphasalazine in maintenance therapy of ulcerative colitis. Lancet 1965; 1:
185-88.
81. Azad Khan AK, Howes DT,
Peres J, Truelove S. Optimum dose of sulphalazine for maintenance treatment of
ulcerative colitis. Gut 1980; 21: 232-40.
82. Rao SS, Cann PA,
Holdsworth CD. Clinical experience of the tolerance of mesalazine and
olsalazine in patients intolerant to sulphasalazine. Scand J Gastroenterol
1987; 22: 332-36.
83. Sachar D. Budesonide
for inflammatory bowel disease. Is it a magical bullet? N Engl J Med 1994; 331:
873-74.
84. Zwaan CM, Odink RJH,
Delemarre VW, Denkert-Roelse Bokma JA. Acute adrenal insufficiency after
discontinuation of inhaled corticosteroid therapy. Lancet 1992; 340: 1289-90.
85. Korelitz BI.
Immunosuppressive therapy of inflammatory bowel disease: a historical
perspective. Gastroenterologist 1995; 3: 141-52.
José Humberto Arango, M.D.1, Gustavo
Mariño, M.D.2, Abraham Kestenberg, M.D.3
1. Internista, Residente de Gastroenterología, Departamento de Medicina
Interna, Escuela de Medicina, Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali.
2. Docente Adjunto, Sección de Gastroenterología, Departamento de Medicina
Interna, Escuela de Medicina, Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali.
3. Profesor Asociado, Departamento de Cirugía, Escuela de Medicina, Facultad de
Salud, Universidad del Valle, Cali.
gmarino[arroba]fca.unl.edu.ar
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Enfermedades |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.