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Cuadro 5. |
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Grupos |
Alteraciones hepáticas |
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|
|
||||||||
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|
Hígados |
Parpénquima |
Congestión |
Degeneración |
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Normales |
friables |
|
grasa |
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Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
|
A (L. dulce) |
2 |
25 |
4 |
50 |
2 |
25 |
3 |
38 |
|
B (L. semidulce) |
2 |
25 |
3 |
38 |
3 |
38 |
0 |
0 |
|
C (L. semiamargo) |
5 |
63 |
3 |
38 |
0 |
0 |
2 |
25 |
|
D (L. amargo) |
3 |
38 |
3 |
38 |
2 |
25 |
0 |
0 |
|
Nota: sin diferencias significativas (p > 0.05) entre grupos. |
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Cuadro 6. |
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Grupos |
Riñones normales |
Trastornos circulatorios |
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|
Hemorragias |
Congestión |
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Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
|
A (L. dulce) |
5 |
63 |
0 |
0 |
3 |
38 |
|
B (L. semidulce) |
4 |
50 |
0 |
0 |
4 |
50 |
|
C (L. semiamargo) |
4 |
50 |
2 |
25 |
2 |
25 |
|
D (L. amargo) |
3 |
38 |
3 |
38 |
2 |
25 |
|
Nota: sin diferencias significativas (p > 0.05) entre grupos. |
||||||
Análisis microscópico. Hígado: al inicio de la experiencia
se evidenciaron trastornos degenerati-vos y necróticos de carácter leve. Por
otra parte, al final del estudio, las alteraciones histopatoló-gicas
encontradas en los hígados correspondieron a trastornos necróticos, degenerati-vos,
circulatorios y del crecimiento celular, no observándose diferencias
significativas (p > 0.05) entre los grupos (cuadro 7).
Riñón: al inicio de la experiencia, los
riñones examinados presentaron trastornos inflamatorios, degenerativos, del
crecimiento celular y necróticos. En el cuadro 8 se presentan las alteraciones
histopatológicas de los riñones al finalizar el estudio; se pueden apreciar
trastornos necró-ticos, inflamatorios y del crecimiento celular, no
observándose diferencias significativas (p > 0.05) entre los grupos.
Trastornos degenerativos focales de carácter vacuolar se observaron en los
grupos B (lupino semidulce), C (lupino semiamar-go) y D (lupino amargo),
apreciándose diferencias significativas (p < 0.05) entre el control y el
resto de los grupos.
Cerebro: a nivel cerebral, al inicio de la
experiencia, sólo se evidenció edema. En el cuadro 9 se presentan las
alteraciones histopatológicas de los cerebros al final de la experiencia. En
los grupos experimentales se observaron trastornos necróticos, degenerativos,
circulatorios y del crecimiento celular a nivel de la sustancia gris del
cerebro, no observándose diferencias significativas (p > 0.05) entre los
grupos.
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Cuadro 7. |
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Grupos |
Tipos de trastornos |
|||||||
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|
||||||||
|
|
Circulatorio |
Degenerativos |
Necróticos |
|||||
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|
Congestión |
Tumefacción |
Degeneracion |
Picnosis |
||||
|
|
|
Turbia |
Grasa |
|||||
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||||||||
|
|
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
|
A (L. dulce) |
1 |
13 |
5 |
63 |
5 |
63 |
0 |
0 |
|
B (L. semidulce) |
0 |
0 |
6 |
75 |
7 |
83 |
0 |
0 |
|
C (L. semiamargo) |
1 |
13 |
5 |
63 |
4 |
50 |
1 |
13 |
|
D (L. amargo) |
2 |
25 |
5 |
63 |
8 |
100 |
0 |
0 |
|
Nota: sin diferencias significativas (p > 0.05) entre grupos. |
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Cuadro 8. |
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|
Grupos |
Tipos de trastornos según porción renal |
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|
Intersticio |
Túbulo renal |
Glomérulo renal |
|||||||
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|
|
Inflamatorios |
Degenerativos |
Necróticos |
del Crec. celular |
||||||
|
|
||||||||||
|
|
Infiltrac. |
Tumefac. |
Degenerac. |
Picnosis |
P.C.O.G.* |
|||||
|
|
Linfocit. |
turbia |
vacuolar |
|
|
|||||
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|
|
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
|
A (L. dulce) |
1 |
13 |
7 |
88 |
0a |
0 |
1 |
13 |
7 |
88 |
|
B (L. semidulce) |
1 |
13 |
8 |
100 |
6b |
75 |
4 |
50 |
7 |
88 |
|
C (L. semiamargo) |
2 |
25 |
8 |
88 |
8b |
100 |
2 |
25 |
7 |
88 |
|
D (L. amargo) |
3 |
38 |
7 |
100 |
8b |
100 |
4 |
30 |
7 |
88 |
|
Nota: letras distintas
indican diferencias significativas (p < 0.05) entre grupos para
degeneración vacuolar. |
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Cuadro 9. |
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|
Grupos |
Grupos Tipos de trastornos en sustancia gris |
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|
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|
Circulatorios |
Degenerativos |
Necróticos |
Del Crec. celular |
||||||
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|
Edema |
Degenerac. |
Satelitosis |
Picnosis |
Proliferación |
|||||
|
|
|
|
neuronal |
|
|
|
|
glial |
||
|
|
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|
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
|
A (L. dulce) |
5 |
63 |
7 |
88 |
6 |
75 |
7 |
88 |
4 |
50 |
|
B (L. semidulce) |
8 |
100 |
7 |
88 |
5 |
63 |
7 |
88 |
2 |
25 |
|
C (L. semiamargo) |
5 |
63 |
8 |
100 |
7 |
88 |
8 |
100 |
2 |
25 |
|
D (L. amargo) |
6 |
75 |
4 |
50 |
5 |
63 |
8 |
100 |
2 |
25 |
|
Nota: sin diferencias significativas (p > 0.05) entre grupos. |
3. MORTALIDAD Y DESCARTE
En el transcurso del ensayo
se observó una muerte súbita, producto de insuficiencia del músculo cardíaco en
una gallina del grupo control. Además, se descartaron tres aves que presentaron
el cuadro de "Fatiga de Jaula", las cuales fueron sacrificadas.
El estudio enzimático de la
enzima AST no evidenció variaciones entre los grupos durante el tiempo de
experimentación. En relación a valores de referencia normales, Fernández y col.
(1994) describen un rango de 195 ± 34.7 UI/l en gallinas ponedoras
(Hyssex-Brown) de 27 semanas de edad. Además, Altman (1979) señala que una
actividad enzimática superior a 230 UI/l debe ser considerada elevada, y ser
sospecha de compromiso hepatocelular. Comparando estos valores con los
obtenidos en la presente investigación, se observa que la actividad de esta
enzima se encuentra dentro de los rangos normales en todos los grupos y
muestreos.
Los valores de referencia
normales para la enzima ALT en gallinas ponedoras Hyssex-Brown de 27 semanas de
edad descritos por Fernández y col. (1994) son del orden de 12.9 ± 5.2 UI/l.
Por otra parte, esta enzima evidenció un aumento significativo en su actividad
en el tercer muestreo, el cual se observó en todos los grupos, siendo mayor en
el grupo con lupino semidulce. Este aumento, comparado con las otras enzimas
analizadas en el mismo muestreo, demuestra que sólo ALT tuvo valores sobre los
rangos normales, concluyendo que este aumento es inespecífico y no se relaciona
con la cantidad de alcaloides en los distintos grupos.
Para FA se describen
valores de normalidad en ponedoras durante su primera fase de postura de hasta
2.300 UI/l, valores sobre este límite son considerados anormales (Hung2).
Los valores obtenidos muestran un aumento de actividad al inicio en los 4
grupos, descendiendo en los sucesivos muestreos, lo cual coincide con lo
expresado por Bell (1960), quien señala que la actividad fosfatásica se eleva
al comienzo de la postura, y después de 3 a 4 semanas, por la mayor demanda
metabólica a que son sometidas las aves al inicio de la postura.
En relación a las lesiones
macroscópicas observadas a nivel hepático, la friabilidad fue el trastorno más
frecuente, asociándose con hepatosis grasa. Riddell (1987) señala que estas
lesiones se observan principalmente en cuadros de hepatosis grasa, las cuales
tienen su origen en procesos tóxicos, cuadros carenciales, afecciones hipóxicas
o dietas hiperlipídicas. Por otra parte, las alteraciones macroscópicas
diagnosticadas en la presente investigación no concuerdan con lo reportado por
González (1990) en ponedoras White Leghorn alimentadas durante 7 días con
lupino (1.57% alca-loi-des totales) en un 6% de la ración, quien encontró
degeneración grasa más severa que la observada en el presente estudio. Además,
él encontró coágulos en la superficie hepática producto de ruptura de la
cápsula de Glisson, asociando este autor las lesiones a la acción de los
alcaloides.
A nivel renal, las lesiones
circulatorias no constituyen afecciones específicas que se relacionen con la
acción tóxica de los alcaloides, ya que estas lesiones están presentes en
procesos septicémicos, tóxicos e hipóxicos de diferentes etiologías (Jubb. y
col., 1985).
El estudio macroscópico a
nivel cerebral sólo evidenció edema.
El análisis histopatológico
de los hígados, al inicio de la experiencia, permite deducir que las afecciones
observadas se relacionan con la alimentación recibida, la cual es responsable
de los trastornos necróticos y degenerativos presentes en las células
hepáticas. Por otra parte, a las 56 semanas, los hígados evidenciaron
principalmente trastornos degenerativos de carácter graso. Esta lesión, si bien
es cierto representa un severo estado degenerativo en mamíferos, en gallinas
ponedoras se considera normal, dado el fuerte estrés metabólico que les origina
la postura (Riddell, 1987). Cabe destacar que si bien es cierto se observaron
diferencias en el compromiso celular del parénquima hepático entre los grupos,
éstas no fueron significativas, lo cual lleva a concluir que los hígados de las
gallinas alimentadas con diferentes porcentajes de alcaloides en la dieta no
evidenciaron alteraciones de importancia patológica producto de los niveles de
alcaloides incorporados. Por otra parte, los resultados no concuerdan con lo
reportado por Moreira (1982), quien describe lesiones hepáticas moderadas de
carácter graso al incorporar semilla de Lupinus albus var. Multolupa hasta en
un 12.5% de la ración en ponedoras, en un lapso de 76 semanas, concluyendo que
mientras más prolongada es la ingestión de esta leguminosa, más severos son los
trastornos degenerativos (degeneración grasa, amiloidosis) y del crecimiento
celular (hiperplasia linfoide, megalocitosis, hipertrofia de las células de
Küpfer) en el parénquima hepático.
Los hallazgos microscópicos
renales al inicio de la experiencia se relacionan con el tipo de alimentación o
con cuadros infecciosos subclínicos, los cuales son responsables de los
trastornos observados en los túbulos y glomérulos. Por otra parte, al término
de la experiencia, se evidenció un aumento de los trastornos degenerativos de
tipo vacuolar en las células epiteliales tubulares de los grupos que recibieron
mayores niveles de alcaloides en la dieta, los cuales, sin embargo, fueron de
carácter leve. Estos trastornos se asocian con aspectos nutricionales, tóxicos,
metabólicos e infecciosos (Riddell, 1987). En el presente caso, la degeneración
vacuolar podría relacionarse con aspectos tóxicos de tipo crónico por parte de
los alcaloides, ya que se sabe que éstos son removidos rápidamente de la
circulación vía renal, aumentando así la función excretora del riñón, que
explicaría la mayor actividad de las células epiteliales de los túbulos renales.
En general, los alcaloides del lupino a nivel renal originaron trastornos
degenerativos leves en los túbulos renales. Las otras alteraciones
diagnosticadas no presentaron diferencias entre los grupos, de tal modo que se
puede señalar que en los porcentajes de inclusión de lupino dulce, semidulce,
semiamargo y amargo utilizados, y en el lapso de tiempo administrado, no
originan alteraciones de importancia en los riñones atribuibles a la presencia
de alcaloides en la dieta.
En el examen
histopatológico de cerebro, al inicio de la experiencia, sólo se evidenció
edema, producto del proceso mismo de eutanasia de las aves. Sin embargo, al
final del estudio, lo más significativo lo constituyó, junto al edema, la
presencia de degeneración neuronal, satelitosis, picnosis y proliferación de
las células de la glía. Por otra parte, (Riddell, 1987) señala que se pueden
encontrar lesiones degenerativas y proli-ferativas de carácter leve en aves
adultas clíni-camente sanas.
De los resultados
obtenidos, es importante señalar que si bien se observaron trastornos a nivel
cerebral, éstos fueron de carácter leve, no apreciándose signología nerviosa en
el transcurso de la experiencia. Se podría suponer que pequeñas cantidades de
alcaloides en la dieta de las aves son suficientes para originar trastornos
degenerativos y necróticos de carácter leve en el sistema nervioso central. A
su vez, se puede inferir que dichas alteraciones no producen signología
clínica, a diferencia de lo observado en los cuadros de "Intoxicación por
lupino", en que se produce un cuadro clínico que cursa con parálisis y
muerte.
Si se analizan los
porcentajes de mortalidad durante la experiencia, se descarta el posible efecto
tóxico letal de los alcaloides en las concentraciones empleadas.
Finalmente, al analizar en
conjunto los hallazgos encontrados, se evidencia que los valores enzimáticos de
la funcionalidad hepática indican una actividad normal de los hepatocitos, lo
cual se contrapone con los resultados del estudio histopatológico; sin embargo,
esta condición se debe analizar con precaución, ya que los valores de
referencia enzimáticos indicados por Fernández y col. (1994) y Altman (1979)
son tomados de gallinas de la misma edad y función a las utilizadas en el
presente estudio, y esta situación asociada a lo expresado por Riddell (1987)
en que menciona que es normal encontrar trastornos degenerativos de carácter
graso a nivel hepático en gallinas ponedoras durante su primera fase de
postura, los hallazgos del presente estudio no indicaron un severo daño de los
hepa-tocitos y, por ende, no se afectó la funcionalidad del hígado.
Al correlacionar los
hallazgos histopatológicos observados en cerebro en los 4 grupos que recibieron
distintos porcentajes de alcaloides con la mortalidad durante la experiencia,
no se originó signología nerviosa ni causas de mortalidad que hicieran
sospechar de una intoxicación atribuible a los alcaloides del lupino.
Semilla de lupino amargo
conteniendo 2.63% de alcaloides totales, incorporada hasta en un 10% de la
ración de gallinas ponedoras durante su primera fase de postura, no originó
efectos nocivos en la salud, como lo demostró el análisis enzi-mático,
macroscópico e histopatológico de hígado, riñón y cerebro.
* Proyecto FONDECYT Nº
1930371.
1 Nombre formal de la Comisión de
Nomenclatura Bioquímica.
2 Comunicación Personal. Dr. Armando
Hung, 1994. Profesor de Patología Clínica, Universidad Mayor de Lima, Perú.
ALTMAN, B. 1979. Avian
clinical pathology, radiology, parasitic and infectious diseases. Proceedings
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VON BAER, D., E. VON BAER,
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del Lupino, Temuco, Chile, pp. 72
J.C. LOPEZ1,
M.V.; V. CUBILLOS1, M.V., Ph.D.; A. CUBILLOS1, M.V. M.
Sc.; I. MOLINA2, Estadístico; H. BÖHMWALD3, T.M.
1. Inst. Patología Animal, Facultad de
Ciencias Veterinarias.
2. Inst. Estadística, Facultad de Ciencias Económicas y
Administrativas.
3. Inst. Ciencias Clínicas Veterinarias, Facultad de Ciencias
Veterinarias, Universidad Austral de Chile, Casilla 567, Valdivia, Chile.
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