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Publicación original: Colombia Médica, 1998; 29:
14-17 - ISSN 1657-9534, |
Se presenta una serie de 88
pacientes sometidos a inyección endoscópica por sangrado del tracto
gastrointestinal superior en el Servicio de Endoscopia Digestiva del Hospital
Universitario del Valle, Cali, entre 1994 y 1996. Se documentó úlcera gástrica
en 55 (62.5%) y úlcera duodenal en 33 (37.5%). Del total de pacientes, 68
(77.3%) eran hombres y 20 (22.7%) mujeres, con edades entre 14 y 94 años, y
promedio de 50.2 años. Se obtuvo historia de uso de antiinflamatorios no
esteroideos en 27 (30.6%) y enfermedades intercurrentes en 23 (26.1%). De las
lesiones tratadas endoscópicamente, 18 (20.5%) presentaban sangrado activo
pulsátil, 31 (35%) escurrimiento y 39 (44.5%) vaso visible no sangrante. En
todos los pacientes se utilizó inyección con solución de adrenalina 1:10,000.
Se corroboró hemostasia en 48 (97.9%) de los 49 que presentaban sangrado
activo. Se presentó resangrado en las primeras 72 horas en 21 (24%).
Requirieron tratamiento quirúrgico 17 (19.3%) y fallecieron 9 (10%) del grupo
total. En ninguno de los casos se informaron complicaciones asociadas con la
terapia endoscópica. Esta experiencia es similar a las series publicadas en lo
concerniente a resangrado agudo y mortalidad, esta última relacionada con
entidades concurrentes y edad avanzada de los enfermos.
Palabras claves: Inyección
endoscópica. Úlcera gástrica. Úlcera duodenal. AINES. Hemorragia.
**********
La enfermedad úlcero-péptica, es la causa más frecuente de sangrado digestivo
superior1, y a pesar de la disponibilidad de fármacos antiulcerosos
efectivos, la admisión hospitalaria por esta causa no ha disminuido en los
últimos 30 años.
El subgrupo de pacientes en
quienes la mortalidad continúa con poca modificación son los mayores de 60
años, y los que padecen enfermedades concurrentes2.
Los dos principales
factores de riesgo para enfermedad úlcero-péptica, son la presencia de
Helicobacter pylori en el tracto gastrointestinal3,4
y el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINES)5-7.
Las características
clínicas relacionadas con el episodio de sangrado, proporcionan una información
pronóstica valiosa. Así, el sangrado recurrente o persistente
intrahospitalario, la inestabilidad hemodinámica, la hematemesis y el
requerimiento de transfusiones constituyen factores de riesgo de mortalidad, y
comprometen el pronóstico8. Ciertos factores del individuo como la
edad y las enfermedades concurrentes, ya se habían mencionado como predictores
de mortalidad.
La endoscopia provee el
mejor método diagnóstico, establece pautas de pronóstico, y la información que
allí se obtiene ayuda a tomar decisiones inmediatas sobre la aplicación de
terapia hemostática endoscópica9.
Existen tres métodos de
elección ampliamente evaluados para tratamiento endoscópico de úlcera
sangrante: electrocoagulación bipolar10, catéter térmico (heater
probe)11 y terapia de inyección12.
Los tres métodos, comparables en efectividad, han mostrado una disminución en
la mortalidad entre 30% y 60%, algo que no sucede en los pacientes que no
reciben tratamiento endoscópico13,14. Los
dos primeros métodos, no están disponibles en la
instituciones de salud de Colombia por su alto costo. En relación con la
terapia de inyección, se han usado soluciones como epinefrina15,
polidocanol16, alcohol17, solución salina18 y
agua. No se observa diferencia alguna en los resultados obtenidos con el tipo
de soluciones utilizadas en el manejo de sangrado19.
El tratamiento endoscópico
se indica sólo en pacientes con alto riesgo de resangrado, medido por el
hallazgo endoscópico de sangrado activo o vaso visible no sangrante20.
Aun así, puede ocurrir resangrado hasta en 20% de los pacientes tratados21.
El objetivo de este
trabajo, fue medir la proporción de resangrado y letalidad en las primeras 72
horas en pacientes sometidos a terapia de inyección endoscópica en el Hospital
Universitario del Valle (HUV).
Se revisaron las historias
clínicas de pacientes con diagnóstico de sangrado del tracto digestivo superior
por úlcera duodenal o gástrica, en el período entre enero de 1994 y diciembre
de
El procedimiento
endoscópico lo efectuaron endoscopistas gastroenterólogos y cirujanos del
Servicio de Gastroenterología del HUV. Se utilizaron los siguientes equipos:
gastroscopio Olympus video, modelo GCF 130, serie 2701385, fibroscopio Olympus,
modelo GIF XQ-20, serie 2701385, fibroscopio Olympus, modelo GIF P3, serie
113370.
En la totalidad de los
pacientes se inyectó solución de adrenalina 1:10,000, con catéter de inyección
endoscópica Wilson-Cook, 7 Fr de diámetro, con aguja calibre 25, de
Las úlceras sometidas a
inyección fueron aquellas definidas como de alto riesgo de resangrado: (1)
sangrado activo pulsátil, y (2) vaso visible no sangrante. Se definió resangrado
como la aparición de inestabilidad hemodinámica (frecuencia cardíaca >100
por minuto, tensión arterial <90/60) y hematemesis. En estos pacientes,
cuando las condiciones clínicas lo permitieron, se realizó nueva endoscopia;
de lo contrario fueron sometidos a cirugía. No se hizo reinyección en ninguno
de los pacientes que resangraron. Tampoco se hizo de rutina endoscopia de
segunda mirada, pues tal medida no ha demostrado ser costo-eficiente22.
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