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Las variables determinadas
fueron edad, sexo, localización de la úlcera (duodenal o gástrica), apariencia
endoscópica (sangrado activo, vaso visible no sangrante), resangrado, necesidad
de tratamiento quirúrgico y mortalidad. Los tres últimos parámetros se midieron
en las primeras 72 horas. También se determinó la presencia de enfermedades
concurrentes (reumatológicas, cardiovasculares, diabetes mellitus, enfermedad
pulmonar crónica, sepsis, postoperatorios y politraumatismo).
La variable unidades de
glóbulos rojos transfundidas no se incluyó, debido a que su empleo, en muchas
ocasiones está limitado a la disponibilidad en el banco de sangre de la
institución.
La información se procesó
en una base de datos EPI-INFO versión 6.
De los 88 pacientes que
cumplieron los criterios anotados, 68 (77.3%) eran hombres y 20 (23.7%)
mujeres, con edades entre 14 y 94 años, y promedio de 50.2 años. En 33 (37.5%)
la úlcera tenía localización duodenal y en 55 (62.5%) gástrica. Para las
últimas, la localización de acuerdo con la clasificación de Johnson23
fue: 25 tipo I (corporal), 24 tipo III (prepilórica) y 6 tipo IV (subcardial).
Según la apariencia endoscópica se distribuyeron así: 18 (20.5%) con sangrado
activo pulsátil, 31 (35.2%) con escurrimiento y 39 (44.3%) con vaso visible no
sangrante; 21 (23.9%) pacientes presentaron resangrado, y de ellos 17
requirieron tratamiento quirúrgico. Los otros cuatro recibieron tratamiento
médico. La probabilidad de resangrado fue más alta en los enfermos con sangrado
activo pulsátil en la endoscopia inicial, aunque no se alcanzaron niveles de
significancia estadística.
Tenían antecedente de
ingestión de AINES 27 (30.6%) pacientes, y en 23 (26.1%) hubo historia de
enfermedades concurrentes, distribuidas así: 6 con enfermedades reumatológicas,
4 con enfermedad cardiovascular, 2 con diabetes mellitus, 2 con enfermedad
pulmonar crónica, 3 con sepsis, 4 en postquirúrgico y 2 politraumatizados.
En esta muestra, en las
primeras 72 horas, hubo 9 (10.2%) fallecimientos. De ellos, 7 presentaban
lesiones concurrentes. Asimismo los 6 enfermos fallecidos presentaban edades de
60 años o más.
En la presente serie la
letalidad cruda fue diez veces mayor en los sujetos con enfermedad concurrente
(7/23 comparado con 2/65) (Cuadro 1). No hubo complicaciones que se asociaran
con el uso de solución de adrenalina en las dosis utilizadas.

El sangrado
gastrointestinal agudo debido a enfermedad úlcero-péptica sigue siendo un
problema médico frecuente, con morbilidad y mortalidad altas. El advenimiento
de la terapia endoscópica de urgencia ha logrado disminuir la necesidad de
tratamiento quirúrgico y el tiempo de estancia hospitalaria por úlceras
sangrantes.
La cifra de resangrado que
se observó en el HUV fue 23%, muy similar a la descrita en otros estudios, y
casi todos los pacientes (17/21) requirieron intervención quirúrgica. Si bien
casi todos los sangrados se pudieron controlar con terapia endoscópica, hubo un
subgrupo que necesitó otras medidas adicionales, además de vigilancia clínica
intensiva, durante las primeras horas.
En los pacientes con
enfermedades severas concomitantes (afecciones cardiovasculares, diabetes
mellitus, enfermedades reumatológicas, sepsis, postoperatorio, politraumatismo)
se documentó en esta serie una letalidad cruda diez veces mayor que en los
individuos sin enfermedades asociadas. Del total de pacientes, 30.6% habían utilizado
AINES, lo que corrobora los hallazgos de otros autores que describen estos
medicamentos como factor de riesgo para úlcera sangrante.
Como el presente estudio es
de tipo retrospectivo, se reconoce que pudo haber existido un sesgo de selección.
De hecho, se excluyeron 14 pacientes en quienes no fue posible obtener los
datos completos, pérdida que representa menos de 15%.
En el HUV se utiliza
solución de adrenalina al 1:10,000, porque además del mecanismo hemostático de
compresión arterial dado por la solución adyacente, algunos informes
experimentales sugieren la existencia de un beneficio adicional debido a la
reducción del flujo sanguíneo causado por la vaso-constricción24, y
hay menos riesgo de los efectos adversos que se informan con alcohol y otros
agentes esclerosantes25.
El avance más importante en
la última década en el manejo del sangrado gastrointestinal superior, es el
desarrollo de la terapéutica endoscópica, con la que se ha logrado una
disminución de la mortalidad entre 30% y 60% de los casos26.
Todo enfermo con evidencia
clínica de sangrado del tracto digestivo superior, se debe llevar a endoscopia
de urgencia, preferiblemente después de haber iniciado las medidas de
reanimación y siempre que se encuentre estable.
La endoscopia es un método
diagnóstico confiable porque establece pautas pronósticas y permite la toma de
decisiones para la aplicación de terapia a través de ella.
En pacientes con hemorragia
digestiva por úlceras gástricas o duodenales, se recomienda la identificación
de los factores de riesgo mencionados, para que reciban en una unidad de
cuidados intensivos el soporte necesario, se haga el descubrimiento precoz de
resangrado y se mejore el manejo de las posibles complicaciones y por ende el
pronóstico.
SUMMARY: We are presenting a series of 88
patients who consulted because of upper G-I bleeding to the Digestive Unit in
the Hospital Universitario in Cali between I994&endash;96
and in whom endoscopic injection was carried out. Gastric ulcer was found in
55(62.5%) and duodenal ulcer in 33(37%).There were 68 (77.3%) men and 20
(37.5%) women with an age range between 14-94 years with an average of 50.2
years. There was a history of recent use of NSAIDs in 27(30.6%) and
intercurrent diseases in 23 (26.1%). Of the lesions described endoscopically 18
(20.5%) had active or oozing bleeding, 31(35%) spurting and 39(44.5) non
bleeding visible vessel. Injection with adrenaline 1:10000 was used in all of
the patients. Ceasing of the bleeding was obtained in 48(97.9%) of the 49 who
had active bleeding. Rebleeding occurred in 21(24%) during the first 72 hours.
Seventeen (19.3%) required surgical treatment and nine (10%) died. There were
no complications associated with the endoscopic therapy. This experience is
similar to that published in the literature regarding acute rebleeding and
mortality.
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Jesús Arbey Hoyos, M.D.1, José Humberto
Arango, M.D.1, Rodrigo Mayor, M.D.2, Gustavo
Mariño, M.D.3, Adriana Rengifo, M.D.3, Eduardo
de Lima, M.D.4
1. Internista, Residente de Gastroenterología, Departamento de Medicina
Interna, Escuela de Medicina, Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali.
2. Internista Gastroenterólogo, Sección de Gastroenterología, Departamento de
Medicina Interna, Escuela de Medicina, Facultad de Salud, Universidad del
Valle, Cali.
3. Docente Adjunto, Departamento de Medicina Interna, Escuela de Medicina,
Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali.
4. Profesor Titular, Departamento de Medicina Interna, Escuela de Medicina,
Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali.
gmarino[arroba]fca.unl.edu.ar
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