(Viene de la página anterior)
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Características de la
población de estudio. De un total de 101 pacientes VIH positivos 93% eran
hombres y 7% mujeres, con un promedio de edad de 34 años (rangos 22-67), la
mayoría mestizos (64.7%). El grupo de controles lo conformaban 50% (50) mujeres
y 50% (50) hombres con un promedio de edad de 35.5 años (rangos 7-80), la
mayoría mestizos (86.6%). Por lo anterior, el grupo control fue diferente del
VIH positivo en el sexo (Chi2 = 43.78 p = 0.000 gl 1) y fue similar
en edad (t = 0.47 p > 0.05 gl 199). La distribución por raza en la población
VIH positiva fue 65 (64.7%) mestizos, 29 (28.4%) blancos y 7 (6.9%) negros,
mientras que en los controles fue 52 (86.6%) mestizos, 1 (1.7%) blancos y 7
(11.7%) negros; en ambos grupos predominó la raza mestiza, con un predominio
significante en la población control (Chi2= 8.34 p=0.0038).
Antecedentes. En cuanto a
los antecedentes, en los VIH positivos 6 (5.9%) habían tenido transfusiones y
un total de 26 (25.5%) había hecho donaciones. Para infección pulmonar 15
(14.7%) de los VIH positivos tenían historia de haber presentado por lo menos
una, entre ellas: pneumonías, 11 (73%); bronquitis, 2 (13%); y TBC, 1 (6%).
Sólo refirieron infección pulmonar en su familia 9 (8.8%): pneumonías, 2 (22%);
TBC, 6 (66%); y sin datos, 1 (12%).
En cuanto a la población
control 18 (18%) de los controles fueron transfundidos. Lo anterior puede
explicarse en vista de que en los controles se encontraban un componente de
individuos hospitalizados, por lo general postquirúrgicos, en los que este
antecedente fue significativamente mayor que en los VIH positivos (Chi2
= 5.85 p = 0.015 gl 1). Sólo 14 (14%) refirieron haber hecho donaciones, lo que
fue similar en controles y VIH positivos (Chi2 = 3.64 p = 0-05 gl
1). Hubo infecciones pulmonares en 12 (12%): pneumonía, 7 (58.3%); bronquitis,
3 (25%); dificultad respiratoria, 1 (8.3%); y sin identificar, 1 (8.3%). En
este aspecto tanto VIH positivos como controles fueron similares (Chi2
= 0.15 p = 0.69 gl 1). De los controles, 13 (13%) refirieron antecedentes
familiares de infección pulmonar: 12 (92%) TBC y 1 (8%) pneumonía. Este aumento
en la exposición a TBC de los controles se debe a que se incluyeron algunos
familiares y contactos de los VIH positivos en quienes antes se había
diagnosticado TBC.
Hábitos. De los 101
individuos incluidos en el estudio, eran homosexuales, 40 (39.6%); bisexuales,
37 (36.3%); y heterosexuales, 24 (23.8%); fumadores, 45 (44.1%); y consumían
regularmente alcohol (
De los 100 controles 9 (9%)
eran fumadores y 16 (16%) consumían alcohol de modo regular. Particularmente
estos porcentajes fueron bajos para los controles porque en el grupo control se
incluyeron algunos menores de edad (14%).
Perfil clínico de la
población de estudio. En el momento del estudio los pacientes VIH positivos
presentaron diversos síntomas y signos que se podrían asociar con la infección
por micobacterias; entre los más frecuentes: adenopatías, 50 (49.5%); cefalea,
49 (48.5%); tos, 48 (47.5%); fiebre, 41 (40.6%); pérdida de apetito, 41
(40.6%); diarrea, 35 (34.7%); expectoración, 32 (31.7%); y disnea, 27 (26.7%).
De los signos y síntomas no asociados con micobacteriosis se encontraron
frecuentemente mialgias, en 53 (52.5%); cambio de comportamiento, 67 (66.3%); y
artralgias, 53 (52.5%). Del total de individuos VIH positivos, 95% tenían por
lo menos algún síntoma.
En cuanto a las
adenopatías, las más frecuentes fueron las cervicales (Cuadro 2).
Cuadro 2: Síntomas Asociados con
|
Síntomas |
VIH + (%) |
Grupo control (%) |
|
Adenopatías |
50 (49.5) |
7 (7) |
|
Cefalea |
49 (48.5) |
20 (20) |
|
Tos |
48 (47.5) |
17 (17) |
|
Fiebre |
41 (40.6) |
- |
|
Pérdida de apetito |
41 (40.6) |
15 (15) |
|
Diarrea |
35 (34.7) |
10 (10) |
De los VIH positivos, 30
(29.7%) estaban bajo algún régimen antibiótico, mientras que en los controles
sólo 6%; esta diferencia fue estadísticamente significante (Chi2 =
17.6 p = 0.000 gl 1).
Al aplicar los criterios
del CDC para la clasificación por estadíos clínicos del grupo de VIH positivos,
se encontró que 43 (42.5%) pertenecían al estadío II o de portador
asintomático, 7 (6.9%) al estadío III o de linfoadenopatía persistente y 51
(50.4%) al IV o SIDA. Muchos de estos pacientes (78%) se habían diagnosticado
como VIH positivos durante los últimos 2 años.
En el momento del estudio
las entidades clínicas concomitantes más frecuentes fueron candidiasis (8%),
herpes (8%), pneumonía (7%) y sarcoma de Kaposi (7%).
Calidad de la muestra.
Durante el estudio se realizaron periódicamente controles de calidad, esto para
los reactivos con el fin de demostrar posibles contaminaciones con MNTBs que se
encontraran en el ambiente o en el agua; estos controles siempre fueron
negativos. Adicionalmente, se hizo un muestreo pequeño del ambiente y alimentos
del ISS para determinar si existían MNTBs en ellos, pero fueron negativos.
En cuanto a la muestra de
jugo gástrico se analizaron las características de pH, mucosidad, presencia de
leucocitos, celularidad y bacterias.
En los VIH positivos las
muestras de jugo gástrico tenían un pH promedio de 5.5 (rangos 1-10); la
mayoría, 87 % (86) eran mucoides, 9.9% (10) de aspecto purulento, 42.5% (43)
presentaban leucocitos, 77% (78) con moderada celularidad y 89% (90) con
bacterias. Adicionalmente se encontraron blastosporas compatibles con Candida
en 28% de las muestras.
En el grupo control, el pH
de jugo gástrico tuvo en promedio 4.8 (rangos 1-10); 51% eran mucoides, ninguno
de aspecto purulento, sólo se observaron leucocitos en 22%; la mitad (53%)
presentaron celularidad moderada y 39.8% tenían moderadas bacterias. Del total
de muestras sólo en 8% se evidenciaron blastosporas.
En la muestra se observó diferencia
en cuanto al pH, que era significativamente más alto en los VIH positivos (t=
1.94 p < 0.05 gl 1) y las muestras de jugo gástrico de VIH positivos se
caracterizaron por ser más mucoides (Chi2 = 25.45 p= 0.000 gl 1) y
purulentas (Chi2 = 8.43 p = 0.000 gl 1). Se encontraron con
frecuencia más leucocitos (Chi2 = 8.8 p = 0.003 gl 1), bacterias
(Chi2 = 22 p = 0.000 gl 1) y mayor celularidad (Chi2 =
11.95 p = 0.0005 gl 1) al comparar con los controles. La diferencia entre ambas
poblaciones se marcó por el aislamiento o presencia de levaduras, que como era
de esperarse fue significativamente mayor en la población VIH positiva (Chi2
= 11.9 p = 0.0005 gl 1).
Presencia de
micobacterias
VIH positivos. En los 101
individuos VIH positivos la prevalencia de micobacterias en jugo gástrico fue
7% (7): M. tuberculosis, 2 (2%); y MNTBs, 5 (5%). Sólo los 2 casos de M.
tuberculosis se diagnosticaron tanto en el Ziehl Neelsen como en el cultivo.
Las MNTBs se identificaron sólo en el cultivo.
Las MNTBS encontradas fueron:
M. gordonae, 2; M. szulgai, 1; M. avium, 1; y M. fortuitum, 1. Sólo en uno de
los pacientes con M. gordonae, hubo asociación con la sintomatología; en este
enfermo se tomaron 2 muestras adicionales de jugo gástrico que fueron
negativas; no obstante, el paciente se deterioró y luego murió.
De los pacientes con M.
tuberculosis uno pertenecía al estadío II y el otro al IV; de los 5 pacientes
con MNTBs todos eran del estadío IV y de sexo masculino.
En los pacientes con MNTBs
los síntomas más frecuentes fueron tos, expectoración, diarrea y fiebre. La
mayoría (4 de 5) estaban bajo régimen antibiótico oral por lo general con
trimetropim sulfa; 2 de ellos además tomaban otros antibióticos. Se encontró
una asociación significante entre ingerir antibióticos y la presencia de MNTBs
(Chi2 = 6.78 p = 0.009 gl 1). En 3 de estos pacientes también se
obtuvo crecimiento de levaduras en el cultivo.
De los 5 casos, 4 se
consideraron como colonizaciones y sólo uno como posible causante de
enfermedad; esta persona murió varios meses después. Es importante anotar que
se incluyeron 3 individuos en quienes durante un estudio anterior12,
hecho hace alrededor de 4 años, hubo aislamientos de MNTBs: 1 con M. fortuitum
y M. dierhonferi en 2 muestras; otro en una sola muestra con MAIS 6 y el
tercero con una MNTB que no se pudo definir. Estos individuos estaban
asintomáticos y no se trataron sino que se les hizo un seguimiento. Los
pacientes incluidos en el presente estudio, fueron negativos, incluso después
de tomarles varias muestras de jugo gástrico y su condición clínica era
estable.
Población control. Es
importante anotar que además de los controles de calidad que se hicieron para
evidenciar contaminaciones con MNTBs externas, a los pacientes en los que se
obtuvieron muestras por procedimientos duodenales, se hizo cultivo de los
equipos y sustancias utilizadas y siempre fueron negativos.
En los 100 controles, se
encontraron 6 micobacterias; apenas una fue positiva en el Ziehl Neelsen y 5
solamente en el cultivo. La que se observó en el Ziehl Neelsen no creció en
cultivo por lo que no se pudo identificar, pero su morfología era de un bacilo
acidoalcoholresistente alargado y curvo. Las 5 (5%) MNTBs aisladas en cultivo
correspondieron a M. szulgai. En estos individuos no se observaron síntomas en
especial; uno de ellos tuvo adenopatías y 2 pérdida de
apetito; ninguno tomaba antibióticos y en uno se aislaron levaduras. Ninguna de
estas personas tenía un cuadro clínico que se pudiera asociar con la presencia
de M. szulgai.
Población VIH del estudio
anterior (1991-1993). En el estudio anterior de búsqueda activa de
micobacterias12, realizado entre 1991 y 1993, las características de
la población fueron: 155 VIH positivos, 96.1% hombres y 3.9% mujeres, con un
promedio de edad de 32.9 años; 67 (43.2%) pertenecían al estadío II, 27 (17.4%)
al III y 61 (39.4%) al IV o SIDA. En este grupo de VIH positivos se aislaron 33
cepas de MNTBs en jugo gástrico, correspondientes a 32 pacientes con una
prevalencia de 20.6% de MNTBs. Casi todas se diagnosticaron en cultivo, sólo
una en el Ziehl Neelsen. De estos pacientes, 15 (46.9%) con MNTBs se
encontraban en el estadío II, 12 (37.5%) en el estadío IV y 5 (15.6%) en el
III. Las MNTBs frecuentemente aisladas fueron 6 (18%) MAI y 6 (18%) M.
fortuitum entre otras; sin embargo, una proporción importante 14 (42%) no se
pudieron identificar.
Casi todos los VIH
positivos (71%) se diagnosticaron en los dos últimos años del estudio. Del
total de individuos incluidos en ese estudio 39.9% (61) tomaban por lo menos un
antibiótico, y de los que salieron positivos para MNTBs 10 (31%) recibían por
lo menos un antibiótico.
Al comparar los hallazgos
del estudio actual con los del anterior12 se observó que la
prevalencia de MNTBs fue más baja, a pesar de que esta población presentaba
condiciones generales parecidas, como el tiempo de diagnóstico (Chi2
= 1.31 p = 0.25), sexo, edad y distribución por estadío clínico, además de un
antecedente similar de regímenes antibióticos.
En los pacientes del
estudio previo12 en 1991 con MNTBs se observó un predominio del
estadío II y no se observaron diferencias significantes en cuanto a la
presencia o consumo de antibióticos comparados con los que no tenían MNTBs. De
este total sólo se asociaron 3 con enfermedad, que murieron (Cuadro 3).
Cuadro 3: Comparación de los Estudios de Micobacterias en
VIH Positivos y Controles
|
HIV positivos |
Grupo control |
||
|
1991-1993 n = 155 |
1995-1997 n = 101 |
1995-1997 n - 100 |
|
|
Hombres (%) |
149 (96.1) |
94 (93) |
50 (50) |
|
Mujeres (%) |
6 ( 3.9) |
7 (7) |
50 (50) |
|
Edad promedio (años) |
34.2 |
34 |
35.5 |
|
Estadío clínico |
|||
|
II (%) |
67 (43.2) |
43 (42.5) |
- |
|
III (%) |
27 (17.4) |
7 (6.9) |
- |
|
IV (%) |
61 (39.4) |
51 (50.4) |
- |
|
Prevalencia total micobacterias |
34.8% |
- |
- |
|
MNTBs en JG (%) |
32 (20.6) |
5 (5) |
5 (5) |
|
Estadío clínico predominante |
II y IV |
IV |
- |
|
MNTBs |
MAI 18% |
M. gordonae (2) |
M. szulgai (5) |
|
M. fortuitum 18% |
M.avium (1) |
||
|
M. fortuitum (1) |
|||
|
M. szulgai (1) |
|||
|
Régimen con Ab (%) |
10 (31) |
4 (80) |
0 |
|
Asociación con enfermedad |
3 |
1 |
0 |
Del total de VIH positivos
incluidos en el estudio, casi todos (93%) eran hombres con un promedio de edad
de 34 años. A pesar de que cada vez es más frecuente la infección por VIH en
heterosexuales, después de 4 años de haber realizado el primer estudio, sigue
el predominio de la infección en homosexuales y bisexuales (63.7%); sin
embargo, es de anotar que se ha visto un aumento importante en la cifra de
heterosexuales, de 16.8% en el estudio de
La población de controles y
VIH positivos de este estudio fue semejante en edad y antecedentes salvo en el
sexo y en la historia de transfusión. La prevalencia de micobacterias en
general en VIH positivos fue 6.9% y en los controles de 6% sin encontrarse
diferencia en ambos grupos. La presencia de MNTBs fue igual en VIH positivos y
controles.
En los VIH positivos la
presencia de MNTBs se asoció con el estadío IV y con el consumo de
antibióticos. No se encontró asociación entre el pH, mucosidad, celularidad,
leucocitos y otras características de la muestra en pacientes VIH positivos con
y sin MNTBs. En comparación con el grupo control, se observó que los VIH
positivos presentaban significativamente un mayor número de muestras mucoides,
purulentas y con celularidad, leucocitos y bacterias aumentadas además de un
alto porcentaje de blastosporas, mientras que en los controles fueron más
frecuentes las muestras líquidas, de baja celularidad, bacterias y leucocitos
con una baja cifra de blastosporas. Esto se puede explicar por la
inmunosupresión y la cantidad de infecciones pulmonares asociadas y de otra
etiología que pueden estar comprometidas en el cuadro clínico de los individuos
VIH positivos.
La presencia igual de MNTBs
en VIH positivos y controles sugiere que ambas poblaciones se hallan igualmente
expuestas, como lo que ocurre con M. tuberculosis donde la susceptibilidad
inmunológica del individuo es la principal mediadora del desarrollo de la
enfermedad; sin embargo, según las condiciones de virulencia de M.
tuberculosis, la enfermedad se hace más evidente. En el caso de las MNTBs, se
pueden encontrar que éstas colonizan intermitentemente al individuo y guardan
un estrecho equilibrio con el sistema inmune; sin embargo, hay una serie de
factores que rompen este equilibrio y se ha visto que pueden facilitar la
invasión más profunda de las MNTBs y causar enfermedad diseminada y grave.
Entre estos factores están:
a. Disminución en el
recuento de CD4 (<100/µl).
b. Consumo de alcohol que
facilita la colonización.
c. Consumo de antibióticos.
d. Disminución de la flora
normal concomitante, en la región donde se coloniza.
e. Invasión por cepas
particularmente patógenas; además, se debe considerar ante todo la probabilidad
de enfermedad.
El diagnóstico de la
enfermedad por MNTBs es difícil por la posible contaminación de las muestras
clínicas y los instrumentos y equipos de laboratorio, lo que puede ocasionar
falsos positivos. Sin embargo, si el aislado no es una contaminación como en el
caso del estudio actual, estas MNTBs sólo representan una colonización antes
que una infección activa. Esta dificultad ha conducido al establecimiento de
una serie de guías para determinar el significado clínico y poder diferenciar
entre una contaminación, una colonización y enfermedad.
En los parámetros guías
para el diagnóstico se debe considerar:
a. El paciente debe tener
una enfermedad compatible con los síndromes en los que están asociadas las
MNTBs.
b. Se deben excluir otras
causas de enfermedad.
c. La especie de
micobacteria aislada es crucial pues hay algunas que se asocian sobre todo con
enfermedad y se consideran invasores importantes y otras que por lo general se
reconocen como frecuentes contaminantes ambientales.
d.Tener en cuenta el origen
y las condiciones del aislamiento, es decir, si se aíslan MNTBs de líquidos o
cavidades estériles esto es significante; si se aíslan de otro tipo de
muestras, como esputo, se debe confirmar con más estudios.
e. Cuando existe
enfermedad, el cultivo es abundante y las MNTBs se aíslan repetidamente de las
secreciones del cuerpo que se asocian con la sintomatología.
f. Si es una enfermedad
pulmonar debe haber evidencia de infiltrados visibles en la radiografía de
tórax sin otra causa conocida o asociada2,4.
No obstante, estos
parámetros tienen una alta especificidad pero una baja sensibilidad porque en
casos de individuos VIH positivos con infección pulmonar puede haber una
radiografía con infiltrados y en algunos casos puede ser normal (en el estudio
de 1991 sólo 4 de los 9 enfermos por MNTBs tenían radiografía con anormalidad12;
en estos casos se debe tener en cuenta el estado clínico del paciente. Así, en
algunos estudios de personas inmunosuprimidas el hallazgo de un solo esputo
positivo para MNTBs se correlaciona con la sintomatología asociada y se puede
usar como indicador de las infecciones por MNTBs. Igualmente la especie de MNTB
se debe considerar en la mayor o menor frecuencia de enfermedad, tal es el caso
del hallazgo del complejo MAI, M. kansasii y M. fortuitum que están muy
asociados con enfermedad15.
La colonización se facilita
con la inmunosupresión o con enfermedad o infección concomitantes y esto puede
progresivamente facilitar el desarrollo de la enfermedad. La ruta de
adquisición de las micobacterias oportunistas es la mucosa bronquial o
intestinal. En el caso del complejo MAI, la evidencia se inclina a pensar que
el tracto intestinal es la principal vía y el tracto respiratorio es la
segunda. Se conoce que la enfermedad diseminada por MAI es a veces precedida
por una colonización del tracto gastrointestinal,
La irritación de la mucosa
es un factor que favorece la diseminación; el consumo de alcohol estimula y
aumenta las colonizaciones. Una vez que la micobacteria está en el lumen
intestinal, se une a los glóbulos rojos y probablemente a las células M y
penetra con rapidez a la célula del epitelio intestinal, coloniza las placas de
Peyer y puede estar en el hígado, el bazo y la sangre.
Según se evidenció en este
estudio, factores como aclorhidria gástrica y el uso de antibióticos orales
referidos por otros autores, se asociaron con las colonizaciones en VIH
positivos. A pesar de que los factores del huésped contribuyen muchísimo a la
colonización y diseminación, también hay cepas de MNTBs particularmente
virulentas. Tal el caso del complejo MAI con variantes más agresivas que otras,
con una mayor capacidad de adhesión y de ser invasivas; otro caso es el de M.
kansasii que en apariencia presenta varios biotipos16.
La disminución en la
prevalencia de micobacterias que se vio en este estudio comparado con el
anterior12 de 1991, puede obedecer a varias razones entre ellas: a)
un número menor de pacientes analizados; b) la mayoría de los pacientes
incluidos en el presente estudio pertenecían desde hace algún tiempo al
programa y tenían una mayor prevención y educación hacia las enfermedades que
los podían aquejar, pues por lo general se ve que la mayor frecuencia de TBC se
obtiene de enfermos que recién ingresan al programa por urgencias y en los que
Es de anotar que en el
estudio previo12 de 1991, las MNTBs se encontraron en pacientes del
estadío II y III (62.4%) y sólo en 3 personas del estadío IV se consideró
causante de enfermedad, porque estos individuos presentaban algunos
aislamientos persistentes, enfermedad sin otra causa atribuible, así como
anormalidades en la radiografía de tórax.
Aunque la presencia de
pocos casos de MNTBs no permite concluir cuáles son las especies más
frecuentes, es importante tener en cuenta que en los VIH positivos se aislaron
M. avium y M. fortuitum que se han reconocido como causantes de enfermedad
invasiva y, de otro lado, hay un componente importante de micobacterias
pigmentadas, aunque a M. gordonae poco se atribuye enfermedad, mientras que de
M. szulgai se sabe que ya está implicado. Aunque en el estudio de 1991 MAI y M.
fortuitum fueron las que más se encontraron, sin embargo, 42% de las cepas no
se pudieron identificar12.
En los controles apenas se
observaron micobacterias pigmentadas y sólo M. szulgai aunque en número muy
pequeño para sacar conclusiones. Se puede decir que en apariencia hay un
aumento de cepas de MNTBs pigmentadas, que se obtienen con facilidad del
ambiente. En estudios hechos en otros países17,18
se ha visto prevalencia altísima de aislados de M. kansasii (1.5% a 1.9%) y M.
xenopi (35% a 50%) en agua en Checoslovaquia, de M. malmoense en Escocia y MAI
en USA y Finlandia (35%). Así, pues, a nivel mundial la población general está
permanentemente expuesta y colonizada por MNTBs, y esto hace que se encuentren
dentro de la flora normal del organismo.
Si los individuos normales
se sensibilizan a los antígenos de una micobacteria avirulenta debido a este
contacto, cuando se enfrenten a una cepa virulenta, es posible que a la
reacción inicial de inmunidad siga un estado de anergia que permita que la infección
prosiga y se establezca en los tejidos linfoides asociados con el intestino
(placas de Peyer, etc.) que la pueden controlar. Esto eventualmente, da origen
a un estado de tolerancia inmune que puede interferir con la respuesta celular
inmune ante cualquier infección diseminada producida por estos microorganismos
en un individuo cuando contrae la infección por VIH. Este suceso se
potencializa cuando el recuento de CD4 desciende y de esta manera aun cepas de
baja virulencia pueden producir lesiones locales en estos tejidos linfoides y
pueden progresar debido al deterioro en la respuesta celular inmune19.
La inclusión de sujetos del
estudio de 1991, como colonizados por MNTBs, que no se evidenciaron de nuevo y
su aparente relativo buen período de sobrevivencia, indica que estas
colonizaciones pueden ser intermitentes y sólo adquieren importancia de acuerdo
con las condiciones inmunológicas y clínicas del paciente, como se mencionó
antes12. Sólo uno de estos individuos incluidos en este estudio, con
antecedentes de colonización, murió por otras causas.
1. Se observó una
prevalencia igual de MNTBs en VIH positivos y controles.
2. Las colonizaciones en
sujetos VIH positivos se asociaron con el estadío IV de la infección y con el
consumo de antibióticos de una manera significante.
3. En VIH positivos de
manera especial vuelven a aparecer el complejo MAI y M. fortuitum, catalogados
como buenos invasores.
4. En la población control
sólo se observaron cepas de MNTBs pigmentadas (M. szulgai), sin asociación
clínica.
5. La presencia de MNTBs
obedece a una exposición al medio contaminado y por lo general se trata de
colonizaciones temporales o intermitentes; su significado clínico está
supeditado a las condiciones inmunológicas del enfermo y a la conservación del
equilibrio MNTBs-huésped. Que dentro de los factores que pueden facilitar las
colonizaciones son: estadío avanzado de la enfermedad, aclorhidria gástrica y
los regímenes con antibióticos orales. La presencia de MNTBs en VIH positivos
se debe considerar dentro del contexto clínico del paciente, y amerita una
evaluación más detallada con estudios repetidos donde además de aislar
a. Si se aísla de sitio
estéril, seguramente tiene un significado clínico.
b. Si el cultivo es
abundante y se asocia directamente con enfermedad clínica.
c. Si su presencia se
encuentra en pacientes debilitados con recuentos muy bajos de CD4 (<
100/µl).
d. Si se asocia con
síntomas y radiografía de tórax anormal, sin otra causa conocida.
e. Si al mismo tiempo se
encuentra con otra entidad clínica, en cultivos repetidos y abundantes y si el
paciente muestra deterioro a pesar del tratamiento de la enfermedad
concomitante.
Los anteriores serían los
casos donde es aconsejable tomar decisiones terapéuticas.
Por el alto porcentaje de
aisla-mientos de MNTBs en el estudio anterior12 de 1991 se planteó
la posibilidad de una profilaxis temprana en los pacientes colonizados; sin
embargo, ese alto porcentaje obedecía a una búsqueda activa y a colonizaciones
intermitentes, por lo que sólo se debe considerar la profilaxis o tratamiento
cuando el recuento de CD4 es bajo y las condiciones del paciente así lo
indiquen. En esta investigación no se hicieron recuentos de CD4 pero se acepta en
la literatura que por las implicaciones de morbimortalidad de la enfermedad por
MNTB, sobre todo por M. avium, en general se debe efectuar profilaxis en los
pacientes VIH positivos cuando los recuentos descienden a 75 células CD4/ml o
menos. Se considera de manera especial el uso de macrólidos, en particular
claritromicina. La aplicación de la profilaxis tiene una eficacia de 50% a 70%
y mejora de manera importante la calidad de vida de las personas con un aumento
en la sobrevida de 26% a 32%20,21.
SUMMARY: Immunosuppression caused by HIV
infection increases the susceptibility to mycobacterial infection and disease.
Due to a high prevalence of NTM in the environment, their presence in HIV
infected individuals is no comple-tely understood. To determine the clinical
significance and real implications of NTM in HIV infected individuals, the
prevalence of NTM in the general population compared with HIV infected
individuals was analized. We studied 101 HIV positive individuals attended in
Infection Service of Social Security and 100 non infected individuals. Gastric
aspirates were processed for stain and culture in Ogawa Kudoh and Md 7H10
media. The prevalence of NTM in HIV positives was 7%: 2% TB and 5% NTM:
María del Pilar Crespo
Ortiz, M.Sc.1,
Raúl Corral Prado, M.D., M.Sc.2, Alberto Alzate, M.D.3
1. Microbióloga, Fundación Valle del Lili, Cali.
2. Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas, Instituto de Seguro Social,
Cali.
3. Profesor Titular, Departamento de Microbiología y Centro de Investigaciones
Epidemiológicas, Universidad del Valle, Cali.
macrespo[arroba]emcali.net.co
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Salud |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.