|
Publicación original: Acta bioeth., 2001, vol.7,
no.2, p.293-315. ISSN 1726-569X |
Resumen: Desde hace tres décadas, a lo menos, en diversos contextos culturales se ha desarrollado una reflexión articulada acerca de la relación buena y justa que el hombre debe mantener con el ambiente natural que lo rodea. Esta reflexión se ha venido estructurando con modalidades diversas, que guardan relación con las diferentes opciones y escuelas que caracterizan la discusión ética y con las diversas tendencias propias de las discusiones relativas al ambiente. Este texto busca examinar y dar cuenta de esta reflexión, intentando identificar con claridad las conexiones internas y las eventuales diferencias.
Palabras clave: medio ambiente; Ética; ética aplicada; ética ambiental; Derecho.
Abstract: Upon the last three decades an articulate reflection on the good and fair relationship man have to maintain with the natural environment that surrounds him has been developed in different cultural settings. This reflection has been constructed differently, according with the dfferent options and schools of thought that characterize the ethical argument related to environmental matters. This paper presents and examines that reflection trying to clearly identify internal conextions and eventual differences among distinct trends.
Keywords: environment, ethics, applied ethics, environmental ethics, law.
Resumo: Há pelo menos três décadas, tem-se desenvolvido em diferentes contextos culturais uma reflexão articulada sobre a relação boa e justa que o homem deve manter com o ambiente natural que o cerca. Esta reflexão tem sido feita de diferentes maneiras e guarda relação com as distintas opções e escolas de pensamento que caracterizam a discussão ética relativa às questões do meio ambiente. Este texto apresenta e examina esta reflexão, tentando identificar com clareza as eventuais conexões e diferenças das diferentes correntes.
Palavras Chaves: meio ambiente, Ética, ética aplicada, ética ambiental, Direito.
Desde siempre la existencia humana ha estado marcada por su relación con la naturaleza física, tanto propia, a través de la corporeidad, como externa, a través del ambiente natural. Esta relación, extremadamente compleja, ha sido siempre objeto de reflexiones de carácter filosófico y, especialmente, de carácter moral. Las reflexiones relativas a los aspectos éticos han tenido en los últimos decenios un desarrollo extremadamente vasto, bajo la denominación genérica de ética ecológica. Esta expresión evoca una serie de reflexiones muy diferentes entre sí, tanto en los métodos como en los contenidos, pero que en los últimos años han sido objeto de sistematizaciones y de síntesis teóricas de largo aliento(1-7). En este texto trataremos, además, de proponer una especie de cartografía de las posiciones en juego, tomando en consideración también aquellas regiones limítrofes a la ética ecológica propiamente tal y, por ende, tanto a las reflexiones antropológicas como a las socio-jurídico-políticas. Esta actividad de sistematización y tipologización de los argumentos y figuras puestas en evidencia por las varias escuelas y tendencias filosóficas podrá parecer estéril a quien se aproxima a esta problemática desde una militancia práctica en el campo ecológico. Es válida en este ámbito, aun más que en otros, la sentencia schopenaueriana según la cual "Moral zu predigen ist leicht, sie zu begründen schwer"(8).
1.1 Dificultades "internas" a la reflexión ética y, en particular, al "estatuto de la ética aplicada"
Entre los problemas vinculados al estatuto de la reflexión moral en cuanto tal, me gustaría evocar en primer término -y sin pretensión de ser exhaustivo- aquéllos ligados al estatuto epistemológico de la ética aplicada(9-11). Los métodos de investigación de esta última, así como sus relaciones con la ética general, son altamente controvertidos. Así, es del caso destacar que quienes participan de los debates de ética ambiental no se remiten a una visión unívoca de ésta y tienen en ella expectativas muy diversas entre sí. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de ética aplicada y en qué medida las concepciones de esta última pueden tener consecuencias sobre la comprensión de la ética ambiental?
1.1.1 Acerca del renacimiento de la "filosofía práctica"
Nace, a partir de la primera mitad de los años setenta, una reorientación de la reflexión ética dirigida a rehabilitar la razón práctica y a ocuparse con mayor atención de problemas normativos en sentido estricto(12,13). Incluso autores que hasta ese momento habían cultivado sólo intereses teóricos ligados al estatuto del lenguaje moral, comenzaron a examinar problemas específicos de ética normativa, destacando aquéllos que podemos llamar clásicos de la ética médica: es de estos años el renacimiento en sede académico-filosófica de los debates -ya conocidos desde hacía tiempo por la teología moral y por la discusión jurídica- relativos al aborto, a la eutanasia, a los transplantes de órganos y a otros temas afines.
A este respecto comienzan a delinearse, cada vez con mayor precisión, dos frentes o escuelas, vinculados precisamente a dos diversas respuestas frente a la interrogante sobre los fundamentos de las normas morales concretas: los denominados deontológico y teleológico(12,13). Ante todo, debemos destacar que estas corrientes han sido claramente separadas al definirlas y considerarlas en su idealidad típica. Sin embrago, en las discusiones en curso, estas escuelas se manifiestan en una serie de "formas mixtas" dado que sus integrantes están conscientes de que sostener estas posturas en su pureza, a ultranza, puede llevar a situaciones grotescas y absurdas. La pareja argumentativa de la fundamentación deontológica o teleológica de las normas está ligada a la diversa consideración de las consecuencias de los actos o, respectivamente, de las normas mismas.
En la ética deontológicamente fundada los deberes valen en sí mismos ya que son generalizables o universalizables, independientemente de las consecuencias fácticas o ideales que su cumplimiento pueda provocar. El "punto de vista moral" parece ser independiente de una valoración de las consecuencias.
En la teleológica, en cambio, la moralidad de los actos o de las reglas es juzgada, precisamente, por una consideración de las consecuencias, tanto de los primeros como de las segundas.
El interés por la ética aplicada no sería comprensible en nuestros días si no hubiese sido precedido por otro cambio de interés, desde los problemas metodológicos de metaética a los específicos de ética normativa.
Un factor ulterior que explica la actualidad de la discusión en torno a la ética aplicada está dado por el renacimiento del interés, tanto en Filosofía como en Teología, por la llamada casuística(16-19) como forma de concretización de la ética aplicada. Esta palabra designa formas de reflexión moral muy distintas entre sí y diversamente ubicables en la historia del pensamiento moral, pero aunadas por algunas características que las hacen particularmente actuales. Sin querer entrar aquí en el mérito de un tema fascinante, pero sólo cercano a aquél que queremos tratar, me limito a designar con la expresión casuística una forma de reflexión moral hecha a partir de la presentación de un conflicto concreto en el cual -y he aquí el carácter peculiar del ejercicio- las consecuencias fácticas de la historia narrada en el "caso" son "probables" y/o las normas que han de aplicarse en tal caso son también "probables".
En esta vertiente, la casuística se aproxima, sin identificarse, al programa de la llamada ética aplicada. En ambas se busca una ganancia cognoscitiva obtenida no a través de deducciones rigurosas a partir de los principios -pasando por las normas generales y llegando hasta la conflictualidad de la situación concreta-, sino que se hace fe de las posibilidades ínsitas en la inducción, como el procedimiento más adecuado para resolver, precisamente, tales conflictos(20). El caso particular no es sólo una concretización de principios abstractos, sino que la reflexión acerca de éste provoca una ganancia cognoscitiva que no es posible lograr con otros medios cognoscitivos. La referencia a la experiencia vivida(21,22), si bien mediada por la reconstrucción narrativa, no tiene sólo una función ejemplificadora o didáctica, sino que deviene en constitutiva de la comunicabilidad de la conflictualidad moral.
Me permito evocar entre los factores que han facilitado la recuperación de la ética aplicada, también al movimiento neoaristotélico(23,24). La contribución de este movimiento reciente se hace patente, sobre todo cuando, a través de la distinción entre accionar técnico y accionar estratégico, por una parte, y accionar moral por la otra, se evidencian algunos momentos y algunas características específicas del momento aplicativo en ética. La misma observación puede ser hecha cuando, en las publicaciones de ética aplicada, el tema de la prudentia y de la epikeia se torna central. Los factores hasta ahora enunciados hacen plausible el surgimiento de un interés específico por la ética aplicada, pero no explicitan todavía los elementos centrales.
1.1.2 ¿Qué se entiende hoy por ética aplicada?
Para poder evidenciar claramente cuáles son las posiciones posibles al concebir las características específicas de la ética aplicada y las tareas a ella conexas, trataremos de sostener la hipótesis de la existencia de modelos ideal-prácticos con carácter intencionalmente "extremo", para así establecer el abanico dentro del cual ellos se mueven. Estos modelos ideal-típicos no son sostenidos en su forma "pura", sino en modelos adaptados en forma más o menos pragmática. Ellos mantienen, por lo menos en la economía de esta exposición, un significado pedagógico que busca evidenciar la peculiaridad del problema de la aplicación en ética(25).
Un primer modelo "extremo" ve en elmomento aplicativo sólo una mera deducción a partir de principios éticos considerados suficientemente fundados. Se sostiene, siempre al interior de este modelo hipotético, una construcción geométrica del saber moral, en el cual las proposiciones concretas no son otra cosa que explicitaciones de aquello que se encuentra ya esencialmente contenido en las proposiciones generales que caracterizan los principios éticos. Siempre al interior de tal visión, la ética aplicada no puede ser productora de verdadero "nuevo saber", ya que la operación de aplicar, en su carácter exclusivamente deductivo, no aporta ningún elemento sustancialmente nuevo al saber moral.
En el otro extremo del área que aquí sepretende delimitar, se enfatiza el carácter novedoso ligado a cada nueva aplicación en ética. Se subraya cómo una cantidad de problemas fácticos, como por ejemplo la explosión demográfica o la crisis ambiental, exigen "nuevas respuestas". Ellas deben ser "nuevas" no sólo en el sentido de reclamar nuevas concretizaciones de principios morales ya conocidos, sino que de una reconsideración radical de los principios mismos. En otras palabras, a nuevos problemas deben corresponder nuevas teorías éticas. Esta tendencia, si es aplicada constantemente, lleva evidentemente a una "pulverización" de los discursos de filosofía moral que niega cualquier analogía entre los diversos conflictos morales y los diversos sectores de la vida aquí examinados.
Estas dos modalidades evidentemente no son sostenidas en su extrema crudeza, sino que en variaciones en gran medida moderadas. Se trata ahora de ver cuál es el punto medio teóricamente más coherente y que, al mismo tiempo, dé mejores frutos a nivel operativo. A este respecto resulta especialmente útil detenerse brevemente en torno a la distinción entre el momento de fundar y el de aplicar(26), caracterizando la ética aplicada como aquella área en la cual la operación de aplicar encuentra toda su concretización.
En su contenido más general, la distinción ya se encuentra presente en la hermenéutica clásica(27), pero hoy encuentra nuevas explicitaciones y precisiones directamente relacionadas con la teoría ética. En este contexto, fundar una norma moral indica sobre todo el conjunto de operaciones intelectuales tendientes a encontrar razones de principio que militen a favor o en contra de ella. En cambio, aplicar(28) indica -siempre en este contexto preciso- la búsqueda de argumentos a favor o en contra de la elección de una norma concreta para valorar normativamente una situación de conflicto para el accionar humano. Al interior de la ética filosófica se perfilan dos tipos de modelos ideal-típicos al considerar las funciones del fundar y del aplicar. Estos modelos se remiten, en sus aspectos generales, a la filosofía de Aristóteles y de Kant, aunque ellos han sido desarrollados y articulados, además, por varios discípulos de ambos filósofos.
En el universo del Estagirita, la aplicación de normas individuales a situaciones distintas es una operación relativamente fácil, por una serie de motivos internos a su pensamiento. El accionar humano se mueve, en la perspectiva aristotélica, al interior de un cuadro antropológico prefijado, aunque no predeterminado. El sujeto humano establece sus acciones y sus elecciones no a partir de una autonomía que lo hace soberano y, al mismo tiempo, "indiferente" en relación con las opciones operativas posibles, sino que a partir de predisposiciones innatas y esencialmente inherentes a su ser hombre. Estas predisposiciones, llamadas inclinationes naturales en el lenguaje de la tradición aristotélico-tomista(29), no convierten al hombre en una especie de autómata, sino que determinan el marco en el cual se colocan sus opciones libres. La autonomía del hombre que actúa se encuentra preestructurada por una "teleología natural" que lo dispone y lo lleva al fin último de la felicidad. Sin querer entrar aquí en los problemas internos de la ética aristotélica, se puede, no obstante, notar cómo este cuasi naturalismo aristotélico representa, al mismo tiempo, una ventaja y una dificultad para nuestro tema de la ética aplicada y para sus repercusiones en ética ambiental.
La ventaja consiste en que las inclinationes naturales hacen más fácil la elección concreta de las normas aplicables, ya que éstas son una explicitación, en el ámbito de la racionalidad específica del accionar humano, de tendencias ínsitas en la naturaleza corpóreo-espiritual del hombre. Si a ello se añade el hecho de que Aristóteles tiende fácilmente a considerar como "naturales" una serie de instituciones sociales fundamentales como la familia y la polis, se entiende cómo las operaciones de aplicación le resultan particularmente fáciles.
La dificultad es, en cambio, de tipo metodológico y está ligada a la sensibilidad, del todo moderna, de no querer caer en la "falacia naturalista"(30). Cuando alguno de nosotros aplica una norma a una situación particular, elabora -más o menos conscientemente- una serie de subsunciones y de clasificaciones. Estas operaciones mentales se orientan a interpretaciones de la realidad preexistentes en nuestra mente. Estas últimas, no deben, sin embargo, ser supuestas, como si fuesen realidades "naturales", ya que en este caso su relevancia normativa no podría descender directamente de ellas.
La filosofía aristotélica ha dado, no obstante, otra decisiva contribución a la problemática de la aplicación en filosofía moral. Se trata de la doctrina de la phronesis, o de la latina prudentia, en cuanto capacidad, hábito operativo o virtud de concretizar las exigencias morales en una situación precisa, tomando en consideración tanto las normas generales que anteceden a la interpretación del conflicto en juego, como las modalidades concretas en las cuales se manifiestan las circunstancias(31).
En el pensamiento kantiano, la relevancia dada al momento aplicativo no asume la misma relevancia que en el pensamiento del Estagirita. La atención del filósofo de Königsberg se concentra casi completamente en el momento fundante. Gracias a ello el juicio moral puede pretender validez intersubjetiva y universal. Evidentemente, el filósofo alemán conoce y aprecia también el momento de la aplicación de la norma moral a una situación concreta. La capacidad que preside en este ámbito es la del Urteilskraft. No obstante, ella no puede llegar hasta el punto de tener que invalidar, en casos de conflictos particulares, la validez universal de la norma bien fundada. Es apreciable, por lo tanto, en Kant un "rigorismo fundante" en el cual el momento de la aplicación es visto casi con sospecha, ya que podría poner en discusión el carácter universal de las normas. La escasa "aplicabilidad" de la ética kantiana se debe en gran parte, por ende, a su radical antinaturalismo.
El debate acerca del momento aplicativo en ética ha puesto en evidencia el hecho que las racionalidades en acción en los diversos sectores de la vida y en los diferentes niveles en que son analizadas y juzgadas, son entre ellas análogamente diversas. Esta diversidad impide una transposición mecánica de un principio moral de un sector a otro.
No obstante, debe destacarse el hecho de que son siempre sujetos considerados capaces de responsabilidad moral los que actúan en los diversos sectores de la vida y en los diversos niveles en que ella se manifiesta. Es tarea de la reflexión ética poner en evidencia tanto la diversidad de los ámbitos de aplicación como la continuidad de los sujetos agentes, incluso cuando estos últimos son supuestos como "débiles". Con el fin de que tales afirmaciones no sean estériles en su generalidad, he decidido mostrar la pertinencia en un sector preciso, pensando así dar a éstas mayor pertinencia.
1.1.3 Ética aplicada y ética ambiental
Se trata de ver ahora cómo las consideraciones hechas en torno a la denominada ética aplicada, también pueden encontrar parcial concordancia en el ámbito particular de la ética del ambiente.
Las dificultades evocadas más arriba, aumentan ulteriormente si estimamos que la ética ambiental puede ser considerada como una ética aplicada a la segunda potencia, a lo menos por dos motivos.
En primer término, se considera en ética ambiental informaciones y contenidos que se remontan a otras éticas aplicadas como la ética económica o política y se busca hacerlas operativas poniendo énfasis en exigencias específicas del ambiente natural.
Las exigencias morales en ética ambiental deben poder encontrar ulteriores aplicaciones o, si se quiere, una "aplicación de regreso" en estos sectores clásicos de la reflexión moral. Además, se puede ver cómo la ciencia ecológica misma es una forma de saber combinatorio en el cual confluyen resultados provenientes de varias disciplinas, tanto empíricas como reflexivas.
La ética ambiental representa, además, una forma de ética aplicada cuyas argumentaciones pueden llevar a conflictos normativos con exigencias morales defendidas en otros ámbitos. Así, podemos apreciar cómo las relaciones entre argumentos usados en ética ambiental y en ética médica o en bioética no son siempre armoniosos o coherentes, sino más bien fuentes de ulteriores malentendidos(32). Lo mismo vale para la cuestión animal, según veremos más adelante, que no puede ser reducida a un simple subproblema de ética ambiental, sino que manifiesta valencias propias y no desprovistas de dificultades, si la analizamos en conexión con temas y argumentos exclusivamente ambientales.
Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Derecho |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.
Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.
Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com
|
|