Página anterior Volver al principio del trabajoPágina siguiente 

Ciudades Diseñadas. El caso de La Punta (San Luis - Argentina) (página 2)


Partes: 1, 2


Pero la ciudad no es más que una entidad creada por seres humanos, habitada por seres humanos, controlada y mantenida por seres humanos. Es más, se trata de una entidad que trasciende las vidas de sus creadores y queda en manos de otros seres humanos, y así sucesivamente, lo cual la convierte en algo en constante desarrollo y movilidad, algo que da la pauta segura de que tal como todo lo que los seres humanos hacen, tuvo su nacimiento, tiene su desarrollo, y en algún momento tendrá su final.

También esto complica en gran medida la tarea de responder a la pregunta básica: ¿Qué es una ciudad? Ya que como explicaré a continuación, se trata de algo bastante indefinible.

Pero antes quizás deba dejar una advertencia para las páginas subsiguientes.

A estas alturas, ya realicé una escueta introducción al tema que nos convoca, pero aun más que eso, he realizado una introducción a mi punto de vista sobre este tema. Es así que creo conveniente agregar y destacar que lo que se encuentra impreso en este trabajo, más allá de que cuente con una serie de datos fácticos, no es otra cosa que mis propias impresiones, basadas en mi experiencia personal, en esta historia que me toco vivir, la cual me llevó a través del mundo y a través de muchas ciudades.

Y un día, el día en el que me decidí a encarar este trabajo, encontré esta experiencia muy útil. Claro, no había viajado cual antropólogo, con una libreta de campo en la cual anota sus observaciones, pero tenía mi memoria, la que no temo afirmar, es buena.

Los recuerdos surgieron poco a poco, a medida que hilvanaba las palabras que leerán a continuación. Tan gradualmente surgieron que a veces no parecían tener coherencia. Afortunadamente me encontré con Clifford Geertz, quien me aclaró que "la coherencia no puede ser la principal prueba de validez de una descripción cultural", que es en definitiva lo que estaba intentando llevar a cabo, la descripción de una cultura naciente.

Es decir, si bien un grado de coherencia es necesaria, a veces esta coherencia ha de ser encontrada dentro de quien hace el enunciado. Y es así que me encontré revisando el caso particular de este trabajo, La Punta, a través de una lente pulida por mis experiencias en ciudades como Canberra o Washington DC, ciudades también diseñadas, en las cuales también me había tocado vivir;

Era como si el tema me hubiese perseguido toda mi vida.

Seguiré aclarando esto más adelante

1.1 ¿Qué es una ciudad?

En la literatura de geografía económica y economía urbana existen tres modos alternativos de definir una ciudad. Una ciudad puede definirse como el lugar donde: a) se concentra la población; b) se concentra el empleo y la producción; c) se concentran las actividades comerciales.

Pero una ciudad es mucho más que eso, por lo menos en mi opinión. Una ciudad es, ante todo, un espacio cultural, no físico. Un espacio en donde los edificios no son más que un complemento para las acciones que el hombre, el habitante, el ciudadano, lleva a cabo; un espacio en donde esta persona interactúa con otros, permitiendo en este entrecruce la creación de una nueva cultura propia de ese lugar, una cultura compartida con los demás habitantes de la ciudad en cuestión.

Al comprender esto, se entendí que lo más importante en una ciudad no son los edificios, por lo menos no por si mismos, lo más importante son las actividades, los accionares y los productos originados en ese crisol cultural que es el espacio urbano.

En palabras del ya mencionado Geertz, si "el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido", una ciudad es un ámbito ideal para la generación y yuxtaposición de estas tramas. Cada interpretación particular del mundo se superpone a la de los demás habitantes del lugar de forma inevitable gracias a la interferencia producida por la proximidad.

Al cruzarse estos marcos de significación, producen resultantes que generan nuevos elementos que se añaden a la trama personal que cada individuo tenía antes de comenzar. Estos nuevos elementos, generados gracias al encuentro producido en el espacio particular de la ciudad, se convierten en lo que se suele ver como la cultura propia del lugar.

De esta manera, los cruces entre diferentes tramas se van haciendo más frecuentes, hasta que finalmente, la cantidad de nuevos elementos es tal, que las modificaciones efectuadas en los marcos particulares de cada individuo son tantas que se pierde el rastro de ellas.

El individuo siente entonces que su trama de significación es indivisible del espacio urbano en el cual se encuentra, pasa a identificarse con el lugar, con la ciudad, y se convierte así en lo que llamaré Ciudadano.

Pues bien, en el caso de las ciudades modernas, que por lo general tienen cuanto menos un par de siglos de antigüedad, este proceso se da por hecho. Cada ciudad tiene ya una identidad definida y una cantidad considerable de elementos culturales propios, creados en el lugar.

Son estos elementos y circuitos culturales los que el recién llegado percibe como atemporales, como diciendo "ya era así cuando yo llegué". El habitante común intenta entonces insertarse en estos circuitos adaptándose él mismo a la forma de la ciudad, sin pensar en su influencia y poder de cambiar esto con su propia actividad.

Un ejemplo tomado de mi propia experiencia me ubica en la ciudad de Canberra, capital de Australia, hacia el año 1994. Con 17 años y poco inglés en mi cabeza, me encontré con que a los pocos días de mi llegada debíamos ir a lo que allí denominan "Town Centre" a realizar un duplicado de la llave de la casa y un par de cosas más.

Hasta ese momento yo me había movido en alguno de los dos autos de mis padres anfitriones (a los cuales siempre intentaba erróneamente subirme del lado derecho, donde ellos tienen el volante). Pero esta vez sería mi primer viaje en transporte público, y mis únicos guías serían mis "hermanos", tal como se denomina en la jerga de los intercambios estudiantiles a los hijos de los anfitriones de la casa.

Debo aclararlo, mis hermanos eran dos personas realmente buenas aunque reservadas, pero hablaban el inglés más cerrado y difícil que me ha tocado descifrar en mi vida.

Al momento en que, más por señas que por otra cosa, comprendí que íbamos a movernos en colectivo, los vi tomar de la parte de arriba de un revistero, un libro azul bastante voluminoso con la palabra ACTION en su tapa, para colmo, al momento de abrir ese libro, lo primero que apareció ante mis ojos fue un mapa.

En mi cabeza se formó fugazmente la imagen de las revistas de comic argentino de la década del ’80, como El Tony o Fierro. El formato, la imagen del principio y hasta el nombre de ese libro que ahora chequeaban mis hermanos bien podía corresponderse con estas publicaciones… Claro que, obviamente, no tenía nada que ver.

El libro en cuestión no era sino una guía de todas y cada una de las líneas de transporte público existentes en la ciudad, y no solo eso, sino que impresos en la pagina contraria a cada mapa se podían ver los horarios en los que las unidades pasaban por cada parada, y, para mi sorpresa, mis hermanos estaban fijándose en el horario del próximo.

Descreído como era acerca de este tipo de precisiones sobre temas tales como el horario prefijado de paso de un colectivo urbano por una parada determinada en su recorrido, seguí a mis hermanos hasta la parada a la cual arribamos con puntualidad inglesa, para pocos segundos después subir al ómnibus en cuestión, que había llegado con un timing tan británico como el nuestro.

Mi sorpresa duró tan solo un par de días, necesitado como estaba de comenzar a moverme por la ciudad por mi propia cuenta, hube de convertir aquella guía de ACTION en mi biblia del transporte, para poco después necesitarla tan solo cuando debía viajar a algún sitio al que no fuese comúnmente, ya que había ya memorizado los horarios de las líneas en las que habitualmente viajaba.

Puesto en las palabras de este trabajo, la trama de significados propia y generalizada de los habitantes de Canberra, particularmente en cuanto al transporte público, se había inmiscuido e instalado en la mía propia, llegando a un punto en el cual se convirtió en un elemento propio de mi trama, el cual no cuestionaba ni criticaba, simplemente lo aceptaba.

Pero claro, el proceso no termina allí, ya sea de forma conciente o inconsciente, las cosas que cada habitante hace y crea en su espacio urbano, la trama de significación que él construye para interpretar y manipular las cosas que ve y ocurren a su alrededor, influencia y modifica todas las demás que lo rodean, y con ello cambia la ciudad toda.

Esto último no es tan fácil de ejemplificar cómo el caso anterior, ya que un individuo tan solo produce cambios en unos pocos, a veces de carácter imperceptible. Sin embargo lo voy a intentar.

Durante mi estancia en Canberra solía despertarme para ir a la escuela con un radio reloj que estaba clavado en la 104.7 FM (tal el nombre de la radio). A través de esta emisora, por ejemplo, me enteraba de los resultados del mundial ’94, que se jugaba durante la madrugada australiana y que ningún canal transmitía. Llegue a convertirme en un aficionado bastante fiel de esta radio, y lamenté no poder seguir escuchándola cuando regresé.

Varios años después, con el advenimiento de internet y las transmisiones en vivo vía web, me acordé de esta radio y me puse a buscarla. Para mi decepción, la 104.7 FM no transmitía su programación por internet, así que hice lo único que podía hacer, les envié un mail.

Y esta vez para mi sorpresa, la contestación no se hizo esperar. Primero un mail de la encargada de relaciones públicas de la radio disculpándose por no transmitir vía web y prometiendo avisarme en cuanto hubiese un proyecto al respecto. Y pocas semanas después, otro mail avisándome que la transmisión por internet había sido habilitada.

No pretendo pensar que yo fui el que puso a 104.7 FM en la web, seguramente habían tenido otros pedidos iguales al mío, pero es tan solo un ejemplo sobre cómo un individuo puede modificar no solo a otros individuos, sino a instituciones enteras de una ciudad, con tan solo ayudar a empujar la primera pieza de dominó.

En definitiva, si bien el espacio físico es un factor indispensable para que una ciudad pueda existir, lo más importante son las actividades, procesos y productos que surgen del accionar de los habitantes, son ellos los que le dan vida a cada espacio urbano en particular y a sus instituciones.

Y este es un proceso que, claro está se ve con mucha mayor claridad en una ciudad recién fundada, lo cual nos lleva específicamente al objeto de este trabajo.

2 Fundaciones

¿Qué razones pueden llevar a la decisión de fundar una ciudad? y ¿cómo nacen estas?

Pienso que, a grandes rasgos, a lo largo de la historia ha habido dos lineamientos básicos para decidir fundar una ciudad. Estas han sido construidas por necesidad de defensa y estrategia o por necesidades comerciales, y muchas veces por una combinación entre estas razones.

De todas estas, la razón primigenia que hizo que el hombre accediese a abandonar la vida de los clanes y las tribus y aglomerarse con otros en ciudades es aún incierta.

2.1 La Guerra

Las ciudades fundadas por esta razón tenían ante todo una función defensiva o estratégica, eran espacios amurallados o asegurados para su defensa de alguna otra manera, en los cuales vivían aquellas personas que buscaban protección de las fuerzas agresoras propias del territorio en el cual se instalaban.

Con el crecimiento de las civilizaciones la expansión de los ejércitos imperiales hacia nuevos territorios creo la necesidad de construir fuertes que luego se convirtieron en ciudades amuralladas, pasando de ser puntos defensivos a ofensivos y parte integral de una estrategia política y militar de dominación.

Estas ciudades gozaban de un diseño ordenado y funcional. El planeamiento urbano las hacía fuertes en la defensa y prácticas en lo administrativo.

Este modo de construcción fue cayendo en desuso, ya sea por el sometimiento de las fuerzas agresoras o por el desarrollo de nuevas armas que convirtieron a la ciudad amurallada en una pieza de museo en términos de tácticas militares.

Obsoleto o no, este motivo de fundación dio origen a muchas ciudades existentes hoy en día. Para ejemplificar un poco este punto debo recurrir ya no a mi experiencia vivencial, sino más bien a una ciudad de la que todos conocemos bastante, más allá del hecho de que pocos hayamos podido conocerla en persona. Me refiero a la ciudad de Londres, un ejemplo bastante claro de esta metodología fundacional, que fue fundada por los romanos en el año 44 d.C. como un fuerte de abastecimiento para las tropas del César que avanzaban sobre Gran Bretaña.

En principio se trató solamente de una serie de construcciones habitacionales y de depósito para logística y apoyo de los legionarios romanos construida sobre un punto estratégico del río Támesis que posibilitaba tanto la llegada por barco como el cruce del mismo. Veinte años después fue destruida por una invasión de los pueblos nativos de las islas británicas al mando de la reina Boutica, quien ordenó el avance sobre Londres en venganza a la violación de sus tres hijas a manos de legionarios romanos.

Los romanos, concientes de la importancia estratégica del sitio, volvieron poco tiempo después y la reconstruyeron, rodeándola esta vez con una muralla de piedra cuyos restos aun se conservan en medio de la gran metrópolis que es Londres hoy.

La importancia estratégica del lugar, sumada a las posibilidades de comunicación que le daba el Támesis convirtieron rápidamente a Londres no solo en el principal enclave romano en Gran Bretaña, sino también en la capital de las islas como provincia de Roma, con lo cual dio el siguiente paso lógico, convertirse en un centro de comercio.

2.2 El comercio

Como ya dije, nadie se ha puesto de acuerdo aun acerca de cual fue la razón originaria que llevó al hombre a fundar ciudades, si la necesidad de defensa o la necesidad del comercio. Lo que puede sin embargo atisbarse en la historia de las urbes del mundo, es que cuando ya no fue necesario construir ciudades por razones militares, el comercio y la economía siguieron dando razones para que las ciudades fuesen fundadas.

No solo eso, también fue la necesidad económica la que hizo que las mismísimas ciudades amuralladas, una vez obsoletas en su uso militar, creciesen y se desarrollasen luego de desaparecidos los enemigos contra los cuales pretendían defenderse.

Una desaparición que raras veces significaba el exterminio del enemigo, sino que más bien conllevaba la inserción y asimilación del antiguo oponente a los circuitos comerciales que la ciudad misma comenzaba a mover y desarrollar en derredor de sí misma.

Una ciudad fundada por razones económicas puede comenzar de formas mucho más variadas que una fundada por razones militares.

El caso arquetípico comienza por un pequeño núcleo con mayor o menor potencial productivo, esto significa que haya en los alrededores la posibilidad de obtener un sustento.

Este sustento puede ser la presencia de recursos naturales que posibiliten la producción de materias primas o que favorezcan la instalación de plantas de procesamiento de los mismos, puede tratarse de un puesto clave y estratégico para el comercio, como una bahía protegida ideal para instalar un puerto o un sitio cercano a vías de transporte y comunicación que posibilite el acceso a centros de abastecimiento y producción.

En definitiva, cualquier lugar que ofrezca la posibilidad, de una forma u otra, de lograr algún tipo de sustento al instalarse en el mismo.

Con el asentamiento de los primeros habitantes y el inicio de la explotación de los recursos presentes en el lugar se establecen las primeras condiciones para que de inicio la aglomeración urbana.

Por un lado, aquellos que explotan este núcleo productivo se ven en la necesidad de, primero, no estar solos. Parece tonto pero no lo es, el hombre es un animal gregario y necesita la compañía de sus semejantes.

En segundo lugar, la infraestructura necesaria para la vida puede ser construida toda en un mismo lugar, minimizando los costos tanto de su construcción y mantenimiento como así también del acceso a ellos por parte de los habitantes, centralizados todos en un mismo espacio físico.

Un lugar armado de esta manera se convierte en atractivo para otros, ya sea por las posibilidades económicas propias del lugar, como por la necesidad que tiene el nuevo poblado de servicios, comercios, escuelas, etc.

Los pueblos crecen durante años y décadas, y dependiendo de cuan favorables sean las condiciones económicas del lugar así como la habilidad de los habitantes y autoridades del mismo, pueden seguir creciendo hasta convertirse en verdaderas ciudades.

Claro que no todos lo logran, algunos pueblos se quedan así, simplemente pueblos, y fluctúan dentro de ciertos límites en su tamaño, mientras que otros, menos afortunados, ven desaparecer y consumirse las razones que los hicieron crecer y entonces desaparecen.

Esto puede suceder por varios motivos, la Argentina ha visto a varios pueblos morir gracias al cierre de los ferrocarriles, lo cual dejó muchos pueblos no solo sin su principal fuente de trabajo, sino también incomunicados. Esto generó una emigración masiva que dejó al poblado sin habitantes, con lo que el pueblo que alguna vez fue, murió, aun cuando todos y cada uno de sus edificios siguieron en pie.

Pero para los pueblos que se convierten en ciudades, la historia es bien distinta. Como dicen, el dinero atrae más dinero, y esto, por lo menos en este caso, es enteramente cierto.

Si las condiciones de productividad del lugar en el que está establecido el pueblo son buenas y su manejo es inteligente, el crecimiento puede ser impresionante a lo largo del tiempo.

Este crecimiento atraerá no solo ya a aquellos que desean asentarse en la ciudad para sacar provecho a través de alguna actividad específicamente relacionada con las condiciones de productividad del lugar, sino también a aquellos que busquen el dinero presente en la ciudad para la realización de otro tipo de actividades.

De esta manera queda armado una suerte de círculo virtuoso de crecimiento y diversificación de la ciudad, cuyo punto de partida, así como también el principal motor de su desarrollo, es el comercio y la actividad económica.

La ciudad basada en el comercio y la economía, ya fuese previamente un centro militar y estratégico o apenas un pequeño núcleo productivo, crece de forma orgánica, dándole libertad a cada habitante de construir de acuerdo a sus propias necesidades.

Esto fue precisamente lo que sucedió con Londres, que al ser abandonada por los romanos con la caída de su imperio y repoblada por británicos nativos abandonó todo intento de planificación urbana, dándosele a cada individuo la posibilidad de construir de la manera que más le placiera en el terreno que hubiese podido adquirir.

Ni siquiera el gran incendio de 1666, que destruyó cuatro quintas partes de la ciudad debido casi con totalidad a esta falta de un diseño urbano coherente pudo dar lugar a las ideas del arquitecto Christopher Wren, quien propuso reconstruir la ciudad prácticamente de cero siguiendo un criterio urbanístico similar al de París.

Los londinenses prefirieron volver a sus viejos terrenos, ahora llenos de cenizas, y construir nuevamente cada uno su vivienda y lugar de trabajo. A Wren solo le quedó el consuelo de rediseñar y reconstruir las sesenta y dos iglesias perdidas en el fuego, incluyendo la histórica catedral de Saint Paul.

2.3 La política y el diseño

Durante los dos últimos siglos en particular, comenzando seguramente con la construcción y fundación oficial de Washington DC, capital de los Estados Unidos, en el año 1800, se pudo ver como surgía una nueva razón y una nueva forma de construir, fundar y poblar una ciudad.

Esta es una ciudad en la que, al igual que en Canberra, tuve la fortuna de habitar durante unos cuantos meses y llegué a insertarme bastante bien dentro de sus estructuras y entramados. Y es una ciudad cuya historia llegué a conocer bastante bien gracias a mis constantes visitas a museos (Washington está llena de ellos), lo cual nuevamente me dio una serie de elementos de filtro a la hora de encarar este trabajo.

Para hablar específicamente de Washington DC, diré que fue una ciudad nueva pensada para ser la capital de las trece colonias originarias de los Estados Unidos, recién independizadas de Inglaterra.

Una ciudad que fuese una suerte de vínculo entre las colonias del norte y las del sur, permanentemente en conflicto, razón por la cual se eligió construirla justo en el límite de Virginia y Maryland, un estado sureño y uno norteño.

Una ciudad que fuese solo la capital, en la que no estuviesen asentados los poderes económicos que manejaban el país desde los grandes centros urbanos ya existentes en una suerte de equilibrio entre ellos, ya que de elegirse alguno de estos para ser capital, la suma de poder político y económico terminaría consumiendo a los demás.

Es claro entonces, que las razones que llevaron a fundar Washington DC, no fueron económicas, por lo menos no en el sentido descrito anteriormente, ni militares, sino puramente políticas.

Hubo además otro cambio radical en la forma en la cual se fundó y construyo esta ciudad. El diseño de Washington DC fue encargado al arquitecto Pierre Charles L’Enfant, y una vez aprobado el plano, la ciudad fue construida en gran parte toda a la vez, dejándola lista para su fundación oficial en el año 1800. En ese año los tres poderes se mudaron a la nueva capital y con ellos arrastraron el caudal de gente necesario para su funcionamiento, a los que poco después se le sumaron los independientes que llegaron para participar en la estructura de servicios de la ciudad.

De esta manera, Washington contó desde el principio con el tamaño y la población propios de una ciudad ya madura, a pesar de estar recién en sus comienzos.

Y así es como comenzó la historia de las ciudades diseñadas.

Esta historia continuó a lo largo de los siglos siguientes, y persiste hasta nuestros días en formas cuando menos similares.

Estas ciudades diseñadas continúan siendo fundadas por razones políticas primordialmente. Construir una ciudad es algo grande, tan grande que es casi con exclusividad privativo de un estado el llevar a cabo un proyecto tal.

Y, como todas las decisiones que toma un estado, es una decisión de carácter ante todo político.

Para afianzar la idea de que construir una ciudad diseñada es una decisión política, basta con nombrar algunas. La ya mencionada Washington DC, Brasilia, Canberra (Australia), La Plata (Argentina).

Todas capitales, ya sea de sus países, provincias o estados. Ciudades construidas para resolver la disputa de los centros económicos de cada lugar por convertirse a la vez en capital política.

Entonces, ¿cómo funcionan los procesos fundacionales antes descritos en el caso de las ciudades diseñadas?

Antes de responder a esto, debo hacer un paréntesis.

Luego de revisar mi experiencia en ciudades diseñadas que transitaban ya por su madurez, me encontré viendo la ciudad de La Punta en los últimos días de su construcción.

El contraste era cuando menos abismal, allí fue donde me topé con un nuevo obstáculo en el camino. Más allá de mi experiencia personal en diferentes lugares del mundo, ¿cómo podía justificar tomar como referencias para esta descripción y comparación cultural de La Punta, a estas otras dos ciudades que, cuando menos en apariencia, no tenían absolutamente nada que ver con la nueva ciudad puntana? Y esto sin mencionar a otras ciudades como Londres, Brasilia o La Plata, a las que también doy lugar aquí.

Me es entonces preciso encontrar el punto en común entre estas historias tan diferentes, el cual en principio es obviamente el contexto fundacional, un contexto que, desde un punto de vista basado puramente en el sentido común, puede definirse de agitación social.

Victor Turner, otro antropólogo, fue quien me dio la idea. Hablo de una lente propia, pulida por mi experiencia o mi saber sobre estas ciudades ya maduras y su historia, que utilizo para analizar este nuevo caso, y aquí entra su concepto de "drama social", que articulado con la idea geertziana de la descripción cultural como ficción, me dice que "en momentos de movilización y cambio social, se acumula una representación simbólica que en el futuro será fundamental en la articulación de cualquier otro movimiento social parecido, de sus actores y de su guión"

Partiendo de esta base voy a intentar generalizar sobre los cursos que sigue este drama social en el caso de las ciudades diseñadas.

2.3.1 Un proceso en dos etapas

Entiendo que en una ciudad diseñada lo que en un primer momento prima es el orden. Es cierto que esta característica la comparte con las ciudades de origen militar, lo que la diferencia en este punto es simplemente el motivo que inspira al diseño, con lo cual la planificación de una ciudad diseñada tiene, para empezar, una perspectiva mucho más grande que la de la ciudad amurallada, con un tamaño mucho mayor y varias ampliaciones pensadas y diseñadas ya sobre el papel para ser construidas aun muchos años después de que la ciudad sea puesta en marcha y habitada.

El orden del primer momento de una ciudad diseñada se basa ante todo en dos grupos de preceptos principales: las reglas del diseño arquitectónico-urbanístico por un lado, y por otro, las intenciones de aquellos que encargan, evalúan y aprueban el proyecto.

En sus principios, una ciudad diseñada destila ciertos mensajes que fueron puestos allí a propósito por sus diseñadores, quienes interpretaron, a través de las reglas del diseño, los deseos de quienes la encargaron.

Un ejemplo claro de esto es la ciudad de Brasilia, construida durante los años 50. Una ciudad entera que en su diseño arquitectónico destila modernidad, estructuras de formas que aluden en cierta forma a la concepción que en aquellos años se tenía del futuro y de lo aeroespacial como símbolo del progreso a través de la técnica.

Una ciudad entera cuya forma original es la de un avión, con los edificios correspondientes al palacio de gobierno ubicados en el espacio destinado a la cabina de comandos de este aeroplano.

Se ve en el diseño de Brasilia una de las más claras expresiones urbanísticas de la modernidad jamás ejecutadas en el mundo.

Hasta aquí, entonces, lo que sucede a grandes rasgos desde que una ciudad diseñada es encargada, hasta que es construida. Pero ¿qué sucede cuando las obras son terminadas? ¿Qué sucede cuando todos esos edificios y calles, ubicados tan cuidadosamente por los arquitectos según un orden determinado, son llenados de gente que viene a vivir en ese lugar? Cuando son habitados con gente que, o bien no tiene ni la menor idea de lo que los arquitectos quisieron expresar con su diseño, o bien la tiene, pero se ve en la situación de interpretar en la práctica cosas que fueron pensadas en el papel.

Con la fundación oficial, la primera fundación, para utilizar la terminología propuesta en este trabajo, comienza un nuevo proceso. Es a partir de este momento que la nueva ciudad comienza a poblarse, a llenarse de nuevos habitantes, cada uno portador de un trasfondo particular, que normalmente no tiene mucho que ver con el de la gran mayoría de sus nuevos vecinos.

En esta etapa, que a diferencia de la anterior, está caracterizada por el caos, cada habitante interpreta y resignifica los elementos que encuentra en el espacio urbano, los edificios, las calles, los espacios verdes, etc. El nuevo habitante le asigna un valor y una función a estos elementos de acuerdo a lo que es capaz de interpretar según su propio trasfondo, siendo estas nuevas asignaciones por lo general bastante diferentes de las pensadas por los arquitectos o por los que encargaron la obra.

Entonces, se plantean dos instancias claramente separadas en el proceso de construcción de estas ciudades diseñadas.

Una primera etapa en la que solo cuenta el criterio y el trasfondo de aquellos que encargan la obra con cierta intencionalidad, así como el de aquellos que filtran estos deseos a través de su propio trasfondo para terminar con un diseño y correspondiente puesta en práctica.

Y una segunda etapa, mucho más caótica, en la que el diseño original es interpretado y resignificado por aquellos a los que les toca vivir en el diseño de otro, comenzando así con un proceso de constante cambio y modificación, el cual no solo es producto del trasfondo de cada habitante, sino que en su propio cambio agranda y modifica la carga cultural de todos ellos, generando de esta manera un nuevo proceso, la identificación en común de la población con el lugar.

Una ciudad diseñada puede, a lo largo de los años, comenzar a crecer de forma orgánica, dejando el planeamiento urbano de lado; o seguir creciendo de forma planificada, de acuerdo a lo que las autoridades deseen o sean capaces de ejecutar y cumplir.

Lo cierto es que aun en aquellas ciudades que nacen de forma planificada y continúan a lo largo de los años creciendo de esta manera, los diseños aplicados por las autoridades se ven influenciados y modificados por el accionar de los nuevos habitantes durante la segunda etapa del desarrollo de la ciudad.

Para ejemplificar este desarrollo en dos etapas, nuevamente me remito a la ciudad de Canberra, la cual en un principio contó con un diseño urbano de tipo fundamentalmente anglosajón, lleno de curvas y callejones sin salida, y con un diseño arquitectónico que intentaba acercarse lo más posible al estilo inglés, algo claramente reflejado en la primera casa del parlamento, la cual, desde su arquitectura misma, refleja la intención política de armar un país lo más parecido posible a la Inglaterra de entonces, principios del siglo veinte.

El arquitecto estadounidense Walter Burley Griffin, ganador del concurso de proyectos para la nueva capital, descartó de plano todo lo que no fuese de tipo inglés en el diseño original. Hay que pensar que se trata de un país que hasta los mismos años setenta incluía a los aborígenes en los censos bajo el concepto de fauna.

Con el tiempo, en particular durante el transcurso de los últimos veinticinco años, la cultura australiana fue abriéndose a su herencia aborigen, a la vez que sufría un brutal y muy rápido paso por la modernidad.

Resultado de este proceso fueron varías obras entre las que se destaca la Nueva Casa del Parlamento, inaugurada en 1987, cuyo diseño, en las antípodas del clasicismo de la Vieja, se encuentra lleno de líneas futuristas, propias de la etapa modernista por la que pasaba el país.

Pero no solo esto, la nueva sede del gobierno también incluye una gran variedad de elementos relativos a la cultura aborigen y la tierra del interior del continente, desde los más evidentes, como el mosaico de diseño aborigen que forma el piso de la explanada principal, hasta el uso de materiales extraídos del mismo país con el solo propósito de ser exhibidos como tales.

El ejemplo más claro de esto último es un enorme bloque de granito negro que cubre el hall central de la casa, extraído de una cantera al sur del estado de New South Wales, pulido como un espejo gracias a la ayuda del láser, el cual no cumple otra función más que la de estar ahí, como ejemplo de la fusión entre la tierra ancestral y las nuevas tecnologías, la nueva dirección tomada por la sociedad australiana.

Como se ve, el espacio físico de una ciudad depende no solo en gran medida de los lineamientos político-culturales de quienes la fundan, sino que se mantiene como una entidad viva en permanente construcción y susceptible a los cambios operados en su población, la cual es precisamente la que le da esa vida.

Esto es especialmente válido para las ciudades diseñadas, ya que como en el caso de Canberra, una vez que la población toma control del lugar, el arquitecto o diseñador pierde su propiedad sobre el.

3. La Punta

El 10 de Marzo de 2004 dejé la casa de mis padres y me mudé a la vivienda que poseía (y aun lo hago), en la ciudad de La Punta. Y de una forma u otra, como aquello que aclaraba en las primeras páginas de este trabajo, me sentí perseguido y alcanzado, aunque esto lo pude aclarar recién mucho tiempo después.

Nuevamente, cómo en las antípodas australianas de Canberra o en el ombligo mundial que es Washington, me encontraba habitando una ciudad diseñada. En eso me diferenciaba de los demás, por lo menos de la mayoría, aunque claro, también era mi primera vez en una ciudad recién fundada.

Y aquí debo aclarar que esa famosa lente a través de la cual vi La Punta, no implica que yo crea que esta nueva ciudad vaya a convertirse en el monstruo que es Washington o en la ciudad jardín exquisitamente cuidada que es Canberra, sino que se trató de la herramienta que me resultó útil de acuerdo a mi experiencia para analizar y describir el drama social turneriano que comenzaba a darse en La Punta.

Llegó entonces la hora de objetivar las generalizaciones que realicé desde lo aprendido en mi vida, y aplicarlas al lugar en el que vivía, para lo cual decidí comenzar desde los hechos que tenía a mi alcance, a saber:

La ciudad de La Punta es una ciudad diseñada. Fue fundada en marzo de 2002 y en menos de dos años alcanzó una población de alrededor de diez mil habitantes.

Como el común de las ciudades diseñadas, se trata de un espacio urbano fundado por razones políticas, aunque en este caso son un tanto más difíciles de analizar y comprender que en los ejemplos anteriormente dados, en los que las ciudades fundadas tenían ante todo el propósito de servir como capital administrativa y política de los estados que las construían.

La ciudad de La Punta es un enclave de características particulares que, si bien comparte algunas con el proceso de las ciudades diseñadas, se diferencia radicalmente en algunos de los puntos más importantes.

No se trata de un lugar destinado a albergar ningún centro administrativo, así como tampoco hay ninguna actividad económica importante en la zona donde se levanta para darles a sus habitantes un sustento en el lugar.

Lo anterior no quiere decir que La Punta no tenga un perfil definido, como toda ciudad diseñada lo tiene, tanto en lo urbanístico como en lo económico. En el proyecto original figuran ciertas construcciones para albergar fuentes de trabajo y producción.

Por otro lado, La Punta se encuentra a dos aguas. Está suficientemente cerca de la ciudad de San Luis, mayor centro urbano de la provincia que la construyó, como para no ser más que un satélite de esta, pero a la vez está lo suficientemente lejos como para que el transporte diario entre ambas sea bastante engorroso. Por lo tanto, el habitante de La Punta no alcanza a asumir al lugar como un centro urbano por derecho propio, ya que depende de otra ciudad cercana; pero a la vez, no se siente cómodo dependiendo de la vieja ciudad.

Al tener ya estos puntos en cuenta, surgen una serie de interrogantes particulares con respecto a La Punta. En primer lugar el más básico de todos: ¿por qué se funda La Punta? Un interrogante muy general que puede ser desglosado en ¿Cuál es el contexto político que lleva a su construcción? ¿Qué objetivos se perseguían con la fundación de la misma? Y una vez contestado esto último ¿han sido estos objetivos cumplidos, por lo menos los de corto plazo, en los casi dos años que tiene la ciudad de habitada? Y en otro orden de cosas ¿Cuáles son las características del diseño original de La Punta?

Por otro lado, y saltando al segundo nivel establecido, las acciones de los habitantes del lugar más allá de las intenciones de sus fundadores, surgen los siguientes interrogantes ¿Cuáles son las características de los habitantes de este nuevo lugar? ¿Cuáles son sus concepciones del lugar y la proyección que hacen de este a corto, mediano y largo plazo? ¿Cómo articulan estas concepciones y planes en su vida cotidiana? ¿Actúan de forma pasiva o activa ante los eventos que la vida en el lugar les plantea? ¿Cuán al tanto están de los procesos en los cuales de una forma u otra están tomando parte?

Estas preguntas no son fáciles, y más en este caso, ya que La Punta no tiene, cuando menos en principio, ninguna función manifiesta, y las razones reales por las cuales fue construida pueden ser objeto de gran especulación.

Dentro de un ámbito político como el sistema democrático argentino, entender qué razones llevan a la fundación de esta ciudad no es nada fácil.

Más allá de sus particularidades, la construcción de La Punta sigue siendo un acto eminentemente político, y como tal posee por lo menos dos interpretaciones diametralmente opuestas, la versión oficial y la opositora, y ninguna de las dos da concesiones a la otra. Y en una provincia en la cual el poder ha sido detentado por más de veinte años por la misma familia, las posiciones existentes en el ámbito político local se polarizan de forma extrema.

Por lo tanto, lo más conveniente es comenzar enumerando y evaluando aquellos datos que no son rebatidos por ninguna de las dos partes.

Ante la incertidumbre en cuanto a las razones que llevan a la fundación, el trasfondo histórico-político en el cual tuvo lugar el nacimiento de este proyecto toma particular importancia para intentar comprender el por qué de La Punta.

3.1 Crónica y descripción de una nueva ciudad

A partir de aquí comenzaré a describir los principales sucesos que hicieron a la vida de La Punta como ciudad durante sus dos primeros años. Se trata simplemente de eso, una descripción, pero a su vez no hay escrito que no esté viciado de interpretación.

Mi trabajo en La Punta fue en cierta manera el de un etnógrafo. Sin la formación de un antropólogo intenté sin embargo un acercamiento sincero a la cultura de La Punta para lograr una descripción de la misma.

En palabras de Geertz, "los escritos antropológicos son por añadidura interpretaciones de segundo y tercer orden. De manera que son ficciones; ficciones en el sentido de que son algo hecho, algo formado, compuesto – que es el significado de fictio"

Siguiendo con la reflexión de Geertz, la sola elaboración de las descripciones culturales y etnográficas constituye en si misma un acto de imaginación que si bien se diferencia en sus condiciones de su origen y de interpretación de una obra literaria, una es tan ficcional, tan hecha, como la otra.

Lo que sigue es por lo tanto un escrito ficcional que debe ser interpretado entendiendo que sus personajes y situaciones son reales, de la misma forma en la que el documental que forma parte de este trabajo es también una ficción a ser vista como real.

Nuevamente citando a Geertz: "si bien la cultura existe en aquel puesto comercial, en el fuerte de la montaña o en la correría para robar ovejas, la antropología existe en el libro, en el artículo, en la conferencia, en la exposición del museo y hoy en día a veces en la película cinematográfica".

3.1.1 ¿Por qué una nueva ciudad?

Como ya dije, poco se sabe de la razón puntual por la que el estado provincial decidió construir una nueva ciudad en lugar de agrandar aun más la vieja ciudad de San Luis. Es posible que la razón haya estado en la pelea que el gobernador provincial Adolfo Rodríguez Saá sostenía con el entonces intendente de San Luis, Carlos Ponce.

La familia Rodríguez Saá, corporizada en las figuras de los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá, había estado en el poder ininterrumpidamente desde el año 1983, obteniendo porcentajes impresionantes en las urnas en cada elección.

A pesar de esto, la ciudad de San Luis, sede del gobierno provincial, siempre fue más reacia que el resto de la provincia a aceptar el liderazgo de los hermanos.

Las elecciones del año 1999 vieron a los Rodríguez Saá obtener sus peores porcentajes de votos en catorce años, llegando a estar muy cerca de perder la gobernación que habían detentado por dieciséis años.

Los peores números para la familia gobernante se obtuvieron en la ciudad de San Luis, bastión de su principal opositor, el ya mencionado intendente Carlos Ponce.

Ante esta situación, en lo que podría tranquilamente interpretarse como un intento de desarticular el aparato político de su oposición, el oficialismo provincial propuso una ley para dividir a la ciudad de San Luis en cuatro municipios, y descentralizar de esta manera el manejo del poder en la capital.

En un clima político enrarecido, se propuso llevar la propuesta a un plebiscito público. Comenzaron las campañas por el SI y por el NO a la división, y finalmente, ante una serie de encuestas que les auguraban una derrota escandalosa, los Rodríguez Saá decidieron cancelar el plebiscito y archivar la propuesta.

Aproximadamente un año después, se anunció el proyecto de La Punta.

Esto podría ser tranquilamente interpretado como parte de una estrategia descentralizadora. Si el gobierno provincial, es decir, los hermanos Rodríguez Saá, no podían dividir la ciudad de San Luis, y con ello cercenar el poder de su principal opositor, tal vez podían restarle influencia construyendo otro centro urbano próximo, en este caso, La Punta.

3.1.2 El proyecto

El proyecto de la Ciudad de la Punta comenzó a tomar estado público bajo la forma de rumor a mediados del año 2000, más tarde ese mismo año comenzaron a aparecer las primeras comunicaciones oficiales al respecto y finalmente durante la primera mitad del año 2001 se realizó el llamado a inscripción abierto a todos los que quisieran ser titulares de una vivienda a ser construida en lo que se dio en llamar "Complejo Urbanístico La Punta".

Los requisitos para acceder a la inscripción eran simples, solo se requería ser mayor de edad o emancipado, y tener cuando menos dos años de residencia en el territorio de la provincia de San Luis.

El proyecto de La Punta formaba parte del denominado Plan Mil, un emprendimiento del gobierno provincial que consistía en un plan de inversiones en obras públicas a ser realizadas a lo largo de tres años.

Este plan recibía su nombre precisamente de la cantidad de dinero con el que contaba, mil millones de pesos, en aquel entonces equivalentes a igual número de dólares gracias a la ley de convertibilidad. Dentro de este plan se incluían varios otros proyectos, entre los cuales estaban dos en particular muy estrechamente relacionados con La Punta.

El primero de estos proyectos fue la llamada Autopista de la Información, un anillo informático propiedad de la provincia que interconectaría cada escuela, comisaría y dependencia del estado en todo el territorio provincial.

El centro de control principal de toda esta red, conocido como Data Center, fue instalado dentro de lo que mas tarde se convertiría en el éjido municipal de La Punta, a tan solo cuatro kilómetros del espacio destinado a convertirse algún día en el centro comercial de la nueva ciudad.

Hoy en día el Datacenter se eleva inconfundible sobre el monte autóctono. Este edificio, exponente de la más avanzada tecnología informática instalada hoy en la provincia cumple una función importante dentro del imaginario original con el cual se fundó La Punta, publicitada desde el sector oficial como "La primera ciudad del tercer milenio", un dato que si bien puede ser objetivamente cierto, no deja de guardar cierta connotación futurista.

El otro proyecto que afectaba directamente a la ciudad de La Punta tenía un potencial mucho más grande en cuanto a convertirse en un elemento activo de la construcción de la identidad de la nueva ciudad. Se trataba de la Universidad Provincial de San Luis, cuyo campus comenzó a construirse a unos pocos metros del Datacenter.

En un principio se tenía previsto tener una serie de módulos ya listos para comenzar las actividades en 2003. Pero el Plan Mil tenía sus números hechos en dólares, por lo que la debacle política y económica de fines de 2001 y la posterior devaluación de enero de 2002 afectaron enormemente su desarrollo, resultando en la suspensión de la obra de la Universidad.

Por otro lado, mientras se espera la resolución de este tema el proyecto académico original se puso en marcha, si bien de forma muy embrionaria, con el dictado de algunos cursos en la ciudad de San Luis.

Ya a fines de 2001, con la noticia de que la nueva ciudad contaría tanto con la Universidad como con el Datacenter, La Punta comenzó a tomar un perfil propio en el imaginario de la gente. A esto se le sumó un nuevo proyecto, el Estadio Provincial de Fútbol Juan Gilberto Fúnes, con lo que a la tecnología y la educación se le agregó una nueva faceta a la cara con la que se iba presentando la nueva ciudad: el deporte.

3.1.3 19 y 20 de diciembre de 2001

En diciembre de 2001 todo cambió. La crisis social y económica que vivía el país llego a un punto álgido y esto derivó en estallidos sociales en Buenos Aires y las principales ciudades de la Argentina.

Resultado de esto se produjo la renuncia del presidente de la nación, y el gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, renunció a su puesto cuando fue nombrado por el Congreso Nacional para hacerse cargo de la Presidencia de la Nación, posición en la que duró solo siete días. Siete días que le sirvieron para lanzarse como candidato a presidente para unas elecciones que no tuvieron fecha ni resolución sino hasta bastante tiempo después.

Fue entonces que se frenó la construcción del campus de la Universidad provincial, así como también la realización de una gran cantidad de las obras públicas previstas por dentro y por fuera del Plan Mil.

No sucedió así con ciertas obras como la Autopista Ruta 7, la Autopista de la Información, el estadio provincial y la Ciudad de La Punta. ¿Por qué algunos proyectos naufragaron y otros sobrevivieron?

La respuesta más plausible es la más simple, no solo eran los proyectos más visibles y faraónicos iniciados por el gobierno de un hombre que quería ser presidente, sino que marcaban los ejes que más interesaba mostrar a Rodríguez Saá: tecnología, comunicaciones, progreso entendido como avance técnico.

Pero más aun, se trataba de transmitir la idea de que alguien que podía darse el lujo de construir una nueva ciudad desde cero en la Argentina de entonces podía hacer cualquier cosa.

Esta lectura es reafirmada por el discurso oficialista, quienes en el Libro Manual "LA PUNTA" Ciudad y Ciudadanos, editado con motivo de los actos de fundación, dice claramente

"San Luis sorprende en la grandeza de sus obras y en su expansión (…) San Luis sorprende con la fundación de su flamante ciudad, en medio de la mayor crisis socio-económica y política de la que nuestro país tenga memoria. Y sorprende, porque demuestra que otra historia es posible.

Nuestra Ciudad de "La Punta", significa entonces la contracara más visible al malestar generalizado. Significa la posibilidad de contar otras y nuevas historias y nuestra provincia toda, lo sabe. Sabe de la trascendencia nacida de la idea de "progreso" como el motor de la vida. Progresar es avanzar y avanzar es crecer pero el nuestro es un crecimiento conjugado entre los aspectos humanos y los económicos de una provincia."

3.1.4 La primera fundación

Finalmente, el 29 de diciembre de 2002 y en medio de un enorme acto al que asistieron varios miles de personas, se entregaron las primeras viviendas.

El día estaba muy ventoso y particularmente fresco para esa altura del año, varios desistieron de retirar las llaves de su nueva casa debido al caótico e insuficiente sistema que se había organizado.

Faltaban solo cinco meses para las elecciones presidenciales y el acto se transmitía por televisión nacional, era necesario que fuese un acto multitudinario. Las bandas invitadas pasaron y, no obstante las mencionadas deserciones, una gigantesca cantidad de personas festejó ese día.

Con la nueva salida del sol llegó el momento de enfrentarse a la dura realidad: la mitad de la ciudad permanecía cerrada al tránsito mientras se completaban las construcciones, el asfalto solo existía en la avenida central, no había un solo comercio para comprar siquiera una gaseosa en el asfixiante calor del verano y por si eso fuera poco, todas las casas eran iguales.

La totalidad de las viviendas habían sido construidas siguiendo la filosofía de los planes de viviendas económicas que hacía años ejecutaba la provincia, lo que convertía a La Punta en una ciudad en la que era muy fácil perderse.

3.1.5 La segunda fundación

Tan pronto como al día siguiente de los actos fundacionales, comenzaron a llegar los primeros habitantes. Algunos, deseosos de tomar posesión de su propiedad, la que para muchos se trataba nada más ni nada menos de su primer vivienda, se mudaron sin tener instalados siquiera los servicios básicos.

A los pocos días apareció el primer comerciante y los novísimos punteños se vieron por primera vez las caras unos a otros al cruzarse en este comercio, ubicado en una casa como cualquier otra.

Poco después comenzaron a inaugurarse las baterías comerciales, pequeños racimos de locales construidos en el espacio entre módulos, pero la distancia que los separaba de muchas de las viviendas los hacía imprácticos, por lo que el comercio siguió dependiendo en gran medida de los almacenes caseros.

Los servicios como el teléfono y el gas que en un principio habían sido prometidos en unos pocos meses comenzaron a hacerse esperar y, con el tiempo, fueron prácticamente olvidados. La Punta se convirtió entonces en uno de los principales puntos de venta de teléfonos celulares.

Cuando llegó el invierno, los agrestes alrededores de la ciudad se poblaron de vecinos que llenaban el baúl de sus vehículos con leña, ya que al desmontar para construir la ciudad había quedado una enorme cantidad de madera que la gente comenzó a recolectar para calentar sus hogares.

Comenzaron las clases y la escuela pasó a ser el nuevo punto de reunión, por lo menos para aquellos que tenían hijos en edad escolar. Y luego de casi un año surgió la primera voz masiva de la nueva ciudad, una emisora radial, FM La Comunidad, ubicada en el 96.5 del dial.

Rápidamente, el nuevo medio se convirtió en el principal vínculo entre la municipalidad y la población; la totalidad de los comercios de La Punta que deseaban hacer publicidad lo hicieron por esta radio; la gente comenzó a expresarse por este medio también, tanto para quejarse como para proponer cursos de acción.

La aparición de esta radio proveyó a La Punta de un nodo comunicacional masivo e inmediato, el cual poco a poco, y más allá de sus problemas internos, se convirtió en uno de los pilares de la nueva comunidad, al darle a cada integrante de esta la posibilidad de ser escuchado y escuchar a los demás.

3.1.6 Trabajo

La falta de fuentes de trabajo propias del lugar ha convertido a La Punta en una comunidad dormitorio, a la que solo se llega a la noche para cenar y dormir, y de la que se sale bien temprano a la mañana para ir a trabajar a San Luis.

Las excepciones a esta regla no son muchas, pero deben ser consideradas ya que en ellas es donde yace el germen de la construcción cultural de La Punta como un núcleo urbano autónomo.

En primer lugar, y de manera más evidente, están aquellos que trabajan en el Plan de Inclusión Social del Gobierno de la Provincia, un plan de ayuda social a cambio de trabajo comunitario.

Los integrantes de este plan tienen a su cargo en La Punta una buena parte de las funciones del personal municipal de limpieza, ya que la municipalidad, que es aun una delegación con un interventor del Gobierno Provincial, carece en gran medida de personal propio para estas tareas.

Por otro lado, y dentro del mismo Plan de Inclusión Social, se encuentra el personal de Seguridad Comunitaria, una guardia urbana conformada por vecinos que cumple tareas de vigilancia y control tanto de las calles como de los espacios públicos alejados del conglomerado urbano de la ciudad.

Este plan, si bien en principio provee de una fuente de trabajo a un número importante de pobladores de La Punta, no deja de ser una fuerza exógena a la propia ciudad a la vez que temporaria.

Se trata entonces de un punto de partida, una fuerza que permite el sustento dentro del espacio geográfico de la ciudad sin tener que trasladarse fuera de ella, pero no puede ser considerado como una solución con proyección de futuro, sobre la cual pueda sostenerse un crecimiento económico y laboral para La Punta.

Otro tipo de solución al problema del trabajo dentro de la ciudad de La Punta han sido los emprendimientos individuales de los más variados tipos, en general referidos al comercio.

Almacenes, panaderías, ferreterías, videoclubes, producción de artesanías, aparecieron prolíficamente en las casas particulares de una ciudad que precisaba contar con, al menos, una mínima infraestructura comercial propia.

Estos emprendimientos, totalmente individuales, proveyeron a sus creadores de una fuente de trabajo en el lugar, independiente de los planes gubernamentales. A pesar de esto, la mayoría de estos solo proporcionan una capacidad económica de subsistencia, con muy poca capacidad de ahorro, y son dependientes del ingreso económico del resto de la población de La Punta, en buena parte dependiente de los planes de ayuda del gobierno.

En resumen, los comienzos de La Punta tuvieron sus altibajos. La intervención masiva del estado provincial que se preveía en un primer momento para potenciar el crecimiento de la ciudad, no tuvo lugar, y por lo menos durante cerca de un año y medio, hasta mayo del 2003, no se volvieron a tener noticias de obras ni de líneas de crédito particulares para La Punta.

No obstante, la gente que llegó se quedo en buena medida, y a pesar de que unos cuantos decidieron retornar a la ciudad de San Luis, de donde la mayoría de los habitantes provino, la población de La Punta siguió creciendo hasta estabilizarse en unos diez mil habitantes.

Para explicar esto hay que tener en cuenta que más allá de las incomodidades, las viviendas de La Punta son de un costo muy razonable, y que muchos de los que allí llegaron se encontraron con que por primera vez eran realmente propietarios de su vivienda, lo cual generó un sentimiento de arraigo muy fuerte.

  1. Marzo de 2005. Dos años desde la fundación oficial, la primera fundación, de La Punta.

    Luego del primer impulso que recibió La Punta en sus comienzos, la presencia del estado con su aporte tanto financiero como organizativo prácticamente desapareció por cerca de un año y medio.

    Los sucesos sociales y políticos en la República Argentina y en particular en la provincia de San Luis durante el año 2003 y comienzos de 2004 hicieron que el estado provincial suspendiese no solo sus programas para La Punta, sino también para prácticamente la totalidad de las áreas que no fuesen vitales para la supervivencia del gobierno.

    Durante este tiempo, La Punta hubo de arreglárselas sola. Se organizaron las comisiones vecinales, se formó el cuerpo de bomberos voluntarios, apareció la primera radio local, todo debido al emprendimiento particular de los vecinos.

    La ciudad, sin embargo, comenzó a mostrar signos de falta de mantenimiento. El asfalto, que nunca fue más allá de estar en parte de la avenida central, empezó a mostrar baches profundos que hacían peligroso circular. Los espacios verdes se llenaron de vegetación y se hizo imposible estar en ellos.

    Los pocos espacios verdes que se mantenían lo hacían con el trabajo de los vecinos, que los regaban y limpiaban.

    En ese momento entró en escena el Plan de Inclusión Social. En La Punta, la gente de este plan cumplió, y cumple hasta el momento, principalmente con tareas de seguridad y de limpieza y mantenimiento de espacios verdes.

    De cualquier manera, y por más buena voluntad que se pusiera, el estado seguía brillando por su ausencia, y con él, la inyección financiera necesaria para poner realmente en marcha el lugar.

    La situación comenzó lentamente a cambiar hacia mayo de 2004. El estado volvió a entrar en escena.

  2. Dos años después
  3. Intervención Estatal

El primer proyecto fue el programa Emprendedores de La Punta, una línea de créditos blandos promovidos por el gobierno provincial para la creación de pequeñas empresas en la ciudad.

Los préstamos eran de cinco mil pesos por persona en caso de que se tratase de un emprendimiento individual; o de tres mil pesos por cada miembro en caso de tratarse de una sociedad, las cuales estaban limitadas hasta un máximo de cinco personas.

La mayoría de los proyectos presentados tenían que ver con la instalación de comercios para satisfacer las necesidades inmediatas de la población, panaderías, despensas, etc. También hubo un gran número de proyectos de producción agropecuaria, sobre todo para la crianza de animales de granja, cerdos y aves, aprovechando la gran cantidad de terreno virgen que rodea a la ciudad.

El turismo también tuvo un lugar destacado, con varios proyectos tales como organizar tours en bicicleta o trekking por las sierras.

Párrafo aparte requieren los proyectos de producción textil, de los cuales también hubo gran cantidad, ya que para estos el gobierno había dispuesto la creación de un sello dirigido por una diseñadora ya instalada en el mercado, para la cual la gente de La Punta trabajaría. Las reacciones ante esta propuesta fueron bastante adversas, no queriendo la mayoría de los involucrados tener que depender de nadie.

Las críticas a esta línea de acción, Emprendedores de La Punta, fueron variadas, pero principalmente pasaron por el hecho de que no ofrecía dinero suficiente como para realizar una inversión inicial suficiente como para la creación de casi cualquier tipo de emprendimiento.

En el caso de los comercios, el dinero aportado difícilmente alcanzara para la construcción del local. Para los proyectos agropecuarios, seguramente no sería suficiente como para adquirir la cantidad de animales necesarios para conformar la masa critica para poder poner la empresa en un ciclo autosuficiente.

Los resultados de este proyecto fueron variados, pero hoy en día se ven en La Punta una gran cantidad de locales a medio terminar, resultado precisamente del proyecto Emprendedores de La Punta.

En cuanto al emprendimiento textil, los que pudieron ponerse en marcha fueron los que tomaron el dinero y comenzaron a producir artesanal e individualmente en sus hogares; el proyecto original de producir para un sello ya instalado en el mercado nunca se concretó.

Otro proyecto lanzado en este período fue el inusual Mascotas de La Punta. La idea fue convertir a la ciudad entera en un gran criadero de perros de raza para su posterior venta. Este emprendimiento también fue muy criticado, aunque no tanto por los habitantes de la ciudad, sino más bien por los criadores de la zona.

El problema, indicaban los expertos, era la forma en la cual se estructuró el proyecto. En lugar de construir un criadero tradicional, se le entregó un cachorro a cada familia que se había anotado. El requisito para poder anotarse era simplemente tener el terreno de la casa cerrado, para poder dejar allí al animal.

Cada familia se haría cargo de su perro particular, al cual eventualmente cruzarían con alguno de los otros que había en la ciudad. Los cachorros resultado de estas cruzas serían vendidos y de ahí se obtendría la ganancia.

Varias inconsistencias se notaron desde el principio. En primer lugar, la falta de experiencia en crianza de perros de raza de parte de las familias que habían recibido los cachorros. Otro problema estribaba en la falta de seguridad de los lugares en los que se alojaban los perros, siendo algunos muy inseguros, permitiendo que el animal escapase y se cruzase con uno de los tantos perros callejeros que hasta el día de hoy abundan en La Punta.

Otro tipo de proyecto fue el del Mega-Carnaval, tal como fue anunciado. Se organizó un desfile temático de carnaval al mejor estilo Gualeguaychú, el cual fue preparado durante varios meses con gente de La Punta misma, dirigidos por especialistas contratados fuera de la provincia.

La mano de obra fue en principio voluntaria, no obstante lo cual contó principalmente con trabajadores anotados en el ya mencionado Plan de Inclusión Social, los cuales fueron desafectados de sus tareas habituales para que pudiesen trabajar tiempo completo en la organización del carnaval y la confección de los vestidos.

El desfile de carnaval tuvo finalmente lugar en febrero de 2005, con un costo que se rumoreó cercano al millón de pesos.

En resumen, luego de dos años de existencia, La Punta continúa sin encontrar un rumbo definido. La intervención del estado prometida en un principio para potenciar y acelerar el crecimiento de la comunidad, primero desapareció, y cuando volvió lo hizo en formas poco sostenibles e incapaces de generar un crecimiento económico autosuficiente a largo plazo.

Pero no todo es negro, de hecho, las cosas se ven más oscuras de lo que son debido a un problema de percepción.

Desde el principio, la ciudad de La Punta iba a ser la nueva ciudad; la primer urbe del tercer milenio; un lugar donde todos iban a tener acceso a la última tecnología; donde iba a existir la Universidad Provincial, la que daría trabajo a buena parte de la ciudad y que además le aportaría una vida muy interesante con la venida de estudiantes de todo el país.

Entre los rumores que circulaban previos a la fundación oficial, se hablaba de tener un supermercado listo y funcionando a los pocos meses, un banco privado, y así también otros comercios de gran importancia.

El tiempo demostró que las cosas no eran tan fáciles. La Punta hoy comienza lentamente a construir una identidad propia basada en las experiencias, anhelos, y posibilidades de sus habitantes, y no tanto en el plan que el estado tenía en un principio pensado para ella.

Los protagonistas principales de esta construcción son precisamente los habitantes de La Punta. No es cuestión de desestimar la influencia del estado, el cual, sobre todo en el caso de una ciudad diseñada, es altamente necesario, sino más bien de entender un poco el orden que van tomando las cosas en este proceso.

Si bien el estado es absolutamente necesario, tanto para el mantenimiento del lugar como para la generación de empleo y la ayuda social, son los habitantes y su visión y emprendimiento particulares los que realmente pueden darle al lugar una identidad. Se trata de un proceso mixto, una dialéctica, en la cual el estado provee las bases para el desarrollo, y los habitantes amoldan y modifican estas bases según lo que el lugar y sus propias experiencias les indican y permiten.

4. Un sistema complejo

¿Qué es una ciudad?

Nuevamente uno se encuentra con la pregunta básica. Porque a pesar de todo lo anteriormente desarrollado, tanto a nivel teórico en cuanto a la naturaleza de los espacios urbanos como espacios culturales, de las formas que estos espacios tienen de nacer y de desarrollarse; o a nivel más concreto, al seguir la historia de la ciudad de La Punta y ver como esta se amolda o escapa de las categorías antes mencionadas; la pregunta original permanece.

La cuestión es que se corre el riesgo de encerrarse en los conceptos desarrollados en este trabajo y asumir ligeramente que todas y cada una de las ciudades del mundo pueden ser comprendidas siguiendo los lineamientos aquí planteados.

Pero una ciudad no es nada simple, a decir verdad, habría que ver si hay algo realmente simple en este mundo. No, una ciudad es, precisamente, lo contrario de la simpleza, se trata de algo complejo.

Desde el mismo momento en que se toma a la cultura humana como una yuxtaposición de estructuras de significación en permanente interacción, y que estas tramas tienen un espacio físico en el cual desarrollarse, la ciudad, y que la ciudad a su vez genera significados propios que se hacen comunes a sus habitantes, y que esa trama a su vez se yuxtapone con las de las ciudades vecinas, las del país y las del mismo planeta Tierra, uno debería darse cuenta de que para emprender el análisis de una ciudad uno debe enfrentarse más a un todo que a una serie de partes.

Pero, y aquí está el truco, ese todo está encerrado en cada una de las partes que lo compone, así como cada parte también está en el todo. Entonces, una ciudad es un todo humano-físico-cultural-político-histórico-y-hasta-biológico, que no puede, evidentemente, ser abordada desde un enfoque simplista que pretenda explicarla desde un solo punto de vista o a través de un solo filtro.

El mundo está pasando, en palabras de Edgar Morin, por el "quinto siglo de la era planetaria", lo cual significa que hoy, más que nunca, ninguna de las partes de este mundo puede ser comprendida sin tener en cuenta a todas las demás. El mundo esta completamente interconectado, cada individuo del mundo influye sobre todos los demás, cada cultura influye sobre las demás, y cada espacio urbano cambia a los demás.

Siguiendo a Morin, y considerando que tanto el mundo entero como cada una de sus partes, y las partes de estas partes, contienen al todo y el todo contiene a las partes, a la manera de una molécula de ADN, que en su pequeñez microscópica contiene toda la información necesaria para constituir al ser del cual forma parte, lo que hace falta para enfrentarse a un todo complejo como el de la ciudad de La Punta es una nueva clase de pensamiento.

Un pensamiento que no compartimente el conocimiento sino que lo conciba desde la relación entre el todo y las partes, "un pensamiento ecologizado que, en lugar de aislar el objeto estudiado, lo considere en y por su relación auto-eco-organizadora con su medio cultural, social, económico, político, natural"

4.1 La complejidad de La Punta

Bien, dicho todo esto, la pregunta surge por si misma: ¿Cómo se aplica todo esto al presente trabajo?

Al considerar a La Punta como el todo, y a cada uno de sus habitantes, al lugar físico, a las condiciones naturales del lugar, a las razones de la fundación de la ciudad, a la historia vivida en los años que tiene de existencia, como cada una de las partes, comienza a aclararse un poco el panorama.

Dentro de cada una de estas partes está contenida la esencia del lugar. Cada habitante, poseedor de un trasfondo e historia particular llega al nuevo lugar para influir activa o pasivamente en los demás, sus procesos de pensamiento y accionar, siempre en movimiento, siempre en cambio, como corresponde a la naturaleza humana, se amoldan por un lado al lugar y por otro lo modifican. Este proceso, en principio individual, no tarda en volverse social, comienza por la propia casa, sigue con el barrio, la ciudad. Consciente o inconscientemente cada habitante es como una molécula de ADN que influye en la ciudad y es influida por esta, es por su accionar que la ciudad se mueve, y el movimiento de la ciudad lo mueve a él a su vez.

El espacio físico, en apariencia estable con sus construcciones inamovibles, no cesa de cambiar permanentemente, no solo por la adición de nuevos módulos habitacionales, producto del mismo accionar político que le dio origen en primer lugar, sino también por las modificaciones que cada habitante del lugar comienza a hacer en su propia vivienda; o los comercios que de a poco se van construyendo en la zona del centro comercial o en las mismas casas de barrio.

La naturaleza, siempre cambiante, con lluvias, sequías, viento, calma, frío, calor, influye enormemente sobre la forma de vida, sobre las construcciones, hasta sobre las decisiones políticas, la forma de llevarlas a la práctica y sus consecuencias.

Las conexiones entre los diversos aspectos de la vida en La Punta son prácticamente infinitas, por ejemplo.

Luego de los eventos eminentemente políticos que se desarrollaron en la ciudad de San Luis que, especulando, llevaron al gobierno provincial a tomar la decisión de fundar una nueva ciudad, había que elegir un lugar para emplazarla.

Hacia el este era imposible, ya existían varios pueblos y ciudades con municipio propio y simplemente, no había lugar. El sur y el oeste de la ciudad de San Luis, por sus condiciones geográficas, no brindaban la posibilidad de contar con servicios básicos como agua y, por otro lado, no brindaban ningún tipo de vista paisajística que sirviese de gancho a los nuevos habitantes, algo muy importante considerando que no se trataba de una ciudad que tuviese algún medio de subsistencia cercano que justificase la instalación en el lugar.

El norte fue el punto cardinal elegido, no había grandes municipios, el lugar era de gran belleza, y los servicios básicos podían llegar en poco tiempo.

La distancia de doce kilómetros desde el centro de la ciudad de San Luis fue determinada simplemente para mantenerse fuera del éjido municipal de la vieja ciudad. El diseño se encargó y se decidió montar a La Punta siguiendo el concepto de ciudad jardín, para aprovechar toda la naturaleza presente en el lugar.

Lo primero que debían hacer era desmontar el lugar, lleno de vegetación autóctona, la cual servía de hogar a una gran cantidad de animales como pumas, zorros, perdices, liebres, varios tipos de aves y serpientes e incontables insectos y arácnidos. Una vez hecho esto, se comenzó a construir.

Y llego el 20 de diciembre de 2001, la devaluación, la renegociación de los contratos de obras públicas, la decisión de seguir adelante con la ciudad de La Punta. Consecuencia principal de esto, se construyeron las viviendas y se aseguró que contaran con electricidad, agua y cloacas. Todo el resto de los servicios deberían esperar indefinidamente, hasta entonces La Punta tendría que arreglárselas como pudiera.

La ciudad fue inaugurada un 29 de diciembre de 2002, en pleno verano, en aquel momento, los alrededores de la ciudad, llenos de madera seca proveniente del desmonte eran poco más que una curiosidad.

Pero llegó el invierno y, sin red de gas natural, los punteños recordaron esa madera seca y corrieron a las ferreterías a comprar salamandras, los albañiles tuvieron trabajo bastante seguido ese invierno instalándolas y los habitantes del lugar comenzaron a recolectar la leña suelta para calentar sus hogares. Entre ellos se encontraba Antonio Misiuk, uno de los personajes del documental, quien vivía justo al frente de uno de estos descampados-depósitos de leña.

Luego de intentar fallidamente con una verdulería, decidió que la mejor forma de mantener a su familia era armando un horno de leña en la parte trasera de su casa para elaborar pan que luego vendería puerta a puerta en la nueva ciudad. La leña que recogía de a montones frente a su vivienda era no solo práctica, sino que también le significaba un enorme ahorro de tiempo, dinero y energía, al no tener que hacharla o comprarla.

Y con tanta madera seca llegaron los incendios de mediados de 2003. Incendios que arrasaron los campos de los alrededores de La Punta y que llegaron incluso a amenazar a la propia ciudad.

Retirar la madera era impráctico, casi imposible, y este suceso motivó no solo el crecimiento, sino también la definitiva inserción en la comunidad del recientemente creado cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Punta.

Unos años más tarde, se tomó la decisión de construir nuevos módulos habitacionales, uno de los cuales fue a parar directamente frente a la puerta de Antonio Misiuk quien, ante la limpieza del terreno para construir, se encontró de un día para el otro con que en lugar de cruzar la calle para encontrar la leña que necesitaba para vivir, tenía que recorrer varios cientos de metros, necesitaba ayuda.

Parientes de la mujer de Antonio llegaron de Mendoza con sus familias y se instalaron en la casa. Antonio contaba ahora con la ayuda necesaria, pero tenía una casa superpoblada y debía trabajar más para alimentar a más bocas. La construcción de nuevas viviendas había logrado que, paradójicamente, en la de Antonio viviesen más apiñados, y todo por haber corrido la leña de lugar.

Es así que cada pequeño elemento que existe en La Punta, ya sea humano, político, social, natural, cultural, etc. influye sobre todos los demás. Cada parte conforma el todo, pero el todo está allí en cada parte, porque cada parte contiene el potencial de cambiar el todo o de ser cambiada por este.

Entonces, leña suelta que produce incendios tan grandes que se organiza un cuerpo de bomberos, mientras que a la vez permite calefaccionar los hogares en invierno y hasta le brinda subsistencia a algunos; por otro lado, la construcción de un barrio, con el resultado colateral de correr la leña de lugar, termina en que en algunas casas vivan más de ocho personas a la vez. Las relaciones son impredecibles e infinitas, pero están todas ahí, tanto en el todo como en las partes de La Punta.

4.2 Lo que no se sabe

Finalmente, para terminar con este capítulo del trabajo, me permito citar nuevamente a Morin, cuando enuncia la última característica que debe tener el nuevo pensamiento necesario para abordar la complejidad del mundo.

Morin habla de "un pensamiento que reconozca su incompletud y negocie con la incertidumbre, especialmente en la acción, ya que no hay acción si no es en lo incierto"

En este sentido me gustaría creer que he logrado el ideal de este pensamiento, ya que lo que me propuse alcanzar no fue en ningún momento el análisis científico clásico que apunta a lograr leyes de acuerdo a las cuales se desarrollan los sucesos, sino abordar a La Punta desde casos particulares, llamémoslos partes de la nueva ciudad, para poder ver a través de ellos el todo.

En cierta forma me gusta pensar que este trabajo es, primero una dialéctica entre el autor, es decir yo, y el entorno de La Punta, y que el resultado es un informe que apunta a generar una dialéctica con el espectador, el cual lo resignificará tanto como escrito al tiempo que como una fuente de datos sobre La Punta.

Este trabajo pretende ser tan solo un acercamiento al tema, no pretende dar la verdad sobre el asunto por la simple razón de que su autor es perfectamente consciente de su propia ignorancia, lo cual, no obstante, no le impide accionar en pro de aprender, analizar y comprender, utilizando los conocimientos que si posee como base para el desarrollo de otros nuevos.

Bibliografía

GEERTZ, Clifford. La interpretación de las culturas. Editorial Gedisa. Barcelona. 1995

Libro Manual La Punta, Ciudad y Ciudadanos. Fondo Editorial Sanluiseño. San Luis 2003

MORIN, Edgar; KERN, Anne Brigitte. Tierra Patria. Nueva Visión. Buenos Aires. 1993

ROLDÁN, Flavia y LLACH Juan José. Historia de las Ciudades Determinantes del crecimiento de la población de las ciudades argentinas entre 1869 y 1991 (2001) Serie Documentos de Trabajo. Escuela de Dirección y Negocios. Universidad Austral. Julio 2002.

ARIAS, David. Memoria Colectiva Y Ceremonias Conmemorativas en Diálogos. Revista Electrónica de Historia. Escuela de Historia Universidad de Costa Rica. 2006

TURNER, Victor Hidalgo. History as a Social Drama. Cornell University Press.

Nueva York. 1974

UN- Habitat. Documento final de la African Ministers’ Conference on Housing and Urban Development. Addressing the challenge of slums, land, shelter delivery and the provision of and access to basic services for all: Overview

Durban, South Africa 31 January–4 February 2005

GOODENOUGH, Ward H. Cultura, Lenguaje y Sociedad. Ensayo publicado en El concepto de cultura: Textos Fundamentales, compilado por JS Kahn.

Editorial Anagrama. Barcelona 1975

Fuentes digitales

CARAL

http://www.caralperu.gob.pe

http://www.adonde.com/historia/05000caral.htm

CANBERRA

http://www.idealcity.org.au/

http://rubens.anu.edu.au/student.projects/canberra/working_html/homepage.html

http://www.cultureandrecreation.gov.au/articles/canberra/

http://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Canberra

WASHINGTON DC

http://www.dcpages.com/history

http://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Washington%2C_DC

BRASILIA

http://www.edlp.com/arquitecto.php?id=2744

http://www.infobrasilia.com

LONDRES

http://www.britainexpress.com/London/history-of-london.htm

http://en.wikipedia.org/wiki/History_of_London

GENERAL

http://www.unhabitat.org/downloads/docs/2551_58814_overview.doc

 

Manuel Mariano Silva


Partes: 1, 2


 Página anterior Volver al principio del trabajoPágina siguiente 

Comentarios


Trabajos relacionados

Ver mas trabajos de Estudio Social

 

Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.


Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.