Los grandes diarios de calidad británicos han integrado en muy poco tiempo el Periodismo 3.0 por la gran crisis de difusión y credibilidad que padecen, pero también gracias a su vieja cultura democrática. Medios muchas veces acusados de elitistas han comprendido el poder de acercar e integrar a los lectores en la información [2].
Los medios y las autoridades británicas sabían que nadie detendría a los ciudadanos, lanzados al asalto de la información y que no están dispuestos a renunciar a un espacio recuperado después de mucho tiempo de haberlo perdido.
Los ciudadanos se han convertido en vigilantes de los medios. La desconfianza anida bajo las conversaciones del ciberespacio. El público no se fía de la autoridad y las intenciones de la prensa y sus primeras víctimas han sido políticos y periodistas. Los casos de Dan Rather y los falsos registros militares de George W. Bush, el ex jefe de noticias de la CNN Eason Jordan y sus críticas al comportamiento del ejército norteamericano en Irak o el escándalo de las acusaciones racistas del senador Tren Lott no son únicos [3].
En España el diario El País tuvo que retirar una campaña promocional con imágenes del 11S por la presión de la blogosfera. Más recientemente, en mayo de este año, otro anuncio homófobo en el mismo diario hubo de ser retirado por la presión de la blogosfera [4] y varios grupos ciudadanos.
Los blogueros son vigilantes del periodismo. Vigilan a los medios como los medios vigilan a los poderes, según su definición clásica del rol de watchdog de la prensa en la democracia. Por eso lo mejor es ser blogger friendly y acercarse a los periodistas ciudadanos con humildad y simpatía [5]. Con estrategias de marketing participativo y de fuente abierta [6] se logra penetrar en la conversación y, por tanto, mayor difusión e influencia de los contenidos en la Red Mundial Viva (Alan Searls acuñó el término [7] y Technorati lo ha convertido en su lema [8], la web semántica (semantic web).
El Periodismo 3.0 es el nuevo periodismo desde el margen[14] (http://www.fp-es.org/abr_may_2005/story_8_23.asp). Fronterizo con el activismo político y social. Al borde de la información y la opinión[15] (http://www.journalism.co.uk/features/story604.html). Con la amenaza de sumirse en el solipsismo de élites tecnológicas y sociales y sin control sobre los contenidos. Uno de los mayores desafíos de este nuevo periodismo es no acabar como sus antecesores y romper la brecha, expandirse al máximo para lograr no un mayor número de obras, sino mayor número de voces. El Periodismo 3.0 recoge algunas de las características de las mayores revueltas del siglo pasado contra la concepción tradicional de la información y, sobre todo, de la posición del autor, la subjetividad y su empleo y el cuestionamiento de la objetividad. Pero también del cambio en las estructuras y el estilo de la información[16] (http://www.theatlantic.com/issues/72may/newjournalism-p1.htm). Lo que ha sido descrito como "una verdad más grande de la que es posible a través del respeto al estilo rígidamente organizado de las viejas formas"[17] (http://abrahamson.medill.northwestern.edu/WWW/Articles/NewJournEAJ.htm), la rebelión contra el sumario lead y la pirámide invertida que vuelve a convulsionar el periodismo mundial, especialmente desde que la prensa (diarios y revistas) han asumido que su labor principal ya no es publicar noticia tras noticia. Cuando Tom Wolfe explica las bases de ese nuevo periodismo piensa en el reportaje y lo incluye en la tradición del periodismo literario norteamericano[18] (http://www.nieman.harvard.edu/narrative/index.html), lo que ha llamado con acierto The Art of Fact. Las noticias eran otra cosa, pero con el Periodismo 3.0 las noticias están al alcance de los ciudadanos que participan en medios hiperlocales o retratan todo tipo de acontecimientos con las cámaras de sus teléfonos móviles y que ya no se conforman con ver la realidad y esperar a que los medios se la cuenten: prefieren contarla ellos mismos gracias a las herramientas digitales. El periodismo gonzo
(http://en.wikipedia.org/wiki/Gonzo_journalism) ametralló el sueño americano[19] (http://www.gonzo.org/)[20] (http://www.cjr.org/issues/2005/3/hst.asp). Antes lo había hecho el nuevo periodismo (http://en.wikipedia.org/wiki/New_Journalism) de Tom Wolfe[21] (http://abrahamson.medill.northwestern.edu/WWW/Articles/NewJournEAJ.htm), Jimmy Breslin o Norman Mailer[22] (http://www.pbs.org/wnet/americanmasters/database/mailer_n.html). Truman Capote[23] (http://www.pbs.org/wnet/americanmasters/database/capote_t.html) había sido su gran inspirador. El autor escribió In cold blood (http://www.louisville.edu/a-s/english/subcultures/ideas/buzzpounds/pouncapote.html) la historia del asesinato de una familia en Kansas y cambió el periodismo para siempre[24] (http://www.salon.com/ent/masterpiece/2002/01/22/cold_blood/). La rebelión contra la objetividad llevó al escritor a encabezar las manifestaciones contra la guerra o a aspirar a la alcaldía de Nueva York. Nada de ser neutrales, de quedarse al margen. La información animaba a la acción. Tom Wolfe aterrizó a trompazos en la sacrosanta reliquia de la literatura norteamericana, The New Yorker, dirigida entonces por el todopoderoso William Shawn (http://en.wikipedia.org/wiki/William_Shawn)[25] (http://www.theatlantic.com/issues/98apr/frazier.htm)[26] (http://slate.msn.com/id/3066/), para denunciar la esclerosis obsequiosa del establishment literario. Más tarde hurgaba en el sueño de la izquierda exquisita y rompía el mito. ¿Distancia entre el periodista y la información? Al cuerno. "¿Quién dice que un buen diario tiene que ser aburrido?". Fue el grito de guerra de Jim Bellows (http://en.wikipedia.org/wiki/Jim_Bellows), director del New York Herald Tribune e impulsor del nuevo periodismo. Bellows afirma en The Last Editor (http://www.thelasteditor.com/) que "los diarios son ahora demasiado mansos y se necesita más gente con
pasión, deseosa de arriesgarse y comprometerse". Bellows desafió a los grandes y acabó en la Red con Prodigy, pionero de los servicios electrónicos. Le atrapó la inmediatez de la respuesta del público en el ciberespacio. Esa interactividad anima a los creadores de los medios sociales. La información vive en la Red a través de la conversación. El mensaje se vuelve dinámico porque los contenidos no están acabados hasta que los lectores los completan. La aparición del ciberperiodismo hizo pensar enseguida a muchos en sus posibilidades para el nuevo periodismo. Joshua Quittner (http://hotwired.wired.com/People/Bios/Quittner.j/index.html) sumó en 1995 una nueva senda al nuevo periodismo en 1995. Lo llamó The Way New Journalism (http://hotwired.wired.com/i-agent/95/29/waynew/waynew.html) y lo explicó en un artículo repleto de la fascinación hipertextual y multimedia de la entonces casi primitiva web. Para Quittner los nuevos medios digitales sumaban cinco características al nuevo periodismo: • la sorpresa de la multimedia y la interacción con las páginas y otros usuarios • la necesidad de una narrativa más breve para leer en pantalla y evitar la sobreabundancia digital • el uso de una voz más humana, más confiable • el enorme poder del hipertexto para navegar por los contenidos y seguir los hilos de la información y la conversación • la interactividad rápida y poderosa con los lectores, que cambia para siempre a los periodistas que la experimentan. Ese mismo año de 1995 unos cuantos pioneros celebrarían una conferencia (http://www.journalism.sfsu.edu/www/spj/spj.htm) para analizar y debatir los cambios que Quittner introducía en el estilo y la forma de hacer periodismo[27] (http://journalism.nyu.edu/pubzone/ReadMe/article.php?id=156).
El Periodismo 3.0 crece, en voces y en audiencia. Alrededor de 190.000 navegantes españoles publican blogs ( 3%) y uno de cada diez los leen (más del 11%), según el Estudio General de Medios[28] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/02/crecen-los-blogs-y-sus-lectores.html). Ocho millones de norteamericanos (7% de los navegantes) han creado bitácoras[29]
(http://periodistas21.blogspot.com/2005/01/la-blogosfera-se-expande.html) y tres de cada diez (28%) internautas leen blogs[30] (http://www.pewinternet.org/pdfs/PIP_blogging_data.pdf). A mediados de 2005 ya 50 millones de norteamericanos leen blogs y uno de cada tres internautas los visita habitualmente (comScoreBlogReport.pdf) (http://www.comscore.com/blogreport/comScoreBlogReport.pdf). Los lectores de blogs son más pudientes y jóvenes que el internauta medio. Se conectan mayoritariamente a través de banda ancha. Aquí aparece un nuevo peligro de brecha digital. Sólo en Francia hay ya más de un millón de bitácoras.
A mediados de 2005 Technorati registra ya más de 14 millones de bitácoras (http://www.sifry.com/alerts/archives/000332.html) y la blogosfera se dobla cada cinco meses y medio, un crecimiento viral que refuerza la idea del ansia de comunicación de muchas personas. Si el lema del tiempo de la televisión era que todo el mundo merecía su minuto de gloria, en la era de la red social todos los ciudadanos merecen su propio blog como extensión virtual de su personalidad, intereses y destrezas comunicativas. Tienen nanoaudiencias (http://periodistas21.blogspot.com/2004/07/el-impacto-de-los-medios-sociales.html), pero algunos ya superan a revistas digitales y a las ediciones en la Red de pequeños diarios. La World Wide Web se ha convertido en la World Live Web, una conversación viva atractiva, sobre todo, para jóvenes acomodados con alta formación, el público que más deserta de los medios tradicionales. Algunos blogs comienzan ya a igualar a los grandes medios en influencia (http://www.sifry.com/alerts/archives/000336.html) en la Red y algunas bitácoras tienen grandes audiencias (pdf) (http://www.comscore.com/blogreport/comScoreBlogReport.pdf). La aparición del negocio en la blogosfera y la atención prestada a algunos hace que comiencen a comportarse como medios y a tener sus mismos condicionantes y defectos [31] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/06/el-futuro-de-los-blogs-comerciales.html), a pesar de los intentos de algunos precursores como Jeff Jarvis [32] (http://www.buzzmachine.com/index.php/2005/08/08/media-no-more/). La mayoría de los blogs españoles
no superan el millar de visitas diarias, que bajan a más de la mitad los fines de semana. Las bitácoras más famosas de la blogosfera hispana tienen de 1.000 a 6.000 visitas diarias, pero son muy pocas[33] (http://blogometro.blogalia.com/). "Las noticias son producidas por gente normal que tiene algo que decir y mostrar. Ya no son sólo difundidas por los medios oficiales que han decidido tradicionalmente cómo será el primer esbozo de la historia. Ahora el primer borrador de la historia lo escribe la antigua audiencia". Así explica el fenómeno Dan Gillmor[34] (http://wethemedia.oreilly.com/), periodista, bloguero y profeta del Periodismo 3.0. El público se ha lanzado a la conquista de los medios. Ya nadie quiere ser informado y callar. Muchos quieren hablar, difundir su propia información, y algunos lo hacen con especial destreza. El periodismo profesional se siente amenazado y no es para menos. Cuando la gente se lanza a hacer periodismo gracias a los medios sociales y a los instrumentos de publicación de ciberinformación los periodistas tradicionales ya pueden atender[35] (http://www.apmadrid.es/Publicaciones/Libros/Relacion/Cuadernos/Numero_2/03.Varela.pdf).
Estos periodistas ciudadanos son herederos de la otra gran corriente del periodismo del siglo XX,
representada por John Dewey (http://www.iep.utm.edu/d/dewey.htm) (organic democracy
(http://www.scottlondon.com/reports/dewey.html), filosofía política
[36] (http://plato.stanford.edu/entries/dewey-political/)), que mantuvo una
polémica de un cuarto de siglo con Lippmann y desembocaría en
el periodismo cívico (civic o public journalism (http://www.pewcenter.org/))
y que entiende el periodismo como un arte democrático[37] (http://www.amazon.com/
Dan Gillmor titula De Tom Paine a los blogs y más allá el primer
capítulo de su libro We the Media (http://wethemedia.oreilly.com/), uno
de los compendios canónicos del nuevo movimiento. Richard Rorty (http://plato.stanford.edu/entries/rorty/),
filósofo posmoderno norteamericano, heredero del pragmatismo de Dewey,
es citado a menudo como el teórico de una nueva concepción de
la verdad que afecta radicalmente a la información: la verdad es imposible
sin un acuerdo entre los miembros de una comunidad que buscan soluciones prácticas
en su visión de la realidad (framing[39] (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0521436796/
sobre una experiencia compartida para mantener esa comunidad en el tiempo[41] (http://www.colorado.edu/communication/meta-discourses/Theory/carey.htm). Así permanecen se reproducen viralmente las comunidades virtuales (http://www.rheingold.com/vc/book/). El objetivo del periodismo cívico y del Periodismo 3.0 es la acción, la resolución de problemas apoyada en el criterio social. No busca la contemplación y la reflexión democrática, sino la acción política. Utilizar la información para intervenir y cambiar la vida social, comunitaria y política. La dimensión útil de la información se convierte en indispensable para mantener a los ciudadanos interesados en ella. El Periodismo 3.0 es acción social y política, no sólo relato de los hechos y sus practicantes son activistas, habitantes de la opinión pública crítica e ilustrada que desde la Escuela de Frankfurt describía Jürgen Habermas unos años después de Dewey.
Este nuevo periodismo es la manifestación informativa de la Política
3.0 (http://periodistas21.blogspot.com/2004/03/poltica-3.html), definida por
la globalización, la estructura de redes e internet, presentes en los
últimos fenómenos globales, de la economía al terrorismo.
La estructura de la Política 3.0 gira alrededor de la democratización
y la globalización: de la información, las ideas, el dinero, el
trabajo y el terror. Es el sistema operativo público de la globalización[42]
(http://www.thomaslfriedman.com/lexusolivetree.htm). La Política 3.0
es platónica, no aristotélica. Es de ideas, no de hechos. De fines,
no de mecanismos y confía en la construcción social de la realidad:
la cueva de Platón es la blogosfera (http://es.wikipedia.org/wiki/Blogosfera).
También es platónica por su trasfondo moral, teleológico:
la búsqueda de un fin superior, de un bien. De ahí la poética,
el arte democrático que se ha convertido en conversación en el
ciberespacio gracias a los medios sociales. Y los protagonistas de esa revolución
son superusuarios que entablan diálogos para cambiar el mundo y sus propias
vidas. Jay Rosen describía[43] (http://www.amazon.com/exec/obidos/
En los medios sociales subyace
un ansia de encontrar de nuevo la voz humana. No toda la blogosfera es tan activista
y política. También hay un universo de comunicación interpersonal.
Las bitácoras personales, donde se hace pública la vida y pensamientos
de sus autores, son un fenómeno que enlaza con los chats, la mensajería
instantánea y las nuevas formas de relación en red. Los medios
sociales permiten dirigirse a todo el orbe y a la vez entablar conversaciones
de persona a persona. Dicen los redactores del Cluetrain Manifesto (http://www.cluetrain.com/)
que "la gente se reconoce por el sonido de la voz" y en esa vuelta
a la comunicación interpersonal, a la confianza, reside gran parte del
poder del marketing y el periodismo de fuente abierta. La tecnología
digital ha permitido romper el patrón del broadcasting, la comunicación
de masas, de uno a muchos, y sustituirla por un modelo distribuido[49] (http://dangillmor.typepad.com/dan_gillmor_
"Las conversaciones entre humanos suenan humanas y deben ser conducidas con voz humana". La tesis del manifiesto del marketing de fuente abierta es suscrita y demandada por Rosen y Gillmor para el periodismo. Encontrar y reconocer la voz humana para sustituir la autoridad por la confianza entre personas que informan y opinan con transparencia. "El periodismo es una conversación", dice Gillmor imitando la tesis anterior y reclama la irrupción del público como una oportunidad para los periodistas, que deben participar y animar el diálogo. La interactividad se convierte en un elemento esencial de la información. El mensaje informativo no está acabado hasta tener la respuesta del público, que ayuda a mejorar las noticias y a modelar el criterio periodístico. Los informadores ya no pueden ser sordos a las voces del público, porque a través de internet y de las comunidades virtuales se juegan su prestigio y su capacidad de influir y mantener su voz en las conversaciones informativas.
La aparición del Periodismo 3.0 coincide con una crisis general del consumo de información. Las noticias se
han convertido en un commodity (http://periodistas21.blogspot.com/2004/04/los-gratuitos-y-la-poltica-aumentan-el.html),
una materia prima con la que se elaboran otros productos más complejos,
con mayor valor añadido. La información y los contenidos están
por todas partes y se regalan con otros productos y servicios. La explosión
de la información gratuita –en la Red, en la prensa gratuita, con los
programas peer to peer (http://en.wikipedia.org/wiki/Peer_to_peer), etc.- convencen
a la audiencia de que no es necesario pagar por la información. Michael
Wolff, uno de los más agudos observadores de la explosión de los
Big Media y de la convergencia entre medios y tecnología lo explica[54]
(http://periodistas21.blogspot.com/2004/01/citas-autumn-of-moguls-michael-wolff.html):
"El precio del contenido sigue cayendo. No sólo en música,
donde el precio de la oferta (on line) se aproxima a cero. También en
la televisión por cable, donde cientos de cana-les y de contenidos premium
son sólo un poco más caros de lo que cuestan un puñado
de canales. Y también en la nueva estrategia de las grandes cadenas de
distribución de ofrecer DVD´s de bajo precio, así como la ya larga
práctica de enormes descuentos en el precio de suscripción de
las revistas, casi gratis, y en la presión para la rebaja sin descanso
de las una vez onerosas bases de datos especializadas. La información
es en todas sus formas cada vez más barata y más barata. Esta
es la razón principal: cuanto más accesible es el contenido, menos
valor tiene"[55] (http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/
En 1970 más del 77% de los norteamericanos leían diarios y ahora
lo hacen sólo algo más de la mitad[56] (http://www.naa.org/info/facts04/readership-audience.html).
La difusión de los diarios está estancada o en recesión
en el mundo con la excepción de los países en desarrollo. La audiencia
de los diarios digitales creció en 2004 un 32% y registra un aumento
de un 350% en los últimos cinco años[57] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/05/
ciberciudadanos consumidores intensivos de información multimedia y expertos en el uso de los medios y herramientas sociales capaces de comunicarse, actuar y liderar a comunidades virtuales para crear estados de opinión y promover la movilización social. Algunos de esos ciudadanos tienen buenas intenciones, otros no tanto. En un mundo saturado de medios e información, la comunicación interpersonal (http://periodistas21.blogspot.com/2004/03/los-superusuarios-confan-en-el-boca.html) se consolida como la más influyente, según los últimos estudios de Uso Simultáneo de los Medios (http://www.mediacenter.org/mediamorphosis/bigresearch/): los usuarios multimedia consumen televisión, diarios, radio e internet al tiempo que hablan por teléfono o escriben correos electrónicos. Un 70% de la audiencia consume varios medios al mismo tiempo. Los lectores de diarios electrónicos son también los ciudadanos más activos en política (http://periodistas21.blogspot.com/2004/05/los-superusuarios-son-los-votantes-ms.html). Un 29% de los visitantes de las webs de los diarios se consideran muy interesados en asuntos de gobernación, política y elecciones, según un reciente informe de la National Association of Newspapers (NAA) (http://www.naa.org/) norteamericana. Y esos superusuarios confían sobre todo en el boca a boca (http://periodistas21.blogspot.com/2004/03/los-superusuarios-confan-en-el-boca.html), en las recomendaciones de unos a otros. Así han surgido fenómenos como el triunfo de ciertas marcas y productos comerciales poco anunciadas pero difundidas o la sorpresiva irrupción política de Howard Dean (http://www.democracyforamerica.com/) en las primarias demócratas de 2004, cuando una campaña dirigida por Joe Trippi (http://www.joetrippi.com/) cambió la forma de recaudar dinero de los candidatos y de movilizar a los seguidores y votantes gracias a los blogs y a las redes sociales con las que se convocaron cientos de actos de campaña gracias a la iniciativa de los propios internautas.
La mayoría de los superusuarios son hombres, menores de 30 años y se conectan mayoritariamente a la Red por banda ancha. Son los líderes de las comunidades virtuales, ejercen como guías y prescriptores. Desempeñan ese papel gracias a la confianza que generan en el resto de miembros de la comunidad. La mayoría tienen su propia bitácora o están relacionados con los medios, los movimientos sociales y la política. La influencia de sus autores se extiende por toda la Red gracias a los enlaces y comentarios. "La unidad básica de organización en una democracia extrema es el activista (superusuario), un ciudadano preocupado por un asunto por el que está dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo para desarrollarlo en una política relevante". Dicen los autores de Extreme Democracy (http://www.extremedemocracy.com/), un libro en el que se explica la teoría de la nueva democracia basada en el activismo digital.
Medios sociales, información y tecnología son inseparables y el nuevo desafío es evitar la aparición de otra brecha digital (http://en.wikipedia.org/wiki/Digital_divide) que ahonde la fractura en la participación política que sufren muchas sociedades. Pero, ¿es todo política en la blogosfera? No, ni mucho menos, pero crean una nueva política que potencia los elementos sociales e individuales frente a los institucionales y al cerrado círculo de la democracia representativa. Los políticos no podían estar al margen. Si Howard Dean fue el precursor, a partir de entonces todos han intentado no quedarse atrás. Si en marzo de 2004 los medios sociales hicieron su irrupción en la política real, 2005 es el año de los blogs políticos (http://periodistas21.blogspot.com/2005/03/el-ao-de-los-blogs-polticos.html).
El despegue de los blogs como herramienta política
tiene varios estadios o fases: 1. Blogs personales ejercen de prescriptores
políticos alternativos a los medios tradicionales. 2. Surgen comunidades
de ciudadanos que discuten espontáneamente acontecimientos políticos
a través de los medios participativos. 3. Aparición de comunidades
políticas afines ideológicamente alrededor de medios sociales.
4. Los políticos utilizan los medios sociales como herramientas de comunicación
y marketing político. Las tres primeras fases se habían cumplido
ya en España en los últimos tres años, especialmente. La
cuarta apareció con fuerza en la campaña para las elecciones autonómicas
vascas y volvió a hacerlo en las elecciones gallegas. En una y otra los
principales candidatos escribieron blogs y en la campaña en Galicia los
medios sociales utilizaron a fondo la multimedia para difundir su mensaje político.
Como había ocurrido en la última campaña presidencial norteamericana,
cuando la música y el cine se unieron contra la candidatura del presidente
George W. Bush[59] (http://periodistas21.blogspot.com/2004/10/msica-y-cine-contra-bush.html),
en Galicia varios colectivos se unieron en ¡Hai que botalos! (http://www.haiquebotalos.com/),
una iniciativa que difundió varios cortometrajes críticos con
los 16 años de Manuel Fraga[60] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/06/fraga-non-acouga-co-cine.html)
en la presidencia de la Xunta de Galicia. La campaña[61] (http://periodistas21.blogspot.com/2005/06/
Juan Varela,
español, periodista y editor del blog
periodistas21.blogspot.com
juan-varela[arroba]telefonica.net
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