Muchas han sido las formas de comunicación que el hombre ha empleado durante todas las etapas de su desarrollo; pero el surgimiento del lenguaje significó un momento culminante en este proceso.
En sus obras, Engels dedicó gran atención a los problemas del lenguaje, particularmente a lo relativo a los problemas del surgimiento, carácter y evolución histórica de este, con lo cual sentó las bases para una concepción dialéctico- materialista de la evolución lingüística. Concibió siempre el lenguaje como un hecho socio-histórico, de ninguna manera como un hecho natural o como algo celestial y enigmático.
Esto se evidencia en El Papel del trabajo en la transformación del mono en hombre cuando asevera: "(…) En resumen, los hombres en formación llegaron a un punto en que tuvieron necesidad de decirse algo los unos a los otros. La necesidad creó el órgano: la laringe poco desarrollada del mono se fue transformando, lenta pero firmemente, (…). La comparación con los animales nos muestra que esta explicación del origen del lenguaje a partir del trabajo y con el trabajo es la única acertada[1]
Engels veía el lenguaje como expresión y producto de la actividad social del hombre y como factor que junto al trabajo, diferencia cualitativamente al hombre del mundo animal.
Por tanto, a partir de estos planteamientos, es posible concluir que el papel del trabajo en el origen y desarrollo de las relaciones sociales en la comunidad primitiva se halla orgánicamente ligado al origen y desarrollo del lenguaje en las etapas más tempranas del desarrollo social.
Muchos siglos se necesitaron para que el lenguaje continuara enriqueciéndose y surgiera la necesidad de otros modos de comunicación. A esta necesidad debemos el surgimiento de la escritura, que también atravesó un prolongado proceso evolutivo, desde el primer escrito que se conoce, anterior al 3000 a.C y atribuído a los sumerios de Mesopotamia, hasta llegar a lo que es hoy.
Una reflexión sobre el fenómeno de la escritura exige un examen de su concepto, pues muchos son los criterios que se manejan en torno a este. Sirvan las siguientes a manera de ejemplo:
"Escritura, método de intercomunicación humana que se realiza por medio de signos gráficos que constituyen un sistema"[2].
"…En un sentido amplio la escritura se define como la representación del pensamiento y del lenguaje humanos a través de signos"[3].
Escritura es un "sistema de signos utilizado para escribir. Escritura alfabética, silábica, ideográfica, jeroglífica[4]
También contamos con definiciones tan poéticas como la ofrecida en el siglo XVIII por el filósofo francés Voltaire cuando afirmó:
"La escritura es la pintura de la voz; mientras más se le parece mejor es"[5].
Estas definiciones tienen en común que todas, de algún modo, identifican a la escritura con un sistema convencional de signos gráficos destinado a la comunicación humana.
Pero cuando hablamos de signos gráficos no podemos ignorar la escritura alfabética, la cual representa una verdadera revolución en la historia y la expansión de la escritura, dada su posibilidad de adaptación a varios idiomas y la relativa sencillez y facilidad con que puede ser asimilado.
Pero, lamentablemente, en nuestro alfabeto español no existe la proporción de un sonido = un signo, y tenemos muchos ejemplos que corroboran esto. Este es el caso de los fonemas b/v, s/c/z/x, g/j, ll/y, k/q, en los que un mismo sonido puede ser representado por más de un signo. De ahí que surja el complicado proceso de aprender a escribir teniendo en cuenta la ortografía, al decir de la RAE: "Parte de la gramática, que enseña a escribir correctamente por el acertado empleo de las letras y de los signos auxiliares de la escritura"[6].
Otros autores añaden a esta definición un elemento muy importante: "(…) la combinación exacta de los signos de la escritura, conforme a códigos convencionales, históricos, es ortografía (…)"[7].
Por otra parte se plantea: "Ortografía, palabra derivada del griego órthos, correcto, y graphé, escritura, designa la parte de la gramática que fija el uso correcto de las letras y de los signos gráficos en la escritura de una lengua cualquiera en un tiempo concreto"[8].
Se trata de la alusión al contexto histórico-social y esto se debe a que, evidentemente, el lenguaje no se detuvo ni se detiene en el tiempo, sino que por el contrario, como fenómeno socio-histórico continúa su curso evolutivo; por lo que, necesariamente, los códigos convencionales de la escritura están obligados a ser dinámicos, cambiantes. Es por este motivo que la profesora Rosario Mañalich, ha planteado: "(…) nuestra escritura correcta de hoy no será la de mañana, como no lo es hoy la norma ortográfica de ayer"[9].
Este planteamiento puede ser ejemplificado con un fragmento del prólogo del libro Gramática de la lengua castellana, escrito en el siglo XV, específicamente en 1942, por Elio Antonio de Nebrija, quien fija con él la primera norma ortográfica y donde se puede notar la diferencia entre esta y la ortografía actual:
"Cuando en Salamanca di la muestra de aquesta obra a Vuestra Real Majestad, i me pregunto que para que podia aprovechar, el mui reverendo padre Obispo de Avila me arrebato la respuesta, i respondiendo por mi dixo: que, despues que Vuestra Alteza metiesse debaxo de su iugo muchos pueblos barbaros i naciones de peregrinas lenguas, entonces por esta mi Arte podrian venir enel conocimiento della, como agora nos otros deprendemos el arte dela gramatica latina para deprender el latin[10]
A pesar de que el avance incontenible de la ciencia y la técnica, los aportes de otros idiomas y el desarrollo de la humanidad producen un aumento del léxico de forma acelerada que hacen evidentes las diferencias entre la lengua oral y la escrita, la trascendencia de las dos últimas definiciones citadas es considerable, porque superan la rigidez en la relación entre sonido y signo.
De ahí la enorme importancia que debemos concederle a la ortografía si verdaderamente la asumimos como norma común de nuestra lengua, con el fin de conservar la unidad de su expresión escrita.
En este sentido Francisco Alvero señala: "Es necesario (…) saber escribir y escribir correctamente. Tus escritos, en tu ausencia, hablan por ti; ellos son tus embajadores, tus enviados. Procura, pues, vestirlos adecuadamente. El traje no lo es todo; pero… así te recibirán cual te presentes[11]
Pero, tristemente la importancia del dominio de la ortografía varía de un sujeto a otro, partiendo del respeto que cada cual sienta por él como parte de su identidad; respeto que conduce la auténtica motivación para resolver las deficiencias ortográficas que se tengan. Se hace necesario, entonces, que nuestra labor como docentes comience por demostrar a los alumnos que, para ser mejores ciudadanos, es preciso proteger nuestra lengua materna usándola debidamente y que si "(…) la lengua española es de todas las lenguas vivas la menos imperfecta para hablar con Dios"[12], como alguien escribió alguna vez, y que si nuestro espacio sociocultural nos ha permitido disfrutar de ese regalo, entonces cada uno de nosotros debe implicarse en contribuir a su mantenimiento, para disfrutar mejor de esa lengua que parece música cuando halagamos o perdonamos, y fusta cuando es necesario.
Muchos pedagogos cubanos han convertido en centro de su atención el perfeccionamiento de la enseñanza de la lengua materna y para nadie es un secreto que estas limitaciones no encuentran solución con el auxilio de métodos memorísticos, artificiosos, incoherentes y arbitrarios; todo lo cual hace que el aprendizaje ortográfico, lejos de producirse de una manera agradable, interesante y motivadora, se convierta en un verdadero conflicto para los estudiantes.
Por estos tiempos se habla mucho del empleo del ordenador para contribuir al desarrollo intelectual del alumnado, dado su impacto en el sistema educacional y el amplio giro que han propiciado en las formas tradicionales de enseñar y aprender; pero cuando se trata de la ortografía, es preciso que seamos cuidadosos en su uso.
El trabajo con procesadores de texto y su corrector ortográfico permiten un acercamiento a la cuestión de "escribir correctamente" de un modo, aunque no absoluto, más dinámico y autónomo.
Según Antonio M. Bator los procesadores de textos constituyen "una herramienta poderosa que ha cambiado nuestras relaciones con la palabra escrita"[13].
También la profesora María Luz Piñeyro, expone que "…escribir con el procesador no es algo artificial, agregado al proceso de escritura, sino que merece ser analizado dentro del mismo proceso"[14].
En una entrevista al diario "El Tiempo" Gabriel García Márquez dijo, después de haber escrito El Amor en los Tiempos del Cólera utilizando una computadora: "…si me hubieran dado la computadora hace 20 años, tendría 2 veces más libros escritos".
Cada uno de estos planteamientos nos permite comprender la dimensión de las facilidades que, desde todos los puntos de vista, ofrece el empleo de una computadora en el proceso de construcción de un texto.
Conociendo que "(…) los procesadores de textos son un conjunto de programas que permiten, como funciones básicas, crear, corregir, modificar, manipular, almacenar e imprimir textos en formato digital"[15], consideramos que el dominio de esta herramienta posibilita el desarrollo de las distintas fases de la creación de un texto, minimiza el tiempo empleado en su confección y permite mejorar su calidad de manera rápida y eficaz, sin necesidad de un consumo excesivo de materiales y energía física.
El uso de los correctores ortográficos y gramaticales es debatido. Sin ánimo de polemizar, planteamos que somos partidarios de su uso para contrarrestar las limitaciones ortográficas y creemos que este reporta muchos beneficios, pero también, creemos que cada docente debe decidir su uso o no, de acuerdo con lo que juzgue conveniente.
Hemos podido comprobar que los correctores ortográficos disfrazan una serie de limitaciones que, a su vez, devienen insuficiencias didácticas que no los hacen aptos para potenciar el aprendizaje de la ortografía, a pesar de que existe la tendencia a considerar que si el corrector ortográfico no señala ningún error, es porque no lo hay y, con frecuencia, se da por terminado un documento de texto plagado de faltas ortográficas, con la certeza de que no las tiene.
En este sentido el DrC. Danilo Quiñones ha planteado: "(…) no se pueden perder de vista las tendencias a sobredimensionar la tecnología por parte de algunos alumnos y maestros más jóvenes, lo que puede tornarse nocivo para la socialización del aprendizaje en los diferentes grupos, ya que algunos alumnos, pueden llegar a pensar que en la interacción directa con la computadora y otras fuentes, estaría la solución de sus problemas de aprendizaje, minimizando la acción orientadora del maestro y la ayuda que otro de sus compañeros le pueda brindar"[16].
Independientemente de que unos correctores ortográficos superen a otros en determinados aspectos, de manera general todos operan de la misma manera sobre una base de datos que llevan incorporada y que incluye algunas normas ortográficas, un banco de palabras que pueden ser superiores o inferiores en cantidad y un diccionario de sinónimos.
Pero, realmente ¿Hasta dónde nos puede ayudar el empleo de los correctores ortográficos?
A continuación explicaremos, teniendo en cuenta diferentes niveles de análisis de la lengua, hasta dónde llega la ayuda y comienzan las limitaciones de los correctores ortográficos.
Ortográficamente, el aporte más notable es el corrector de palabras. El software contiene diccionarios (en varios idiomas) con amplios vocabularios que pueden emplearse en forma automática para revisar cualquier texto escrito en la computadora y corregir los errores tipográficos, ortográficos y de acentuación, etc. que subraya con una línea de color rojo. El verificador de ortografía es rápido y minucioso. Con frecuencia, reconoce errores que de otra manera deberíamos buscar personalmente. Localiza palabras mal escritas y otras que no están en el diccionario.
La computadora señala el error para llamar la atención del usuario sobre este; al hacer clic derecho, aparecerá un menú contextual que ofrecerá diferentes opciones. Pero es ahí donde comienzan las limitaciones si los conocimientos ortográficos del usuario son restringidos, pues de su selección dependerá la solución de la incógnita.
La opción Agregar al diccionario permite incorporar términos que no estén incluidos en la base de datos, pero esto tiene el inconveniente de que, si no se obra con sumo cuidado, sean incorporadas palabras con errores que el ordenador asimila y luego no son señaladas para su corrección.
Otra limitante tiene lugar con el empleo de palabras homófonas (igual sonido y escritura diferente). En este caso, por aparecer todas en el banco de palabras, no son destacadas en caso de emplearlas incorrectamente y por tanto los errores pasan inadvertidos para el ordenador y para el usuario que no tenga pleno dominio de su lengua materna. Ej. Todos en la caza estaban preocupados.
Otras faltas que el corrector no detecta son, por ejemplo, los acentos diacríticos y los parónimos (palabras semejantes, por su etimología, por su forma o sonido)
Ej. Al preguntarle si vendría, me contesto que sí.
Deben absorber a los inocentes (por absolver)
Un caso muy singular es el uso obligatorio de letra inicial mayúscula inmediatamente después del punto y seguido. Teniendo en cuenta que existen las abreviaturas a las que por regla se les debe colocar punto, debemos tener presente que no necesariamente la palabra siguiente precisa de la mayúscula, por lo que esto no siempre es aplicable. Ej. Ud. ha llegado al lugar de sus sueños.
Algo similar ocurre con los textos escritos en versos. Cada vez que se comience a escribir en una nueva línea, aparecerá mayúscula de manera automática y es de todos sabido que no todos los versos de una estrofa o poema deben comenzar necesariamente con mayúscula, a no ser que por regla sea obligatorio o, como José Martí en sus Versos sencillos, por una cuestión de estilo.
En el nivel sintáctico o gramatical, los procesadores de texto más avanzados incluyen también verificadores de sintaxis y de estilo. Estas herramientas aún son poco prácticas y de uso complicado porque requieren de un dominio muy profundo de la lengua. Quizás, en la próxima década asistamos a grandes progresos debido a la aplicación de la inteligencia artificial a grandes bases de datos lingüísticos.
En estos momentos son muy limitadas las posibilidades de ayuda que puede ofrecernos el corrector desde el punto de vista gramatical, pues no siempre detecta los errores de concordancia, fundamentalmente entre sujeto-verbo y entre sustantivo-adjetivo, además de otras incorrecciones relacionadas con la redacción y el uso de los signos de puntuación.
En cuanto a la puntuación del texto, sólo son detectados los errores cuando el signo en cuestión es separado de la palabra que le antecede y unido a la que le continúa. También cuando se omiten por completo y, por tanto, la oración se hace demasiado extensa lo que la hace confusa y dificulta su comprensión. Pero, una vez colocados, no es posible determinar si están utilizados obedeciendo o no a alguna regla específica. Esto depende del conocimiento y estilo de redacción del usuario.
En cuanto al nivel semántico, debemos considerar que la computadora no "interpreta" lo que el usuario escribe en ella. Para la máquina todo se traduce a listas de ceros y unos. Una palabra o una frase, en cambio, tienen correspondencias y acepciones que en ocasiones están muy lejos de ser particulares o explícitas. Por tanto, para detectar las palabras erróneas los correctores comprueban si las palabras de nuestro documento se encuentran en el diccionario que lleva asociado, junto con algunas reglas gramaticales. Por el momento, no puede discernir el significado de las palabras en cada circunstancia, o sea, podemos escribir una oración completa sin sentido, que si cada palabra está bien escrita, para ella no tendrá ningún problema.
Por ejemplo:
Tu ortografía puede colocarte en la cima de la expresión escrita.
Tu ortografía puede colocarte en la sima de la expresión escrita.
Si se conoce el significado de estos homófonos, no es difícil percatarse de la oposición de sentido que tiene lugar entre ellos, pues se trata de expresiones totalmente opuestas. En este caso es el hablante quien, a partir de un contexto determinado, podrá determinar cuál es el término que necesita para expresar su intención.
Una de las potencialidades de los procesadores de textos que pueden aliviar este engorroso proceso es, precisamente, el diccionario de sinónimos, el cual permite añadir precisión y variedad a los escritos pues ofrece alternativas para palabras que eligió en el documento borrador, pero con las que no está satisfecho. También puede buscar palabras que emanen de los sinónimos que sugiere este diccionario. Si se amplía la búsqueda, hay más posibilidades de acercarse al significado exacto que se está buscando. Pero corresponde únicamente al usuario la selección correcta de aquel que se adecue al contexto en que será utilizado.
Así como el lenguaje es expresión y producto de la actividad social del hombre, la escritura es la representación gráfica del pensamiento y el lenguaje humanos, resultado de un extenso proceso evolutivo de la lengua oral y del obligado requerimiento de nuevas necesidades comunicativas. Pero lenguaje y escritura prosiguen su transformación continua y dinámica y con ella, su enriquecimiento y complejidad. Se trata de una cadena de hechos sociales, históricos, culturales, vistos desde una óptica dialéctico-materialista, que nos conducen a la necesaria convención de normas que regulen y aseguren la armonía de la lengua escrita: la ortografía.
El impacto de las tecnologías de la informática y las comunicaciones en la escuela cubana es significativo en cuanto a la organización del proceso docente-educativo y la eficacia del aprendizaje. Esto demanda la utilización de métodos y estrategias didácticas y científicas para la atención diferenciada de los alumnos, de manera que se reduzcan las diferencias entre ellos y que en estas nuevas condiciones del desarrollo social no se conviertan en un usuarios comunes de las tecnologías, sino que sean capaces de apreciar las verdaderas ventajas que les reportan para su autoaprendizaje, superiores a cualquier criterio tecnocrático y enajenante que pueda inducir a su utilización irracional.
Con la ayuda de los correctores ortográficos podemos evitar errores en nuestros escritos. No obstante conviene saber que estos no son suficiente y que es preciso hacer una revisión personal del documento, pues si no tenemos un conocimiento integral de nuestra lengua que nos permita tomar decisiones precisas, todas estas ventajas pueden volverse en nuestra contra e ir en detrimento de la calidad de nuestros escritos.
1. Alberro, Norma. Lenguaje Y Escritura: Sus Orígenes. info@proyectopsi.com
2. Amat Noguera, Nuria. La Documentación y sus tecnologías. Madrid: Ed.Pirámide, 1994.
3. Bator, Antonio M.. El libro electrónico, el procesador de texto y los cambios cognitivos www.byd.com.ar
4. Colectivo de autores. Elementos de Informática Básica. Editorial Pueblo y Educación. Ciudad de La Habana, 2000
5. Diccionario Filosófico de Voltaire. www.filosofía.org
6. Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. www.rae.es
7. Diccionario de la Real Académica de la Lengua Española, edición de 1970
8. Engels, Federico: El Papel del trabajo en la transformación del mono en hombre.
9. Francisco Alvero Francés: Lo esencial en la ortografía.
10. Gabriel Núñez La ortografía vista desde el prisma de la didáctica www.sapiens.ya.com
11. García Márquez, Gabriel. Declaraciones para 'La Jornada' Congreso de Zacatecas. México, abril de 1997,
12. Gonzále,z Mª. Echauri. ¿Reformar la ortografía o reformar la enseñanza de la ortografía? www.cuadernoscervantes.com
13. Hernández Montoya, Roberto. La gramática imaginaria www.analitica.com
14. Hoffman, Paul. Microsoft Word para Windows a su alcance. México. Ed. Mc. GrawHill, 1993
15. de Lebrija, Elio Antonio. Prólogo del libro Gramática de la lengua castellana, 1942.
16. Manual Básico de Computación. / Lázaro J. Reyes Lombillo...[et al]. LaHabana: Ed. Pueblo y Educación, 1997.
17. Mañalich, Rosario y coautores: Taller de la palabra,
18. Microsoft Corporation. Enciclopedia Encarta 2004
19. Microsoft Corporation.Enciclopedia Encarta 2005
20. Piñeyro, María Luz. Uso del procesador de textos. Corrector ortográfico www.maestrosyprofesores.com.ar
21. Quiñones, Danilo: Hacia un aprendizaje más cualitativo en el contexto de la Ciencia, Tecnología y Sociedad.
Autor:
MsC. Sandra Haidé Martínez Bodaño
Lic. Maricel Salas Gaínza
[1] Federico Engels: El Papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. Pág 6. 2do párrafo
[2] Microsoft Corporation. Enciclopedia Encarta 2004
[3] Lic. Norma Alberro. Lenguaje Y Escritura: Sus Orígenes. info[arroba]proyectopsi.com
[4] Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. www.rae.es
[5] Diccionario Filosófico de Voltaire. www.filosofía.org
[6] Diccionario de la Real Académica de la Lengua Española, edición de 1970
[7] Rosario Mañalich y coautores: Taller de la palabra, p.264
[8] Microsoft Corporation.Enciclopedia Encarta 2005
[9] Rosario Mañalich y coautores: Taller de la palabra.
[10] Elio Antonio de Lebrija. Prólogo del libro Gramática de la lengua castellana, 1942.
[11] Alvero Francés, Francisco: Lo esencial en la ortografía.
[12] Navarro Villoslada, Francisco: De la lengua castellana, como prueba de la ilustración española. http://www.filosofia.org/hem/186/1867c16.htm
[13] Antonio M. Bator. El libro electrónico, el procesador de texto y los cambios cognitivos www.byd.com.ar
[14] María Luz Piñeyro. Uso del procesador de textos. Corrector ortográfico www.maestrosyprofesores.com.ar
[15] Colectivo de autores. Elementos de Informática Básica.
[16] DrC. Danilo Quiñones: Hacia un aprendizaje más cualitativo en el contexto de la Ciencia, Tecnología y Sociedad.
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