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Interpretación histórica de Apocalipsis cap. 12 (página 2)




Partes: 1, 2

La mujer no puede ser la iglesia, porque ésta tuvo su inicio en el día de Pentecostés, después del nacimiento, muerte y ascensión de Cristo. La iglesia no dio a luz al Mesías. Más bien, él fue quien anunció el comienzo de la iglesia (Mateo 16:18; comp. Hechos 1:5; 1 Corintios 12:13). Los eventos de este capítulo, las profecías del Antiguo Testamento acerca de la aflicción de los hebreos antes de la venida del Mesías, y la enseñanza de Jesús que se encuentra en Mateo 24:15 y ss., muestran que la mujer representa a la nación de Israel (comp. los pasajes que hacen referencia a Israel como mujer: Ezequiel 16:8-14; Oseas 2:19-20; Miqueas 4:9-10; 5:2-3, Jeremías 4:31). Las doce estrellas representan a las tribus de Israel (comp. el sueño de José en Génesis 37:9).

El v. 9 claramente identifica al dragón. El símbolo de dragón comunica poder, crueldad, maldad y peligro. Las "siete cabezas", "diez cuernos", "siete diademas" y el color escarlata, lo relacionan con la bestia de 13:1 y 17:3, aunque no son la misma persona. La relación de Satanás con la bestia se estudiará en el cap. 13. Algunos creen que las "estrellas" que él arrastraba representan a los ángeles que lo siguieron en su rebelión contra Dios, pero podrían simbolizar su poder e influencia.

Los vv. 2-5 representan los eventos históricos del nacimiento de Cristo y el propósito de Satanás de obstaculizar el plan de redención, porque el Señor vino para vencer al pecado y las fuerzas satánicas. El v. 5 no relata la vida y muerte de Cristo, sino sólo su nacimiento, su muerte, su destino real y universal, y su ascensión para ocupar su lugar de autoridad. La mención en el v. 6 del período de tres años y medio señala que la visión salta inmediatamente al sufrimiento que tendrá Israel en la futura tribulación, que es el tema del capítulo (comp. vv. 13-17).

Cristo enseñó que a la mitad de la tribulación, cuando el anticristo se apodere de Palestina y profane el templo, habrá una terrible persecución de los judíos y que ellos deberán huir de inmediato a las montañas (Mateo 24:15-21). Entonces, los vv. 1-6 enseñan que la persecución de Israel en el futuro es parte de la campaña que Satanás ha llevado a cabo por muchos siglos para evitar que Dios realice sus propósitos y manifieste su soberanía en la tierra a través de su pueblo escogido y su Mesías.[12]

INTERPRETACIÓN DISPENSACIONALISTA:[13] El pueblo de Israel será evidentemente protegido durante la gran tribulación a través de algún tipo de huida. El desierto puede referirse a Petra en Edom (véanse Dn 11.41; Mt 24.16).

12.7-12 El mismo conflicto espiritual, simultáneo con lo que se relata en vv. 1-6, ahora se describe en el ámbito celestial. Miguel, en la tradición del judaísmo, es uno de los siete arcángeles y el guardián campeón de Israel (véanse Dn 10.13, 21; 12.1; Jud 9). El dragón y sus ángeles fueron derrotados por el advenimiento de Jesucristo (Mt 12.28; 28.18; Lc 10.17-19; Jn 12.31, 32; Col 2.15).

Miguel ocupa un lugar especial en el destino del pueblo de Israel (véase Dn 12.1). Aquí, Miguel participa en la expulsión de Satanás del cielo... a la tierra en medio de la gran tribulación (véase Dn 10.10-14).[14]

Por medio del Anticristo, Satanás dirige su furia primordialmente contra el Cristo, al que trata de eliminar y cuyo lugar quiere usurpar. Antes del nacimiento del Mesías, el diablo había tratado de destruir el linaje de creyentes del cual nacería Jesús, pero fracasó. Luego atacó a Jesús, pero se dio cuenta de que también este ataque acabó en fracaso. Después de esto, comenzó a atacar a sus seguidores que proclamaron y seguían proclamando el nombre de su Señor. Todos estos esfuerzos acabaron también en fracaso, porque Dios protege a su pueblo.

La mujer representa a la iglesia de Cristo en la tierra, cuyos miembros huyen a un lugar que Dios les ha preparado: el desierto.12 La imagen del desierto evoca el relato de la permanencia de cuarenta años de Israel en la península del Sinaí (Dt. 8:2-4), la huida de Elías a ese mismo desierto (1 R. 19:3-8), y la estada de Juan el Bautista en el desierto de Judea (Lc. 1:80). Pablo también pasó tiempo en el desierto, en Arabia (Gá. 1:17-18). Tres factores emergen de pasar tiempo en un desierto: la persona se vuelve completamente dependiente de Dios para poder satisfacer las necesidades materiales y espirituales de la vida; el desierto es siempre un lugar transitorio; y por último, el desierto es un lugar donde Dios forma a su pueblo espiritualmente y lo prepara para su servicio. Así pues, los miembros de la iglesia dependen de Dios para que sea su proveedor y protector; también se dan cuenta de que su permanencia en la tierra no es sino transitoria; y saben que están siendo formados para deberes más amplios. Así como el tiempo que pasó Israel en el desierto del Sinaí fue transitorio mientras los israelitas anhelaban vivir en la tierra prometida, también la iglesia hoy, que está esperando en la tierra, ansía estar con Cristo para siempre (véase 2 Co. 5:6-8).

Dios prepara un lugar de protección y alimento para la iglesia por 1,260 días. Aunque sus miembros sufren opresión y persecución, Dios nunca permite la aniquilación de la iglesia. La cifra 1,260 se aplica a los dos testigos que recibieron poder para profetizar por ese lapso de tiempo (11:3). Así pues, la referencia a la mujer en el desierto concuerda con los dos testigos que profetizan, lo cual significa que los testigos y la mujer representan a la iglesia.13

El número 1,260 dividido por treinta es igual a cuarenta y dos meses, que es el lapso de tiempo en que los gentiles podrán pisotear el atrio exterior del templo (11:2). El período durante el cual la iglesia puede dar testimonio del Señor es desde el día de la ascensión de Jesús hasta cuando regrese. A la bestia en la tierra se le ha dado una boca para blasfemar el nombre de Dios y para ejercer autoridad por un período de cuarenta y dos meses (= 1,260 días). El diablo, por tanto, ha recibido exactamente el mismo lapso de tiempo que la iglesia en la tierra. En resumen, el significado de estos números en los capítulos 11 y 12 es el mismo.[15]

Al ser arrebatado el niño (v. 5), Juan afirma la victoria del Mesías ungido de Dios sobre las pretendidas estrategias satánicas para destruirlo. El hijo mesiánico nace, cumple su misión, es librado del dragón y ocupa su sitio en el trono. Luego (v. 6) se observa que el dragón, luego de ver frustrados sus intentos de destruir al Mesías, ahora arremete en contra de la mujer. También fracasa en este intento porque Dios protege y preserva a la mujer del mismo modo como lo había hecho con el Mesías. La opinión de la mayoría de los estudiosos de las Escrituras es que el desierto es símbolo de un sitio de disciplina, prueba y seguridad. El número aquí referido se entiende como el período de maldad en el que Satanás continuará intentando oponerse a los planes de Dios. Sin embargo, como siempre, Dios preserva a la mujer. Se entiende con esto que Dios es quien preserva a su iglesia en la tierra.[16]

La liberación tuvo lugar cuando la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios, donde fue sustentada por mil doscientos sesenta días, que equivale a tres años y medio o cuarenta y dos meses de treinta días cada uno. Mateo (24:16) se refiere a la huida de Israel al principio de la gran tribulación (cf. Mr. 13:14). Las referencias que se hacen tanto al desierto como a las montañas no se contradicen, ya que ambos son lugares salvajes. En su escondite en el desierto, Israel será preservado tan milagrosamente como lo fue durante el viaje por el desierto cuando salió de Egipto con rumbo a la tierra prometida.

Este período de tiempo es de mil doscientos sesenta días, que posteriormente se describe como "un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo" (cf. el comentario de Ap. 12:14). Esta acción (vv. 5-6) sigue a lo que se describe en el v. 7 como "una gran batalla en el cielo".[17]

"Huyó al desierto": Segundo aoristo de indicativo en voz activa de pheugö. Aquí, naturalmente, no se trata de María, sino de «la mujer ideal» (el pueblo de Dios) de los versículos precedentes, que huye ante la persecución del dragón. El pueblo de Dios no comparte en el acto del arrebatamiento de Cristo, pero el dragón se ve incapaz de destruirlos completamente. Las frases aquí empleadas parecen reminiscentes de Deuteronomio 8:2ss. (la peregrinación de Israel en el desierto), 1 Reyes 17:2s. y 19:3s. (la huida de Elías), 1 Mac 2:29 (huida de los judíos de Antíoco Epifanes), Mateo 2:13 (huida de José y María a Egipto), Marcos 13:14 (la huida de los cristianos antes de la destrucción de Jerusalén). Donde (hopou—ekei). Redundancia hebrea (donde—allí) como en 3:8; 8:2, 9; 13:8, 12; 17:9; 20:8. Preparado (hëtoimasmenon). Participio perfecto en voz pasiva predicado de hetoimazö, verbo para el cual ha de verse Mateo 20:23; Apocalipsis 8:6; 9:7, 15; 16:12; 19:7; 21:2, y para su uso con topos Juan 14:2s. y para la clase de comunión significada con ello (Sal. 31:21; 2 Co. 13:13; Col. 3:3; 1 Jn. 1:3). Por Dios (apo tou theou). «De (parte de) Dios», marcando al que así ha provisto como Dios mismo (9:18; Stg. 1:13). Este simbolismo anticipativo se repite en 12:13s. Para que allí la sustenten (hina ekei trephösin autën). Cláusula de propósito con hina y el presente para denotar una acción continua: subjuntivo en voz activa según A, P, aunque C lee trephousin, presente de indicativo en voz activa, como es posible también en 13:17 y desde luego así es en 10:11; 11:9. Un MS. tiene trephetai (es nutrido). La frase estereotipada aparece aquí, como en 11:2s., para la duración del poder del dragón, repetida en 12:14 en términos más generales, y otra vez en 13:5.[18]

Conceptos básicos del texto

Antes de proseguir en nuestro estudio, veamos algunos símbolos y alusiones elementales del capítulo y en general del libro. Las definiciones bíblicas de Satanás, Serpiente y desierto.

SATANÁS: el adversario de Dios. Satanás, Adversario, ?????? sa•?an, Sata??? Satanas, 1 Crón 21.1, Job 1.1-2.13, Zac 3.1-10, Mat 4.10, 12.26, Mar 1.13, 3.23, 4.15, Luc 10.18, 11.18, 13.16, 22.3, 31, Juan 13.27, Hech 5.3, 26.18, Rom 16.20, 1 Cor 5.5, 7.5, 2 Cor 2.11, 11.14, 12.7, 1 Ts 2.18, 2 Ts 2.9, 1 Tim 1.20, 5.15, Apoc 2.13, 24, 3.9, 12.9, 20.1-10. (del hebreo, satan, que significa enemigo, adversario). Acusador del pueblo escogido y enemigo de Dios por excelencia. Genéricamente, puede aplicarse a todo opositor ante un tribunal (Sal 71.13; 109.6; 1 S 29.4), pero como nombre propio se refiere al ? Diablo.

Según el monoteísmo riguroso de la Biblia, este ser sobrehumano fue creado por Dios y está sujeto a su voluntad soberana. Satanás, por ejemplo, aparece como uno de los «hijos de Dios» que rinden informes ante el trono, y necesita el permiso divino para tocar al piadoso Job (Job 1.6-2.7, cf. Lc 22.31). En Zac 3.1ss no se había desarrollado todavía el concepto pleno de Satanás como un ser maligno, pero en 1 Cr 21.1 (cf. //; 2 S 24.1), donde el sujeto es «Jehová» (? Demonios), es evidente la hostilidad implacable de Satanás. Asimismo, aparentemente Jehová manda un espíritu mentiroso como instrumento de su voluntad (1 R 22.19ss) que, sin embargo, pertenece al «ejército del cielo». La noción del acusador no aparece con frecuencia en el Antiguo Testamento; pero, ya sea que aparezca como abogado acusador o como principio demoníaco y destructivo, siempre está dentro del plan redentor.

En el período intertestamentario varios conceptos originalmente independientes fueron combinados con la noción de Satanás: el ángel de la muerte, el principio del mal, la tentación interna del hombre, ? Azazel, el capitán de los demonios, etc. Se le identifica con la ? Serpiente de Gn 3.1ss (cf. Ap 12.9) y por consiguiente como fuente de la muerte (Sabiduría 2.24). Se le llama ? Belial, ? Baal-zebub y Sammael. Es esencial recordar que en estos desarrollos Satanás sigue como una figura celestial, ya que una «caída del cielo» haría imposible su obra acusadora. Su identificación como príncipe de los ? ángeles caídos aparece muy tarde y no influye en el Nuevo Testamento, ya que Lc 10.18 describe una visión profética del Señor Jesús, y los otros pasajes aducidos (Is 14.12-17; Ez 28.11-19; Jud 6; Ap passim) son también de tinte apocalíptico y describen el triunfo final de Dios.

Los rabinos asimismo daban poca importancia a Satanás. Solían asociarlo con el impulso maligno interno del hombre y lo llamaban el tentador (cf. Mt 4.3; 1 Ts 3.5).

Dos ideas sobresalen en el Nuevo Testamento: la antítesis absoluta entre Dios y Satanás y la victoria del Reino de Dios sobre él. Satanás es el príncipe o dios de este mundo que dispone de sus reinos (Jn 12.31; 2 Co 4.4; Lc 4.6) y mantiene dominio sobre la mayoría de sus habitantes (Mt 6.13). «Guárdanos del maligno»; Hch 26.18; Col 1.13). Es el fuerte que, armado, vigila sus bienes (Mc 3.27). El hombre no puede, sin la gracia divina, escapar de su esclavitud. Por tanto, con el consentimiento humano, la hegemonía de Satanás produce un ? Mundo cuyas obras son malas (1 Jn 3.8; 2.15, 16), y Satanás mismo es padre de todo lo funesto (Hch 13.10; Jn 6.70; 8.44).

Desde el nacimiento de Cristo, Satanás hizo todo lo posible por destruirlo y estorbarle en su ministerio (Mt 2.16; cf. Ap 12.3, 4). La tentación en el desierto (Mt 4; Lc 4) fue una tentativa satánica de arruinar el ministerio de Cristo. El hecho de que, después de la tentación, Satanás «se apartó de él por un tiempo» (Lc 4.13) significa que volvió a tentarle en otras ocasiones (cf. Heb 2.18; 4.15). Cristo vino precisamente «para deshacer las obras del diablo» (1 Jn 3.8; Heb 2.14), y por eso Satanás se opone a toda su obra. Cuando Pedro protestó por la idea de la muerte de Cristo, este le dijo: «¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo» (Mt 16.23). La traición de Judas fue instigada por Satanás. (Lc 22.3; Jn 13.2, 27).

La destrucción que Satanás ha efectuado abarca procesos nefastos de toda índole (Mc 3.23ss; Lc 13.11, 16; 1 Co 5.5; 2 Co 12.7; 1 Ti 1.20) que a menudo son efectuados por sus súbditos, los demonios. En este sentido Satanás tiene «el imperio de la muerte» (Heb 2.14 HA). Tras el paganismo están los demonios y, en fin de cuentas, su capitán (Hch 13.10; 1 Co 10.20). Satanás no deja jamás de ser el acusador (Ap 12.10). Contra este reino satánico, Cristo alza el estandarte de Dios. Él ha atado al fuerte y saqueado sus bienes; por Él el adversario es echado del cielo (Ap 12.10-13; Jn 12.31; Lc 10.18). Aun así, a Satanás le queda algo de tiempo en la tierra (Ap 12.12).

En los primeros días de la iglesia, Satanás aparece como protagonista hostil (Hch 5.3; Ro 16.20; 1 Co 7.5; 2 Co 2.11, etc.) que arrebata la semilla del evangelio (Mc 4.15) y siembra otra que es espuria (Mt 13.25). Aunque los cristianos son salvaguardados de Satanás (2 Ts 3.3) y le han vencido (1 Jn 2.13), se les exhorta a combatirle con todas sus fuerzas (Ef 6.10ss).

En los últimos días, Satanás llama al ? Anticristo y al falso profeta para que estos le sirvan (Ap 13.2, 11; 2 Ts 2.9s). Su éxito inicial es evidente, pero la ? Segunda Venida de Cristo resulta en la derrota del triunvirato satánico, y Satanás es echado en cadenas al ? Abismo. Después del ? Milenio, queda suelto brevemente, pero de nuevo Dios lo derrota y finalmente lo arroja al tormento eterno en el lago de fuego (Ap 20.1-10).[19]

Su derrota:

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CULEBRA, SERPIENTE, VÍBORA, ÁSPID, LEVIATÁN: Con el término hebreo nahash se hace alusión en la Biblia a distintos tipos de s. y culebras, aunque se distinguía entre las que sólo mordían y aquellas que inyectaban veneno, llamando a veces a estas últimas áspid (Naja naja, cobra) (Pr. 23:32). Varias especies de s. en Israel y el desierto de Sinaí son muy venenosas, entre ellas la Vipera palaestinae, común en el S del Neguev y la península de Sinaí. Se distingue porque es ovípara, mientras que las demás, por lo general, son vivíparas. Muchos piensan que las referencias al áspid señalan a la cobra egipcia, parecida a la de la India, pero más pequeña y que, como aquella, podía ser encantada (Sal. 58:4-5; Ec. 10:11). También se menciona la víbora (efeh) que vive en el desierto (Is. 30:6), de nombre científico Echis arenicola, así como la Cerastes hasselquistii. (Gn. 49:17).

Se compara a los impíos con el áspid (Sal. 58:4), que tiene "veneno ... debajo de sus labios" (Sal. 140:3; Ro. 3:13). Él vino "al fin como s. morderá, y como áspid dará dolor" (Pr. 23:32). En el relato de la •caída, Satanás aparece personificado en una s. que tienta a Eva y la engaña. Como consecuencia viene sobre este animal la maldición de Dios, con una enemistad entre la simiente de la mujer y la s. ("Esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" [Gn. 3:1-15]). De ahí sale el nombre de "serpiente antigua" que se atribuye a •Satanás (Ap. 12:9; 20:2). En el mundo regido por el •Mesías habrá una armonía tal que "el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid" (Is. 11:8). •Serpiente de bronce. •Animales de la Biblia.[20]

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Gén 1.21, 3.1-24, 49.17, Éxo 4.3, 7.8-13, 15, Núm 21.4-9, Deut 8.15, 32.33, Job 3.8, 7.12, 20.1-29, 26.13, 30.29, 41.1, Sal 44.19, 58.4, 74.título-23, 91.13, 104.26, 140.3, 148.7, Prov 23.32, 30.19, Ecl 10.1-11.8, Isa 6.1-13, 11.8, 13.22, 14.29, 27.1, 30.6, 34.13, 35.7, 43.20, 51.9, 59.5, 65.25, Jer 8.17, 9.11, 10.22, 14.6, 46.22, 49.33, 51.1-64, Lam 4.3, Eze 29.1-32.32, Amós 5.19, 9.3, Miq 1.8, 7.17, Mal 1.3, Mat 3.7, 7.10, 10.16, 12.34, 23.33, Mar 16.18, Luc 3.7, 10.19, 11.11, Hech 10.12, 11.6, 28.3, Rom 1.23, 3.13, 1 Cor 10.9, 2 Cor 11.3, Sant 3.7, Apoc 9.19, 12.1-17, 20.2

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DESIERTO:

Se usa el término desierto en las Escrituras para terreno sin habitantes y no cultivado (Sal 107:4; Je 17:6). Un desierto puede incluir llanuras y tierras de pastos (1 Cr 6:78; Sal 65:12; Je 9:10; Joe 2:22; Mt 14:15; Jn 6:10) tanto como tierra arenosa y rocosa (Ex 3:1; De 32:10; Je 50:12).

Referencias generales a: Mt 24:26; 2 Co 11:26; Ap 12:6, 14; 17:3

Identificación:

por nombre ? de Beerseba: Ge 21:14 ? de Parán: Ge 21:21; Nu 10:12; 1 S 25:1 ? de Shur: Ex 15:22 ? de Sinaí: Ex 16:1; 19:1-2; Le 7:38; Nu 1:1; 26:64; Hch 7:30 ? de Sin: Ex 16:1; 17:1 ? de Zin: Nu 13:21; 20:1; 27:14; Jos 15:1 ? de Etam: Nu 33:8 ? de Bet-avén: Jos 18:12 ? de Judá: Jue 1:16 ? de Zif: 1 S 23:14-15; 26:2 ? de Maón: 1 S 23:24-25 ? de En-gadi: 1 S 24:1 ? de Gabaón: 2 S 2:24 ? de Damasco: 1 R 19:15 ? de Edom: 2 R 3:8 ? de Jeruel: 2 Cr 20:16 ? de Tecoa: 2 Cr 20:20 ? de Cades: Sal 29:8

por descripción ? el camino del: Ex 13:18; Nu 14:25; De 1:40 ? vagar por: Nu 14:33; 32:13; De 1:19; 2:7; 29:5; Jos 5:6; Sal 68:7; 78:15, 19, 40, 52; 106:9; 136:16; Eze 20:10-23; Hos 13:5; Am 2:10; 5:25; Jn 3:14; 6:31; Hch 7:36, 38, 42, 44; 13:18; 1 Co 10:5; Heb 3:8, 17 ? frente a Moab: Nu 21:11; De 2:8 ? del mar: Is 21:1

Eventos significativos en ? llamada de Moisés: Ex 3:1-10 ? cuarenta años de peregrinación para Israel: Nu 14:33; Hch 7:38 ? tentación de Jesús: Mt 4:1-11 ? retiro de Jesús: Lc 5:16; Jn 11:54 ? ministerio de Juan el Bautista: Mt 3:1; 11:7

Transformación divina de: Sal 107:35; Is 32:15-16; 35:1, 6; 41:18-19; 43:19-20; 51:3

Transformación en: Is 14:17; 50:2; 64:10; Je 4:26; 12:10; Hos 2:3; Joe 2:3; 3:19

Sentido figurativo de: Eze 20:35[22]

Es una región llana o montañosa, que se caracteriza por la escasa precipitación pluvial, poca vegetación, arena en las llanuras y candente sol. Por estas razones, los d. están poco habitados y son zonas desoladas. En el Oriente Medio son abundantes las zonas desérticas. El término hebreo midbar señala una zona de pastos que durante el verano se torna seca, y desaparecen éstos. Como la vegetación no es abundante en los d., los pastores guían sus rebaños de un sitio a otro, buscando "los pastizales del d." (Gn. 36:24; 1 S. 17:28; Sal. 65:12). Pero a veces se usa el término en un sentido amplio, y abarca zonas dentro de las cuales hay varios d. a los cuales se les puede aplicar un nombre más local. Cuando se lee que Moisés fue "a través del d., y llegó hasta Horeb" (Éx. 3:1), se está haciendo referencia a las zonas desérticas que existen entre Canaán y Egipto, incluyendo •Sinaí.

Se mencionan en las Escrituras: El d. de •Parán (Nm. 13:3, 26); el Arabá (Dt. 1:1); el d. de •Beerseba (Gn. 21:14); el d. de •Shur (Éx. 15:22); el d. de •Sin (Éx. 17:1); el d. de •Sinaí (Éx. 19:1); el d. de •Zin (Nm. 13:21); el d. de •Etam (Nm. 33:8); el d. de •Moab (Dt. 2:8); el d. de •Cademot (Dt. 2:26); el d. de Bet-avén (Jos. 18:12); el d. de Zif (1 S. 23:14); el d. de Maón (1 S. 23:24); el d. de Gabaón (2 S. 2:24), el d. de Tecoa (2 Cr. 20:20), etcétera.

La peregrinación de Israel por el d. es comparada con la llegada a Canaán, poniéndose a la primera como símbolo de la vida en este mundo, con sus dificultades y pruebas, y a la segunda como el destino esperado de abundancia y gozo. El Señor Jesús "fue llevado por el Espíritu al d., para ser tentado por el diablo" (Mt. 4:1). Las expresiones de poner una tierra, nación o ciudad, como un d., apuntan a la idea de desolación, hacerlas lugares tristes y sin valor (Is. 27:10; 33:9). La aridez del d. se utiliza para ilustrar el estado de las cosas y las personas sin la presencia del Espíritu de Dios (Is. 32:15). En ese d. espiritual surgió Juan el Bautista[23]

2.1 REFERENCIAS CRUZADAS DE APOCALIPSIS 12

1 apareció en el cielo. 3; 11:19; 15:1; 2 Cr 32:31; Mr 13:25; Hch 2:19 una gran señal. Mt 12:38; 24:30; Lc 21:11,25 una mujer. Is 49:14-23; 54:5-7; 60:1-4; Os 2:19,20; Jn 3:29; 2 Co 11:2; Ef 5:25-27,32 vestida del sol. 21:23; Sal 84:11; Is 60:19,20; 61:10; Mal 4:2; Ro 3:22; 13:14; Gá 3:27 con la luna debajo de sus pies. Gá 6:14; Tit 2:11,12 sobre su cabeza una corona. 1:20; 21:14; Is 62:3; Zac 9:16

2 dolores de parto. 4; Is 53:11; 54:1; 66:7,8; Mi 5:3; Jn 16:21; Gá 4:19,27

3 un gran dragón. 4,9,17; 13:2,4; 16:13; 17:3,4; 20:2; Is 27:1; 51:9 que tenía siete cabezas. 13:1,3; 17:9,10 y diez cuernos. 17:3,7,12,16; Is 9:15; Dn 2:42; 7:7,8,20,24 siete diademas. 13:1

4 su cola arrastraba la tercera parte. 9:10,19; Dn 8:9-12 de las estrellas. 17:18 el dragón se paró. 2; Éx 1:16; Mt 2:3-16; Jn 8:44; 1 Pe 5:8

5 y ella dio a luz un hijo varón. 2; Is 7:14; Jer 31:22; Mi 5:3; Mt 1:25 que regirá con vará de hierro. 2:26,27; 19:15; Sal 2:9,10 y su hijo fue arrebatado. 11:12; Mr 16:19

6 la mujer huyo al desierto. 4,14 para que allí la sustenten. 1 Re 17:3-6,9-16; 19:4-8; Mt 4:11 mil doscientos sesenta días. 11:2,3

7 hubo una gran batalla. 13:7; 19:11-20; Is 34:5; Ef 6:12 Miguel. Is 55:4; Dn 10:13,21; 12:1; He 2:10; Jud 1:9 y sus ángeles. Mt 13:41; 16:27; 24:31; 26:53; 2 Ts 1:7 luchaban contra el dragón. 3,4; 20:2 y sus ángeles. 9; Sal 78:49; Mt 25:41; 2 Co 12:7; 2 Pe 2:4

8 pero no prevalecieron. 11; Sal 13:4; 118:10-13; 129:2; Jer 1:19; 5:22; Mt 16:18; Ro 8:31-39 ni se halló ya lugar. Job 7:10; 8:18; 20:9; 27:21-23; Sal 37:10; Hch 1:25; Jud 1:6

9 el gran dragón. 3,7; Lc 10:18; Jn 12:31 la serpiente antigua. 14,15; 20:2; Gn 3:1,4,13; Is 27:1; 65:25 que se llama diablo. 9:20; 16:14; 18:2; Mt 4:1,5,8; 13:39; Lc 8:12; Jn 8:44; 1 Ti 3:6,7; He 2:14; 1 Jn 3:8-10; Jud 1:9 y Satanás. 2:9,13,24; 3:9; 1 Cr 21:1; Job 1:6-12; 2:1; Sal 109:6; Zac 3:1,2; Mt 4:10; Lc 13:16; 22:3,31; Hch 5:3; 26:18; Ro 16:20; 2 Co 2:11; 11:14; 2 Co 12:7; 2 Ts 2:9 engaña a todo el mundo. 13:14; 18:23; 19:20; 20:3,8,10; Mt 24:24; Ro 16:18; 2 Co 11:3; Ef 4:14; 2 Ts 2:3,9-11; 1 Ti 2:14; 2 Ti 3:13; 1 Jn 5:19 fue arrojado. 9:1; Ez 28:16; Lc 10:18; Jn 12:31 a la tierra. Job 1:7; 2:2; Is 14:12; 65:25; Jn 14:30; 16:11; 2 Co 4:4; 1 Pe 5:8

10 oí una gran voz. 11:15; 19:1-7 el reino de nuestro Dios. 1 Cr 29:11; Sal 22:28; 45:6; 145:11-13; Dn 2:44; Mt 6:10; Lc 11:2 y la autoridad de su Cristo. 2:26; Sal 2:8-12; 110:5,6; Mt 26:64; 28:18; 1 Co 5:4; 2 Co 12:9 el acusador de nuestros hermanos. Job 1:9; 2:5; Zac 3:1,2; Lc 22:31; Tit 2:3

11 y ellos le han vencido. 2:7,11,17,26; 3:5,12,21; Jn 16:33; Ro 8:33-39; 16:20; 1 Co 15:57; 2 Co 10:3-5; Ef 6:13-18; 2 Ti 4:7,8; He 2:14,15; 1 Jn 2:13,14; 4:4; 5:5 por medio de la sangre. 7:10-14; 14:1-4; 15:3 la palabra del testimonio. 17; 1:2,9; 6:9; 11:7; 19:10 menospreciaron sus vidas. 2:10,13; 20:4; Lc 14:26; Hch 20:24; 21:13; He 11:35-38

12 por lo cual alegraos, cielos. 18:20; 19:1-7; Sal 96:11-13; 148:1-4; Is 49:13; 55:12,13; Lc 2:14; Lc 15:10 Ay de los moradores. 8:13; 9:12; 11:10,14 sabiendo que tiene poco tiempo. 10:6; He 10:37; 2 Pe 3:8

13 4,5; Gn 3:15; Sal 37:12-14; Jn 16:33

14 a la mujer. Éx 19:4; Dt 32:11,12; Sal 55:6; Is 40:31 para que volase. ver. 6; 17:3 por un tiempo. 11:2,3; Dn 7:25; 12:7

15 la serpiente arrojó de su boca. 17:15; Sal 18:4; 65:7; 93:3,4; Is 8:7; 28:2; 59:19

16 Éx 12:35,36; 1 Re 17:6; 2 Re 8:9

17 el dragón se llenó de ira. 12; Jn 8:44; 1 Pe 5:8 a hacer guerra. 11:7; 13:7; 17:6,14; 18:20; 19:19; 20:8,9; Gn 3:15; Dn 7:23-26; 11:36 los que guardan los mandamientos de Dios. 14:12; 22:14; Mt 28:20; 1 Jn 5:2 y tienen el testimonio de Jesucirsto. ver. 11; 1:2,9; 6:9; 20:4; 1 Co 2:1; 1 Jn 5:10[24]

Interpretando la historia

La mujer perseguida equivale a la Iglesia verdadera en los tiempos de persecución. ¿Podría ser una interpretación valida "la 3ª parte de las estrellas" la de asociarla con la división del Imperio romano en 3 emperadores. Año 313 dC? ¿O podría referirse a las divisiones que se sucedieron en la Iglesia después de la reforma?

La Interpretación preterista sostiene que ésta Iglesia mesiánica es la que se libró de la destrucción de Jerusalén por obedecer las palabras de Jesús (Lc 21.20-22) y huir a las montañas del desierto, como alusión al lugar preparado.

La Interpretación futurista sostiene que la Iglesia es Israel, el Niño es Jesús, satanás es el dragón y el anticristo será un futuro ataque a Israel, como cabeza del Imperio romano.

La interpretación idealista sostiene que Israel es símbolo de todos los fieles.[25]

Considerando nuestra lógica, para nosotros, éste es un periodo que tiene que ver con el desarrollo de la intolerancia religiosa. El papado queda establecido firmemente en el 538 D.C durante 1260 años. En 1798 la revolución francesa da ese golpe a la autoridad papal. Exactamente el tiempo profético. ¿Pero el versículo 14 no incomoda? Veamos:

Juan escribe que la mujer queda aislada de la presencia de la serpiente por un período concreto; «por un tiempo, tiempos y medio tiempo», que equivale a tres años y medio. Esta referencia está tomada de Daniel 7:25 y 12:7 y es un período de tiempo que equivale a los cuarenta y dos meses y los 1,260 días que Juan menciona en otros pasajes (véase v. 6; 11:2-3; ver 13:5). En un marco histórico hay literalmente un período de tres años y medio durante la época de Elías, quien oró para que no lloviera (1 R. 17:1; Stg. 5:17). Hay un período literal de tres años y medio cuando el templo fue profanado durante la guerra macabea desde el 167 al 164 a.C. (1 Mac. 1-3; 2 Mac. 5); las profecías de Daniel en 7:25 y 12:7 se refieren al mismo.32 En Apocalipsis, este período se refiere no de manera literal sino simbólica al intervalo entre la primera y segunda venidas de Jesús como el ínterin de los cuarenta y dos meses o los 1,260 días. Es el período en el que la serpiente del engaño gobierna el mundo; este tiempo llega definitivamente a su fin cuando Dios interviene.33[26]

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La mujer obtuvo las alas de la gran águila. Esto quiere decir que la iglesia de Dios huyó a tierra desolada, de la cual surgió una gran nación, cuyo símbolo es la gran águila. Los peregrinos huyeron de Europa (la antigua Roma), en una embarcación llamada "Mayflower" y se establecieron en América, fundando la nación que más tarde se convirtió en la nación más potente sobre la tierra, los Estados Unidos de Norte América

Monografias.com[27]

Satanás lanzó multitudes de gentes, esto es gobiernos, reyes, y estados, en contra de la verdadera iglesia de Dios. Por lo cual, Dios tuvo que hacer una Nación libre de persecución religiosa y política. La tierra, o sea la nación fundada por la iglesia de Dios tragó el agua puesto que esas leyes de Europa no pudieron replicarse en Estados Unidos.[28]

Monografias.com[29]

Cuando el Sistema Papal vio que la mujer (la iglesia) huyó y fue ayudada por la tierra (USA), se propuso hacer guerra contra la descendencia de ellos. Los cuales guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.

El Sistema Papal está haciendo lo imposible por establecer sus ideas y doctrinas en los Estados Unidos. Aunque ha tenido éxito en muchos casos, todavía no ha podido perseguir a los santos guardadores de la ley de Dios y la fe de Jesús.

EE.UU. es una nación de libertad para todos, fundada por protestantes que estuvieron en contra del Sistema Religioso Papal. Pero, todo esto está a punto de cambiar como está predicho en la profecía.[30]

El debate no obstante está abierto. ¿Cambiarán las leyes de persecución sobre el remanente fiel? ¿Tiene algo que decir la ley dominical al respecto? ¿la crisis económica mundial precipitará ésta ley? Sin duda abriríamos otro estudio aparte.

Conclusiones

El último libro de las Escrituras tiene una estructura única. Revela a un autor humano a quien Dios inspiró para escribir Apocalipsis. Juan presenta conjuntos de ilustraciones que contienen una serie de eventos, aunque dichos eventos deben percibirse como aspectos diferentes de la misma secuencia de sucesos. Con cada conjunto adicional se arroja más luz sobre las ilustraciones, de modo que el lector va llegando a una mejor comprensión del mensaje del Apocalipsis. No Juan sino Dios, que ha dado realce a su composición con extraordinario cuidado, demuestra ser, el gran arquitecto de este notable libro. Apocalipsis revela una precisión y planificación sin igual en cuanto a su estructura, empleo de números e imágenes y selección de palabras. El último libro de la Biblia hace patente la obra de Dios desde el principio hasta el fin.

Es un fascinante tapiz entretejido con el A.T que se diferencia del mero ingenio humano o de la adivinación profética de otros. El simbolismo resulta evidente y también la especulación. Acontecimientos finales ocurrirán pronto que precederán a la 2ª venida de Jesús. Necesitamos repasar la profecía y pedir al espíritu santo que nos ayude a entenderla.

Hemos intentado acercarnos al periodo histórico que se encuentra en el capítulo 12 de Apocalipsis y relacionarlo con otras posiciones para ver cuál de ellas podría encajar mejor con nuestro sistema de interpretación y nuestra analogía de la fe.

Sin duda, apocalipsis resulta ser un libro de actualidad, de preciosa investigación y de un inagotable acceso de advertencia continua, siempre desde el marco de la esperanza y del juicio.

Bibliografía

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BIBLIA PLENITUD: electronic ed. Nashville: Editorial Caribe, 2000.

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DOUGLAS, J.D. Nuevo Diccionario Biblico: Primera Edicion. Miami: Sociedades Bi´blicas Unidas, 2000.

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IGLESIA Cristiana Adventista del 7ª día, Comentario Bíblico Adventista Tomo VII

JAMIESON, Roberto, A. R. Fausset, and David Brown. Comentario Exege´tico Y Explicativo De La Biblia - Tomo 2: El Nuevo Testamento. El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2002.

KISTEMAKER, Simon J. Comentario Al Nuevo Testamento: Apocalipsis Grand Rapids, MI: Libros Desafi´o, 1998.

LADD G.E. Critica del Nuevo Testamento. Texas: Mundo Hispano, 2001

LOCKWARD, Alfonso. Nuevo Diccionario De La Biblia. Miami: Editorial Unilit, 2003.Nuevo Comentario Ilustrado De La Biblia. Nashville: Editorial Caribe, 2003.

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ROBERTSON, A. T. Comentario Al Texto Griego Del Nuevo Testamento: Obra Completa (6 Tomos En 1). Barcelona, España: Editorial Clie, 2003.

STRONG, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva:

VINE, W. (2000). Vine diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento exhaustivo

WALVOORD, John F., and Roy B. Zuck. El Conocimiento Bi´blico, Un Comentario Expositivo: Nuevo Testamento, Tomo 3: Apocalipsis Puebla, Me´xico: Zondervida 2005

WHITE H.E Comentarios sobre Apocalipsis 12.

 

 

Autor:

Diego Calvo Merino

Asignatura: Apocalipsis

Profesor: Dr. Juan Antonio Ortiz

FACULTAD ADVENTISTA DE TEOLOGÍA

CAMPUS ADVENTISTA DE SAGUNTO

Marzo 2012

[1] Batchelor, M. (2000). Abramos la Biblia. Miami: Sociedades Bi´blicas Unidas.

[2] Orth, S. (1998). Estudios Bi´blicos ELA: La consumacio´n de los tiempos (Apocalipsis) Pág 90–92. Puebla, Pue., Me´xico: Ediciones Las Ame´ricas, A. C.

[3] Albert Einstein, la mente más brillante de la última era de la humanidad, dejó un pensamiento avanzado para su tiempo sobre la religión, la ciencia y el hombre.

[4] DOUKHAN J.B Secretos del Apocalipsis. APIA 2008 Bogotá. Pág 109.

[5] Hemos considerado oportuno partir de una base adventista desarrollada en el comentario Bíblico para tener una idea general del capítulo 12 de apocalipsis. CBA Tomo XVII.

[6] Citamos todos los escritos y comentarios al respecto del capítulo 12 de apocalipsis que encontramos en E.G.White.3 PE 92 3-4 CS 491 4 1JT 312; 2JT 103 6 CS 59, 309; HR 347-348 7 PE 146; 3T 328 7-9 HR 19; lT 440; 6T 456 9 CS 491, 639; PE 215; PP 63, 342,458 10 CS 446, 574; DMJ 52; DTG 579, 709; 2JT 23, 33, 173, 263, 366; PP 745; PR 429; PVGM 131; 2T 106; 5T 34, 286; TM 37, 504 11 CRA 192, 220; CS 14; ECFP 102; MeM 145; MJ 345; MM 264, 296; PE 114; PP 63 12 CS 12, 681; 1JT 357, 388; 2JT 139; 3JT 284; PE 46; PP 745; 1T 210; 2T 161; 3T 327; 4T 210; 5T 297, 644; 6T 31; 8T 100; 3TS 22 17 CS 650; DTG 363; 1JT 81, 431; 2JT 67, 175; 3JT 225, 232; PR 444; 1T 330, 337; 2T 105; 3T 110; 5T 449; TM 39, 133

[7] Orth, S. (1998). Estudios Bi´blicos ELA: La consumacio´n de los tiempos (Apocalipsis) Pág 90–91. Puebla, Pue., Me´xico: Ediciones Las Ame´ricas, A. C.

[8] Henry, M. (2003). Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo. (1053). Miami: Editorial Unilit.

[9] Idem. Pág 1053

[10] Idem. Pág 1054

[11] Biblia plenitud : La Biblia de estudio que le ayudara a comprender a aplicar la Plenitud del Espiritu Santo en su diario vivir. 2000 (electronic ed.) (Ap 12.1). Nashville: Editorial Caribe.

[12] Orth, S. (1998). Estudios Bi´blicos ELA: La consumacio´n de los tiempos (Apocalipsis) (92–93). Puebla, Pue., Me´xico: Ediciones Las Ame´ricas, A. C.

[13] Un importante autor se separó de éste tipo de interpretaciones, y argumentó contra ellas. Puede leerse en muchas de ellas, nosotros recomendamos. LADD G.E. Critica del Nuevo Testamento. Texas: Mundo Hispano, 2001

[14] Biblia plenitud : La Biblia de estudio que le ayudara a comprender a aplicar la Plenitud del Espiritu Santo en su diario vivir. 2000 (electronic ed.) (Ap 12.6–7). Nashville: Editorial Caribe.

[15] 2 John F. Walvoord (Revelation, p. 191) escribe, «Hay obviamente un gran lapso de tiempo entre los versículos 5 y 6, pero no se trata de un caso poco común en las profecías; la primera y la segunda venidas de Cristo a menudo se mencionan en una misma frase». ¿Habrían los primeros lectores y oyentes de este pasaje entendido este pasaje de este modo? Los versículos 5 y 6 se refieren no a dos venidas de Cristo sino a su ascensión y al cuidado de Dios por su iglesia.

[16] 3 Henry Barclay Swete, Commentary on Revelation (1911; reimpresión, Grand Rapids: Kregel, 1977), p. 142.

[17] Kistemaker, S. J. (2004). Comentario al Nuevo Testamento: Apocalipsis (395–396). Grand Rapids, MI: Libros Desafi´o.

[18] Cevallos, J. C. (2009). Comentario Bi´blico Mundo Hispano, Tomo 24: 1, 2 y 3 Juan, Apocalipsis. (239). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

[19] Walvoord, J. F., & Zuck, R. B. (1996). El conocimiento bi´blico, Nuevo Testamento, tomo 4: Hebreos-Apocalipsis (233). Puebla, Me´xico: Ediciones Las Ame´ricas, A.C.

[20] Robertson, A. T. (2003). Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento: Obra Completa (6 Tomos en 1) (745). Barcelona, España: Editorial Clie.

[21] Nelson, W. M., & Mayo, J. R. (2000). Nelson nuevo diccionario ilustrado de la Biblia (electronic ed.). Nashville: Editorial Caribe.

[22] Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (958). Miami: Editorial Unilit.

[23] COBRA O ÁSPID. Enciclopedia Ilustrada de Realidades de La Biblia

[24] LBLA indice de topicos. 2000 (electronic ed.). La Habra, CA: Foundation Publications, Inc.

[25] Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (282). Miami: Editorial Unilit.

[26] El Tesoro del conocimiento bi´blico : Referencias bi´blicas y pasajes paralelos. 2011 (Ap 12.1–17). Bellingham, WA: Logos Research Systems, Inc.

[27] Extraído de ROSE ByG Cómo entender el libro de apocalipsis. Publishing 2011.

[28] 2 Josefo (Guerra 1 proem 7 §19; 5.9.4 §394) advierte un período de tres años y medio a partir de junio 167 hasta diciembre 164 a.C.

[29] 3 Hoeksema (Behold, He Cometh! p. 446) interpreta el número siete en forma simbólica como una configuración de algo completo, y sus dos partes de tres y medio simbólicamente como las eras antes y después de Cristo. Véase también Beale, Revelation, pp. 646–47.

[30] Kistemaker, S. J. (2004). Comentario al Nuevo Testamento: Apocalipsis (405–406). Grand Rapids, MI: Libros Desafi´o.

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