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Implicaciones de la ausencia paterna en el desarrollo socioemocional del adolescente (página 2)

Enviado por carlos



Partes: 1, 2, 3

Según Ofelia Ramos y Otros (2006) plantean diferentes funciones de la familia generales, de acuerdo con sus particularidades, formación que los miembros que la pareja conyugal han realizado en los sistemas familiares de origen, con la estructura, organización y funcionamiento, entre ellas tenemos:

Función de Perpetuación de la especie o supervivencia: Para algunas familias la razón de su unión es la reproducción. Para otras, la reproducción es voluntaria, controlada por la pareja, especialmente por la mujer, debido a los cambios generados en su situación dentro de la familia, de esta situación, el hijo es deseado y planteado; se construye el espacio físico-emocional y también se consideran las condiciones económicas adecuadas antes de su llegada. La relación de la reproducción y la posibilidad d esperar el momento adecuado para llegar a ella han permitido diferenciar entre la pareja reproductiva y la productiva, siendo esta ultima la que desea con su fin último es de gratificarse y consolidarse como aliada conyugal.

Función de Sobrevivencia económica: Esta función fue tarea del hombre en la familia tradicional, luego fue ayudado por la mujer. La actividad laboral de la mujer ha variado con el tiempo lo cual ha elevado también a un cambio en la dinámica interna familiar, en las parejas jóvenes hay una tendencia a la repartición equitativa de las tareas del hogar, el manejo democrático de la autoridad y el desplazamiento de funciones que eran propias de la familia hacia otras instituciones sociales. Estos factores de una u otra forma han contribuido en la ruptura y sucesivas uniones de parejas. También se han multiplicado las nuevas tipologías de familiares.

Supervivencia Cultural-Social: Es la que se encarga de las transiciones de valores, normas y pautas de compartimientos, facilita los moldes de identificación para el niño, el modelo de identidad del género y a la expresión corporal. El aporte principal en la socialización era responsabilidad de la madre, luego el padre facilitaba el rompimiento del vínculo madre-hijo, participando como modelo de la identificación sexual y genital para el hijo. En los actuales momentos esta función ha pasado al docente con su comportamiento y sus valores, son los modelos que el niño incorpora. La socialización es delegada tempranamente a las instituciones educativas y la eficacia de esta dependerá de la capacitación que tengan los docentes que atienden a los niños y jóvenes y de los comportamientos y actitudes de los compañeros, quienes adquieran más importancia o influencia que los adultos que los rodean.

Funciones de la Dinámica Externa: El cumplimiento de estas dependerá del tipo de familia y de la formación que los miembros de la pareja conyugal han realizado en los sistemas familiares de origen, realizando adaptaciones de acuerdo con la estructura organización y funcionamiento, entre ellas tenemos:

1. Función de cónyuges: Las relaciones de parejas, como las de las familias, tienen múltiples formas entre las más significativas encontramos: la patriarcal, donde la relación de pareja busca la reproducción como fin primordial de su unión, en la que el hombre requería de dos mujeres para satisfacción erótica-genital, la esposa para la procreación y la amante que le ofrecía la posibilidad de satisfacer sus necesidades eróticas. Otro tipo de relación de pareja es la que se une en búsqueda del crecimiento de relación de pareja, tiene como fin la gratificación erótica-afectiva. La función conyugal de los tipos de uniones antes mencionadas, esta relación tiene como tareas evolutivas el conformar el subsistema conyugal basado en acuerdos y la manifestación mutua y reciproca de sentimientos de apoyo, solidaridad y afecto.

2. Función del Padre: El papel de padre, se adquiere más de las equivocaciones que de los éxitos, y aumenta la posibilidad de que uno tenga para aceptar las condiciones y necesidades que el otro plantea frente al hijo. El papel del padre varía de acuerdo como las condiciones sociales y culturales en las que se encuentren ubicada la familia. Hay variedad de estilos de ser padre y estos van desde ser solo el proveedor económico de la familia, hasta el que cuida y cría a los niños cuando la madre trabaja y estudia.

Por lo tanto, las tareas evolutivas que se le asigna al padre dependen de la forma como está organizada la familia y de las características socioculturales del entorno social en que la familia se desarrolla. Es decir, el padre como modelo masculino y la vivencia de su relación como compañero de la madre, les ofrece a los hijos el apoyo emocional afectivo y moral que requieren. En los hogares donde los padres tienen más presencia en la crianza de los hijos, estos tienen mayores posibilidades emocionales, intelectuales, sociales y espirituales en su proceso de desarrollo.

3. Función de la Madre: El modelo de ser madre, como el de padre varia de una madre a otra, debido a que en este influyen las características personales, conductuales y actitudinales, esta sin tomar en cuenta los determinantes culturales y estructurales de la familia de la que proviene la madre. El rol de madre es complejo, porque debe contener una relación interactiva entre ella y su hijo y, además, desarrollan en él otra serie de actividades como: amarlo, quererlo, protegerlo, corregirlo, cuidarlo, seducirlo y servirle de modelo femenino.

4. Función de los Hijos: La función de los hijos es aprender, los que se logra a través del proceso de socialización. El niño durante su desarrollo debe adquirir una serie de aprendizajes básicos que le van a permitir el logro de su supervivencia, incorporar pautas de cuidado de protección de la vida, se mueve entre actitudes de protección-independencia para luego llegar a un comportamiento autónomo, adquiere su identidad a partir de la mezcla de los modelos sociales que imita, incorporando de cada uno de ellas aptitudes y actitudes que consideran le servirán para su paso por la vida. Todo este proceso de incorporación de pautas está inscrito dentro del contexto familiar social, cultural y espiritual en que el niño se está desarrollando.

La interacción familia-escuela

Según Villasana (Ob. Cit.), argumenta que "cuando se investigan las interacciones que se dan en la actualidad entre los representantes de la escuela (docentes, directivos y orientadores) y los representantes del hogar del escolar se encuentran que éstas son escasas" (p. 88). Sin embargo, cada sistema funciona de manera aislada del otro. Las reuniones con los representantes cumplen la función de transmitir comunicaciones generalmente relacionadas con asuntos administrativos, o para solicitar la colaboración de las familias para realizar algún evento.

Casi siempre, es poco relevante la información que la escuela transmite a la familia acerca del niño y de su desenvolvimiento en el aula, así como de las expectativas que los docentes tienen en cuanto a la conducta del escolar, y la forma en que los representantes pueden colaborar con ellos para resolver los problemas de conducta y de rendimiento escolar. Por lo general, cuando el representante es citado para entrevistarse con los docentes del adolescente, se discuten las dificultades de adaptación y de aprendizaje, responsabilizando a la familia para corregirlas. A su vez, los padres culpan a los docentes de ser demasiado rígidos o poco preocupados por entender el comportamiento del hijo. Por otra parte, muchas veces los padres ven a la escuela como una autoridad sustitutiva que debe corregir y disciplinar lo que la familia (o el representante) del adolescente no está en capacidad de hacer.

La Familia en el contexto social

El marco familiar, es el contexto donde se van a producir los primeros aprendizajes del ser humano y, en consecuencia, en él se iniciará también la constancia de diferentes nociones sobre el mundo social. El concepto de familia varía según la edad, en la adolescencia, es el período en el cual se destacan los contenidos de comprensión y confianza, se define a la familia, sirve para apoyarse, dialogar y comprenderse los unos a los otros; no solo son padres que mandan sobre sus hijos. De acuerdo a Burgos (2007), "la familia supone una profunda unidad interna de dos grupos humanos: padres e hijos que se constituyen en comunidad a partir de la unidad hombre-mujer. La plenitud de la familia no puede realizarse con personas separadas o del mismo sexo" (p.43).

Por lo tanto, toda familia auténtica tiene un ámbito espiritual que condiciona las relaciones familiares: casa común, lazos de sangre, afecto recíproco, vínculos morales que la configuran como unidad de equilibrio humano y social. La familia tiene que equilibrarse a sí misma. De esa manera, enseña el equilibrio a los hijos. La familia es considerada también, una entidad basada en la unión biológica de una pareja que se conserva con los hijos y que constituye un grupo primario en el que cada uno tiene funciones. Así como un grupo social formado para cumplir necesidades físicas, afectivas y sociales en el individuo, caracterizado por una residencia en común, cooperación económica de sus miembros, función de reproducción entre dos de ellos y roles diferentes entre si.

Asimismo, la función de la familia se establece según la edad y respeto a lo tradicionalmente, comparte la sociedad, tiene funciones económicas, enseñanza y ayuda; sin embargo el adolescente, hay que citar el hecho de quien ejerce la autoridad, las funciones de confianza, estabilidad y especialmente la de afecto. La adolescencia se presenta como un periodo de transformación que implica numerosos experiencias nuevas, y también nuevos retos. Esto se mueven por lo general, en una situación marcada por la ambigüedad: por un lado buscan lo que imaginan como libertad de los adultos, por otro le gusta sentirse protegido como unos niños. En lo que se refiere, en los adolescentes a la construcción familiar con ausencia de uno de los padres desencadena en el adolescente, alteraciones emocionales, como estados depresivos, desesperación, rechazo y búsqueda de ser perdido. En tal sentido, la educación familiar es importante en el adolescente, de acuerdo a Burgos (2006), porque:

Psicológicamente: En la medida en que un cerebro está más evolucionado más tiempo necesita para educarse y desarrollarse hasta llegar a la edad adulta. Porque tiene mayor número de zonas finas en toda su personalidad. No puede vivir sin la ayuda del adulto, sin la formación. Su autonomía la alcanzará tras un largo proceso: lactancia, niñez, adolescencia. No basta el hecho biológico. Necesita desarrollar su inteligencia, voluntad, armonía, autonomía, autoestima: Nadie es nada si no se quiere a si mismo y nadie que no se quiera a si mismo puede querer a los demás. La autoestima es el motor del hombre. Esto solo lo logra en el claustro protector de la familia. Los adolescentes que crecen privados de un ambiente familiar, aunque crezcan físicamente, las deficiencias: psicológicas, afectivas, emocionales intelectuales y sociales son clarísimas.

Sociológicamente. El influjo de los padres es imprescindible. El adolescente aprende a saber quién es a partir de su relación con sus padres personas que le quieren. Nadie puede descubrirse a si mismo si no hay un contexto amor y de valoración. Proporcionan el mejor clima afectivo, de protección. El niño aprende a ser generoso en el hogar. Protección, seguridad, aceptación, estima y afecto. Lo que aprende el niño en la familia es determinante. Llegar a ser y ser padre, tanto natural como adoptivo, es tener un hijo y relacionarse con él, desarrollar y mantener relaciones parentales, cuidar y educar física, intelectual y emocionalmente. En relación a lo señalado, Burgos (Ob. Cit.), establece diversos tipos de familia, a saber:

Familia nuclear: Está formada por padre, madre e hijo, es la típica familia clásica.

Familia monoparental: Sólo hay un padre o madre e hijos o hijas.

Familia monoparental extendida: Hay un progenitor, hijos o hijas y personas de la familia.

Familia monoparental compleja: Hay un progenitor y a su cargo hijos o hijas y comparte vida con personas ajenas a la familia.

Familia unipersonal: Es una familia formada por un componente (soltero).

Familia compleja: Es una familia en la que en casa viven personas familiares y no familiares.

Familia extendida: Es una familia que comparte hogar con personas familiares.

Familia bis: Es una familia en la que se produce una ruptura en la pareja y cada miembro de ésta forma una familia nueva.

Familia de Hecho: Este tipo de familia tiene lugar cuando la pareja convive sin haber ningún enlace legal.

Bajo esta perspectiva, la familia es el primer espacio educativo donde puede y debe vivirse la experiencia de saberse aceptado incondicionalmente. Esta vivencia se encuentra enraizada en los vínculos que unen a la familia. Ésta es el ámbito natural del amor, la primera escuela de valores humanos y sociales, y el agente que educa a sus miembros y se abre a la gran comunidad humana, compartiendo con ella sus bienes. La familia es un lugar insustituible para el desarrollo de la afectividad del niño y del adolescente.

Modelo Sistémico Familiar

La teoría general de sistema fue concebida por Bertalanfy en la década de 1940, con el fin de constituir un modelo práctico para conceptualizar los fenómenos que la reducción mecanicista de la ciencia clásica no podía explicar. En particular, la teoría general de sistema parece proporcionar un marco teórico unificado tanto para las ciencias naturales como para las sociales, que necesitaban emplear conceptos tales como: organización totalidad, globalidad e interacción dinámica; lo lineal es sustituido por lo circular, ninguno de los cuales era fácilmente estudiable por los métodos cualítativos de las ciencias puras.

Para este autor, la teoría general de sistemas, que había recibido influencia del campo matemático, presentaba un universo compuesto por acumulo de energía y materia organizados en subsistemas e interrelacionadas uno con otros. Esta teoría aplicada a la psiquiatría, venía a integrar los enfoques biológicos, dinámicos y sociales, e intentaban, desde una perspectiva global, dar un nuevo enfoque al diagnóstico, a la psicopatología y a la terapéutica. La fortaleza esencial y más importante de una familia es que ese grupo social es un sistema. Las características de un sistema le permiten usar sus recursos de manera progresiva, expansiva y autorregulada. Se puede entender la familia como un sistema, es decir, como una combinación de personas reunidas que trabajan por el bien común y que, sustentadas en el afecto, cumplen con un propósito fundamental: la defensa de la vida. El sistema familiar puede ser muy variado. Si bien existe la familia nuclear, también hay familias extendidas. Reconocerla familia como sistema implica que sabemos que cada uno de los integrantes de este sistema es independiente del otro, que el sistema tiene objetivos comunes y que cada una de nuestra actitud y reacción individuales repercuten en el sistema total. Implica que como sistema puede progresar y podemos solucionar las situaciones de riesgo que se presentan.

En el sistema familiar podemos dar muestra de la cuota responsabilidad y la posibilidad de intervención que nos corresponde en todos los acontecimientos de la vida. La familia como sistema, opera a través de pautas emocionales, los cuales al repetirse establecen la manera, el cuándo y el con quien relacionarse, reforzando de este modo le sistema. La familia debe responder a cambios internos y externos para poder encarar nuevas circunstancias sin perder la continuidad. Por eso una familia se transforma con el correr del tiempo adaptándose y reestructurándose para poder seguir funcionando. La familia posee una complejidad y originalidad propia con unas peculiaridades que no son equiparables a las de sus miembros, considerados aislamientos.

Por ello, cualquier cambio en sus elementos influyen en todas las demás y el todo volverá a influir en los elementos haciendo que el sistema se torne diferente, se rige por reglas que solo tienen validez y sentido en su seno. Vive de las interrelaciones entre sus miembros, considerados como circulares. La casualidad circula, diferente de la línea, incide en la observación y comprensión de las relaciones presentes entre los miembros de una familia. Sin embargo, posee un orden jerárquico que permite la viabilidad del grupo, mediante sus propias funciones y estructura gobernada en último término por el principio de equidad. La estructura familiar es el conjunto invisible de demandas funcionales que organizan los modos en que interactúan los miembros de una familia así pues la familia posee una estructura que puede ser vista en movimiento.

Desarrollo Socio-emocional del Adolescente

La adolescencia es un período en el cual emergen sentimientos de autonomía e individuación de la familia, por lo tanto, para Duarte (2007), la adolescencia "es la etapa que supone la transición entre la infancia y la edad adulta. Este período de la vida se identifica con cambios dramáticos en el cuerpo y la psicología" (p.43). La adolescencia es una importante y decisiva etapa o edad de la vida humana situada entre la niñez y la adultez. Comienza en la pubertad, con la madurez para la reproducción, alrededor de los doce años, primero en las hembras y después en los varones y termina su desarrollo físico, hacia los veinte años, aproximadamente. Hoy en día, sin embargo, se tiende a considerar que lo límites o fronteras de cada etapa pueden variar de acuerdo a las condiciones histórico-sociales en que se vive. El adolescente ha dejado de ser un niño dependiente y no ha llegado aún a ser un adulto independiente: es un individuo que se orienta hacia la madurez, si reúne las condiciones adecuadas para ello.

Como consecuencia de la nueva situación social del desarrollo que se confronta a esa edad (cambios en las condiciones internas y externas), se producen en el adolescente rápidas y profundas transformaciones y aparecen nuevas formas de sentir, valorar, pensar y actuar, que afectan a todo su organismo, personalidad y conducta. En esta línea de ideas, si las condiciones ambientales y sociales que encuentran el adolescente son favorables y propiciatorias, tiende hacia la etapa final de este período con mayor organización, estabilidad y madurez. Después de una visión general de la edad de la adolescencia de su situación en el curso de la vida y en el proceso de su desarrollo, entremos en las características fundamentales de la personalidad del adolescente, que deben ser conocidas por los padres, maestros y profesores como orientación y guía para contribuir mejor al desarrollo de esta importante edad de la vida. En tal sentido, el desarrollo socioemocional se considera como el continuo de evoluciones en las relaciones con las demás personas, de las emociones y los sentimientos (hacia los demás y sí mismo). Según Pérez Rodríguez ((2007), "Las emociones desempeñan un papel fundamental en el establecimiento de lazos afectivos entre los padres e hijos" (p.65).

De tal manera, que los cambios biológicos afectan también a los jóvenes en lo emocional y lo social, lo que se agrega a los cambios que en esas áreas están experimentando tanto por su propio desarrollo como por las nuevas exigencias y restricciones que el medio les plantea. Enfrentan entonces dos desafíos básicos: aceptar y entenderse a sí mismos por una parte, y por otra, entender y desarrollar una relación armónica con su medio sociocultural. Desde el comienzo de la pubertad, el joven experimenta dudas frente a los nuevos roles que deberá asumir en la sociedad y a su capacidad para asumirlos. El mundo seguro de la niñez da lugar a la confusión: sabe que ya no es un niño, pero la sociedad no lo reconoce como a un adulto. Entonces, el joven se cierra a la influencia de éstos, adopta una actitud crítica frente a ellos, presenta conductas de obstinación y cierta rebeldía frente a la autoridad, especialmente a los padres, e intenta establecer sus propios criterios, refugiándose en la mimetización con sus pares.

Así, la anhelada independencia no es tal, sólo que la dependencia pasa de los padres a sus coetáneos. Impulsado por este afán de ser como los otros, o por simple curiosidad, en esta etapa se producen los primeros contactos con la bebida y el cigarrillo, y en algunos casos con la droga, lo que si bien no implica que establezca una adicción a cualquiera de ellos, sí establece tal posibilidad. Con frecuencia se aísla del grupo familiar, encerrándose en su habitación a escuchar música o hablar por teléfono por horas. A veces; tienden a responder con monosílabos o con un encogimiento de hombros y no se muestran dispuestos a entregar demasiada información a los adultos. Estos y otros comportamientos como los cambios de humor han dado lugar a la popular expresión "edad del pavo". Sin embargo, en asuntos realmente importantes, el adolescente recurre a los padres buscando guía y apoyo emocional. De tal manera, que es capaz de ponerse en el lugar de otro, pero su tendencia al egocentrismo lo lleva todavía con frecuencia a proyectar sus propios sentimientos y reacciones en sus supuestos de lo que el otro estará experimentando.

Para Rivas (2006), "Hacia los 15 años se aprecia con claridad su progreso en la capacidad de ponerse en el lugar de los demás. Mejora las relaciones con los padres, si bien permisos y horas de llegada suelen ser motivo de discusiones" (p.76). De una fase de menor actividad en la edad precedente, pasa a los 14 años a un aumento notable de energía que lo lleva a involucrarse en múltiples actividades, a las que no siempre parece capaz de responder. Aumenta la seguridad en sí mismo, pero es capaz de autocrítica.

De fundamental importancia para el adolescente, es la imagen de sí mismo, y aquí la apariencia física alcanza un rol preponderante, más destacado que aspectos intelectuales o incluso sociales, y muestra cierta tendencia a la disconformidad con su aspecto. Puede pasar horas frente al espejo, probando peinados, combinaciones de ropa o maquillaje y la aparición de un granito o espinilla puede ser vivida como un drama. Asimismo, Páez (2006), afirma que en cuanto a sus emociones, el joven alcanza "gradualmente ente los 15 y 18 años una mayor estabilidad, presentándose menos cambios de estado de ánimo y tendiendo más al optimismo y a la alegría que a la tristeza que a veces acompaña la primera fase de la adolescencia" (p.76). Surgen las primeras relaciones heterosexuales, las que suelen ser de corta duración, en especial las establecidas más tempranamente y que pueden ser fuente tanto de alegrías como de penas. La adolescencia está marcada por una tarea fundamental: la búsqueda de la propia identidad, con preguntas como ¿quién soy? ¿A dónde voy?. Esta búsqueda que se extenderá más allá de la adolescencia, se relaciona con comportamientos característicos de esta edad, como la asunción de compromisos con ideales que pueden ser políticos, religiosos, filosóficos o personales, a los que adhieren con entusiasmo, algunos de los cuales pueden llegar a constituir un estilo de vida.

Sin embargo, un elemento de gran importancia relacionado con la búsqueda de la identidad está dado en esta edad por la elección vocacional que el adolescente enfrenta, a veces sin haber alcanzado la madurez suficiente ni verdadero conocimiento de las profesiones a las que aspira. Según Ericsson, citado por Cárdenas (2006), recalca que "el esfuerzo adolescente para lograr sentido del yo y del mundo no es un tipo de malestar maduracional, sino más bien, un saludable proceso vital que contribuye a fortalecer el ego del adulto maduro" (p.76). En ese sentido, la búsqueda de identidad es, por supuesto, una empresa que se produce a lo largo de la vida. La importancia de esta época de la vida es como un punto de lanzamiento para la búsqueda. Se han basado varios estudios en las teorías de Erikson, tratando de determinar las formas por las cuales los compromisos de las personas jóvenes, ya sea en una ocupación o en un conjunto de creencias, las ayudan a formar su identidad.

Logro de identidad: Después de una crisis en la cual la persona ha gastado gran cantidad de esfuerzo buscando activamente elecciones, ahora expresa un fuerte compromiso.

Difusión de identidad: No compromisos. Esta persona puede ser un joven busca placeres, que evita activamente comprometerse, o alguien que se deja llevar, sin rumbo, sin metas.

Moratoria: Todavía en crisis, esta persona se encamina al compromiso y probablemente logrará identidad.

Para muchos adolescentes, los años comprendidos entre los 13 y los 19 son un período de gran idealismo, cuando se llega a estar convencido de la necesidad de cambio social, durante el cual se insulta la hipocresía y complacencia de la sociedad y se trata de cambiar el mundo. Se esfuerzan por ser auténticos y cuando la sociedad puede canalizar constructivamente sus energías, sus contribuciones pueden ser significativas. Por otra parte, el padre que da cuidados al adolescente satisface las necesidades de éste y llega a convertirse en la encarnación misma del placer. En pocas palabras, sus acciones, sus conductas y sus características personales, adquieren un valor de recompensa positivo.

Por tanto, según algunos psicólogos, las imitaciones que el adolescente hace de sus acciones pueden convertirse también en fuente de recompensa. Es decir, al copiar parte de la conducta del padre (al imitarla), experimenta el valor de la recompensa positivo adquirido asociado con los padres. Cabe decir, que el motivo de esta conducta puede ser el deseo de reproducir los actos positivos de la madre que han adquirido un valor de recompensa. Cuando la hembra imita la conducta y las características de la madre, cree que experimenta los sentimientos y las emociones (la dicha y el orgullo) que la madre experimenta al cuidarla a ella. Al mismo tiempo, ya que actúa "como si fuese la madre", siente que posee realmente el poder, las destrezas y los placeres de la madre. Si la madre la rechaza. Sus conductas obtendrán valor positivo de recompensa. Cuando los padres son afectuosos y aceptan al niño, la criatura considera que su conducta es recompensante y, por consiguiente, deseará ser como ellos y actuar como ellos.

Características fundamentales de la Personalidad del Adolescente

Para Rivera (2006), las características que prevalecen en la personalidad del Adolescente son:

Encuentro del adolescente consigo mismo: el descubrimiento del yo y del desarrollo de la independencia y la autonomía: La personalidad del niño, inmadura, dependiente de los adultos y dirigida por ellos y que no se conoce lo suficiente a sí mismo, se convierte al final de la adolescencia- si las condiciones ha sido favorables- en una personalidad más madura, independiente, autorregulada, responsable y capaz de conocerse y gobernarse a sí misma, de tomar decisiones y hacer planes de vida.

Encuentro del adolescente con su yo ideal: el que él quiere ser (proyecto de vida): Otra característica fundamental de esta edad es la elaboración de un sistema u orientación de valores que permite diseñar, preparar y elaborar un plan o proyecto e vida, establecer metas y buscar modelos que encarnen esos valores o formas de vida. Entre esos planes están la elección profesional, la elección de pareja, los ideales humanos en general. Esta característica constituye un continuo o escala que va desde el que vive al día, (ajeno a todo plan vital) hasta el que proyecta el futuro mediato o lejano, a largo plazo. Está demostrado que este último caso es el que contribuye más al desarrollo de una personalidad sana y madura.

Encuentro de los adolescentes con los demás: apertura y trascendencia del yo al nosotros: El enriquecimiento y ampliación del yo que abraza e incluye al nosotros es otra característica propia de esta edad. La personalidad, el yo de la niñez, principalmente egocéntrico e individualista, tiende a transformarse en la adolescencia en una personalidad madura, "nosocéntrica" o "sociocéntrica", es decir, orientada hacia nosotros, hacia la convivencia amable y cooperativa con los demás, capaz de convivir satisfactoriamente, en él toma y da de los grupos.

La afirmación del yo o reafirmación de sí mismo: Otra importante característica de esta edad es la afirmación de la propia personalidad, la tendencia de hacer valer y mantener su posición y puntos de vista, de ejercer influencia en su medio, de defender sus derechos y reforzar su individualidad original. Esta característica, resultado de la emergencia y desarrollo del propio yo, que los adultos deben comprender, respetar, ayudar a encauzar y nunca bloquear, suele conllevar una actitud crítica, de oposición a lo convencional, a lo estatuido y a un cuestionamiento de los valores establecidos por los mayores a través de una reafirmación de la propia personalidad.

Encuentro del adolescente con la cultura y el mundo adulto: su asimilación y transformación creativa: El encuentro del adolescente con la cultura y el mundo adulto se caracteriza por dos tendencias o actividades que se contraponen y se complementan dialécticamente. De una parte está la llamada socialización del individuo, que es un proceso mediante el cual el adolescente recibe y asimila la cultura del mundo adulto (valores, normas, instituciones, etc.), es la actividad a través de la que se convierte en una hechura o criatura social, aprendiendo a vivir como los demás. Por otra parte, este proceso debe continuar, desarrollarse y culminar en los casos de despliegue normal en lo que se podría denominar la individualización de lo social, que es la negación dialéctica y superación de la socialización y que consiste en una realización de actividades y tareas transformadoras y creativas en la que se elabora lo apropiado y asimilado y el sujeto imprime su huella individual en la sociedad, aportando su contribución personal, que enriquece la cultura y el mundo adulo existente. Individualiza lo social.

La formación de la concepción del mundo y del sentido de la vida: núcleo rector de la personalidad y la conducta: Por último, todo el desarrollo de la personalidad del adolescente culmina con la concepción del mundo es una formación central del nivel superior consciente, racional volitivo de la personalidad y está constituida por un sistema de puntos de vista y de las convicciones más generales y fundamentales e importantes que el sujeto elabora sobre el mundo, la sociedad, el hombre, la cultura y la propia vida individual. La concepción del mundo se va conformando a lo largo de la vida, pero alcanza su primera formulación significativa en la adolescencia y viene siendo el núcleo rector, aspecto de la personalidad que orienta la conducta del sujeto en los diversos sectores de la vida.

El Adolescente y la Familia

Para Villasana (Ob. Cit.), es el "período de máxima confrontación en las relaciones parentofiliales, en cuanto se requiere que dejen de ser complementarias para constituirse en simétricos, donde la autoridad paterna evita el choque generacional tan frecuente y accede a la autonomía y naciente genitalidad del hijo adolescente" (p. 101). Es básico el grupo de pares, sean el paterno, el escolar o el social, al igual que para las relaciones heterosexuales. El momento de la adolescencia, hay que buscar que la familia permita un desarrollo progresivo de la independencia de todos sus miembros: la pareja debe propiciar un reencuentro con tal, libre de las funciones de crianza y atención permanente y directa a los niños, fomentando el compañerismo y revitalizando la relación, los progenitores empiezan a perder su investidura paterna y son confrontados como adultos.

Habermas (2001), considera que la familia es "una agencia de socialización que se encuentra en el espacio tenso ubicado entre el sistema y el mundo de la vida" (p.76). De allí, que la sociología funcionalista (célula social) ha obviado estudiarla en serio en su estructura comunicativa interna. Claro que el análisis de Habermas se refiere a la familia burguesa moderna, razón por la cual nos sirve muy poco para el estudio de las familias pobres, como las peruanas. Lo que no significa que deje de ser relevante. Sus análisis sobre la pequeña familia burguesa, sirven para comprender la función y estructura de la familia de clase media, muy extendida en Hispanoamérica.

Para el psicoanálisis pasado por el marxismo, la teoría del complejo de Edipo interpretada sociológicamente constituía el punto angular para explicar cómo los imperativos funcionales del sistema social  podían implantarse en las estructuras del  super-ego constituido por el carácter social dominante. Así pues, las investigaciones de Löwenthal sobre el drama y la novela del siglo XIX están al servicio de una detallada demostración de cómo las coacciones del sistema económico, condensadas en jerarquías de status, en valores profesionales y en estereotipos sexuales, calan a través de las pautas de socialización y de las dependencias intrafamiliares hasta lo más profundo de la biografía personal y del desarrollo de la personalidad. De ahí, que la intimidad de unas relaciones hiperpersonalizadas no hace más que encubrir la ciega violencia, percibida como destino, de unos plexos de relaciones económicas que se han autonomizado frente a la esfera de la vida privada. La familia era considerada, pues, como la agencia a través de la cual los imperativos sistémicos se inmiscuyen en los destinos de las pulsiones; pero no era tomada realmente en serio en su estructura comunicativa interna.

La familia sólo era considerada, pues, desde un punto de vista funcionalista, sin concedérsele nunca peso propio desde un punto de vista estructuralista. Por lo tanto, la socialización de un individuo empieza por casa, en su familia, entendiéndose por ésta a la presencia trilateral padre-madre-hermanos que es la básica. Claro, que están también otras presencias como la de los abuelos, tías, padrinos, etc. Un niño empieza a socializarse en tanto y en cuanto descubre que se encuentra ante una conciencia ajena que lo mira, lo cuida y le habla. El psicólogo Cooley (2006) planteó que "la cultura no influye directamente sobre la conducta individual, sino más bien son ciertos aspectos de cualquier cultura que son transmitidos a los individuos por medio de los grupos a los que pertenece el individuo" (p. 77). La familia es el más importante de estos grupos.

Este proceso de socialización se presenta en cualquier tipo de cultura, sea en la más primitiva o la más civilizada o moderna; sea en la familia pobre, media o burguesa. En cuanto a las sociedades primitivas es Levy- Strauss quien nos habla por vez primera de las formas elementales de parentesco; la familia crea redes de parentesco que la estructuran socialmente para engarzarse, al mismo tiempo, a la sociedad comunal a través de redes institucionales creadas por la comunidad para organizarse. Ahí, que el origen de la familia primitiva haya estado en íntima relación con el origen de la agricultura, la propiedad privada y el origen del Estado como ente válido para el pacto social. Por la importancia que tiene la familia como ente socializador, es que los Estados-Nación modernos en sus constituciones políticas han instituido la protección del matrimonio y la familia como sociedad natural e institución fundamental de la Nación; y el 20 de noviembre de 1989 el mundo entero adoptó la Convención de los Derechos del Niño. Por lo tanto, la familia estable es un ámbito de acción comunicativamente estructurado en don del lenguaje a través del diálogo familiar; es el vehículo más preciso de socialización.

Familia que no dialoga, sea por incapacidad de sus propios miembros o por la presión de los ámbitos sistémicos que actúa desde fuera sobre ella bloqueando o atrofiando sus libertades; no es familia. Por ese lado, Habermas (Ob. Cit.), advierte sobre el gran fenómeno de la crisis de la adolescencia en el mundo moderno. Los indicadores empíricos sugieren, más bien, la autonomización de una familia nuclear en que los procesos de socialización se cumplen a través del medio de una acción consensual ampliamente desinstitucionalizada. Cristalizan aquí infraestructuras. El antagonismo entre el "hombre", que en la esfera íntima se educa para la libertad y humanidad, y el "burgués", que en la esfera del trabajo social obedece a imperativos funcionales, fue siempre ideología.

Pero ese antagonismo ha cobrado una significación distinta. Los mundos de la vida familiares miran de frente los imperativos del sistema económico y  del sistema administrativo, que les advienen desde fuera, en lugar de verse mediatizados por ellos. En las familias y en sus entornos puede observarse una polarización entre los ámbitos de acción comunicativamente estructurados y los formalmente organizados, que coloca los procesos de socialización bajo condiciones distintas, y los expone a un tipo distinto de riesgos. Es  lo que sugieren, tomados en términos generales, dos de los síntomas que viene subrayando la psicología social: la decreciente importancia de la problemática edípica y la creciente importancia de las crisis de la adolescencia. Por otra parte, sin lenguaje, sin entendimiento y sin diálogo es imposible una auténtica convivencia humana. Sólo habrá una coexistencia cosificada: pues, sólo los animales y las cosas coexisten entre ellos; la dimensión de la convivencia pertenece a lo humano: o sea el compartir vivencias con el otro (singular) y los demás (la pluralidad diferente de personas). El viejo Aristóteles señalaba ya que el ser humano no es auto- suficiente, necesita de los demás, tiene que estar socializado.

Conflictos en el Adolescente ante la Ausencia del Padre

Según Bianco (2007), para el individuo desde el momento que nace:

La familia es el escenario natural para su actuación de "ensayo y error", que le brindará la sustentación en la cual elaborar su esquema conductual, basado en la conformación de su proceso de identidad sexual y desarrollo cognoscitivo, todo en un ambiente que siempre tiene fluctuaciones propias de la dinámica familiar (p. 99).

De acuerdo con la cita anterior, sin duda alguna, el adolescente en su necesidad fundamental de independencia, visualiza la intervención de los adultos de la familia como un deseo de cortar su voluntad, ideas y pensamientos, lo que enfrenta con actitudes de rechazo, silencio, hostilidad, rebeldía, e incluso negación del electo que acentúa el conflicto, puesto que el tiempo que el adolescente reclama independencia para actuar, se acentúan sus necesidades económicas que suelen ser a veces muy exigentes (costos de los estudios, vestuario, diversiones, etc.), y los adultos se sienten "utilizados" sin la compensación afectiva y de sometimiento a normas, típico de la edad infantil. De allí, que el adolescente requiere de un ambiente familiar flexible, con pauta que señalen afecto, preocupación y respeto a la individualidad y necesidades propias de la edad, donde la comunicación franca de sentimientos sea la pauta para enfrentar cualquier situación conflictiva. Así mismo, la familia debe comprender que asumir posiciones inflexibles, estrictas y muy prohibitivas, cierra el camino al desarrollo personal sano y que por el contrario, asumir posiciones liberales, consentidoras, laxas o muy permisivas, suscita en el adolescente la sensación de falta de amor y el desmoronar la autoridad paterna. De tal manera, que el vínculo padre - hijo  proporciona al adolescente que crece la seguridad que tanto necesita. Como lo señala Borges (2006) "La presencia del padre es importante porque le da confianza en sí mismo, elemento clave en el que se apoya toda su autoestima" (p.87). En efecto, el hijo, tras la exigencia del padre –que siempre debe ser exigencia amorosa descubre que puede hacer más de lo que hace, que alguien confía en él y espera algo de él. Se siente valioso, pues si no lo fuera, su padre no le pediría nada.

Por otra parte, cuando hay ausencia del padre en el hogar, el infantilismo y la inmadurez crónica son las consecuencias directas de la falta de padre. En Opinión de Barrera (2005) "Si el hijo no aprende a ser hijo, le será mucho más difícil llegado el momento ser padre. De ahí las crisis que sobrevienen luego cuando a un hombre le tocan asumir las exigencias propias de la paternidad" (p.76). En vez de acoger al hijo, al más mínimo problema, tienden a dejarle solo. Asimismo, la causa principal de la ausencia paterna es el divorcio, que en la mayoría de los países occidentales sigue aumentando. La falta del padre supone para los niños perder protección física, recursos económicos y un modelo masculino para los hijos varones, además de la compañía y el afecto, lo que para Rivas (2005), puede causar en los Adolescentes:

  • 1. Síntomas de depresión, dificultades para dormir, impaciencia, baja autoestima. 

  • 2. Fracaso escolar o indiferencia hacia las actividades extraescolares.

  • 3. Deterioro de las relaciones familiares o con los amigos.

  • 4. Conductas de riesgo: abuso del alcohol y otras drogas, peleas, relaciones sexuales sin medidas preventivas.

  • 5. Negación del dolor y alardes de fuerza y madurez.

Además, este autor, señala que se pueden presentar otros conflictos como:

Sentimientos de tristeza y depresión por las carencias afectivas (en especial en el padre que se va del hogar). Ansiedad o angustia por el futuro, soledad por las pérdidas y/o ausencias, rabia o frustración por la "injusticia" sufrida.

Estrés por los efectos emocionales no tratados o no procesados, por la ansiedad que origina la falta de información o de salidas visibles.

Riesgo de uso o abuso de alcohol o drogas: o uso excesivo de antidepresivos por falta de soporte socio emocional.

Desconfianza hacia otros, limitadas posibilidades de entregarse o dar en una nueva relación afectiva, reservarse en asumir nuevos compromisos. Limites para iniciar nueva relaciones. Problemas de disfunción sexual.

Autoestima baja, desvalorización, auto concepto disminuido. Auto culpa excesiva. Ausencia o pérdida de paz interior.

Paternidad: desvalorización, contraposición con los valores de la maternidad, diferenciación de roles de padre como proveedor, aportes materiales más que emocionales. Rol de padre o madre: confusión, exigencia, nuevos roles, discriminación entre el rol de padre o madre.

Masculinidad / feminidad: Indefiniciones, contradicciones. Limites con la autoridad, con la afectividad hacia los hijos.

Imagen Social: tendencia de otros a compadecerlos, aumento de deseabilidad social, baja imagen, debilidad. Rechazo de amigos o familiares. Cuestionamiento de sus acciones.

De tal manera, que los padres son mucho más que adultos secundarios en el hogar. Aquellos que participan en la vida de sus hijos, en especial los padres biológicos, brindan beneficios positivos a sus hijos que seguramente nadie más puede ofrecer.

Aspectos que pueden considerarse en familias con ausencia de padres

Para Villasana (Ob. Cit.), "no todas las familias responden a un modelo estándar de padres-madre-hijos" (p. 122). Evidentemente, los hijos vivirán esta situación como diferente a la de mucho de sus amigos, e incluso algunos pueden sentirse resentidos hacia sus progenitores por haberlos puesto en esta situación:

  • 1. Dar explicaciones sencillas y tratar de que el hijo comprenda que sus padres, por el hecho de separarse o divorciarse no les van a querer menos.

  • 2. Demostrarle el papel importante que sigue teniendo el padre en su vida y que ellos seguirán compartiendo la responsabilidad de su educación y su cuidado.

  • 3. Los padres deben evitar hablar mal uno del otro, echarle la culpa de situación de ruptura, criticarlo, y otro.

  • 4. Los conflictos entre los adultos deben resolverse entre ellos sin implicar a los hijos.

El caso de la madre o el padre solo que solo vive con su hijo es importante la relación con los abuelos, amiga o amigos de su progenitor que puedan suplir perfectamente el modelo sexual en su proceso de aprendizaje social. En tal sentido, a ningún hijo se le debe decir "tu no tienes padre" porque eso distorsiona la naturaleza de las cosas. Un hijo es siempre producto de un hombre y una mujer, auque uno de ellos esté ausente, desaparecido o muerto. Las familias monoparentales (formada por uno solo de los cónyuges y los hijos), se incrementan cada día más, como un reflejo del cambio que sufre nuestra sociedad, es por esto, que tanto desde el marco familiar como el escolar debe proporcionarse información sobre estas nuevas modalidades de organización familiar, para que los niños puedan englobar estos modelos dentro de su concepto de familia, y reducir en parte las consecuencias emocionales que conlleva.

Las Emociones

El diccionario Larousse define emoción como: "agitación, turbación del ánimo" (p.388). Al respecto, Goleman (2007), señala que "la raíz de la palabra emoción es motere, del verbo latino "mover", además del prefijo "e", que implica "alejarse", lo que sugiere que en toda emoción hay implícita una tendencia a actuar. Que las emociones conducen a la acción…"(p.24); asimismo, Maturana (2006), expresa que "desde el punto de vista biológico lo que connotamos cuando hablamos de emociones son disposiciones corporales dinámicas que definen los distintos dominios de acción en que nos movemos" (p.15). Por otro lado, para Weisinger (2005), "las emociones son el resultado de la interacción de los pensamientos, los cambios fisiológicos y el comportamiento con el que respondemos a un hecho externo" (p.23).

En este contexto de ideas, los autores antes señalados coinciden en señalar que las emociones nos llevan a la acción, es decir, son el motor que nos permite accionar, movernos o actuar como respuesta a un hecho o acontecimiento. Son guías que nos hacen falta para comprender todas las reacciones humanas. Por lo tanto, la emoción es estado de ánimo que se caracteriza por una conmoción orgánica, producto de sentimientos, ideas o recuerdos, y que puede traducirse en gestos, actitudes, risa, llanto, entre otros. La palabra emoción, proviene del latín motere (moverse). Es lo que hace que nos acerquemos o nos alejemos a una determinada persona o circunstancia. Por lo tanto, la emoción es una tendencia a actuar, y se activa con frecuencia por alguna de nuestras impresiones grabadas en el cerebro, o por medio de los pensamientos cognoscitivos, lo que provoca un determinado estado fisiológico en el cuerpo humano. Charles Darwin fue el primer científico en señalar que las emociones se han desarrollado, en su origen, para preparar a los animales para la acción, en especial en una situación de emergencia. De ahí, que al hablar de emociones, no se puede dejar de mencionar la Inteligencia Emocional (IE), la cual es definida por Goleman (Ob. Cit.), como:

Una forma de interactuar con el mundo… y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. Ellas con figuran rasgos del carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social. (p.54)

De acuerdo con la cita anterior, es común escuchar que parte de la solución de los problemas personales más frecuentes se encuentra en el brindar un mayor apoyo emocional a la persona que se haya en la situación difícil. Al oír esto, muchos entienden esto del dar apoyo emocional a alguien como el tratar de complacer en casi todo lo que se nos pide, comprarle cosas bonitas, pasar más tiempo con la persona que requiere el apoyo o con el decirle lo mucho que la queremos, pero cuando los psicólogos hablamos de apoyo emocional por lo general nos referimos a algo más básico, que poco tiene que ver con el dinero o las palabras en sí mismas, hablamos del contacto emocional en su forma más original y nutritiva.

El mismo autor habla de una serie de factores que constituyen la inteligencia emocional:

1. Conciencia de uno Mismo: Conciencia de nuestros propios estados internos, recursos e intuiciones.

2. Autorregulación. Control de nuestros estados, impulsos y recursos internos.

3. Motivación. Las tendencias emocionales que guían o facilitan el logro de nuestros objetivos.

4. Empatía. Conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones ajenas.

5. Habilidades Sociales. Capacidad para inducir respuestas deseables en los demás.

Por su parte, Candela, Barberá, Ramos y Sarrió (2006), señalan que la IE:

Comprende una serie de habilidades necesarias para el óptimo desarrollo del individuo, tanto a nivel personal como social y laboral. La persona con elevada IE posee habilidad de conocer y manejar sus propias emociones, y es capaz de percibir, interpretar y aprovechar las emociones de los demás. (p.3).

Cada emoción, está vinculada a elementos fisiológicos precisos: tanto la respiración como el tono muscular, el pulso cardíaco, la presión arterial, la postura, los movimientos y las expresiones faciales. Las pautas fisiológicas o musculares habituales comienzan a determinar por sí mismas los estados anímicos. Los elementos de una emoción son, pues, tres: (a) Una situación, que genera sentimientos, ideas o recuerdos, (b) El estado de ánimo consiguiente, (c) La conmoción orgánica expresada en gestos, actitudes, risa, llanto

Los terapeutas cognoscitivos, como Aaron Beck, Albert Ellis y Donald Meichenbaum (2004), insisten, por eso, que en muchas circunstancias son los pensamientos los que determinan los sentimientos. Pero también es cierto que las respuestas emocionales, en su mayoría, se generan inconscientemente. Freud tenía razón cuando describió la conciencia como la punta del iceberg mental. Los sucesos sin carga emocional, como los pensamientos, no desplazan tan fácilmente a las emociones (por lo general, no basta con desear que la ansiedad y la depresión desaparezcan para que así suceda). A su vez, existen 5 categorías básicas de emociones.

Miedo: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.

Sorpresa: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa.

Aversión: Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.

Ira: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.

Alegría: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad.

Si tenemos en cuenta esta finalidad adaptativa de las emociones, podríamos decir que tienen diferentes funciones:

1. Miedo: tendemos hacia la protección.

2. Sorpresa: ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.

3. Aversión: nos produce rechazo hacia aquello que tenemos delante.

4. Ira: nos induce hacia la destrucción.

5. Alegría: nos induce hacia la reproducción (deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien).

6. Tristeza: nos motiva hacia una nueva reintegración personal.

Desarrollo social

El desarrollo social positivo es reconocible por el adecuado ajuste social l del niño en las situaciones de su ambiente. Según Mac Candies (2005), el desarrollo social se refiere a "las adecuadas relaciones interpersonales, por lo tanto involucra por una parte la adquisición de capacidades para actuar y comportarse acorde con las exigencias sociales imperantes; y por otra el desarrollo de su habilidad para autodominarse". En efecto, de acuerdo a estas generalidades, las investigadoras consideran que el proceso mediante el cual nos adaptamos a las normas establecidas socialmente se denomina socialización. En efecto, podría definirse la socialización como un proceso mediante el cual la cultura es inculcada a los miembros de la sociedad, transmitiéndose así de generación en generación.

De ahí, que los individuos aprenden conocimientos específicos, desarrollan sus potencialidades y las habilidades necesarias para la participación adecuada en la vida social y su adaptación a las formas de comportamiento organizado característico de su sociedad. En este sentido, las relaciones sociales del niño, son probablemente una de las dimensiones más importantes del desarrollo infantil. Por ello, adolescente, es un ser fundamentalmente social desde el mismo momento de su nacimiento. Es decir, su conducta está modulada por la interrelación con los otros y su conocimiento sobre sí mismo lo va a adquirir mediante la imagen que va a recibir a través de los demás. Por otra parte, Dollard (citado en León, 2005), inició unos estudios donde concreta que para el niño adquirir habilidades del desarrollo, debe dársele especial atención a los refuerzos que este recibe de su entorno, cuando asume conductas deseables y aceptadas por las personas que están a su alrededor. Cabe señalar a Caballo (2005), quien argumenta que:

La adquisición de un gradual y continuo desarrollo social es producto de un proceso de aprendizaje; y particulariza argumentando que ningún niño nace simpático, tímido o socialmente hábil, lo que va desarrollando es aprendido; en el transcurso de su vida aprende hacer de un determinado modo, de manera que las respuestas que emita en una situación interpersonal… con su medio social (p. 98).

En conformación con la cita anterior, sin duda alguna, los padres cumplen variadas funciones en el desarrollo social del hijo, en un principio cumple la función de cuidado y cariño adecuado, luego según el modelo psicoanalista los padres jugaran un rol importante como figura de identificación ya que son modelo de valores y normas que los hijos imitan.

Cuando esto ocurre, los hijos manifiestan comportamientos como éstos:

1. Se muestran seguro(a) de sí mismo (a).

2. Demuestra autonomía en actuar.

3. Es capaz de tolerar frustraciones.

4. Controla impulsos y emociones.

5. Expresa sus sentimientos.

6. Identifica situaciones que ofrecen peligro.

7. Se integra e interactúa.

8. Se adapta a cualquier ambiente y situación.

9. Se relaciona con respeto con sus compañeros y adultos.

10. Se relaciona con todos sus compañeros sin excluir a ninguno.

11. Muestra gestos de preocupación frente a las dificultades de los demás.

12. Comparte en forma espontánea.

Rol del Enfermero (a) como orientador (a) Familiar

El rol como enfermero (a), para Torrealba (2006), es:

El primer orientador de los estudiantes, de los padres y representantes, y en general de las demás personas que junto a el contribuye a que los procesos educativos se cumplan de acuerdo con las elementales exigencias determinadas por el estado venezolano (p. 59).

Según la cita anterior, se evidencia que el rol del enfermero (a), debe considerar competencias generales a fin de asegurar la elección de un profesional integral y debidamente calificado para desempeñarse en el seguimiento de problemas, y que demuestre capacidades para: 

1. Identificar los problemas potenciales y/o reales relacionados con la problemática existentes, en este caso, en el Liceo Bolivariano "Veritas"; asimismo, capacitado para planificar, ejecutar  y evaluar estrategias de solución.

2. Utilizar el conocimiento, la experiencia y el razonamiento para emitir juicios profesionales basados en evidencias científicas.

3. Perfeccionar permanentemente sus conocimientos, aplicarlos y socializarlos.

4. Adaptarse a diversas situaciones y transformar el medio en el que interactúa en forma proactiva.

5. Conocer e integrarse a la comunidad y participar responsablemente con sus organizaciones.

6. Asumir principios éticos y legales reflejados en conductas consecuentes, como norma de convivencia social, entre otros aspectos.

Cabe destacar, que con la puesta en marcha de la nueva forma curricular, el rol profesional del enfermero, obviamente, adquiere su propia potencialidad, convirtiéndolo en un agente capaz de comprometerse con su misión de enfrentar los retos del nuevo siglo, comprometido con los cambios y transformaciones sociales, correspondiéndole al el educador situarse en una perspectiva humanizadora, desde la cual puede abarcar lo: bio-social, afectivo intelectual del educando. En este mismo contexto de ideas, los orientadores tienen como propósito principal orientar al individuo en los problemas inter e intra personales, en el proceso de toma de dediciones, desarrollo humano, en la conducta del individuo, adquisición y desarrollo del bienestar personal. El orientador asiste al individuo para que logre un crecimiento saludable, capacitándolo para enfrentar aquellas situaciones, problemas u obstáculos que suelen presentarse durante su desarrollo.

Por otra parte, la asistencia del orientador en el escenario educativo comprende una serie de funciones planificadas para producir cambios en los orientados, a nivel individual, grupal u organizacional.  Está asistencia puede ser de carácter curativa o remedial, preventiva, de desarrollo o de asesoramiento.  Estas funciones sugieren un papel tanto reactivo como proactivo por parte del orientador. Tradicionalmente al Orientador se le ha ubicado en un papel esencialmente reactivo, esto es, atender al orientado solo después de la existencia de un problema, cuando éste recurre en la búsqueda de su ayuda. Actualmente, se reconoce la existencia de otras funciones del quehacer del orientador como la prevención de problemas, la promoción del desarrollo positivo en el individuo. 

En esta misma línea de ideas, formar orientadores es una tarea compleja por cuanto al trabajo profesional de los orientadores se basa en los procesos humanos, como individuo y como ser social, así que el aspirante a orientador requiere de un esfuerzo personal y intenso en el ámbito intelectual, emocional y de actuación en la tarea de adquirir las competencias para el ejercicio de la profesión. Para el futuro orientador, es vital en su acción profesional el trabajo con las personas y los grupos, y que también adquiera una serie de habilidades personales, cognitivas, emocionales, relacionales y de actuación que soporten la utilización experta de las teorías, modelos, técnicas y estrategias que integrarán su repertorio profesional". (Vera, 2007).

En estas consideraciones aparece el componente ético y moral que debe privar entre las personas, en particular en una actividad tan significativa para la conducta social como es la Orientación, que al fin al cabo trata fundamentalmente de acciones humanas que tiene lugar en situaciones sociales concretas. Así, en la práctica de la orientación, sobre todo mayormente educativa, el concepto de "nosotros" significa el reconocimiento de igualdad, pluralidad compartida y respeto por la dignidad humana. La consideración ética en la relación orientador-orientado está sujeta a un intercambio subjetivo, a la reafirmación, a la "libertad para el nosotros".

Sin embargo, es una visión sobre la actividad que realiza el orientador con preguntas acerca del "por qué de esas acciones y no otras". Por tanto, si la ética se refiere a lo humano y la Orientación aspira sobrevalorar lo humano, la fortaleza de ésta estaría  sujeta al seguimiento de las responsabilidades que la ética misma entraña.    En efecto, en el trabajo con la persona o los grupos, el orientador utiliza además de las técnicas y estrategias, la relación de ayuda profesional como medio de intervención. La relación que puede existir entre el orientado-orientador es una relación en la cual al menos una de las partes intenta promover el crecimiento, desarrollo, madurez, funcionamiento y mayor calidad de vida de la otra parte. El orientador es un medio, un recurso para el proceso, mientras que el orientado es el protagonista de su propio proceso.

Teorías Psicopedagógicas

Teoría Cognitiva Piaget (1979)

La teoría piagetiana cuyo autor fue Piaget (1979) explica, el desarrollo cognoscitivo del niño, haciendo referencia en la formación de esquemas mentales, al señalar que:

Resulta indispensable comprender la principal formación de los esquemas mentales en el niño y desarrollo socio-emocional, para conocer su naturaleza y funcionamiento en el adulto. Cuando se trata de la inteligencia, de las operaciones lógicas, de las nociones de número, de espacio, tiempo y aún en el plano de aprehensión de las constancias perceptivas… (p.23)

La teoría de Piaget la afirma que el pensamiento del niño es cualitativamente diferente al de un adulto. Según Kamii citado Enciclopedia Océano (2005), el interés de la teoría de Piaget reside en la visión que la naturaleza de su pensamiento aporta al niño, su interés no está tanto en niño sino en la epistemología, es decir, acerca de la naturaleza del conocimiento. Piaget (1978) ha estudiado la infancia debido a que es una etapa importante por donde pasa el adolescente para alcanzar la adultez, plantea que:

El desarrollo psicológico es un proceso de dos cosas: por una parte la adaptación y por la otra, la organización de experiencias por medio de la acción; la memoria, las percepciones u otra clase de actividades mentales, ambos procesos subyacen a todo aprendizaje (p.31)

Al respecto, se puede deducir que existe cierta relación en la teoría cognitiva del autor con el estudio, debido a que obviamente en el desarrollo socio – emocional del adolescente juega un papel preponderante el aprendizaje y es aquí donde el docente no es transmisor de conocimientos, sino orientador y facilitador de situaciones de aprendizajes sociales, afectivos o cognitivos. De igual manera, la Enciclopedia Lúmina (2006), en referencia a la psicología del niño dice: Que este estudia o se interesa por la motricidad, la inteligencia y lenguaje del niño, todo aunado además a la parte afectiva del niño, imprescindibles para la adaptación familiar, escolar y social.

Teoría Necesidades de Abraham Maslow (1968)

De acuerdo a esta teoría, se considera al individuo como un todo integrado y organizado, cuya motivación consiste en la satisfacción de sus necesidades básicas. Dicha satisfacción supone restablecer el equilibrio y alcanza un estado libre de tensiones. Para Maslow (1968), una necesidad humana vital:

Es aquella que precisa satisfacerse para garantizar la sobrevivencia de una persona o grupo. Describe las necesidades humanas en cinco niveles, sugiriendo que la persona progresa hacia arriba en la jerarquía, cuando tiene resuelta las necesidades básicas, como son alimentación, vestido, sueños, descanso y otras.

Así mismo, cuando no se satisfacen estas necesidades básicas, las personas no desean o son incapaces de afrontar otras necesidades de niveles superiores o de autor realización. Además, cuando una persona logra satisfacer sus necesidades esenciales, es cuando comienza a desarrollar su verdadero potencial y se desplaza hacia un nivel optimo de salud y normalidad del ser humano.

Teoría sociológica

Según Weber (1987), la sociología es la ciencia social que pretende llegar a las proposiciones generales sobre las mutuas relaciones de los hombres. Su meta es el conocimiento de aquellos procesos sociales que se desarrollan de manera parecida en los campos más diversos, conocimiento que en lo posible debe tener una validez general. De allí, que el objeto de la sociología es todo lo que los hombres hacen o dejan de hacer con relación a otros hombres. La diferencia entre un problema sociológico y un problema psicológico no siempre está clara y depende también de la respectiva escuela de psicología de la que pretendan proceder los diversos sociólogos.

Para este autor, solamente se tiene una cuestión sociológica cuando un individuo o varios en sus acciones dice algo con relación a otras personas. En este contexto, en lo que corresponde a la investigación realizadas por las investigadores de este estudio, sin duda alguna, la sociología se ubica en las ciencias sociales en el nivel de las ciencias globales porque constituye un todo, un organismo social especifico, con sus relaciones y sus leyes particulares.

El estudio de la sociedad como un todo que se desarrolla históricamente, y forma la materia de la sociología, tercera e imprescindible esfera de la ciencia social, conformándose como sociología general, rural urbana, de la familia, del desarrollo, de la población e industrial, entre otros; es decir, tratarán las mismas, de enfocar los aspectos que se relacionan con la Ausencia paterna en el desarrollo socioemocional del adolescente. En efecto, la identidad sociológica de la enfermera como profesión esta dada por sus relaciones sociales en la que la caracterizan, además, por lo que a la enfermera le corresponde desempeñar funciones manuales, ejecutoras de ordenes dictadas por otros, indispensables pero complementarias en la atención de la salud. De ahí pues, aunque la figura y el rol paterno ha sido asumido por la madre, es decir, comprender de que modo la ausencia paterna repercute en diversos aspectos del desarrollo del hijo, y como la figura materna adquiere un carácter mayor, que el que tendría en una familia en la cual los dos progenitores están presentes. Por lo tanto, los profesionales de la salud, trabajando en equipo multidisciplinar con los profesionales de la educación, deben integrarse conjuntamente con todos los actores involucrados y estar alerta sobre los temas de violencia adolescente, originada por la ausencia paterna del padre, con el fin de establecer estrategias efectivas para la evaluación, intervención, derivaciones argumentadas, y seguimiento de los adolescentes que se hallan en alto riesgo para la violencia o agresividad.

Bases Legales

El presente estudio encuentra su fundamentó legal en los instrumentos legales de la Constitución Bolivariana de Venezuela (2009); Ley Orgánica de Educación (2009), Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente (2008), respectivamente.

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (2009)

El artículo 102, de la, expone que:

La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrático, gratuita y obligatoria. El Estado asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad…. (p.35)

Como se puede apreciar, en el artículo en cuestión, se hace referencia a la importancia que tiene para el ser humano la educación, como base de su desarrollo en busca de un pensamiento libre que le permite viven en una sociedad basada en los valores de la democracia, el respeto, la solidaridad y el trabajo. Además, sustenta esta investigación cuando dice que juega un papel fundamental en el proceso educativo para la formación de ciudadanos con una personalidad plena para vivir en una sociedad. Asimismo, el artículo 75, refiere que:

El Estado protegerá a las familias…como el espacio fundamental para el desarrollo integral de las personas. Las relaciones familiares se basan en la igualdad de derechos y deberes, la solidaridad, el esfuerzo común, la comprensión mutua y el respeto recíproco entre sus integrantes…(p. 19).

Se evidencia en la cita anterior, que el padre y la madre tienen el deber compartido e irrenunciable de criar, formar, educar, mantener y asistir a sus hijos e hijas, y éstos tienen el deber de asistirlos cuando aquél o aquella no puedan hacerlo por sí mismos. Asimismo, los padres tienen el deber de dar alimentos a sus hijos y asistirlos en las defensa de sus legítimos Intereses y en la Realización de sus Justas aspiraciones, aso como e de contribuir activamente a su educación y formación integral como ciudadanos útiles y preparados para la vida en nuestra sociedad. Los hijos a su vez, están obligados a respetar y ayudar a sus padres.

Ley Orgánica de Educación (2009)

Desde la perspectiva del Ministerio del Poder Popular para la Educación (2009), señala dentro los principios y valores rectores de la educación, en su artículo 3:

…la democracia participativa y protagónica, la responsabilidad social, la igualdad entre todos los ciudadanos y ciudadanas…la formación para la independencia, la libertad y la emancipación, la valoración y defensa de la soberanía, la formación en una cultura para la paz, la justicia social, el respeto a los derechos humanos, la práctica de la equidad y la inclusión; la sustentabilidad del desarrollo, el derecho a la igualdad de género, el fortalecimiento de la identidad nacional…(p. 7).

Se evidencia en la cita anterior, la consideraciones pertinentes a los valores fundamentales: el respeto a la vida, el amor y la fraternidad, la convivencia armónica en el marco de la solidaridad, la corresponsabilidad, la cooperación, la tolerancia y la valoración del bien común, la valoración social y ética del trabajo, el respeto a la diversidad propia de los diferentes grupos humanos. Igualmente se establece que la educación es pública y social, obligatoria, gratuita y de calidad. Asimismo, el artículo 17 de la misma ley, en lo referido a los Corresponsables de la Educación, es decir, donde se inmiscuye a las familias:

Las familias tienen el deber, el derecho y la responsabilidad en la orientación y formación en principios, valores, creencias, actitudes y hábitos en los niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultas, para cultivar respeto, amor, honestidad, tolerancia, reflexión, participación, independencia y aceptación. Las familias, la escuela, la sociedad y el Estado son corresponsables en el proceso de educación ciudadana y desarrollo integral de sus integrantes (p. 11).

En tal sentido, las autoras argumentan que la construcción de una sociedad humanista, donde predomine la libertad, equidad, justicia, igualdad, respeto, amor, consideración y calidad de vida, radica en el núcleo de la sociedad, es decir, la familia.

Ley Orgánica para la Protección del Niño y el Adolescente (L.O.P.N.A., 2008)

Esta ley establece que: "Los padres, representantes o responsables tienen la obligación inmediata de garantizar la educación de los niños y adolescentes…" (Artículo 54). Siendo la familia considerada como el primer agente socializador. De ahí pues, independientemente de cuál sea su estructura -la forma de las relaciones de parentesco, de las costumbres matrimoniales, del tipo de control de la conducta sexual o de la realización de cualquier otra función-, la familia cumple con el cometido de mantener y socializar al niño, al mismo tiempo que contribuye a mantener el control social, constituyéndose en el primer agente de socialización, y no sólo por ser el primero en actuar sino, fundamentalmente, por el carácter cualitativo de su influencia. En efecto, en la fase infantil el ser humano comienza su integración social. Y es con su familia donde, por un lado, aprende determinados comportamientos relativos a las formas de comer, dormir, buscar abrigo, sentir, amar, comunicarse, sentarse, saludar, divertirse, reir, gesticular, lavarse, jugar, vestirse, educar a los niños, … y, por otro, interioriza creencias, valores, normas y técnicas de conducta, una estructura social determinada, un código moral, al aprender lo que está bien y lo que está mal hecho, qué prácticas reciben premios y signos de aprobación, y cuáles castigos y reproches, y lo que ellos implican.

Asamblea General de las Naciones Unidas (1999)

Esta asamblea, presentó a sus países miembros una Declaración de los Derechos del Niño. Tomó más de diez años su formulación y preparación, y otros seis años más transcurrieron hasta que fuera ratificada por 167 países. Los países que firmaron y ratificaron este documento se comprometen a hacer informes periódicos a un comité internacional de expertos que tienen a su cargo el monitoreo de la protección de los derechos del niño.

También se comprometen a denunciar violaciones de estos derechos en un foro creado con ese propósito. La declaración pone especial énfasis en el derecho del niño a tener una familia, y alienta a promover y proteger a la familia. Expresa además, específicamente que el niño "tiene el derecho de ser cuidado por sus padres" (artículo 7) y "tiene el derecho de tener una relación personal y contacto directo con ambos padres" (artículos 9, 10 y 18). Esta es una mención del derecho de tener un vínculo con su padre. Los numerosos trabajos de investigación realizados hasta el momento, que han intentado evaluar el daño que produce la falta de padre, avalan y confirman la importancia de este documento de las Naciones Unidas, y la necesidad de proteger uno de los derechos humanos básicos del niño: el de tener un padre. Los profesionales que intervienen en temas de familia tienen la responsabilidad de tener en cuenta esta declaración de los derechos del niño, y los trabajos de investigación que la respaldan.

Siguiendo esta misma línea de ideas, la explicación radica en la tarea esencial que realiza la familia al conectar a los individuos y a la sociedad desde el comienzo de la vida humana: a la sociedad le ofrece un apoyo fundamental socializando a cada ser de forma individual y dotándolo de una identidad social, y a los individuos les abre el camino para integrarse, en la sociedad al mismo tiempo que construye su identidad individual. Este rol fundamental permite comprender por qué las relaciones familiares, que pertenecen a un ámbito de intimidad, nunca han sido consideradas un asunto privado y siempre han estado sometidas a un rígido control social.

CAPÍTULO III

Marco metodológico

Enfoque Epistemológico

La epistemología le permite al hombre acceder al conocimiento a través de varias vías, cada una de ellas se establece de acuerdo a los requerimientos del fenómeno en estudio. De allí pues, la investigación que se propone, referida a la implicaciones en la ausencia paterna en el desarrollo socioemocional del adolescente en el Liceo Bolivariano "Veritas", se ubicó en el paradigma post-positivista, que según Hurtado y Toro (2001), "está basada en la teoría de la racionalidad y constituyen un sistema básico de ideas sobre la naturaleza de la realidad y sobre la naturaleza de nuestros conocimientos de ella" (p. 24). Por lo tanto, el postpositivismo responde a ser crítico, realista, manejado por leyes naturales, aun sólo pueden ser comprendidos de forma incompleta, debido a que sus mecanismos intelectuales y sensoriales sean imperfecta.

Dentro de esta perspectiva, el método de la investigación se enmarcó dentro del método etnográfico, que según Cerda (2001), la etnografía en principio es un método "que procura la recopilación más completa y exacta, posible de la información necesaria para reconstruir la cultura y conocer los fenómenos sociales, de comunidades y grupos específicos" (p. 109). En cuanto a Martínez (Ob. Cit.), refiere que este término "significa etimológicamente la descripción (grafe) del estilo de vida de un grupo de personas habituadas a vivir juntas" (p. 29). Al respecto, ésta consiste en la recolección de datos en el terreno y teniendo como informantes a los integrantes de una comunidad, la cual va a consistir en la descripción densa y detallada, de costumbres, historia, entre otros. Dentro de este orden de ideas, Woods (2003), plantea que el método etnográfico consiste:

En la descripción del modo o estilo de vida de las personas a quienes se estudia, representando de manera responsable cada uno de los aspectos que caracteriza y define al hombre y su cultura, interesándose especialmente por lo que las personas hacen, cómo se comportan, cómo interactúan y cómo construyen su vida (p. 85).

En tal sentido, la etnografía es un estudio exhaustivo de los eventos que ocurren en la vida de un grupo con especial consideración de la estructura social, las interacciones funcionales y la conducta de los sujetos como miembro del grupo, así como de sus interpretaciones y significados de la cultura a la que pertenecen, es decir, un etnográfico registra y describe los comportamientos culturales, significativos de un grupo determinado, se apoya en la convicción de que las tradiciones, roles, y normas del ambiente en que se vive, se van internalizando poco a poco y generan regularidades que puede implicar conducta individual de un grupo en forma adecuada. Es decir, según el diagnóstico realizado en la institución educativa, las investigadoras detectaron este problema de conducta consecuente en muchos adolescentes, motivo este donde se enmarcan las implicaciones en la ausencia paterna en el desarrollo socioemocional de los mismos.

En esta misma perspectiva, en relación al escenario de esta investigación, según Taylor y Bogan (1990), lo define como "aquel en el cual el observador tiene fácil acceso, establecer una buena relación inmediata con los informantes y recoger datos directamente relacionados con los intereses investigativos" (p. 36). De acuerdo a lo expuesto, se tomó el escenario, se tomó el Liceo Bolivariano "Veritas", Calabozo estado Guárico, por ser la institución educativa, los centros de acopio de la mayoría de los adolescentes y jóvenes, objetivo principal de esta investigación, y de allí, donde se registró con mayor relevancia la situación en estudio. En efecto, el Liceo Bolivariano "Veritas" fue fundado el día 01/11/2004 en el Barrio Veritas de Calabozo; estando en su apertura la Directora de la U.E "Veritas" Vicenta Urbana de Mújica y quedando en su Coordinación Lcda. Leonidas Andrade. Para el año de su fundación contaba con dos secciones de 1er año de Educación Media General con una matrícula de sesenta y cuatro (64) estudiantes lo cual por no contar con un liceo cercano se encontraban sin estudiar. Sus primeros profesores fundadores fueron: Betancourt Mónica, Faminia Rengifo, Manuel Corbino, Anabel Rayas, Maryuri Carrasquel y Nazareth Álvarez. Posteriormente, en el año 2005 ingresaron las profesoras: Ana Maria Ávila y Maigualida Arraiz.

Partes: 1, 2, 3


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