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El chile piquín (Capsicum annuum L. var. Aviculare) en el noreste de México. Aspectos ecológicos y socioeconómicos (página 2)




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En el contexto del uso de plantas silvestres, la extracción de partes vegetativas y frutos, por muchos años se ha utilizado como una forma generalizada de aprovechamiento que subsiste a la fecha en muchas comunidades rurales del mundo. Estas formas tradicionales de extracción de recursos de su hábitat natural, además de representar ingresos adicionales a la economía familiar campesina, es también la expresión cultural de un largo proceso de interacción del hombre con el medio ambiente.

En este sentido, un mejor conocimiento y una estimación actualizada de los recursos naturales resultan necesarios para definir su existencia y la posibilidad de ser aprovechados, así como cuáles requieren ser protegidos y cuáles son las condiciones económicas y sociales que deben ponderarse para definir estrategias tendientes a realizar un manejo eficiente y eficaz de los mismos (González, 1985).

El chile piquín, como componente del matorral submontano del noreste de México, es una planta anual que también crece y se desarrolla de manera continua en zonas tropicales. La especie annuum es la que más se conoce y su importancia radica en que comprende a la mayoría de los chiles domesticados, de tal manera que existen en la actualidad una gran diversidad de formas, tamaños y colores de los frutos de esta especie; el grupo incluye tanto a los chiles dulces como a los muy picantes como es el caso del chile piquín. Los chiles cultivados en México pertenecen a la especie annuum, que es la de mayor importancia económica en el mundo y de distribución geográfica más amplia (Arcia, 1985).

ANTECEDENTES

En el noreste de México, la mayor parte de la superficie se encuentra tipificada dentro del contexto de zonas áridas y semiáridas de la República Mexicana, las cuales contienen ecosistemas únicos en su tipo, precisamente por encontrarse en un área de transición entre la zona neártica y la neotropical, presentando una gran riqueza en diversidad genética (Argüello et al ., 2000.) La vegetación se encuentra conformada en su mayoría por matorrales del tipo submontano (matorral espinoso tamaulipeco, en asociación con poblaciones naturales de chile piquín) y se estima que ocupa una extensión territorial de aproximadamente 125, 000 km2 (González, 1966).

Los matorrales espinosos, desde el punto de vista ecológico, son la respuesta de las especies vegetales al medio en que viven y se desarrollan, donde han sido sometidos durante miles de años a diferentes procesos biológicos, de manera que en las comunidades de vegetación natural predominan las plantas de tipo arbustivo o, en algunos casos, se tiene la presencia de pequeños árboles. También es frecuente encontrar que las especies vegetales que lo integran tienen en lo general tendencia hacia el xeromorfismo (formación de células gruesas y cutícula crasa) en respuesta a las condiciones climáticas extremas que imperan en las regiones áridas y semiáridas (Rzedowski, 1983; Heiseke, 1984).

En este orden de ideas, es necesario considerar, de manera general, que el aprovechamiento que la población rural hace de las plantas silvestres, la realiza como una actividad extensiva de recolección, en la que participan grupos sociales con alto grado de marginación y escasa integración organizativa para el acopio y venta de productos locales con demandas cautivas y altas ventajas comparativas en los mercados regionales.

El destino que se da a la mayoría de los productos extraídos bajo este sistema, es básicamente de autoconsumo y estacional, aunque existen algunas especies con características propias que presentan una demanda comercial prometedora y cada vez más amplia como la damiana Turnera diffusa Will Schult, orégano Lippia spp. Junth, chile piquín Capsicum annuum var. aviculare L.) y diversos géneros de cactáceas que, en algunos casos, son utilizadas por los mismos pobladores rurales como materia prima para la fabricación de dulces como la biznaga burra Echinocactus platyacanthus Link et Ottol (Franco et al., 1995; Medina et al., 2000).

En el matorral también se pueden obtener frutos comestibles para consumo humano y que poseen un valor importante como el chile piquín; alimento para el ganado como las vainas de mezquite, semillas de ébano, flores de palma pita, tunas de nopal y dátiles de palma. De otras plantas se puede utilizar la corteza, hojas, raíces y algunas se utilizan en la medicina tradicional, como el guacayán Porliera angustifolia Engelman, uña de gato (Acasia wrightii Benth), huizache (Acasia fernesiana Willd) y el mezquite (Prosopis spp. Humb. et Bonpl.). Otras plantas importantes usadas como fuente de forraje han sido el huajillo (Acasia berlandieri Benth), huizache (Acasia fernesiana Willd), chaparro prieto (Acasia rigidula (Benth), tenaza (Havardia pallens (Benth) Britton & Rose), nopal (Opuntia spp. (L.), granjeno (Celtis pallida Torr.) y anacahuita (Cordia boissieri). (Arguello et al., 2000; Jaramillo, 1994).

En la industria, algunas plantas que generan taninos son utilizadas para el curtido de pieles como el mezquite, huizache, ébano y encino. Otras plantas son generadoras de resinas como las pertenecientes a las familias Zygophyllaceae, Anacardiaceae, Euphorbiaceae, Liliaceae, Rhamnaceae, Fabaceae, Asteraceae y Pinaceae.

En este mismo contexto, algunas plantas localizadas en el matorral son utilizadas para la obtención de fibras como el henequén (Agave fourcroides), lechuguilla (Agave lechugilla Salm-Dyck), cáñamo (Cannabis sativa), yute (Corchorus capsularis L.), palma samandoca (Yucca elata Engelm) y el paistle (Tillandsia usneoides L.).

IDENTIFICACIÓN DEL PROBLEMA

El problema para el desarrollo de las regiones semiáridas del noreste de México, el mejoramiento de calidad de vida de las personas que viven en ellas y el impacto a los ecosistemas y sus componentes naturales, es de gran magnitud y complejidad: magnitud en términos de la extensa superficie afectada y complejidad porque el desarrollo de la región no puede disociarse de los factores sociales, ecológicos y económicos.

Para los habitantes de las comunidades rurales de la región noreste, los matorrales son y han sido por mucho tiempo una fuente importante de recursos que son utilizados como forraje para ganado, fuentes alternas de energía, (leña y carbón), madera para construcción de viviendas rurales, estantes para cercos, hierbas medicinales y como fuente de alimentos (Cabral y West, 1986).

El chile piquín del noreste de México ha sido reportado por diversos investigadores (entre ellos Medina et al ., 2000), como la variedad " aviculare" , en una primera aproximación, la cual incluye a los chiles espontáneos o silvestres y su distribución es considerada desde la parte sur de los Estados Unidos hasta el noroeste de América del Sur, el cual crece junto a ríos o campos de cultivo. Regionalmente es reconocido como chile piquín por su tamaño pequeño, cambiando de morfología y de nombre según la región donde sea colectado, como por ejemplo: chile de Chiapas, diente de tlacuache, chiltepín, chilpaya, pico de pájaro, chile mosquito y chile max, entre otros.

El chile piquín se presenta como una planta herbácea con alturas promedio hasta de 2 m, con frutos pequeños, rojos al madurar y picantes, los cuales pueden ser esféricos, ovalados, cónicos o alargados; son deciduos (se separan del cáliz y caen al llegar a la madurez) y crecen erectos sobre las plantas. Las semillas probablemente son dispersadas por las aves, que son atraídas por los colores brillantes de sus frutos en la etapa de maduración (Arcia, 1985).

El chile piquín regional es un recurso que actualmente se encuentra bajo fuerte presión antropogénica debido a su extracción y, al parecer, las formas de corte no han sido las más adecuadas. Por otra parte, existe presión en cuanto a la eliminación a mata-rasa de grandes extensiones de matorral para dar paso a otras actividades como la agrícola y pecuaria, sobre todo, esta última, donde el manejo extensivo del ganado es considerado como una de las causas principales de la reducción de poblaciones naturales, debido al pisoteo y ramoneo del recurso principalmente todo en época de estiaje.

METODOLOGÍA

El presente estudio se llevó a cabo en la región noreste de México, ubicándose específicamente en la zona central del estado de Tamaulipas (Victoria, Güémez, Hidalgo, Villagrán y Mainero) y sureste del estado de Nuevo León (Linares, Hualahuises y Montemorelos). Las coordenadas geográficas del área, considerada como área piloto, son 23°43'00" y 26°22'30" de latitud norte, y 99°00'00" y 100°06'35" de longitud oeste, con una altitud que varía de los 210 a los 474 msnm (Figura 1).

En el caso de la ecología del recurso bajo estudio, en una primera fase se analizó información de la zona de estudio para encontrar una respuesta a la presencia o ausencia de poblaciones naturales de chile piquín y su interrelación con los factores bióticos y abióticos.

En una segunda fase se planteó la utilización del enfoque de sistemas para la identificación de las principales actividades que realizan los productores de la zona noreste, manejándose como subsistemas y utilizando los criterios siguientes: a) jornadas de trabajo, b) dinero invertido, c) dinero obtenido, d) proporción de la superficie utilizada. Para el caso de la determinación de la importancia socioeconómica del chile piquín, se diseñó y aplicó una encuesta para obtener información directa. La aplicación fue bajo un muestreo aleatorio de máxima varianza, con habitantes adultos en las comunidades que realizan la actividad de recolección. Para complementar lo anterior, se realizó un estudio de mercado del chile piquín a nivel regional.

RESULTADOS DE LA PRIMERA FASE

Con base en la información antecedente se tienen los siguientes resultados acerca de los factores bióticos y abióticos presentes en la zona de estudio.

Fisiografía. En términos generales, la zona de estudio queda situada dentro de la gran provincia fisiográfica llamada pidmont o zona de serranías y cerros correspondientes a la cadena montañosa de la Sierra Madre Oriental, con límites al este con la Sierra de San Carlos en el estado de Tamaulipas.

Hidrología. En el área se localizan fuentes hidrológicas de importancia marginal, cuyas aguas son aprovechadas para la irrigación en apoyo a la actividad agrícola. Su origen, en la mayoría de los casos, es la Sierra Madre Oriental y la presencia de roca caliza favorece el afloramiento de manantiales como el "Ojo de mar" y "El Chorrito"; además, origina a los ríos Blanco, Purificación, Corona y San Antonio que benefician en gran medida las actividades agropecuarias y, de manera importante, al área citrícola del centro del estado de Tamaulipas.

En cuanto a la presencia de aguas subterráneas y de acuerdo a los estudios geohidrológicos realizados hasta 1994 por la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), en el área de estudio se localizan los llamados acuíferos de relleno que abarcan una superficie de 7,500 km2 aproximadamente y los niveles freáticos varían entre 5 y 50 m de profundidad. También se cuenta con presas y canales de derivación que benefician directamente la actividad agrícola y citrícola (SARH, 1994).

Vegetación. Existe una amplia variación florística en cuanto a su diversidad, estructura, asociación, densidad y altura, la cual es caracterizada como matorral submontano subinerme o matorral espinoso tamaulipeco que están representados por Helietta parvifolia Benth, Diospyros palmeri Eastw, Acasia rigidula Benth, Cordia boissieri (A.) DC, Leucophyllum frutescens (Berland) I. M. Johnst., Pithecellobium pallens (Benth) Standley, Acasia berlandieri Benth, Caeparis incana Kunth, Quercus spp. Pinus spp., L. leucocephala (Lam) de With y Prosopis tamaulipana Burkart y por vegetación cultivada como naranjo Citrus sinensis L. Osbeck, lima Citrus aurantiaum L., maíz Zea mays L., sorgo Sorghum bicolor L. Moench, jitomate Lycopersicon esculentum Mill, ciruelo rojo Spondias purpurea L., granada Punica granatum L. y aguacate Persea americana Mill.

Suelos . Los tipos de suelo predominantes en la zona de estudio que se encuentran en las partes altas, son los cafés forestales o podzólicos, existiendo también algunos suelos complejos de montaña con pendientes de hasta 25%. Los suelos castaños presentan muy poca vegetación, por ser el resultado de un proceso de intemperización reciente de la roca madre, presentando humedad deficiente y se localizan en climas secos con vegetación de estepa, principalmente. En los valles se localizan las rendzinas, suelos con profundidades variables, presentando texturas de finas a gruesas, drenaje deficiente y con presencia de arcillas que presentan cierta acumulación de humedad. El pH varía de 7.9 a 8.8, con una conductividad eléctrica en promedio de 0.66 mmhos/cm.

Clima. Existe influencia de dos tipos de clima bien marcados y en ocasiones se presentan problemas para su predicción. La parte noreste del área de estudio se encuentra bajo la influencia de clima seco o semiárido, cálido BS (H') HW (E) y la parte sureste con un clima B So h W" (E), clima seco con cociente p/t menor a 22.9, semicálido, con temperatura media anual entre 18 y 22°C, con temperatura media del mes más frío debajo de 18°C y con régimen de lluvias en verano extremoso.

En el caso de la actividad de recolección es difícil la comparación de un año a otro, la causa es de que no existen registros concretos al respecto y si los hay están muy dispersos y las fuentes no son confiables. En este contexto hay que aclarar que el INEGI, concentra algunos datos dentro de la actividad forestal mediante el registro de unidades de producción rural con actividad forestal (INEGI, 1996a).

RESULTADOS DE LA SEGUNDA FASE

En el estudio socioeconómico, las encuestas arrojaron los siguientes resultados. En primer término, se definió el sistema de producción tipo y sus características de manejo que son realizadas en la zona de estudio, posteriormente se identificaron los principales subsistemas (Cuadro 1). Dentro de los cuales, en términos generales, las actividades son: agrícola (representado por la producción de maíz y frijol), pecuario (producción de ganado bovino), frutales (huerto de naranja) y forestal (recolección de especies dentro del matorral en particular el chile piquín), y que entran a una economía de mercado ocasionalmente.

En este trabajo se presenta el análisis de los subsistemas agrícola y pecuario que son los que presentan mayor información detallada. Además, se efectuó un análisis de la potencialidad cuantitativa en una primera aproximación de los recursos naturales que aún existen y que pueden ser aprovechados en forma racional (Cuadro 2).

Se observa que, bajo el criterio en la demanda de jornadas de trabajo (jornales de 8 hr., en promedio), siguen predominando los cultivos considerados como anuales (siembra de maíz en temprano y frijol en tardío) mientras que la producción de ganado bovino y de solar son relegados a un 3º y 4º lugar respectivamente. Es decir, son actividades que demandan a los productores un mínimo de mano de obra y que generalmente realizan los hijos del productor y ocasionalmente el ama de casa, sin embargo, es de interés particular la ganadería de solar o traspatio, ya que viene a representar un capital monetario que es utilizado para cubrir eventualidades del productor o algún miembro de la familia.

En cuanto a los criterios de dinero invertido y dinero obtenido, existe un predominio y con tendencia al aumento para la producción de ganado bovino (actividad considerada como "nueva", para algunos municipios localizados en el área de estudio), desplazando hasta un 2º y 3º lugar respectivamente a la producción de frijol y maíz que tradicionalmente había sido la más importante desde el punto de vista de autoconsumo. Por otra parte, en los últimos cinco años, la actividad citrícola (en la zona central de Tamaulipas en 1995-2000 pasó de 30 000 ha, a 45 000 ha, es decir presenta un incremento del 50%) ha tenido gran impulso con la implementación de programas con apoyo gubernamental en forma directa al desarrollo de esta actividad.

Bajo el criterio de proporción de la superficie de terreno, las siembras de maíz y frijol siguen prevaleciendo en baja escala, sembrándose actualmente de 1.0 ha, en el caso de frijol a 5.0 ha, para maíz, en promedio, en condiciones de temporal muy aleatorio y por lo tanto rendimientos bajos. De nueva cuenta se corrobora lo afirmado previamente, bajo este criterio de que la actividad citrícola se ha incrementado en los últimos años en términos de superficie ocupada en la zona de estudio.

El Cuadro 2 indica que la mayoría de los municipios ubicados en la zona de estudio tienen registrada alguna actividad de recolección, sin especificar a qué especie y cantidades se refiere y consecuentemente información relevante respecto a la calidad de los productos que son extraídos de su hábitat natural. Los principales municipios en cuanto al número de unidades de producción con actividad forestal, principalmente de recolección son Linares, en el estado de Nuevo León e Hidalgo y Güémez en el estado de Tamaulipas.

Además de identificar los principales componentes del sistema productivo mediante el enfoque de sistemas, en los resultados de las encuestas se manifiesta, además de los subsistemas tradicionales, nueva información respecto a las actividades silvícolas, de recolección y extrafinca, donde resalta nuevamente la importancia de la actividad de recolección de una manera estacional y que viene a representar una fuente generadora de recursos económicos para los productores de la región, debido a los altos porcentajes de siniestrabilidad que en algunos casos alcanza hasta el 40% de la superficie cultivada con cultivos básicos, porque las condiciones climáticas son muy aleatorias (Cuadro 3).

Asimismo, el precio de naranja en fresco, así como de los cultivos considerados básicos, se encuentran en la actualidad sujetos a la libre oferta-demanda y de las fluctuaciones estacionales del mercado durante todo el año.

En cuanto a la actividad silvícola, se considera como muy incipiente y no negociable en cuanto a especies importantes potencialmente productoras de madera en rollo de manera sostenible. Más bien se realiza mediante el aprovechamiento de extracción de madera con rodales fragmentados por lo que el consumo se limita a ser regional y en las mismas comunidades rurales para mantenimiento de las casas habitación, cercos, reparación de carretas, arados y hechura de corrales para cría de ganado de traspatio.

La actividad de recolección, que es en parte lo que nos ocupa en este estudio, es destacable pero de manera muy estacional, por ejemplo la mejor época de recolección de chile piquín se realiza durante los meses de septiembre, octubre, noviembre y parte de diciembre.

Desde el punto de vista social, se estima en términos generales, que el 15% de la población rural de la zona de estudio se dedica a esta actividad, la cual es realizada en la mayor parte por mujeres y niños.

Los resultados del estudio de mercado indican que existe una oferta potencial del recurso en la región, aún no determinada con exactitud debido a la aleatoriedad de dos factores que son considerados de importancia (precipitación y temperatura) que dan origen a poblaciones naturales de chile piquín más o menos densas; también ambos factores determinan el tamaño y la calidad del producto. Según estimaciones realizadas (Medina et al., 2001), suman en conjunto, en años considerados como buenos 50 toneladas en fresco en la temporada corta (febrero, marzo y abril) mientras que para el tardío o época lluviosa (agosto, septiembre, octubre, noviembre y principios de diciembre) se ve incrementada esta cantidad hasta un 62.5%, o sea, alrededor de 125 toneladas en fresco, solamente a nivel de la zona de estudio.

En cuanto a la demanda del producto regional, se contempla una demanda potencial y cautiva siempre a la expectativa en cuanto aparece el producto en el mercado, cuyas características son ampliamente conocidas y diferenciadas (en promedio es pequeño, ovalado, verde obscuro en sazón y rojo intenso al madurar) aún dentro de los chile piquines introducidos de otros estados de la República Mexicana. El público consumidor tiene preferencia por la variedad de chile piquín regional, el cual se presenta con amplia ventaja comparativa (en cuanto a sabor y nula irritación en el sistema digestivo) respecto al chile serrano y jalapeño y aún dentro de su misma categoría, como es caso del chile piquín de Chiapas, el cual presenta características morfológicas (poco más grande que el regional, verde obscuro a sazón con manchas negras en la cutícula del fruto, la coloración se torna negruzca al madurar) diferentes al regional.

El precio del producto responde favorablemente a las fuerzas del mercado, es decir, a la libre oferta-demanda como todos los productos de su clase (perecederos), observándose gran movilidad del producto en el mercado regional durante la época de colecta. En términos generales se puede mencionar que, a mayor cantidad del producto, el precio tiende a la baja y a menor cantidad de oferta, la tendencia del precio es al incremento.

En un seguimiento de precios que se ha realizado desde 1998 a la fecha, éste ha alcanzado precios promedio de $ 70.00 por un kilo en fresco (verde), y para 1999 fue de $ 60.00 en el mercado regional. Cabe señalar que un kilogramo de chile piquín en verde es equivalente aproximadamente a 1.5 litros del producto, que es la medida comúnmente utilizada por los distribuidores en pequeño y es como normalmente el público consumidor lo adquiere. De manera adicional, según sondeo en el mercado regional, para enero del 2001 y hasta junio del 2002, las colectas se vieron disminuidas en términos reales debido a la aleatoridad de las precipitaciones y la presencia de altas temperaturas (hasta 42°C en la zona de estudio) el kilogramo de chile piquín regional en seco se cotizaba en promedio de $400.00 a $450.00.

En lo relativo a la comercialización del producto, ésta se ha dado comúnmente en forma fresca, por lo que la primera propuesta surgida es la de realizar estudios a detalle para dar al producto mayor valor agregado, algunas de las alternativas pueden ser el envasado en seco, preparado en salmuera o en polvo. De esta manera y con estas acciones, se considera que la conveniencia bajo las vertientes económica, ecológica y social sería la de preservar el producto el tiempo necesario para encontrar mejores precios, ofreciendo el producto en temporadas en que no se encuentre disponible en el mercado, bajar la presión antropogénica y preservar el recurso de manera natural como una riqueza genética.

CONCLUSIONES

1. Las unidades de producción campesina en la zona de estudio se caracterizan por ser productoras de alimentos básicos, con altos costos de producción y rendimientos promedio bajos (2.5 ton/ha), en comparación de la media regional 3.5 ton/ha. Además, la persistencia de altos índices de siniestrabilidad, hasta de un 40%, en la época de estiaje mejor conocido como canícula.

2. Son escasos y poco documentados los estudios económicos realizados en donde se involucre la variable ambiental con énfasis en un enfoque sostenible. Bajo esta premisa, con el presente estudio se vislumbra la posibilidad de contribuir al conocimiento sobre el uso de los recursos naturales en beneficio de las comunidades rurales que dependen directamente de ellos y de la sociedad en su conjunto.

3. El chile piquín representa para los habitantes de la región una fuente alimenticia, medicinal y generadora de ingresos adicionales.

4. El chile piquín tiende a asociarse con especies leguminosas representativas del matorral submontano como el mezquite, ébano, tenaza y huizache.

5. Las formas de corte que la población realiza sobre el recurso no parecen ser las adecuadas, por lo que la potencialidad productora y reproductiva del recurso ha tendido hacia la disminución. Aunado a lo anterior, la introducción de actividades agrícolas y pecuarias en áreas de matorral de la región noreste de México ha eliminado poblaciones naturales de chile piquín y con ello reductos o hábitats de fauna asociada como la víbora de cascabel (Crotalus atrox), chinchos (Minus poliglottus) y Huitlacoche (Texostoma longirostre y curvirostre), que se considera que son las aves encargadas de dispersar la semilla con cierta viabilidad germinativa.

  AGRADECIMIENTOS

Agradecemos al Sistema de Investigación Regional Alfonso Reyes (SIREYES) del CONACYT, por el apoyo financiero. Asimismo, al grupo interdisciplinario de colaboración del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), la Universidad Autónoma de Tamaulipas (Instituto de Ecología y Alimentos) y la Universidad Autónoma de Nuevo León (Facultad de Ciencias Forestales), en especial al Dr. Enrique Jurado Ybarra (aspectos ecológicos), Técnico Forestal Manuel Soto Ramos (Manejo de recursos naturales), y Biólogo Héctor Garza Torres (Fauna).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Argüello, B., R. Flores; J. García, M. Manzano, R. Marroquín, R. Medel y E. Jurado. 2000. Las zonas áridas (y semiáridas) del noreste de México . Reporte científico. No. Especial 16. FCF-UANL, México. 24p.

Arcia, G. D.I. 1985. Evaluación financiera y económica de un sistema agroforestal en el Estado de Quintana Roo. Tesis de M.C., Programa Forestal, Colegio de Postgraduados, Chapingo, México. 168 p.

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Heiseke, D. 1984. Regeneración por rebrotes en dos tipos de matorral mediano subinerme de la región de Linares, N.L. Fac. Silvicultura, Manejo Rec. Renov. UANL. México. 17 p.

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Rzedowski, J. 1983. Vegetación de México . Ed. LIMUSA, México, D.F. 432 p.

SARH. 1994. Información básica de los Distritos de Desarrollo Rural. Delegación Tamaulipas.

 

 

 

 

Autor:

Teodoro Medina Martínez 1

Luis A. Rodríguez del Bosque 2

Horacio Villalón Mendoza 3

Octavio Pozo Campodónico 2

Moisés Ramirez Meraz 2

Ramón López de León 1

Manuel Lara Villalón 1

Griselda Gaona García 1

Américo Cardona Estrada 1

Arturo Mora Olivo 1

1 Instituto de Ecología y Alimentos - Universidad Autónoma Tamaulipas
2 Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias. Centro de Investigación Regional del Noreste
3 Facultad de Ciencias Forestales - UANL


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