Al comienzo denominada "supercarretera de la información"; fuertemente fomentada por el reciente candidato presidencial de los EEUU Al Gore; como metáfora de las viejas autopistas, íconos de libertad en Norteamérica, esta pista ha ido reubicándose más como un espacio.
Aparentemente la primer mención a este espacio, esta red, podría rastrearse en los memos de J.C.R. Licklider, del MIT, quien se refería a una "red galáctica" formada por computadoras conectadas a lo largo y ancho del mundo (7).
Se crea entonces un mundo metafórico en el que conducimos nuestras vidas, con una alternancia entre ese espacio y nuestras vidas reales cada vez más difícil de determinar.
A pesar de la supuesta virtualidad de estas tecnologías, en un mundo tan cambiante, vertiginoso, donde existe la sensación permanente de posibilidad de pérdida de trabajo, familia, nuestra dirección de correo electrónico es quizás una de las cosas más estables con las que interactuamos.
Estas "direcciones" de correo, forman parte de esa territorialidad junto a "sitios", "portales", a través de los cuales virtualmente navegamos, y los cuales son "visitados" en un viaje imaginario por el espacio de los bites, que no implican ningún movimiento en el mundo real.
Sujetos a un espacio de quietud, asumimos metáforas de navegación, de viaje, dentro de la computadora, detrás de la pantalla.
Estamos en el mismo sitio pero a la vez no. Nos sentimos rodeados de otras personas, podemos hasta sentir su presencia (8), pero en realidad estamos solos frente a nuestra pantalla, sumidos en un silencio que interpela nuestra experiencia modernista de "musicalización de la vida cotidiana" (Sartori, 1997) y que nos confronta con los límites y alcances de lo real y lo virtual.
¿Es el ciberespacio acaso la consolidación de la hiperrealidad de Baudrillard, donde ya lo representado no representa más lo real? Es equivalente a aquel mapa borgiano tan frecuentemente citado por la literatura ciberespacial, aquel mapa que era tan grande como el territorio que representaba?
Castells (1996) señala que la no presencia en la red determina no la ausencia, sino la no existencia. ¿Existencia dónde? En el mundo virtual, pero a la vez consecuentemente en el mundo real. Esta es la paradoja más difícil de asimilar.
El mundo simulado tiene efectos sobre el mundo real, al punto tal que como dice Castells si no se está en ese mapa, en ese territorio, es posible que esto pueda significar la no existencia en el otro, el real. Este sin duda ha sido el argumento de ventas número uno de los servicios de INTERNET en el mundo en los últimos años, aunque no es claro que muchos de los discursantes panfletarios creyeran realmente que esto algún día pudiera ser cierto.
Por otro lado, como han visto en los dos últimos años las empresas solamente virtuales, la mera existencia online, en el mapa virtual, no garantiza su permanencia en el mundo real, sino que más bien la tendencia de supervivencia apunta a una coexistencia en ambos territorios.
Mientras tanto en la lucha por la supervivencia online; cotizaciones en bolsa mediante; los portales aparecen como primeros vencedores en esta batalla en el ciberespacio, dado que la sobreinformación necesita una cierta organización que permita un filtro manejable de la misma.
En la "era de la atención" (Goldharb, 1997), todo filtro es bienvenido, ya que produce cierto alivio frente a la sucesión infinita de informaciones, a ese trajín de bites, de imágenes de seducción que conglomeran y nublan nuestra percepción y pensamiento.
¿Cómo entender entonces lo que está sucediendo? ¿Qué es y qué significado tiene este nuevo mapa?
¿Es la consolidación de la Aldea Global (Mc Luhan, 1989), la reestructuración de la esfera pública de Habermas (1989), la posibilidad de reconstruir las comunidades, la reaparición de los terceros lugares (Oldemburg, 1991), el ágora electrónica (Rheingold, 1993)?
¿Qué reminiscencias del mundo real tiene, qué novedades aporta, cuál es su poder transformador?
Johnson (1997) plantea la ilusión del acercamiento a ese espacio público, las expectativas que se generan y la posterior desilusión al encontrarse con la textualidad cruda producida en la interfase. Mayans (2002) muestra el nivel de los intercambios en los chats, analizando diversos aspectos de los mismos, en relación a sus códigos y características que resultan, en su opinión, en un "género confuso" continuando la línea de Geertz en relación a las ciencias sociales.
Cuando vamos a los contenidos de los chats la desilusión aparece, ya que estos recuerdan los conceptos que vertía Lipovetsky (1983) mucho antes del auge del ciberespacio:
"Democratización sin precedentes de la palabra: cada uno es incitado a telefonear a la centralita, cada uno quiere decir algo a partir de su experiencia íntima, todos podemos hacer de locutor y ser oídos...cuanto mayores son los medios de expresión, menos cosas se tienen por decir, cuanto más se solicita la subjetividad, mas anónimo y vacío es el efecto. Paradoja reforzada aún más por el hecho de que nadie en el fondo está interesado por esa profusión de expresión, con una excepción importante: el emisor o el propio creador. Eso es precisamente el narcisismo, la expresión gratuita, la primacía del acto de comunicación sobre la naturaleza de lo comunicado, la indiferencia por los contenidos, la reabsorción lúdica del sentido, la comunicación sin objetivo ni público, el emisor convertido en el principal receptor." (Lipovetsky, 1983,: 14)
"Los chats están llenos de temas que "pudieron haber sido y no fueron"... "La supervivencia de los temas de conversación en un "chat" es precaria y su esperanza de vida, reducidísima" (Mayans, 2002)
El chat como paradigma de la comunicación ciberespacial y otros ámbitos del ciberespacio contienen ese aspecto lúdico que sugiere Aycock (1993) en un estudio etnográfico sobre un BBS (9).
¿Qué importancia tiene el supuesto mayor poder que otorga este nuevo medio, la mayor actividad en relación a su predecesor la TV, que queda en una posiciòn donde no hay autoría, ni construcción, sólo receptividad de imágenes vertiginosas incontrolables por el receptor y digitadas por los mass media.
¿Qué importancia tiene, si ese poder es sólo juego, un "como si"en el "espacio transicional" (Suler, 1999 )?
Rheingold relata así su incursión en la red: "Como otros que cayeron en la WELL, pronto descubrí que yo era el público, el intérprete y el guionista, junto con mis compañeros, de una improvisación en marcha" (1993: 16).
Este aspecto que señala uno de los más célebres netizens o habitantes del ciberespacio, de ser las tres cosas a la vez: público, intérprete y guionista lo separa claramente del mass media, ¿pero lo lleva hacia dónde?
Dice José Pérez-Carballo (1994): "Además la concepción comunitaria, románticamente interactiva que parecía inspirar a los primeros años de La Red, está siendo desplazada por una auténtica explosión en la cantidad y, por lo tanto, las exigencias de millones de nuevos usuarios. En Internet, desde sus orígenes, "los grupos de discusión eran similares a la plaza de un pueblo en la que los usuarios se encontraban unos a otros con frecuencia. Una especie de ágora griega en la que era posible encontrar viejos amigos y conversar con grupos de extraños interesantes. El aumento explosivo del número de usuarios de Internet, la está convirtiendo en algo que se parece más a Times Square que al ágora griega. La cultura amistosa y acogedora de un pueblo pequeño se está transformando en la cultura impersonal y casi hostil de una ciudad demasiado grande" (10).
¿Qué es entonces el ciberespacio?
"Los terceros lugares existen en terreno neutral y sirven para nivelar a sus huéspedes en una condición de igualdad social. Dentro de estos lugares, la conversación es la actividad primordial y el vehículo más importante para el despliegue y la apreciación de la personalidad y la individualidad humanas...El carácter de un tercer lugar lo determina mayormente su clientela regular y está marcado por un talante lúdico, lo que contrasta con los compromisos más serios de la gente en otras esferas. Aunque tiene una ubicación radicalmente diferente a la de un hogar, el tercer lugar es notablemente parecido a un buen hogar por la comodidad y el apoyo psicológico que aporta." (Rheingold, 1993: 44)
¿Es un tercer lugar con "atmósfera de bar" (Mayans, 2002) o es un espacio donde abundan los "war flames" y el acoso sexual, un lugar regresivo desde el punto de vista psicoanalítico como lo aborda Holland (1995) refiriéndose a los procesos regresivos en Internet?
Dice Baudrillard (1994) "Todo el mundo habla de alienación. Pero la peor alienación es no la de ser desposeído por el otro, sino ser desposeído del otro, es decir, tener que producir al otro en su ausencia, y entonces estar continuamente devuelto hacia uno mismo, hacia nuestra propia imagen" (11).
En una cultura narcisizada (Lipovetsky, 1983; Lasch, Ch. 1979) ese discurso, del chat, del MUD qué sentido persigue, qué grado de comunicación logra alcanzar, más allá de la enunciación?
Uno de los estudios más citados, el de Kraut y colaboradores (1998) lo ha ubicado como un espacio potencializador de la depresión, a pesar de las nuevas reinterpretaciones a cargo de LaRose, R., Eastin, M. S., Gregg, J. (2001) que señalan la importancia del tiempo online, de cierta trayectoria, que permite encontrar soporte social en la red.
Esto abre la posibilidad de pensar a Internet como un espacio en donde sería posible no sólo jugar con el self, sino simbolizar aspectos de ese self en una cultura que no ha dejado más paso a las emociones, cercenándolas y dirigiéndolas hacia el consumo como forma de aplacarlas.
Decía Kardiner mucho tiempo atrás que "ninguna cultura puede interdictar una emoción... Puede solamente crear condiciones bajo las cuales vuelva las emociones innecesarias, puede hacer que la supresiòn de la emoción sea aceptable, o puede interdictar su manifestación. El resto es un problema del individuo" (1939:87) (12).
Quizás Internet sea una nueva manera de lidiar culturalmente con las emociones.
Robin Hamman replantea algunos aspectos situándolos en un campo distinto al meramente especulativo, el de la investigación empírica.
En su investigación, plantea que la mayoría de los usuarios de AOL America On Line han obtenido sus números de usuarios para hacer investigación o para comunicarse con gente que ya conocen de antes. Es decir, que los usuarios no son "extranjeros sociales" y que el tiempo online no les afecta sus actividades offline ni sus relaciones sociales, redes sociales o comunitarias.
Hamman intenta romper el mito del aislamiento social de los usuarios y la búsqueda de lo online como una manera compensatoria o alternativa a la vida real.
Sus datos concluyen que los usuarios entrevistados por él en general están bien conectados socialmente.
Daniel Littler (1999) en una encuesta con 2500 entrevistados concluye :
1) Que las personas que mas usan la red, son más sociables que las
que no la usan.
2) Que la CMC tiende a llevar por un camino hacia el cara a cara al que no
siempre se llega, pero cuyo tránsito suele tener ese fin.
3) El 60 %de los entrevistados dicen que lleva a un encuentro cara a cara.
4) Las personas de la red tienden a pertenecer a mayor número de organizaciones
sociales.
Esto se contradice con el estudio de Kraut y cols. (1998) que mencionábamos más arriba donde se llegó a la conclusión de que Internet contribuía a reducir el círculo social y afectaba al bienestar psicológico, desplazando la actividad social y reemplazando los lazos de unión fuertes por otros más débiles. Las amistades creadas en la red parecen ser más limitadas que las respaldadas por una proximidad física.
Los avatares sociales en el ciberespacio, las presentaciones del self (Goffman, 1959) las posibilidades de expresión del mismo, las consecuencias de esto sin duda son material para seguir investigando y pensando acerca de ellos.
Tal como plantea David Silver (2000) nos encontramos en la tercer etapa del análisis crítico de los estudios sobre el ciberespacio. Nuestras investigaciones y reflexiones, así como el tiempo mismo, harán que empiecen a decantar algunos aspectos de la red, y nos podamos ubicar frente a estos acontecimientos digitales pero sociales, con mejores y más afinadas herramientas de comprensión.
Mientras tanto sólo nos cabe esperar, desear, y contribuir para que el espacio social logrado por la CMC se parezca más al ágora griega que al deambular cosmopolita anónimo de Times Square, y que pueda consolidarse en los próximos años, como un espacio de soporte social, facilitador y enriquecedor de las relaciones humanas virtuales y reales, más que como una nueva tecnología alienante generadora de depresión.
BIBLIOGRAFÍA CITADA
1. Aycock, Alan (1993): Virtual Play: Baudrillard Online. En: The Arachnet Electronic Journal on Virtual Culture (ISSN 1068-5723) November 30, 1993 Volume 1 Issue 7 Disponible en : http://www.uta.edu/english/apt/collab/texts/virtualplay.html
2. Baudrillard, Jean and Guillaume, Marc (1994) "Plastic surgery for the other", Figures de l'alterite. Paris: Descartes et Cie.
3. Baudrillard, J., (1983) Simulations, New York: Semiotext(e).
4. Bock, Philipe (1988), Rethinking Psychological Anthropology. Continuity and change in the study of human action, New York: W.H. Freeman and Company
5. Castells, Manuel (1996), The Rise of the Network Society, The Information Age: Economy, Society and Culture, Vol. I., Cambridge, MA; Oxford, UK: Blackwell
6. Giddens, Anthony (1998), La transformación de la intimidad, Ediciones Catedra (1ª Ed.1992)
7. Giddens, Anthony (2000), Un mundo desbocado, Madrid: Ediciones Santillana (1ª Ed.1999)
8. Goffman, Erving (1959), Presentation of Self in Everyday Life, New York: Anchor Books
9. Goldhaber, M.H. (1997) : "The attention economy and the net". Disponible en : http://www.first-monday.dk/issues/issue2_4/goldhaber
10. Habermas, Jurgen (1989), The Structural Transformation of the Public Sphere: An inquiry into Bourgeois Society, Cambidge, MA : MIT Press
11. Hamman, Robin (XXXX), "The Online/Offline Dichotomy: Debunking Some Myths about AOL Users and the Effects of Their Being Online Upon Offline Friendships and Offline Community". Disponible en : http://www.cybersoc.com/mphil.html
12. Holland, Norman (1995), "The Internet Regression". Disponible en : http://www.rider.edu/users/suler/psycyber/holland.html
13. Johnson, Steven (1997), Interface Culture: how new technologies transform the way we create and communicate, New York: Basic Books
14. Katz, James E. & Aspden, Philip (1998), "Internet dropouts in the USA", Telecommunications Policy, 22, 4/5, pp.327-39.
15. Kraut, R., Patterson, M., Lundmark, V., Kiesler, S., Mukopahyay, T. & Scherlis, W. (1998), "Internet paradox: A social technology that reduces social involvement and psychological well-being?", American Psychologist, 53(9), 1017-1031.
16. LaRose, R., Eastin, M. S. & Gregg, J. (2001), "Reformulating the Internet paradox: Social cognitive explanations of Internet use and depression", Journal of Online Behavior, 1 (2). Disponible en http://www.behavior.net/JOB/v1n1/paradox.html
17. Lasch, Christopher (1979), The culture of Narcissism, New York : Warner Books
18. Lipovetsky, Gilles (1983), La era del vacío, Barcelona: Editorial Anagrama
19. Littler, Daniel (1999), "The Impact of INTERNET on the expression and perception of identities". Disponible en : http://www.newmediastudies.com/resourc2.htm
20. Mayans i Planells, Joan (2002), Género Chat. O cómo la antropología puso un pie en el ciberespacio, Barcelona: Gedisa. Información y fragmento disponible en http://www.cibersociedad.net.
21. Mc Luhan, M. & B.R. Powers (1989), La Aldea Global, Barcelona : Editorial Gedisa
22. Nunes, Mark (1995), "Baudrillard in Cyberspace: Internet, Virtuality, and Postmodernity", Style 29 (1995): 314-327. Disponible en : http://www.uta.edu/english/apt/collab/texts/cyberspace.html
23. Oldenburg, R. (1991), The Great Good Place, New York : Paragon House
24. Rheingold, H. (1993), The Virtual Community. Homesteading on the Electronic Frontier, New York: Harper Perennial
25. Riva, Giuseppe & Galimberti, Carlo (1997), "The Psychology of Cyberspace socio-cognitive framework to computer-mediated communication". Publicado originalmente en Journal New Ideas in Psychology, 15 (2), 141-158. Disponible en : http://www.psicologia.net/pages/cyber.htm
26. Sartori, Giovanni (1997), Homo Videns. La sociedad teledirigida, Buenos Aires : Taurus
27. Silver, D. (2000), Web Studies Rewiring media studies for the digital age. Edited by David Gauntlett, New York : Oxford University Press: 19-30.
28. Stone, Allucquere Rosanne, "Will the Real Body Please Stand Up?: Boundary Stories about Virtual Cultures," in Cyberspace:First Steps, ed. Michael Benedikt (Cambridge, MA: MIT Press,1991): 81-118.
29. Suler, John, The Psychology of Cyberspace. Disponible en : www.rider.edu/users/suler/psycyber/psycyber.html
30. Trejo Delarbre, Raúl (1996), La nueva alfombra mágica de Fundesco/Diana, 1996
31. Turkle, S. (1984), The Second Self: Computers and the Human Spirit. New York: Simon and Schuster, 1984.
32. Turkle, S. (1995), Life on the screen: Identity in the age of the Internet. New York: Touchstone Books.
33. Turkle, S. (1993) "Who am we?", disponible en : http://www.wired.com/wired/archive/4.01/turkle_pr.html
NOTAS
(1) MUDS sigla que corresponde a los Multi User Domains o Dungeons
(2) Sigla que corresponde al síndrome atencional denominado ADD (Atention Deficit Disorder) Para ampliar información ver Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV, APA, 1994).
(3) Giddens (1999) plantea dos movimientos actuales en relación a la globalización, que denomina cosmopolitismo y fundamentalismo; el primero tendiente a favorecer los procesos integradores y el segundo como resistencia identitaria frente a la globalización.
(5) Entrevista a Gibson en La Jornada miércoles 10 de marzo de 1999 en una visita a México
Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/1999/mar99/990310/cultura.html
(6) Martin Dodge en el sitio www.cybergeography está desarrollando vistas de esta nueva topología de las redes.
(7) Para ampliar información al respecto de estos primeros memos, ver Licklider en www.isoc.org/internet/history/brief.html
(8) Para el sentimiento o sensación de presencia:
Ver Donath,J. And Robertson, N.,1994: "The sociable web" Procedings
of the 2nd International World Wide Web Conference, Chicago.
Disponible en : http://judith.www.media.mit.edu/SocialWeb/SociableWeb.html.
También está el trabajo de Heeter, C. "Being There: The subjective
experience of presence," Presence: Teleoperators and Virtual Environments,
MIT Press, fall, 1992. Disponible en http://commtechlab.msu.edu/randd/research/beingthere.html#Movement/Navigation
Un tercer trabajo es el de Milton P. Huang, MD, Norman E. Alessi, MD
"Presence as an Emotional Experience", University of Michigan
Department of Psychiatry. Disponible en: http://www.psychinformatics.org/web/UMpsych/staff/mhuang/papers/emotpresence.htm
(9) BBS es la sigla de los Bulletin Board System, en los cuales en forma asincrónica grupos de sujetos se comunican "publicando mensajes " y réplicas a estos mensajes.
(10) José Pérez-Carballo, "La utopía electrónica", en Celular, México, núm. 48, septiembre de 1994. Citado en el libro La nueva alfombra mágica de Raúl Trejo Delarbre Fundesco/Diana,1996.
(11) Traducción del autor.
(12) Citado por Bock, Philipe en Rethinking Psychological Anthropology 1989 :119
Autor:
Roberto Balaguer Prestes
rbalaguer[arroba]prored.com.uy
Psicólogo egresado de la Universidad de la República (Montevideo, Uruguay);
Fue becado en el período 1989-1990 para realizar estudios
de pre y posgrado en la State University of Minnesota, MN, USA.;
Postgraduado en Psicoterapia Psicoanalítica de Niños y
Adolesecentes;
Postgraduado en Psicoterapia Psicoanalítica de Adultos;
Ha sido docente universitario y actualmente se desempeña
como psicólogo clínico y educacional en Montevideo, Uruguay.
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