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puede significar la salida a través de la creación de nuevos recursos personales y de un crecimiento interno apresurado, o, por el contrario, a través de la consolidación de mecanismos maladaptativos de evitación y retraimiento. Lo cierto es que, en un plazo de tiempo limitado, el sujeto llega a una formulación más o menos consciente de la situación y de si mismo con respecto a ella.
Cuarta fase:
Retirada final. Si la crisis no se resuelve, en las fases anteriores, se llega a la fase final. La retirada puede ser total, como a través del suicidio, o parcial, que puede ser interna, como a través de una desorganización psicótica o una estructuración delirante, o externa, como en un cambio radical de entorno, relaciones, actividad y hasta de nombre. En cualquiera de estos casos, la crisis se termina, sea por la muerte, sea por la negación de si mismo que supone la psicosis, sea por la renuncia a todo lo vivido hasta el momento de la crisis y el inicio de una nueva vida.
Las manifestaciones de este estado dependen de la personalidad del sujeto, de sus experiencias anteriores, incluyendo su historia y de su entorno socio-cultural, de la fase en que llegue a resolver solo, y del tipo de situación que precipite la crisis.
Específicamente en el caso de niños un número de estresores relativamente importante proviene del contexto escolar. Uno de los aspectos más estresantes es la transición del nivel primario al secundario. En la temprana adolescencia, este proceso esta asociado con numerosos estresores, descubriéndose que las características del cambio o del nuevo ambiente pueden tener un impacto negativo y ser fuentes de estrés. La transición escolar es una experiencia que afectará, de manera observable, en el rendimiento académico.
Moderado o normal: es el estrés producido por los cambios naturales de la vida, de naturaleza cotidiana y comunes a todas las personas.(dar una lección, perder o romper un juguete)
Grave: situaciones de estrés donde existe un daño real psíquico o físico.
Las causas más comunes en niños son:
Algunas investigaciones señalan que los mecanismos de defensa en las situaciones de estrés se utilizan más o menos de acuerdo al grado de desarrollo evolutivo del niño, de la siguiente manera:
La negación, defensa típica de los niños en edad preescolar:
Ante los situaciones estresantes, aparta la atención fuera de los estímulos nocivos o peligrosos, negando su existencia. Este recurso se puede resumir en "no existe eso".
Tanto las relaciones sociales como el creciente desarrollo cognitivo contribuyen a reducir el uso de esta defensa; sin embargo, a nivel de la fantasía, aún puede seguir utilizándose, sin distorsionar la realidad (por ejemplo, cuando los adultos se detienen a "soñar despiertos"). Los adultos que utilizan tal mecanismo de defensa como recurso principal para afrontar el estrés, estarían utilizando una defensa primitiva y, por lo tanto, inmadura.
La proyección defensa de los niños en edad escolar y es más madura que la negación.:
El niño, en esta etapa, reconoce mejor lo que ocurre fuera de él (la realidad) y dentro de él (sus fantasías); similarmente, está aprendiendo normas sociales que las interioriza y controlan ciertos pensamientos y sentimientos que en estas edades son considerados inaceptables. La proyección funciona atribuyendo las características propias que son desagradables o inaceptables. "No soy yo, son ellos" es una afirmación que podría resumir el uso de la proyección. Los niños (y adultos) que utilizan la proyección en situaciones de ansiedad, no muestran una seria distorsión de la realidad. La proyección es utilizado a través de la niñez y adolescencia. Atribuir la propia agresividad o sentimientos hostiles a otros, la suspicacia, afirmar conocer y saber las necesidades e intensiones de otros, percepción de ser amenazado sin bases objetivas, etc., son indicios del uso de la proyección.
La identificación defensa de la adolescencia.
"No son ellos, soy yo" es una afirmación que podría ser identificado en esta defensa. Ocurre cuando se toma como propio ciertas cualidades o características de otras personas o personajes, cuyos efectos mejorarán la propia seguridad y autoestima. Durante la adolescencia, esta defensa tiene un papel importante. La imitación de actividades y características de personajes, la autoestima conseguida a través de la afiliación con otras personas, etc., son expresiones de la identificación.
El enfrentamiento es una adaptación a los acontecimientos inesperados y a los cambios generadores del estrés. Puede ser una acción mental o física. Pueden ser estrategias innatas o adquiridas.
Básicamente el enfrentamiento del estrés se realiza a través de estrategias o respuestas que podemos clasificar así:
Cada niño responderá de acuerdo a la madurez y la flexibilidad de su personalidad, pudiendo en cada caso desarrollar estrategias de afrontamiento, como las siguientes:
Las mejores medidas preventivas ante las crisis son aquellas que conducen al fortalecimiento y desarrollo de la personalidad, es decir, una buena educación. Sin embargo, desde el punto de vista erapéutico práctico inmediato, la intervención en la crisis no puede aspirar a influir de manera estructurante en la personalidad, debiendo conformarse con apoyar la frágil identidad comprometida, identificar pronto el área en que debe concentrarse el trabajo psicoterapéutico, y confiar en que las capacidades creativas del paciente se avivarán ante la necesidad del momento.
El apoyo social, en todos sus aspectos, es un importante modificador de la crisis, amortiguando el estrés e incrementando los recursos de afrontamiento, tanto por aporte directo como indirectamente por fortalecimiento auxiliar de la personalidad del sujeto. Favorecen la adecuada expresión emocional, aseguran el apoyo de familiares, amigos y extraños.
La familia, como organización protectora responsable inmediata de la educación del individuo, juega en ello un papel principal. Como en tantas otras cosas, es más el ejemplo viviente que la normativa verbal lo que cuenta: Las crisis ajenas cuya resolución el niño tiene oportunidad de presenciar, son mucho más estructurantes que todos los consejos preventivos que pueda recibir.
Visión Introductoria al Estrés Infantil. Psic. César Merino Soto, 1999.
Psicoterapia de la crisis. José Luis González de Rivera y Revuelta.http://www.pulso.com/aen/numero79/
Programa de tratamiento del trastorno por estrés postraumático. Dr. Mark Sandman, Editorial Universidad de Flores, Buenos Aires, Argentina, 2003
Autor:
Lic. Rita GiardinoPsicóloga Clínica
Fundadora y moderadora de la Biblioteca de Psicología
Website: www.ritagiardino.com.ar
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