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la rotulada como S2 contendría el valor de brillo de cada punto en cada línea. |
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la rotulada como S3 puede contener otra información auxiliar: si la toma se ha digitalizado de manera normal o en alto contraste, si en exploración normal o de alta resolución, si se ha aclarado u oscurecido, si contiene o no medios tonos, etc ... |
Todas estas salidas S1, S2, S3, ... Sn van con posterioridad al codificador que convierte los impulsos de manera adecuada y los codifica en forma de bits (dígitos binarios) para su emisión a distancia: en el caso de un telefax esta distancia puede oscilar entre una decena de metros (en unas oficinas de varias plantas) a miles de kilómetros (en el caso de oficinas comerciales en el extranjero). Es posible la existencia de ruido en la línea (que puede ser un conductor, en el caso de líneas telefónicas, o el espacio en el caso de radioenlaces), ruido que degrada la calidad de la información transmitida llegando, en ocasiones, a perder parte de la información si los bits afectados son adyacentes. Para evitar este efecto se introducirá en cada porción de la información ("palabras" en el argot informático) unos bits que sirvan en el receptor para saber si en su llegada hay o no cambios con respecto a lo que se emitió del emisor: el ejemplo más sencillo es el denominado bit de paridad, que detecta y corrige la presencia de un bit erróneo. Esto se consigue por medio de códigos correctores, de los cuales no hablaré porque nos centraremos en la digitalización y no en la transmisión de datos; basta saber que en los fax actuales es posible reconstruir parcialmente una imagen ligeramente degradada, aunque no si el ruido es notorio y se pierde mucha información.
La imagen digitalizada constará, como es lógico, de una
cantidad limitada aunque puede ser muy grande, de puntos de
información (o bits) cada uno de ellos con 3 valores:
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el valor de posición del eje x, el lugar que ocupa en cada línea. |
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el valor de posición del eje y, la línea en que se encuentra. |
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el valor de brillo. |
En el caso de una imagen normal -ideal para transmitir textos-
este último valor sólo puede ser 0 ó 1,
dependiendo de si ese punto contenía o no luminosidad y de
si ésta alcanzó un umbral mínimo de
activación, pero esto son aguas mayores que no trataré
ahora por ser algo fuera de nuestro interés; en el caso de que
esta imagen se desee leer en modo medios tonos o imagen
con grises -ideal para trasmitir fotografías- este valor
puede variar entre 0 (para un punto totalmente blanco) y un
cierto valor máximo que puede ser 7 si el detector trabaja
con 8 niveles de gris (0, 1, ..., 7) ó superior si trabajo con un número
mayor de bits. A menor valor más claro y a mayor valor
más oscuro; de este modo puede simularse una escala de grises, aunque
según la electrónica de los procesadores se pueden utilizar
otras técnicas matemáticas más
complejas, como la interpolación o el tramado.
Este ejemplo del fax, tan corriente hoy en día en nuestra
sociedad informatizada, nos ha
servido para conocer de un modo superficial la conversión
analógico-digital. Para los más curiosos puedo decir
que en 1842 Alexander Baim sentó sus principios, en 1902 Arthur Kirn
empleó ya la célula
fotoeléctrica, en 1922 se transmitió la primera imagen
(Roma-Bar Harbor, Maine) y en
1937 fue lanzado el primer periódico emitido por
radio-facsímil,
difundiéndose esta técnica comercialmente desde 1948.
Hoy en día no se concibe una oficina sin fax. ![]()
Para capturar una imagen por medios electrónicos tenemos dos posibilidades:
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utilizar una cámara de TV o |
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emplear un detector CCD. |
Ambos casos transforman las variaciones lumínicas
analógicas del objeto a captar en valores digitales
(números) que se pueden interpretar electrónicamente.
Pero hay dos diferencias fundamenteles entre el tubo y el sensor
CCD: la primera es que mientras el tubo está formado por una
capa fotoconductiva homogénea (el target), que
será explorada y propociona una señal de salida
continua, el chip CCD está formado por una serie de
elementos discretos que serán interrogados de forma
secuencial. La segunda diferencia es que la superficie del target
del tubo puede ser variada durante la exploración (para
adaptarla a la imagen originada por el objetivo), pero el formato del
CCD es fijo y habrá de ser la lente la que se tendrá
que adaptar al formato que se desee. El sistema del tubo no nos interesa
en absoluto en este caso.
En el segundo caso partimos también de una imagen
analógica en la cual encontramos variaciones
de brillo de unas zonas a otras; esta imagen puede ser lo mismo
una toma viva (obtenida a través de un telescopio) como una
imagen sobre soporte (una fotografía) que va a ser
analizada. En estos dos ejemplos el sistema de captación o
transformación de imagen es similar: la utilización de
un chip CCD.

Pero ¿qué es un chip CCD?; un chip CCD (siglas que
corresponden a Charge Coupled Device o Dispositivo de
Carga Acoplada) no es más que una pastilla semiconductora de
tecnología MOS
(Semiconductor Metal Óxido) sobre la cual se han grabado con
técnicas especiales miles de condensadores: cada uno de
ellos se forma colocando un conductor en la superficie del
silicio semiconductor (substrato); el conductor y el substrato
están separados por un estrecho aislante. Si se aplica una
tensión al conductor primero se formará en el
substrato, inmediatamente debajo del conductor, una región
de deplexión en la cual se pueden mantener las cargas; es
decir, que si se aplica una tensión positiva al conductor la
región de deplexión se forma y si proyectásemos
inyectar cargas negativas en esa región citada la carga se
mantendrá allí: así pues las cargas que en un
condensador normal se mantienen en las placas conductoras
-separadas una de la otra por la capa de aislante- en el chip se
albergan en una zona inmediatamente debajo del conductor.

La estructura de un registro
de desplazamiento acoplado por carga o CCD se produce porque
a lo largo de las superficies del substrato se localiza, en las
proximidades, un array de electrodos de
conducción. En el esquema he marcado un array de 4
electrodos adyacentes que están gobernados por 4 señales de reloj. Como se
indica en este esquema en el primer ciclo t1 del reloj mientras
en el condensador A1 tenemos carga en el A2 y A3 no la hay; en el
siguiente paso del reloj t2 la zona de deplexión bajo A1
persiste mientras que se forma una nueva bajo A3. En el siguiente
ciclo t3 se forma una zona de deplexión debajo de A2 con lo
cual la carga de A1 se extiende hasta A3 a través de A2:
como resultado la carga se ha repartido por toda la región
extendida. Durante los dos intervalos t2 y t3 una y otra
región están sin formar, empujando la carga a la
derecha para que en el intervalo siguiente t4 la carga existente
originalmente en A1 se desplace lateralmente hasta la zona A3.
Disposiciones especiales deben hacerse para inyectar carga en la
primera región de deplexión cuando se requiera y para
detectar presencia o ausencia de carga en la última
región de deplexión; estas inyecciones y detecciones se
realizan siempre en sincronismo con la señal del reloj. Como
es natural en todo circuito, siempre existe una cierta
disipación de energía en la carga cuando ésta se
transfiere en el registro de desplazamiento,
siendo por ello necesario incluir provisión para refrescar
la carga periódicamente a lo largo de toda la
estructura.
Un ejemplo de CCD simple puede ser el chip Intel 2.464
CCD: la memoria contiene 256
registros de desplazamiento
recirculantes cada uno con 256 bits; con una capacidad de 256 x
256 ó 65.536 bits (64 Kb en total) la memoria tiene una única
línea de entrada y otra de salida de datos. Mientras que los
primeros chips CCD se fabricaron experimentalmente a inicios de
los años 1970, no llegaron a las cámaras de televisión comercial
hasta 1986 (con el modelo ICX-018, de 268.000
píxeles en un formato de 510 columnas por 493 filas),
mejorados en 1987 (con la atenuación del smear*) y 1988
(chips de 380.000 píxeles y 778 columnas por línea).
Las cámaras modernas de TV comercial o las videocámaras
de aficionado son todavía más eficientes y presentan
muy pocos problemas comparados con sus
ventajas.
Todo esto está muy bien y quizá algún aficionado
se haya enterado más o menos de su funcionamiento
teórico, pero ¿cómo se presenta el chip CCD? Para
el aficionado profano el chip no es más que un pequeño
dispositivo integrado muy reducido (unos 3 mm de lado y hasta 8,6
x 6,5 mm en los nuevos modelos, algo mayor en los
más recientes) similar a otros de su estilo que es capaz de
los mayores milagros nunca antes logrados por aficionados a la
astronomía: posee una
sensibilidad superior a los 20.000 ASA, es capaz de detectar
estrellas individuales en la galaxia M-31 con exposiciones de
sólo 5 minutos -en un reflector de 400 mm- y puede conseguir
con una imagen deficiente o mediocre auténticas
maravillas.

¿Cómo funciona este milagro?; es bien sencillo: tal y
como he explicado el pequeño chip empaqueta de manera muy
densa una malla de fotodiodos microscópicos (los
condensadores A1, A2, ... del ejemplo anterior) cada uno de los
cuales va a recibir la luz y formará un elemento de
imagen (picture element o pixel). Al recibir luz cada uno
de estos condensadores se activará con una eficiencia cuántica que
ronda el 50-80% según la calidad del chip o la longitud de
onda recibida -compárese con el 2% de los filmes usuales o
el 5% de los mejores filmes fotográficos- acumulando una
carga eléctrica en la citada zona de deplexión. A
medida que el chip recibe luz con el paso del tiempo va almacenando
electrones en cada pixel en proporción a la luz recibida; al
cabo de un período de tiempo t (tiempo de integración) se mide la
carga acumulada en cada celdilla por el procedimiento de correr
las cargas de cada pixel al adyacente, como ya he indicado: de
este modo las cargas son conducidas de uno en uno hasta salir por
el extremo del chip; en este punto un circuito especial
cuantifica el valor de la carga acumulada que va siendo expulsada
del chip por las salidas del mismo (emitiendo un valor en forma
numérica -digital-). En este esquema he representado un chip
hipotético de 5 líneas con 5 elementos por línea,
es decir 25 píxeles en total; los modelos usuales poseen 192
x 165 píxeles e incluso superior en los más complejos.
Este proceso que comienza en el
primer pixel de la primera línea se va repitiendo línea
por línea hasta haber leído todo el chip: de este modo
se ha obtenido una larga lista de valores numéricos que
corresponden a la carga eléctrica de cada pixel ordenados
línea a línea; ahora esta larga lista de números
puede ser tratada de manera digital, almacenándose en
formato magnético si se desea o dirigiendo la señal
hasta un tubo catódico en donde formará una imagen
reconocible, previa codificación por el
circuito adecuado.
Al tener un rendimiento cuántico tan elevado su sensibilidad
a la luz es equivalente a la de un film fotográfico de
10.000-50.000 ASA o más, además de tener una respuesta
prácticamente lineal a la recepción de la luz: no posee
el nefasto y tan molesto efecto de reciprocidad (efecto
Schwarzschild citado) típico de los filmes corrientes. Otra
ventaja es que permite obtener tiempos de integración (o
intervalos de lectura de los píxeles)
que oscilan entre los 50 milisegundos y los 10 minutos o
más, con lo cual estamos en disposición de controlar el
tiempo de exposición. Por lo general
el rango de trabajo con luz oscila entre los 400 nanómetros
(luz azul) y los 1.100 (infrarrojo cercano), siendo bastante
sensible al rojo y algo menos al azul; ello se puede evitar o
paliar empleando filtros correctores de color si así se desea. En
general la eficiencia es del 10% para los 450 nm, sube a 45% en
los 600 nm, alcanza el máximo (55%) en los 650 nm y se
estabiliza en los 46-48% en el trayecto 680-800 nm, para
descender rápidamente al 20% al llegar a los 880 nm bajando
ya al 10% en los 900 nm. Los chips más novedosos tienen una
eficiencia cuántica ligeramente diferente a la aquí
descrita. * Smear: línea de saturación que se
produce en los tubos de televisión, similar al
blooming de las CCD.
Pero no todo en el CCD son ventajas; entre los inconvenientes
que encuentran los detractores
de esta novedosa técnica caben destacar los siguientes:
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resolución escasa: ello viene originado por el tamaño limitado del chip (1,64 mm de lado en el TC-211 de la cámara ST-4 y 8,6 x 36,53 en la ST-6) que proporciona imágenes de 192 x 165 píxeles en los modelos más sencillos como el citado ST-4; los chips medianos pueden tener 192 x 330 píxeles como la EDC-1000, 500 x 290 en la MX5, 375 x 242 en la ST-6 y los muy buenos hasta 754 x 488 (la EDC-1000HR), aunque después han aparecido los modelos ST-7 (de 768 x 512 píxeles) y ST-8 que contienen nada menos que 1.536 x 1.024 píxeles (1.572.864 en total): compárese con los 512 x 512 de las videocámaras caseras, los 800 x 800 del telescopio espacial Hubble, los 2.048 x 2.048 en los mejores chips astronómicos profesionales o incluso de 8.192 x 8.192 en los modelos más avanzados. Esto origina una imagen cuadriculada en la cual se aprecian los píxeles individuales cuando se amplía un poco la toma: un claro ejemplo es esta imagen agrandada (negativa) de una estrella binaria. La escasa resolución de los modelos modestos impide obtener tomas planetarias muy detalladas, salvo que se consiga que el planeta cubra completamente todo el chip en base a utilizar focales de varios metros con muy buenos seguimientos. Los chips actuales van ofreciendo ya una cantidad mayor de píxeles con un mismo tamaño, de modo que la resolución ya va siendo algo mayor; todavía estamos lejos de conseguir una resolución tan competitiva como la que ofrece un film fotográfico de baja a media resolución, defecto que en los próximos años habrá desaparecido con toda seguridad.
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imágenes con medianos niveles de grises: una
electrónica de 8 bits logra obtener
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campo visual muy reducido: con una focal de 1.000 mm (algo normal en muchos reflectores de 100 a 150 mm de abertura) la MX516 presenta un campo de visión de 16 x 8' que se ven reducidos a 8 x 6' en un catadióptrico de 2.000 mm de focal o aumentar a 30 x 15' en un reflector de 750 mm de focal: apenas si permite la captura de objetos medianamente extensos. Sin embargo en el nuevo modelo ST-6 el campo cubierto en su nuevo y mayor chip de 8,6 x 6,5 mm cubre los 29 x 22' en una focal de 1.000 mm o los 14,6 x 11' en un catadióptrico de 2.000 mm de focal. En la toma de objetos extensos (una nebulosa, una galaxia, la Luna, etc...) nos encontramos con la necesidad imperiosa de efectuar un mosaico componiendo dos o más imágenes del objeto a estudiar; en ocasiones los objetos extensos no son muy interesantes para nosotros (nebulosas) y, caso de serlo, deberíamos utilizar focales más reducidas bien sea empleando instrumentos de focal corta o intercalando un reductor de focal. Con un campo tan reducido se pueden estudiar cómodamente todos los planetas, casi todos los cúmulos globulares, dobles y variables a centenares o ciertas zonas más internas o muy concretas de galaxias (como el núcleo, las zonas de condensaciones o una supernova); para obtener imágenes de toda una galaxia extensa (como son las grandes y cercanas M-31 o M-33) se habrá de componer la misma a base de un mosaico, cosa que no es difícil porque la imagen puede ser desplazada según los ejes x e y, lo que facilita el montaje de varias tomas en una. Si empleo un teleobjetivo con una focal de 200 mm acoplado a una CCD ST-4 capto un campo de 40 x 40': cabe holgadamente la Luna entera o un sector celeste de esa amplitud; la resolución de esta imagen (suponiendo que midiese 192 píxeles de lado) sería de aproximadamente 13" por pixel: incluso el planeta Júpiter (con 45" de diámetro) no ocuparía más que un cuadrado de 9 píxeles (3x3) o poco más incluyendo la difusión de la luz en cl chip. Este montaje nos permitiría captar nebulosas difusas o galaxias enteras pero con una resolución bastante baja; puede que esto sea interesante para la búsqueda de supernovas en galaxias cercanas (que cabrían enteras en la imagen) dado que ninguna estrella ocuparía más de uno o dos píxeles de lado; almacenando una imagen de cada galaxia y capturando periódicamente imágenes de estas mismas galaxias la resta de la imagen actual a la almacenada nos pondría de manifiesto los cambios (supernovas o incluso novas) que se produzcan en ella. |
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corriente de oscuridad: ello quiere decir que
incluso cuando no recibe luz el chip, en integraciones |
Entre las indudables ventajas de esta novedosa tecnología destacan:
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magnitud límite escandalosa: con la "barata" ST-4 y sólo 5 s de exposición en un reflector de 254 mm se alcanza la magnitud 14ª, 60 s de exposición en un reflector de 200 mm caza la magnitud 16ª subiendo a la 17ª con 5 minutos de exposición. Nunca jamás se podría llegar a ese límite con un reflector de ese diámetro en ese mismo tiempo de exposición utilizando técnicas fotográficas; en la nueva ST-6 se alcanza con un reflector de 200 mm la magnitud 15ª en una integración de 1 s (para cazar Plutón), la magnitud 18ª con 1 minuto (para estudiar cúmulos globulares en M-31) y la 19ª en 5 minutos (estrellas cefeidas en M-33); esto deja obsoleto cualquier trabajo fotográfico anterior similar. Ni que decir tiene que en Marte, Júpiter o Saturno tenemos un montón de pequeños y débiles satélites al alcance; tampoco habrá galaxia, nebulosa planetaria o cúmulo globular que se nos resista por su debilidad o distancia. Precisamente con una CCD se descubrió la primera supernova por aficionados el 22 de junio de 1990: se trataba de la catalogada como SN-1990-N en la galaxia NGC 4.639, que con magnitud 15,4ª era visible en uno de los débiles brazos de la misma. Adicionando varias imágenes se obtiene una magnitud límite muy superior a la que se obtiene con una única exposición, con la ventaja de evitar el ruido térmico originado por una integración larga. A medida que los chips evolucionan la magnitud límite va a ir aumentando poco a poco, aunque probablemente la polución lumínica de las ciudades y del conjunto de ellas (pensemos en el área de Madrid, de Barcelona, el gran Londres...) también, salvo que lo evitemos con las campañas adecuadas. |
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adición de imágenes: si obtenemos una
toma de 1 s tendríamos una turbulencia congelada |
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tratamiento de la imagen: como la salida de la información digital se puede almacenar en formato TIF, JPG, RIF, FIT o similar esto permite que programas adecuados de tratamiento de imágenes corrijan todos los defectos de la misma, tales como emborronamiento (o desenfoque), mal seguimiento, reforzamiento de los bordes, falso color, variación de los tonos, aumento de ciertos sectores (zoom digital), rotación de la toma, mapeo con isofotas, interpolación de información en sectores defectuosos o perdidos... Con los 256 niveles de gris y un buen programa adecuado se puede sacar un gran partido de la imagen y si son 4.096 niveles mejor todavía; muchas CCD llevan incorporado ya el programa de tratamiento de imágenes lo que multiplica su capacidad. Una imagen puede ser mejorada restando una toma oscura de igual exposición a la original: así los píxeles calientes (ruido electrónico) son anulados y limpiamos la imagen de ruido térmico causado por la temperatura del cabezal CCD; capturando tomas oscuras y promediándolas (para minimizar el ruido aleatorio) podemos obtener imágenes de galaxias cuando tenemos la Luna Llena en el cielo: basta restar de la imagen recién obtenida el cuadro oscuro para eliminar los bits que han sido iluminados sólo por el ruido térmico quedando los bits activados por la luz estelar (yo aconsejo tomar los campos oscuros en la misma sesión de trabajo y no tenerlos archivados.) El tratamiento de imágenes permitió a C. Buil obtener fotos de Júpiter con una resolución de 0,3" con el reflector de 1 m de abertura desde Pic du Midi: fotográficamente es muy difícil llegar a este límite en una imagen astronómica si se trabaja desde un observatorio terrestre a causa de la atmósfera. Es necesario procesar la imagen también de campo plano, para minimizar los errores en el conjunto sistema óptico+CCD (por ejemplo motas de polvo o sensibilidad dispar a la luz) y mejorar la imagen final, aunque sobre el tratamiento de imagen se puede obtener información útil en el siguiente archivo: CCD.pdf (170 Kb). |
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sensibilidad dispar a los colores: como ya
comenté los chips son más sensibles a la luz de
onda larga que a la corta, por lo cual los astros azules y
verdes aparecen más débiles de lo que |
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guía automática de telescopios: esta opción (una de las primeras para las cuales se aplicó en el mundillo de la astrofotografía) logra que nuestro telescopio se dedique al seguimiento fotográfico con una precisión inigualable por ningún humano; precisamente la ST-4 se diseñó originalmente como seguidor automático digitalizado y como tal se presenta al aficionado: para ello se conecta el cabezal del CCD en un pequeño telescopio que sirva de guía (que bien puede ser un refractor de 60 mm que un reflector de 100 mm) y se apunta con éste a una estrella determinada -que puede ser de la 8ª magnitud o incluso menor-; ahora el CCD forma la imagen estelar sobre el reticulado de píxeles, detecta el movimiento de la misma sobre los píxeles si hay deriva (debido a la rotación terrestre), cuantifica la deriva y da órdenes de inmediato a los motores de ambos ejes corrigiendo la desviación a lo largo de la exposición y compensando de esta manera cualquier mínimo error. La precisión obtenida llega a 1" con un seguidor de sólo 60 mm sobre estrellas de 8ª magnitud o de 9ª magnitud en el seguidor de 80 mm de diámetro: ni qué decir tiene que las exposiciones pueden alargarse más allá de los típicos 30 minutos sin peligro alguno de estrellas movidas (salvo que se le dé al telescopio la también típica y molesta patada accidental...) Con este seguidor milagroso las fotografías alcanzan una perfección (dado que en el clisé las estrellas aparecen más puntuales) y profundidad de magnitud (al concentrarse la luz en un disco estelar más reducido) difícil de lograr anteriormente por otro método tradicional para los aficionados. Además de la veterana ST-4 podemos encontrar en el mercado el modelo Meade Pictor 208XT, por unos 500$. |
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mediciones astrométricas: algunos modelos,
actualmente casi todos, permiten al usuario efectuar
mediciones astrométricas de precisión en las
imágenes obtenidas como la determinación de
diámetros aparentes (muy útil para planetas y sus
satélites), la separación o el ángulo de
posición en estrellas múltiples (difícil de
efectuar por el aficionado sin muchos problemas y gran
cuidado), la magnitud de cualquier objeto del campo
(calibrando el brillo de algún astro del campo de
brillo conocido) y otras muchas más que con el tiempo
irán apareciendo.
En los nuevos modelos la toma de imágenes en color
permite determinar la temperatura de las estrellas
basándose en el índice de color B-V y un conjunto
adecuado de filtros. |
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resultados de miedo: podemos estudiar las
estrellas individuales de la galaxia de Andrómeda |
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En aquellos trabajos en los que sea necesario el uso del color
(imágenes planetarias, estudios colorimétricos de sus
satélites, captura de nebulosas gaseosas y planetarias,
variables rojas o azules, cometas, estrellas enanas rojas o
pardas, estudios sobre asteroides y sus diferentes clases,
estudios estelares colorimétricos ...) se puede conseguir
éste por medio de la técnica de la
tricromía: basta obtener una imagen del objeto a
través de tres filtros -rojo, verde y azul-; la adición
de las tres tomas en una única fotografía, por medio
del empleo del programa adecuado, crea una imagen en color que
puede ser incluso bastante próximo al real. Como es de
suponer hace falta controlar adecuadamente el tiempo de
exposición con cada uno de los filtros, ya que al no tener
la misma capacidad de transmisión ni actuar de mismo modo
sobre el chip la imagen puede quedar demasiado "roja" o "azul",
falseando el aspecto real: no olvidemos nunca la respuesta dispar
a cada longitud de onda; un buen ejemplo de todo esto es la
diferente sensibilidad a los colores que presenta el chip
ICX055AL, de la cámara StarlightXpress MX516, sobre estas
líneas: se ve que el pico de respuesta máxima está
centrado en la zona verde del espectro (530 nm). Con varios
tanteos y anotando una escala de calibración con estos
resultados el asunto queda zanjado.

Curva de sensibilidad espectral de las cámaras de la marca Starlight Xpress (gentileza de Michael Hattey, SX Ltd.)
Si nuestra necesidad es imperiosa y el bolsillo lo permite, se
debe adquirir una CCD que cuente ya con una adecuada rueda de
filtros de color: creo que es mejor adquirir las imágenes
con este tipo
de montaje óptico que "chapucear" con vidrios de color
teñidos, aunque si uno no tiene la suficiente capacidad
económica, pero cuenta con mucha inventiva, podrá
conseguir los resultados artísticos que desea... Otra
solución es adquirir filtros del tipo Kodak Wratten con los
cuales incluso podemos emular los filtros fotométricos
Johnson: por ejemplo el Wratten 56 (verde) equivale
aproximadamente al V, el Wratten 25 (rojo) equivale al
R o el Wratten 80A (azul) que equivale al B: sin
embargo en los trabajos fotométricos serios, de calidad,
recomiendo encarecidamente el uso de filtros fotométricos
del tipo Johnson o similares, aunque sólo podamos comprar el
V...
Finalmente un consejo para el bolsillo: los estudios
astronómicos serios no precisan de bellas imágenes
coloreadas, sino de imágenes de alta calidad; no pensemos
que presentar una imagen de Saturno, con bellos pero borrosos
cinturones coloreados, es más científico o valioso que
una imagen en blanco y gris, sobre todo si ésta presenta
más detalles nítidos que la de color. El color
está bien para imágenes estéticas, si nos gusta
también dedicarnos al arte, pero no es preciso ni
esencial para obtener resultados científicos salvo en campos
muy concretos.
Observatorio Astronómico de Cáceres (CCD
Photometry Department)
Asociación de Variabilistas de España
Gruppo di Ricerca Astrofotometrico Variabilisti -Italia-
Asesores Astronómicos Cacereños
21 de Marzo de 2004.
Autor:
Francisco A. Violat Bordonau ![]()
Asesores Astronómicos Cacereños
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