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La Guerra Fría y el Giro Económico de la Revolución Cubana (página 2)




Partes: 1, 2


Había cuatro puntos que se querían evitar:

  • 1. el desastre de entreguerras debía evitarse y este se debió a la disrupción del sistema financiero y comercial mundial, que se cerró en economías autárquicas y no disponía de una moneda hegemónica que estabilizase el sistema. Ese papel debía asumirlo el dólar.

  • 2. El mercado libre llevó a la depresión, debía complementarse con una cuota de planificación.

  • 3. Por razones sociales y políticas debía evitarse la vuelta del desempleo masivo.

  • 4. En sintonía con esto, estaban los movimientos de resistencia a la ocupación que, ante una Europa arrasada- querían construir un orden mas equitativo desde el punto de vista social.

La izquierda socialista no tenía otro modelo mas allá del capitalismo, y por lo tanto se abocó a mejorar la calidad de vida de su electorado. Había consenso en que no se podía volver al laissez faire, que había que garantizar el pleno empleo para contener al comunismo y reformar economías atrasadas- era necesaria una intervención estatal en la economía.

A favor de ello, estaba la experiencia de la guerra, en la cual aún los países más adeptos al libre mercado como USA y G.B, debieron dirigir sus economías.

Se fue entonces hacia la ECONOMIA MIXTA. Durante los 30 años hubo un consenso; todos querían el pleno empleo, crecimiento de la producción y el comercio y la vía era la economía mixta, asociándose con los sindicatos no comunistas. "La libre empresa necesitaba ser salvada de sí misma para sobrevivir".

2.1. El funcionamiento.

Durante la edad de oro, la economía de consumo y pleno empleo, requería del consenso entre las partes implicadas. Eliminada la extrema derecha fascista por la segunda guerra mundial y la extrema izquierda comunista por la guerra fría (excepto en Italia), el acuerdo se basaba en el estado y las negociaciones con la patronal y las organizaciones obreras.

La planificación permitía aumentar periódicamente los salarios a la par que obtenían mayor protección y cobertura social de un Estado de Bienestar en constante ampliación. Dicha expansión tenía que tener asegurada asimismo la no merma en los beneficios del K. El estado por su parte lograba estabilidad política y social y condiciones macroeconómicas predecibles.

Se lograba entonces el pleno empleo con aumento de salarios reales, el consumo masivo y la seguridad social, lo que permitía la expansión de la demanda agregada de la economía.

Hasta fines de los 60 estas políticas fueron las dominantes. La expansión de la economía de los años 50 fue llevada sin embargo, por partidos conservadores o moderados, los cuales tuvieron que revestirse con el espíritu de cambio radical que se vivía en la inmediata postguerra de la mano de las demandas de las resistencias europeas. Los partidos de izquierda quedaron desplazados por la guerra fría, la cual importó las tensiones entre las dos superpotencias al interior de las sociedades europeas.

A mediados de los sesenta, la gestión keynesiana de la economía sumada a un recambio político generacional, llevaron (sumado a la distensión este-oeste) al que el consenso se desplazara hacia la izquierda moderada. Este giro esta relacionado con a aparición del verdadero estado de bienestar, dado que los gastos en bienestar social aumentaron sustancialmente, disminuyéndose hacia los 70 los gastos militares. En algunos países el gasto social llegó al 60% del presupuesto, lo que generaría grandes problemas al final de la edad de oro.

Hacia finales de los sesenta empezó a haber escasez de mano de obra, por lo que los salarios empezaron a recortar el beneficio empresario. También se registro un estancamiento en la productividad de algunos países. La productividad era esencial en el equilibrio de la expansión ya que permitía el despegue del salario y el beneficio.

A su vez surgen negociaciones más agresivas y revueltas estudiantiles. Hubo aumento de la inflación sin aumento de la producción (estanflación).

2.2. El Contexto Económico Mundial.

Los 30 años de la edad de oro, pertenecieron básicamente a los países desarrollados occidentales. Aunque al principio había picado en punta, el bloque del este empezara a refrenar su crecimiento hacia los 60 y dejará de crecer en los 70.

Hubo un crecimiento demográfico mundial, así como un aumento de la producción de alimentos que fue mayor al demográfico. EL agro era mucho más productivo dado las innovaciones en agroquímicos, modificaciones genéticas, etc.

La industrialización se expandió por el globo, creciendo cuatro veces la producción manufacturera y 10 veces el comercio. Fue un crecimiento sin parangón histórico.

Pero dicho boom traerá consecuencias ecológicas graves. Los grandes cambios demográficos al interior de los países, sumado a la especulación inmobiliaria produjeron un autentico desastre urbanístico al producir viviendas en masa para la habitación rápida. El aumento de los índices económicos se realizo en un mundo con energía barata hasta el 73. Hubo un gran consumo de los combustibles fósiles, lo que derivó en grandes emanaciones de CO2 y el uso de CFC dañó la capa de ozono. El traspaso del modelo yankee a Europa hizo que se consumieran masivamente autos, buses y camiones.

Bienes y servicios antes destinados solo a una elite, con la ampliación a Europa de la sociedad de consumo masivo se harán cotidianos y parte del standard de vida. Dentro de estos podemos ubicar al turismo que se volverá realmente masivo y los productos de línea blanca.

También hay una revolución de nuevos materiales que se desarrollaron en la guerra y se aplican a la vida civil. Plásticos, nilones, y diversos productos sintéticos se producen y abaratan costos. Asimismo las turbinas a reacción, la televisión y la electrónica en general le deben su tributo a los desarrollos bélicos. Estos implementos prepararan la vía hacia los sociedades de información de finales de siglo y la sociedad global, donde tiempos y distancias se reducen notablemente, cambiando la vida de los habitantes del mundo.

Esto muestra también otro aspecto de estos tiempos. La economía de la edad de oro se apoya firmemente en la investigación y el desarrollo, lo que le dará a los países industrializados capitalistas, una amplia ventaja con respecto a los socialistas y los d el tercer mundo. Así el desarrollo y a investigación se volverán un costo cada vez mas necesario de producción.

Ciencia y tecnología aplicada entrelazados estrechamente lo que produce revolucionarias innovaciones y la miniaturización de diversos artefactos, como la radio que será accesible a cualquier rincón atrasado del planeta.

La industria se automatiza, lo que en el momento de expansión no fue una preocupación – dada la escasez de mano de obra, pero si lo será en el futuro cuando vuelva el desempleo.

2.3. La crisis del Estado de Bienestar.

Hacia fines de los 60, la economía comienza a volverse transnacional. Aparece un conjunto de actividades económicas para las que el Estado presenta barreras y complicaciones. Estas se presentan como, los paraísos fiscales, las compañías transnacionales y la nueva división mundial del trabajo.

Los paraísos fiscales son pequeñas unidades territoriales, las cuales son usadas como asiento legal de empresas, por presentar grandes facilidades fiscales. Cada Estado mas o menos serio, pone restricciones a las actividades económicas en su interior para beneficiar a sus ciudadanos. Pero en los paraísos los baches en las cuestiones fiscales, permiten a las empresas capturar suculentas ganancias extra, que no tendrían si estuvieran radicadas en Estados con mayores restricciones.

Los eurodólares captados en la city londinense, eran dólares de inversiones norteamericanas en el exterior y de los gastos militares y políticos de USA, que no iban a ser repatriados para no sufrir las restricciones financieras del país. Se convirtieron en la base de un mercado descontrolado de créditos a corto plazo. Del 64 al 73 creció de 14.000 millones a 500.000 millones en el 78. Estos capitales en crecimiento buscando beneficios rápidos, estaban fuera del control de los gobiernos, poniendo en jaque hasta a los bancos centrales. En manos de los países de la OPEP se convirtieron en los petrodólares, cuyos poseedores con necesidad de invertir, volcaron al crédito fácil.

Las multinacionales no eran algo nuevo, pero empezaron a radicar sucursales en mayor volumen y en todo el mundo, aumentando el numero de transacciones. Se convierten en independientes de los Estados de origen. Gran parte de los flujos comerciales entre países, son flujos internos entre las filiales de las multinacionales. Los flujos comerciales tienden a concentrarse en pocas megacompañias. Esta independencia de los Estados se acentúo al trasladarse las empresas fuera de Europa y EEUU hacia países periféricos.

El tercer mundo se industrializo desigual pero constantemente, configurando una nueva división internacional del trabajo –ahora los países del tercer mundo exportaban manufacturas al primero- para lo cual fue necesario el desarrollo de los modernos medios de transporte y de comunicación. Con este desarrollo aparecieron zonas francas de producción industrial, las empresas se instalaban en lugares con mano de obra barata y beneficios fiscales. Las pesadas cargas de los estados de bienestar europeos y norteamericanos ya no era un descuento sustancial del beneficio empresario.

Es un desplazamiento lógico, ya que el funcionamiento keynesiano, implicaba consumo de masas y crecimiento económico, lo que implicaba salarios cada vez mas altos, además de cargas progresivas a las ganancias. La radicación en la periferia implica el cierre de las plantas en los países centrales. Las empresas que más intensivamente usaban trabajo, emigraban a países donde la mano de obra es más barata y crea desempleo en los centrales.

A esto se agrega el maquinismo, la alta composición orgánica del capital que incorpora cada vez mas k constante y expulsa mano de obra. La mano de obra expulsada no encuentra nuevos puestos de trabajo y debe vivir del asistencialismo, allí donde lo hay.

Después del 73, vuelve a aparecer la miseria y el desempleo en las sociedades avanzadas.

Derivará en crisis una vez que se rompa el equilibrio entre el aumento de la producción y la capacidad de los consumidores de absorberla y al desmoronarse la convertibilidad del dólar-oro.

Había escasez de mano de obra y los trabajadores, luego de las protestas estudiantiles, comenzaron a presionar por salarios mas altos, lo que fue en contra del beneficio empresario.

La expansión de la economía al principio de los 70, ayudada por la inflación y el aumento de la masa monetaria mundial se volvió frenética. El sistema se recalentó y con posterioridad al 73 el PBI de los países industrializados de occidente disminuyó drásticamente.

La edad de oro termino en el 73-75 y el mundo perdió el norte, lo cual sería comprobable recién a fines de los 80.

El Estado de Bienestar se mantiene pero cada vez se vuelve más oneroso. Crece la desigualdad ya que se detiene el crecimiento de los salarios reales.

3. El Giro de la Economía Cubana Revolucionaria.

3.1. Antecedentes.

En el siglo XIX, Estados Unidos ocupó Cuba, lo que le proporcionó a las empresas norteamericanas el marco jurídico y la estabilidad política para invertir en el negocio del azúcar, muy rentable ya que Estados Unidos era un mercado en expansión para este producto. El cultivo de la caña de azúcar pasó por distintas etapas que concluyeron con las sociedades anónimas estadounidenses que con el fin de no correr el riesgo de que un grupo cubano nacionalista controlase el abastecimiento de caña, procedieron a instalar sus centrales en regiones poco pobladas. Cultivaban su propia caña, desposeyendo a los agricultores más modestos. Se instaló maquinaria moderna en las centrales, pero el sector agropecuario contaba con herramientas anticuadas, lo que originó que los trabajadores elevasen su productividad, que además recibían un salario mínimo. En síntesis, el proceso de elaboración del azúcar estaba dividido en una agricultura atrasada con peones negros y una industria moderna con trabajadores blancos, y caracterizado por la propiedad latifundista y por la dominación socioeconómica de las centrales que eran rechazadas por todos los sectores de la población.

3.2. Alternativas Económicas y Políticas en el Contexto de la Guerra Fría

Las alternativas económicas y políticas en el contexto de la Guerra Fría eran extremadamente limitadas: " El gobierno cubano no hubiera podido mantenerse en el poder sin apoyo soviético..." [1]En el aspecto político el único camino que le quedaba a Cuba para finalizar con su dependencia de los Estados Unidos era el socialismo; aliándose con la superpotencia rival, que era la Unión Soviética.

La hostilidad de los Estados Unidos comenzó cuando el gobierno de este país criticó al régimen revolucionario por las pocas garantías judiciales y la severidad con que fueron juzgados los ex servidores de Batista. Además las huelgas que habían aumentado por la situación política, las expropiaciones a las empresas estadounidenses, la confiscación de bancos y la ley de reforma agraria aumentaron la tensión entre estos dos países, ya que Estados Unidos tomó represalias.

Una revolución radical sólo era factible si se rompía con décadas de dependencia respecto a los Estados Unidos y ante las hostilidades de este, Cuba necesitaba de la ayuda de la U.R.S.S. Aunque Fidel Castro había proclamado que la revolución no era ni comunista ni capitalista sino humanista; esta tercera posición no era posible de ser llevada a la práctica por la cercanía geográfica entre Cuba y los Estados Unidos y la influencia que había dejado este sobre aquella. El nacionalismo había sido un pilar en la legitimación de la revolución y esta necesidad de consolidar una revolución nacionalista causó que Cuba se dirigiera al socialismo y a una alianza económica, política y militar con la U.R.S.S. Finalmente la invasión norteamericana fue repelida.

A la U.R.S.S. la alianza con Cuba también le resultaba beneficiosa ya que la isla caribeña era vista como una excelente base misilística con el objetivo de romper el equilibrio político-militar con los EE UU. Aunque los misiles soviéticos fueron retirados como consecuencia de la presión norteamericana, con este acontecimiento concluyó la dominación estadounidense en Cuba. La política exterior fue un medio para obtener recursos destinados a la transformación socioeconómica de este país. Debido a su política de fomentar revoluciones para estar rodeada de países con gobiernos afines a ella, Cuba no pudo mantener buenas relaciones con demasiados países. Incluso intervino en guerras en Africa apoyando a su aliada, la U.R.S.S. Además de esta, Europa Oriental y China ayudaron a Cuba.

Económicamente la única alternativa para Cuba era el mercado soviético. Otro problema era que "Cuba dependía abrumadoramente de la industria azucarera..."[2]. Por lo tanto Cuba dependía de un solo mercado y de un solo producto. Para minimizar este obstáculo, firmó un acuerdo con la U.R.S.S. en el que se garantizaban precios y subvenciones estables y más altos para el azúcar cubana. Además de esto la U.R.S.S. la ayudó otorgándole créditos muy favorables para cubrir el déficit del comercio bilateral, suministrándole personal técnico y armas sin cobrar, modernizando y pertrechando a las fuerzas armadas cubanas.

3.3. Cambios en las políticas económicas.

Los objetivos de la revolución habían sido la independencia nacional y la justicia social. Para lograrlos, se tomó la estrategia de la diversificación de la economía y la modernización de la industria azucarera, con el objetivo de lograr el crecimiento económico a los efectos de aumentar el nivel de empleo y de redistribuir la riqueza. Era necesario desarrollar rápidamente la industria.

Durante su enfrentamiento con los EE.UU., Cuba socializó la mayoría de los medios de producción (muchos de los cuales eran de propiedad estadounidense). Entre ellos estuvieron los ingenios de azúcar, los bancos y las empresas comerciales. Además se terminó con la propiedad latifundista . El gobierno revolucionario consideró que la propiedad y el control directo de los medios de producción eran necesarios para planificar la economía, por lo que se produjo un proceso de centralización.

Había dos posturas para alcanzar los objetivos socialistas:

1- La planificación centralizada, fundamentada en el argumento de que la autofinanciación causa desigualdad. Como consecuencia de esto, las leyes del mercado debían eliminarse para avanzar hacia el comunismo y todas las empresas fueron consideradas como ramas de ministerios centrales. El Estado planifica toda la economía, asigna los recursos y fija los precios. Los incentivos materiales debían ser eliminados porque según esta postura privatizan la conciencia y son substituidos por los incentivos morales que desarrollan al hombre nuevo. Esta era la postura de Ernesto Guevara.

2- La planificación menos centralizada, las empresas son consideradas en esta postura independientes, aunque pertenecientes al Estado y explotadas por él. Se hace uso moderado de las leyes del mercado, se reimplantan los incentivos materiales, estimados como los únicos capaces de maximizar la productividad, la eficiencia y los beneficios. Son el criterio más viable para la producción, la acumulación y la distribución. Las empresas tienen autonomía económica.

La primera postura fue la que se llevó a la práctica cuando se realizaron las expropiaciones. Al final de la década del sesenta no había ninguna actividad económica sin la intervención del Estado.

Se eliminaron los incentivos materiales considerados como fuente de corrupción del capitalismo y la contabilidad y la inspección financiera fueron abandonadas. Como las estadísticas eran hechas en base a cantidades físicas, la determinación de los costos de producción resultaba engorrosa.

Además se realizaron una serie de medidas para la redistribución de la riqueza basada en mejorar los salarios de los pobres y rebajar el de los ricos. Posteriormente se le dio importancia a la producción del azúcar y no a la industrialización como consecuencia de la dificultad en la balanza de pagos explicada posteriormente. Además, la productividad del azúcar disminuyó, porque al ser un producto estacional, los trabajadores aumentan su productividad para ahorrar para la estación en que no se cosecha. Al garantizar la revolución el empleo o una compensación económica por desempleo, este incentivo estructural despareció.

El proceso de sustitución de importaciones fracasó porque no se tomaron en cuenta los costos y niveles de importaciones y la diversificación agrícola no pudo satisfacer la demanda de alimentos ni las exportaciones necesarias para cubrir las pérdida por la caída de la producción del azúcar, generando la crisis en la balanza de pagos mencionada anteriormente. Como consecuencia de esto, en 1964 el gobierno abandonó el proyecto de industrialización y adoptó como base de la economía cubana al azúcar y a la agricultura. Posteriormente, la centralización se reimplantó.

En la primera mitad de la década siguiente, el precio internacional del azúcar aumentó y Cuba se había convertido en un miembro pleno del bloque comercial socialista. Esto originó que Cuba gozase de condiciones favorables para su principal producto de exportación, además de obtener precios preferenciales para la exportación de níquel, aplazamiento de los pagos de su deuda e importación de petróleo por debajo del precio internacional.

En la segunda mitad de la década del setenta, se introdujeron los incentivos materiales, se permitió a los agricultores vender su excedente en mercados con precios no regulados y la contratación de servicios fuera del horario de trabajo o en los fines de semana. Las empresas estatales obtuvieron un mayor margen de autonomía con respecto a la contratación de trabajadores y también pudieron retener una parte de las ganancias y distribuirlas entre los directivos, los trabajadores y el mejoramiento de la empresa y de las condiciones de trabajo.

En el decenio de los ochentas, para afrontar los problemas económicos se llevó a cabo el denominado "Proceso de Rectificación", que dejó los mecanismos de mercado para mejorar la eficiencia y la producción, se prohibieron los mercados de agricultores y se reintrodujeron los incentivos morales.

3.4. Balance de los cambios de la política económica.

Además de lo expuesto anteriormente, en general, las medidas adoptadas por el régimen revolucionario, tuvieron éxito en lo referente a la salud pública, la seguridad, el pleno empleo y la redistribución de la riqueza. Se concluyó con la dependencia de los Estados Unidos y las clases populares de Cuba por primera vez salieron beneficiadas. Se produjeron grandes avances en la satisfacción de las necesidades básicas de la población. Además aumentó el nivel de escolaridad, la educación mejoró en todos sus niveles se redujeron las diferencias regionales y las de la ciudad con respecto al campo, Cuba se urbanizó de manera equilibrada y gran parte de la población tuvo acceso a bienes de consumo.

Se obtuvo un éxito parcial en la diversificación de la agricultura ya que la producción de azúcar pudo ser complementada con la de ganado, cítricos, tabaco y café, lo que causó que Cuba obtuviese más autosuficiencia en lo concerniente a alimentos.

Se puede concluir en que se fracasó en el intento de terminar con la dependencia del azúcar, en el proceso de industrialización y el déficit de viviendas no se pudo reducir. Tampoco se pudo transformar los recursos humanos formados con la educación en inversión para aumentar la productividad y el crecimiento económico

Bibliografía

DOMÍNGUEZ J., Cuba, 1959c-1990, en Leslie Bethell (ed.) Historia de América Latina, Barcelona, Crítica,1998

HALPERIN DONGHI T., Historia Contemporánea de América Latina, Alianza Editorial, Madrid 2000.

HOBSBAWM E., Historia del Siglo XX, Siglo XXI Editores, México, 1998.

JOLL J., Historia de Europa desde 1870, Alianza Editorial, Madrid 1983.

MAMMARELLA G., Historia de Europa Contemporánea (1945-1990), Ariel 1996.

 

 

 

Autor:

Santiago González

[1] DOMÍNGUEZ , Jorge," Cuba, 1959c-1990", en Leslie Bethell (ed.) Historia de América Latina, Barcelona, Crítica,1998, p.223

[2] DOMÍNGUEZ , Jorge, op. cit., p. 194


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