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Ética y educación en valores




  1. ¿Qué es la ética?
  2. ¿Qué es conciencia moral?
  3. ¿Qué es la moralidad?
  4. ¿Qué es una filosofía de la cultura?
  5. ¿Qué es la cultura?
  6. Reflexiones finales
  7. Referencias bibliográficas

¿Qué es la ética?

Definir el vocablo ética, en contraste con la teoría-praxis del mismo, siempre ha presentado distintas acepciones según la dimensión en qué lo manejemos. La ética es lo que mis sentimientos me inducen a lo que es correcto; esta definición muy manejada crea problemas cognoscitivos de interpretación, puesto que no es un estándar fijo de aplicación universal por el ser humano.

Ahora bien, en el marco educativo, en el proceso de formación y desarrollo del continuo humano como ser social, la concepción de ética debe significar estándares aceptados en términos de bienestar social tanto individual como colectivo; lo que uno cree que es correcto. Pensar y actuar de esta manera, en un momento coyuntural específico, nos obliga a plantearnos la siguiente interrogante ¿Existe la posibilidad de haber sido mal orientados o no haber tenido la preparación suficiente? Cada uno de nosotros pensamos que conocemos lo que es ético, pero diferimos. Al respecto Velásquez (2008) se plantea ¿Cómo puede uno saber, quien tiene la razón? De pronto, parece que la concepción de ética muestra a nivel universal un carácter de aplicación relativa, en el sentido de lo que es malo para unos para otros es bueno.

¿Qué es conciencia moral?

Todos los actos conductuales del ser humano, en cierta forma, están regidos por la conciencia moral, y en esencia son arbitrados por el mismo individuo. En la conciencia moral, podemos apreciar: a) acto del hombre y acto humano. No siempre somos conscientes del sentido de nuestros actos; cuando actuamos sin conciencia del bien o del mal moral de nuestros actos, realizamos actos del hombre, cuando somos conscientes, realizamos actos humanos; b) Ignorancia: invencible o vencible. Muchas personas prefieren ignorar todo para no asumir responsabilidades. Nadie puede alegar que por ignorancia entró en un banco para robar. La ignorancia invencible cuando es superior a nuestras posibilidades: a veces nos faltan medios, capacidad entre otros aspectos, para llegar a ser del todo consciente, Hernández (2004). Pero también, tenemos la ignorancia vencible que todos estamos obligados a superar: por ejemplo algunos accidentes de tránsito se evitarían por conocer ciertas cosas: límites de velocidad, espacio que necesita el vehículo para detenerse, etc. Sea cual fuera el grado de ignorancia o in-consciencia, existe la responsabilidad material, la responsabilidad concreta de quien atropella a alguien o le causa un daño. Entonces el responsable debe asumir los hechos y las circunstancias derivadas de éstos.

Dentro de la conciencia moral, encontramos también ¿Y la intención?, a veces queremos justificar algo haciéndonos estas preguntas ¿Y sí hago algo con buena intención y a pesar de ello perjudico? ¿Ignoro la intención sabiendo que voy a causar daño? En cualquier caso, la conciencia tiene una función autocrítica: actúa como un juez que alaba-justifica algunas de nuestras acciones y desaprueba otras, castigándola con el remordimiento. Por eso se habla de examen de conciencia: es la necesidad de revisar la propia vida para dirigirla en un sentido humanizador, Hernández (2004).

¿Qué es la moralidad?

De lo anterior, puede deducirse que "la ética es el estudio de la moralidad". Nos interesa entonces definir que la "moralidad es la materia prima que la ética investiga"; y ésta viene a constituir los estándares o normas que un individuo o grupo posee acerca de lo positivo o negativo de sus actuaciones conductuales en sociedad, de lo que es correcto o incorrecto o lo que es bueno o malo. La moralidad como materia prima de la ética circunscribe en su ámbito de estudio: estándares no morales y morales; los primeros son los que nos permiten determinar juicios sobre la manera correcta o incorrecta de hacer las cosas o juicios de las cosas que son buenas o malas; los segundos, los vamos a considerar en atención a determinados atributos que caracterizan a los estándares morales. Y para ello presentamos (cuadro 1), según sugerencias de los éticos, cinco aspectos que ayudan a precisar la naturaleza de los estándares morales:

Cuadro 1. NATURALEZA DE LOS ESTÁNDARES MORALES

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en una teoría general sobre la educación en valores. Y para la c Bien importante considerar, que los atributos descritos para realizar una objetiva discriminación de los estándares morales, al mismo tiempo, nos permite establecer una diferencia con los estándares no morales. En educación, la implementación y el sostenimiento de los atributos de los valores morales implicaría el desarrollo integral del ser humano, es decir, su evolución pneumabiosicosocial (Pereira, 2009) donde se toman en cuenta las tres dimensiones del hombre (espíritu, alma y cuerpo) en un medio socio cultural determinado (metaentorno cultural). No podemos olvidar que la persona es un sujeto cognitivo-racional, afectivo-emocional y volitivo-conductual (Zubiri, 1992). Este triple filtro ha de ser necesariamente integrado ual tomaremos en cuenta, brevemente, las siguientes consideraciones teóricas sobre la educación en valores:

  • Educar en valores es proporcionar aquel tipo de aprendizaje humano que permita apreciar los valores. Consecuentemente, la educación en valores debe procurar un deuteroaprendizaje, un aprender a aprender. Para ello, el docente y el profesorado en general, deben propiciar condiciones que favorezcan tal aprendizaje en valores y no tan sólo enseñar valores.

  • Las personas no podemos ser interpretadas, ni tampoco nuestro proceso de construcción, a través del conductismo o del psicoanálisis, por lo menos desde nuestro punto de vista, pero, sin embargo, nos comportamos en no pocas ocasiones y respondemos al medio interno y/o externo como si el conductismo o el psicoanálisis tuvieran razón o como mínimo, una parte de razón.

  • Entre los procesos educativos que afectan a la persona y que posibilitan su optimización, algunos afectan unas dimensiones de la persona y otros, a otras. En nuestra perspectiva teórica sobre la educación (ver cuadro 2), retomamos las cuatro dimensiones, propuestas por Martínez (1998), en el comportamiento de los sistemas inteligentes de optimización humana o cuatro dimensiones de la persona que en su proceso de construcción son activadas con mayor o menor intensidad.

Cuadro 2. NIVELES DE OPTIMIZACIÓN HUMANA

Dimensiones del ser humano en su proceso de construcción.

Niveles de optimización humana

1ra. Optimización Codificativa

Hace referencia a nuestras capacidades para captar la información, entender los contenidos informativos, en su sentido más estricto, y los sistemas conceptuales más elementales.

2da.Dimensión

Adaptativa

Hace referencia a la conducta y formas de proceder, a aquello que permite que la persona sea capaz de autorregular su comportamiento o forma de proceder de cualquier tipo, para adaptarse a patrones ya establecidos.

3ra.Dimensión

Proyectiva

Permite al ser social, además de adaptarse a estas normas externas, que la persona sea capaz de crear sus propias normas y actuar en función de éstas. Es una dimensión fundamental y fundamentante en el proceso de construcción y optimización humana, ya que implica la capacidad de crear un orden en nuestro entorno, con el fin de hacer significativa la información, construir nuevos esquemas de acción, y dotar de significación la selección y procesamiento de informaciones nuevas.

4ta. Dimensión Introyectiva

Además de crear patrones o valores, permite que la persona sea capaz de darse cuenta de que es ella misma quien está actuando. Es la dimensión más importante de la persona, ya que es la que hace y permite ser consciente; es la condición necesaria para que puedan iniciarse procesos de autodeterminación personal y de liberación, imposibles en sistemas que carezcan de esta dimensión. Es la más próxima a lo que identificamos como conciencia y autoconciencia, ya que no se trata únicamente de que la persona se dé cuenta de que actúa, sino también de que ella es la que está pensando que ella es la que está actuando.

Las dimensiones proyectivas e introyectivas están impregnadas de valores: la primera, porque es la capacidad para crear patrones y organizar nuestro entorno; la segunda, porque es la capacidad para ser conscientes de que nosotros somos los que creamos los patrones. Nociones como las de imputabilidad y responsabilidad (H.Jonas,1979), tan demandadas socialmente en la actualidad, hacen referencia a capacidades íntimamente relacionadas con ellas. Social y culturalmente nuestra sociedad necesita personas hábiles en la construcción de valores, en saber organizar su mundo para ser los protagonistas, y hábiles para ser conscientes de que son ellas las que están decidiendo sobre su comportamiento.

Las dimensiones proyectiva e introyectiva, de alguna manera han sido dejadas de lado en función de privilegiar la información, la comunicación y el desarrollo de destrezas

Para establecer una voluntad recreadora de nuestro metaentorno, es imprescindible un cambio en las formas de planear la educación y en las condiciones que hacen posible y eficaz la función de la escuela en sociedades que poseen información y tecnologías como la nuestra. La opción es clara: a favor de una educación abarcativa que desarrolle al máximo las potencialidades individuales, que seguro son diferentes, de manera que esta sociedad de la información lo sea del conocimiento y que las tecnologías sean un factor de desarrollo y de comunicación para todos y todas, o a favor de una sociedad elitista donde solo los mejores sean capaces de transformar información en conocimiento y de utilizar las tecnologías. Si optamos por la primera vía, la urgencia en incrementar la inversión en educación y en mejorar la autoestima del profesorado es evidente. Pero además es necesario cambiar la mirada del profesorado, lo que supone ofrecerle recursos adecuados, estrategias oportunas y conocimientos para entender que su función no es tan sólo la de enseñar, sino, sobre todo, la de hacer posible aprender, Martínez (1998).

¿Qué es una filosofía de la cultura?

La filosofía de la cultura no puede ser sino una filosofía de los valores: una teoría de la concepción del mundo y de la vida, o, como quizás todavía con más profundidad se declara una teoría de la cultura. La filosofía en general, y en particular la ética, no pretende inventar la cultura, extraer de la nada nuevos ideales y nuevos imperativos para la humanidad; en su postura científica, tan sólo quieren describir y explicar desde su punto de vista teorético el factum de la cultura, Larroyo (1959),

¿Qué es la cultura?

La cultura es exclusivamente el producto de nuestra singular forma de conocer, sentir y actuar en la existencia. La cultura tiene un carácter comunal, en y por el contacto de las generaciones se crea y se difunde. De este carácter participa sobre todo el territorio de la cultura llamado moralidad: el acto ético se define sólo en función de la universalidad de personas; y la ética, que es la ciencia filosófica que estudia este territorio, no puede partir sino de tal hecho. Quien habla de una ética individual frente a una ética social no sabe lo que dice; la ética no puede ser sino ética social.

En este mismo orden de reflexión, la cultura es un conjunto de ideas. Según Edward Taylor (1832-1917), las ideas serían los átomos de la cultura, a partir de los cuales se generaría cualquier producción material de objeto, pero la cultura es intangible, que no puede ser directamente aprehendida ni siquiera por los mismos individuos que participan en ella: uno puede ver ciertas producciones, pero no ver una cultura, que es directamente inobservable. Por eso la conducta la estudiarían los psicólogos, y la cultura los antropólogos.

La cultura es un conjunto de productos. Según Leslie White, la cultura consiste en todos aquellos modos de vida que dependen de la simbolización y a los que consideramos en un contexto extrasomático. Pero también, hay quienes conceptúan la cultura como ideas y productos: Franz Boas (1858-1942) define la cultura como "la totalidad de las reacciones y actividades físicas y mentales que caracterizan la conducta de los individuos que comparten el grupo"

Los contenidos expuestos están relacionados directamente con la ética y la educación en valores, los mismos son tomados como basamento teórico, para una propuesta de educación en valores en el sistema educativo venezolano. La cual no consiste sólo en proponer qué valores queremos enseñar. Consiste sobre todo en proponer qué condiciones ha de reunir, en este caso el subsistema de educación universitaria, por supuesto, no restándole importancia al subsistema de educación básica, para ser un escenario óptimo en el que las personas que en ella aprenden, puedan desarrollar todas las dimensiones humanas que les permitan apreciar, valorar, aceptar y construir singularmente sus valores.

Retomando lo planteado, damos inicio a considerar una serie de aspectos que deben tomarse en cuenta para abordar una educación en valores, sabemos que es imposible determinar un modelo o una propuesta universal para todas las culturas; pero si podemos crear un entorno donde se puedan brindar las condiciones para desarrollar las dimensiones de optimización del ser humano:

  • Educar en valores requiere también desarrollar en la persona valores morales que le permitan asumir y comprender la sociedad como pluralista y democrática. Esto es posible cuando la persona cree y actúa conforme a sus principios éticos de interacción social comunitaria, dando origen, en atención a su interrelación comunicacional dialogante: recrear valores y generar formas nuevas para resucitar valores ya existentes. Esta manera de actuar permite el crecimiento ontológico del ser humano tanto individual como colectivamente.

  • Promoción, defensa y recuperación de una educación en valores mínimos. Los valores mínimos son los que contemplan las cartas magnas de las sociedades democráticas, no sólo formal sino vivencialmente, y las declaraciones de los derechos humanos o de la infancia en particular. Son valores morales; dependen de la libertad humana, contribuyen a hacer más humana nuestra convivencia social. Nos referimos a valores como libertad, justicia, solidaridad, igualdad y honestidad, de acuerdo con Adela Cortina (1996). También importante mencionar los valores organizacionales: responsabilidad, liderazgo, solidaridad, democracia y lealtad, Pereira (2009), los cuales deben incorporarse en las instituciones de los subsistemas para secundar la educación en valores.

  • El currículum debe elaborarse tomando en cuenta la doble transversalidad de los valores éticos con respecto a los contenidos programáticos del mismo. En primer término se da la transversalidad porque afecta al conjunto de las áreas curriculares, y por otra parte afecta los tres tipos de contenidos de aprendizaje: los que permiten conocer; aprender a aprender y hacer; y aprender a vivir juntos y a ser. Esto es una justificación para promover en nosotros (los profesores) el modo de abordar la integración de la educación en valores éticos en el currículum escolar. El currículum debe estar orientado a la construcción de personas competentes, no sólo en su parte académica profesional sino en su forma de ser y vivir, guiados por criterios de valores éticos individuales y organizacionales. La escuela sería entonces un laboratorio ético vivencial presta para el desarrollo del juicio moral y la capacidad dialógica.

  • El profesional de la docencia, dentro del plan de formación académica de la universidad que lo diploma, debe desarrollar (por iniciativa propia o guiada) competencias generales de actuación en relación a sui campo de acción. Entendemos por competencia general: aquellas habilidades que nos ayudan a mejorar continuamente el desempeño y que son independientes de las competencias específicas de la profesión docente. Por ejemplo, la habilidad de gestión, entendiendo como tal el desarrollo de una actitud proactiva, con capacidad para resolver problemas, tomar decisiones según el nivel de influencia en el interior de la organización educativa.

  • Junto a las competencias, la perspectiva educativa señala la necesidad de considerar las actitudes, las que constituyen un objetivo en la educación universitaria. Una actitud es una disposición personal permanente para actuar de determinada manera. En una actitud deben intervenir algunos valores y otros elementos no fáciles de discernir. Para que los valores se expresen como actitud, se requiere motivación para actuar de acuerdo con ellos.

  • Las actitudes son las que hacen a una persona confiable o no en toda circunstancia, adecuada o no para ciertos trabajos, predecible o no en sus acciones, es decir, constituyen aquello que en definitiva una persona resulte atractiva en el mediado plazo. Por ello, entre las actitudes que pueden caracterizar a un docente, tenemos: la responsabilidad frente a las funciones que le corresponde asumir; de reconocimiento y compromiso con la propia institución educadora; el conocimiento y sus aplicaciones; de respeto a la equidad y justicia. Las formas de conducir la docencia y de evaluar resultados, así como las actividades ofrecidas a los discentes deben ser diseñadas para inducir a esas actitudes.

Reflexiones finales

a) Considerando lo que dice José Toro, en su artículo "Educación para la Democracia, la educación existe porque el saber es un producto, porque el conocimiento es artificial. En sentido estricto los Ministerios de Educación son los responsables del saber de cada sociedad. El saber de una sociedad puede ser de buena o mala calidad; y esto debido a que puede producirse en mucha o baja cantidad, puede ser pertinente o no serlo, puede acumularse adecuadamente o inadecuadamente, puede reproducirse y distribuirse bien o mal.

Ahora bien, el saber reúne todas las características de un producto. Y como producto, el saber tiene todos los problemas de un producto: hay que preguntarse cómo producirlo, cómo acumularlo, cómo distribuirlo y cómo reproducirlo.

Por eso, el proceso de reproducción de conocimiento, representado en el saber de una sociedad, indica a grandes rasgos: formar equipos de formación docente para producir el saber tanto académico como cultural, el cual no debe perderse, sino más bien, acumularse adecuadamente y reproducirse a gran escala para proyectar la esencia del factum cultural de una sociedad. Este proceso, por supuesto, implica en el fondo la formación y desarrollo pneumabiosicosocial del ser humano en las dimensiones epistemológica (distinción entre conocimiento tácito y explícito) y la ontológica que se centra en los niveles de las entidades creadoras de conocimiento (individual, grupal, organizacional e interorganizacional).

b) La educación en valores éticos no debe verse como una forma para resolver conflictos morales reconocidos y clasificados como tales. La educación en valores deber ser una forma de abordar el conjunto de la educación orientada a la construcción de personas competentes; donde se brinde un modo ético de aprendizaje de crecer y vivir tanto en la comunidad de su metaentorno como en las organizaciones educativas.

c) El conocimiento ético a crear e implementar en todos los niveles educativos deben estar en correspondencia directa con los programas curriculares de educación básica, universitaria o entes especiales de aprendizaje. Esta correspondencia debe ser biunívoca, enfocada a una formación y desarrollo académico-cultural del ser humano y de la sociedad enmarcado en la perspectiva política-jurídica de una visión estadal.

d) Como lo tratamos en el literal (a): el saber es un producto; en esencia es un producto ético-curricular, sugerimos que el mismo sea introducido en la sociedad bajo los principios básicos de la democracia. Primeramente, aclaremos la concepción de democracia: no es un partido, no es una religión, ni es una ciencia. La democracia es una forma de ver el mundo: es una cosmovisión.

Las democracias de algunos países están mal orientadas o mal implementadas, pues sus principios no concuerdan con la realidad objetiva de aplicación, pues confunden: hacer transformaciones en educación no significa, con frecuencia, hacer nada nuevo, lo que significa es darle una perspectiva distinta a las mismas cosas que se hacen y en eso consiste la transformación, Toro (2004).

Según la afirmación anterior, los objetivos prioritarios de todo gobierno deben ser la promoción de la participación activa y reflexiva de los ciudadanos en la vida pública y el compromiso de los responsables de la política social y educativa con la defensa y el cultivo de un modelo de educación orientado, principalmente, a dotar a las personas que aprenden de los recursos que les permiten una construcción autónoma y dialógica de valores que garanticen la libertad y la solidaridad, la convivencia en democracia y en el respeto a la diferencia, y la implicación activa en proyectos de interés común, Martínez (1998).

Para finalizar, nos preguntamos ¿Es posible concebir una educación en valores en un Estado que se hace llamar democrático? Responder a esta interrogante no es nada fácil. En primera instancia, la democracia nadie se la pueda dar a una sociedad. La democracia es una decisión que toma la sociedad. En segunda instancia, si la democracia es una cosmovisión, o sea una forma de ver el mundo ¿La comprensión del concepto de democracia puede cambiar la educación totalmente? En efecto, si una sociedad se decide por la democracia, debe preguntarse cómo tiene que concebir la educación, cómo tiene que diseñar las escuelas, lo allí ocurre, qué transformaciones hay que hacer para formar ciudadanos con carácter ético democrático para promover su cultura: formas democráticas de pensar, sentir y actuar, lo que se conoce también como el Ethos Democrático. Una forma de contribuir a dar una respuesta "democrática" a la pregunta inicial es, que toda sociedad que se hace llamar democrática, en su proceso cosmovisión, debe conocer y manejar los principios básicos de la democracia para fijar el norte de su verdadero factum culturae, el cual, bien dirigido determinará la mejor y mayor suma de felicidad posible para sus ciudadanos. Seguidamente mencionamos los principios básicos de la democracia, aunque sencillos y obvios no son comunes en las reflexiones sobre la sociedad; dejamos al lector hacer sus propias conjeturas al respecto:

1. Principio de Secularidad. Todo orden social es construido. El orden social no es natural, por eso son posibles las transformaciones en la sociedad. La democracia no es natural al ser humano. La democracia es un invento. Y por ser invento, una creación, es necesario enseñarla y es necesario aprenderla.

2. Principio de Autofundación. La democracia es un orden que se caracteriza porque las leyes y las normas son construidas o transformadas por los mismos ciudadanos que las van a vivir, cumplir y proteger. Este principio significa que la libertad siempre requiere del orden (autofundado).

3. Principio de Incertidumbre. No existe un modelo ideal de democracia que podamos copiar o imitar, a cada sociedad le toca crear su propio orden democrático. Y ese orden democrático sólo es posible concebirlo en una escuela democrática, es decir, en una escuela que forme ciudadanos con una misma visión, misión y valores éticos sociales.

4. Principio Ético. Aunque no existe un modelo ideal de democracia, todo orden democrático está orientado a hacer posibles los derechos humanos y a cuidar y proteger la vida.

5. Principio de Complejidad. El conflicto, la diversidad y la diferencia son constitutivos de la convivencia democrática. Para la democracia la paz no s la ausencia de conflictos. La paz es el resultado de una sociedad que es capaz de dirimir el conflicto sin eliminar al otro, ni física, ni sociológica ni psicológicamente. En la democracia no existen los enemigos, sino opositores: personas que piensan distinto, quieren distinto, tienen intereses distintos que colisionan con los míos, pero con los cuales puedo concertar futuros comunes.

6. Principio Público. Lo público es aquello que conviene a todos de la misma manera para su dignidad. Una de las grandes tareas de la democracia es hacer de la educación un bien público: mientras una sociedad acepte que existe una educación privada de una calidad y una educación oficial de otra calidad, nunca habrá educación pública. Sólo cuando la educación que se imparta en las escuelas pequeñas de los barrios o en sa instituciones de élite, sea de igual calidad, entonces podemos decir que en esa sociedad existe la educación pública. Lo que hace público a un sistema de educación es que la educación que se imparta en las instituciones educativas (privadas u oficiales), sea en igualdad de condiciones, sin ningún tipo de discriminación de los miembros de la sociedad. Sólo así, contribuirá a la dignidad del ser humano.

Los principios descritos, nos permiten ubicarnos objetivamente en cómo es manejado nuestro sistema educativo, pienso que estamos bastante lejos de hablar de un Estado Democrático, pues nuestra realidad presenta un hecho cultural distorsionado con respecto a la educación. En la medida que pensemos, seriamente, en construir nuestra democracia con los citados principios, en ese mismo camino estaríamos sembrando una educación en valores.

Referencias bibliográficas

Cortina, Adela (1994). Educación en Valores desde una ética cívica. San Sebastián, Editorial Universidad del país vasco.

Hernández, Carlos (2004). Pedagogía de la Ética Social para una formación en Valores. México, Editorial Trillas.

Larroyo, Francisco (1957). Los Principios de la Ética Social: concepto, axiología, vigencia y realización de la moralidad. México, editorial Porrúa, S.A.

Martínez, Miquel (1998). Democracia, Desarrollo e Inteligencia. Argentina, Editorial Troquel.

Velásquez, Manuel (2000). Ética en los negocios: conceptos y casos. México, Pearson Educación.

Zubiri, Xavier, (1992). Sobre el Sentimiento y la Volición. Madrid, Alianza Editorial.

  • Pereira, Álvaro (1999). La Organización Inteligente en el Desarrollo de los Proyectos ... www.monografias.com › Educacion -

  • Toro Bernardo (2003). EDUCACION PARA LA DEMOCRACIA

funredes.org/funredes/html/castellano/.../educdemo.htm

 

 

Autor:

Álvaro Enrique Pereira

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD RAFAEL BELLOSO CHACÍN

VICERRECTORADO DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO

DECANATO DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO

POSTDOCTORADO EN GERENCIA DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Monografias.com

Maracaibo, agosto de 2011


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