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Análisis económico de la corrupción



Partes: 1, 2, 3, 4

  1. Resumen
  2. Introducción
  3. Metodología
  4. Aspectos generales
    de la corrupción
  5. La
    corrupción y como fenómeno
    económico
  6. Consecuencias
    económicas de la corrupción
  7. Conclusiones
  8. Recomendaciones
  9. Anexo
  10. Bibliografía

Resumen

La economía que con sus criterios racionales y
científicos pretende identificar el marco conceptual que
está detrás de los distantes acercamientos al tema
de la corrupción, dichos criterios han dividido entre el
aspecto de la exploración de las utilidades que considera
el agente corrupto, con énfasis en los estudios de
carácter macro económico: causas y consecuencias de
la corrupción sobre la economía y el enfoque
institucional, con una marcada aproximación a estudios de
enfoque organizacional y de micro economía: racionalidades
de los servidores públicos, básicamente, ambos
aparecen como complementarios e incluso, suele presentarse una
mixtura de ambos a nivel micro económico (el servidor
público como un monopolista que maximiza su renta). Este
criterio analítico surge a dar respuesta a las
interrogantes de ¿Cuál es la racionalidad
económica de los corruptos?, ¿Cuáles son las
variables explicativas?, con la finalidad de tratar de responder
a estas preguntas, formularemos un modelo microeconómico
de la corrupción, especificando las principales variables
y los mecanismos que explican la conducta económica y
racional de un corrupto estándar.

PALABRAS CLAVE:

CORRUPCIÓN, ECONOMIA, MICROECONOMIA, PRECIOS,
COSTOS DE OPORTUNIDAD

ABSTRACT

The economy with rational and scientific criteria seeks
to identify the conceptual framework behind the distant
approaches to the issue of corruption, these criteria have been
divided by the aspect of the exploration of the profits that the
agent considers corrupt, with emphasis on macro-economic
character studies: causes and consequences of corruption on the
economy and the institutional approach, with a strong approach to
studies of organizational focus and micro economics: rationality
of public servants, basically, both appear as complementary and
even often presented a mixture of both micro-economic level (the
public servant as a monopolist that maximizes your income). This
analytical approach appears to answer the questions of What is
the economic rationale of the corrupt?, What are the explanatory
variables?, In order to try to answer these questions, we will
formulate a microeconomic model of corruption, specifying the key
variables and mechanisms that explain the rational economic
behavior and a corrupt standard.

KEYWORDS

CORRUPTION, ECONOMY, MICROECONOMICS, PRICES, COST OF
OPPORTUNITY

Introducción

Nadie puede negar que la corrupción es un mal que
afecta principalmente a las personas, atenta también
contra los derechos fundamentales, socava la democracia, destruye
la institucionalidad democrática, impide la igualdad de
oportunidades, el ejercicio de las libertades y acentúa
las desigualdades. Asimismo, la corrupción es un acto de
poder, que tiene, además, una perspectiva política
que implica una alta discrecionalidad para actuar por encima de
los derechos y las expectativas de los demás.
Lamentablemente la corrupción, que está en un
proceso de generalización, ha ido debilitando la
cohesión social al carcomer paulatinamente un conjunto de
valores importantes en la sociedad, llegando al extremo de la
existencia de altos niveles de desconfianza. Si en las
sociedades, países e instituciones existe
corrupción, ello refleja obviamente la existencia de
individuos corruptos que practican actividades ilícitas o
irregulares.

En este contexto, aparece la economía que con sus
criterios racionales y científicos pretende identificar el
marco conceptual que está detrás de los distantes
acercamientos al tema de la corrupción, dichos criterios
han dividido entre el aspecto de la exploración de las
utilidades que considera el agente corrupto, con énfasis
en los estudios de carácter macro económico: causas
y consecuencias de la corrupción sobre la economía
y el enfoque institucional, con una marcada aproximación a
estudios de enfoque organizacional y de micro economía:
racionalidades de los servidores públicos,
básicamente, ambos aparecen como complementarios e
incluso, suele presentarse una mixtura de ambos a nivel micro
económico (el servidor público como un monopolista
que maximiza su renta). Este criterio analítico surge a
dar respuesta a las interrogantes de ¿Cuál es la
racionalidad económica de los corruptos?,
¿Cuáles son las variables explicativas?, con la
finalidad de tratar de responder a estas preguntas, formularemos
un modelo microeconómico de la corrupción,
especificando las principales variables y los mecanismos que
explican la conducta económica y racional de un corrupto
estándar.

CAPÍTULO I

Metodología

1. Planteamiento del problema

¿La corrupción encuentra su
justificación en los parámetros económicos
de eficiencia y racionalidad implícitos e los
comportamientos humanos?

2. Hipótesis

2.1 Primera Hipótesis

La corrupción podría ser el reflejo de
conductas económicas de individuos que buscan maximizar su
nivel de utilidad o bienestar.

2.2 Segunda Hipótesis

El letargo y la pasividad en la aplicación de
sanciones a los corruptos y corruptores, la postergación o
dilación innecesaria y dolosa en la aplicación de
acciones efectivas, la imposición de barreras
institucionales, la crítica destructiva que no genera
aportes, la falta de compromiso, concertación y
participación efectiva de las instituciones y la limitada
disposición de diálogo y atención de los
problemas ciudadanos, es lo que podría estar creando
incentivos para la comisión de este tipo de conductas
delictivas.

3. Objetivos

3.1 Primera Objetivos

Desde parámetros objetivos que se fundan en un
análisis económico se identificará el
comportamiento corrupto de los agentes.

3.2 Segundo Objetivos

Identificar la reacción y efecto en los agentes
de corrupción ante las normas
anticorrupción.

3.3 Tercer Objetivos

Identificar los mecanismos que permitan aumentar los
costos implícitos y explícitos en la conducta de
los agentes corruptos.

3.4 Cuarto Objetivos

Establecer propuestas que permitan reducir los
incentivos en los agentes corruptos.

4. Justificación e importancia del
estudio

La pasividad está incorporada en la cultura del
latinoamericano típico como elemento intemporal,
impermeable a ciertos actos externos que aparezcan más
allá de las propias manos. En este sentido, como
investigadores, estamos atrapados en el dilema de saber que sin
una crítica, las cosas no mejorarán; en este
sentido los análisis científicos y comparativos que
se esta por efectuar, son necesarios para comprender las causas
fundamentales de la corrupción, desde un punto de vista
económico sumamente objetivo.

5. Metodología

Método económico

Método jurídico

Método histórico

CAPITULO II

Aspectos
generales de la corrupción

2.1. Algunos casos de Corrupción en los
Gobiernos del Perú

Para tratar de comprender el fenómeno de la
corrupción en un país como el Perú,
consideramos oportuno comenzar por citar algunos ejemplos tomados
del periodo republicano. El primero se refiere a las ""guerras de
la independencia. Estas fueron financiadas, de una parte, por
capitales extranjeros, principalmente ingleses y, de otra parte,
por la confiscación de bienes y la imposición de
contribuciones pecuniarias a determinados sectores de la
población""[1]Al finalizar estas guerras,
el nuevo gobierno republicano tuvo que reconocer como deuda
nacional interna, el valor de los bienes expropiados por el
ejército libertador. Para cumplir con esta
obligación, el gobierno recurrió sea a los
créditos extranjeros, sea a los beneficios producidos por
las riquezas naturales del país. En el primer caso, la
deuda interna se transformó en deuda externa; mientras que
en el segundo, implicó una distribución indebida
del patrimonio de la nación.

"En el plano económico, la deuda interna se
pagó mediante la instauración de un proceso
tendiente a la creación de capitales nacionales a fin de
promover la industria, la agricultura y el
comercio"[2]. En realidad, el reconocimiento y
pago de la deuda interna, constituyeron un caso escandaloso de
corrupción: la existencia de acreencias y su monto no
fueron objeto de un control mínimo. El Estado fue de este
modo engañado; se le defraudó con la
participación interesada de sus propios
órganos.

El segundo ejemplo concierne a la explotación del
guano. ""Durante la segunda mitad del siglo XIX, esta riqueza
natural era explotada por un sistema de concesiones que el Estado
otorgaba a los particulares. El favoritismo, la influencia
política, los vínculos de parentesco (nepotismo)
eran los criterios decisivos para obtener el derecho de explotar
y exportar guano""[3]Estos privilegios eran
dispensados y distribuidos ilegalmente por los políticos
que se sucedían en el gobierno. Esta riqueza no fue en
consecuencia utilizada para desarrollar la industria, la
agricultura o el comercio. Así, una clase minoritaria se
enriqueció en detrimento de la mayoría de la
población. Después de la dilapidación de
esta riqueza, el país se sumió nuevamente en la
pobreza.

Citemos otros dos ejemplos de corrupción
institucionalizada en el Perú del ""sigloXX. En los
años 70, gracias a la corriente marítima de
Humboldt, rica en plancton, el mar peruano contenía una
gran riqueza pesquera. La pesca y la fabricación de la
harina de pescado se convirtieron en una gran industria. El
Perú llegó a ser el primer productor a nivel
mundial. Los industriales nacionales y extranjeros se
enriquecieron enormemente y el Estado peruano obtuvo grandes
ingresos. Estos fueron dilapidados por el Estado como si se
tratara de un patrimonio
inagotable""[4]

Dichos recursos sirvieron para conceder ventajas, para
satisfacer a los seguidores, para contentar a los militares. Sin
embargo, la pesca industrial al no respetar el ciclo de
reproducción de los peces determinó la
extinción tanto de éstos como de la industria de la
harina de pescado. Por lo demás, el fin de este periodo
estuvo marcado por el asesinato del pionero de esta industria, lo
que provocó un escándalo político y
financiero.

La corrupción institucionalizada resulta
también del tráfico de drogas en razón a que
el Perú es no solamente uno de los primeros productores de
la hoja de coca sino también donde se elabora la pasta
básica de cocaína. El poder económico de
esta actividad ilícita permite a los traficantes adquirir
una influencia política significativa a todos los niveles
del Estado y de la organización social. Ministros y altos
funcionarios de la policía han estado directamente
implicados en el tráfico o en la protección de la
red de traficantes. Esta infiltración en todos los
engranajes de la sociedad hace que no sea posible distinguir la
riqueza proveniente de una actividad legal o del tráfico
de drogas. El funcionamiento de la economía se ve
completamente distorsionado por el flujo de dinero sucio
producido por el tráfico de drogas al punto de condicionar
la política económica de todo gobierno.

Esta situación se puso en evidencia cuando la
mafia colombiana asesinó al Ministro colombiano de
Justicia, hecho que dio lugar a que el gobierno colombiano
intensificara la guerra contra el tráfico de drogas. Con
este objeto, se cerraron la frontera peruana con Colombia y se
bloquearon las pistas de aterrizaje clandestinas. Esto
generó un "cese del flujo de dólares colombianos
provenientes del tráfico de drogas en el mercado peruano
y, en consecuencia, la subida del curso del dólar y la
devaluación de la moneda nacional". Frente a este
fenómeno y, tal vez, para tranquilizar el país, el
Presidente de la República de aquel entonces
declaró que la crisis monetaria cesaría cuando
volvieran a ingresar al país dólares de Colombia.
En cierto modo, el mismo Estado admitía el lavado del
dinero sucio mediante el tráfico de divisas. El
funcionamiento del mercado paralelo de divisas se explica, fuera
de las causas económicas, por la corrupción de
funcionarios, de jueces, de la policía y de los agentes
económicos (bancos, agencias de cambio, etc.).

2.2 Definición de
Corrupción

En un sentido clásico del pensamiento
político, la corrupción era el abuso autoritario
del poder, hasta llegar incluso a su ejercicio
tiránico. "Tal concepción se expresa en la tan
citada frase de Lord Acton según la cual el poder
corrompe y el poder absoluto corrompe
absolutamente"[5]. En la actualidad tal sentido
sigue, como se verá, estando confusamente presente en el
discurso político aunque predomina como referente uno de
los tipos de abuso del poder, "aquel que consiste en el
enriquecimiento ilegal o ilegítimo de los políticos
o, en general, de las autoridades (corrupción personal) o
el favorecimiento ilegal o ilegítimo a las causas u
organizaciones a las que están integrados aunque no se
beneficien personalmente (corrupción oficial), gracias a
los cargos que desempeñan o sus conexiones con quienes los
tienen". Están en juego, así, conceptos de manejo
deshonesto de recursos públicos o recursos en torno a una
gestión pública; deshonesto en particular en un
sentido individual, porque generalmente el público es
escéptico de que los manejos calificados de corruptos no
conduzcan en algunos casos a una apropiación indebida de
esos recursos"[6]; en torno a una gestión
pública quiere decir que abarca conductas no sólo
de funcionarios públicos sino también aquellas
dirigidas hacia actividades del estado. Este punto de vista,
exigiría descartar del concepto la corrupción que
se desenvuelve sólo en el ámbito de empresas o
actores privados en general, sin embargo el uso común del
término corrupción suele confundir ambos
niveles.

Las tipologías jurídicas, por su parte,
abundan en distinciones que intentan captar las abigarradas y
proteicas formas que asume el fenómeno, mediante una no
menos variada nomenclatura, por ejemplo, soborno, peculado,
extorsión, concusión, tráfico de
influencias, valimiento, peculado, abuso de información
privilegiada, etc., etc. En el campo jurídico es necesario
constatar, además, la tendencia tan importante del actual
derecho comparado consistente en la producción de leyes
nacionales anticorrupción de diferente tipo. Esta
multiplicación y auge de leyes contra la corrupción
es de una convergencia tan generalizada en la actualidad como
para hacer que la corrupción no sólo sea
política en cuanto que en ella estén
envueltos políticos sino también en cuanto que los
políticos ya no pueden prescindir de producir
políticas y normas contra ella y que estas
políticas y normas crean fuertes restricciones al actuar
político. 

Pero la condición de honestidad o deshonestidad,
como la de lo justo o injusto, no se agotan en los textos legales
por más que estos traten de abarcarla. Por consiguiente el
concepto de corrupción siempre tendrá un mayor
alcance que las definiciones jurídicas. Por otra parte, es
importante insistir en la esencial interfaz entre agentes
privados con una agencia o agentes públicos. Así
tanto la literatura analítica sobre la corrupción
como la más popular, que se mueve entre los reportajes de
prensa y las admoniciones éticas, siempre destacan la
participación de actores privados que comparten con los
públicos tanta o mayor responsabilidad en el acto de
corrupción.

2.3 Corrupción política

La relación entre corrupción y
política es mucho más profunda de lo que
quisiéramos y los políticos estarían
dispuestos a admitir. "En primer lugar, no hay que perder de
vista que la corrupción no sólo es una
acción más o menos consagrada como delictiva sino
también un importante medio de influencia política
con manifiestas ventajas respecto de la pura persuasión,
por un lado, y la coerción, por el otro. En el fondo, los
actores políticos sobre todo en los casos de
corrupción oficial y no personal (ver
supra)"[7] casi nunca están dispuestos a
renunciar completamente a esta forma de influencia. Si esto rige
para la política interna es de figurarse con
cuanta mayor "razón ""se aplica al ámbito
internacional y a situaciones en las cuales no son simples
operaciones comerciales las que están en juego sino
también luchas de poder, donde cada estado, en el
mundo de la competitividad y el
globalismo""[8]tiende a identificar su
interés con el de sus empresas, máxime si se trata
de negociaciones sobre armamentos y otros ramos similares donde
entran en juego enormes sumas de dinero. Por consiguiente, una
sana ""cautela metodológica nos obliga a tomar las debidas
precauciones para movernos en medio de una atmósfera que
contiene densos elementos tanto de cinismo como de
hipocresía y a valorar en su justa
dimensión""[9]decisiones que,
frecuentemente, son arrancadas a sus autores por la fuerza de los
acontecimientos, a pesar de que a menudo se trata más de
acciones para la galería que para el círculo
reducido de quienes se supone tienen la principal responsabilidad
de aplicarlas, pero ¿qué dirigente político
se arriesga a que se repute que está en contra de acuerdos
y políticas anti-corrupción?.

Pese a ello es imposible desconocer la dimensión
ética del asunto porque en la política
también operan argumentaciones y se emprenden acciones que
no pueden ser comprendidas si no se tienen en cuenta valores que
los actores postulan como absolutos e incondicionados por
contraposición a argumentaciones y actuaciones
fundamentadas en filosofías puramente utilitarias. "En la
actualidad en el campo de los derechos humanos y cada vez
más en materia ecológica y de conservación
del medio ambiente, se manejan posiciones éticas que van
más allá de cálculos de costos y
beneficios"[10]. Por lo tanto, pese a toda la
dificultad que para regular la corrupción deriva de su
conexión con la política, se trata también
de un asunto donde tiene mucha fuerza y hasta predomina la
posición de que debe ser perseguida y reprimida
independientemente de los costos que ello acarree. "Este
predominio comporta que el cinismo político tiene que
replegarse vergonzosamente y no esgrimir sus argumentaciones o
tropezar con mayor resistencia que en otras épocas, lo que
ha dado pie para hablar de que los escándalos no revelan
una crisis moral sino más bien la elevación de los
patrones de moralidad (Pérez Perdomo y Capriles
1991)"[11], pero no significa que en contra de la
corrupción no se alegue que es dañina ya sea para
el comercio internacional o para el desarrollo de los
países, pero estos argumentos sólo refuerzan un
rechazo principista que les da mayor vigor del que
tendrían por sí solos.

2.4 Corrupción burocrática
e Institucional

El término "burocracia" hoy en día a
pasado a formar parte de nuestro lenguaje cotidiano, en especial
en lo referente a las organizaciones públicas que
constituye el Estado, olvidándose que también ello
implica a la empresa privada. "El modelo de burocracia es un
marco racional y legal, donde se concentra la autoridad formal en
el diseño del sistema de administración y control
de la empresa"[12].  Los medios de
gestión no son propiedad del administrador intermediario.
Sus competencias no son sujeto de herencia o venta.

Por su parte, es importante identificar que "el problema
de corrupción, es más avasallante y no puede
reducirse a un mero fenómeno excepcional, transitorio,
criminal, preventivo o represivo, cuando su entorno tiene
características estructurales en aspectos, de estabilidad
gubernamental, macro y microeconómicos, sociales y
educativos"[13].

El último aspecto cobra notoriedad en el sentido
que la moral, la ética y la axiología de los
pueblos está siendo afectada "seriamente por los
fenómenos de fraude y corrupción, inclusive en el
comportamiento humano de los individuos, desvirtuando la cultura
organizacional en las empresas, donde se ha invertido
principios y valores éticos, morales y axiológicos
en su visión, misión y objetivos
concertados"[14]. Por ello, se considera
interesante abordar el estudio de esta temática, en el
sentido como la burocracia ha sido empleada, para el desarrollo y
la complicidad más grande de los delitos financieros,
cometidos en la sociedad, adecuando su enfoque, a partir de la
teoría de la burocracia de Max Weber[15]en
tres connotaciones:

1) Burocracia en el sentido de vulgata, que corresponde
al significado ordinario, popular y parroquial; cuyo sentido, ha
sido siempre mal utilizado, en la forma despectiva de caer en la
ineficiencia e ineficacia del desempeño funcional
referente a la lentitud, exceso de trámites y
velación de disposiciones, que traban las actividades y
que en muchas de sus situaciones, son fácilmente
vulnerables y corrompidas, como parte de
una solución, justificada para la
sociedad.

2) Burocracia como clase social dominante, incrustada en
el Estado, que corresponde su acepción, en la
genealogía del poder ejercido por dirigentes, asesores,
especialistas y sindicalistas, que son parte de una élite
direccional. Para Max Weber, todo parece indicar que es la
autoridad la que proporciona el poder, aunque este concepto hoy
también es desvirtuado por la legitimidad, es decir la
capacidad de justificar su ejercicio. Es interesante recordar,
que el autor distingue tres tipos de autoridad en lo que resulta
ser el tradicional, la carismática y la racional conocida
con otros denominativos de legal o propiamente
burocrática. Esta acepción también queda
vulnerada ante la prestación de los delitos de fraude y
corrupción en la asignación de las altas
direcciones, dadas por la clase política, sindical y
privilegiada, (dominantes) y; donde la prebenda es una forma de
expresión y compensación a su ejercicio.

3) Burocracia como modelo de organización,
connotación que es más ampliamente enfocada, desde
la concepción filosófica, sociológica,
política y en especial administrativa. Para situarnos
en este espectro, se hace interesante recurrir a la
definición del autor, que señala; "la burocracia,
es la organización eficiente por excelencia, llamada a
resolver, racional y eficientemente los problemas de la sociedad
y, por extensión de las empresas. Esta
diseñada científicamente, para funcionar con
exactitud, precisamente para lograr los fines, para los cuales
fue creada"; no más ni menos, para conseguir esta
eficiencia planeada, el modelo burocrático, necesita
precisar por anticipado como deben hacerse las cosas en la mejor
manera y sin pretender incursionar en fomentar, mayores errores e
irregularidades que respondan a intereses de clase particular en
desmedro de lo social.

2.5 Causas Económicas de la
Corrupción

Sin duda existe una estrecha relación entre la
corrupción y el desempeño económico de los
países. Las opiniones al respecto son diversas y muchas
veces contrarias. Sin embargo, aún no podemos hablar de
corrientes de pensamiento claramente definidas entre los
estudiosos de la corrupción. El análisis
económico de la corrupción no ha llegado pues a
alcanzar el desarrollo de otras áreas de la ciencia
económica.

Particularmente en lo referente a sus causas y
consecuencias económicas. Si bien desde otras
ópticas la corrupción puede ser calificada como
favorable o desfavorable, en términos económicos
debería existir una preocupación por el crecimiento
de la corrupción si ésta produce subdesarrollo y
pobreza. Las consecuencias económicas de la
corrupción son negativas. Este problema se refuerza en
aquellas economías en las que los servidores
públicos son relativamente mal pagados, pues es frecuente
que una parte sustancial del ingreso provenga de exacciones que
siendo legales no tienen como contrapartida servicios
gubernamentales o abiertamente de prácticas indebidas,
otro criterio establece que en sociedades donde las relaciones
raciales, religiosas, de castas o tribales son importantes (por
ejemplo, en África), los funcionarios públicos
suelen estar obligados a repartir los ingresos de las oficinas
públicas entre los miembros de su grupo de referencia.
Ello lleva en su etapa más elemental a prácticas de
nepotismo. En países donde los partidos políticos
son fuertes y representan intereses de grupos sociales o
regiones, el comportamiento de los servidores públicos
tiende a estar determinados por estas lealtades
desarrollándose una forma bastante extendida de
corrupción a través del clientelismo.

Aparte de los incentivos individuales a la
corrupción, a nivel colectivo se requiere además un
análisis de la forma en la cual cada sociedad enfrenta el
problema y cómo éstas reaccionan frente a ella
cuando aumenta su intensidad. Ello lleva a estudiar el papel que
le cabe a los sistemas de administración pública,
político y legal en inhibir la corrupción. En
términos generales, los siguientes elementos favorecen la
aparición de la corrupción y están presentes
en buena parte de los países en desarrollo:

  • 1. La falta de una clara delimitación
    entre lo público y lo privado

  • 2. La existencia de un ordenamiento
    jurídico e institucional inadecuado a la realidad
    nacional y;

  • 3. La inoperancia práctica de las
    instituciones públicas.

La cultura legal de una sociedad es una forma importante
de delimitación de lo público y lo privado. La
existencia de una cultura de la ilegalidad generalizada o
reducida a grupos sociales que saben que la ley no cuenta para
ellos fomenta la corrupción y la tolerancia social hacia
ella. A su vez, la existencia de una amplia tolerancia social
hacia el goce de privilegios privados, permite que prevalezca una
moralidad del lucro privado sobre la moralidad cívica. Por
otro lado las recientes reformas en los países en
desarrollo, han dejado al descubierto que la corrupción
puede ser una respuesta al conflicto que se produce cuando formas
de organización y de sistemas normativos tradicionales se
enfrentan a un orden económico moderno. Frecuentemente, se
producen brechas sustanciales entre los requerimientos impuestos
por la dinámica del mercado y la capacidad de
intervención pública, entre los recursos de la
administración pública y la dinámica
social.

Existe también un dilema de política entre
la modernización y desarrollo reciente de las
economías de América Latina y la adopción de
sistemas de administración pública basados en
desarrollos culturales muy distintos a los de la región
(extranjerizantes). No obstante, este es un falso dilema pues,
objetivamente, los sistemas de administración
pública empleados en los países desarrollados han
sido ampliamente superiores a los empleados en los países
en desarrollo. Así, independientemente del tipo de
organización que se dé al Estado, la mejor calidad
de dicha administración incide positivamente sobre el
control de la corrupción y reduce sus efectos adversos
sobre el bienestar social.

Una muestra tradicional de la mala calidad de
administración es la capacidad de las empresas de obtener
beneficios por lobby o influencia en la regulación. Existe
una correlación alta y positiva entre el grado de
corrupción y el tiempo dedicado al lobby, sino
además que la corrupción depende de cuánto
las regulaciones afectan la competitividad del mercado y de en
qué medida las regulaciones son imprecisas o mal
aplicadas. En muchos países, las reformas
económicas, además, han significado un gran costo
social en la forma de menores salarios reales, menores recursos
para la gestión pública y fiscalización. A
la vez, se han abierto nuevos desafíos en las áreas
de provisión de bienes públicos y regulación
que han significado sustanciales poderes para el reformador. En
este contexto, los incentivos a la corrupción han
aumentado enormemente. Pero la capacidad del Estado para
controlar el problema gestión no se ha desarrollado a la
par: el sistema de incentivos para los funcionarios
públicos continúan siendo débil de modo tal
que los buenos empleados no son recompensados y los malos no son
castigados, los mecanismos de información y
evaluación son caros y se usan de manera aislada, y el
desarrollo de instituciones que permitan verificar el uso del
poder político y sirvan de balance a su accionar se ha
retrasado notablemente. Más aún, algunos gobiernos
enfrentan pocas restricciones para financiar su ineficiencia
debido a la presencia de transferencias hechas por la ayuda
externa, lo que a su vez incentiva la corrupción. Existe,
por tanto, una brecha entre el poder social efectivo y el acceso
formal a la influencia política. Ello permite que se
mantenga la brecha existente entre la impunidad real y la
responsabilidad de los funcionarios públicos.

Evidentemente, resulta difícil evaluar el grado
de participación de la sociedad en el sistema
político pues éste depende de complejos mecanismos
institucionales, políticos y constitucionales vigentes en
cada país. En principio, ciertas manifestaciones corruptas
podrían explicarse por la escasa vigencia de la idea de
nación y la ausencia de una solidaridad amplia fundada en
el bienestar común. La literatura económica tiende
a asociar regímenes democráticos con mayores
niveles de participación ciudadana. En este contexto, en
sociedades no democráticas los burócratas
están menos restringidos en su capacidad de usar recursos
públicos en beneficio propio o de grupos de interés
y para perpetuarse en sus cargos mediante lobby. En tal caso, los
incentivos a la corrupción son más altos que en
sociedades más democráticas, en las que las
instancias de verificación por parte de los ciudadanos son
mayores, la prensa es libre y en las cuales la alternancia en el
poder permite que se destruyan más fácilmente
círculos de corrupción enquistados en la maquinaria
estatal. Existe una correlación negativa entre
índices de libertad de prensa y varios indicadores de
corrupción. Los índices de libertad de prensa
incluyen leyes y regulaciones que influyen en el contenido de la
información, influencia política y económica
en la prensa, y actos represivos, es posible que la mayor
libertad de prensa reduzca la corrupción al permitir
revelar e informar sobre actos corruptos, aumentando la
probabilidad de un castigo para los culpables. Es posible, por
otro lado, que gobiernos donde hay mayor corrupción
tiendan a poner mayores restricciones a la libertad de
información o que se corrompa directamente a los mismos
periodistas.

CAPITULO III

La
corrupción y como fenómeno
económico

  •  La Corrupción su
    criterio de Eficiencia

"Para un análisis correcto es importante
verificar a profundidad los equilibrios
implícitos"[16]: en razón de que el
gobierno proporciona un servicio de manera deficiente que no
satisface las necesidades de los particulares, éstos
buscarán procesos alternos para satisfacer sus necesidades
utilizando el mercado y el sistema de precios.

En el primer ejemplo, se creo un mercado de velocidad en
la prestación del servicio y el sistema de precios
actúa a través de soborno. El cliente paga para que
se realice un trámite más rápido y alcanza
una situación mejor que la inicial. Por su parte, el
agente también se encuentra en una situación mejor
que la inicial. Así, encontramos que el óptimo
individual constituye una mejora en el sentido de
Pareto.

En el segundo ejemplo, el policía y el
automovilista negociaron para que el castigo no se aplique.
Aquí el soborno funciona en una negociación en la
que el agente se abroga el derecho de tolerar una falta
al reglamento de tránsito y el cliente tiene que sobornar
lo para que no le aplique el castigo.

Algunos científicos sociales argumentan que en
algunos casos la redefinición de soborno como pago, es
decir, la legalización del soborno, sería un avance
en el sentido de la eficiencia. "De hecho, algunos afirman que
eventualmente el burócrata corrupto es quien proporciona
un servicio más eficiente, dados los incentivos
pecuniarios". Desde ese punto de vista, un "sistema de
pagos"[17] es "económicamente justificable"
y la corrupción puede entenderse de la manera más
simple: como una respuesta de mercado a una deficiencia
gubernamental, es decir, puede verse como una solución que
lleva a un óptimo.

3.2 La Corrupción según el
Óptimo de Pareto

"Producir el mayor beneficio para el mayor número
posible es lo que se denomina eficiencia. La eficiencia viene
determinada por el Óptimo de Pareto que basa sus criterios
en la utilidad"[18]. Si algo genera o produce
provecho, comodidad, fruto o interés sin perjudicar a
otro, no es una situación óptima paretiena, es que
el punto óptimo, conocido como Óptimo de Pareto es
aquel punto de equilibrio en el que ninguno de los agentes
afectados puede mejorar su situación sin reducir el
bienestar de cualquier otro agente. En este sentido una
decisión social es óptima de Pareto cuando no hay
otra situación diferente que se prefiera
unánimemente. Lamentablemente una situación que a
todas luces es una Optima según el criterio paretiano, no
necesariamente es justa, como veremos a
continuación.

Pareto se dio cuenta de que en la Italia de su
época el 20% de la población tenía el 80% de
la riqueza del país. Hoy en día eso mismo se sigue
aplicando no sólo a Italia, sino a todo el mundo con
alguna variación en las cantidades. Pero la idea es la
misma, unos pocos tienen mucho y el resto, que son muchos, tiene
poco. El principio de Pareto también se conoce como la
"regla del 80/20?, "regla del 80-20? o el "principio del
factor de parquedad". No es algo estricto en el sentido de que
siempre se cumpla la proporción 80/20. Unas veces la
regla es del 70/30. Los importante es que todo se refiere a lo
mismo: Un 20% de lo que haces produce el 80% de los
resultados que obtienes y viceversa, un 80% de lo que haces
produce el 20% de los resultados.

Desde el punto de vista de la corrupción se puede
decir, que, los actos de corrupción llevan
implícito el criterio de la eficiencia económica,
ya que la tendencia es realizar el menor esfuerzo posible con la
finalidad de percibir la mayor riqueza en términos
económicos. Generalmente un simple acto de
corrupción del cual puede resultar una considerable
ganancia, se agota en un ínfimo momento, es decir se
emplea en ello muy poco esfuerzo y poco tiempo, pero los
resultados en términos de ganancias son mucho mayores, por
lo tanto tal situación resulta altamente
productiva.

Para explicar con mayor precisión esta
situación, daremos un ejemplo. Un funcionario del
sector público
trabajaba mucho, demasiado; no
sólo por el esfuerzo y empeño que ponía en
ello sino por la dedicación y el número de horas;
se puede decir que era una de esas personas que se quedaba al
último en la oficina, habiendo llegado primero;
además también se llevaba el trabajo a casa y se
ponía con ello por las noches y en los fines de semana. A
pesar de eso, lo que percibía a fin de mes no era
proporcional al esfuerzo que ponía en el trabajo. Sin
embargo otras personas, que además trabajaban
"únicamente" durante las horas que ponían
en su contrato y no ponían ni el menor esfuerzo,
tenían una situación económica mucho
más ventajosa. Es lamentable que este trabajador consiga
resultados tan pobres; cuando hay otras personas que no son ni
más ni menos inteligentes que y que además dan
mucho menos, ero sin embargo tienen mejores ingresos.
Fijémonos en este grupo de personas, en todos los casos,
la diferencia estaba por un lado en que estas personas
hacían únicamente lo que debían hacer y por
otro en que lo hacían con aras de sacar el mayor beneficio
económico, lo que en términos de eficiencia es
ahorrar tiempo y esfuerzo.

Esta es precisamente la mentalidad de los corruptos, si
el 100% de las actuaciones que deben realizar en el ejercicio de
sus funciones las hicieran teniendo como base la honradez, a fin
de mes solo percibirían únicamente su sueldo; que
en el caso de un juez supremo el monto oscila a unos 15 600
soles. Sin embargo si del 100% de actuaciones que deben de
realizar, el 20% fueran actos corruptos, sin duda la ganancia
percibida seria mucho más del doble de ese monto. Al final
del mes el 20% derivarías de su sueldo como juez y el 80%
de los actos de corrupción que en ejercicio de sus
funciones realiza.

Desde un unto de vista económico la
mecánica resulta bastante lucrativa, por lo que esto
incentivara a que al próximo mes el juez concentre sus
esfuerzos en llevar acabo unos tantos actos de corrupción
que le originan una mayor ganancia que su sueldo
mismo.

3.3 La corrupción desde un enfoque de
equilibrio del mercado competitivo

Mostraremos que la persona corrupta es también un
agente maximizador y comete un nivel óptimo de
corrupción en concordancia con sus preferencias y
objetivos de maximización. Asumimos que el corrupto es un
agente consumidor de bienes y servicios, que trata de alcanzar la
máxima utilidad o satisfacción posible con sus
decisiones de consumo, es decir, es un agente que maximiza una
función de utilidad. Imaginemos que el beneficio que
adquiere el corrupto en función a los actos de
corrupción es el conjunto de bienes y servicios que
compone la canasta de consumo del corrupto. La
maximización de la función de utilidad está
sujeta a su restricción presupuestal o ingreso, es decir
los ingresos del corrupto son la suma de su ingreso proveniente
de sus actividades lícitas y honestas y de su ingreso neto
de sus actividades irregulares o deshonestas

El ingreso total percibido por las actividades
deshonestas es el que justamente representa el retorno o el
beneficio para el corrupto. El ingreso neto se define como la
diferencia entre el ingreso total obtenido por tal actividad
ilícita (corrupta) y el costo que implica el mismo. El
corrupto trata de maximizar el ingreso neto de sus conductas
delictivas tratando de incrementar sus ingresos totales y
minimizando los costos totales, de tal manera, el número
de actividades de corrupción cometidas o nivel de
corrupción. Se asume que cuanto mayor sea el nivel de
corrupción, mayor será el nivel de ingreso bruto
captado por el corrupto; de la misma manera, mayores niveles de
corrupción generan mayores costos; en otros
términos, el ingreso marginal y el costo marginal de la
actividad de corrupción es positivo. También se
asume que la segunda derivada del costo respecto al nivel de
corrupción es positiva, es decir, en la medida en que
aumenta el nivel de corrupción el costo aumenta de una
manera creciente (costo marginal creciente).

El ingreso total percibido por los actos de
corrupción está en función del nivel de
corrupción condicionado al tamaño económico
de la institución y el grado de libertad que posee el
corrupto; de este modo el conjunto de otros factores que, aparte
del tamaño económico y el grado de libertad
existente, determinan el ingreso captado por el corrupto durante
sus acciones irregulares (por ejemplo, habilidad y eficiencia
delictiva).

El ingreso que obtiene el corrupto será mayor en
la medida en que también sean mayores: el nivel de
corrupción, el tamaño económico de la
institución y el grado de libertad que goza el corrupto en
la institución que labora. Suponemos que existe una
relación lineal entre el ingreso percibido con el nivel de
corrupción, tal que el ingreso marginal que genera cada
acción adicional de corrupción es constante e
igual.

El tamaño económico está
relacionado con el nivel de la actividad de la
institución, el mismo que puede comprender su nivel de
producción, recursos o ingresos. El tamaño
económico de una institución será mayor
cuanto mayor sea el nivel de ingresos o recursos que maneja. Por
ello, dado "el nivel de corrupción y el grado de libertad
del corrupto, en la medida en que sea mayor el tamaño
económico de la empresa mayor será el monto del
ingreso que va a percibir el corrupto con sus actividades
delictivas".

Partes: 1, 2, 3, 4

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