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Enfoque de riesgo psicológico y social del embarazo en la adolescencia

Enviado por Damaris Carpio



Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Desarrollo
  3. Conclusiones
  4. Recomendaciones
  5. Referencias bibliográficas
  6. Anexos

PENSAMIENTO

... cuantas ahogadas esperanzas, cuantas auroras tan necesarias en el corazón, se revuelven en el fondo del adolescente, como queriendo surgir. Intentando la vida que aparecerá como nueva luz en azul profundo del que comienza la existencia...

Carlos Buosoño.

Introducción

La adolescencia es una de las etapas más hermosas de la vida en la cual se deja de ser niño para convertirse en adulto, operándose grandes cambios anatomofisiológicos y psicosociales, así como definiciones de conductas que regirán en la vida adulta (1).

Se ha considerado que la adolescencia es una etapa crítica en el desarrollo de todo ser humano, es el momento más relevante para el conocimiento de la sexualidad, el aprendizaje del cuerpo y con mucha frecuencia para la toma de decisiones sobre las potencialidades reproductivas. La Organización Mundial de la Salud define como adolescencia "a la etapa de la vida en la cual el individuo adquiere la capacidad reproductiva, transita los patrones psicológicos de la niñez a la adultez y consolida la independencia económica"; considera que se inicia a los 10 años y culmina a los 19 años de edad aproximadamente (2).

Es una etapa que está marcada por profundos cambios biológicos, psicológicos y sociales (3).

Según ha sido reportado por la Organización Panamericana de la Salud, en la actualidad, más de la mitad de los habitantes del mundo son menores de 25 años de edad, aproximadamente un tercio entre 10 años y 24 años de edad, y de ellos un 80,0% viven en países en desarrollo. Estos valores considerables de la población joven debe continuar incrementándose y especialmente la caracterizada por la población adolescente de 10 años a 19 años de edad, estará en el año 2020 sobre los 1200 millones de habitantes (4). De hecho la población adolescente en América Latina llegará a ser superior a los 180 millones de habitantes (5).

A nivel mundial se reporta que, alrededor del 50,0% de los adolescentes entre 15 y 19 años de edad tienen vida sexual activa, existe un incremento anual de aproximadamente del 10,0% de mujeres con relaciones sexuales a partir de los 12 años y hasta los 19 años de edad. El 25,0% de las adolescentes con experiencia sexual se embarazan y el 60,0% de estas gestaciones ocurren en los primeros seis meses de relaciones sexuales; el 35,0% de las madres adolescentes son solteras y entre el 60,0% y 70,0% de estos embarazos son no deseados, así podemos comprender los efectos psicológicos de este fenómeno (6).

Esto nos indica que la adolescencia con todas sus características y problemas constituye un problema asociado al mundo actual. Su reconocimiento e importancia demográfica, cultural, psicosocial y económica y la necesidad de dedicarle cada vez más nuestra atención es algo relativamente reciente (7).

En Psicología, la adolescencia se concibe como la segunda crisis del desarrollo psíquico, caracterizada por las contradicciones entre las nuevas necesidades que surgen en el individuo que se encuentra en pleno tránsito hacia la madurez biológica, psicológica y social y las posibilidades reales de satisfacción que le brinda el medio interno (8).

Uno de los aspectos fundamentales a estas edades lo constituye el sexo indisolublemente ligado al ser humano como ente biológico y que es un proceso instintivo natural modificado por patrones sociales. Esta etapa debe ser de pleno disfrute y para ello resulta necesaria una adecuada orientación, de no ser así pueden generarse disímiles de problemas como el aborto, la madre soltera, el embarazo precoz, alteraciones en los niños recién nacidos y las infecciones de transmisión sexual.

Si a esto añadimos, que los demógrafos cubanos han identificado un proceso de rejuvenecimiento de la fecundidad cubana, donde se señala que las mujeres están teniendo hijos a edades cada vez más tempranas (9, 10), fundamentalmente el grupo comprendido entre los 15 años y 19 años de edad, podemos considerar que la fecundidad en la adolescencia planteada en sus aspectos más generales constituye un problema de salud importante, sobre el cual debe actuarse (10).

La incidencia del embarazo en la adolescencia varía dependiendo de la región y del grado de desarrollo del país estudiado.

Resulta alarmante saber que casi la tercera parte de unos 175 millones de embarazos que se producen anualmente no son deseados y que la mayor parte de éstos son en adolescentes (11, 12).

En Cuba el reconocimiento del embarazo en la adolescencia como problema social, pudiera estar justificado por tres razones básicas: su supuesto incremento, su contribución al crecimiento acelerado de la población y por su efecto adverso sobre la salud de la madre y su niño. Este indicador se estima en un 11,7% del total de nacimientos, situación que lo aproxima a países del hemisferio occidental (6, 13).

Privar a los jóvenes de la información y de los servicios que necesiten para prevenir el embarazo y las infecciones de transmisión sexual contribuye a la elevada tasa de embarazos y enfermedades de este tipo encontradas a esta edad (14). La educación sexual es esencial a fin de crear conciencia en los jóvenes respecto a las consecuencias de la actividad sexual sin protección para ayudarlos a explorar valores y ayudarles a sentirse cómodos en cuanto a su propia sexualidad; lo cual resulta fundamental para lograr una juventud que pueda disfrutar de una sexualidad sana y responsable.

El embarazo en la adolescencia se ha convertido en un problema social y de salud pública de alcance mundial, constituyendo en nuestros tiempos un reto de considerable envergadura, ya que las consecuencias implícitas en este problema de orden biopsicosocial repercuten en la calidad de vida de la joven madre y de su familia, y determinan un riesgo considerable para el futuro de su hijo.

En nuestro país existen las condiciones idóneas para llevar a cabo programas de salud con el papel rector del Médico y la Enfermera de la Familia.

Lo antes expuesto nos motivó a realizar el presente trabajo para caracterizar desde el punto de vista biops?cosocial el embarazo en la adolescencia y explorar las características de estos adolescentes, pretendiendo así con los resultados obtenidos trazarnos acciones completas y eficientes dirigidas a la prevención del mismo.

Desarrollo

A nivel mundial la sociedad contemporánea está esencialmente influenciada por el desarrollo científico y tecnológico. Todo el poder político y militar, la gestión empresarial, los medios de comunicación masiva, así como la vida del ciudadano común descansan sobre bases científicas y tecnológicas (15).

John D. Bernal, señala: "En nuestros días es cada vez mayor el número de científicos que son capaces de apreciar inteligentemente el lugar de la ciencia en la sociedad. Sólo ese conocimiento puede evitar que los científicos, pese a todo el prestigio de que gozan, se cieguen y queden atrapados sin remedio en el gran drama contemporáneo del uso y del abuso de la ciencia" (16).

La literatura plantea que, la ciencia y la tecnología son procesos sociales profundamente marcados por la civilización donde han crecido; el desarrollo científico y tecnológico requiere de una estimación cuidadosa de sus fuerzas motrices e impactos y de un conocimiento profundo de sus interrelaciones con la sociedad (15).

El movimiento denominado Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) se origina en Europa a partir de la confluencia de la sociología de la ciencia, que con un enfoque institucional desarrolló Merton a partir de los años 30, por un lado, y por el otro, de la relación entre ciencia y poder puesta de relieve por Bernal en los mismos años, así como también los desarrollos de Solla Price reclamando un enfoque interdisciplinario que postulaba una «ciencia de la ciencia» (17).

En los países de América Latina las raíces que dieron origen al movimiento Ciencia, Tecnología y Sociedad se encuentran en la reflexión de la ciencia y la tecnología como una competencia de las políticas públicas. Esto se configuró como un pensamiento latinoamericano en política científica y tecnológica. A pesar de su fracaso en la incidencia sobre las estrategias de gobierno, el juicio latinoamericano sobre este movimiento se construyó como un pensamiento coherente, ya que, contando con las diferencias existentes entre sus distintos cultores, destacó el carácter social y estructural de la ciencia y la tecnología y, por ende, de las políticas específicas, además se constituyó como un pensamiento legítimamente autónomo de la región, refutando la transferencia acrítica y descontextualizada de ideas, marcos conceptuales, creencias, formatos institucionales y usos administrativos de los países centrales a los periféricos y dejaron constituida una comunidad de pensamiento que, al margen de los abandonos temporales de las ideas desarrolladas, se relacionan con aquéllos (17).

En nuestro país el trabajo que se desarrolla en el campo de la Ciencia Tecnología y Sociedad transcurre en condiciones específicas que determinan sus orientaciones teóricas y prácticas. Desde el año 1959 el desarrollo de la cultura, la educación y la ciencia ha constituido una prioridad fundamental del estado cubano. Esto se ha expresado no sólo en avances significativos en estos campos sino también en una cierta mentalidad y estructura de valores entre los profesionales, en particular los vinculados al campo científico-técnico, donde el sentido de responsabilidad social se haya ampliamente extendido. Se ha concientizado la concepción de que el trabajo científico se realiza, sobre todo, para satisfacer las necesidades del desarrollo social y la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos, lo cual es compartido por todos aquellos involucrados en el proceso científico-tecnológico y de innovación y tiene sus raíces en los cambios sociales que el país ha vivido y la ideología revolucionaria que lo ha conducido (15).

Cuba se ha caracterizado no sólo por la conciencia del enorme desafío científico y tecnológico que enfrenta el mundo subdesarrollado, sino que se vienen promoviendo estrategias en los campos de la economía, la educación y la política científica-tecnológica que intentan ofrecer respuestas efectivas a ese desafío, ello requiere de marcos conceptuales renovados dentro de los cuales los enfoques de la Ciencia, la Tecnología y Sociedad pueden ser de utilidad. Nuestro proyecto político y de desarrollo social se contrapone a las prácticas neoliberales extendidas en el planeta. El pensamiento político de Fidel Castro Ruz ha sido muy importante en este enfoque (15).

Los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad en Cuba pretenden participar y fecundar tradiciones de teoría y pensamiento social, así como estrategias educativas y científico tecnológicas que el país ha fomentado durante las últimas décadas. En particular el problema de las interrelaciones entre ciencia, tecnología, innovación y desarrollo social (15, 18).

En la actualidad el fenómeno del embarazo tiene una cobertura cada vez mayor en nuestra población adolescente. Se puede deducir un aumento en su incidencia por lo cual se cree necesario crear un diseño de intervención como estrategia para prevenirlo y atenderlo. Es importante crear una conciencia social de las dimensiones e implicaciones que trae este fenómeno a las poblaciones futuras, tanto para la familia como para la comunidad dentro de un proyecto de vida cultural y social.

El incremento del embarazo y el parto a edades cada vez más tempranas constituye un problema universal, pues de acuerdo con el Centro de Información sobre Fecundidad de Washington, tres millones de adolescentes paren anualmente en el mundo (12).

En nuestro país, esta problemática lleva un ritmo creciente, ya que el 23,0% de nuestra población se halla incluida en esta importante categoría (19, 20), pero en ello está influyendo además las modificaciones en el aparato genital, unidos a los avances de la época actual y a las magníficas condiciones sociales de libertad e igualdad social que rigen en nuestro medio, donde los jóvenes de uno y otro sexo participan en múltiples actividades educativas, políticas, deportivas, etc, que facilitan y estrechan las relaciones sociales entre ellos. Sin embargo, muchas veces estos muchachos ven fracasado su porvenir por tener que asumir grandes responsabilidades para las que aún no se encuentran preparados, ni poseen las condiciones materiales ni espirituales para enfrentarlas, entre las cuales figuran la maternidad precoz por carecer de preparación biológica, psicológica y social requeridos para el ejercicio de estas funciones (14).

En los Estados Unidos, de un millón de embarazos anuales que se producen en la adolescencia, alrededor de 500 000 resultan en nacimientos vivos; pero estas gestantes se hallan expuestas a riesgos médicos, sociales y económicos tanto para ellas como para sus hijos (21). En Canadá, la incidencia de este fenómeno es de 90 por cada 1000 muchachas de 19 años de edad, lo cual suele ser un hecho bastante común en los países desarrollados (22).

Las adolescentes de hoy en día tienen mayores posibilidades de enfrentar la gravidez, deseada o no, pero el propio proceso acarrea, entre otros problemas: alto riesgo obstétrico, concepciones prematrimoniales, matrimonio o unión precoz, mayor índices de separación marital, incremento del aborto y sus secuelas, deserción escolar o desvinculación laboral, así como incremento de la morbilidad y mortalidad perinatal y materno infantil (21).

A continuación analizaremos, el comportamiento de algunos de los principales factores involucrados en la génesis biopsicosocial del embarazo en la adolescencia en el municipio de Bahía Honda, provincia Artemisa, y lo realizaremos según el enfoque Ciencia, Tecnología y Sociedad.

Para este trabajo se realizó una caracterización de jóvenes adolescentes de nuestro municipio durante el año 2009. Estudio que no fue nada ajeno a esta situación como se observa claramente en los resultados obtenidos (ver anexos).

Haciendo un análisis de las encuestas realizadas (Anexo 1), a las embarazadas adolescentes de nuestro municipio, se pudo apreciar que existió un predominio de embarazos en el grupo comprendido entre 16 años y 17 años de edad, pertenecientes a la zona rural (Tabla I).

Estos resultados nos permiten afirmar que el embarazo en la adolescencia en las zonas rurales constituye un problema social. Múltiples son las causas que podrían explicar este fenómeno, pues el panorama del campo cubano de hoy no difiere del que prevalecía en épocas anteriores, no es menos cierto que aún las poblaciones rurales de Cuba continúan siendo más atrasadas desde cualquier punto de vista, así por ejemplo, las investigaciones realizadas han demostrado que el campo continúa siendo un radio de acción proclive para el desarrollo de estas situaciones.

Numerosos autores plantean la incidencia del embarazo precoz en aquellos lugares menos desarrollados e industrializados, donde la juventud carece de medios de entretenimientos y esparcimientos recreacionales (22).

Estos resultados también coinciden con estudios internacionales revisados para esta discusión, los cuales demuestran que el medio rural influye favorablemente para el incremento del embarazo en la adolescencia.

En cuanto al nivel de escolaridad (Tabla II), se observó que en 121 casos, solo alcanzaban el nivel de enseñanza secundaria para un 80,7% de representación.

Estos resultados coinciden con los de otros autores, que en sus estudios evaluaron este objetivo (23, 24).

Consideramos porque así lo han demostrado numerosas investigaciones científicas, que según disminuye el nivel educacional de las adolescentes embarazadas, éstas tendrán menor capacidad para asimilar un mejor manejo de su propia situación.

La bibliografía refiere que el nivel de educación es importante para el desarrollo de un país; la baja escolaridad y el analfabetismo han sido mencionados como factor asociado al embarazo en la adolescencia.

No resulta difícil comprender la relación entre el nivel educacional con el embarazo en la adolescencia; si tenemos en cuenta que la adolescencia en si misma constituye un factor de riesgo, luego entonces podemos inferir la existencia de una relación directa entre el nivel académico como factor de riesgo asociado al embarazo en la adolescencia.

Con respecto al estado conyugal (Tabla III), en el estudio se observó un predominio de embarazadas adolescentes solteras (58,7%).

Estos resultados coinciden con un trabajo realizado en el área de salud del policlínico Parraga en el municipio de Arroyo Naranjo (25).

Goldenberg y Culhone en su investigación encontraron de forma significativa incidencia de madres solteras en el grupo de adolescentes (26).

Algunos autores consideran que el embarazo y el parto alteran el desarrollo psicosocial normal de las adolescentes y que los conflictos familiares son inevitables, influyendo en su preparación técnica y profesional; coincidiendo nuestros resultados con los de estos autores.

Cortes y otros investigadores plantean que el embarazo precoz, sobre todo si la adolescente es soltera, limita el acceso y en alto grado sus oportunidades al ámbito educacional y laboral (27).

Quisimos resaltar además, la situación actual de los casos estudiados (Tabla IV), la cual es muy alarmante, ya que 144 adolescentes, que representa un 96,0%, interrumpieron sus estudios para dedicarse a la crianza de sus hijos.

Numerosos autores coinciden que tras el embarazo hay una frustración de sueños, planes y estudios venideros, por lo que la joven embarazada pasa a depender completamente de su familia (28).

Estos resultados son de esperar si tenemos en cuenta que el embarazo a esta edad en que la adolescente se encuentra en plena formación va a repercutir tanto en su presente como futuro, incidiendo en fenómenos tan negativos como la interrupción del ciclo escolar, la mayor oportunidad a encontrar empleo dado a la baja escolaridad, la inadaptación social y el riesgo prematuro a realizar otras actividades, entre ellas las delictivas.

Existen autores que plantean que las madres solteras constituyen un reto para el médico Obstetra, ya que factores psíquicos y sociales determinan un aumento de riesgo tanto para la madre como para su hijo, además el aumento progresivo de las uniones a esta edad temprana incrementa no solo las gestaciones precoces, sino también la inestabilidad conyugal y el riesgo de contraer enfermedades (29).En relación con la variable asociada a los aspectos psicológicos en las adolescentes estudiadas (Tabla V), se muestra, que resultaron altamente significativo, el no haberse dado cuenta a tiempo del embarazo para un 85,3%, el temor a decírselo a sus padres en el 73,3%, el desconocimiento del uso de medios anticonceptivos para un 62,0%, así como el 50,0% de los casos no conocía nada sobre la sexualidad; también nos llamó la atención el hecho, que de los 150 casos estudiados, el 32,6% de los casos deseaba tener su hijo y un 38,6% refería miedo a la interrupción del embarazo y lo que resulta más alarmante es que solo el 14,6% presentó apoyo familiar.

A nuestro juicio múltiple son las razones que explican los resultados encontrados en el análisis de estos aspectos de índole psicológicos que afectan en gran medida a la adolescente embarazada. En estas madres jóvenes se pudo comprobar su inmadurez para asumir el embarazo:

El porciento elevado de adolescentes que manifestó no haberse dado cuenta a tiempo del embarazo, demuestra el carácter desordenado que muchas veces experimentan los adolescentes en sus relaciones sexuales.

En la investigación quedó demostrado que la mayoría de las embarazadas adolescentes no desean tener el hijo, lo cual demuestra su falta de preparación psicológica para asumir el significado final de un embarazo en esta etapa de la vida, no poseen los conocimientos necesarios para el desarrollo de este rol.

De igual manera, el estudio evidenció que un porciento elevado de las adolescentes manifestó falta de confianza en su familia, se plantea como un factor importante la falta de información sexual por parte de los padres y poca información sobre lo que realmente significa un embarazo en estas edades.

El desconocimiento del uso de medios anticonceptivos, fue otro de los aspectos con resultado de significativa relevancia en nuestro trabajo, ya que más de la mitad de las adolescentes embarazadas no poseían los conocimientos adecuados sobre la anticoncepción. Consideramos que en esta problemática inciden, en primer lugar, que aún son insuficientes las actividades de información que al respecto se realizan sobre sexualidad y anticoncepción y en segundo lugar el sentimiento aventurero a explorar en lo nuevo que lo lleva al sexo sin protección.

Llopis Pérez, en su investigación realizada en la pasada década encontraron que el 53,0% de los adolescentes encuestados no usaban nunca anticonceptivos en sus relaciones sexuales (30). Otros autores, en cambio plantean que el 35,0% de las adolescentes, o 1 de cada 3 adolescentes no usan anticonceptivos en sus relaciones sexuales (31).

Lo anteriormente expuesto sobre la anticoncepción a estas edades, nos permite formular preguntas tan importantes como: ¿Saben realmente nuestros adolescentes que métodos anticonceptivos usar para sus relaciones sexuales?, ¿Tienen acceso a estos métodos anticonceptivos?, ¿Tienen confianza para ventilar estos problemas con sus padres? Pensamos que en las respuestas a estas y otras interrogantes pudieran estar la solución a la problemática de las relaciones sexuales de nuestros adolescentes que es un problema que nos afecta directamente ya sea como médicos, enfermeros, psicólogos, padres o simplemente como promotores de salud en nuestra sociedad.

Quisiéramos destacar además que si la anticoncepción en la adolescencia se acompaña de una adecuada educación sexual, los beneficios son mayores que los riesgos, por lo tanto debe considerarse la anticoncepción como un pilar fundamental en la batalla por la reducción de embarazos a esta edad y sus negativas consecuencias (32).

Estos datos confirman la importancia de ofrecer programas a los adolescentes y jóvenes que adolecen de conocimiento y habilidades críticas para enfrentar sin riesgos de infecciones y embarazo, el inicio de su vida sexual.

Por ello hacemos énfasis en lo planteado por numerosos autores, que señalan, la necesidad de intensificar el trabajo del Médico y la Enfermera de la Familia para lograr una mejor comunicación con los adolescentes (33).

El desconocimiento sobre sexualidad, también fue otro elemento que se observó en la mitad de los casos de nuestra serie de estudio.

Nuestros resultados coinciden con los de otros autores. Pérez Palmero plantea, que más del 50,0% de los adolescentes que formaron parte de la muestra de su investigación, no habían recibido información sexual (34).

Estudios realizados Pérez y colaboradores en grupo de adolescentes, reflejan que estadísticamente más del 60,0% de éstos no reciben información sexual (35).

No resulta difícil comprender que privar a los adolescentes y jóvenes de la información y de los servicios que necesiten, contribuye en gran medida a las altas tasas de embarazos encontradas a esta edad en muchos países del planeta.

La educación sexual es esencial a fin de crear conciencia en los jóvenes respecto a las consecuencias de la actividad sexual sin protección para ayudarlos a explorar valores y a sentirse cómodos en cuanto a su propia sexualidad.

En nuestra sociedad, la familia, la escuela, el grupo de amigos, las organizaciones, los medios de comunicación social, forman parte de los canales de socialización, que dirigen y constituyen a normas, valores y modelos conductuales que pueden facilitar o entorpecer un comportamiento sexual más saludable.

Citamos por su importancia algunos resultados de investigaciones realizadas:

Salcedo Arocha, en su estudio realizado sobre conocimientos y actitudes de la población encontró que la televisión, es el medio de mayor impacto informativo que ha recibido la población en cuanto a la temática de sexualidad y adolescencia (36).

García Imia, refiere que un aspecto importante es, que la información previa sobre sexualidad la obtienen de amigos y compañeros y no de los padres, esto pudiera estar condicionado por la actitud negativa de éstos ante la sexualidad de los adolescentes (37). Muchos autores reafirman la importancia de que exista una buena comunicación de padres y adolescentes en todos los aspectos de la vida, y la sexualidad no debe escapar a esto, pues es uno de los que más preocupación produce en esta edad (38).

Según nuestros resultados apreciamos que aún en la actualidad el papel de la familia es pobre, cuando debía tomar mayor participación en la educación sexual de estos jóvenes; es importante que los padres se den cuenta de sus reacciones ante los cambios del adolescente y también vale la pena que traten de recordar su propia adolescencia, pues usualmente tratan de ocultarla. No se debe olvidar que enseñar a los jóvenes cómo comunicar sus deseos, aspiraciones y sueños es ayudarlos a crecer de forma saludable y que la comunicación es un área compleja en la que aún tenemos dificultades.

En este sentido el rol de la familia resulta de cardinal importancia, puesto que es en el seno de ésta donde se adquieren los valores fundamentales que han de regir la conducta del individuo, seguida por la escuela en orden de importancia.

Otro eslabón informativo para el adolescente sobre temas de sexualidad, lo constituye la escuela, que a nuestro juicio también es pobre y no es lo suficientemente objetiva, a pesar de que transcurren en ésta la mayor parte de su tiempo, por lo que resulta importante señalar, la necesidad de que los distintos factores sociales que participen en el proceso de instrucción y educación de las nuevas generaciones, reconsideren en qué medida pueden hacer llegar oportunamente la información que les permita a los jóvenes regular y autodirigir las manifestaciones de su sexualidad.

Seria prudente reafirmar la extraordinaria importancia que en temas de sexualidad se logra a través de la interacción escuela-familia-consultorio, ya que nos permite la identificación de los riesgos potenciales de embarazo precoz y otras afecciones presentes en los adolescentes y jóvenes, así como establecer vínculos que permitan planificar, organizar y ejecutar programas de educación sexual en las escuelas y la comunidad.

En la investigación otro resultado de singular relevancia que se observó fue el bajo porciento de estas adolescentes que recibió apoyo familiar ante el fenómeno del embarazo. La familia aunque no acepte el embarazo en una de sus integrantes y si ésta es adolescente, constituye el eslabón fundamental, generalmente debe brindar su apoyo para lograr el equilibrio biopsicosocial así como una culminación feliz del embarazo. En nuestro trabajo al realizar el análisis de algunas de las variables psicológicas relacionadas con el embarazo en la adolescencia, podemos reafirmar lo planteado por numerosos autores: que a esta edad de la vida aún no existe la madurez necesaria para tomar decisiones y mucho menos asumir el riesgo de un embarazo, de ahí la necesidad del apoyo y la intercomunicación familiar (39).

Los resultados de nuestro estudio coinciden con lo planteado por Kuase al estudiar el embarazo en la adolescencia (40).

Después de concluida la investigación podemos definir los principales factores sociales que inciden en el fenómeno del embarazo en la adolescencia en el municipio de Bahía Honda, provincia Artemisa, dentro de los que se destacan: vivir en zona rural, ser madres solteras y con bajo nivel educacional, abandono de los estudios después de concebir el embarazo.

Analizaremos brevemente esta problemática desde diferentes aristas, ya que existen aspectos que fallan y perpetúan el fenómeno.

Desde el punto de vista social se pueden señalar un grupo de factores que repercuten sobre la incidencia del embarazo en la adolescencia, dentro de los que se destacan: la ubicación geográfica, siendo el medio rural el más proclive al fenómeno del embarazo en la adolescencia, si tenemos en cuenta que aún predominan determinadas situaciones que lo favorecen, tales como: pobre desarrollo e industrialización, escasos medios de entretenimientos y de esparcimientos para la recreación de la población en general y de los adolescentes y jóvenes en lo particular (22). En el municipio Bahía Honda al igual que en el resto del país se debe continuar trabajando para el desarrollo de las zonas rurales, con el objetivo de lograr la modificación de hábitos y estilos de vida en la población adolescente y así se podrá disminuir o erradicar el problema del embarazo precoz en los jóvenes. Según Nuñez, "la sociedad es un continuo pluridimensional donde cada fenómeno, incluso la elaboración de conocimientos, cobra sentido exclusivamente si se relaciona con el todo. El conocimiento aparece como una función de la existencia humana, como una dimensión de la actividad social desenvuelta por hombres que contraen relaciones objetivamente condicionadas. Sólo dentro del entramado que constituyen esas relaciones es posible comprender y explicar el movimiento histórico de la ciencia" (15). Por lo tanto, si contamos con el conocimiento que nos ha llevado a la génesis social del problema que tratamos, solo nos queda enfilar nuestra tecnología sanitaria y social en función de una solución adecuada al mismo.

Un embarazo no deseado con un hijo igualmente no deseado, es uno de los factores principales de una reproducción en la pobreza, que por demás de afectar a la mujer, establece un ciclo que de no interrumpirse continuará incrementando problemas agobiantes en la humanidad.

En cuanto al aspecto asistencial el problema se torna complejo, porque depende de varios factores: en primer lugar del grado de conocimiento que sobre tan polifacético y complejo tema tengan los diferentes equipos sanitarios que brindan asistencia médica a la población de adolescentes, es la cual la Atención Primaria de Salud es fundamental, en segundo lugar del nivel de aplicabilidad que hagan de este conocimiento sobre los pacientes, en tercer lugar del enfoque social y comunitario que se le dé, en cuarto lugar de la correcta aplicación de la tecnología para realizar conductas precisas, en quinto lugar del seguimiento individualizado que se le ofrezca a cada caso y a la familia y en sexto lugar de la modificación de los factores sociales que rodean al joven. Analizar cada caso como un todo pero sin obviar cada uno de estos elementos puede ser la clave del éxito en el manejo de este fenómeno. Baste con que falle uno solo de los eslabones de esta cadena asistencial para que nos perdamos en la ruta crítica del problema. Es importante trabajar en la labor preventiva y de promoción de salud de temas tan importantes como sexualidad, embarazo y adolescencia, lo que se logra realizando las consultas de puericulturas preestablecidas por nuestro Sistema Nacional de Salud Pública en este grupo de edades, las cuales con su adecuado funcionamiento nos permite realizar una labor educativa con el adolescente, la familia y la comunidad.

Por todo lo antes expuesto tenemos suficientes razones para afirmar, que el embarazo en la adolescencia se comporta como una situación de riesgo elevado, por lo que se hace necesario el desarrollo de políticas serias de salud y sobre todo de educación sexual, con el objetivo de lograr una reducción de las tasas de embarazo en este grupo de edad, garantizando que la concepción se produzca desde el punto de vista biopsicosocial en el momento ideal para la mujer, lográndose así un mejor pronóstico de vida tanto para la madre como para su futura descendencia y una repercusión positiva en la sociedad.

La adolescencia es una etapa relevante de la vida del hombre, es una etapa en que el joven, después de haber desarrollado su función reproductiva y determinarse como individuo único, va definiendo su personalidad, identidad sexual y roles que desempeñará en la sociedad, como también, un plan de vida para decidir qué orientación va a tener, de esta forma, cuando ya haya logrado estas metas, constituirse en adulto (41).

En la adolescencia ocurren cambios en la esfera biológica, psicológica y social que le confieren características especiales a este grupo, que los hace más vulnerable, lo cual tiene un impacto extraordinario en la esfera de la sexualidad.

Actualmente a escala mundial, la salud reproductiva en este grupo de edad se ve afectada por una serie de factores (12), entre los que podemos destacar:

Psicológicos:

  • Falta de preparación de la madre para asumir este rol.

  • Falta de información sexual por parte de los padres.

  • Ocultamiento del embarazo.

  • Madre soltera con dependencia económica.

  • Bajo nivel de escolaridad.

  • Falta de apoyo emocional.

  • Relaciones desordenadas.

Sociales:

  • Deserción escolar.

  • Deficiente escolaridad y sin formación científico técnica para educar a su futuro hijo.

Biológicos:

  • Poca maduración de los órganos de la reproducción.

  • Menarquía temprana.

  • Relación sexual precoz.

Teniendo en cuenta estos factores se imponen de manera inevitable una adecuada, consciente y dirigida educación sexual.

Recordemos que la educación sexual forma parte de la educación integral del individuo, no es ajeno al desarrollo de su personalidad. No es la instrucción, o la información que opera en el plano del conocimiento y posibilita saber de las relaciones sexuales o del comportamiento fisiológico de los órganos genitales (42). La educación sexual se dirige al comportamiento del ser humano, es también una enseñanza para el amor, la ternura, el cariño, componentes importantes de la sexualidad y que debemos incluir en nuestras relaciones con las pacientes con la intención de transmitirles también estas enseñanzas (42); como señala Hallngtead con gran acierto "Nuestra sociedad actual ha creado la adolescencia y tiene la obligación de preocuparse por ella, de infiltrarle responsabilidad y esperanza, de darle una nueva ética en la que impere el concepto del derecho de nacer deseado y protegido. Solo así podría mantenerse el concepto de familia para el cual es preciso que el recién nacido cuente con la protección que nuestra especie necesita para llegar a ser adulto y convertirse en una legítima base de organización social" (43).

Por último quisiéramos señalar que en nuestro municipio para el tratamiento de esta problemática del embarazo en la adolescencia se han presentado considerables dificultades localmente, lo cual está dado principalmente por la no existencia de una consulta multidisciplinaria y especializada infanto-juvenil, en la que se le brinde seguimiento a los adolescentes. Nuestro Gobierno unido a las direcciones de salud y educación de nuestro municipio, han trazado estrategias para resolver esta situación; ejemplo de ello lo constituye el logro de la municipalización en nuestro territorio, que ha sido una respuesta a esta problemática, pues hoy contamos con estudiantes que se forman en nuestras aulas universitarias como Psicólogos y Sociólogos, de manera que próximamente alcanzaran títulos universitarios que permitirán dar solución a esta situación que tanto daño causa en nuestra población adolescente.

Conclusiones

El embarazo en la adolescencia tiene una gran repercusión biopsicosocial sobre el organismo de la madre y de su futuro hijo, y a medida que ocurre a edades más tempranas éstas se hacen más evidentes. El inicio precoz de la actividad sexual aparejado a una menarquía cada vez más temprana; la falta de conocimientos e información, la separación que hay entre la madurez biológica que tiende a adelantarse y la psicosocial que se ha desplazado a edades más avanzada constituyen factores de riesgos en la salud reproductiva del adolescente.

La adolescencia por ser un período crítico sometido a constantes cambios en el desarrollo físico, psíquico, social del adolescente, así como también en el marco familiar en el que éste se desenvuelva, se considera como un período de riesgos en el cual pueden darse las bases para la aparición de síntomas y enfermedades, así como también alteraciones en la personalidad.

Todo lo antes mencionado nos da la medida de la importancia que tiene la educación sexual en las consultas, donde tenemos la posibilidad de educar a los adolescentes en todos estos aspectos de la salud reproductiva y hacer prevención y promoción para la salud con ellas, con su pareja y sus familiares.

El problema del embarazo en la adolescencia permanece como un asunto clave para políticos, sociólogos científicos, educadores, médicos y suministradores de la salud, es algo reconocido, presenta mayores riesgos asociados y las tasas más elevadas de morbimortalidad materna-infantil.

En nuestro estudio hemos arribado a las siguientes conclusiones:

  • El nivel de escolaridad no es alto, secundaria; la mayoría ni estudia, ni trabaja, después de concebir el embarazo, aunque esto no solo puede ser atribuido al embarazo, sino a causas de otra índole.

  • La mayor incidencia en el grupo estudiado en la variable estado civil, evidencia una alarmante situación en su resultado, el 58,7% son madres solteras y el 26,7% divorciadas, lo cual evidencia la escasa madurez y responsabilidad conyugal en esta etapa de la vida.

  • Elevado porciento de deserción escolar; la joven abandona los estudios y pasa a formar parte de la sociedad sin amparo profesional y sin empleo.

  • El 47,3% de las adolescentes tuvo el embarazo entre los 16 años y 17 años de edad.

  • En estas madres jóvenes se pudo comprobar su inmadurez para asumir el embarazo: la mayoría no estaban psíquicamente preparadas, no desean tener el hijo, no tenían conocimientos de esta función, falta de confianza en su familia y poca información sobre lo que realmente significa un embarazo en esta edad de la vida.

Recomendaciones

  • 1. Elevar el número de actividades de Promoción de Salud sobre temas como: Adolescencia y Sexualidad y Embarazo en la Adolescencia, y otros afines en el municipio.

  • 2. Lograr la creación de una consulta centralizada infanto-juvenil en el municipio, donde se le brinde una orientación sexual detallada a los adolescentes.

Referencias bibliográficas

  • 1. Lanza Águila MR, Bambibre Tabado R, Soto Cantero A, Martín Llamas G. Impacto del Programa crecer en la adolescencia. Rev Cubana Med Gen Integr 1999;15(1):32-5.

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