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Los modelos de estado argentino: desde el estado oligárquico liberal al post-social

Enviado por Adriana María Medina



Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Desarrollo
  3. La crisis del Estado Benefactor y el contexto en el que se enmarca la educación
  4. Bibliografía

Introducción

Este trabajo pretende dar cuenta de las reformas educativas que se produjeron en Argentina desde mediados del siglo XIX hasta la primera década del siglo XXI".

Considera este equipo de trabajo, que a través de la lectura y análisis de los marcos teóricos, se posibilita la reflexión sobre el acontecer histórico social, político y económico llevado a cabo en las reformas.

Se encuentra organizado el presente trabajo en tres títulos, denominados: El Estado Oligárquico Liberal y el contexto en el que se enmarca la educación; El Estado Benefactor y el contexto en el que se enmarca la educación, incluyendo la crisis del Estado Benefactor; y el Estado Post-social y el contexto en el que se enmarca la educación; tomando varios autores estudiados en la cursada, en cada uno de los títulos.

Desarrollo

"La escuela se adapta lentamente, en todas las épocas y lugares,

al sistema económico, social y político que la domina; ya no prepara

para la vida, no sirve ya a la vida, siendo esta su condenación

definitiva y radical. Progresivamente en aumento, la verdadera formación

de los niños, su adaptación al mundo de hoy y a las posibilidades

del mañana se practican, más o menos; metódicamente, fuera de la

escuela, porque la institución no les satisface en absoluto" (1969).

El Estado Oligárquico Liberal y el contexto en el que se enmarca la educación

Filmus[1]manifiesta que durante el Estado Oligárquico sólo tiene posibilidad de participar el sector dirigente de la sociedad, sector constituido por los productores de bienes para el mercado internacional, los exportadores e importadores y financistas. Argentina tiene como característica integrar el grupo de los países de modernización temprana, que son aquellos que tienen una menor impronta generada por la etapa colonial, con una mayor influencia de la inmigración europea con aptitudes para la producción de bienes muy demandados por las economías centrales. Por ello es que, es necesaria la integración de sectores sociales (mano de obra inmigrante) al modelo productivo. Favoreciendo el crecimiento paulatino de sectores medios y una mayor heterogeneidad social y cultural, cumpliendo el Estado un rol de agente integrador y hegemónico. Mientras que el modelo de participación política continua siendo muy restrictivo, denominado de orden conservador, modelo excluyente en lo económico y político.

Este modelo, continúa diciendo Filmus, tiene como características estatistas y centralizadoras en el sistema educativo, siendo el Estado Nacional quien asume la tarea educadora, buscando una homogeneidad formal. Por lo que, la función que se le encomienda al sistema educativo se encuentra fuertemente vinculada a la esfera de lo político, con la intención de consolidar la identidad nacional, generar consenso y la construcción del propio Estado. [2]

Por otra parte, Lionetti indica, que cuando la unidad nacional se concreta, una cuestión se impone en la agenda del gobierno, la obra civilizadora de la educación pública. El ingreso a este nuevo tiempo encuentra en la escuela pública un instrumento para la modernización, y en este escenario se idea el modelo de educación pública gratuita y obligatoria.[3]

Durante este período el sistema educativo no tiene una relación estrecha con la estructura económica orientada a la capacitación de los trabajadores, puesto que tanto la explotación extensiva de los campos, como la naciente industria no requieren de mano de obra con una calificación técnica específica, y en los casos que se necesitan lo pueden obtener de los obreros provenientes de Europa que se encuentran formados en oficios. Deduciendo Filmus que no es una preocupación de los sectores dirigentes de ese momento, la transmisión del valor ético y económico del trabajo, como de la capacitación de la mano de obra. Mientras que, la relación de la educación con la economía se da para generar un sistema de estratificación social, en concordancia con los intereses de los sectores dirigentes; una preparación básica de contenidos culturales compartidos; una enseñanza media con el fin de dotar de personal idóneo para la administración pública y el sector transporte y servicios, y por otra parte, la selección de una elite para el acceso a la cúspide del sistema, y en condiciones de incorporarse al sector de la dirección de la sociedad y del aparato estatal. Por otra parte, la estructura y el currículum excesivamente centralizados y elaborados desde el puerto, contribuyen al proyecto económico agroexportador. [4]

Por su parte, Romero manifiesta que la promoción del cambio economico-social es la apertura del país a la inmigración, ya que el gobierno de la Confederación ha realizado algunos experimentos con colonos a los que se les otorgara tierras. Desde 1876, la República comienza a atraer inmigrantes a los que le ofrece posibilidades para su incorporación al país, pero sin asegurarles la posesión de la tierra; no obstante el estado entrega sistemáticamente tierra a grandes poseedores. Los inmigrantes que vienen son especialmente de España e Italia con escaso nivel técnico, siendo estos, principalmente, mano de obra en la zona del litoral y de las grandes ciudades, con pequeños grupos que llegan a la Patagonia y más tarde los grupos de productores de ovejas de Santa Cruz. Así comienza a acentuarse intensamente la diferenciación entre el interior del país y la zona litoral. Los resultados de la política inmigratoria sobrepasan las previsiones. Los inmigrantes se agrupan en colectividades insinuando la formación de grupos marginales ajenos a los intereses tradicionales del país. El Estado no busca el camino que puede resolver el naciente problema de transformar a los inmigrantes en poseedores de tierra; sólo se propone, asimilar a los hijos de estos extranjeros en un vasto programa de educación popular.[5]

La relación de los sectores sociales con el sistema educativo, explica Filmus, que se da de la siguiente manera: los sectores medios encuentran en el sistema educativo una alternativa eficaz para aumentar sus posibilidades de participación, mientras que la falta de educación implica la imposibilidad de acceder al protagonismo político y a bienes culturales. Por su parte, el incipiente movimiento obrero, junto a los sectores rurales tienen muy escasas posibilidades de acceso a la educación; aunque en el seno del movimiento trabajador predominan las concepciones anarquistas que descalifican la educación desarrollada por el estado, por considerar que sólo sirven para transmitir la ideología burguesa y ser la educación oficial un instrumento de dominación de los pueblos, realizándose en 1903 el tercer Congreso de la Federación Obrera Argentina, donde se aprueba la necesidad de fundar escuelas libres, para exponer a los niños al mayor número de conocimientos, evitando así su deformación cerebral y prepararlos con criterios amplios, con capacidad de comparar a futuro todo género de doctrinas; creándose una pequeña proporción de escuelas sindicales. Posteriormente, dichas escuelas sindicales junto a otras de comunidades extranjeras y de la Iglesia Católica van perdiendo peso y quedando bajo el control del Estado. Enmarcándose el modelo Oligárquico Liberal en sus expresiones de ideales del liberalismo enunciados en la Constitución Nacional y en la Ley 1420, y en un modelo político, económico y social excluyente. [6]

Adriana Puigrós expone que existen en el país, aún entre los mismos liberales, dos posiciones distintas: unos que sueñan con un país de estancias donde una fuerte autoridad imponga orden entre inmigrantes, anarquistas y demás peligros sociales; y otros grupos, imaginan un posible país de gente industriosa que abra fuentes de trabajo y modernice las instituciones. Por otra parte, la misma clase dirigente que en otrora convoca a los inmigrantes se niega a realizar la reforma agraria necesaria para cumplir la promesa de prosperidad que se les hace a estos inmigrantes en Europa. A nivel internacional, el país no escapa al lugar que le toca en la división internacional del trabajo: importar manufacturas y exportar carnes, cueros y granos. Esa misma clase dirigente, comprende que el Estado requiere reformas, pero la modernización queda a mitad de camino. Mientras que, en los círculos intelectuales se difunden las ideas del positivismo, comienza a desarrollarse la investigación científica, los científicos creen que el avance de las ciencias físicas y sociales contribuye a eliminar la miseria, mientras que los educadores creen que el progreso es efecto de la educación, circulan los diarios más o menos oficialistas y también publicaciones anarquistas y socialistas.[7]

El Estado Benefactor y el contexto en el que se enmarca la educación

Este tipo de estado dice Filmus, es denominado de distintas maneras: Estado Populista, Estado Nacional-Popular, Estado de Compromiso, Estado Social, entre otras denominaciones, coincidiendo en que uno de sus rasgos en lo económico es su carácter marcadamente intervencionista. [8]

Filmus dice que el acceso del Radicalismo al gobierno, no significa un cambio en el eje donde se organiza el sistema educativo, siendo varios los que obtienen la conducción del gobierno y ninguno de ellos consigue brindar alternativas al desarrollo educativo. [9]

Tras catorce años de gobierno radical, laxo y favorable a la espontánea expresión de las diversas fuerzas que coexisten en la sociedad argentina, queda al descubierto un hecho decisivo: el país criollo se desvanece poco a poco y por sobre él se constituye una nueva Argentina, cuya fisonomía esboza la cambiante composición de la sociedad. Poco a poco se constituye una vigorosa clase media de empleados, de pequeños propietarios y comerciantes, de profesionales que, concentrada en las ciudades, impone cada vez más al país su propio carácter ignorando a las nostálgicas de minorías tradicionales. Esa clase media es la que asciende al poder con el radicalismo y, tímidamente, propone una nueva orientación para la vida argentina. [10]

Con la Primera Guerra Mundial, con la Crisis del 30 y con la Segunda Guerra Mundial, en Argentina caen las exportaciones de materias primas, como así también las importaciones manufactureras, lo que obliga a desarrollar una industrialización sustitutiva. Como en Argentina no existen sectores económicos, ni políticos que llevaran a cabo este proceso de industrialización, es el propio Estado quien lleva la iniciativa de conducir este nuevo momento. El cual se caracteriza en que los nuevos actores que surgen con este modelo cuestionan la legitimidad de este tipo de Estado, segundo, conducen a un proceso de acumulación que no se encuentra acompañado de políticas redistributivas ni de mecanismos democratizadores del poder político. Recién con la llegada del Peronismo al gobierno se va a desarrollar el Estado de Bienestar en toda su potencialidad. [11]

Continúa diciendo Filmus, que con la modificación de los requerimientos educativos del aparato productivo es que se transforman las funciones principales del sistema educativo. A partir de nuevas circunstancias que se producen en el mercado internacional y con la crisis de los años "30, caen las exportaciones de materias primas y las importaciones de manufacturas. Esta situación, asociada a la existencia de sectores de civiles sin capacidad económica y de decisión política para encabezar el proceso de industrialización, fuerza al Estado a tomar la iniciativa del desarrollo de áreas de producción y de servicios. [12]

Por otra parte, la alianza de los sectores favorecidos con el proceso de industrialización y el crecimiento del mercado interno, hace posible la incorporación a la conducción del país de sectores históricamente marginados; entre otras características, el apoyo plesbicitario, la apelación constante a la movilización popular y el liderazgo carismático, constituyen características desde lo político. Mientras que en lo social, el Estado se transforma en garante de los derechos sociales, pone en marcha un proceso de redistribución de los recursos a favor de los sectores trabajadores, desarrolla actividades para satisfacer necesidades de salud, vivienda, educación, entre otras, de los sectores sociales más necesitados, permitiendo a estos grupos el acceso a los bienes que la sociedad produce. Y la función educativa constituye parte de la política social, incorporando a nuevos sectores a la participación social, aumentando la tasa de la matrícula educativa, como un derecho de los ciudadanos, además de estrategia de capacitación de mano de obra para incorporarse a la creciente industria, formando para el trabajo, atento a los requerimientos de niveles técnico-profesionales y de oficios y especialistas; además de ser el sistema educativo el único que podría brindar masivamente una disciplina laboral a la gran cantidad de trabajadores rurales provenientes del interior del país.[13]

Hacia 1944 se trata de poner en funcionamiento un plan de acción para consolidar el poder de los grupos dominantes, organizando las fuerzas económicas y sociales del país, de tal manera que quedaran al servicio de los designios de hegemonía continental, que acariciaba el Estado Mayor del Ejército. Estas ideas son expuestas por Perón en un discurso pronunciado en la Universidad de La Plata y transformadas en el fundamento de su futuro programa político. [14]

Los sectores obreros acogen con satisfacción la inusitada política laboral del gobierno que los favorece en los conflictos con los patrones, estimulando el desarrollo de las organizaciones obreras adictas y provoca el alza de los salarios; pero subsisten en su seno muchas resistencias de quienes conocen la política laboral fascista. En el ejército, de igual forma, algunos grupos reconocen la capacidad de conducción de Perón y aprueban su plan de atraer a los obreros con el ofrecimiento de algunas ventajas para sujetarlos a los ambiciosos planes del Estado Mayor; pero otros no tardan en descubrir el peligro que entraña la organización de poder que Perón erige rápidamente en su beneficio, y opinan que constituye una amenaza para las instituciones democráticas. [15]

Las clases medias de Buenos Aires ignoran que, en los últimos años y como resultado de las migraciones internas, se ha constituido alrededor de la ciudad un conjunto social de caracteres muy diferentes a los del suburbio tradicional. Los nuevos obreros industriales pueblan los suburbios, provenientes de las provincias del interior y que cambian su miseria rural por los mejores jornales que les ofrece la naciente industria. Los partidos políticos ignoran esta redistribución ecológica; pero Perón la percibe, descubriendo la peculiaridad psicológica y social de esos grupos y encuentra el lenguaje necesario para comunicarse con ellos; generándose un nuevo reagrupamiento político que contrapone esas nuevas masas a los tradicionales partidos de clase media y de clases populares, que aparecen confundidos en lo que empieza a llamarse la "oligarquía".[16]

Antes de entregar el gobierno, Farrell interviene todas las universidades y expulsa a todos los profesores que tienen alguna militancia contra Perón. El nuevo presidente continúa con la remoción de cuadros administrativos y judiciales, hasta en la Corte Suprema de Justicia. Todo ello, gracias al incondicionalismo del parlamento que le permite solapar todos sus actos de una apariencia constitucional; característica que prevalece en todo su gobierno, apoyado por las masas.[17]

Cuando el Peronismo llega al poder en la Primera Presidencia de Perón, menciona Adriana Puiggros, la oligarquía y la clase media alta, opuestos a las políticas llevadas adelante por el General Perón, ven que sus intereses corren ciertos riesgos por parte de los "cabecitas negras", que comienzan a invadir las escuelas; actitud ésta que condice con la que ya se manifiesta en otros tiempos con respecto a los inmigrantes y los anarquistas a principios de siglo. [18]

El presidente Perón cuenta con una inmejorable situación económica. Gracias a la guerra mundial el país vende durante varios años a buenos precios su producción agropecuaria y acumula fuertes reservas de divisas, a causa de la imposibilidad de importar productos manufacturados. Las reservas de divisas aumentan hasta 1950, a causa de las buenas cosechas y de la demanda de productos alimenticios por parte de los países que sufren las consecuencias de la guerra. Esa circunstancia permite a Perón desarrollar una economía de abundancia que implica asegurarle la adhesión de las clases populares. [19]

La legitimidad y la fuerza del gobierno están dadas por el apoyo del ejército, la Iglesia y las organizaciones obreras. De esta forma, la política laboral tiene tres aspectos significativos. El primero dado por la propaganda gigantesca y bien organizada a todos los rincones de la República, llevando el testimonio de preocupación por el bienestar de los descamisados, acompañado de los discursos del presidente y su esposa, inundados de explosión sentimental. El segundo, estableciendo una organización sindical rígida a través de la Confederación General del Trabajo, agrupando a varios millones de afiliados, obligados a incorporarse y a contribuir automáticamente; que responden incondicionalmente a los designios del gobierno, transmitiendo sus consignas hacia los sindicatos, de ahí a los delegados de fábrica y hasta llegar a la base. El tercero, manteniendo una política de salarios altos, mediante una intervención directa del Ministerio de Trabajo y Previsión, junto a leyes jubilatorias, indemnizaciones por despido, vacaciones pagas, aguinaldo y otras ventajas a los asalariados. [20]

En política económica, su rasgo predominante es el intervencionismo estatal y la nacionalización de los servicios públicos. Se crea el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio para comercializar las cosechas, que sirve para favorecer los intereses de grupos económicos ligados al gobierno, que se enriquecen con el régimen de control de exportaciones e importaciones. Y al mismo tiempo, permite el gobierno que determinados sectores de la industria media y liviana prosperen considerablemente, gracias a los créditos que otorga el Banco Industrial y el profuso consumo estimulado por los altos salarios, también es proclamada la recuperación de los ferrocarriles, lo mismo se hizo con los teléfonos, el gas y la navegación fluvial. Pero la preponderante preocupación política del gobierno impide una correcta administración de los servicios, disminuyen los niveles de eficacia y las ganancias. [21]

La propaganda llevada adelante, con el fin de mantener la autoridad personal de Perón, asociada a la obsecuencia del parlamento, el temor de los funcionarios, la inflexible represión policial a las actividades de los adversarios al régimen. Impidiendo de esta manera, tanto a los partidos políticos como a las instituciones de cultura que pudieran realizar reuniones públicas, tampoco es posible publicar periódicos o revistas con intención política. Y a los opositores se les impide salir del país. La cultura se resiente de esos males. Los escritores editan sus libros y los artistas exponen sus obras, pero la atmósfera que los rodea es cada vez más densa. Las universidades se ven agitadas por incesantes movimientos estudiantiles que protestan contra un profesorado elegido con criterio político y sometido a la vejación de tener que cometer actos indignos, como solicitar la reelección del presidente u otorgar el doctorado honoris causa a su esposa. [22]

Por otra parte, el gobierno impone en la enseñanza primaria y secundaria la obligación del uso del presunto libro de Eva Perón titulado "La razón de mi vida" y se establece la enseñanza religiosa. Dos iniciativas acertadas se ponen en práctica: las escuelas-fábricas y la Universidad. [23]

Puiggros[24]subraya que "en cuanto a los docentes, los radicales, los socialistas y los demócratas progresistas defendían los principios de la Ley 1420 y la Reforma Universitaria. El gobierno peronista se dedicó a perseguirlos". Mientras, la sociedad de la época demanda al sistema educativo, aprender oficios, capacitarse como obrera o empleada y cursar carreras técnicas, los empresarios quieren personal más capacitado; la gente del interior que llega a Buenos Aires necesita educación y trabajo.

En el peronismo, enfrentado con los liberales y con la izquierda, hay diferentes sectores en lo que se refiere a la educación: Los funcionarios ultranacionalistas; los funcionarios nacionalistas católicos; y los nacionalistas democráticos y humanistas. Pero en general, todos coinciden en que la misión del maestro es transmitir un orden y una Moral, "No queremos hombres sabios, queremos hombres buenos" dice J.D. Perón" [25]

Bajo este modelo de Estado se crea la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación profesional, desarrollando capacitaciones básicas y profesionales para jóvenes y trabajadores, mediante las Escuelas de Tiempo Parcial, Escuelas-Fábrica, Escuelas de Aprendizaje, Escuelas de Capacitación Obrera, Cursos Complementarios, Escuelas de Capacitación Profesional para Mujeres, Misiones Fonotécnicas, entre otras. También en este período se crea la Universidad Obrera Nacional, promoviendo la investigación científico-tecnológica, vinculada a la actividad productiva. La educación deja de ser vista como un gasto social, para convertirse en una inversión para alcanzar una renta individual y social. Es justamente este objetivo, el que le permite a la Argentina tener la capacidad de generar capital humano altamente calificado, constituyéndose en ventaja comparativa en la carrera al crecimiento.[26]

Con la reforma constitucional de 1949 se mantiene la obligatoriedad y la gratuidad de la enseñanza primaria, pero la secundaria y superior sólo está garantizada por el Estado a los alumnos más capaces y meritorios, mediante becas que se otorgan a sus familias. Detrás de la reforma de la educación peronista esta la valorización de la educación laboral como parte de una política estatal de desarrollo nacional. Por ejemplo, en los planes de formación de técnicos. Además de la expansión de la educación técnica, existe una gran innovación en la estructura del sistema educativo tiende a vincular la educación con el trabajo desde otros organismos como la Secretaría de Trabajo y Previsión; se funda la (CNAOP) Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional y en 1948 se crea la (UNO) Universidad Obrera Nacional; estos dos organismos son el fundamento de un circuito educativo ideológicamente distinto a la primaria y el bachillerato, dirigido a sectores sociales más modestos. [27]

El sistema educativo privado decrece, pero la Ley 13.047 se establece el subsidio estatal a las escuelas privadas Perón tiene un doble juego con la Iglesia: Por un lado favorece a los sectores católicos que quieren un sistema escolar propio; y por otro incorpora sistemas de control estatal a la acción de la Iglesia, por ejemplo creando la Dirección General de Instrucción Religiosa, que controla la enseñanza de la religión en las escuelas públicas. [28]

El fallecimiento de Eva Perón en 1952 constituye un duro golpe para el régimen. Reposaba sobre ella la vigilancia del movimiento obrero y a su muerte, el presidente tiene que desplegar aún más su personalidad para asegurar el control del ejército y mantener su autoridad sobre la masa obrera. Produciéndose un resquebrajamiento de su plataforma política al apartarse de su lado los sectores católicos, reaccionando contra ellos, enfrentando a la iglesia, con una ley de divorcio, la supresión de la enseñanza religiosa y el alejamiento de ciertos funcionarios fieles a la autoridad eclesiástica. El conflicto con la Iglesia, contribuye a minar el apoyo militar a Perón, apartando de él a los sectores nacionalistas y católicos de las fuerzas armadas. [29]

Dentro del modelo de Estado Benefactor, se encuentra un sub-tipo denominado Modelo de Estado Desarrollista, que surge con posterioridad al derrocamiento de Perón. Tiene como características, que pone énfasis en la promoción y conducción del desarrollo económico, empleando técnicas planificadoras, que posibiliten la recuperación del crecimiento para permitir consolidar la democracia política, la justicia social y la modernización de la sociedad, dejando la etapa distributiva como una consecuencia que se daba a posteriori del crecimiento y la acumulación. Pero con el derrocamiento de Arturo Frondizi y la posterior asunción de la alianza gobernante (formada por empresarios de capitales extranjeros, banqueros, productores de bienes exportables primarios y grupos tecnocráticos) se produce un creciente abandono de la educación como un derecho social, que el Estado ha de garantizar, como también, restricción a la participación política, principalmente de los sectores populares considerados peligrosos para el modelo de acumulación instituido. Por un lado se formulan discursos modernizantes y tecnocráticos, sobre la universalidad y el papel de la educación en el crecimiento, pero por el otro, las políticas implementadas son de empobrecimiento de la distribución social del conocimiento, produciéndose deterioro de la calidad educativa, desinversión del sistema, principalmente en el salario docente; la intervención a las Universidades, discriminación ideológica y política de contenidos curriculares y de la selección de maestros y profesores, junto a la emigración masiva de docentes e investigadores al exterior. [30]

La escuela de ese momento cumple dos funciones políticas; la primera es su función homogeneizadora, incorporando a la población a pautas, valores y normas del orden social emergente, confiriendo a los individuos de las condiciones exigidas para ocupar un lugar en la sociedad, minimizando los conflictos sociales; la segunda función consiste en distribuir ideologías de manera explícita o implícita a través del sistema educativo, por medio de los contenidos ideológicos partidarios en el diseño curricular y en los textos escolares, principalmente en el Peronismo; pero el resto de los gobierno del modelo benefactor también emplean el sistema educativo para distribuir sus concepciones políticas. [31]

El estado benefactor encumbra el rol económico de la educación, aunque no impide que la misma sea importante en la función política, la cual se manifiesta en que las escuelas, los movimientos políticos y los sindicatos son los que permiten el gran movimiento poblacional de urbanización que se logra en este periodo. La escuela se convierte en el principal instrumento de socialización de las normas, valores, y estándares de comportamientos urbanos para los trabajadores rurales. El efecto legitimador que cumple la educación con estas funciones, permite minimizar las consecuencias de los conflictos sociales, también el sistema educativo en la función política posibilita la distribución de ideologías de manera implícitas como explicitas, en otras palabras dice Filmus, los gobiernos de este periodo utilizan el sistema educativo para distribuir sus concepciones políticas, como así también construir un orden autoritario. [32]

El papel de la escuela igualmente se centra en las prácticas escolares, poniendo el acento al carácter burocrático, jerárquico y disciplinador de las normas que rigen el accionar educativo en el período enmarcado por la Revolución Libertadora. En este contexto, la escolaridad expande su matrícula de ingreso al sistema, pero se produce el abandono de la mitad de los alumnos antes de terminar la escuela media, junto a desigualdades regionales, el aumento de la criminalidad violenta, acrecentamiento de conflictos familiares y la disminución en el número de personas dispuestas a ejercer profesiones religiosas. [33]

En 1983, con la ruptura del modelo autoritario y la recuperación de la democracia se inicia también la declinación del Estado Benefactor, el cual no sabe sobrellevar el crecimiento de la sociedad y la modernización del país, como consecuencia de la movilización política y social de las masas excluidas de la participación y la lentitud e ineficiencia de las democracias liberales. En síntesis, en el período del Estado Benefactor la escolaridad se expande en forma notable, aunque los resultados no son muy alentadores ya que la tasa de retención del alumnado en el sistema no supera el 44%, las desigualdades regionales siguen siendo muy notorias. [34]

La crisis del Estado Benefactor y el contexto en el que se enmarca la educación

Aunque Filmus en su relato comienza con la crisis del estado Benefactor, allá por el año ´73, Romero[35]hace mención a la crisis de la República desde noviembre del ´55 hasta 1973. En ese noviembre, los sectores liberales y rígidamente antiperonistas, nucleados en torno del vicepresidente Rojas, separan a Lonardi y colocan en su lugar al general Pedro Eugenio Aramburu. Y estas figuras de tradición liberal predominan en la administración y fijan la posición del gobierno, que es definida explícitamente como una prolongación de "la línea de Mayo y Caseros", significando un retorno al liberalismo; pero aplicada a la situación del momento.

Los empresarios aprovechan el debilitamiento de las organizaciones sindicales, que son intervenidas y, ante la prescindencia del Estado, procuran limitar las conquistas que los asalariados han obtenido en los últimos años. Estallan entonces, huelgas y conflictos gremiales, que son severamente reprimidos, y los sectores obreros se agrupan alrededor de la bandera de Perón. [36]

El gobierno manifiesta su decisión de acelerar la normalización institucional del país; convocando una convención para la reforma de la Constitución, que se reúne en Santa Fe. Se produce la división de la Unión Cívica Radical en dos sectores encabezados por Frondizi y Balbín la otra, en una paridad de fuerzas, mientras el electorado peronista constituye la mayoría. Por esa y otras causas el cuerpo de convencionales no puede cumplir su cometido y se limita a establecer la vigencia de la Constitución de 1853, con el agregado de una declaración que instituye los derechos sociales, entre ellos el de huelga. [37]

En la elecciones presidenciales de 1958 Frondizi y su grupo de técnicos aspiran a hacer de puente entre los grupos empresariales nacionales e inferiores extranjeros. De esos capitales extranjeros, se espera el impulso para iniciar un crecimiento económico integrado. La ley de Radicación de Capitales les concede condiciones sumamente atractivas, reforzadas por la ley de Promoción Industrial. En materia energética, el propio presidente conduce la negociación, que culmina con una serie de contratos para la exploración y explotación de las reservas petroleras. De esta forma se genera una acelerada expansión de la economía, aventurada por un aumento masivo de salarios, desatándose la inflación que obliga a aplicar el Plan de Estabilización y Desarrollo, con Alzogaray como ministro de economía, que incluye la restricción crediticia, reducción del déficit fiscal, congelamiento de salarios, fuerte devaluación y supresión de los subsidios a empresas nacionales, generándose un costo social muy alto. Crisis que se repiten periódicamente, agravadas por la crónica crisis política.[38]

Filmus identifica tres tipos de gobiernos diferentes que administran en medio de la crisis del Estado benefactor, identificándolos como "Educación para la Liberación" asociado al Gobierno Peronista de 1973 a 1976, "Educación para el Orden" asociado al Gobierno Militar de 1976 a 1983 y por último "Educación para la Democracia" asociado al gobierno radical de 1983 a 1989. [39]

Durante el período de Educación para la Liberación, se desvaloriza el papel de la educación en torno a la economía cuando aún no se debilita el crecimiento. La educación es concebida como un mecanismo eficaz para la redistribución de los bienes económicos y las oportunidades sociales, igualmente como instrumento de concientización respecto del proyecto nacional. Asimismo recupera la centralidad de la educación como un derecho social, reemplazando la formación de recursos humanos presente en la concepción desarrollista. [40]

En esta misma época, se prioriza la expansión del nivel primario y la educación de adultos con el plan Trienal 74/77. Asumiendo la educación una función política reforzada en su papel ideológico, cuyo principal objetivo es la liberación nacional, que implica la nacionalización de la educación. [41]

En el período Educación para el Orden, se inicia con el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 llamado "Proceso de Reorganización Nacional", donde el objetivo central de la política educativa converge en torno a la necesidad de restablecer el orden, con la intención de disciplinar y ordenar el funcionamiento de las instituciones educativas y a través de ellas a la sociedad. [42]

Los principales objetivos enunciados en esta segunda etapa son el restablecimiento del orden y la seguridad, la modernización del país mediante la reforma del Estado y la vigencia del mercado como mecanismo regulador, el saneamiento moral mediante la lucha contra la corrupción y la especulación, y valores que garanticen la vigencia del modelo autoritario; en el cual la educación juega un papel político trascendente al garantizar el orden social, necesario para poder realizar las transformaciones enunciadas. En el período en que Burundarena es Ministro de Educación se intenta privilegiar estrategias educativas, para la formación de recursos humanos, para el desarrollo económico. Filmus también menciona, que la función política de la escuela es el disciplinamiento para mantener el orden. [43]

Se observa que los cambios producidos a nivel estructura del estado son escasos, explicando el ocaso definitivo del estado de Bienestar en el plano económico debido a la herencia de endeudamiento externo e interno, crisis fiscal, proceso inflacionario, la ineficiencia en el aparato estatal, dado por la baja calidad, la burocratización y encarecimiento de los servicios públicos, denotando la incapacidad del Estado para gestionar eficientemente. Prueba de esa ineficiencia durante el período 76/83 se observa la ruptura de equilibrio social y político. [44]

Por último, el período de Educación para la Democracia, da inicio con el Gobierno de Alfonsín, que asume en diciembre de 1983, teniendo como característica, las herencias del período autoritario y las propias limitaciones políticas que condicionan su capacidad de revertir la crisis del modelo de Estado. En este período, el diagnóstico de las autoridades democráticas se centra en la necesidad de transformar una cultura autoritaria; esta situación asociada a los intentos de desestabilización del sistema institucional, por parte de sectores de las Fuerzas Armadas, revelan la necesidad de mantener presente la conciencia del sistema democrático. Empleando el sistema educativo como instrumento, llevando adelante cambio de normas, reglamentos y prácticas, para desmontar el sistema autoritario. Pero en lo instrumental, los cambios correspondieron a los contenidos de las materias dirigidas a la formación cívica y ciudadana; tratando de reconstruir las escuelas como ámbitos de convivencia democrática es una de las tareas prioritarias del período. [45]

Dentro de las acciones llevadas adelante por el Ministerio de Educación de la Nación, se dirigen a la autorización del funcionamiento de los centros de estudiantes de secundario y el universitario; reincorporación de docentes cesanteados en el período autoritario; supresión de exámenes de ingreso en la escuela media y el ingreso irrestricto en las universidades; la modificación del régimen de evaluación abandonando la escala numérica por la conceptual; modificación de planes de estudio de formación moral y cívica en el secundario; normalización de universidades públicas. [46]

La parcial intervención del Estado Nacional en cuanto a la transformación educativa, se lleva adelante de manera desigual entre las distintas jurisdicciones, en algunas jurisdicciones[47]con profundos cambios en los contenidos y en las prácticas educativas. Generándose disconformidad entre los estudiantes de las escuelas medias, en cuanto a la falta de atractivo y significación social de los conocimientos impartidos. Esta situación asociada a la derogación de normas disciplinarias, lleva a que en ciertos momentos se vivan situaciones, en las que algunos sectores propongan un retorno al orden educativo autoritario, como reacción a las manifestaciones de disconformidad estudiantil. [48]

Es así, que el Estado de Bienestar adquiere las características de un Estado de Malestar, indica Filmus; no satisfaciendo las demandas planteadas por la sociedad, principalmente la de los sectores más necesitados. [49]

El Estado Post-social y el contexto en el que se enmarca la educación

El estado que emerge luego de la crisis del Estado Benefactor, recibe diferentes denominaciones: Estado Post-Social, Estado Neoliberal, Estado Democrático-liberal, entre otras. Es un modelo de Estado que tiene como características el descenso del Producto Bruto Interno por habitante, de la tasa de inversión y del ingreso medio urbano; aumentando a la vez la tasa de inflación, el endeudamiento externo y la desigual distribución de la riqueza. [50]

La escasa capacidad económica empresarial, el aumento del desempleo, la escasez de recursos para distribuir asociado a la tendencia a no favorecer a los que más necesitan, la gobernabilidad sostenida en el marco del aumento de las demandas corporativas y sectoriales insatisfechas, constituyen componentes criticados de este modelo. En conjunción con ello, la tendencia a la globalización disminuye la capacidad de decisión del Estado Nacional, visualizándose una economía vulnerable frente a los mercados internacionales, desempeñando un rol preponderante los organismos financieros internacionales. [51]

Así mismo Romero[52]hace una descripción minuciosa de los acaeceres posteriores al concretarse la renovación presidencial, con el justicialista Carlos Menem, la primera desde 1928 que se realiza según las normas constitucionales. Este segundo gobierno democrático posterior al ´76, desecha totalmente lo que son sus propuestas electorales, imponiendo el programa económico y político de la derecha liberal, con sus representantes en puestos claves de gobierno como María Julia Alsogaray (hija del representante político de la ultra derecha). Dentro de las medidas económicas más importantes, se encuentra el control de la inflación que se plasma cuando a inicios de 1991 asume como ministro de economía Domingo Cavallo. Y afirma Romero al respecto "La revolución menemista había encontrado su ejecutor", quien lleva adelante la ley de convertibilidad: para asegurar la equivalencia entre un peso y un dólar. Se realizan acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, que beneficia a un sector importante de la sociedad: la clase burguesa y la oligárquica, y el conjunto social lo acompaña en la posterior elección presidencial ya que valora la estabilidad económica y contribuye a alejar la nefasta idea de la hiperinflación. Pero esta política genera relegación de la inversión pública, de servicios esenciales: como la salud, la educación, la seguridad y se modifica drásticamente la legislación laboral y social.

En este marco político Puiggrós[53]analiza la política educativa y la encuadra dentro de "una nueva corriente tecnocrática". La misma tiene sus orígenes en el pensamiento antiestatista del liberalismo oligárquico, de la segunda mitad del siglo XX. Y esta política educativa sigue a pies juntillas las directivas del Banco Mundial provocando la descentralización de los sistemas educativos, pasándolo al sector privado, también se desfinancia la educación pública a todos los niveles y se acompaña con una flexibilización de la contratación de los docentes. Cabe mencionar, que la aplicación de programas focalizados a los fragmentos sociales en situación límite desde una óptica social tienen un impacto altamente negativo, debido a modificaciones como cierre de escuelas secundarias antes de implementar el tercer ciclo y el polimodal, que deben sustituirlas sin tener los edificios suficientes y adecuados. Al desarticular el sistema educativo nacional, se provoca una desinteligencia en cada jurisdicción como ser la coexistencia de tres o cuatro sistemas distintos, y a su vez, la no correspondencia entre las provincias, lo cual perjudica a los jóvenes educandos, que por diversas razones realizan alguna movilización de residencia en el territorio nacional.

Partes: 1, 2

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