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Breve historia de la doctrina de la gracia




Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Concepto de Gracia
  3. Los pactos de la Gracia
  4. Historia de la doctrina de la Gracia
  5. La Gracia por Spurgeon y en la obra de Louis Berkhof, John Wesley y Dietrich Bonhoeffer
  6. Bibliografía

Introducción

El tema de la gracia de Dios, es el tema mas envolvente de todas las Sagradas Escrituras, y sin ninguna dura, será el tema de estudio de los redimidnos por los siglos infinitos de la eternidad sin fin. La Revelación, la doctrina de la existencia y aseidad de Dios, la encarnación de Cristo y la salvación del hombre, todos estos temas son el resultado de la emanación de la Gracia de Dios, el cual en su infinita misericordia nos ha salvado por medio de la fe en su Hijo, el cual se dio a conocer, y vive en el corazón del creyente por medio del Espíritu Santo.

El presente trabajo, tan humilde como su autor, hace una presentación de la doctrina de la Gracia, procurando hacer abstracción de las elucubraciones filosóficas, y tratando de evitar las intríngulis y disquisiciones teológicas, en las cuales se puede apreciar que no son el fruto de la mente y la razón humana, sino que emanan del contenido de la Palabra de Dios; por esa razón, en los cuatro capítulos que contiene este trabajo, podremos encontrar:

Primero: una amplia explicación del significado de las acepciones de la palabra gracia, tal y como se entiende desde distintos aspectos del lenguaje, así como la tabla taxativa de su ocurrencia en la Biblia, y el uso que en ambos Testamentos se hace de ella.

Un segundo apartado está dedicado a recorrer las paginas de la Biblia para enumerar los diferentes pactos de Gracia que el Eterno ha hecho con su pueblo, iniciando con Adán, pasando por Noé y Abraham, para luego subir al Sinaí y descender por la línea de David, y finalizar con el pacto en forma de promesa, de un nuevo pacto de Gracia, leído a través de lo que dice la Biblia.

La historia de la Doctrina de la Gracia, el tercer apartado, es el tema más extenso, y en el cual hacemos un recorrido sucinto y compendiado desde los padres apostólicos, la controversia de Agustín con los pelagianos, para llegar a la Edad Media. Tomás de Aquino merece un aparte especial, como también se hace con la Reforma, en la cual Lutero y Calvino son sus protagonistas, para encontrar en forma antagónica las disposiciones del Concilio de Trento. Pasado Trento, cerramos con los Artículos de Arminio, que es una reacción contra el pensamiento de Calvino.

Por ultimo, y a manera de colofón, exponemos la teología de Spugeon y resumimos a Berkhof, por ser el primero el máximo predicador evangélico, y el segundo, el autor de texto mas utilizados en los seminarios e institutos teológicos no católico. También queremos exponer un sermón de John Wesley, en el cual, el celebre predicar arminiano, desarrolla la idea de la salvación por la gracia, como se encuentra en Efesios 2: 8. Las ideas de Dietrich Bonhoeffer, el sublime autor de El Precio de la Gracia, el cual, en forma esclarecedora, nos define la Gracia Cara y su antagónica, la Gracia Barata, pone punto final a nuestro recorrido.

Es nuestro ardiente deseo y oración, que así como el estudio de este tema nos hacer caer de rodillas y dar gracias a Dios por su Gracia inmerecida, también pueda llenar las expectativas de un trabajo final. Como nada ocurre por coincidencia, casualidad o azar, seria Diosidencia que nos correspondiera trabajar sobre la Gracia, el don inmerecido de Dios, que todos necesitamos, y que está disponible como un cheque firmado por el tenedor de la cuenta y que puede ser girado sobre el Banco de la Fe que esta en el cielo. Este cheque no nos es entregado como un pago, sino como un regalado de Dios.

Concepto de Gracia

1.1. DEFINICIÓN DE LA GRACIA:

Antes de entrar a definir lo que significa la gracia a partir de la luz de la Biblia y de la Teología, debemos domar el rebelde y mezquino idioma, presentando lo que la Real Academia Española de la Lengua entiende por Gracia. He aquí lo que dice el organismo rector de nuestra lengua.

gracia.

(Del lat. gratia).

1. f. Cualidad o conjunto de cualidades que hacen agradable a la persona o cosa que las tiene. U. t. en sent. fig.

2. f. Atractivo independiente de la hermosura de las facciones, que se advierte en la fisonomía de algunas personas.

3. f. Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita.

4. f. Afabilidad y buen modo en el trato con las personas.

5. f. Habilidad y soltura en la ejecución de algo. Baila con mucha gracia.

6. f. Benevolencia y amistad de alguien.

7. f. Capacidad de alguien o de algo para hacer reír. Es una anécdota con mucha gracia.

8. f. Dicho o hecho divertido o sorprendente.

9. f. irón. Cosa que molesta e irrita.

10. f. Perdón o indulto de pena que concede el poder competente.

11. f. nombre de pila.

12. f. coloq. Acción o dicho de un niño que le sirve de lucimiento. Referido a personas adultas, u. t. en sent. irón.

13. f. Rel. En el cristianismo, favor sobrenatural y gratuito que Dios concede al hombre para ponerlo en el camino de la salvación.

14. f. Col. Proeza, hazaña, mérito. La gracia de Lindbergh fue cruzar el Atlántico sin copiloto.

De las 14 acepciones presentadas por la Academia, las números 3 y 13 son las que en el sentido bíblico y teológico las que a nosotros nos interesan y las que luego vamos a desarrollar en los fines de este trajano.

Para el Diccionario de la Santa Biblia, de W. W. Rand, la gracia significa: "Favor, misericordia. Gracia divina es el gratuito e inmerecido amor y favor que Dios se digna tener y ejercer hacia el pecador, manifestada especialmente en el plan de la redención por medio de Jesús-Cristo, Juan 1.17; 3:16."

Para la Enciclopedia Electrónica de Wikipedia, la Gracia de Dios es definida de esta forma:

"se entiende por gracia divina o gracia santificante un favor o don gratuito concedido por Dios para ayudar al hombre a cumplir los mandamientos, salvarse o ser santo, como también se entiende el acto de amor unilateral e inmerecido por el que Dios llama continuamente las almas hacia Sí."

1.2. LA PALABRA GRACIA EN LA BIBLIA:

En las Sagradas Escrituras, la palabra gracia se encuentra 203, en la versión Reina Valera de 1909, de las cuales 72 veces se encuentran en el Antiguo Testamento y las restantes 131 en el Nuevo, y esta distribuida de la siguiente manera:

En Génesis 14 veces, Éxodo 10 veces, Números 3 veces, Deuteronomio 1 vez, Jueces 1 vez, Ruth 4 veces, los dos libros de Samuel 11 veces, primera de Reyes 1 vez, Nehemías 1 vez, Ester 7 veces, Job 1 vez, Salmos 3 veces, Proverbios 10 veces, Eclesiastés 1 vez, Jeremías 1 vez, Daniel 1vez, y Zacarías 2 veces.

Mateo 1 vez, Lucas 4 veces, Juan 3 veces, Hechos 16 veces, Romanos 21 veces, Corintios 20 veces, Gálatas veces, Efesios 13 veces, Filipenses 2 veces, Colosenses 5 veces, Tesalonicenses 6 veces, Timoteo 7 veces, Tito 4 veces, Filemón 2 veces, Hebreos 6 veces, Santiago 1 vez, Pedro 9 veces, Juan en las epístolas 1 vez, Judas 1 vez, y en Apocalipsis 2 veces.

1.3. EL USO DEL TÉRMINO GRACIA EN LA BIBLIA:

Como señalamos en el apartado anterior, el término aparece 203 veces en la Biblia, pero debemos señalar que no siempre tiene el mismo significado, sino que presenta una infinidad de variantes, como vimos en la definición de la Academia que nos presenta 14 acepciones.

Para Lois Berkhof en su Teología Sistemática, en el Antiguo Testamento la palabra chen, de la raíz chanan, denota plenitud de gracia o de belleza, como en Proverbios 22:11 donde dice: "El que ama la limpieza de corazón, por la gracia de sus labios tendrá la amistad del rey". En el 31:30 dice: "Engañosa es la gracia y fugaz la hermosura…" pero nos sigue diciendo nuestro autor que las mayoría de veces, el significado que tiene la palabra es para que signifique favor o buena voluntad.

Es por eso que el Antiguo testamento habla de hallar el favor o la buena voluntad del Eterno. Por lo antes dicho se entiende que la gracia no es una cualidad abstracta, ya que el que tiene la gracia, tiene la bendición y el favor de Dios. En Génesis 6:8 leemos: "Pero Noé halló gracia ante los ojos del Eterno". Y en el 19:19 encontramos a Lot hablando con el Ángel del Eterno: "Ya que tu siervo halló gracia en tus ojos…", en ambos casos significa benevolencia.

La idea del Antiguo Testamento es que las benevolencias que se conceden por gracia, en forma gratuita, no se conceden en razón a algún derecho o merito que tenga el que recibe el don.

En el Nuevo Testamento la palabra usada para gracia es charis, que tiene una serie de matices en la significación, como pueden ser: una agradable apariencia externa, agrado, amabilidad, aceptación. En Lucas 4:24 Cristo dice: "Os aseguro que ningún profeta es acepto en su propia tierra." En Colonsenses 4:6 Pablo les dice: "Vuestras palabras sean siempre agradables, sazonadas con sal…" Pero cuando en Lucas 1:30, el significado que le da el Ángel es de favor, de buena voluntad: "¡No temas María¡ Porque has hallado gracia ante Dios."

En primera de Corintios 10:30 la gracia aparece como agradecimiento, pues el Apóstol dice: "Si doy gracia por lo que como, ¿Por qué he de ser denunciado por lo que doy gracia".

Aunque hemos hecho estos señalamientos, las mayorías de veces que en el Nuevo Testamento leemos la palabra gracia, se hace referencia al don inmerecido de Dios en el corazón del creyente, que sin tener ningún merito, Dios le concede su favor. En Romanos 5:15, Pablo dice de esta charis: "Pero el don gratuito de Dios no es como el delito…" para luego referirse en el verso 17: "Porque, si por el delito de uno reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, por Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don gratuito de la justicia."

Como don gratuito e inmerecido lo entiende Pedro en su primera epístola, capitulo 3:7, "Vosotros, maridos, de igual modo sed considerados con vuestras esposas, y tratadlas con respeto, como la compañera mas frágil, coheredera de la gracia de la vida…"

Los pactos de la Gracia

2.1. EL HOMBRE Y EL PACTO DE LA GRACIA.

La salvación o redención como puede ser llamado el pacto de la gracia, ya que la salvación de la raza humana o la redención del pecador son nombres con los que indistintamente podemos denominar el Pacto de la Gracia, esto es el don inmerecido de Dios para con los caídos.

Para el Profesor Berkhof, el Padre requirió del Hijo, en el pacto de la redención que este fuera el Fiador del compromiso que se estaba efectuando. Aunque la idea de un pacto de por sí debe envolver dos voluntades, pero sabemos que puede existir un compromiso unilateral. Cuando el pacto indica el compromiso de una sola voluntad, el pacto se convierte en un arreglo impuesto por una de las partes a otra. En nuestro derecho, se le denomina a este tipo de pacto con el nombre de leonino, ya que todo animal que hace acuerdo con un león lleva las de perder. En el pacto de la Gracia, que es el pacto de Dios con el hombre, no podemos hablar de partes iguales, ya que Dios es Soberano, por lo cual el es el que impone las reglas y las condiciones.

Dios en su infinita bondad y misericordia, y utilizando de su Soberanía ha entrado en pacto con el hombre, lo cual denota la prioridad del Eterno en entrar en transacción con el hombre para redimirlo del pecado. Es por eso que se amerita que rastreemos en las paginas de la Biblia la idea de pacto que Dios ha tenido para con el hombre.

En su epístola a los Romanos, Pablo se refiere en forma plural a los pactos de Dios cuando nos dice en el 9:4: "los israelitas, que recibieron la adopción, la gloria, los pactos, la promulgación de la Ley, el culto y la promesa". El Efesios 2:12, podemos leer: "En aquel tiempo estabais sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, ajenos a los pactos de la promesa…" después de lo anotado por Pablo, no es que quiera enmendarle la plana al Apóstol, para las Escrituras solo tiene un pacto básico de salvación. La salvación y las bendiciones son otorgada por Dios en forma gratuita, graciosamente, no son ganadas por los hombres, aunque Dios busca una respuesta de fe y de obediencia.

El centro del pacto de Dios es el amor, por eso podemos leer en el Deuteronomio 7:9: "Reconoce, pues que el Eterno es tu Dios; Dios fiel, que guarda el pacto y su constante amor por mil generaciones…" en Daniel 9:4, el profeta cuando oró a Dios, nos dice que hizo esta confesión: "Ahora Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guarda el pacto de amor con los que aman y obedecen tus mandamientos." ¿Porque no decir que cuando Pablo habla de pactos, utilizando el plural, no es más que para reiterar el propósito salvífico para con sus hijos?

2.2. EL PACTO CON ADÁN, CON NOÉ Y EL PACTO ETERNO:

El pacto adámico se refiere a la promesa de Dios en Génesis 3:15, que puede ser llamada la promesa del protoevangelio, en la cual se anuncia la primera venida de Cristo, para perdón y salvación de la raza caída. Esta es la promesa de Dios cuando se refiere al fin que iba a tener el diablo o Satanás: "Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su Descendencia. Tú le herirás el talón, pero él te aplastará la cabeza".

El pacto de Dios con Noé, es un pacto con promesa de gracia y de vida, en el cual el Eterno promete preservar la vida de las criaturas que pueblan la faz de la tierra. Génesis 6:l8 y 19 contienen el compromiso de Dios: "Pero estableceré mi pacto contigo, y entrarán contigo en el arca, tus hijos, tu esposa y las esposas de tus hijos. Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie introducirás en el arca, para que tenga vida contigo, macho y hembra serán."

2.3. LOS PACTOS ABRAHÁMICO, SINAÍTICO Y DAVÍDICO:

El pacto con Abraham, es un pacto de gracia y que es fundamental para el curso completo de la historia de la salvación, salvación que iba a venir a través de la simiente, la semilla, la descendencia de este hombre nacido en Ur de los caldeos. En Génesis 12:1-3, leemos: "El Eterno había dicho a Abram: "Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré…y por medio de ti serán benditas todas las familias de la tierra." Y por Abram, antes de que se llamara Abraham, dice el autor del Génesis, en el capitulo 15:6: "Y Abram creyó al Señor, y eso se le contó por justicia."

El pacto sinaítico, que está establecido en el contexto de la redención, también es un pacto de gracia, liberador de la esclavitud, y que es la reiteración de lo que enfatizó el pacto con Abraham. La Ley de los Diez Mandamientos, no puede ser entendida si no se lee como un preámbulo a la esclavitud que por generaciones había sido esclavo en Egipto. Éxodo: 20:2 dice la voz de Dios: "Yo Soy el Eterno tu Dios, que te saqué de Egipto, de casa de servidumbre".

Cuando el pueblo de Israel rompió el Pacto Sinaítico en el desierto, encontramos a Moisés orando al Eterno para que recuerde su pacto con Abraham. Éxodo: 32:13 contiene estas palabras: "Acuérdate de Abraham, de Isaac y Jacob, a quien juraste por ti mismo: "Multiplicaré vuestros descendientes como las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra para siempre."

El pacto davídico está interconectado con el pacto con Abraham y con el del Sinaí. Por medio de este pacto David sería rey de Israel, y David construiría la Casa de Dios. En Ezequiel 37:24 se dice: "Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos tendrán un solo pastor." En primera de Samuel 7:7-13 el Eterno dice que la casa de David: "edificará casa a mi Nombre, yo afirmaré para siempre su nombre."

2.4. EL ANTIGUO Y EL NUEVO PACTO DE LA GRACIA:

El concepto de un pacto viejo o antiguo aparece en forma explicita una sola vez en el Nuevo Testamento. Pablo en fu carta segunda carta a los Corintios, Cáp. 3:14, nos dice de la siguiente manera: "Pero la mente de ellos fue embotada. Y hasta el día de hoy, cuando leen el Antiguo Testamento, les queda el velo, que sólo en Cristo es quitado". Cuando nos remitimos a la carta de Pablo a los Gálatas, en el Cáp. 4:24 nos encontramos con dos pactos, en forma alegórica: "Esta es una alegoría, porque estas mujeres representan los dos pactos…"

En la epístola a los Hebreos, el autor de la misma en referencia a dos pactos: "Porque si el primer pacto hubiera sido sin defecto, no se hubiese procurado un segundo pacto." Creemos que no hay que ser doctor en lógica para comprender que cuando se habla de dos pactos, el pacto primero es por vía de consecuencia mas antiguo que el pacto segundo, y esto es a lo que Pablo se refiere en la segunda carta a los Corintios y a los Gálatas, y esto se entiende en el marco de la disputas con los judaizantes que se centraban en la Ley y no en Cristo. El pacto antiguo se refiere al código mosaico, el que es leído con un velo en los ojos, no en forma cristológica. Es por eso que la letra mata como dice el verso 6, y que tanto le gusta citar al hermano que le gusta el estudio de la Teología.

El antiguo pacto, el pacto Sinaítico, que es el pacto de la gracia, ya que es un pacto de liberación de la esclavitud de Egipto, que contenía un sistema de sacrificio, que señalaban la expiación y el perdón, no era un pacto de esclavitud; pero cuando los destinatario de este pacto de gracia y liberación se separaron de la Ley y de la promesa, y se cambió la fe por las obras, se convirtió en un pacto de esclavitud en vez que de liberación. En Gálatas, Pablo argumenta que la única manera de ser justificado es a través del pacto de gracia con Abraham, que se recibe a través de la fe.

La Ley del Sinaí no era contraria a la promesa dada a nuestro padre Abraham, sino que la respalda al llevar las personas a Cristo, de la misma manera que lo hace un pedagogo, en este caso estoy usando el termino griego traducido por ayo, por lo que leemos en los versos 21 hasta el 24 del capitulo 3: "Luego, ¿es la Ley contraria a la promesa de Dios? ¡De ninguna manera¡ Porque si la Ley pudiera vivificar, la justicia vendría realmente por la Ley. Pero la Escritura encerró todo bajo pecado, para que la promesa fuese dada a los creyentes por medio de la fe en Jesucristo. Antes que viniese la fe, estábamos guardados por la Ley, reservados para la fe que iba a ser revelada. Así, la Ley fue nuestro tutor para llevarnos a Cristo, para que seamos justificados por la fe."

Cuando leemos el capitulo 8 de los Hebreos, encontramos que Dios encontró que las promesas del pueblo en el Sinaí no se cumplieron, no porque el Eterno no halla hecho su parte, por lo cual había la necesidad de mejores promesas, y el autor de la epístola habla de las promesas de nuevo pacto se encuentran en Jeremías 31:33, y que se encuentran en Hebreos 8:8 y 9: "Vienen días-dice el Señor-, en que concertaré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto. No como el pacto que hice con sus padres, el día que los tomé por las manos para sacarlos de Egipto. Porque ellos no permanecieron en mi pacto, y me desentendí de ellos-dice el Señor-." El verso siguiente dice que el nuevo pacto consistiría en grabar en las mentes y en el corazón de ellos las leyes que estaban en las dos tablas de piedra, pacto que es de gracia.

El texto de Jeremías 31, que hemos trascrito de Hebreos 8, tiene la promesa de un nuevo pacto, y le fue ofrecido a Israel cuando se encontraba en el exilio babilónico, en la cautivada. La reconstitución de este pacto estaba basado en la gracia, en el perdón de los pecados, en la garantía de que la Ley de Dios iba a estar en el corazón de su pueblo, y en el corazón de cada creyente es que tiene su morada el Espíritu de Gracia, el Mediador, el Espíritu Santo, que nos convence de pecado, de justicia y de juicio; el Espíritu de Verdad que nos conduce a Cristo, y por medio del cual clamamos ¡Abba Padre¡

Historia de la doctrina de la Gracia

3.1. LOS PADRES APOSTÓLICOS:

En el recorrido que hemos venido haciendo de la Gracia en las Escrituras, se ha acentuado el hecho de que Dios la distribuye entre los hijos de los hombres tal con el significado que la palabra gracia representa, en forma gratuita, sin que el hombre halla hecho nada para merecer los beneficios y favores que el Eterno, en forma soberana le da. La salvación, que es el mayor don, la mayor gracia de Dios, su mayor regalo, nunca, y ese nunca debe ser entendido como una nunquida eterna se recibe por algún merito nuestro. Pablo, el apóstol por antonomasia le escribe a los cristianos de Efeso, estas palabras que deben ser grabadas con letras de fuego en el corazón de mármol de aquellos que queremos ayudar a Dios, o que queremos comprarla: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros mismos pues es don de Dios; no por obra para que nadie se gloríe." Efesios 2: 8 y 9.

En su carta rapapolvo a los Gálatas, los cuales quieren volver al judaísmo con sus leyes y ritos, olvidando la libertad en Cristo, en el Cáp. 2:16 podemos leer cual es el camino de la salvación: "sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe en Jesucristo. Así, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la Ley; porque por las obras de la Ley ninguno será justificado". El hombre es justificado, según el apóstol por la fe, pero resulta que la fe es fruto del Espíritu Santo, según se encuentra el capitulo 5 de esta epístola, es un don, un regalo de Dios, yo no he hecho nada para tener fe, si puedo responder a la invitación que me hace el Espíritu, pero el gesto iniciar proviene de Dios. Nos dice el pastor Dwight L. Moody, quinen declaró en cierta ocasión que si alguien pudiera llegar al reino de los cielos a través de su propio esfuerzo, nunca escucharíamos el fin de ese historia. Si nos envanecemos por cualquier pequeño logro, ¿Cuánto más no seria si nuestra justicia, santidad y buenas obras nos abrieran las puertas perlinas de la Jerusalén Celestial?

La historia nos confirma que la doctrina de la gracia no siempre se entendió con un don gratuito del Cielo, y como el Ministerio Soteriológico de Espíritu Santo, porque en la Iglesia del Oriente encontramos la intención creciente a ayudar a Dios en nuestra salvación por medio de la una vida moralizante.

Ireneo, el santo obispo de Lión, y el creador de la Teología Bíblica, enseña que la salvación no se ofrece principalmente por medio de la cruz de Cristo, sino a través de su vida encarnada; porque Cristo fue obediente donde Adán fracaso. Dios se encarnó, para que nosotros pudiéramos llegar a ser lo que él es divinamente.

Tertuliano, en el siglo tercero, fue un teólogo que desarrolló varias teorías relacionadas con la salvación, estando entre ellas la del pecado original. Por medio del pecado original, doctrina creída por la mayoría de los que asistimos a esta Maestría en Teología, en la cual se cree que en Adán, el alma de todos los seres humanos estaba potencialmente presente, de modo y manera que cuando el padre Adán pecó, todos pecamos con él. Por ese motivo, nosotros debemos reparar el daño, el pecado y la caída por medio de una reparación satisfactoria. La satisfacción se efectúa mediante el arrepentimiento, el sufrimiento, el ayuno, las oraciones y las limosnas. Si esta reparación no se concede perdón. Nuestros meritos nos aseguran el perdón, y las mortificaciones nos eximen del castigo eterno.

Para Atanasio, en el siglo 1V, la salvación involucra una forma de edificación humana. Como Cristo se hizo hombre, con su carne nos restauró a la imagen de Dios, nos restauró su semejanza, tenemos la imagen del hombre celestial.

3.2. CONTROVERSIA ENTRE PELAGIO Y AGUSTÍN:

La disputa iniciada en el siglo 1V entre Agustín de Hipona y Pelagio ha permanecido hasta nuestros días. El pelagianismo que tuvo su apoyo en la iglesia de Oriente, fue luego condenado en Oriente y Occidente, pero de vez en cuando aparece, y entre nosotros no se puede ocultar rasgos pelagianos.

De Pelagio nadie puede negar o dudar de su reputación. Cuando llegó a Roma en el 380, y vio la laxitud moral de los cristianos de esa urbe cristiano, sintió lo que iba a sentir Lutero unos mil años después. Pelagio procuró elevar la moral y las normas éticas de los cristianos, ya que era una persona optimista. Pensaba que los seres humanos eran principalmente buenos, y que a pesar del pecado de Adán, pueden elegir hacer el bien. Argumentaba que el hecho de que Dios le diera sus leyes a la humanidad, indicaba que la humanidad las podía cumplir, porque de lo contrario Dios no iba a ordenar lo imposible, ya que Dios es justo, y en su justicia no iba a condenar a un hombre por aquello que el hombre no tenga capacidad de hacer, pues Dios es santo.

También creía Pelagio que el hombre no era esclavo del pecado, y por eso rechazó la idea del pecado original, este era su argumento: "Todo lo bueno y todo lo malo, con respecto a lo cual somos dignos de alabanza o de culpa, es algo que nosotros hacemos, no algo con lo cual nacemos." Así es que nacemos sin virtudes y sin vicios, y antes de que podamos ejercitar nuestra voluntad no hay nada en nosotros sino lo que Dios ha puesto allí. No tenemos una conexión con Adán, por lo cual nada puede transmitirse de él a nosotros del pecado que él cometió. En vista de que Dios nos ha dado la capacidad de elegir lo correcto, cada persona es responsable por su libre elección.

La doctrina de la gracia en Pelagio, que es lo que concierne con este trabajo, es coherente con el concepto de libertad y responsabilidad. La gracia tiene un doble significado: por un lado, existe una gracia natural en la creación, que es el don divino de la razón y la voluntad, mediante la cual el ser humano puede evitar el mal; por otro lado, hay una gracia externa de instrucción por la cual Dios, a través de los Diez Mandamientos y el Sermón del Monte, nos muestra la manera de cómo vivir y conducir nuestras vidas según la voluntad de El.

De este punto de vista, la gracia no es un poder sobrenatural que cambia al ser humano del pecado al bien. Como el ser humano ha pecado, Dios le ofrece el perdón, ya que el pecado les vino por la influencia del ambiente, por eso el hombre se debe bautizar, los niños no tienen que bautizarse, porque son como Adán antes de la caída. Una vez el hombre se bautiza, tiene la obligación de vivir para Dios, por lo cual puede, si lo desea guardar los mandamientos, de lo contraria tendrá que enfrentar el juicio divino, en el cual sus obras van a determinar cual ha de ser su destino.

Fue a esta doctrina que Agustín se opuso. Para Agustín, por el pecado de Adán, la humanidad perdió la posibilidad original de no pecar. La humanidad tiene su condición caída, herencia de Adán, y por esa razón no puede dejar de pecar. Nuestra voluntad es corrompida, y sin la Gracia Previsora de Dios, que es la que nos permite elegir hacer el bien, los humanos elegimos hacer el mal. Es esta Gracia Previsora que inicia la salvación, y proviene de una iniciativa directa de Dios. A la Gracia Previsora, le sigue la Gracia Cooperativa, que es mediante la cual Dios ayuda nuestra voluntad, una vez que hemos elegido seguirle. La tercera Gracia, la que sigue a la Cooperativa, es la Gracia Suficiente, que nos capacita para perseverar en el bien. Agustín culmina con la Gracia Eficiente, que es el poder para hacer el bien. Después de estas cuatro Gracias, podemos decir que para el santo de Hipona, la Gracia de Dios es Irresistible.

Agustín creía en la predestinación, que es el medio por el cual Dios ha determinado quién entre los pecadores recibirán su gracia sobrenatural. De este modo, la salvación proviene de Dios, y se otorga a quien El quiera.

Existe una posición semi-pelagiana, sostenida por el monje Juan Cassiano, quien sostuvo que después de la caída, el cuerpo humano se hizo mortal, y su naturaleza moral se corrompió; pero que su libre albedrío no se perdió totalmente, como sostiene Agustín. Dice Cassiano que la gracia es necesaria, porque el pecado produjo impotencia moral, pero como es libre, puede cooperar con Dios.

3.3. LA DOCTRINA DE LA GRACIA EN LA EDAD MEDIA:

Durante la edad media se continúo debatiendo la doctrina del pecado, de la cual Agustín es el teólogo más destacado, y se dividieron los pecados en: mortales y veniales. El pecado mortal es un rechazo deliberado hacia Dios, con el claro consentimiento de la voluntad. El que comete esta clase de pecado trae como resultado la perdida de la gracia santificadora, y tenia la necesidad de ir ante un sacerdote y hacer confesión de sus pecados. El pecado venial no privaba a que lo cometía de la gracia santificadora. La penitencia, el ayuno, los castigos corporales, entro otras cosas, entre las cuales se encontraba la peregrinación, eran las formas indicadas para de expiar los pecados cometidos.

Durante la Edad Media, la penitencia ocupaba gran parte de la vida del creyente, para de esa manera conmutar la deuda con Dios, así como el pago en dinero, que vino a reemplazar la penitencia, como un preludio de las indulgencias. Las indulgencias eran una forma de pagar por adelantado la penalidad de los pecados aun no cometidos.

Los nombres de Anselmo, Abelardo y Tomas de Aquino son tres nombres que queremos considerar como los principales pensadores en torno al pecado y la gracia de esta época.

3.3.1. Anselmo de Canterbury, es celebre por sus argumentos sobre la existencia de Dios, pero a nosotros nos interesa por su doctrina de la expiación. Se opuso Anselmo a la doctrina de Orígenes, de que Dios tenía que pagarle al Diablo un rescate por el pecado, sido que propuso su doctrina de la reparación del daño, a partir del concepto del feudalismo, en el cual el deber del siervo era mantener el honor de su señor. Si el siervo no lo hacia, debía recibir un castigo apropiado, para reparar el daño causado a su señor. Lo mismo sucedía con el reino espiritual de Dios, los seres humanos deshonraron a Dios, por lo cual había que pagar una compensación. La demanda de Dios, según Anselmo, ningún humano pecador podía pagarla, y la reparación era más grande que el universo, exceptuando a Dios; siendo esa la razón por la cual el Dios-hombre pagara el precio de la reparación a favor de la humanidad. La muerte de Cristo constituyó la reparación completa por el pecado.

Es hermosa la analogía de Anselmo para representa la doctrina de la gracia de Dios.

3.3.2. La doctrina de Abelardo, es un rechazo a la teoría de la expiación de Anselmo. Abelardo propuso la doctrina de la influencia moral de la expiación, y utilizó las ideas de precio, sacrificio y merito, pero sobre todo la idea del amor fue la que primó. Cristo con su muerte inspira en nosotros un amor tan grande, ya que nuestra redención es por El haber dado su vida por sus amigos, que ese amor nos libera de la esclavitud del pecado y nos da la libertad de ser hijos de Dios. El amor es el motivo, el método y el resultado del amor de Dios en el corazón humano a causa de la cruz.

3.3.3. LA DOCTRINA DE LA GRACIA EN TOMAS DE AQUINO:

Se exponen a continuación algunas de las líneas más fundamentales de la teología tomista de la gracia. Dos razones nos mueven a ello: su representatividad y su influencia posterior en la teología católica. Santo Tomás, gran conocedor de S. Pablo y de S. Agustín, formula su doctrina sobre la gracia, lo mismo que toda su teología, desde unas bases aristotélicas. Su postura, sin embargo, es de honda fidelidad a la herencia agustiniana (primacía de la gracia) y de profundo respeto por la naturaleza como realidad autónoma. El resultado fue una percepción más adecuada del sentido de lo natural, obscurecido un tanto en Agustín, y al mismo tiempo un calibrar mejor lo sobrenatural. Tomás define al hombre como imagen criatura de Dios, en cuanto por sus actos libres (conocimiento y amor) puede tender a su fin último que es Dios mismo. La realización del fin último, por ser este sobrenatural, es efecto de la gracia divina con la cual debe colaborar activamente la libertad. De todas formas el hombre, como naturaleza, no es totalmente extraño a la gracia en cuanto posee ya una "potencia obediencial" hacia ella, un deseo natural e innato de "ver" a Dios.La gracia, por ello, no destruye ni anula los valores de la naturaleza libre del hombre; al contrario, sana y perfecciona. El hombre debe llegar a la salvación hacia la que apunta la gracia por la libertad. En esta línea es como Santo Tomás habla de la gracia como realidad interna sobrenatural que califica los actos libres "en orden a Dios", principio estable de la acción recta y salvífica, dado por Dios al hombre para su salvación. Tomás de Aquino entiende normalmente la gracia como don creado en el hombre, sobre todo en sentido habitual. Desde este momento la gracia se entenderá fundamentalmente así en la teología católica.¿Cómo llega el hombre pecador a la salvación de la gracia divina? Mediante su obediencia a la Ley nueva del Evangelio: la fe. Dos aspectos integran la ley nueva: una principal, la gracia del Espíritu Santo que se nos da interiormente; otra secundario, los documentos de la fe y los preceptos que regulan los actos humanos.

El deseo de gracia en el hombre se inaugura con la justificación, que Santo Tomás define como el paso del pecado a la justicia. La justificación coincide con el perdón de los pecados. Para la justificación es absolutamente necesaria una conversión psicológica, por la que el pecador comienza a amar a Dios sobre todas las cosas con amor de caridad. Normalmente el hombre va llegando progresivamente a esta conversión: el pecador adulto pasa de la fe muerta al temor servil, a la esperanza, al deseo de la salvación, hasta llegar a la caridad perfecta. Tomás de Aquino llegó progresivamente a comprender que ni siquiera el primer acto hacia la conversión puede ser puesto por el hombre con las solas fuerzas naturales, sino que es efecto de la gratuita misericordia divina. En efecto, Dios no ama al hombre porque el hombre sea ya justo, sino que lo ama haciéndolo justo: en esto consiste la diferencia entre el amor creatural y el amor divino. Por eso, cuando Dios acoge al pecador, no solamente no le imputa el pecado, ni tampoco hace que su acto pecaminoso se convierta en no hecho, lo cual es absurdo, sino que, amándolo paternalmente lo regenera a la vida filial, porque es por medio de la filiación que se es salvo, hijo de Dios. La gracia establecida en el hombre por la justificación actúa en ese hombre, por medio de la justicia, su bondad, su santidad, no como causa eficiente, es decir como principio totalmente distinto del hombre y con poder creativo (este principio siempre es Dios) sino como causa formal , como principio interior, unidad vital, aunque accidentalmente, al hombre. La gracia santificante es como un principio dinámico que estimula desde dentro el desarrollo pleno del hombre, para ser pleno en Cristo, que es la gran vocación del hombre.3.4. LA DOCTRINA DE LA GRACIA DURANTE LA REFORMA:

La sola gratia de Lutero, (únicamente por la gracia), se resume en la doctrina luterana diciendo que: Cristo es el único que puede justificarnos. Las obras, incluidos los ritos eclesiales y cualquier otro tipo de esfuerzo humano, no son la causa de la salvación del hombre. Cristo murió por nosotros, y a través de él, por medio de la fe, somos salvos, para que nadie crea que fue salvo por su propio mérito, ni para que se glorifique de sus propias obras. Por lo tanto, la salvación es obra de la sola gracia de Dios, Efesios 2:8-10.

En el caso de Calvino, el cual aceptó las premisas de Lutero en cuanto a la justificación por la fe, pero proponiendo una relación mas estrecha entre justificación y santificación, diciendo que ambas se otorgan al creyente en forma simultanea en virtud de su unión con Jesús. El problema de la enseñanza de Calvino fue que apoyó como sabemos la doble predestinación como vamos a transcribir de su institución: "Por predestinación nos referimos al decreto eterno de Dios, mediante el cual él ha decidido en su mente lo que desea que suceda en el caso cada individuo. Porque no todos los hombres fueron creados con las mismas posibilidades, para algunos es preordenada la vida eterna y para otros la condenación eterna". (3.21.5.)

Como ya dije en otro punto, no tocaré la predestinación calvinista, pero traigo la cita de su principal obra, porque son un epitomen de la idea que tenia este gran hombre sobre la gracia de Dios.

3.5. LA DOCTRINA DE LA GRACIA SEGÚN EL CONCILIO DE TRENTO:

El Concilio de Trento fue una reacción contra la reforma luterana, el cual se reunió por 25 sesiones entre los años 1545 y 1563. La iglesia de Roma quería dar respuesta a la doctrina de la justificación por la fe de Lutero, y en el capitulo 7 de los decretos del Concilio, habla de la gracia previsora de Dios, que llama a los pecadores, aparte de cualquier merito propio, y los dispones por medio de la gracia vivificadora de Dios a efectuar su propia justificación, asistiendo a, y cooperando con, la gracia de Dios. Si bien el Espíritu de Dios participa activamente en esto, los seres humanos no son pasivos, como dice la reforma, porque tienen la posibilidad de rechazar la gracia de Dios. Pero para ser justo necesita la gracia de Dios. El ser humano es un cooperador en su salvación, y que la expiación como producto, no sólo por parte de Dios sino también por el lado humano.

3.5. LOS ARTÍCULOS DE JACOBO ARMINIO:

Para Arminio, en su crítica a Calvino, argumentó que la predestinación calvinista hace a Dios el autor del pecado, y si bien admite la predestinación, esta no es un decreto arbitrario de parte de Dios.

Estos son los cinco puntos de Arminio:

1. En la eternidad Dios determinó salvar a los que creyeran y perseveran en la fe, y condenar a los incrédulos.

2. Jesús murió por todos, por lo tanto, ha procurado la salvación para todos, pero solo es afectiva par los creyentes.

3. los seres humanos, por el pecado no tienen la habilidad por si mismo o por el ejercicio del libre albedrío para hacer el bien; solo podemos hacer el bien por el poder renovador del Espíritu Santo.

4. Los seres humanos que han sido regenerados no pueden hacer el bien o resistir la tentación sin la gracia de Dios.

5. Los creyeres pueden, por la gracia de Dios, ganar la victoria contra Satanás, el pecado y su propia carne, pero se debe estudiar más profundamente la posibilidad de perder o no la salvación.

La Gracia por Spurgeon y en la obra de Louis Berkhof, John Wesley y Dietrich Bonhoeffer

Este capitulo cuarto esta encaminado a mostrar la doctrina de la Gracia desde la perspectiva del pastor Charles Haddon Spurgeon, el mas elocuente predicador que jamás tuvo Inglaterra, el príncipe de los predicadores, de quien conservamos mas de diez mil sermones. Spurgeon es el representando en este caso de la iglesia Bautista, la denominación evangélica mas grande, con unos ciento quince millones de miembros. La formación de Spurgeon es calvinista para el concepto de la gracia.

Por otra parte tenemos el trabajo del Dr. Louis Berkhof, Teología Sistemática, por ser el texto más difundido y conocido a los círculos evangélicos, y por ser unos de los mayores teólogos calvinista del siglo XX. Presentamos en este capitulo un resumen de la doctrina de la Gracia de Berkhof.

En tercer lugar, por la belleza de su forma, la dulzura de sus ideas y lo penetrante de los conceptos, esta el doctor Dietrich Bonhoeffer, autor de El Precio de la Gracia, un clásico entre los libros luteranos, y que su contenido nos encamina hacia el misticismo evangélico.

4.1. LA GRACIA SEGÚN SPURGEON:

El sermón numero 3479 de Spurgeon, fue predicado en el Tabernáculo Metropolitano de Londres, donde el gran predicador bautista era pastor, y esta encaminado a explicar el versículo 8 del capitulo 2, de la epístola de Pablo a los Efesios, que dice: "Porque por gracia habéis sido salvados por la fe. Y esto no proviene de vosotros, sino que es don de Dios."

Según Spurgeon: Este versículo es un resumen de todas las cosas que les he predicado todos estos años. Dentro del círculo de estas palabras está contenida toda mi teología relativa a la salvación de los hombres. Me gozo también al recordar que los miembros de mi familia que me han precedido en el oficio de ministros de Cristo, han predicado esta doctrina y ninguna otra. Mi padre, que todavía es capaz de dar su testimonio personal por el Señor, no conoce ninguna otra doctrina, como tampoco mi abuelo conoció ninguna otra doctrina. Yo me siento como en mi casa en medio de todas estas gloriosas verdades de tal manera que no tuve ninguna dificultad en tomar el hilo del sermón de mi abuelo allí donde él lo dejó para unirlo a mi propio hilo, y continuar la predicación sin ninguna interrupción. Nuestra identificación mutua con las cosas de Dios, hizo fácil y posible que fuéramos predicadores conjuntos del mismo. sermón.

Al anunciar este texto me parece oír la querida voz de mi abuelo, que hace tanto tiempo se fue de esta tierra, diciéndome: "REPITE ESO UNA VEZ MÁS." Yo de ninguna manera contradigo el testimonio de nuestros antepasados que ahora están con Dios. Si mi abuelo pudiera regresar a la tierra, me encontraría allí donde me dejó, firme en la fe, y fiel a esa forma de doctrina que ha sido una vez dada a los santos.

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