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El Liberalismo mexicano




  1. Generalidades que ayudan a entender el contenido del tema
  2. Liberalismo en nuestro país
  3. Principales representantes de los liberales
  4. Ideología liberal
  5. Los proyectos de nación que propugnaban liberales y conservadores
  6. Trascendencia de la Reforma Liberal de 1833
  7. Los principales triunfos del liberalismo
  8. Bibliografía

Capítulo 1

Generalidades que ayudan a entender el contenido del tema

Considero que es necesario agregar este capítulo al tema porque la mayoría de las personas no entendemos algunos temas sino hasta que leemos los antecedentes de ese tema así como las diversas concepciones que se le pueden dar. Es por eso que en éste capítulo tratare de dar una breve reseña sobre el tema que nos ocupa. Además de que agregare una definición de liberalismo para que se entienda el resto del tema.

En pocas palabras podemos definir el liberalismo como la doctrina política, económica, social e incluso filosófica que defiende las libertades y la iniciativa individual, y limita la intervención del Estado y de los poderes públicos en la vida social, económica y cultural.

En cuanto a los antecedentes que podemos señalar del liberalismo encontramos:

El liberalismo surge como la síntesis de varios elementos: el inmovilismo de la economía medieval, el antropocentrismo renacentista, el racionalismo y el utilitarismo, el protestantismo, que van conjugándose y adaptándose recíprocamente durante varios siglos. Pero los factores que actúan como catalizadores de realidades e ideologías heterogéneas y divergentes serán la concepción antropológica individualista y la de una libertad absoluta y dominante.

Después de la edad media, el liberalismo se expresó quizá por primera vez en Europa bajo la forma del humanismo, que reorientaba el pensamiento del siglo XV para el que el mundo (y el orden social), emanaba de la voluntad divina. En su lugar, se tomaron en consideración las condiciones y potencialidad de los seres humanos. El humanismo se desarrolló aún más con la invención de la imprenta que incrementó el acceso de las personas al conocimiento de los clásicos griegos y romanos. La publicación de versiones en lenguas vernáculas de la Biblia favoreció la elección religiosa individual. Durante el renacimiento el humanismo se impregnó de los principios que regían las artes y la especulación filosófica y científica. Durante la Reforma protestante, en algunos países de Europa, el humanismo luchó con intensidad contra los abusos de la Iglesia oficial.

Según avanzaba el proceso de transformación social, los objetivos y preocupaciones del liberalismo evolucionaron. Pervivió, sin embargo, una filosofía social humanista que buscaba el desarrollo de las oportunidades de los seres humanos, y así también las alternativas sociales, políticas y económicas para la expresión personal a través de la eliminación de los obstáculos a la libertad individual.

Este es el liberalismo de Locke. El liberalismo que afirma la existencia de derechos individuales anteriores al Estado; liberalismo que es la antítesis del absolutismo. Liberalismo que encuentra su pontífice, su justificador, su gran sistematizador, en John Locke.

Para Locke el liberalismo tiene su fundamento en que el hombre tiene una naturaleza caída, como consecuencia del pecado original. Y los hombres en el estado de naturaleza viven en situación de relativa felicidad y son titulares de derechos individuales, que Locke a veces engloba bajo en término property, que en esta palabra involucra: derecho a la vida, derecho a la seguridad, derecho a las libertades individuales y el derecho a la propiedad.

Los hombres pues, para preservar y disfrutar mejor de estos derechos individuales, resuelven abandonar la etapa pre-social y pre-política, formulando así un contrato multilateral que es distinto al de Hobbes y al de Rosseau. Porque aquí, los hombres no se alienan, no se enajenan totalmente, no entregan la totalidad de los derechos individuales.

La única atribución que los hombres entregan, es esa de repeler mediante la fuerza, la agresión ajena. Es el poder coactivo, que pasará ahora a ser patrimonio del Estado que se forma en este contrato multilateral. Justamente, para garantizar la segura represión de la violación de los derechos individuales. Y, aunque Locke no distingue claramente dos etapas contractuales, como los neo-escolásticos españoles, implícitamente surge en sus capítulos, la existencia de esos dos períodos. El primero, un contrato multilateral para formar la comunidad política. El segundo, un pacto bilateral con obligaciones recíprocas para gobernantes y gobernados, tendiente a determinar quién ha de ejercer el poder estatal.

La influencia de Locke, ha sido profunda y manifiesta. Además de ser el padre del liberalismo, es el padre y el propulsor del constitucionalismo. Porque el constitucionalismo es una corriente jurídica y política, que propende a la preservación de los derechos individuales, a cuyo efecto recurre a la sanción de códigos los cuales se declaran inviolables esos derechos y en los que se establecen una división de las funciones, para evitar que se entronice el despotismo.

Entre las principales características del liberalismo encontramos las siguientes:

  • Individualismo. Opone a la concepción comunitaria cristiana medieval el culto de la personalidad. El individuo aparece en el nominalismo y en la Reforma protestante con su famoso "libre examen" que luego será la "libertad de conciencia".

  • Autonomismo moral. Se relativiza la ética y se subjetiviza el juicio moral. En el fondo el liberalismo esconde un gran escepticismo respecto de la verdad. El valor absoluto deja de ser el Ser (la Verdad) para pasar a la Libertad.

  • La bondad natural del hombre. Antropológicamente, el liberalismo postulará con Rousseau la teoría del "buen salvaje" y extrapolará el mal de la sociedad.

  • El racionalismo laicista. La verdadera fuente de luz y progreso será la razón y no la fe.

  • El utopismo o la creencia en el nuevo paraíso terrenal. La idea de un estadio feliz se traslada del comienzo de la humanidad al futuro. Pero esto exige un nuevo mesianismo. Y ese mesianismo tienen un motor: La Libertad. Cuando el hombre sea libre e instruido podrá construir "el paraíso de aquende". Es el "despotismo ilustrado" del liberalismo. Así se expresa su utopismo agresivo, típico de las ideologías modernas.

  • El contractualismo social. Lo social no es una realidad natural en el hombre. Se origina en un contrato.

  • El democratismo. Si los hombres son iguales y naturalmente buenos, si al origen de la sociedad hay simplemente un contrato, es obvio que nadie puede arrogarse el poder político. Pero la sociedad no hoy por hoy no puede existir son gobierno, y por lo tanto sin poder o soberanía política.

La palabra liberalismo es multívoca y encubre una serie de contenidos de carácter político, social y económico, que muchas veces nuclea a hombres que se encuentran en posiciones totalmente discrepantes.

Hay un liberalismo filosófico, liberalismo económico, liberalismo político, neo-liberalismos. En la Historia de las ideas y de las realizaciones políticas argentinas, en la década del 80, se enfrentaron un tipo de liberalismo laicista sostenido por Eduardo Wilde; y otro tipo de liberalismo sostenido por Estrada, Achaval Y Goyena, muy distinto por cierto, al primero.

CAPÍTULO 2

Liberalismo en nuestro país

Trasladando el tema del liberalismo a nuestro país podemos decir llega como una influencia de Europa. Es por eso que es necesario, en este capítulo, hablar de cómo llega el liberalismo a México.

El término liberal, tiene muchos significados en nuestro lenguaje, sin embargo, en lo que nos interesa podemos decir que tiene fundamentalmente dos: aquél que concibe a la soberanía como un atributo del pueblo o de la nación, en lugar de la soberanía real, de donde se deriva la democracia como forma de gobierno en lugar del absolutismo y, de igual forma, el que propone el reconocimiento expreso de los derechos humanos a través de declaración con validez jurídica positiva, lo que se origina en la necesidad que se plantea de la defensa de las libertades individuales ante los abusos del poder absoluto, de ahí también que propusiera un control a ese mismo poder político, primero con el principio de legalidad en el actuar y después con la división de poderes.

Todo ello era lo que propugnaba aquel primer liberalismo político, constitucional y democrático, ya que en la Constitución se contienen todos esos valores jurídico-políticos. En ese sentido es que se habla de bienio o trienio liberales para designar los espacios temporales en que estuvo en vigor la Constitución de Cádiz en el mundo hispánico. Hasta aquí todavía no podemos hablar de binomio liberalismo-conservadurismo, pues, en esta primera acepción, el liberalismo se plantea como sinónimo de constitucionalismo, como opuesto al absolutismo o al despotismo.

En un segundo momento, ya avanzado el siglo XIX, se dio un liberalismo como alternativa política al conservadurismo. Es a este liberalismo al cual nos vamos a referir a lo largo de este tema, pues es ese en el que encontramos a un Mora, Gómez Farías, Lerdo de Tejada, Juárez y a todas ese gran generación de hombres públicos que se hicieron en torno a "La Gran Década Nacional", o sea de 1857-1867, que hicieron de la secularización de la sociedad su principal anhelo político, junto con la defensa de las libertades individuales.

El período que estamos analizando, no sólo atañe a lo económico, sino también a la formación de un Estado nacional en México. La anarquía que existía en este momento tiene razones de ser: la lucha entre lo viejo y lo nuevo. Son las estructuras coloniales que pretenden todavía subsistir y se debaten ante los ataques de las clases emergentes que buscan un cambio hacia el capitalismo.

Pero, no está en cuestión sólo llegar al capitalismo sino a un tipo de éste: el capitalismo propio de un país dependiente inmerso en la división internacional del trabajo. Tenemos entonces que entre el Estado colonial semifeudal y el nacional burgués consolidado existe un período de formación: la etapa de 1821 a 1854.

La lucha por el poder y por el tipo de gobierno que se desea, encarna en los grupos y clases sociales que existen en ese momento y se van formando según el desarrollo de la economía.

En el siglo XIX mexicano, las diferencia en torno a la forma de gobierno, el tipo de gobierno y las leyes que de él emanan no eran más que la expresión, en el terreno político, de las divergencias existentes entre las clases sociales que entonces representaban las opciones al desarrollo de nuestro país.

La irrupción violenta de las masas a raíz de la guerra, dividieron las clases políticas que se habían formado: poco a poco los gachupines son desplazados del poder en varios niveles, mientras que los criollos se dividen entre quines poseen minas y son grandes comerciantes y quienes hacen negocios prestando dinero al gobierno. Uno de los problemas más serios en la formación del Estado es el hecho de que la lucha se planteaba entre un sector antes dominante y ahora débil, frente a uno nuevo y más pujante pero aun en principios.

Antes de la llegada de Iturbide al trono y aun después, los sectores colonialistas (clero, gachupines, el ejército y los terratenientes criollos) luchaban con las banderas monárquicas. Pero al caer el Emperador, la monarquía estaba desprestigiada, quedando la República como forma de gobierno idónea. Los grupos colonialistas optaron por una forma de gobierno parecida a la monarquía: el centralismo. La alianza entre la Iglesia y el ejército, ambas instituciones jerarquizadas y centralistas, nos explica mejor el por qué de su militancia en el centralismo republicano.

La lucha se dio durante los primeros años del México independiente, a través de las logias masónicas, que actuaban como partidos políticos, agrupando a las dos tendencias en pugna. Por un lado la del rito escocés y por el otro la del rito yorkino. En general, dentro de la primera se encontraban los gachupines y aristócratas criollos, que veían en Europa el modelo a seguir, sobre todo en cuanto a las monarquías avanzadas. Por su parte la logia yorkina agrupaba a los federalistas y liberales, "el partido del progreso", aun con su admiración por las instituciones estadounidenses. Con la decadencia de las logias debido a los cambios que se gestaban, así como a sucesos políticos como la expulsión de los españoles, los dos grupos fueron cambiando de denominación. Uno el tradicional, heredero de la colonia, se fue denominando "partido del orden". Frente a éste creció el "partido del progreso".

Radicales contra "gente decente", orden contra progreso, yorkinos contra escoceses, en realidad son sólo nombres que significan la formación de dos grupos que finalmente pasaron a la historia como conservadores y liberales.

Antes de empezar a hablar de los proyectos de ambos grupos, de sus principales representantes y de su ideología, hablemos un poco de la Primera República Federal, ésta comprende la etapa de 1824 a 1835, es decir, desde el establecimiento de la Constitución Federal y la elección de Guadalupe Victoria, hasta que Santa Anna proclama en 1835 la República Centralista.

Los primero años de la República Federal verán una lucha cada vez más enconada entre las dos logias masónicas, ahora firmemente establecidas: escocesa y yorkina. Empezarán también los famosos créditos ingleses y como consecuencia el crecimiento de la deuda exterior mexicana. Ocurren también varios problemas internacionales, como el intento de reconquista española encabezado por Isidro Barradas en 1829, así como los inicios de la independencia texana.

Prosiguen las conspiraciones españolas, hasta que la encabezada por el padre Arenas es descubierta. Este hecho provoca un fuerte movimiento antiespañol manipulado por los yorkinos. El resultado es la primera expulsión de los españoles en 1828.

En fin, la Primera República Federal verá nacer el federalismo, concluir el período constitucional de nuestro primer presidente, así como el primer golpe de Estado con la imposición de Guerrero y el arribo al poder de Santa Anna.

Creemos también conveniente hablar de la Primera Constitución Federal. El 4 de octubre de 1824 se publica la Constitución Federal, que entre otros puntos establecía la forma de gobierno federalista, semejante a la de Estados Unidos.

En esta Constitución el poder legislativo se depositaba en dos cámaras, en tanto que el ejecutivo quedaba integrado por un presidente y un vicepresidente, quienes durarían en su cargo cuatro años.

La Constitución fue muy importante aunque llena de contradicciones: había intolerancia religiosa en contraste con la libertad de pensamiento y de expresión, así como el mantenimiento de fueros y privilegios del clero y el ejército en contraste con el principio de igualdad ante la ley.

En ese documento constitucional se abolía la esclavitud y se incorporaba a los indígenas a la categoría de ciudadanos.

CAPÍTULO 3

Principales representantes de los liberales

Nos parece adecuado incluir algunos datos biográficos de los principales representantes del liberalismo mexicano.

Como principal representante encontramos a José María Luis Mora, partidario de la enseñanza laica, intentó desligar la educación del clero. Se distinguió además por su empeño en lograr que todos los habitantes de México tuvieran acceso a la educación. De talante liberal, consideraba que los métodos de enseñanza podían transformar la conciencia cívica de las nuevas generaciones. Tuvo que luchar contra los conservadores, que se oponían a sus novedosas ideas. Pese a ello, pudo formular un plan de estudios vanguardista y fundar el Colegio de Ideología, que pretendía orientar racionalmente la mentalidad mexicana.

El zapoteca Benito Juárez personificó durante el tercer cuarto del siglo XIX el liberalismo reformista y laico mexicano desde su preeminencia política y desde su propia capacidad de atracción de las masas de su país opuestas al conservadurismo reaccionario. Considerado indiscutible representante del reformismo liberal de su país que se vio obligado a combatir los intentos anticonstitucionales de las fuerzas conservadoras. Fue elegido presidente de la nación en dos ocasiones. Su principal labor fue la aplicación de reformas liberales, como, por ejemplo, la separación entre la Iglesia y el Estado.

Melchor Ocampo, En el Congreso Constituyente de 1842 defendió al federalismo. Al asumir Juárez la presidencia, se le encomendó la secretaría de Gobernación, así como las de Hacienda y Relaciones. Liberal del grupo radical, firmó el discutido Tratado MacLane-Ocampo y participó en la elaboración de las Leyes de Reforma. Retirado de la vida pública, fue aprehendido y fusilado en Tepeji del Río (Querétaro), por orden del general conservador Leonardo Márquez, durante la guerra de Reforma.

Santos Degollado, desempeñó distintos cargos relacionados con el mundo cultural y educativo del estado de Michoacán, hasta que en 1854, tras ser desterrado a una pequeña localidad de San Luis Potosí por el dictador Antonio López de Santa Anna, debido a sus reconocidas ideas federalistas, pasó a luchar contra éste y junto a las fuerzas encabezadas por Benito Juárez.

Valentín Gómez Farías, es uno de los más importante representantes del liberalismo mexicano, las reformas radicales de signo liberal que llevó a cabo, como la libertad de prensa o la abolición de los fueros y privilegios eclesiásticos le granjeó la oposición de los conservadores. Dirigió el proceso que se conoce como la primera Reforma Liberal, abolió la pena de muerte, creó la Dirección de la Instrucción Pública, impulsó el sistema lancasteriano de enseñanza y decretó el establecimiento de la Biblioteca Nacional.

Los mencionados anteriormente son los principales representantes del liberalismo, pero no debemos olvidar a quienes iniciaron con ésta ideas como lo fueron Hidalgo, Morelos, Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, entre otros.

CAPÍTULO 4

Ideología liberal

En éste capítulo trataremos de explicar la ideología liberal, pero, para que el tema sea mejor entendido, consideramos conveniente incluir la ideología de los conservadores.

Los principios proclamados para mantener vigente la sociedad colonial y semifeudal recibieron el nombre genérico de conservadurismo. Esta corriente tenía sus raíces en el pasado colonial; rendía culto al despotismo y a la validez universal del dogmatismo y la verdad absoluta de la religión católica y el monopolio de la Iglesia sobre la educación. En el fondo nunca dejó de ser monárquica en sus ideas, aunque la realidad política le hizo disimular, escudándose en la republica centralista.

El liberalismo mexicano se había nutrido de fuentes más modernas: la Ilustración y el enciclopedismo y los pensadores avanzados del siglo XIX, los norteamericanos como Jefferson y Franklin, los economistas clásicos ingleses y en general la experiencia histórica de la independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa.

Alguno de los puntos más sobresalientes de la ideología liberal fueron:

  • Libertad de expresión y pensamiento

  • Soberanía popular

  • República federalista

  • Educación laica y científica

  • Separación de la Iglesia y el Estado

  • Abolición de fueros y privilegios

  • En lo que respecta a sus posiciones económicas, aunque apoyaran al librecambismo (que supone la no intervención estatal en la economía, y por lo tanto, la libertad absoluta de industria, comercio y de todas las actividades económicas), estaban muy lejos de ponerlo en práctica.

En general, podemos decir que, la clave para diferenciar unos de otros esta en la asunción de una postura política basada en la postura cristiana por parte de los conservadores, y como consecuencia de esto la propuesta respecto al las relaciones entre la Iglesia y Estado, junto con la secularización de la sociedad con toda aquella enorme cauda que ello traería consigo, esencia del pensamiento liberal mexicano.

Durante la Ilustración se plantearon una serie de nuevos principios que vendrían a normar las relaciones entre el poder público y los particulares; se planteó una nueva concepción de lo que debería ser ese mismo poder público; ahí fue donde surgió la idea de ese derecho público como lo contemplamos en la actualidad.

Cuando en 1821, nuestra patria consumó su independencia se planteó la primera polémica respecto a la forma de gobierno que se debería adoptar y se presentaron las primeras dos opciones: monarquía-república y centralismo-federalismo, pero siempre basándose en los principios constituciones invocados.

Hasta ese momento no podemos hablar de liberales y conservadores, Menos de federalistas y centralistas, los cuales se reunían en torno a las dos logias hasta entonces establecidas en México: yorkinos y escoceses, en donde se fueron fraguando los grandes postulados políticos, consolidando todo un pensamiento político.

Podemos decir que la piedra angular que indica el surgimiento de esa gran polémica nacional, se presenta a partir de dos ideas fundamentales: la necesidad de consolidar al estado nacional mexicano y la influencia del pensamiento enciclopedista francés.

Es en ese momento cuando la cuestión eclesiástica va a representar la primera prioridad, ya que era demasiado trascendente para esos grandes hombres, ya que consideraban que sus consecuencias eran inmensas en la vida pública del país, pues lo liberales veían en la Iglesia el principal obstáculo para la consolidación del Estado, porque la Iglesia gozaba de los mayores privilegios y el mayor poder en el Estado, y las ideas liberales se contraponían a las de la Iglesia.

CAPÍTULO 5

Los proyectos de nación que propugnaban liberales y conservadores

Un aspecto distintivo muy importante de las luchas políticas es que el pueblo no participa en ellas, tal como lo había hecho masivamente en la Guerra de Independencia o como lo hará en la Intervención Francesa.

Así, las luchas por el poder se plantearon desde el principio como pugnas entre dos sectores minoritarios de la población. Además que entre éstos había una serie de coincidencias.

Tenemos entonces que liberales y conservadores con todo y sus diferencias, tenían puntos coincidentes en cómo querían formar al país que dominaban:

  • Que la base de la nación la constituyeran los propietarios de la tierra.

  • La no intervención del Estado en la economía.

  • Que la dirección del país la encabezara sólo un pequeño grupo privilegiado, marginando así la mayor parte de la población.

En términos generales podemos decir que las vanguardia políticas tanto de liberales como de conservadores, aunque fueron cambiando en varios puntos, respondieron a dos concepciones diversas del desarrollo económico.

Los conservadores buscaban el crecimiento sin tocar la estructura de propiedad, dado que ello lesionaba sus intereses; abogaban por un proteccionismo estatal al comercio, a la industria y a la economía. Consideraban que era posible llegar al capitalismo mediante la evolución gradual de los grandes terratenientes a burgueses capitalistas. Creían que se podía promover la moderna industria nacional, si bien no para competir en el mercado internacional, sí con miras al interno.

Los liberales creían necesario iniciar el desarrollo por la agricultura. Ahí precisamente chocaban con sus adversarios ya que habría que romper la vieja estructura de propiedad (Iglesia, terratenientes laicos y aristócratas). Se precisaba una reforma agraria que terminara con formas de propiedad precapitalistas que impedían el desarrollo del mercado interno.

De esta manera, no sólo el latifundio eclesiástico sino también las tierras de las comunidades indígenas estaban destinadas a desaparecer. Los liberales creían en el librecambismo y la abolición de trabas al desarrollo del mercado interno.

CAPÍTULO 6

Trascendencia de la Reforma Liberal de 1833

En 1832, Santa Anna se levanta en armas contra Bustamante, a quien logra derrocar. Queda provisionalmente en el poder Manuel Gómez Pedraza, a quien habían desconocido en la rebelión de Guerrero. Al ser electo Santa Anna como Presidente y Valentín Gómez Farías como Vicepresidente, Santa Anna se ausenta para establecerse en una Hacienda en Veracruz.

Es aquí cuando Valentín Gómez Farías intenta lo que ha pasado a la Historia como la "reforma de 1833". De alguna manera, la reforma de 1833 será el parteaguas entre la primera República Federal y el centralismo. Pero ésta no es sólo su importancia, ya que es el antecedente de la obra que más tarde cristalizará Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada.

Aunque Valentín Gómez Farías es el ejecutor y principal responsable de la reforma, en realidad el verdadero cerebro de la misma es el Dr. José María Luis Mora, quien sintetiza así el programa reformista de 1833:

  • Libertad absoluta de opiniones y supresión de las leyes restrictivas de prensa.

  • Abolición de los privilegios del clero y de la milicia.

  • Supresión de las instituciones monásticas y de todas las leyes que atribuyen al clero el conocimiento de negocios civiles, como el contrato de matrimonio, etc.

  • Reconocimiento, clasificación y consolidación de la deuda pública; designación de fondos para pagar su renta y de hipotecas para finiquitarla.

  • Medidas para hacer cesar y reparar la bancarrota de la propiedad territorial para aumentar el número de propietarios territoriales, fomentar la circulación de éste ramo de la riqueza pública y facilitar medios de subsistir y adelantar a las clases indigentes, sin ofender ni tocar en nada el derecho de los particulares.

  • Mejorar el estado moral de las clases populares eliminando el monopolio del Clero en la educación pública, difundiendo los medios de aprendizaje e inculcando los deberes sociales.

  • Abolición de la pena capital para todos los delitos políticos y aquellos que no tuviesen el carácter de un asesinato premeditado.

  • Garantía de integridad del territorio por la creación de las colonias que tuviesen de base el idioma, usos y costumbres mexicanas.

Santa Anna que años atrás se había pronunciado por la república, ahora como instrumento de los conservadores, echará por tierra el proyecto reformista, pues aprovecha el descontento de los enemigos de las reformas, quita a Valentín Gómez Farías y decreta la República Centralista en 1835.

En realidad, en ese momento no existían las condiciones necesarias para realizar cambios tan importantes en la estructura económica y social del México independiente.

Será más de dos décadas después cuando la siguiente generación liberal, una vez que elimina a Santa Anna como dictador, lleva a cabo estas transformaciones a costa de una sangrienta guerra civil.

Capítulo 7

Los principales triunfos del liberalismo

En este capítulo hablaremos de los principales logros del liberalismo hasta llegar a la Constitución de 1917. Hablaremos de la Constitución de 1824, la de 1857 y de las leyes de reforma.

En la Constitución de 1824 había intolerancia religiosa en contraste con la libertad de pensamiento y de expresión, así como el mantenimiento de fueros y privilegios del clero y el ejército en contraste con el principio de igualdad ante la ley.

En ese documento constitucional se abolía la esclavitud y se incorporaba a los indígenas a la categoría de ciudadanos. Además de que consagra la forma de gobierno republicana y la división entre el poder central y el de los estados, es decir, el federalismo.

En la Constitución de 1857, encontramos la tendencia liberal muy marcada, entre lo que más destaca de esta constitución fue la inclusión de un catálogo de derechos del hombre entre los que destacan: las libertades de expresión, culto, tránsito, aportación de armas, imprenta, trabajo, entre otras. Se consagra la forma de gobierno republicana, el federalismo, y se establecen las bases de una verdadera organización en el país.

Desafortunadamente desde el inicio de su vigencia, tuvo muchos opositores que consideraban que no se podía gobernar sustentados en ella, además de que no pudo establecer la paz en el país ya que se dieron muchos brotes de violencia.

Los conservadores, al ver la situación desconocen la Constitución y al Presidente Constitucional Lerdo de Tejada, por lo que Juárez asuma la presidencia de la República e inicia su lucha por restablecer la Constitución de 1857, mejor conocida como Guerra de Reforma o de los Tres Años.

Hablando de la Guerra de Reforma, podemos decir que casi todo el tiempo estuvo dominada por los conservadores pero en la batalla final, pierden y es así como Juárez restablece la Constitución de 1857, en donde se busca la inclusión de las Leyes de Reforma, entre las cuales destacamos:

  • Nacionalización de los bienes eclesiásticos.

  • Supresión de la propiedad comunal de los indígenas

  • Establecimiento de la tolerancia de cultos,

  • El matrimonio

  • El Registro Civil

  • La secularización de los cementerios.

Otros de los ordenamientos que nacen con el liberalismo son: Acta Constitutiva Y De Reformas De Los Estados Unidos Mexicanos, mediante su aplicación se restauró el sistema federal de gobierno y se declaró vigente, con algunas reformas, la Constitución de 1824. Fue aprobada el 21 de mayo de 1847.

Aunque durante el Imperio de Maximiliano, predominaban los conservadores en el poder, el Estatuto Del Imperio que expidió el Emperador, más que ser de tendencia conservadora como se esperaba tuvo una tendencia liberalista, lo único que discordaba era la forma de gobierno ya que en éste se establecía la Monarquía.

El 10 de abril de 1865 expidió el emperador Maximiliano I el Estatuto Provisional del Imperio Mexicano, que en cierta forma anticipó un proyecto de constitución, sin llegar a establecer un régimen constitucional, y depositó en el Emperador la soberanía. Su vigencia fue casi nula.

Refiriéndonos a la Constitución de 1917, podemos decir que este magno cuerpo de leyes, producto de la Revolución Mexicana, conservó las garantías individuales establecidas en la Constitución liberal de 1857. La forma de gobierno continuó siendo republicana, representativa, democrática y federal. Se mantuvo la división de poderes en legislativo, ejecutivo y judicial.

Bibliografía

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  • 2. Gallo Tirado, Miguel Ángel, Historia de México 1, De los Aztecas al Triunfo de la República, Ed. Quinto Sol, México, 2003, pp. 85-89

  • 3. Gallo Tirado, Miguel Ángel, Historia de México 2, De los liberales al EZLN, Ed. Quinto Sol, México, 2000, pp. 30-37.

  • 4. Margadant S, Guillermo Floris, Introducción a la Historia del Derecho Mexicano, Ed. Esfinge, Décima edición, México, 1993, pp.172-183.

  • 5. Historia del Derecho Mexicano, Soberanes Fernández, José Luis, Ed. Porrúa, Octava edición, México, 2001

  • 6. Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2003. © 1993-2002 Microsoft Corporation.

  • 7. Barboso Estrada, María Cristina, Hagg y Saab, Guillermo, Un Bosquejo de la Historia de México, De la Prehistoria al milagro mexicano, Ed. Addison Wesley Longman de México, México, 1998, pp. 197-200.

 

 

Autor:

Claudia Andrea Sánchez Maciel

 


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