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Charlas diarias de seguridad




Enviado por pedro quijano



Partes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9

  1. Prefacio
  2. Advertencia
  3. Cómo servirse de las charlas diarias de
    seguridad
  4. Charlas

Esta colección de "CHARLAS DIARIAS DE SEGURIDAD"
representa algunas de las cosas que el Supervisor puede presentar
a su personal para adelantar campañas contra los
accidentes laborales.

En estas charlas se han acentuado los aspectos de
carácter general y de conducta personal de los
trabajadores, porque consideramos que, a pesar de tratarse de
asuntos y ocurrencias obvias, es conveniente recalcarlos en toda
campaña de seguridad.

Además; se han seleccionado algunas con el
propósito de ayudar a reducir los accidentes que ocurren
en:

  • El manejo de carga

  • Caídas de las personas

  • Máquinas y equipos
    eléctricos

  • Electricidad

  • Incendios

  • Manejo defensivo

Estas son las causas más importantes de
accidentes y lesiones de trabajo, según la experiencia y
para cumplir nuestro deseo de aumentar la defensa contra las que
constituyen la mayor amenaza de lesión y daño que
existe hoy en el trabajo.

No es necesario conservar el orden riguroso de estas
charlas, sino que deben utilizarse de acuerdo con las necesidades
que presente la realidad misma de la empresa y los oficios que se
desempeñan, sirviéndose de la oportunidad para su
mejor resultado.

Señor Supervisor:

Como la seguridad es el programa de los trabajadores,
las reuniones deberán ser conferencias en las cuales
participarán activamente, discutiéndose problemas
de importancia para todos.

Pero en seguridad, como en todo, hay varias clases de
reuniones: algunas son buenas; algunas son malas; algunas peores
que si no hubiera habido reunión.

No se trata simplemente de reunir a la gente y decirles:
"compañeros, se están presentando algunos
accidentes que nos están fastidiando. Deben tener
más precaución. Tengan presente que hay que hacer
seguridad. No lo olviden. Hasta luego".

Ni tampoco ponerse a divagar sobre un tema, vacilar y
tartamudear, hablando de generalidades y de la importancia de no
accidentarse.

No canse a sus oyentes con largos discursos con los
cuales al finalizar han quedado peor enterados que
antes.

Las reuniones así son un fracaso, porque nadie
participa, excepto usted, obteniendo como resultado que nadie
contribuye al planeamiento de problemas o con sugerencias que
ayuden a resolver los problemas existentes.

Son un fracaso porque usted no está preparado
para enseñar ni la gente para aprender. Para esto
también existe una técnica simple:

Realizar una charla en la que todos participen requiere
cierta habilidad:

1. Prepare su charla 3. Obtenga
participación

2. Use la demostración 4. Use ayudas
visuales

Probablemente al principio tenga que llamar la
atención de la gente y estimularla a hacer preguntas o
sugerencias para poner las cosas en marcha, pero con la
práctica se interesarán. Para entonces
estarán aprendiendo juntos: usted el arte de manejar una
reunión y ellos como participar activamente.

Sin embargo, usted hará el tonto si habla mucho
de seguridad y no hace al mismo tiempo algo
práctico para corregir las condiciones y los actos
inseguros. Hay que hacer algo más que predicar: practicar
personalmente la seguridad, demostrar con actos que se cree en lo
que se dice.

Estas charlas semanales le darán la oportunidad
de tratar con sus trabajadores sobre asuntos específicos
del oficio y al mismo tiempo crear una conciencia que
contribuirá al éxito de sus labores.

Estas charlas de seguridad de cinco minutos, han sido
preparadas por el Consejo Interamericano de Seguridad (CIAS),
para el uso de Supervisores, especialmente. Han sido escritas por
hombres que tienen años de experiencia en el campo de la
seguridad, poniendo así esa experiencia al servicio de
todos aquellos que deseen utilizarla provechosamente.

PREPARANDO LA REUNION PARA LA CHARLA DE
SEGURIDAD

1. Programe la reunión por lo menos con una
semana de anticipación, de forma que tenga la oportunidad
de familiarizarse con el tema que se va a discutir. Usted debe
ser capaz de presentar la charla de una manera convincente,
sin leerla, con sus propias palabras.

2. Verifique la reunión directamente en el
taller. El espacio para sentarse no es absolutamente necesario,
porque las reuniones son cortas, pero compóngaselas de
manera que todos puedan verlo y oírlo
fácilmente.

3. Reúna de antemano todos los materiales que
intenta usar en la reunión (carteles, literatura de
reparto, tarjetas, etc.) Cuando sea posible utilice el equipo
existente para ilustrar sus puntos de vista. Por ejemplo, mangos
rotos de martillos, herramientas deterioradas para demostrar como
pueden causar accidentes, extintores de incendio, elementos de
protección personal para demostrar su uso
apropiado.

COMO DIRIGIR ESTA REUNION

  • 1. Celebre una reunión de charla de
    seguridad cada semana.

  • 2. Limite cada una de las charlas a cinco
    minutos (en lo posible).

3. Empiece la reunión felicitando a sus
trabajadores por alguna buena labor reciente o haciéndoles
una crítica constructiva en tono amistoso.

4. Dicte la charla en sus propias palabras, con sus
propios ejemplos.
Para cada charla lleve sus apuntes o tenga
a mano este folleto para consultas o referencias fáciles,
pero no lo use sino exclusivamente para recordar o esquematizar
lo que usted debe decir en su propio lenguaje.

5. Haga que la gente participe. El
propósito de estas charlas es hacer que los trabajadores
piensen sobre los problemas de seguridad. Una de las mejores
maneras de obtener esto es convertir la charla en una
discusión. Haga que nombren y señalen los riesgos y
los remedios que puedan ponerse. Estimúlelos para que
presenten sugerencias que mejoren las condiciones de seguridad de
su departamento.

OTROS ASUNTOS QUE SE PUEDEN TRATAR EN LA
REUNION

Revise las lesiones que se hayan sucedido durante la
semana anterior.

Discuta:

  • 1. Cuál fue la lesión

  • 2. Cómo ocurrió

  • 3. Cómo pudo haberse
    prevenido

Revise las violaciones a la seguridad notadas durante la
semana pasada.

Discuta:

  • 1. La naturaleza de las violaciones

  • 2. El peligro que representan

  • 3. Haga crítica constructiva (no
    critique a nadie indicándolo por su nombre delante del
    grupo)

  • 4. Revise el trabajo planeado para la semana
    entrante.

Discuta:

  • 1. Riesgos con los cuales se debe tener
    cuidado

  • 2. Equipo de seguridad que debe
    usarse

  • 3. Procedimientos que deben seguirse

CHARLA N° 001

LA UNIÓN HACE LA
FUERZA

Aunque la mayoría de nosotros tenemos nuestro
trabajo, una tarea específica que nos han encomendado, es
decir, trabajamos más o menos independientes, durante las
ocho horas que pasamos en la planta hay innumerables ocasiones en
que tenemos y necesitamos trabajar dependiendo de los
demás. No importa cuál sea nuestra tarea siempre
forma parte de una labor conjunta que llevamos a cabo en nuestra
planta.

De buenas a primeras, el decir así, a secas, que
todos ustedes tienen que trabajar juntos, puede parecer un poco
extraño. Pero no lo es. Todo lo que les estoy diciendo es
que siempre tratemos de trabajar pensando en los
demás.

Por ejemplo, si cuando están trabajando en una
tarea particular, ven a un compañero que está
levantando un peso demasiado pesado, deben acercarse a él
y ofrecerle una mano, a no ser que en ese momento estén
trabajando en algo y no puedan dejarlo.

Quiero que algunos de ustedes piensen en algunas formas
en que pueden ayudarse durante el día. (El supervisor
que da la charla anima a los trabajadores a que den algunos
ejemplos, y a continuación, les agradece sinceramente su
participación).

Los ejemplos que han dado ustedes son muy valiosos,
tratemos todos de ponerlos en práctica cuando se nos
presente la ocasión. Yo quiero hablar también sobre
otros casos particulares en que podemos trabajar juntos. Por
ejemplo, pensemos en el mantenimiento. Generalmente, cuando
pedimos prestado un equipo o una herramienta en particular, que
necesitamos, bien sea del almacén de herramientas o de un
compañero de trabajo, lo devolvemos tan pronto como
finalizamos nuestra tarea (especialmente si hemos firmado alguna
tarjeta). Pero si por mala fortuna o mal uso se nos deteriora la
herramienta, ¿somos sinceros en admitir que la hemos
deteriorado e informamos el deterioro pare evitar que la
siguiente persona que la vaya a usar se lesione?

Yo sé que la mayoría de ustedes cuando ven
la colilla de un cigarrillo encendida en el piso del taller, del
comedor, del cuarto de baño, etc., la apagan con el pie,
ya que saben muy bien el peligro de incendio que una colilla
puede crear. Pero más de una vez se ha dado el caso de un
trabajador que declaró después de un incendio que
él había visto la colilla encendida, pero que como
él no la había tirado, no creyó que era su
responsabilidad apagarla.

Una de las mejores formas en que podemos trabajar en
equipo, es manteniendo nuestra área de trabajo siempre
limpia y ordenada. Piensen por ejemplo en los trastornos y tiempo
perdido que ocasionan al trabajador del turno siguiente que tenga
que trabajar en la misma tarea y en el mismo lugar en que ustedes
lo hacen, si dejan todas las herramientas desordenadas, los
materiales tirados por el suelo, el piso lleno de basura, etc.
Piensen en el tiempo que tendrá que emplear ese trabajador
en ordenar y limpiar el desorden dejado por ustedes.

Vamos a mirar este tema del orden y la limpieza desde un
ángulo un poco diferente. Piensen que en un momento
determinado necesitan ayuda inmediata de alguien, por ejemplo,
necesitan un martillo, y le gritan a un compañero,
"¡alcánzame ese martillo inmediatamente!". El
compañero quizás viene enseguida en su ayuda, pero
si ustedes habitualmente tienen su lugar de trabajo desordenado,
empleará cinco minutos en buscar el martillo y para
entonces ya será demasiado tarde. Ustedes saben muy bien a
lo que me refiero. Pidan ayuda, la persona a la que han pedido
ayuda no puede encontrar lo que ustedes quieren, ustedes se ponen
de mal humor, la otra persona se malhumora, y no sacan nada en
limpio.

El trabajar en equipo significa estar siempre
conscientes de que nuestra tarea en particular es un
eslabón en la cadena de producción de la planta, y
que nuestra tarea y la de los demás compañeros
están íntimamente unidas, por lo cual tenemos que
auxiliarnos en todo momento, siempre que lo
necesitemos.

Como en cualquier otra actividad humana, en nuestra
planta también – y quiero que no se olviden nunca de esto,
la unión hace la fuerza.

CHARLA N° 003

EL AGUAFIESTAS

¿Cuál es su idea de un aguafiestas?
¿Qué es lo que ve mal en la gente? ¿A
quién le gustaría enviar a Siberia, si pudiera, con
pasaje de ida solamente?

Supongo que todos contestaríamos estas preguntas
de manera diferente, pero… déjenme decirles cual es la
clase de individuo a quien yo no quisiera tener en el
departamento por todo el oro del mundo. Es el trabajador que hace
su tarea en tal forma que propicia los accidentes.

¿Han ido a una fiesta alguna vez con un amigo que
tiene que llevarlos de regreso en su automóvil y que
inmediatamente después de llegar y antes de que ustedes
hubieran terminado su primer trago ya se había tomado
tres, por no decir cuatro? Puede que sea una persona
magnífica. Puede contar historias graciosas, animar la
fiesta, bailar magníficamente. Puede ser muy amable con
las señoras y hasta prestarle al amigo algunos billetes
pare sobrevivir hasta el próximo día de
pago.

Pero cuando llega el momento de regresar a
casa y lo ve como camina hacia el automóvil, lo
único que desea en ese momento es que suceda algún
milagro pare no tener que irse con él. Saber por
anticipado su falta de sentido común en ese momento
pondrán en peligro su vida.

Un individuo no tiene que estar borracho en el trabajo
pare poner en peligro la vida de los demás. Puede ser un
gracioso, un distraído, o un especialista en acortar el
camino. Estas debilidades pueden transformar a cualquiera en una
amenaza.

A todos nos molesta estar cerca de alguien que no
solamente arriesga su vida sino también la nuestra.
Entonces, pare ser honestos con nosotros mismos y con el resto de
la humanidad, ¿no será conveniente hacernos un buen
examen pare ver si nosotros no adolecemos de la misma
falta?

Los anuncios comerciales dicen que el mal olor, mal
aliento, o los ojos irritados, son los motivos por los cuales no
gustamos a la gente. Pero me atrevo a decir que sí cuando
llegamos al trabajo notamos que son muchos los que nos evitan, si
en sus caras se refleja cierto temor cuando nos miran, es tiempo
que nos detengamos a pensar que parte tenemos en los accidentes
que están sucediendo últimamente.

Si al hacer un examen minucioso nos damos cuenta que
estamos corriendo riesgos innecesarios y haciendo poner los pelos
de puntas a los que están cerca, es el momento de empezar
a pensar seriamente en que después de todo
seguridad es algo que también nos
concierne a nosotros.

Hasta ahora hemos ignorado, por un motivo u otro, las
reglas de seguridad; la verdad que no nos hemos preocupado por
usar el equipo de protección personal, y las charlas que
nos dan regularmente son una buena oportunidad pare descansar un
rato, después de todo tenemos suerte, ya que un descanso
de vez en cuando no le viene mal a nadie, me estoy refiriendo a
los descansos que salen de la rutina. Está bien que
haciendo todas estas cosas no le hacemos ningún
daño a nadie, o por lo menos no le hemos hecho daño
a nadie hasta este momento, pero . . . si, es verdad, la semana
pasada no fue nada agradable ver al muchacho que opera la
perforadora cuando lo llevaban al hospital, y había
llegado tan contento por la mañana. Dicen que siempre
reía de este asunto de la
seguridad
. La verdad es que no se sabe si
podrá volver a reírse ya que según
comentaron su estado es grave.

Tal vez sea mejor empezar a pensar seriamente que
después de todo si la compañía gasta tanto
dinero, e insiste tanto en esto de la seguridad, no será
porque les guste tirar el dinero, deben tener una buena
razón para insistir tanto.

Empezando a respetar todo lo relacionado con la
seguridad le devolverá el respeto y la confianza que, sus
compañeros tenían para con usted. Podrá
empezar a protegerse a sí mismo y a los demás y en
esta forma contribuir en forma positiva al bienestar de sus
compañeros y ganarse la confianza perdida. No creo que
haya algo tan importante como gozar del respeto de los que nos
rodean. Ganemos ese respeto trabajando con seguridad.

CHARLA N° 004

CONSERVEMOS LO QUE
TENEMOS

Por supuesto que tengo derecho a sentirme
dichoso!

Tengo dos brazos, dos piernas, dos pies,
diez dedos en los pies y diez dedos en las manos. Tengo
además dos ojos. Pero eso no es todo. Todas estas cosas
están en buenas condiciones y quiero conservarlas
así.

Cuando a una persona le falta alguna parte del cuerpo o
no puede usarla correctamente, decimos que tiene un impedimento o
que esta incapacitada. ¿Saben ustedes lo que significa un
impedimento? Lo mismo que en las carreras de caballos, el
impedimento es un peso muerto que la persona o el caballo, tienen
que cargar. En el juego de golf es el sistema por el cual los
mejores jugadores tienen una desventaja en los puntos finales a
fin de que los jugadores mediocres tengan una oportunidad de
ganar.

En la vida, el impedimento significa menos dedos,
cojear, ser ciego o sordo, en fin tener un obstáculo para
realizar el trabajo diario. Hay muchas personas que rinden bien
en el trabajo a pesar de tener un impedimento. Pero, es indudable
que estas personas tienen que trabajar mucho más que los
demás para lograr el mismo rendimiento.

En el ambiente de trabajo moderno no hay nada que por
necesidad tenga que producir accidentes con lesiones que resulten
en incapacidades para toda la vida. Pero, en todos los trabajos,
sin excepción, pueden producirse accidentes con Iesiones
incapacitantes.

Cualquier maquinaria en movimiento puede lesionar a la
persona que no la use correctamente. Quien trate de aceitar,
limpiar, ajustar o reparar una máquina en movimiento, se
arriesga innecesariamente a quedarse manco o con una mano
inutilizada para el resto de su vida.

Al manejar cualquier objeto pesado la persona se
arriesga a sufrir una Iesión en la espalda, a menos que
haga el levantamiento con las piernas y no con la espalda; y si
la carga fuera demasiado pesada, a menos que busque quien le
ayude, sufrirá Iesiones que por mucho que lamente
después no Io ayudarán a ganarse el sustento. Las
cargas pesadas pueden magullar los pies a menos que se manejen
correctamente y que los pies estén protegidos usando
zapatos apropiados para el trabajo.

Las heridas más leves pueden infectarse a menos
que sean atendidas por el personal capacitado de la empresa
inmediatamente. Cuando se produce una infección, los
médicos a veces se ven forzados a amputar el miembro
afectado, dejando marcado al paciente para toda la
vida.

Los ojos son una de las partes más delicadas del
cuerpo. Una minúscula partícula de metal o esmeril
pueden dañarlos permanentemente. Lo mismo sucede con los
ácidos y sustancias químicas. Por eso es que en
ciertas operaciones es indispensable usar gafas
protectoras—para impedir esa incapacidad tan triste que es
la ceguera.

(El supervisor puede hablar aquí de las
tareas del departamento que requieren protección
ocular).

Pero hay muchas lesiones más que resultan en
incapacidades en la casa, en el trabajo o en los
deportes—las caídas, quemaduras, etc. No tienen por
qué ocurrir en la empresa ni en la casa, pero el hecho es
que ocurren constantemente produciendo cierto número de
incapacidades todos los años.

Si quieren evitar las incapacidades por estas causas
tengan cuidado con las cosas que puedan incendiarse o explotar y
estén al tanto del tráfico de la calle y miren bien
dónde ponen el pie al caminar.

No importa la edad que tengan, un accidente puede
desfigurarlos disminuyendo sus posibilidades de éxito. No
se sentirán contentos cada vez que se miren en el espejo y
vean el cambio operado a causa de un accidente que pudo haberse
evitado. Es algo que puede amargarlos para el resto de sus
vidas.

Recuerden bien, ustedes son quienes deben proteger los
tesoros que la naturaleza les dio. Son suyos, consérvenlos
para disfrutarlos indefinidamente y para que Ies permitan ganar
más y sentirse feliz cada día.

CHARLA N° 005

MIRAR SIEMPRE ANTES DE
ACTUAR

Hay partes del problema de prevención de
accidentes que no se pueden cubrir con reglas estrictas. Hay
condiciones en la industria que permiten que se creen situaciones
que son tan infrecuentes que parecen, por lo menos durante un
momento, totalmente nuevas e insólitas. Son, por lo tanto,
inesperadas y es difícil crear para ellas reglas
fijas.

A esta altura, el buen juicio del trabajador debe entrar
en juego. El trabajador que no puede extender sus principios de
prevención de accidentes para que cubran cada
situación a la que se enfrenta, es una amenaza para
sí mismo y para la organización de la que es
parte.

El trabajador en quien se puede confiar para que encare
cada situación precavidamente, es muy valioso para la
compañía.

Hace algunos años, ocurrió un
trágico accidente en el patio de una fábrica de
aceros. Un veterano cuya ocupación era barrer los suelos,
murió a consecuencia de un atropello. Todo el mundo en la
planta le conocía y le estimaba
muchísimo.

Un día se hallaba limpiando una plataforma a lo
largo de una vía en la que haba un vagón de bordes
bajos. Un operador de grúa trajo desde un lugar de la
fábrica un gran cajón con chatarra, lo giró
sobre el vagón de bordes bajos y lo descendió con
mala fortuna sobre el cuerpo inclinado del pobre barrendero. El
hombre fue materialmente aplastado y murió
instantáneamente.

El operador de la grúa no usó buen juicio.
El no podía ver claramente el lugar en el que estaba
colocando la caja. Supuso que allí no había nadie.
Por usar poco juicio y precaución se creó a
sí mismo una tragedia que será incapaz de olvidar
durante el resto de su vida.

No sería difícil para nosotros enumerar
varias cosas que debía haber hecho el operador.
Seguramente él también las conocía. Es casi
seguro que desde pequeño había oído el
antiguo adagio que dice "Mirar siempre antes de
actuar".

Hay demasiada gente que actúa a lo loco. Y no es
hasta que averiguan que su descuido les ha costado a ellos, y a
otros, un precio muy alto que se dan cuenta del significado del
antiguo adagio.

Si todos pudiéramos recordar que nunca debemos
arrojar un objeto pesado antes de cercioranos de que no va a caer
en los pies de alguien, que nunca vamos a tocar una pieza de
metal hasta estar seguros que no está caliente, y de que
nunca vamos a prender la mecha de un cartucho antes de
asegurarnos que no hay personas en las cercanías,
reduciríamos grandemente el número de lesiones y
muertes.

Quién más quién menos, todos hemos
actuado alguna vez en nuestras vidas sin tener en cuenta las
consecuencias de la acción imprudente que vamos a
realizar. Pero la mayoría de nosotros hemos llegado a
crearnos un hábito, quizás a raíz de una
mala experiencia, de mirar siempre antes de actuar. No obstante
hay entre nosotros quienes actúan de esta manera las menos
de las veces. Para ellos la actuación normal es la
opuesta: actúan, y después miran.

Esto, visto fríamente, puede parecer un juego
divertido. Pero si examinamos detenidamente alguno de esos
juegos, nos será fácil comprobar las consecuencias
trágicas que pueden resultar cuando se pierde en ese
juego.

Hablando de juegos me ha venido a la mente un caso que
leí hace años en una revista. "Andrés", me
acuerdo que decía el articulo, "era un hombre a quien le
gustaba jugar con su suerte. Iba por la vida sin pensar en lo que
iba a hacer el momento siguiente. A pesar de haber tenido algunas
experiencias desagradables, había llegado a sus cuarenta
años sin haber sufrido ningún percance
trágico. Pero un día la suerte le dejó de la
mano. Como siempre lo había hecho, salió por la
mañana de su garaje sin mirar cuidadosamente hacia
atrás. De repente oyó un terrible gemido.
Saltó precipitadamente de su coche y tuvo que presenciar
la escena de su único hijo, de tres años, aplastado
bajo las ruedas de su coche.

Andrés tiene ahora sesenta años y mira
siempre dos veces antes de actuar. Pero ¿necesitamos tener
una experiencia semejante para que aprendamos de una vez para
siempre la lección? . . .

Para terminar quiero recordarles otra vez ese antiguo
adagio que he mencionado ya dos veces. Quisiera que lo grabaran
profundamente en sus mentes y que lo trajeran a la memoria
siempre que fueran a emprender una acción. En deferencia a
sus familiares, a sus compañeros de trabajo, a sus
empresas y a ustedes mismos, "Miren siempre antes de
actuar".

CHARLA N° 006

SE PROHÍBE ESCUPIR

Probablemente muchos de ustedes han visto alguna vez un
aviso que dice, "Si usted escupe en el piso de su casa, hago lo
mismo aquí. Queremos que se sienta en su casa". Quienes
ponen avisos así es porque tienen un problema—hay
gente que escupe en sus locales y quieren combatir ese vicio que
es causa de incontables lesiones personales.

La mayor parte de los niños escupen mucho, porque
piensan que es elegante. Algunos adquieren el hábito y lo
mantienen durante el resto de su vida—escupen en todos los
sitios. Naturalmente, todos tenemos que limpiar nuestra garganta
a veces, particularmente si estamos constipados, pero hay una
manera urbana de hacerlo y otra reprobable.

Creo que todos estamos de acuerdo en que el escupir sin
ton ni son es un hábito sucio. El ver un esputo en el
suelo no es nada agradable. Además supone un peligro de
resbalamiento. Los esputos han sido causa de muchas
caídas. Si tuviéramos un récord completo
seguramente encontraríamos que muchas fracturas de
cráneo y otras muchas lesiones se han debido a
esto.

Hace unos días, exactamente tres y esto es lo que
me ha movido hoy a hablarles sobre este tema, leía en una
revista un caso en que un soldador murió como consecuencia
de una rotura de la columna vertebral cuando resbaló en un
esputo y cayó en una posición incorrecta. Cuando
terminé la lectura del informe, me pasó por el
cuerpo un escalofrío y pensé que el mismo
accidente, o uno similar también con consecuencias
trágicas, podría ocurrir cualquier día en
nuestra planta. Si no ha ocurrido ninguno hasta hoy es por
verdadero milagro, ya que, como todos nosotros sabemos, entre
nosotros tenemos a gente que escupe en cualquier esquina o
incluso en medio de los pasillos.

Hasta que no leí ese informe, nunca, en verdad,
me había detenido a pensar seriamente sobre el peligro en
que nos ponen a todos quienes en nuestra planta tienen el
hábito de escupir en el suelo. Por eso quiero que
después de esta charla todos salgamos de aquí con
el propósito firme de no escupir nunca en el suelo, entre
otras cosas por el peligro que supone para la integridad
física de todos nosotros, como lo acabamos de ver
claramente en ese caso fatal.

Cuando un trabajador escupe en el suelo en una planta
limpia, como la nuestra, está insultando a los
demás. Espero que ustedes también piensen
así. Están insultando a la compañía,
a sus compañeros, a toda la gerencia. Están
insultando a todo el mundo que trabaja en la planta y que no
escupen como él. La razón por lo que lo hace es
seguramente hábito mal adquirido, pero eso no es
razón para excusarlo y reprobar su conducta.

Con esto no estoy acusando a nadie en particular, aunque
todos sabemos, tanto ustedes como yo, que hay gente que escupe en
nuestra planta. Quiero que aquéllos que sean los
responsables hagan lo más que puedan para corregir ese
hábito. Todos los que no escupimos nos merecemos esa
deferencia.

Además por medio del escupir se transmiten
enfermedades. Incluso, una boca sana está llena de
gérmenes. La mayoría son de la clase inofensiva.
Pero el producto que se expectora es algo diferente. Puede estar
lleno de virus muy peligrosos, por ejemplo estreptococos. Los
médicos saben que los gérmenes de las enfermedades
no infectan a todo el mundo de la misma manera. Por ejemplo, una
persona puede tener, gérmenes en su garganta y vivir con
ellos sin producirle ninguna enfermedad. Esto es debido a que las
defensas de un cuerpo sano son capaces de evitar que esos virus
le contraigan una enfermedad. Pero la expectoración de esa
persona sana puede producirle una enfermedad a otra persona que
tenga una resistencia más baja.

Espero que esta charla sirva de punto de partida para
que los que tengan ese hábito empiecen a corregirse. Si
tenemos que desechar algo de nuestra garganta o pulmones podemos
hacerlo o bien en el cuarto de baño o en el
pañuelo, pero nunca en el suelo.

CHARLA N° 007

ORGULLO EN EL TRABAJO

Hoy voy a hablar de algo que, se me ocurre de repente,
puede que parezca que no tiene mucho que ver con la
prevención de accidentes. Es acerca del orgullo que cada
uno de nosotros debe sentir por el trabajo—"su"
trabajo—por las herramientas y el equipo que use; en fin,
por su "ambiente" de trabajo. Esta palabra "ambiente" significa
todo lo que le rodea a uno— el suelo, las máquinas,
el banco de trabajo, los soportes para las herramientas, los
estantes, la luz, etc.

En esta charla voy a tratar de mostrarles por qué
un poco de orgullo en todo esto —en el ambiente que nos
rodea—ayuda a la prevención de accidentes y nos
ayuda a todos a que no nos lesionemos.

Es bueno tener algo de lo cual nos podemos
enorgullecer—algo de lo cual podemos decir a todos nuestros
familiares y amigos que nos sentimos orgullosos. A nosotros nos
agrada todo lo que es bueno para nosotros, lo que es bueno para
nuestra salud y para el estado de nuestra mente. Todo eso hace
que sea bueno para la prevención de accidentes
también. ¿Puede alguno de nosotros enorgullecerse
de algo de lo cual es responsable y que no es tan seguro
cómo podría ser? No, no podemos. Todos nosotros
queremos que todas las cosas estén bien y las queremos
también seguras. Si no son seguras, no están
bien.

Yo siento mucha pena cuando veo a un trabajador que no
tiene nada de orgullo en lo que hace. Este trabajador es un pobre
desgraciado. Naturalmente ninguno de nosotros es así, de
lo contrario no estaríamos aquí. Yo, por ejemplo,
estoy orgulloso de la compañía en que trabajo,
estoy orgulloso de mi trabajo, orgulloso del trabajo que ustedes
hacen de nuestro récord de prevención de
accidentes. Y cuando cualquiera de nosotros hace una cosa que
está mal, mi orgullo se resiente.

Si ustedes se ponen a pensar un poco acerca de todo
esto, creo que tendrán que estar de acuerdo conmigo en que
un poco de orgullo es necesario para mantener el auto-respeto de
cada uno.

Algunos trabajadores parecen que usan todo su orgullo
para las cosas que están fuera de su trabajo—su
casa, su esposa e hijos, el partido de fútbol en el que
participan todos los fines de semana, etc. No estoy diciendo que
no es bueno tener orgullo por las cosas que no se refieren
directamente al trabajo. La vida seria de muy poco valor sino lo
tuviéramos. Pero si una persona, si cualquiera de ustedes,
no está interesado suficientemente en su trabajo para
querer ser bueno en éste, posiblemente no podrá
permanecer en su trabajo durante mucho tiempo. Y más
importante todavía, probablemente se lesionará,
porque tampoco podrá realizar su trabajo con
seguridad.

La compañía en la que yo trabajo, en la
que ustedes trabajan, es una compañía excelente,
extraordinaria. Es una buena planta—mucho mejor que
cualquiera de las que ustedes conocen. La gerencia nos da equipos
buenos y buenas herramientas para que trabajemos seguros con
ellos. La gerencia se desvive para que realicemos el trabajo sin
sufrir lesión alguna. Trata muy en serio de evitar que nos
lesionemos, aunque sólo se trate de lesiones muy leves.
Así que tenemos mucho de lo cual nos sentirnos
orgullosos.

Hagamos una lista de las cosas que nos rodean
aquí y que consideramos buenas para nosotros, de tal forma
que podamos sentir orgullo en ellas. (Aquí el
supervisor puede realmente sembrar la semilla del orgullo en los
trabajadores diciéndoles que cada uno diga algo de lo cual
se siente orgulloso. Así mismo se pueden mencionar cosas
que necesitan ser mejoradas).

Me parece que todo lleva a la conclusión de que
la manera en que cada uno de ustedes hace su trabajo, la calidad
del trabajo que produce, la manera en que guarda las herramientas
con las que trabaja, todo esto muestra la clase de persona que
ustedes son. Un buen trabajador quiere buenas herramientas y
buenos equipos. El no trabajará en un lugar donde no hay
orden y limpieza, ni trabajará un solo minuto con
herramientas que no están a la altura de lo que él
considera seguras y buenas. En nuestra compañía la
prevención de accidentes es una parte integral de nuestros
equipos, de nuestras herramientas, incluso de nuestro lugar de
trabajo.

Enorgullezcámonos de las cosas que nos rodean,
que son buenas para nosotros, y si alguna vez observamos que algo
no es suficientemente bueno y de lo cual no nos podemos
enorgullecer, empleemos nuestro orgullo para mejorarlo. Este
pequeño esfuerzo nos pagará en satisfacción
propia y en protección personal.

CHARLA N° 008

¡AY!

Los accidentes pueden ser de muchas clases y sus
consecuencias muy variables, pero todos tienen algo en
común: ¡duelen!.

El dolor es la forma de que se vale la naturaleza para
decirnos que necesitamos cuidarnos más. Es una
señal de parada que nos indica que hemos tocado algo
caliente o afilado y así instintivamente retraernos. Es un
manómetro de presión que nos dice que un objeto nos
está machacando el pie. Si no sintiéramos dolor, lo
más probable es que hubiéramos crecido con algunos
dedos de menos u otros impedimentos.

Pero, saber que el dolor tiene razón de ser por
el servicio que nos presta no implica que nos guste. Hasta un
dolorcito cualquiera—un pinchazo, por ejemplo— nos
hace saltar y sentirnos miserables aunque sea por unos momentos
solamente.

Los médicos han aprendido muchos
medios para combatir el dolor. Recomiendan una aspirina contra un
dolor de cabeza; drogas tales como la morfina para aliviar los
dolores intensos; una inyección de xilocaina permite la
extracción de dientes sin dolor para la persona. Pero
estas drogas de nada sirven para eliminar las lesiones que son la
causa de los dolores.

Cuando el trabajador se pone zapatos apropiados para el
trabajo sabe que sus pies estarán protegidos y que no
tendrá que sufrir dolores si les cae algún objeto
pesado en el curso del trabajo. Cuando las mujeres u hombres
jóvenes que llevan el cabello largo se ponen la gorra
apropiada, saben que evitan los dolores que sufrirían si
la máquina llegara a atraparles los cabellos. Cuando usted
usa gafas, se protege contra los dolores intensos que
sufriría si llegara a caerle en los ojos un cuerpo
extraño, por diminuto que fuera.

Pero la protección contra el dolor no es
solamente una cuestión de usar ciertos equipos de
protección. Cada vez que usted sube o baja escaleras en su
casa o en el trabajo, corre el riesgo de sufrir dolores terribles
a causa de una fractura de loa huesos del cuerpo o extremidades.
Usted puede evitar estos dolores, andando despacio, mirando
dónde pone el pie y sujetándose al pasamanos o
baranda.

Algunas causas de dolores pueden evitarse no usando en
el trabajo relojes de pulsera, anillos, cadenas, corbatas, mangas
largas, bufandas, etc., ya que pueden ser atrapados en la
maquinaria produciendo lesiones.

Hay muy pocas cosas en la vida peores que el dolor y muy
pocas mejores que sentirse bien. La seguridad en el trabajo y en
el hogar puede proteger contra el dolor y lograr que se sienta
bien—sin dolores. Esto de por sí sería
suficiente para que todos deseáramos poner de nuestra
parte evitando los accidentes que crearían
obstáculos a nuestro bienestar. Todo lo que necesitamos es
tomar las precauciones debidas y seguir las instrucciones
estipuladas para cada tarea.

Sería conveniente que cada trabajador se pasara
unas horas en la sala de emergencias de un hospital. Es seguro
que si viéramos palpablemente cuál es el precio de
los accidentes en sufrimientos y dolores innecesarios,
estaríamos mucho más dispuestos a cooperar y a
protegernos contra todas esas vicisitudes.

¡ Manos a la obra y a acabar con las causas de los
dolores en su departamento !

CHARLA N° 009

CONOCIMIENTOS BÁSICOS QUE DEBEN
POSEER LOS SUPERVISORES

Los supervisores que no tienen interés en la
prevención de accidentes no necesitan saber nada acerca de
cómo prevenirlos. El conocimiento en las manos de personas
perezosas o indiferentes no sirve para nada. Solamente los
supervisores que quieren remediar el problema de los accidentes
necesitan saber cómo solucionarlos. Y ciertamente
sería de gran ayuda para esas personas saber todo lo que
es necesario acerca de la prevención de accidentes,
especialmente con relación al trabajo que deben realizar
en sus respectivos departamentos.

Sin embargo, en estos tiempos modernos en que la
tecnología avanza con tanta rapidez y surgen al mercado
anualmente nuevos equipos y materiales, no es siempre posible
saber todo lo que sería deseable conocer acerca de la
prevención de accidentes. Pero los supervisores que
están interesados en este aspecto deberían tener,
como mínimo, un conocimiento general de los elementos
básicos necesarios para establecer un programa efectivo.
Deberían saber en particular:

1. Algo acerca de los principios generales de los
resguardos para máquinas y estar conscientes de qué
forma esos resguardos pueden proteger a alguien de sufrir una
lesión.

2. Que ninguna operación puede ser
hecha a prueba de peligros. Por lo tanto, deben conocer aquellos
peligros de operación de los cuales deben proteger a sus
trabajadores. De igual manera deben saber cómo explicar a
sus trabajadores la posibilidad de que pudieran exponerse a
algún peligro si no se comportaran de una forma
correcta.

CHARLA N° 010

¿AMBULANCIA O CERCA
DELIMITANTE?

Para ilustrar la forma en que muchas empresas solucionan
algunos problemas no hay como recordar una historieta que se dice
que tuvo lugar en un pueblecito en lo alto de unas
montañas, desconectado casi totalmente del resto del
país.

En ese pueblecito parece ser que muchos niños se
caían por un precipicio y naturalmente morían. Para
solucionar este grave peligro lo que hicieron los campesinos fue
invertir todos los recursos municipales para comprar una
ambulancia donde pudieran transportar al hospital más
cercano a los niños que caían al precipicio. Como
ocurre en muchos cuentos, al final tuvo que venir el sabio del
pueblo para preguntarles a los concejales si no les
parecía que la construcción de una valla o cerca al
borde del precipicio no sería un medio más efectivo
de evitar la caída de los niños y de no malgastar
todo el dinero que suponía el mantener a un chofer
constantemente en la ambulancia por si se caía
algún niño.

En algunas empresas, de vez en cuando también se
reciben recomendaciones muy similares a las de los campesinos de
la historieta. Es frecuente que cuando un trabajador se cae de
una escalera por haberse resbalado en un peldaño manchado
con aceite o grasa, la recomendación sea comprar una nueva
escalera, cuando la solución más práctica y
económica sería:

a. tratar de ver cómo se puede evitar que el
aceite o la grasa llegue a los peldaños de la escalera;
y,

b. establecer un procedimiento efectivo para la limpieza
o recogida del aceite o grasa si en alguna circunstancia se
derrama en la escalera.

A no ser que un equipo o una máquina tenga un
defecto obvio o esté en una condición insegura, la
solución muchas veces consiste en establecer un
procedimiento para evitar que se produzcan accidentes.

Esto no quiere decir que se deba dejar de utilizar el
equipo de protección personal necesario, aunque parezca
que no existe la posibilidad de que se pueda producir un
accidente.

CHARLA N° 011

¿CÓMO
ESTÁ?

Una de las formas más amistosas de saludar a una
persona es "¿cómo estás?" o
"¿cómo te encuentras?"

La vida no puede darnos nada mejor que la
satisfacción de saber que estamos en perfectas condiciones
físicas y podamos responder que nos encontramos muy
bien.

Los días en que sacamos el pecho, respiramos
hondo para aspirar todo el aire fresco que podemos, caminamos por
la calle con pasos largos y firmes—son los días en
que tenemos una riqueza de valor incalculable, la que está
formada de las cosas que realmente tienen importancia. Esos son
los días en que nos sentimos bien en el trabajo y estamos
en condiciones de disfrutar de lo bueno que ofrece la
vida.

Pero todo este bienestar puede perderse
fácilmente. Sólo un segundo bastará para
destruirlo y remplazarlo con miseria y dolor.

¿Alguna vez ha recibido un golpe, pero de los
buenos? Por ejemplo un puñetazo en la mandíbula, o
un golpe de un vehículo, o la "caricia" de un piso duro al
caer de cierta altura? Si ha tenido alguna de estas experiencias
o similares, entonces sabe lo que es perder en un momento el
bienestar y tener en cambio una sensación de lo más
desagradable en el estómago, que es la que generalmente
sigue a un golpe en cualquier parte del cuerpo.

Todos queremos sentimos bien. Queremos tener la
sensación de fuerza, bienestar, y optimismo, que resultan
de sentirse bien. Por esta razón es que debemos hacer todo
lo que está a nuestro alcance para evitar aun la remota
posibilidad de tener un accidente, no importa si tenemos que
hacer algún esfuerzo extra.

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