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Adultez Temprana - Orientacion de la conducta

Enviado por Maritza Rodriguez



Partes: 1, 2, 3

  1. Introducción
  2. Adultez temprana
  3. Relaciones patológicas
  4. Maltrato conyugal
  5. Patologías de la personalidad
  6. Variables integradoras de la expresividad sensual y sexual
  7. Procreación
  8. Transición a la maternidad y la paternidad
  9. Conflicto trabajo-familia
  10. Estrés laboral
  11. Disolución de la pareja
  12. Conclusión
  13. Bibliografía

Introducción

La edad adulta no ha interesado a los investigadores hasta bien entrados los años setenta, por lo que no existe tanta documentación como de etapas anteriores. Las tendencias actuales se preocupan por estudiar la evolución de manera continua desde que el sujeto es concebido hasta que muere, analizando los cambios que se producen durante toda su existencia que vienen determinados por las influencias ambientales.

De allí que se estudia la etapa de adultez temprana, la cual consiste en el periodo de los 20 a los 40 años del individuo en el cual se producen grandes cambios y acontecimientos que crean incertidumbre y tensiones hasta que el sujeto los controla. Estos cambios, base de la responsabilidad que va adquiriendo el sujeto, son el matrimonio, paternidad, trabajo, y todos aquellos hechos relacionados con la edad, pero que cambian según el momento histórico, económico y político que a cada uno le toca vivir

Cabe destacar que en esta etapa de la vida del sujeto se pueden detectar una serie de trastornos de personalidad son un conjunto de perturbaciones o anormalidades que se dan en las dimensiones emocionales, afectivas, motivacionales y de relación social los cuales afectan su desenvolvimiento en la sociedad. Entre los principales trastornos destacan el de bipolaridad, antisocial, dependiente, por evitación, esquizoide, histriónico, narcisista y paranoide, además de las relaciones patológicas que pueden presentarse en dicha etapa.

Otro de los aspectos que ejercen gran influencia n el desarrollo del adulto joven es el proceso de divorcio o separación familiar, el cual genera grandes conflictos a nivel emocional, familiar y social. Así mismo la transición de la maternidad y paternidad es crucial en esta etapa, pues es uno de los puntos más importante en la realización personal de t5odo individuo durante este periodo de vida.

Adultez temprana

El desarrollo y, en general, la vida del ser humano se desenvuelve a través de sucesivas etapas que tienen características muy especiales, cada una de ellas se funde gradualmente en la etapa siguiente. Una de esas etapas es la adultez, la cual es la etapa comprendida entre los 18 y los 60 años aproximadamente, en esta etapa de la vida el individuo normalmente alcanza la plenitud de su desarrollo biológico y psíquico. Dicha etapa se divide en tres periodos, adultez temprana, adultez intermedia y adultez mayor.

En se sentido, según Chacón (2009) la Adultez Temprana, o también llamada adultez joven o juventud, es la etapa que abarca el periodo de 20 a 40 años, es un periodo donde los adultos buscan su realización personal en muchos ámbitos tanto el laboral como lo es obtener una profesión y desarrollar su conocimiento en su trabajo, otro es el personal donde se busca encontrar una pareja con la que comparta sus metas y sea un apoyo en la realización de sus objetivos

En esta etapa se van a producir cambios y acontecimientos que crean incertidumbre y tensiones hasta que el sujeto los controla. Estos cambios, base de la responsabilidad que va adquiriendo el sujeto, son el matrimonio, paternidad, trabajo, y todos aquellos hechos relacionados con la edad, pero que cambian según el momento histórico, económico y político que a cada uno le toca vivir. Además en esta etapa los adultos consiguen una relación familiar que varía debido a que su vida con su pareja existe un desligue de la familia, pero este no debe ser completo debido a que siempre es importante mantener el apoyo familiar.

Cabe destacar además, que es esta etapa para mucha gente la esencia de los adultos jóvenes está encerrada en la falta de tiempo para realizar todas las actividades que se desean y se deben cumplir como es el caso, por ejemplo, de un estudiante universitario que se inscribe en todos los cursos que puede para terminar su ultimo año de su carrera. También expresan los sentimientos de una mujer joven que recientemente ha sido contratada como abogado, que trabaja 80 horas a la semana mientras trata de encontrar tiempo para la vida personal, la que incluye ver a su novio y hacer "aerobics" diariamente.

Expresan el dilema de una persona joven que ha llegado al campo de trabajo y cuyo jefe cuestiona su compromiso con la carrera cuando él deja el trabajo lo suficientemente temprano para comer con sus hijos; también pueden reflejar las presiones de una madre soltera que, abrumada por el estrés de criar un bebé sola y arreglárselas para que todo le alcance, siente que esto la conduce a fumar mucho y a comer muy poco. La gente en estas situaciones establece prioridades cada día de su vida. Toma decisiones importantes que afectan su salud, sus carreras y sus relaciones personales. Todavía están madurando de muchas maneras muy importantes.

Características del desarrollo en la Adultez Temprana

Desarrollo Físico:

La edad adulta temprana se caracteriza físicamente por una gran resistencia y energía; su cuerpo está plenamente vigoroso. La estatura se estabiliza alrededor de los 30 años, y la fuerza muscular está en su apogeo sobre los 25. El sujeto tiene una gran agilidad en los dedos y movimientos de sus manos. En cuanto a los sentidos, la agudeza visual y la audición son más perfectos a los 20 años, igual que el gusto, el olfato y la sensibilidad al dolor y la temperatura.

Durante este período los adultos son muy sanos, no tienen enfermedades y ellos mismos se valoran muy bien; si se presenta alguna dificultad, puede ser por causa de accidentes, pero por lo general no existen problemas de salud, siempre sabiendo que existe un pequeño porcentaje de personas con determinadas dolencias crónicas y deterioros.

Como define la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud es «un estado de bienestar completo, físico, mental y social, y no solamente ausencia de enfermedades y achaques». Por lo tanto, el sujeto debe de cuidarse, y para ello lo mejor es una vida sana, con una alimentación equilibrada, con ejercicio de forma regular y la evitación de todo tipo de excesos para no ser presa del estrés. Igualmente puede influir de forma indirecta en la salud la educación, los factores socioeconómicos, el estado social y el sexo.

Así mismo, la salud de los adultos jóvenes es entre buena y excelente. Lo más común es el dolor crónico de espalda (relacionado al trabajo). La mayoría de las enfermedades son multifactoriales, e involucran causas genéticas y ambientales. Es importante prestarle atención a la obesidad en esta etapa, ya que puede causar problemas de colesterol, de autoestima, de presión alta, enfermedad cardiaca, apoplejía, diabetes, cálculos biliares y algunos tipos de cáncer. Algunos de los vicios en que pueden caer los adultos tempranos son:

- TabaquismoPuede ser genético. Puede producir cáncer de pulmón, de estómago, hígado, laringe, boca, esófago, vejiga, riñón, problemas gastrointestinales, enfermedades respiratorias. La goma de mascar, los parches y los atomizadores nasales de nicotina mezclados con orientación psicológica ayudan a personas adictas a reducir el consumo.

- AlcoholLa universidad es la época y el lugar principal para beber. El consumo de alcohol se asocia con riesgos como los accidentes automovilísticos, así como hacerse irresponsables al faltar a clases, obtener menores calificaciones, desarrollar problemas de salud, se involucran en actividades sexuales no planeadas e inseguras.

- Consumo de drogasAl igual que en la adolescencia, la marihuana es la droga más popular entre adultos jóvenes. El consumo a largo plazo de la marihuana está asociado con la pérdida significativa de la memoria y atención. El consumo crónico y excesivo de la cocaína también puede deteriorar el funcionamiento cognoscitivo.

Con respecto a los temas sexuales y reproductivos se encuentran los siguientes:

- Síndrome premenstrual: Es un trastorno que produce incomodidad física y tensión emocional una o dos semanas antes del periodo menstrual. Afecta principalmente a las mujeres en sus 30 años o mayores.

- Enfermedades de transmisión sexual: Algunas de estas enfermedades son la sífilis, el herpes genital, la gonorrea, el SIDA. Una manera para reducir el riesgo de infectarse es utilizar el condón, sin embargo, muy pocos lo utilizan.

- Infertilidad: La fertilidad de las mujeres empieza a disminuir al final de los 20 años, con decrementos considerable durante los 30. La fertilidad de los hombres es menos afectada por la edad, pero disminuye considerablemente a finales de los 30.

Desarrollo Intelectual:

El sujeto, a lo largo del ciclo vital, se pregunta qué es lo que debe conocer, cómo y para qué; y en la etapa de la vida adulta, le interesa el conocimiento como forma de resolver los problemas de la responsabilidad que ha adquirido, así el trabajo y la familia. Podríamos decir, que es el momento de mayor auge de la inteligencia práctica, y de cómo resuelva y logre sus objetivos pasará a la edad adulta intermedia con la posibilidad de adquirir nuevas responsabilidades sociales y laborales, así como saber asumir situaciones complejas basándose en estrategias adecuadas.

En el funcionamiento cognitivo del adulto no se producen siempre procesos cognitivos que se ajusten al pensamiento hipotético deductivo. Esto es debido a que no siempre el sujeto adulto es capaz de alcanzar el desarrollo de las operaciones formales. Es cierto que, según la teoría de Piaget, sería así, pero la experiencia ha demostrado que debido a las características individuales de los propios sujetos que inciden en la tarea, no son capaces de resolver determinados problemas a alto nivel cognitivo. En otras ocasiones, dificulta o bien favorece la resolución de problemas, la concepción que se tiene, errónea o no, sobre ciertos datos. También los conocimientos previos que tiene el sujeto, así como la naturaleza de la tarea, pueden incidir en el rendimiento.

Por otra parte, Piaget considera que cuando la situación experimental del sujeto no coincide con los intereses del mismo, puede aparecer un razonamiento de estadios anteriores, es decir, nos podemos encontrar con las operaciones concretas. Luego, el tipo de pensamiento utilizado por el adulto puede venir determinado por las expectativas, la experiencia vivida, errores en las atribuciones, egocentrismo y estado emocional. En todos estos casos no será capaz de procesar adecuadamente la información recibida.

Para una mejor comprensión sobre el proceso de la inteligencia durante la edad adulta, podemos analizar varios enfoques: por una parte, los psicometristas. Éstos se plantean el problema de si la inteligencia aumenta o disminuye, para lo cual se basaron en distintos estudios:

Transversales: se constató que la inteligencia llegaba a su máximo esplendor sobre los 20 años, y luego, poco a poco decaía. Esto nos puede estar indicando diferencias en los grupos más que propiamente en la edad, ya que el nivel educativo de los sujetos puede estar incidiendo en estos resultados.

Longitudinales: se detectaron pérdidas en la inteligencia fluida. Para autores como Cunninghan y Yamarnoto pueden ser de base neurofisiológica. Sin embargo, en estos estudios también se encuentra un incremento en la inteligencia hasta los 50 años, pero esto puede ser debido a que los sujetos se habitúan a estas pruebas y pueden estar manifestando una habilidad hacia la tarea conocida que no es propiamente un incremento intelectual. De todo ello se deduce que no coincidieron ninguno de ellos en sus resultados. Ahora bien, parece ser que los patrones de inteligencia en la edad intermedia se mantienen.

Por otra parte, autores como Cattell y Horn consideran que existen diferencias entre la inteligencia fluida y la cristalizada. Aquélla sería la capacidad para llegar a abstracciones que dependen del funcionamiento neurológico, y por lo tanto, no está supeditado ni a la cultura ni al nivel educativo. Por su parte, la inteligencia cristalizada supone que el sujeto es capaz de recordar la información recibida a través de la experiencia y la educación.

Asimismo, uno de los modelos para el estudio de los estadios cognitivos de la edad adulta sería el auspiciado por K. Warner Schaie. Este autor, en su escala, utiliza varios estadios, limitándonos únicamente, en este momento, a los de las edades que nos interesan. Adquirir el estadio. Este período abarca desde el final de la adolescencia hasta los20/30 años. Se adquieren los conocimientos para conseguir una competencia e independencia, y especialmente para lograr las metas que se han propuesto.

Estadio de la responsabilidad. Comprende desde los 30 a los 60 años. Está relacionado con los problemas de la vida práctica y con los problemas de la vida familiar. Otra postura, sería la de R. Sternberg que, en su teoría triárquica, entiende la inteligencia como elementos o como subteorías. La subteoría componencial, que analiza y evalúa los problemas, es el punto crítico de la inteligencia. El sujeto se plantea cómo analizar los problemas y valorar los resultados obtenidos.

La subteoría experiencial permite comparar la información novedosa con la que ya se tiene automatizada. Por último, la subteoría contextual es la habilidad para juzgar una situación resolver qué hacer, y adaptarse al entorno o adaptar el entorno. Esta última subteoría sería la base de la vida adulta.

Para el procesamiento de la información, la inteligencia fluida consiste en manejar situaciones nuevas, y que según algunos autores, disminuye en este período de la vida; mientras que la inteligencia cristalizada, habilidad para resolver problemas con material almacenado, se mantiene e incluso se incrementa, sobre todo cuando se utilizan las capacidades intelectuales de forma regular.

Baltes, con su teoría del ciclo vital, considera que la práctica y familiaridad con las tareas son la base del desarrollo y del funcionamiento cognitivo adulto. En la actualidad, las investigaciones no se basan tanto en el deterioro intelectual de tipo biológico, sino que existe una interacción cognitivo-contextual en la que influyen diferentes factores, como son la edad cronológica, el momento histórico en que le ha tocado vivir y la experiencia individual de cada sujeto. Hay autores que se interesan por el desarrollo del sujeto dentro de un contexto sociocultural, lo que implica una continua evolución según el transcurso de los cambios históricos.

Es importante tener en cuenta que el desarrollo moral del sujeto se basa en su desarrollo cognitivo, es decir, el sujeto pasa de un pensamiento egocéntrico a un pensamiento abstracto, y según las investigaciones se ha comprobado que muchos sujetos de 20 años no han alcanzado los estadios más altos del pensamiento moral deKohlberg. Por lo tanto, no podríamos hablar de que han alcanzado todavía la etapa adulta.

En la edad adulta intermedia, los estudios psicométricos dicen que los adultos que tienen una capacidad intelectual alta ya la poseían en etapas anteriores; por otra parte, se observa que algunas tareas intelectuales se incrementan en la edad adulta intermedia, como sucede con la inteligencia cristalizada. También las habilidades verbales se potencian en esta etapa, sobre todo, en aquellos sujetos que de forma continua estimulan su desarrollo intelectual mediante el trabajo y la lectura. Otras veces, los malos resultados de los adultos en tareas de tipo intelectual se puede deber a la falta de motivación para realizar el trabajo que se le ha presentado, o bien que éste no es apropiado para dicho sujeto.

Desarrollo Psico-Social

Es una etapa de la vida en la que la socialización es básica, ya que el sujeto pasa de una existencia sin responsabilidades a formar una Familia, con todo lo que ello supone, además de unas exigencias de horario de trabajo debidas a su nueva actividad laboral. Este es un cambio espectacular de obligaciones y deberes, tanto en la planificación de su futuro, como en la estructura de una nueva vida. Todo esto implica un giro en su estatus social y, por supuesto, en sus relaciones sociales y comportamientos. Todos los cambios que se producen en la edad adulta nos indican que los aspectos sociales son la clave de la madurez.

Lo que especialmente marca el cambio de vida del sujeto, no es tanto la edad, sino la época y la sociedad en la que le ha tocado vivir. El sujeto irá actuando en cada momento según las exigencias que determinan los roles y estatus sobre los que va pasando. Además, cada momento socio-histórico tiene sus normas y tareas.

Desarrollo Moral

Este depende en gran medida del desarrollo cognoscitivo que posea el adulto, y se dice que son necesarias algunas experiencia para lograr este desarrollo como lo son confrontar aquellos valores que no están en el hogar, como por ejemplo a un adulto se le enseño el valor de no robar y el respeto por lo ajeno, pero debe enfrentar que no a todas las personas se les enseñaron esos valores. Además otro factor es el de responder ante las necesidades de bienestar de otras personas, entonces es tomar en cuenta que el adulto como tal puede colaborar a personas que necesiten de su ayuda en un momento determinado.

Relaciones patológicas

Como los medicamentos, existen relaciones amorosas contraindicadas. Algunas personas se embarcan, muchas veces sin saberlo, con parejas que van a darles más que quebraderos de cabeza. Son los amores tóxicos, estilos afectivos que se establecen con personas con rasgos de personalidad que generan en el otro mucho padecimiento y alteraciones psicológicas.

En ese sentido, cuando se habla de Relaciones Patológicas, Adictivas y Dependientes se refiere principalmente a las relaciones en las cuáles se dan apegos desmedidos con la pareja. Son conductas inicialmente placenteras y gratificantes que terminan siendo adictivas debido al alivio que producen a necesidades infantiles insatisfechas, actuando de forma compulsiva y provocando la pérdida del interés en otras áreas de la vida, sin ser capaz de controlarse a pesar de las consecuencias negativas que generan, ya que muchas ocasiones la persona minimiza ó niega el problema.

En repetidas ocasiones se suelen confundir creyendo que el amor es la necesidad imperiosa de estar con esa persona a la que "amamos". Se cree que se ama porque se necesita, esto es un error. Más bien, es una obsesión, que muchas veces hace que las personas sean incapaces de romper una relación destructiva. Los orígenes de este tipo de relaciones se remontan a la etapa de la Infancia, donde nuestros padres son los principales forjadores de nuestra personalidad además del ambiente en el cuál nos desarrollemos.

En esta etapa deben ser satisfechas ciertas necesidades inconscientes que en la vida adulta se reflejaran si fueron cubiertas o no. De acuerdo a las diferentes corrientes psicológicas, podemos decir, que en general coinciden en que es en la infancia donde se forja la personalidad, ya sea con introyecciones del ambiente a nivel inconsciente que afectan sentimiento y pensamiento, ó bien, en la construcción de aprendizajes y cogniciones, obviamente cada corriente enfoca el objeto de estudio de distinta manera y le da un peso diferente a los elementos que constituyen la psique humana.

Este tipo de relaciones se caracterizan por las carencias afectivas. Existe una necesidad imperiosa de contacto físico, hay un temor fuerte a la pérdida, al abandono y a la soledad. Esta es una de las razones por la cuál los integrantes de la pareja, permanecen, regresan ó buscan inmediatamente otra relación de las mismas características. La dependencia entendida como ceder el control de uno mismo en sus decisiones, conductas, actitudes y demás, esta fundamentada en algún tipo de miedo, pudiendo ser, miedo al fracaso, a la soledad, a sufrir, miedo a la culpa, a morir etc. Muchas veces las relaciones afectivas se cimientan bajo este tipo de sentimientos que quizá inicialmente son imperceptibles pero que con el paso del tiempo, van mostrando su verdadera faceta.

Otras de manifestaciones de este tipo de relaciones es la tendencia a confundir el amor con la necesidad de salvar o de ser salvados, es decir, "soy responsable de la felicidad del otro" o bien, " el otro es responsable de mi felicidad". Estas dos formas de dependencia afectiva participan de la misma esperanza de encontrar en los demás la fuente de su valoración, y su razón de ser.

Cuando uno de los personajes involucrados en este tipo de relación termina ó intenta terminar la relación, ambos sufren síntomas de privación. Recordemos que los síntomas de privación hablando en términos de adicciones, se manifiesta cuando la sustancia se suspende, tales síntomas incluyen angustia, insomnio, desesperación, tristeza, depresión, sudoración, mareos, jaquecas, incitando esto a buscar ó volver recurrentemente con la pareja para aliviar ó evitar éstos síntomas.

Por otro lado "Las personas con trastornos de la personalidad también se enamoran, se casan y tienen hijos o amantes", dice Walter Riso, psicólogo clínico experto en relaciones amorosas. Nadie lleva un cartel en la frente indicándolo y quien se enreda con ellos se arriesga, sin saberlo, a las consecuencias. Existen muchas personas con rasgos de personalidad marcados sin llegar al extremo de la patología y que suelen dispararse en situaciones críticas o estresantes. "Una personalidad paranoide es desconfiada y cree que todo el mundo le va a hacer daño. Cuando una posible pareja le pregunta en qué trabaja o cuánto gana se le dispara el guión de desconfianza y desaparece", añade Riso.

El calvario amoroso de Lola (prefiere no identificarse), ahora con 47 años, comenzó en plena adolescencia. A los 19 años, con la carrera de Medicina en mente y un buen dominio del francés, la emplearon en una entidad financiera barcelonesa. Un directivo, amigo de sus padres, también hizo de puente. A su novio se le atragantaron tantos éxitos y, celoso, la martirizó hasta que la abandonó. "Fue un respiro", dice Lola. Aún no sabe que en esa oficina iba a protagonizar su propio culebrón venezolano. Al cabo de un tiempo, ese directivo (pongamos Pedro) "me propuso convertirme en su amante". Lola se lo piensa mucho, hasta que un mal día, acepta.

"Era un conquistador y un posesivo, le gustaba coleccionar antigüedades para tenerlas sólo él", cuenta Lola. Aún ignora qué le enamoró. Parecía siempre atento, "pero en el fondo siempre quería ganar en todo y pasaba por encima de los demás para conseguirlo". O daba una imagen de rectitud: "Un día arrambló con un objeto de una ermita", dice Lola. Años más tarde, Pedro se separó de su mujer y Lola pasó a ser la oficial. Su relación empeoró. "Me sentía secuestrada, me hacía el vacío y hasta en las decisiones domésticas pasé a un segundo plano, porque sólo tenía en cuenta las opiniones de una amiga suya que nos invadió la casa. Él también ejercía el poder en la empresa para rodearse de una cohorte de mujeres. Mi autoestima cayó, no sabía cuál era mi papel en la relación y, cuando me quejé de su comportamiento, me trató de loca, me deprimí y empecé a tomar pastillas". Al final, Lola estalló y decidió acabar con la relación. Pero él la reemplazó rápidamente liándose con otra empleada. Para evitar más dolor, Lola decidió pagar un alto precio: perder su seguridad económica y estatus conseguido en la empresa tras 20 años. "Estaba en juego mi salud".

Los psicólogos consideran que cada vez es más frecuente encontrarse dentro de este tipo de relaciones problemáticas, que en algunos casos pueden llegar a ser muy peligrosas. ¿Por qué nos equivocamos tanto al escoger pareja? ¿Por qué nos resignamos a relaciones dolorosas? ¿Por qué nos enganchamos a estas relaciones y no sabemos salir de ellas? ¿Podemos reconocerlas antes de involucrarnos? "El estilo afectivo es una manera de amar específica que depende de cómo te ves a ti mismo y a los otros. En un gran porcentaje, el estilo afectivo se aprende; pero cuando el estilo se asienta durante muchos años se autoalimenta y perpetúa", dice Walter Riso.

Para la psicóloga y psicoterapeuta Montserrat Fornós, las relaciones tóxicas se crean desde unas condiciones vinculares de mutua dependencia y circularidad, llenas de alianzas inconscientes, donde hay un estado mental y emocional de expectativa de un individuo sobre el otro y viceversa y que llega a convertirse en indispensable al mismo tiempo que insoportable.

Algunas personas parecen enredarse continuamente en relaciones difíciles. Lo sabe Mei, de 50 años. El primer novio, a los 15 años, era muy agresivo. "Estuve asfixiada hasta que lo dejé, a los 19, cuando entré al mundo laboral", cuenta. A los seis meses de relación, el padre de su hija la empezó a pegar; ella consiguió dejar la droga; él no. "Era encantador, pero no en casa. Creo que me atrajo su capacidad de maltrato, porque mis padres se maltrataban verbalmente", dice Mei. Lo echó.

La siguiente pareja fue muy tranquila y gratificante: "Vi que yo era la que estaba bien y se me fue el sentimiento de culpa". Dice que la terapia le ayudó a ser consciente de su situación y ahora va "con la antena puesta", añade. "Ayudar al sujeto a descubrir cuáles son estas alianzas es el paso primordial en psicoterapia para comenzar a abrir estos circuitos tóxicos y evitar su retroalimentación", sostiene Montserrat Fornós.

Entre los hombres también se encuentran damnificados amorosos. Luis, un autor en la cuarentena, salió por pies de "un intento" de relación que ahora considera extraña. "Creo que ella era una mujer histriónica que también vivía una eterna adolescencia. Era para volverte loco: aunque había echado a su ex porque decía que la maltrataba, no paraba de llorar por él; luego decía que estaba enamorada de otro hombre que todavía no le hacía caso, según ella; y a mí me dijo que sí y luego dudaba. Yo me apartaba, ella montaba un teatro para que volviera". El vaso se colmó cuando al chico del cual estuvo enamorada le buscó piso enfrente de su puerta, "sin tener en cuenta mis sentimientos".

"Si estar con alguien implica la destrucción del yo, entonces mejor estar solo", dice Walter Riso, que publicará próximamente el libro Amores altamente peligrosos (Planeta / Zenith), en el que recoge 10 estilos afectivos de cuyos propietarios es mejor no enamorarse porque pueden ser altamente lesivos y peligrosos para el bienestar emocional. Una relación con un trastorno límite de personalidad tiene el peor de los pronósticos. Estas personas no saben quiénes son, ni lo que quieren, "tienen una sensación de vacío infinito y se pueden presentar de múltiples formas", señala Walter Riso. Los limítrofes son personas caóticas, que lo mismo te aman como al minuto siguiente te odian. Encima, pueden ser atractivas y tienen una energía que puede convertirlos en un imán para incautos.

Alguien con rasgos paranoides, en cambio, desconfía de todo, incluso de su pareja; el histriónico quiere ser el centro y no concibe, por ejemplo, que el otro se lo pueda pasar bien sin él; el antisocial es violento; el pasivo-agresivo necesita al mismo tiempo una pareja autoritaria y sentirse libre de control, mientras que el narcisista-egocéntrico, que puede ser un triunfador en el mundo de la empresa, suele decir a su pareja: "¡Qué suerte tienes de estar conmigo!" y se muestra con ella indiferente y arrogante.

Según la psiquiatra Iris Luna, aumentan los indicadores del narcisismo porque en la cultura posmoderna la lucha por el poder, por el prestigio, la posición como valores sociales, la competitividad, hace que ciertas personas vayan adquiriendo la necesidad de grandiosidad, de buscar siempre ser el mejor. "Una multinacional no buscará un directivo obsesivo, lento en sus decisiones, y sí a un narcisista, que pasa por encima de todo el mundo", dice Luna.

En opinión de la antropóloga y escritora Déborah Puig-Pey, ha aumentado el desajuste entre el ideal de pareja y la realidad. "La educación sentimental se basa en un modeloromántico, contradictorio con otros modos de pensar la vida social. La relación de pareja es también una relación social, se sigue esperando de ella reciprocidad, sentido, duración, gratuidad. Sin embargo, estas características, que no se esperan del mundo del trabajo o de la política, en la pareja quedan aisladas fuera de contexto, y parecen heredar los mecanismos contrarios: se desarrollan como relaciones de dominio en privado". Estos enlaces tóxicos se producen "porque son un espejo de todo lo que hemos aprendido de nosotros mismos a través de nuestras relaciones humanas", añade Puig-Pey.

A pesar de los cambios sociales que se han producido en los últimos años, entre ellos los matrimonios entre personas del mismo sexo o la tendencia hacia una sociedad erotizada, "continúa existiendo un ideal de pareja estable y la exigencia de fidelidad sexual ligada a la fidelidad amorosa sigue siendo igual de fuerte", dice Gerardo Meil, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid.

Uno de los problemas en el mundo del amor, sigue la antropóloga, es que se ha caricaturizado el ideal electivo o el derecho a elegir libremente la pareja, incrementándose las razones de mercado: "La relación es más tóxica si la pareja se ha formado por una cuestión de prestigio (el dinero, el estatus, el físico) porque es una relación sometida a elementos altamente variables, consumibles e incontrolables".

Elena Crespi, psicóloga del Instituto de Estudios de la Sexualidad y la Pareja, cree que "vivimos en una sociedad en la que el hecho de tener celos significa que tu pareja te quiere, cuando es todo lo contrario, que hay inseguridad". Los medios de comunicación muestran relaciones de pareja perfectas, que no existen en la vida real. Cuando una persona tiene más o menos claro qué espera de una relación de pareja y sabe lo que puede ofrecer es más fácil encontrar la persona adecuada, concluye.

Maltrato conyugal

El maltrato o violencia intrafamiliar tiene varios tipos de violencia más específica que se pueden clasificar de acuerdo a las personas de la familia que la viven más directamente. La violencia conyugal como lo dice su nombre, se refiere al maltrato que ocurre entre los integrantes de la pareja. Aunque por definición la violencia conyugal implica que los que viven el problema de violencia, son los integrantes de la pareja, este tipo de maltrato afecta a toda la familia. Como se señaló los niños o jóvenes, u otros adultos que viven en la casa, que son espectadores de la violencia entre la pareja son también maltratados. Estos sufren daños psicológicos por estar constantemente asustados y expuestos a la tensión, y a la espera de un nuevo episodio de violencia al interior de la pareja, cualquiera sea el tipo de las agresiones (psicológica, física, sexual o económica).

Se debe señalar además que la violencia conyugal produce un quiebre en la vida de la pareja ya que altera la definición por la cual la pareja y familia viven juntas, que es la de cuidarse y respetarse mutuamente. Ello tiende a provocar una sensación de inseguridad tremenda en los integrantes de la pareja y de la familia.

En nuestro país una de cada cuatro mujeres vive maltrato de algún tipo por parte de su pareja. El maltrato hacia el hombre es mucho menos frecuente, y es difícil detectarlo por factores culturales: los hombres no se atreven a denunciar que son agredidos por una mujer, sea física, psicológica o sexualmente. El maltrato más frecuente hacia el hombre es de tipo psicológico. En cuanto a este aspecto se puede mencionar que dentro del 62% de los hogares que viven violencia intrafamiliar, el 25% de los casos corresponden a violencia cruzada (ambos se agreden) y aproximadamente el 2% de los casos a violencia hacia los hombres, el resto (63%) corresponde a violencia hacia la mujer.

Ciclo de la violencia

La violencia al interior de la pareja se mantiene por que existe un proceso muy especial llamado ciclo de la violencia, que involucra a ambos y los hace pensar que todo puede cambiar de la noche a la mañana, aunque esto no tiende a ocurrir así.

Cuando una pareja vive violencia se pude decir que hay períodos de calma en la relación. Estos períodos pueden durar meses o días, pero lentamente comienzan los desacuerdos, las peleas, la tensión entre ambos, en que cualquier cosa es mal interpretada por el otro. Poco a poco las peleas y roces aumentan de volumen hasta que la tensión es tan insoportable que surge el episodio violento y se producen las grandes agresiones.

Después de esto viene una calma, como después de la tormenta, pero la tensión y el enojo siguen. Y a continuación viene la "Luna de miel" en que el agresor (o los agresores) pide disculpas al agredido y promete realmente de corazón no volver a agredir de ese modo e intentar cambiar. El agredido, que generalmente ama al otro quiere creer en todas las promesas de cambio y así se vuelven a reconciliar pasando por un tiempo de pololeo y regaloneo, muy rico para los dos. En este período se llevan mejor, pero lentamente se tiende a volver a relacionarse como están acostumbrados, y comienzan nuevamente los roces, las peleas y la tensión vuelve a aumentar, para llegar nuevamente a un episodio violento y otra luna de miel, y así nuevamente.

Este ciclo de la violencia es lo que mantiene a ambos integrantes de la pareja en la relación, esperando que los espacios de "luna de miel" lleguen luego. Pero lamentablemente a través del tiempo las reconciliaciones tienden a durar menos tiempo y a desaparecer, cuando la relación violenta lleva muchos años. además con el paso del tiempo los episodios de maltrato y violencia tienden a agravarse y hacerse más fuertes y peligrosos.

Efectos en la pareja y en la familia

Ambos integrantes de la pareja se ven envueltos en la relación violenta y sienten que no hay posibilidades de salir de la situación o cambiarla más definitivamente. La relación de amor que al principio permitía aceptar las situaciones violentas para no perder al otro, comienza a ser reemplazada por temor y rabia. Así los dos viven un verdadero infierno de desconfianza, rabia con el otro (por una sensación de desamor o injusticia), temor de perder al otro, junto con una sensación de rechazo y dudas sobre su amor. Esto confunde y hace que por lo general los agredidos se sientan culpable de provocar a los agresores y los agresores también lo pasan muy mal y se sienten culpables, pero no lo admiten frente al otro.

Por lo general tanto los que maltratan como los maltratados sufren problemas de angustia, tensión, pena, rabia y desesperación, teniendo a veces síntomas físicos que muestran lo mal que se sienten psicológicamente por vivir en una relación de pareja violenta. Existe en ellos, la mayor parte de las veces, una especie de sensación de "ni contigo, ni sin ti" que quiere decir que no se puede imaginar una vida sin el otro, pero la vida actual con la pareja los hace muy infelices.

Por otra parte el resto de la familia también vive las consecuencias de la violencia al interior de la pareja. Además de la tensión, el dolor de ver a sus seres queridos hacerse daño, y el tener que muchas veces tomar partido por uno o por otro, son las cosas que más afectan a los niños u otras personas que conforman la familia. Los niños que viven en hogares violentos tienen dificultades para relacionarse con otros niños y hacer amigos, tienden a bajar su rendimiento o a tener problemas de conducta, suelen ser agresivos y a demostrar su rabia (que a diario viven en sus hogares) en todas partes.

Lamentablemente los niños que se ven expuestos a modelos de padres que resuelven los problemas con la fuerza y la violencia, tienden a hacer lo mismo en la escuela, con los amigos, y aprenden que éste es un modo útil de lograr que los demás hagan lo que ellos quieren. Por otra parte los que no aceptan la agresión por que no les gusta o por que no va con su modo de ser, aprenden el temor y aceptar las agresiones de los otros como una forma de sobrevivir a los conflictos.

La violencia conyugal tiene además un efecto de repetición en las generaciones siguientes. De hecho el 95% de los agresores y agredidos provienen de hogares en que los padres vivían una relación de violencia intrafamiliar. Por eso es muy probable que los niños que crezcan siendo observadores de violencia en la pareja vivan cuando adultos violencia en su pareja y familia.

Maltrato conyugal: realidad social o trastorno psicológico:

La violencia conyugal constituye un problema de salud pública con graves consecuencias a corto y largo plazo para la integridad de la salud física, mental y social de la familia en general. Por lo anterior, cuando hablamos de maltrato conyugal, éste queda englobado dentro de la violencia doméstica o familiar, donde se forma una cadena de víctimas de maltratos físicos, sexuales, psicológicos y / o morales, del hombre a la mujer y hacia los hijos menores, creándose un patrón de conducta en la familia que conduce que la violencia se transmita y se vuelva habitual por generaciones.

Los hechos de violencia conyugal, marital o de pareja, así como los demás hechos de violencia doméstica que incluyen el maltrato a niños y ancianos, que se nos presentan en nuestro medio a través de las consultas de psiquiatría, son como la punta del "iceberg", donde la gran masa de éste no se manifiesta. Al estar ocultos o escondidos existe un desconocimiento de las cifras reales en los registros estadísticos, lo que no revela la verdadera magnitud del problema y por tanto no se han tomado las acciones preventivas, curativas y de rehabilitación necesaria y suficiente dentro de los programas de salud mental en el país.

Como ejemplo a las consideraciones anteriores, se encuentra que en los registros estadísticos de las consultas psiquiátricas hechas por mujeres víctimas del maltrato conyugal, diagnósticos como: reacción ante estrés agudo, estrés postraumático, diversos trastornos depresivos, ansiosos, por somatización, conversivo–disociativos, sin hacer referencia a la discordia y el maltrato conyugal. La mayoría de las veces las víctimas no discuten el problema de manera voluntaria y no se les pregunta de manera rutinaria y sistemática sobre el abuso conyugal.

La detección temprana de violencia conyugal permitiría proveer programas con consultas de intervención en crisis, para cónyuges víctimas y victimarios de violencia familiar, a nivel de todos los hospitales y centros de atención de salud mental a nivel nacional. Sobre la base de los casos conocidos se ha podido observar una alta correlación con el uso, abuso y consumo de alcohol y drogas por parte de los victimarios, los antecedentes de maltrato y abuso físico y emocional por parte del padre o el padrastro a la madre e inclusive a la misma víctima durante su infancia y la relación con situaciones de maltrato por parejas anteriores.

Para finalizar, el desempleo o subempleo, las carencias alimenticias, la falta de educación y de viviendas —con el hacinamiento consiguiente— en que viven la mayoría de las familias venezolanas, contribuyen aunque no sean la causa directa en la aparición de violencia doméstica y conyugal, la cual a su vez se relaciona con la violencia general y de tipo delincuencial.

Trastorno que puede llegar a padecer   una víctima de violencia conyugal

Trastornos del estado de ánimo entre ellos:

  • Episodio depresivo mayor

  • Trastorno de ansiedad (crisis de angustia, ataque de pánico)

  • Trastorno por estrés postraumático

  • Trastorno de conversión

  • Amnesia disociativa

Patologías de la personalidad

Trastorno de Bipolaridad

Partes: 1, 2, 3

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