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La economía de la edad antigua - Grecia y Roma




  1. Características socioeconómicas de la Grecia y la Roma esclavistas
  2. Crisis del sistema esclavista
  3. La Crisis Hiperinflacionaria
  4. Las Reformas de Diocleciano
  5. Bibliografía

En el periodo de la comunidad primitiva y en los tiempos del surgimiento de la civilización, con la aparición de las primeras culturas urbanas durante el Neolítico, se destacaron las ciudades de Mesopotamia y el Imperio Egipcio, los que al final de su desarrollo habían evolucionado hasta convertirse en sociedades esclavistas. Estas civilizaciones se organizaron como Estados despóticos, donde se implantó un régimen de esclavitud generalizada de la masa campesina y de los esclavos adquiridos en las guerras de conquista y expansión.

Sin embargo, a pesar de la paulatina introducción de esclavos, estas sociedades aún conservaron rasgos propios de la comunidad primitiva como la propiedad común de la tierra, que pertenece al Estado, aunque existían terrenos que eran tratados como propiedad privada y que pertenecían, generalmente, a generales que se destacan en las luchas, o a la clase sacerdotal que lo explotaba en beneficios de los templos. Estos terrenos eran susceptibles de ser arrendados y vendidos, aunque su tratamiento como propiedad privada tropezó con varios obstáculos del antiguo derecho comunal. Sin embargo, el predominio descansó en la propiedad comunal de la tierra, si bien sus beneficios eran disfrutados por las capas superiores de los gobernantes, sacerdotes y militares.

La estructura de estas sociedades se explica por las características de la actividad económica fundamental del período: la agricultura, que requiere del trabajo organizado y cooperativo de grandes masas para el pleno aprovechamiento de los ríos a los márgenes de los cuales se desarrollan estas civilizaciones. Sin embargo, el uso de la mano de obra esclava nos permite clasificar a estas sociedades como sociedades esclavistas.

El régimen esclavista en su modalidad "clásica" se desarrolla con mayor profundidad en la Europa Mediterránea, en especial en la Grecia y Roma Antiguas. Antes de abordar a cada una de estas sociedades, se presentarán las generalidades del modo de producción esclavista. El régimen esclavista se extendió a Mesopotamia, Egipto, Siria, Palestina, Fenicia, Irán, India y China, Grecia y Roma. En Grecia y Roma, a diferencia de las culturas vistas en la clase anterior, el régimen de comuna desapareció y predominaba la posesión privada de tierras y el comercio y uso de esclavos a gran escala.

Modo de producción esclavista: Modo de producción basado en la utilización del esclavo como mano de obra. Tecnología atrasada, agricultura y ganadería extensiva.

Características socioeconómicas de la Grecia y la Roma esclavistas

La mano de obra esclava era la materia prima necesaria en el proceso de producción esclavista. Sus principales fuentes de obtención eran: (i) las guerras y, (ii) el comercio, cuyo mercado más importante era la isla de Delos – en los siglos II y I a. C., donde se vendían diariamente alrededor de 10 000 esclavos. Los precios variaban de acuerdo al momento, lugar, oferta y demanda, capacitación, edad y fuerza física del esclavo.

Por ejemplo, en Atenas un esclavo simple, peón, costaba entre 1 y 2 minas; un esclavo artesano entre 5 y 6 minas. Como elemento comparativo diremos que por 1 mina se podía comprar un buey, por 5 minas una pequeña casa. En el período de apogeo de Atenas se calculaba que había entre 75 mil y 150 mil esclavos. Las fuentes de esclavos de Atenas eran no griegos provenientes de Iliria, Tracia, Lidia, Frigia, Siria.

En Roma, un esclavo sin preparación costaba aproximadamente 500 dinares, lo mismo que 1/8 parte de una ha de tierra de calidad media. Un esclavo experto, un vinatero, 2 000 dinares, lo mismo que ½ ha de viñas.

Los esclavos también se utilizaban en los talleres urbanos, donde fueron sustituyendo a los artesanos libres. Estos esclavos eran a menudo liberados para así incentivarles en las producciones artesanas, que requerían más cuidado que la producción extensiva agrícola.

La división social fundamental era hombres libres vs esclavos. Sin embargo, en el seno de los hombres libres también existen contradicciones entre los descendientes de las gens; aquellos que disfrutan de riquezas y quieren acceder al ejercicio del poder como los comerciantes; y aquellos más pobres que ven reducirse paulatinamente sus derechos comunales como antiguos miembros de la sociedad gentilicia (comunidad primitiva). Tanto en Grecia como en Roma se libran luchas entre estos estratos sociales, que se ven mitigadas durante los períodos de colonización cuando el problema agrario pierde importancia relativa y se produce un enriquecimiento general. En el transcurso de la lucha en ambas sociedades los comerciantes ganan terreno en la participación en la vida política.

El elemento determinante que posibilita el paso al régimen esclavista es la extensión de la actividad económica gracias al aumento del comercio entre los pueblos con salidas al Mediterráneo. La necesidad de aumentar la producción, no solo para satisfacer la demanda interna, sino con vistas a la exportación, hizo fundamental el aumento de mano de obra humana, factor básico en la producción debido al estado primitivo de la tecnología.

La aparición del comercio impulsó el auge monetario, favorecido por la apareción de la circulación monetaria. Aparece la moneda y con ella las relaciones monetario-mercantiles. El dinero fue, en un principio, el ganado. Por ejemplo, una esclava se vendía por 4 bueyes; y un trípode de cobre por 12 bueyes. Después vinieron los lingotes de metal, especialmente los de plata, que se valoraban por su peso.

Las monedas aparecieron en el siglo VII a.C. Los primeros en acuñar moneda parecen haber sido los reyes de Lidia, un estado del Asia Menor ubicado en la actual Turquía. Sin embargo el dinero adquirió amplia difusión solo en el Mundo Antiguo.

La expansión del dinero engendró otras formas de lucro. Apareció la usura, condicionada por la diversidad de monedas existentes. Los cambistas también se dedicaban a la actividad de préstamo gravándolo con elevados intereses. Surge la actividad especulativa.

El momento de auge del comercio y el dinero en la vida económica coincide con la pérdida de las tierras de una gran parte de los campesinos libres. El comercio necesitaba del aumento de la producción, y también comprendía la compra-venta de esclavos, cuyo desarrollo se reflejó trágicamente en la situación de los hombres libres. La relación costo-beneficio de la mano de obra esclava era mayor que la asociada a la mano de obra libre de acuerdo al estado de la tecnología en aquella época.

Las producciones de las ciudades dominantes eran muy caras si se las comparaba con las importaciones de las nuevas regiones conquistadas, o con las obtenidas en las grandes fincas empleadoras de mano de obras esclava. El cereal era tan barato que de su venta aprovechaban poco. No podían ocuparse de la cría de ganado pues para ello se necesitaba mucho terreno. Para cultivar olivos y viñas se necesitaba de cierto capital.

Los campesinos tenían que recurrir cada vez más al préstamo y generalmente perdían sus tierras, y en algunos casos eran forzados a la esclavitud junto con sus familias. Esta práctica de la esclavitud por deudas fue suprimida para garantizar la estabilidad social. Los pobres agricultores carecían de posibilidad de emplearse ante la competencia de la mano esclava. Se desataron pugnas entre los aristócratas y los pobres, y tanto en Grecia como en Roma hubo intentos de Reforma Agraria.

En Grecia y Roma la lucha entre los eupátridas y aristócratas por un lado; y los comerciantes y otros ciudadanos libres por otro, comenzó a partir de las demandas de los primeros de contar con códigos escritos que los protegieran de los atropellos de las clases dirigentes, quienes siempre sentenciaban a su favor en los litigios referentes a la propiedad. En el 621 a. C., Atenas asiste a la aparición de las leyes de Dracón, seguidas por la legislación de Solón, quien es elegido arconte en el 594 a.C. Este último estableció una nueva división de los ciudadanos de acuerdo con sus riquezas (introducción de censos inmuebles), que regulaba la participación de los mismos en la vida pública y en el ejército; la abolición de la esclavitud por deudas, prohibición de la exportación de cereales y promoción a la exportación de aceite de oliva, nuevo sistema de pesos y medidas. Las naucrarías –primeras unidades administrativas basadas en el principio de la división territorial, cada una debía proporcionar un buque para la flota ateniense- se convierten en los principales órganos financieros debido a su vinculación con el sector comerciante.

Otras concesiones importantes logradas fueron las conseguidas por Pisístrato (560 a.C.), pariente de Solón, quien es nombrado tirano ante los disturbios populares consecuencias de las reformas de Solón. En interés del campesinado Pisístrato trató de mejorar la agricultura distribuyendo tierras, instituyendo el crédito oficial y nombrando jueces especiales. En beneficios de los mercaderes y artesanos impulsó las construcciones navieras, lo que facilitó el comercio y consolidó el poderío marítimo de Atenas. Todas estas medidad debilitaron mucho a la vieja aristocracia y su lugar fue ocupado por mercaderes, artesanos y campesinos pudientes. Las reformas de Clístenes acabaron de destruir los restos de la comunidad gentilicia en Atenas. De aristocrático el Estado griego se convirtió se convirtió en democrático.

Desde la monarquía romana los plebeyos lucharon por la obtención de derechos. También desde los mismos inicios de la República se registran las luchas entre patricios y plebeyos. La reforma de Servio Tulio en el siglo VI les permitió el acceso al servicio militar y algunos derechos políticos. Al igual que Solón en Atenas se dividió a la población romana de acuerdo a sus bienes. Posteriormente las Leyes de las XII Tablas, a mediados del siglo V recogieron el derecho consuetudinario y constituyeron un avance importante para los libres no patricios. Las leyes de Valerio y Horacio en el 449 a.C., de Canuleyo en 445 a.C., de Piblilio Filón en el 339 a.C, las reformas de Apio Claudio en el 304 a.C. y de los hermanos Ogulnos en el 300 a.C. aumentaron sus derechos y participación en la vida política romana.

Desde mediados del siglo II a.C. se desarrolló una ininterrumpida y cruenta lucha entre los pobres y los grandes terratenientes. A fines de ese siglo dos hermanos, Tiberio y Cayo Graco (nietos de Escipión el Africano), tribunos pertenecientes a la nobleza se pronunciaron por la Reforma Agraria. Propusieron limitar las posesiones de una sola familia a 250 ha, y repartir la tierra excedente entre los pobres. Comprendían que si en Roma no quedaban campesinos, el ejército romano se vería debilitado, y peligraba el dominio romano. Además dictaron otras leyes como la Ley del Pan para que el pueblo recibiera pan de los almacenes del Estado a precios rebajados, las leyes de justicia que permitieron una participación más activa de los comerciantes en la solución de disputas, etc. Los campesinos y los pobres les apoyaban, y si bien lograron iniciar la Reforma Agraria esta no pudo prosperar tras la muerte de ambos. La lucha en Roma se decidió finalmente con el dominio de las grandes latifundistas y el dominio de las villas esclavistas se consolidó definitivamente.

Por otra parte, cuando los agricultores pobres se empleaban en el ejército y servían en extensas campañas perdían el apego a la tierra, la que a su regreso perdían en manos de los usureros. Muchos de estos, junto a otros agricultores arruinados preferían acudir a las ciudades con la esperanza de colocarse como clientes de hombres ricos. Esta masa ociosa perdió el apego al trabajo y se convirtió en una pesada carga para el Estado. En Roma, "pan y circo".

El desarrollo de la esclavitud, la acumulación de grandes capitales y las conquistas llevaron a los romanos a la formación de grandes latifundios. Además, los nobles se apropiaban indebidamente de tierras públicas y las convertían en propiedad privada.

El comercio contribuyó a la especialización de las diferentes regiones del Mundo Antiguo, que empezaron a dedicarse a la producción de acuerdo a las ventajas adquiridas de acuerdo a cada una de sus condiciones naturales. Por ejemplo en la antigua Grecia se destacan Tebas por sus carros de guerra, Argos por sus corazas, Mileto por sus telas coloreadas, Atenas por los vasos de cerámica, Corinto por los objetos de bronce. Se establece la división del trabajo no solo entre los hombres, sino también entre las regiones. Sin embargo, el comercio fundamental era de ESCLAVOS.

La actividad comercial se consideraba innoble, por ello eran los elementos de las clases libres que no detentaban participación en el gobierno quienes la ejercían. A medida que se enriquecen exigen una mayor participación en los asuntos del Estado, de ahí parte de las contradicciones entre los aristócratas y el demos.

En Grecia y Roma casi todas las minas y canteras pertenecían al Estado. Se explotaban bajo la vigilancia de funcionarios públicos o se arrendaban a sectores de particulares. Aquí trabajaban esclavos que pertenecían al Estado, delincuentes y pobres que se empleaban.

La complejidad de la vida económica permitió la aparición de nuevas profesiones: maestros, abogados, artistas, científicos, inventores, filósofos, etc.

Crisis del sistema esclavista

El régimen esclavista, junto con los horrores asociados a la venta de seres humanos y su tratamiento como meras mercancías, permitió la expansión de las fuerzas productivas, la integración de diferentes grupos humanos mediante el comercio, la mayor división del trabajo que redundaba en una mayor eficiencia y el aumento de la productividad.

La crisis del modo de producción esclavista comienza con la sustitución casi completa de la mano de obra libre por la esclava. La causa fundamental de esta crisis es la falta de interés del esclavo en el trabajo, lo que excluía la posibilidad de desarrollo y perfeccionamiento de la producción. Otro elemento es la escasez de mano de obra esclava al terminar los períodos de conquista de otros territorios. La crisis condujo a la decadencia de la agricultura, del artesanado y del comercio; dejó vacias las ciudades y arruinó a muchos esclavistas pequeños y medianos. Además, al terminar el período de extensión y conquista se eliminan las fuentes fundamentales de obtención de mano de obra esclava, cuya obtención se encarece, siendo más rentable abandonar la mano de obra esclava y sustiturla por los colonos.

Al mismo tiempo creció la gran propiedad de la tierra, pero al no ser posible organizar una amplia producción basada en la mano de obra esclava se pasó a explotar a los colonos. A diferencia de los esclavos, los colonos tenían su propia economía y se quedaban con parte de la cosecha.

La mayoría de los inventos utilizados por la sociedad esclavista fueron hechos cuando aún la fuerza esclava no había logrado desplazar la mano de obra libre. Casi todos los elementos tecnólogicos: los cultivos, los animales domésticos, los tejidos, la cerámica, la metalurgia, la arquitectura monumental, la rueda, los barcos de vela había sido inventados o descubiertos antes de la escritura. En términos tecnológicos la aportación de estos primeros imperios esclavistas (Egipto, Grecia y Roma) no es significativa, y esto es consecuencia del uso creciente de la mano de obra esclava, que no está interesada en mejoras tecnológicas al no ver modificada su condición producto del mejor o peor desenvolvimiento de la economía.

Todo lo contrario, más común era que los esclavos vengasen la actitud salvaje de sus dueños rompiendo valiosos y complicados instrumentos de trabajo. Las mejoras tecnológicas que encontraron mayor difusión fueron aquellas empleadas en la industria de la guerra.

Ya en el siglo I d. C, las tierras italianas estaban arruinadas; había que importar cereales de otras provincias del imperio. La utilización del esclavo, a quien tenía sin cuidado conservar la fertilidad de la tierra, o emplearse a fondo provocó la ruina de la agricultura romana. La ausencia de interés de los esclavos en su trabajo era el obstáculo esencial en el desarrollo de la vida económica durante el Mundo Antiguo. La producción destinada al mercado disminuyó, el comercio se vio afectado. La población de las ciudades comenzó a menguar ante la escasez de víveres. Las grandes haciendas se iban haciendo cada vez más autosuficientes.

Los esclavistas procuraban de alguna manera salvar sus economías: trataban de interesar a los esclavos en la producción. Ya en Atenas los terratenientes comenzarona a ceder parcelas a sus esclavos para que las cultivasen y les cediesen parte de sus cosechas. En el Imperio romano alcanzó gran extensión el método de arrendar a esclavos tierras, talleres, tiendas, embarcaciones comerciales, a cambio de una parte de los ingresos. Estos intentos terminaron en el fracaso, pues solo favorecía a un reducido grupo de esclavos que reproducía el modelo económico heredado.

En Roma la crisis del sistema esclavista se agravó por los gastos crecientes que demandaba el mantenimiento del ejército, que ya en el siglo III agrupaba a 600.000 hombres; y del aparato estatal, que obligó a la imposición de nuevos impuestos y tributos, a los que se sumaban los servicios de trabajo obligatorios. Esto provocó la ruina de los terratenientes de las provincias, que comenzaron a huir de las ciudades para escapar de las crecientes obligaciones con que los gravaba el estado. El énfasis de la vida económica y social pasa de la ciudad al campo, a las grandes propiedades terratenientes.

Los artesanos fueron incorporados a los talleres del estado. La actividad económica se debilitaba, y las ciudades se arruinaban. Los oficios y el dinero decaían y el dinero perdía su valor, pues los emperadores, necesitados de medios monetarios acuñaban monedas de cobre plateadas, que la población se negaba a aceptar. Se regresó al trueque.

La Crisis Hiperinflacionaria

La moneda fue perdiendo continuamente de valor a causa de un erario cuyos gastos siempre exedían a sus ingresos, problemas que fue solucionado con la emisión monetaria. Esta práctica, que fue seguida durante años provocó inflación, la que también se vio agravada por otros problemas económicos. Roma importaba mucho, pero exportaba poco. Las provincias enviaban artículos de lujo: ricas telas, objetos de oro y plata, vinos, marfil, vajilla artísticamente decorada, cereales y artículos de consumo en general.

A principios del siglo IV Diocleciano intentó terminar con la crisis, controlando por decreto los precios y los salarios, y reorganizando el sistema burocrático y fiscal. Sus reformas y las de sus sucesor, Constantino, apuntalaron la estructura imperial por un tiempo. Pero la imposibilidad de restaurar el flujo de impuestos ante el empobrecimiento económico privaba al Estado de los recursos para mantener a la población urbana, el ejército y la burocracia imperial. La organización efectiva de estos excedentes dependía de la circulación comercial fluida y sin trabas. Si a la crisis económica sumamos las invasiones y el pillaje de los bárbaros, y la ineficacia y corrupción del gobierno entendemos la ineficacia de las medidas anteriores. Durante la inflación del siglo III Diocleciano se vio impelido a acudir a las recaudaciones en especie.

En 332 el gobierno romano recurrió a una medida aún más drástica, vinculando forzosamente a los campesinos a las tierras que labraban y convirtiendo en obligatoriamente hereditarios los oficios y ocupaciones: agricultores, artesanos, comerciantes, funcionarios públicos; pero esto no impidió el decaimiento de las ciudades.

Las Reformas de Diocleciano

Dicleciano reprimió definitivamente el movimiento revolucionario del siglo III. Con esta derrota se consolida el principio monárquico. Se pasó al absolutismo, es decir, a una monarquía esclavista burocrático-militar de tipo oriental, que se había desembarazado definitivamente de toda supervivencia republicana.

Durante el siglo III la economía romana había dado un gran paso hacia la economía natural. Los sectores artesanales y comerciales de las grandes ciudades habían sufrido durante las guerras civiles bajo el pillaje. Las relaciones comerciales entre las provincias estaban rotas; la decadencia del comercio y el artesanado habían provocado una agrarización de toda la vida económica del imperio, con la consolidación del sistema de colonos y la concentración de la tierra. La mayoría de estos propietarios provenía del ejército: muchos de ellos eran bárbaros. Se trataba de la nobleza burocrático-militar. Los propios emperadores fueron grandes terratenientes.

El imperio quedó dividido en cuatro, y se inició la tetrarquía, con dos emperadores y dos césares. Esta transformación se debe a razones económicas y políticas. Mantener la autoridad del imperio sobre regiones tan vastas que se habían vuelto a la economía cerrada, donde los vínculos comerciales, políticos y culturales se habían debilitado era casi imposible. Además, esta forma de gobierno debía garantizar el éxito en la lucha contra los movimientos provinciales y contra los bárbaros; y eliminar el peligro de las usurpaciones. Este sistema dio resultado en el corto plazo. Se lograron eliminar los movimientos revolucionarios separatistas, se consolidaron las fronteras y el territorio del imperio fue ampliado.

Diocleciano inició reformas administrativas y militares que exigían grandes recursos para el mantenimiento de los nuevos funcionarios y de los efectivos del ejército, problema que se volvió particularmente agudo a causa de la decadente economía. Por ello se imponía la reorganización del sistema fiscal.

Toda la población agrícola del Imperio fue gravada en igual medida por un impuesto combinado hombre-tierra. Las provincias abastecían con sus tributos el trigo para la población de la capital, para el ejército y para los funcionarios. Los ciudadanos debían luego pagar varias tasas sobre el artesanado, el comercio y otras profesiones. Esta reforma golpeó duramente a las masas trabajadoras.

Con la reforma tributaria hay que vincular las tentativas del emperador de mejorar la circulación monetaria. Con el tiempo el valor de la moneda había decaído continuamente, ya sea por variaciones en la aleación como por disminución de su peso. Para regularizar la situación Diocleciano estableció normas fijas.

En 301 el emperador dictó el famoso "edicto sobre los precios de las mercaderías", que se considera la primera tentativa estatal de regular la circulación fijando precios máximos. Encontramos tarifas fijadas para el trabajo de los obreros agrícolas, de los albañiles, carpinteros, herreros, panaderos, zapateros, arrieros de mulas, pastores, maestros de lectura y escritura, de aritmética, lengua griega. Se establecieron precios máximos para el lino y su correspondiente tejido, calzado, carnes de todo tipo. El edicto no logró su objetivo y fue abolido poco después. En una economía natural cuando el Estado no está en condiciones de asumir un control planificado de la producción, la fijación de precios no puede sino aumentar la especulación.

Los impuestos eran cada vez más onerosos, y al ser muchas grandes fincas de los nobles más poderosos excentas de su pago, la carga recaía con más fuerza sobre los terratenientes más débiles. Las tierras comenzaron a acumularse en manos de los senadores fundamentalmente, que a pesar que tenían que pagar los impuestos al Estado se veían liberados del desempeño de los agobiadores cargos urbanos obligatorios. A sus manos pasaban las villas y talleres vendidos por deudas o abandonados por sus propietarios. Estos comenzaron la práctica de arrendar las tierras a colonos, que comenzaron a desempeñar el papel principal en la producción. El arriendo de las tierras se hacía generalmente por un período de 5 años, al cabo de los cuales el contrato podía ser anulado o renovado a petición de una de las partes.

Los colonos caían bajo la dependencia de los grandes terratenientes debido a deudas que contraían y que no podían saldar (por ejemplo para costear el pago de los aperos y útiles). Se sustituyó el pago del dinero por el pago en especies al final de la cosecha. De arrendatarios a plazo fijo se convirtieron en arrendatarios vitalicios y después hereditarios. Además, la inseguridad de la época y la costumbre afianzaban el lazo a la tierra de los señores.

Los grandes propietarios convertían en los colonos a sus deudores. El pequeño propietario, al recibir un empréstito hipotecaba al acreedor su parcela quien la perdía y se convertía en colono, debiendo pagar en especie. Desde finales del siglo II, cuando la desventaja del trabajo esclavo se hizo más evidente, comenzaron también a convertirse a los prisioneros en colonos.

Durante el período esclavista hubo pocos descubrimientos importantes, pero se hicieron muchas mejoras técnicas de carácter menor. El sistema de cultivo en seco sustituye al cultivo de las grandes civilizaciones fluviales basada en la agricultura de regadío. Este nuevo sistema requería de mucha mano de obra por unidad de tierra, y allí donde el terreno era apropiado y la mano de obra abundante tanto al gobierno como al propietario le era más rentable el establecimiento de grandes fincas que emplearan cuadrillas de braceros bien formadas por esclavos, bien por siervos baratos.

Los logros económicos de los imperios de la antigüedad fueron considerables. Las expediciones que organizaron con fines comerciales o de conquista difundieron nuevos elementos tecnológicos y aportaron nuevos recursos. La formulación explícita de leyes civiles contribuyó a facilitar el funcionamiento de la economía y la sociedad, se facilitó el comercio, la especialización regional y la división del trabajo. La construcción de eficaces sistemas de regadío y el proceso de elaboración de metales son aportes importantes. La separación del artesanado y la agricultura contribuyó al perfeccionamiento de los hábitos artesanos. La construcción de carreteras y barcos alcanzó un nivel elevado, lo mismo que la arquitectura, la escultura y la pintura. El intercambio natural fue sustituido por el comercio monetario. Floreció la ciencia, la literatura y el arte.

Sin embargo, el modo de producción esclavista no desapareció del todo. Con el descubrimiento del Nuevo Mundo estamos en presencia de un resurgir de la institución esclavista.

Bibliografía

Bibliografía básica:

  • Rondo Cameron, Historia Económica Mundial. Desde el Paleolítico hasta el Presente, Alianza Universidad Textos, Cuarta reimpresión 1996

Bibliografía adicional:

  • El Régimen Esclavista E.M. Shteerman – B.I. Sharevskaya

  • Historia de Roma Tomo I-II, S.I. Kovaliov

  • Los griegos de la Antigüedad M.I. Finley

 

 

Autor:

Jacqueline Laguardia Martínez

 


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