Monografias.com > Economía
Descargar Imprimir Comentar Ver trabajos relacionados

La economía y la cultura en el contexto contemporáneo



Partes: 1, 2

  1. Resumen
  2. A modo de
    Introducción: El contexto de las complejas relaciones
    entre cultura y economía
  3. Definición
    de Cultura y de Economía. Economía de la
    Cultura
  4. La Economía
    de la Cultura
  5. Comportamiento del
    Mercado Internacional del Arte en los últimos
    años
  6. A modo de
    conclusiones
  7. Bibliografía

Resumen

Para argumentar como estos hechos revelan la estrecha
relación entre cultura y economía el autor analiza
los elementos distintivos de la crisis estructural del sistema
capitalista en los ámbitos de la economía y las
finanzas, la situación medioambiental y ecológica,
la crisis social, la esfera energética y la
situación con los alimentos. Se definen
teóricamente las categorías o conceptos de
economía y cultura y se argumenta la pertinencia de la
extensión de las ciencias económicas al
ámbito de los fenómenos de la cultura. Se valora
brevemente las posiciones teóricas acerca de estos
fenómenos y se expone, atendiendo al peso del mercado
internacional del arte y de las industrias culturales en la vida
contemporánea, la necesidad del desarrollo de la
Economía de la Cultura como disciplina
científica.

Palabras clave: Cultura, Economía, Crisis
Estructural, Economía de la Cultura, Mercado Internacional
del Arte, Industrias Culturales.

A modo de
Introducción: El contexto de las complejas relaciones
entre cultura y economía

Tan variados y complejos han sido los cambios
registrados en el contexto de la economía mundial en las
últimas tres décadas que resulta una tarea
imposible abarcar el tratamiento de todos aquellos aspectos que
en este sentido resultan significativos.

Cabe aquí la primera digresión de
naturaleza axiológica, por sentar bases para el ulterior
análisis: Abarcar el tratamiento de aquellos aspectos que
resulten significativos… pero significativos ¿para
quién?

Para quienes profesamos una fe profunda en la necesidad
de la supervivencia del género humano, la
significación de cualquier aspecto tiene como sujeto al
ser humano. De ahí que el análisis de los cambios
registrados en la economía mundial que interesa realizar
son aquellos que repercuten en el común destino de la
especie humana.

Una vista apresurada a la situación internacional
revela la importancia de la economía en el decursar
contemporáneo de los acontecimientos y procesos que
ocurren a diario, realidad que se afirma como tendencia creciente
en las últimas tres décadas.

Durante el período acotado, conjuntamente con el
avance sin precedentes del conocimiento científico y del
dominio tecnológico, han confluido cambios de gran
envergadura en la economía, en la política
internacional, y a la vez se escucha con más fuerza la
presencia de la multiculturalidad en el acontecer
internacional.

La cultura se ha convertido también en
protagonista y condicionante de una realidad que condensa
procesos en los cuales la crisis del modelo cultural
"civilizatorio" impuesto desde el siglo XIX, es condición
para conculcar el peligro de la crisis estructural –
económica, financiera, energética, alimentaria
medioambiental ecológica- que caracteriza el orden mundial
contemporáneo.

Un vistazo a la realidad internacional nos revela las
múltiples caras de la crisis estructural que vive la
humanidad, gracias al predominio de un sistema capitalista en
plena decadencia, pero que en su decadencia amenaza con arrasar
con la vida en el planeta.

En el orden económico: caída generalizada
del PIB, disminución del comercio mundial en más de
un 20 %, volatilidad de los precios, sobre todo de los productos
básicos, contracción de las inversiones
productivas, depreciación de las monedas,
disminución de las reservas internacionales, entre
otras.

En el orden económico-social: más
desempleo [este año 2010 se sumarán 50 millones
más según pronósticos de la
Organización internacional del Trabajo (OIT)],
pérdida de las viviendas (varios millones de vivienda
embargadas en EE. UU. y en Europa, en virtud de la
ejecución de las hipotecas no pagadas), menos acceso y
más baja calidad en la salud y la educación,
congelamiento de los créditos personales y empresariales,
contracción de la demanda solvente de la población,
sobre todo de la de menos ingresos, lo cual conduce a la
contracción del consumo y la reducción de las
ventas, lo que amplifica la crisis, entre otras
consecuencias.

En el orden político: inestabilidad de los
gobiernos, pugnas entre las diferentes fuerzas políticas
por el acceso a los espacios del poder y el control y manejo de
los recursos, aparición de nuevos actores,
generación de agudos conflictos político-sociales
entre otros.

En los aspectos medioambientales: mayor desequilibrio de
los ecosistemas, mayor contaminación ambiental,
agudización de los problemas relacionados con el
calentamiento global debidos a la emisión de los
GEI[1]el cambio climático, el agotamiento
de los recursos naturales no renovables, entre otros.

En la esfera energética: volatilidad de los
precios de los combustibles debido a muchos factores,
restricción en el consumo de los portadores
energéticos, búsqueda de fuentes alternativas de
energía, cambios en la industria automotriz hacia
tecnologías combinadas entre lo tradicional y lo moderno,
búsqueda de medios para el logro de la adaptación y
la mitigación de los efectos de los cambios, entre
otros.

En lo relacionado con los alimentos: Incremento de los
precios de los alimentos básicos, contracción del
consumo de los sectores de menos ingreso, extensión del
agronegocio, utilización de tierras fértiles para
producir biocombustibles, y por todo lo anterior empeoramiento de
las condiciones de vida de las poblaciones de menos recursos
principalmente, entre otras.

En la actualidad además se aprecian cambios
esenciales como la declinación de Estados Unidos, que como
potencia mundial alcanza un nuevo nivel y se convierte en
víctima de sus propias contradicciones económicas
fruto de la dominación del capital financiero, que
usó contra el mundo y ahora contribuye a generar la crisis
en la mayor economía del mundo, su propio país. El
Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) ven
paulatinamente erosionada su autoridad para imponer sus recetas y
en consecuencia surgen nuevos regionalismos en Asia,
América Latina así como también
economías emergentes como las BRIC[2]quedan
desacreditadas las políticas de privatización; el
Estado, repudiado a tenor de las políticas neoliberales
aplicadas hasta ahora, regresa como parte de la solución a
los problemas, y se producen cambios en los movimientos sociales,
como el Foro Social Mundial, y otros movimientos alternativos
opuestos a la globalización neoliberal.

La paralización del crédito más la
disminución de la demanda solvente implican la
deflación (deceso generalizado de los precios en una
espiral depresiva) Esta situación actúa como
desestimulo a la producción y no mejorará el
consumo de la población, porque los salarios
también se deprecian por vía del aumento desmedido
del desempleo, prácticamente en todas las regiones
geográficas, como ya demuestran las
estadísticas.

Definición de
Cultura y de Economía. Economía de la
Cultura

En este contexto contemporáneo complejo, que se
refleja en el campo de la teoría por una múltiple
producción conceptual donde predomina la
interpretación postmoderna de los procesos sociales, se
interrelacionan como nunca Cultura y Economía.

Cualquier definición teórica del concepto
de cultura tropieza con el obstáculo de la extrema
diversidad de significados con que se aborda este término.
La diversidad de puntos de vista y ópticas y la diversidad
de ciencias desde la cual se aborda, así como de
posiciones cosmovisivas de sus autores, dificulta conferir rigor
a la labor de conceptualización teórica, exigiendo
constancia del investigador al abordarlo, lo que confiere
lentitud a la revisión crítica y demanda realizar
esta con sumo cuidado.

Sin dudas para analizar el concepto de cultura debemos
comenzar, por abarcador, por el concepto de cultura que
expresó en el siglo XIX Edgard Burnett Taylor al afirmar
"La cultura o civilización, en sentido etnográfico
amplio es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las
creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y
cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el
hombre en cuanto miembro de la
sociedad."[3](Bohanan y Glaser, 2003,
61)

En este concepto se expresan elementos sustanciales al
valorar la cultura como un todo que engloba una serie de aspectos
del fenómeno cultural, sin dejar a un lado la sociedad
como ente colectivo y social, y como resultado del proceso
histórico. Este concepto, abarcador, concluye precisamente
con la palabra sociedad y desde nuestra interpretación,
ello señala de forma explícita, la relación
que existe con el hombre como portador de cultura.

El concepto dado por el alemán naturalizado
norteamericano Franz Boas es pertinente al incluir en su
contenido a la comunidad y las reacciones del individuo como
parte de ella, al ser afectadas por las costumbres de ese grupo
donde vive, es entonces un aporte significativo al respecto el
concepto según el cual … "La cultura incluye todas las
manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad,
las reacciones por las costumbres del grupo en que vive, y los
productos de las actividades humanas en la medida en que se ven
determinadas por dichas costumbres."[4] (Bohanan y
Glaser, 2003, 85)

Marvin Harris siguió allanándonos el
camino al expresar "Cuando los antropólogos hablan de una
cultura humana normalmente se refieren al estilo de vida total,
socialmente adquirido, de un grupo de personas, que incluyen los
modos pautados y recurrentes de pensar, sentir y actuar."
[5]Bohanan y Glaser, 2003, 393)

Otros elementos importantes en el terreno cultural
expresa Giddens cuando afirma: "Cultura se refiere a los valores
que comparten los miembros de un grupo dado, a las normas que
pactan y a los bienes materiales que producen. Los valores son
ideales abstractos mientras que las normas son principios
definidos o reglas que las personas deben cumplir." (Ritzer,
George, 2002, 492) [6]Aquí se tiene en
cuenta valores y normas como preceptos que debe cumplir el
hombre.

Para comprender la historia Marx recalcó la
importancia del papel de la lucha en el logro de la
evolución y el progreso cultural. Toda la historia
según Marx, era el resultado de la lucha entre las clases
sociales por el control de los medios de producción. El
aporte más significativo de Marx para entender el
fenómeno de la cultura es la tesis básica de la
concepción materialista de la historia, según la
cual…"el ser social, determina la conciencia
social".(Marx, Carlos, 1986, 234) Engels, sobre todo en los
escritos bajo la influencia de las obras de Morgan, como es "El
origen de la familia, la propiedad privada y el estado", usa la
noción de "cultura global," ya enteramente moldeada por la
etnología evolucionista y en los marcos de ella
distinguía a la civilización como el más
alto estadío evolutivo.

El tema de la cultura también fue tratado por
Vladimir Ilich Lenin, quien se refirió a las dos culturas:
la de las clases poderosas y la de los humildes. En cuanto a la
proletaria destacó que "tiene que ser el desarrollo
lógico del acervo de conocimientos conquistados por la
humanidad bajo el yugo de la sociedad capitalista" (Lenin, V.I.,
1986, 41).

Concepto global de cultura llaman los marxistas al que
apunta a la totalidad de creación,
transformación y actividad humana, al universo humanizado
en su más amplia acepción
. Sin embargo, en otro
sentido pero con una significación muy práctica
para los fines del presente trabajo, queremos referirnos a la
definición de Gramsci, cuando expresa: "La cultura es cosa
bien distinta. Es organización, disciplina, del yo
interior, apoderamiento de la personalidad propia, conquista de
superior conciencia por la cual se llega a comprender el valor
que uno tiene, su función en la vida, sus derechos y sus
deberes" (Portal y Recio, 2005, 10).

Para los investigadores autores del presente trabajo,
este autor define que Cultura es el sistema imbricado
interrelacionado y complejo de todos los elementos materiales y
espirituales que caracterizan y definen la idiosincrasia
particular de una sociedad dada, identifica dicha sociedad como
colectividad humana y determina el curso hacia la
profundización, concreción y afirmación de
sus propios valores, lo cual le concede tangibilidad y
permanencia.

En ese sentido a nivel internacional cada pueblo o
nación puede se considerado una determinada cultura, y en
el territorio de determinado país pueden coincidir
más de una cultura.

El concepto o categoría dado anteriormente es
útil porque permite a partir de él considerar las
relaciones interculturales como relaciones internacionales o
externas y valorar la significación de las complejas
relaciones entre Cultura y Economía en este nivel de
análisis.

Por otra parte la cultura es definida también
"Conjunto de valores, modos de actividad y productos generales
del grupo humano; logrados y establecidos a través de la
historia, en la realización de objetivos y la labor
común general".
(Taquechell et al, 1986,15) al
respecto en la obra "Apreciación de la cultura cubana" se
plantea: "El hombre, principal factor de cultura, trasciende a
la naturaleza, pero siendo parte de ella, conociendo y asimilando
sus leyes, es imposible su relación sin que medie en ello
un proceso cultural
". También se ha sostenido que
(…)"la cultura es todo lo que no es naturaleza",
(Rodríguez, Carlos Rafael, 1984, 19), ello ha ofrecido
profundas reflexiones sobre el contenido y las formas de la
cultura, sobre todo como vida espiritual, sus funciones y
proyección ideológica.

Estas últimas definiciones nos permiten concebir
el fenómeno cultural, complejo y contradictorio como fruto
y génesis a la vez de la producción material, y
abarca también sus sueños y fracasos, sus
tradiciones, hábitos y costumbres, sus sentimientos y
aspiraciones que se comunican y enlazan a través de
generaciones y que constituyen la raíz y esencia de su
cohesión social.

En este contexto de análisis podremos reflexionar
también sobre las profundas y complejas relaciones entre
Economía y Cultura dentro del marco de una sociedad
dada.

Tampoco escapa a la pluralidad de definiciones la
categoría o concepto de Economía.

El economista británico Lionel Charles Robbins
(1898 – 1984) propuso una de las primeras definiciones
contemporáneas de economía: para Robbins la
economía es la ciencia que analiza el comportamiento
humano como la relación entre unos fines dados y medios
escasos que tienen usos alternativos.

La definición clásica de la corriente
objetiva es de Federico Engels, quien señala: "La
economía política es la ciencia que estudia las
leyes que rigen la producción, la distribución, la
circulación y el consumo de los bienes materiales que
satisfacen necesidades humanas
."(Marx y Engels, 1979, 234).
Según otra de las definiciones más aceptadas,
propia de las corrientes marginalistas o
subjetivas[7]la ciencia económica analiza
el comportamiento humano como una relación entre fines
dados y medios escasos que tienen usos alternativos.

Su objeto de estudio es la actividad humana y, por
tanto, es una ciencia social. Las ciencias sociales se
diferencian de las ciencias puras o naturales en que sus
afirmaciones no pueden refutarse o convalidarse mediante un
experimento en laboratorio y, por tanto, usan una diferente
modalidad del método científico.

También conviene referirse a los conceptos de
teoría positiva y teoría normativa. No todas las
afirmaciones económicas son irrefutables, sino que ciertos
postulados pueden verificarse, esto es, puede decirse que "son"
y, cuando eso ocurre, se habla de economía positiva
(véase por ejemplo positivismo). Por el contrario,
aquellas afirmaciones basadas en juicios de valor, que tratan de
lo que "debe ser", son propias de la economía normativa y,
como tales, no pueden probarse. La economía se mueve
constantemente entre ambos polos.

Carlos Marx a su vez señala que la
economía es "la ciencia que estudia las relaciones
sociales de producción".
También se le llama
"la ciencia de la recta administración". La
corriente objetiva se basa en el materialismo histórico,
se refiere al concepto del valor-trabajo, por el que el valor
tiene su origen objetivo en la cantidad de trabajo requerido para
la obtención de los bienes. Y es histórico porque
concibe el capitalismo como una forma u organización
social correspondiente a un determinado momento histórico.
Esta definición ha engendrado una corriente de pensamiento
económico que hoy día se le conoce como la
Economía Política.

Desde otro punto de vista la economía puede ser
observada como un ámbito de comunicación bien
definido. Esto significa que la economía es el medio de
comunicación en el cual se forman los sistemas
económicos. En esta perspectiva los sistemas
económicos son sistemas sociales en los cuales las
comunicaciones que se reproducen son comunicaciones sobre
compensaciones o pagos. Aquellas comunicaciones que tienen
sentido económico, se reproducen en los sistemas
económicos, aquellas que no tienen sentido, se
rechazan.

Ara los fines del presente trabajo suscribimos la
posición marxista y consideramos la economía como
la ciencia social que estudia los procesos de producción,
intercambio, distribución y consumo de bienes y
servicios.

Por su valor metodológico recordamos aquí
la célebre frase de Marx en su obra Contribución a
la crítica de la economía
política:

"…en la producción social de su vida,
los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e
independientes de su voluntad, relaciones de producción,
que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus
fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones
de producción forma la estructura económica de la
sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura
jurídica y política y a la que corresponden
determinadas formas de conciencia social. (
Marx y Engels,
1979, 519)

Esta definición dentro del marco de la
categoría Formación Económico Social (FES)
nos permite identificar determinada cultura como una FES
particular y valorar la cultura como fenómeno espiritual
dentro de una misma FES, y por tanto determinado "en
última instancia" por la economía, concebida esta
como el conjunto de la relaciones sociales de
producción.

La Economía de
la Cultura

La teoría económica no incluyó, en
el pasado, a las actividades culturales. Para Adam Smith o David
Ricardo, el gasto en las artes no contribuía a la riqueza
de la nación. Smith veía la cultura como el dominio
por esencia del trabajo no productivo, aunque no dejaba de
reconocer -implícitamente- los efectos externos del gasto
en cultura (Benhamou, F., 1996, 3). Este autor refiere que Alfred
Marshall señalaba la imposibilidad de evaluar objetos que,
como los artísticos, eran únicos en su
género, no teniendo equivalente ni concurrente. (Benhamou,
F., 1996, 5).

Pero, progresivamente, se fueron sentando las bases de
una "economía de la cultura", gracias a los trabajos de
diversos autores: William Baumol, William Bowen, Gary Becker,
George J. Stigler, Alan Peacock, Peter J. Alexander, la Escuela
de Elección Pública, entre
otros.[8]

Al reconocimiento de la economía de la cultura,
como ámbito específico de la ciencia, han
contribuido tres factores, según Luis Stolovich en su
artículo "Diversidad creativa y restricciones
económicas. La perspectiva desde un pequeño
país"[9]:

  • 1. la propensión de las actividades
    culturales a generar flujos de ingresos y de
    empleo,

  • 2. la necesidad de evaluar las decisiones
    culturales, que implican recursos económicos,
    y

  • 3. en el plano teórico, el desarrollo de
    la economía política hacia campos
    nuevos.[10]

Dado lo incipiente de la disciplina, en los estudios
empíricos de Economía de la Cultura la perspectiva
dominante ha sido la de evaluar los impactos económicos de
la cultura; impactos directos e indirectos, sean de alcance
global (incidencia en el PBI del valor agregado por el conjunto
de las actividades culturales), sean de un alcance limitado a los
efectos de una actividad específica (por ejemplo: un
festival o un museo) sobre una determinada localización
geográfica.

"Todos estos estudios pretenden medir el efecto
económico que se desprende del gasto interior en consumo e
inversión, así como el gasto exterior en bienes y
servicios del sector cultural, y su impacto directo, indirecto e
inducido sobre la producción, el valor añadido, el
empleo, la demanda de importaciones o cualquier otra magnitud
económica relevante para el propio sector y el resto de
ramas de actividad de una economía" (Bonet, Luis, 2000,
13).

Gran parte de los estudios de impacto económico
de la cultura han tenido, y tienen, una finalidad
instrumentalista: fundamentar la necesidad de incrementar los
aportes económicos, públicos y privados, necesarios
para financiar las actividades culturales.

Más allá de la importancia de estos
estudios económicos, y de lo discutible de si los apoyos a
la cultura deben fundamentarse en los impactos
económico-sociales de las actividades culturales o en los
valores intrínsecos de la cultura, queremos enfatizar en
otro enfoque de las relaciones entre Economía y
Cultura.

La Cultura no es simplemente un factor de
dinamización del crecimiento económico (PBI,
empleo, comercio exterior, etc.) en el mundo
contemporáneo, aunque este argumento sea fundamental para
algunos políticos cuyas decisiones afectan los
presupuestos de cultura.

Es también un gran desafío para la Ciencia
Económica –y para los diferentes marcos
teóricos de la Economía. La Cultura, con sus
innovaciones y con sus especificidades, no sólo exige
elaborar un instrumental teórico y metodológico
específico, lo cual ya de por sí es un
desafío. Exige crecientemente un replanteamiento del
pensamiento económico. Si estamos transitando hacia una
"economía de la información" o hacia "una
economía de la creatividad", desplazando al viejo mundo
industrial de bienes tangibles por la producción de
intangibles ¿no habrá que replantearse muchas de
las teorías y enfoques del pensamiento económico?
En tal sentido, la Cultura es un desafío para la
Economía. Más aún, cabe plantearse si la
Economía como ciencia es capaz, por sí misma, de
responder a estos desafíos.

La interpretación que prima en la
producción académica sobre los fenómenos
generalizados que constituyen evidencias de la crisis general y
sistémica del mundo contemporáneo es esencialmente
postmoderna. Diversas posiciones filosóficas
sociológico-antropológicas y también desde
las ciencias económicas desarrollan el discurso siguiendo
en lo fundamental la línea subjetiva en el desarrollo de
la economía como ciencia que analiza el comportamiento
humano como una relación entre fines dados y medios
escasos que tienen usos alternativos. La valoración
crítica de estas visiones es necesidad de primer
orden[Aunque este análisis no sea el objetivo central del
presente trabajo] por el servicio que le hacen al sistema
capitalista, o como brillantemente expone François
Houtart:

"Aparece claramente que esta visión del
postmodernismo es una reacción contra un pensamiento
moderno rígido, dogmático, imponiendo esquemas de
pensamiento sin tener en cuenta el carácter relativo de
sus construcciones. Sin embargo, al mismo tiempo destruye la
posibilidad de analizar los procesos sociales y peor
todavía, llega a la incoherencia de la acción sobre
las bases del sistema económico-político
dominante:"(Houtart, F., 2006, 26).

Asimismo, este pensador manifiesta: "La
crítica principal que se puede hacer a esta corriente es
que se trata del mejor conjunto ideológico para el triunfo
del capitalismo neoliberal. Es precisamente cundo este
último se globaliza como sistema-mundo, que se desarrolla
una teoría de la negación de todo sistema, el
relativismo cultural del abandono de la coherencia. Nada puede
ser mejor para legitimar la realidad política de un mundo
dominado por un sistema económico preciso." (Houtart, F.,
2006, 26).

Algunos objetos de estudio de la economía de
la cultura en el mundo contemporáneo. El mercado
Internacional del Arte y las industrias
culturales.

Concebimos al Mercado Internacional del Arte

"…como un componente del sistema
económico internacional que relaciona a todos los actores
del sector de la producción, distribución y consumo
de las obras de arte como mercancías. La valoración
de determinado artista en el mercado del arte se realiza entre
las instituciones culturales (el museo, la bienal, la entidad
institucional coleccionista), los profesionales de esta
particular esfera (el curador, el crítico, el
académico) y las esferas en que se distribuye ese arte, ya
sean públicas (subastas) o privadas (galerías,
ferias, etc.).[11]

El conocido académico, sociólogo y
politólogo Michael Parenti en su ensayo "La batalla de la
cultura" expresa: "Como la economía de mercado
corporativa ha crecido en influencia y poder, penetrando en
tantos aspectos de la vida social en este
país[12]y en todas partes, la propia
cultura se convierte en un articulo de consumo, algo para ser
comercializado y obtener beneficios. La gente dice cuando se
queja "la única cosa que importa en estos días el
dinero". Así que, creamos menos nuestra cultura y la
compramos más, hasta que realmente deja de ser nuestra
cultura."
[13]

Se analiza aquí un fenómeno en la
contemporaneidad complejo de las relaciones económicas
internacionales que como quizás ningún otro muestre
la irracionalidad de estas relaciones y su carácter
monopolista, viviendo la paradoja de que el mercado internacional
del arte, seguido por los medios masivos de comunicación y
"vendiendo" la imagen de la verdadera cultura, es
expresión del carácter dominador, exclusivo y
globalizador de los países poderosos, reproduciendo y
afianzando el modelo de dominio sobre los países
pobres.

Este mercado en la contemporaneidad muestra una
tendencia vertiginosa a su crecimiento y expansión por
diferentes razones. Al respecto Oscar Llanes Gómez en su
original artículo "Cuba en el mercado del Arte"
expone:

"Al revisar las estadísticas ofrecidas por la
UNESCO descubrimos que el negocio ha crecido en un mil porciento
en los últimos 50 años y la rentabilidad
está muy lejos de ser alcanzada por cualquier otra
inversión o modalidad financiera conocida. El mercado del
arte funciona como un muro de contención contra
inflaciones, crisis, desplomes de valores industriales, guerras,
estafas, atracos y robos. A su alrededor crecen las agencias
culturales, financieras y de seguros, los gobiernos locales y
nacionales y la mayor parte de los delitos de evasión
fiscal." [14]

La crisis demostró que el fin de la llamada Era
Industrial estaba cerca. Se alentó un proceso especulativo
sin precedentes, causa medular de la crisis estructural que en
las finanzas se expresa en los años 2008 hasta la
actualidad. Las nuevas inversiones entonces, buscaron refugio en
valores imperecederos y más dados a la
especulación. Una parte tomó el camino de las
drogas, el mercado negro y la economía sumergida y la otra
se convirtió en colecciones de arte. La industria cultural
había nacido. En unos años la pujanza del negocio
del arte abrió los caminos a la música, el
espectáculo y el cine. La globalización como
fenómeno económico tiene como una de sus bases la
internacionalización de los capitales limpios que el libre
comercio del arte proporcionó durante la década de
los "80. El crecimiento de los precios por género, desde
1986 hasta el 2000 demuestra la solidez del mercado en estos
momentos., tendencia que se ha mantenido en ascenso en los
últimos años.

Comportamiento del
Mercado Internacional del Arte en los últimos
años[15]

  • En 2009, el mundo vivió la peor crisis desde
    la Segunda Guerra Mundial. Más de80 países
    permanecían en recesión hasta el verano de
    2009. Mientras tanto, el mercado del arte mundial se
    enfrentaba al estallido de una burbuja especulativa sin
    precedentes. Veamos el despliegue de hitos que confirman, no
    obstante las coyunturales dificultades, que nos encontramos
    en presencia de un mercado en franca
    expansión:

  • 2007: 28,9% – Competición millonaria. La
    plenitud: el mercado del arte alcanza los 9.000 millones de
    dólares en volumen, los precios aumentan un 28,9%
    durante el año. El 15 de mayo, Sotheby"s vende una
    obra de Bacon tras otra por 47 millones de dólares y
    una obra de Rothko por 65 millones de dólares, y al
    día siguiente Christie"s adjudica un Warhol por 64
    millones de dólares

  • 2008: 171,6 millones de dólares – El caso de
    Damien Hirst. Es la suma de las adjudicaciones de Damien
    Hirst en dos días, en el momento de la venta de
    Beautiful Inside My Head Forever en Londres el 15 y 16 de
    septiembre. Horas antes de la venta, el banco Lehman Brothers
    se declara en quiebra. Un mes más tarde, el
    índice de confianza del mercado del arte de Artprice
    (AMCI) pierde20 puntos y en 4 meses, el índice de los
    precios del arte pierde un 25%.

  • El año 2009 fue testigo de las nuevas
    estrategias implementadas por las casas de subastas de todo
    el mundo para mitigar los efectos adversos de la crisis
    económica en el mercado del arte. Ésta
    firmó el declive del arte contemporáneo de alto
    nivel, en particular los mercados considerados emergentes al
    principio del milenio.

La crisis cambió profundamente la
psicología del mercado, haciendo hincapié en el
discernimiento contra el entusiasmo, la prudencia contra la
urgencia de adquisición, la reflexión contra la
actitud servil. Permitió apartar a muchos especuladores
atraídos por las ganancias fáciles y volver a
centrar a las casas de ventas y a los coleccionistas sobre la
calidad contra la cantidad y los valores más asentados.
Contra todo pronóstico, China siguió estando en el
tercer lugar y progresó incluso la diferencia del resto
del mundo. EE.UU. y, sobre todo, Inglaterra quedaron
profundamente tocados. En cuanto a Francia (con exclusión
de la subasta Pierre Berge/Yves Saint Laurent, lo que representa
un cuarto de los ingresos de sus ventas anuales para las Bellas
Artes), su pérdida de competitividad año tras
año la convirtieron en el farolillo rojo del mercado del
arte mundial, principalmente por el retraso en la reforma de las
ventas públicas exigida por la Directiva

Europea del 28/12/2009.

  • 2009: 230 millones de dólares por la venta de
    Pierre Bergé – Yves Saint Laurent. El 23 de
    febrero de 2009, bajo los techos del Grand Palais de
    París, Christie"s vende la colección de Bellas
    Artes del diseñador Yves Saint Laurent y de su
    compañero Pierre Berge por más de 230 millones
    de dólares. Veinticinco piezas se esfuman por
    más de 1 millón de dólares y cuatro de
    los diez récords del año se obtienen en la
    venta.

Las industrias culturales.

Se llama industria cultural al conjunto de empresas e
instituciones cuya principal actividad económica es la
producción de cultura con fines lucrativos. En el sistema
de producción cultural pueden considerarse: la
televisión, la radio, los diarios y revistas, el cine, la
música, las editoriales, el teatro, la danza, etc., que
son elaborados buscando a la vez aumentar el consumo de sus
productos, modificar los hábitos sociales, educar,
informar y, finalmente, transformar a la sociedad.

Es difícil encontrar datos fiables del peso
económico de las industrias culturales en la
economía internacional, o en las economías
nacionales, no obstante la sola enumeración de estas
industrias basta ara tener una idea del papel creciente de las
mismas en la vida moderna y por tanto de su peso
económico, que en los países líderes de la
economía mundial es altamente significativo. A lo anterior
se une la constatación de su eficacia probada de
instrumentos de dominación de unas culturas por otras.
Para ilustrar esto a continuación se refieren algunas de
estas industrias culturales.

El cine es el arte que consiste la técnica de
proyectar fotogramas de forma rápida y sucesiva para crear
la impresión de movimiento, mostrando algún
vídeo (o película, o film, o filme). Como forma de
narrar historias o acontecimientos, el cine es un arte, y
comúnmente, considerando las seis artes del mundo
clásico, se le denomina séptimo arte. No obstante,
debido a la diversidad de películas y a la libertad de
creación, es difícil definir lo que es el cine hoy.
Por otra parte, a la creación documental o
periodística se le clasifica según su
género.

A pesar de esto, y por la participación en
documentales y filmes periodísticos de personal con
visión propia, única y posiblemente
artística (directores, fotógrafos y
camarógrafos, entre otros), es muy difícil
delimitar la calidad artística de una producción
cinematográfica. La industria cinematográfica se ha
convertido en un negocio importante en lugares como Hollywood y
Bombay (el denominado "Bollywood"; ver, en
http://www.cineasia.net/general/glosario.html, un vocabulario
básico de términos relacionados con el cine
asiático. El inmenso movimiento económico del cine
como industria cultural no sólo es bien conocido, sino que
ha sido motivo de innumerables estudios.

En el ámbito de la música la actividad
comercial corre a cargo de las compañías
discográficas. Una compañía
discográfica, también conocida como sello
discográfico, discográfica o disquera, es una
empresa que se dedica a realizar grabaciones de música,
así como la comercialización y distribución
de las mismas. Algunas de estas compañías tienen
sus propios estudios de grabación y profesionales para
buscar el mejor sonido en la grabación de un disco como
productores discográficos

Además se encarga de producir artistas de
cualquier género musical, lanzar nuevos cantantes,
proporcionar lo necesario como la producción de
videoclips, CDs, la promoción en la radio, recientemente
descargas de canciones, realizar conciertos, entre otras cosas
más Los contratos firmados con los intérpretes
generalmente son para producir 5 discos, si éste tiene un
buen desempeño en la venta de sus álbumes y singles
entonces el contrato se renueva, siempre y cuando estén de
acuerdo ambas partes. Si por alguna razón no quiere seguir
y decide cambiar de discográfica sin que haya caducado su
anterior contrato, entonces la discográfica procede a
poner una demanda alegando Incumplimiento de Contrato, lo cual se
arregla generalmente con el pago de una cierta cantidad de
dinero, obligando al cantante a que siga con la
discográfica, o la anulación del
contrato.

La Industria de los videojuegos, por otra parte es el
sector económico involucrado en el desarrollo, la
mercadotecnia y la venta de videojuegos. Engloba a docenas de
disciplinas de trabajo y emplea a miles de personas alrededor del
mundo.

Los videojuegos cuentan con una muy exitosa industria,
que en los últimos años ha estado generando
más dinero que la del cine. La industria de videojuegos
representó un valor de 27.000 millones de dólares
mundialmente en el año 2005.

Algunas de las empresas más importantes del
sector son: Nintendo, Sega, Electronic Arts, Sony, Activision,
Microsoft Games, Ubisoft, Konami, Capcom, Rockstar, Blizzard,
etc. Estas empresas se dedican a la producción del
hardware de las consolas, la comercialización de los
mismos, o bien al desarrollo de videojuegos.

La industria de videojuegos ha experimentado en los
últimos años altas tasas de crecimiento, debido al
desarrollo de la computación, capacidad de procesamiento,
imágenes más reales y la estrecha relación
entre películas de cine y los videojuegos, con lo cual los
consumidores (preferentemente preadolescentes) reconocen los
títulos más inmediatamente

Las Artes Aplicadas se refieren a las actividades
humanas que se valen del conocimiento artístico para
desarrollar objetos, espacios y ambientes para el día a
día del ser humano. En contraste con las Bellas Artes, su
objeto no es la Belleza, sino el bienestar.

Entre las Artes aplicadas encontramos las disciplinas
del Diseño Industrial, Diseño Gráfico,
Diseño de interiores, Diseño de Modas y Artes
Decorativas. La fotografía y la arquitectura pueden
considerarse también como Artes Aplicadas. El peso
específico de la comercialización de las artes
aplicadas en cada país y en el mercado internacional es
altamente significativo, y si a ello le agregamos la
artesanía, se podrá imaginar que constituyen un
volumen económico abrumador.

A modo de
conclusiones

Los elementos anteriores bastan para apreciar que Hoy el
sector económico cultural posee un peso fundamental en el
PIB, tanto mayor cuanto más importante es el grado de
desarrollo económico del país. Así, en los
Estados Unidos, el sector cultural -eso sí, un sector cuyo
concepto se ensancha hasta la duda al incluir el
entertainment– aparece hoy como el primer sector de
exportación por delante de la industria pesada, de la
industria militar o del sector aeronáutico.

El desarrollo de las industrias culturales resulta hoy
impresionante. Ya hemos señalado su dimensión
económica, como fuente de producción de riqueza con
su significada aportación al PIB. Pero dicho desarrollo no
es menos clave en términos culturales. Aunque este otro
aspecto que vamos a señalar es difícil de
cuantificar, hoy el peso de las industrias culturales en la
experiencia cultural de los individuos es muy elevado.

Una visión acorde con la realidad exige superar
esa dicotomía. Qué duda cabe que una parte
importante de la personalidad la moldean hoy los mensajes y
contenidos culturales que vehiculan el cine, el libro, el
audiovisual, el disco…; y, por otra parte, cómo se
podría negar la importancia decisiva, en la
conformación de la personalidad, de los medios formales e
informales de transmisión de la cultura popular (folclore,
costumbres, prácticas sociales…), de las tradiciones
presentes en los ambientes y contextos sociales y comunitarios en
los que los individuos viven.

Sin embargo, no creemos que exista la oposición
que a menudo se quiere ver, ya que tradiciones e industrias
culturales se imbrican recíprocamente en una compleja
urdimbre. Precisamente, es aquí donde descubrimos la
raíz del problema actual de unas industrias culturales
cuyos contenidos, a resultas de un proceso de producción y
de circulación comercial desequilibrado y entregado a la
exclusiva lógica del mercado, están ignorando gran
parte de valores y tradiciones culturales de la humanidad. La
consecuencia de ese desequilibrio es una grave mutilación
de la diversidad cultural y el desenraizamiento y
desterritorialización de los contenidos, que se manifiesta
con diferente intensidad en unas y otras industrias
culturales.

En efecto, por su diferente naturaleza productiva y
empresarial, unas industrias son más propensas al
equilibrio, al enraizamiento local y a reflejar la diversidad que
otras. La radio, el disco o el libro favorecen una
producción y difusión de contenidos más
diversos y equilibrados; mientras que el cine y el audiovisual
propenden a la concentración en un número escaso de
grandes grupos de empresas de producción y de
distribución que extrañan y alejan los contenidos
de los públicos destinatarios.

Bibliografía

  • 1. Benhamou, Françoise
    (1996). L'economie de la culture. París, La
    Découverte, citado por Luis Stolovich en
    htpp//campus.oel.org/pensaiberoamerica/ric01.htm·#1a#1ª.

  • 2. Bonet Agustí, Lluis
    (2000) Opciones de política cultural e instrumentos de
    análisis económico ante la globalización
    de la producción y los mercados culturales. Barcelona,
    Universidad de Barcelona.

  • 3. Colectivo de Autores.
    Economía mundial. Los últimos 20 años.
    Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2002.

  • 4. Colectivo de Autores. Las
    teorías acerca del subdesarrollo y el desarrollo. Una
    visión crítica. Editorial Félix Varela,
    La Habana, 2006.

  • Partes: 1, 2

Página siguiente 

Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.

Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.

Categorias
Newsletter