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Personalidad en el primer año de vida

Enviado por susan



  1. Introducción
  2. Factores determinantes de la personalidad
  3. La personalidad en el primer año de vida
  4. Importancia del primer año de vida
  5. Bibliografía

Introducción

La presente investigación se refiere al tema los factores determinantes de la personalidad, su desarrollo en el primer año de vida y su importancia.

En este trabajo detallaremos los factores de la personalidad como son: los factores internos (biológicos) y los factores externos (ambientales). Cuando hablamos de factores internos no referimos a los relacionados con la herencia, la genética y la constitución física que incluye el biotipo, los procesos químicos, metabólicos, endocrinos, las funciones neurofisiológicas; y cuando hablamos de factores externos nos referimos a la influencia de la familia, de la sociedad, de la cultura sobre la personalidad del niño.

La finalidad de este trabajo se orienta a conocer la importancia que tiene la influencia de la familia en la formación de la personalidad del niño en su primer año de vida, y donde la presencia de la madre es vital para que el niño tenga una sólida personalidad

También en este trabajo podrán encontrar: los factores del aprendizaje, los cuales se dividen en determinantes biológicos del pasado y determinantes biológicos actuales. La importancia de estos factores es que producen cambios en el organismo, en ocasiones irreversibles, especialmente en el sistema nervioso central, en los órganos motores, en los sensoriales. La lesión o daño permanente de dichos órganos afecta, naturalmente la posibilidad ulterior de desarrollar conductas que dependan, en algún grado, de su funcionamiento normal.

Factores determinantes de la personalidad

Existen diversos factores es que influyen de una manera u otra en la formación de la personalidad los cuales pueden ser clasificados en: internos biológicos y externos o ambientales.

  • a. Factores internos o biológicos

Comprenden los factores relacionados con la herencia, la genética y la constitución física que incluye el biotipo, los procesos químicos, metabólicos, endocrinos, las funciones neurofisiológicas, enfermedades e infecciones, deficiencias físicas y sensoriales, dependencia física y psicológica a sustancias tóxicas y otros.

  • b. Factores externos o ambientales

Comprenden la influencia de la familia, el vecindario, el sistema educativo, social y cultural, los factores políticos, económicos, jurídicos, históricos y otros. También comprende los factores ecológicos.

  • c. Factores de aprendizaje

Ribes (1974), considera existencia de cuatro factores básicos que determina la conducta, que son:

  • a. Los determinantes biológicos del pasado, en este tipo de determinante figuran los factores hereditarios, genéticos, prenatales, perinatales (condiciones del parto). La importancia de estos factores pueden producir cambios en el organismo, las más irreversibles, especialmente en el sistema nervioso central, en los órganos motores, en los sensoriales. La lesión o daño permanente de dichos órganos afecta, naturalmente la posibilidad ulterior de desarrollar conductas que dependan, en algún grado, de su funcionamiento normal. En el caso de las lesiones cerebrales, la reducción de la gama de conductas factibles muy notable. La falta de tejido nervioso, no regenerable, puede afectar funciones básicas a todos los niveles, y llegar hasta el extremo de recura un organismo a niveles puramente vegetativos. Así también la carencia de órganos motrices o su lesión como la falta de extremidades o las parálisis parciales afectan la posibilidad de adquirir conductas. En el caso de los órganos sensoriales, se reduce seriamente la cantidad y las clases de información que puede recibir el organismo del exterior y por consiguiente, la posibilidad de respuesta al medio.

  • b. Determinantes biológicos actuales, comprende una gama variada de factores que van desde los estados de desnutrición, la falta de sueño y las enfermedades transitorias hasta la ingestión de drogas. Es decir la conducta puede verse afectada por los factores dispocisionales del organismo. Un ejemplo es la anemia, que es causada por deficiencias de hierro en la sangre y esto producen lactantes dificultades para moverse, para sentarse, para caminar y hasta para hablar y en las personas mayores produce cansancio, fatiga, palidez extrema.

La personalidad en el primer año de vida

El recién nacido no se diferencia mucho de un feto, la diferencia está en que ha logrado independencia en la respiración, pero en otros aspectos presenta más semejanza con un feto que con un niño y casi todos los niños son iguales, por tanto no es posible hablar de personalidad del recién nacido. El recién nacido posee un conjunto de potencialidades que son determinados por sus genes, pero todavía no ha desarrollado características distintivas en su conducta.

Algunos autores consideran como manifestaciones iníciales de la personalidad la conducta que manifiesta el recién nacido cuando deja de llorar y se dispone a amamantar ante la presencia del pezón materno por ser una forma de adaptarse a su medio ambiente los cual ocurre a las dos semanas de nacido.

Otros autores consideran como manifestaciones iníciales de la personalidad a la aparición de la primera sonrisa, que ocurre a los dos meses de nacido, por ser una muestra de la interacción con otra persona. Otros autores toman más en cuenta las características particulares que muestran los niños en el balbuceo, en la alimentación, en la respuesta a los estímulos y en la forma de manipular los objetos los que ocurre a los cuatro meses de nacido; éstas diferencias se van acentuando progresivamente y a partir de los ocho meses ya es posible observar diferencias entre unos niños y otros en las reacciones ante la frustración, en el llanto, en la alimentación, en la interacción con los demás, en las respuestas de temor y en otros aspectos más; éstas diferencias que se van observando progresivamente son las manifestaciones iníciales de la personalidad. Por tanto se puede afirmar que la personalidad empieza con el nacimiento y las posteriores experiencias y van configurando el modo distintivo de ser de los niños.

2.1. EL EMBARAZÓ Y LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA DEL NEONATO

Actualmente se llevan a cabo investigaciones acerca de la importancia de la vida prenatal en la personalidad. Esto es algo que a todos nos sorprende sin embargo ya habido regresiones en las cuales el individuo logra entrar a ese mundo inconsciente de su vida prenatal e incluso recordar ante todo sensaciones corporales.

Durante el embarazo si la madre pasa por emociones sobre todo de ansiedad o ira, se transmite al pequeño mediante los vínculos neurohormonales (sustancias como adrenalina, noradrenalina, la serotonina, la oxicitocina, etc) estos al ser producidas por las glándulas de la madre cruzan la placenta y pueden afectar a la criatura por nacer a nivel bioquímico, lo cual crea una predisposición emocional a la ansiedad. Resumiendo podemos decir que un exceso de secreciones neurohormonales de la madre crea un sistema nervioso autónomo sobrecargado, lo que conduce a un niño de peso bajo al nacer y/o desórdenes gástricos y/o dificultades de lectura y/o problemas de comportamiento.

No cabe duda de que los sentimientos primarios como el amor o el rechazo influyen en la criatura por nacer desde muy temprano.

Los seres vivientes progresan de la simplicidad a la complejidad es por eso que la criatura por nacer se desarrollo en el útero hasta convertirse en una criatura altamente definida con un cerebro complejo, un sistema nervioso y un cuerpo completo, emocionalmente crece de ser un ser insensato a uno capaz de registrar y procesar sentimientos y emociones complicadas y sorprendentes.

Otro nombre para este proceso sería el desarrollo del yo, o de la personalidad, es la suma de lo que cada uno de nosotros somos como individuos piensa y siente sobre sí mismo; nuestras fuerzas, impulsos, deseos, vulnerabilidades e inseguridades en conjunto conforman el yo distinto en cada uno de nosotros. Desde que la criatura es capaz de recordar y sentir, es decir, de ser marcada por la experiencia su yo está formando.

Para explicar cómo se inicia este proceso en el útero se puede describir la emoción materna de ansiedad como contribución para el desarrollo del yo. La ansiedad en ciertos límites es buena para la criatura ya que perturba un sentido de ser uno mismo con el ambiente que lo rodea y le hace tomar conciencia de su propio ser separado y distinto. Lo hace reaccionar a esa incomodidad de diferentes formas de evitarse la ansiedad, por lo que empieza a erigir un conjunto de primitivos mecanismos de defensa lo cual luego convierte en una emoción.

Los cimientos de la ira son iguales aunque sus raíces son diferentes ya que por lo general lo que lo produce es el sentirse limitado en sus movimientos. También estas experiencias de ira intrauterina es beneficiosa ya que apresura el desarrollo de rudimentarias conexiones intelectuales.

Algunas formas de depresión también pueden originarse en el útero, en general debido a alguna pérdida importante y generalmente tiene que ver con el retiro de apoyo y amor de su madre, este se ve con los niños que desde el nacer son apáticos.

La depresión, la ira y la ansiedad también contribuyen al desarrollo de la conciencia y la autoconciencia.

El Dr. Peebolte dice que si las madres llenas de afecto dan a luz niños más seguros de sí mismos, ello se debe a que el yo autoconsciente de cada niño ha sido construido con afecto y calor. De la misma forma si las madres desdichadas, deprimidas o ambivalentes tienen una mayor proporción de niños neuróticos, es porque los yos de sus hijos se moldearon en un momento de temor y angustia, si estos niños no son redirigidos se convertirán en adultos desconfiados, ansiosos y emocionalmente frágiles.

Para dar un ejemplo de esto tenemos el caso que nos expone el Dr. Pul Bick, hipnoterapeuta trato que sufria de graves ataques de ansiedad acompañados por momentos de intenso calor. El Dr. Bick puso al paciente en trance retrocediendo en tiempo que había pasado en el útero, el hombre recordó incidentes particulares describiéndolos en una voz calmada y monótona hasta llegar al séptimo mes en que su voz se puso tensa y empezó a sentir miedo. A que se debía. Su madre dio la respuesta confesando que había tratado de abortar a los 7 mese tomando largos baños calientes.

Durante los primeros años de vida el ser humano se desarrolla en forma drástica por lo cual es obvio que sea durante esta que la personalidad reciba una mayor influencia en su formación.

A la vez es una etapa muy importante ya que los primeros meses de la memoria y el recuerdo es escaso por que la mayor parte del material queda en el inconsciente.

A continuación expondré brevemente las características de los infantes en el desarrollo de su sociabilidad y personalidad.

Monografias.com

Importancia del primer año de vida

Las experiencias que el niño tiene en el primer año de vida son muy importantes para configurar ciertos aspectos de su personalidad. Muchos estudios demuestran que si el niño es separado de su madre en el primer año de vida y no encuentra una madre sustituta, afecta la seguridad del niño por mucho tiempo y en algunos casos para toda la vida. Se han realizado investigaciones longitudinales para comparar a un grupo de niños separados de sus madres a los pocos días de nacido y criados en casas de refugio u orfelinato y otro grupo de niños criados por sus madres en sus respectivos hogares, los resultados indican que existe marcadas diferencias en el desarrollo intelectual, social, emocional, en el aprendizaje y el desarrollo del lenguaje. De ésta y otras investigaciones se deducen que si el niño no recibe apoyo y confianza básicas de una madre real o sustituta en el primer año de vida, se puede afirmar que inicia su vida en condiciones muy desfavorables que puede afectarlo por mucho tiempo y en algunos casos para toda la vida; aunque no se puede atribuir todo al primer año de vida, sin embargo es muy importante para un desarrollo maduro y equilibrado del individuo.

SPITZ, después de haber realizado diversos estudios concluye que las caricias es vital para el desarrollo equilibrado y maduro del individuo, igualmente considera que si los niños pasan largas horas del día sin interactuar con sus madres ni recibir atención, comprensión, confianza y afecto en el primer año de vida, pueden manifestar problemas emocionales y de conducta, retraso en su desarrollo maduracional, intelectual, emocional y social, a su vez, pueden llegar a ser pesimistas, inseguros, suspicaces, muy introvertidos y presentar síntomas neuróticos.

  • EL ROL DE LA MADRE FUNDAMENTAL EN EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD DEL BEBE

He sabido de la importancia que tiene la mamá en los primeros meses y año de vida Tanto que de la relación y del vínculo que se forme entre madre e hijo, dependerá cual será la personalidad del niño y las conductas que más tarde tenga de adulto. Las vivencias, relaciones y vínculos que el niño establezca en el primer año de vida, son claves en el desarrollo de su personalidad .Desde el mismo momento de la concepción se establece entre madre e hijo, un vinculo muy estrecho a nivel emocional, que se acrecienta con el momento del nacimiento, la lactancia y más tarde con la crianza en los primeros años de vida.

Según varios estudios realizados, la forma en que se interactúa la madre con su bebe, está relacionada con el comportamiento que tendrán los niños hasta su adolescencia. Y según estos mismos estudios, aquellos niños más caprichosos o con problemas serios de conducta, se corresponden con aquellos niños que no habían sido atendidos en sus demandas o aquellos que habían sido sometidos a diversos castigos, ya sean físicos o psicológicos, en los primeros estadios de su vida. Por el contrario, aquellos niños más predecibles y menos caprichosos, han sido aquellos que más han sido estimulados cognitiva y emocionalmente por sus madres y a los cuales se les había atendido en sus demandases .Es por esto que se dice que aquellos bebes que son sostenidos en brazos y atendidos rápidamente a sus llantos y demandas, lejos de malcriárseles, se los está ayudando a ser niños y adultos más seguros, menos conflictivos y estables emocionalmente.

¿Pero que ocurre en aquellos casos en los cuales la mamá no está presente?

Muchas veces ya sea por motivos familiares o por el fallecimiento de esta, el niño no tiene la suerte de contar con la presencia materna; si bien una mamá es casi irremplazable, en estos casos, este rol puede ser asumido por una abuela o alguien muy cercano al niño, que sea la persona encargada de su crianza .A modo de conclusión, que una crianza basada en el amor, el respeto y en la delineación de los limites, son las claves para una infancia y una adultez plena.

  • EL DESARROLLO PRENATAL Y POSNATAL.

El feto humano no tiene una vida social muy activa. No obstante, el período prenatal es de interés para el estudio de la personalidad. En el pasado, no se daba la atención debida a los aspectos psicológicos de este periodo. Últimamente, tal vacio se ha empezado a llenar. Parece que el periodo prenatal se puede estudiar por su utilidad desde dos puntos de vista. Uno de ellos es el que hace referencia al desarrollo real del feto; el otro se relaciona con los efectos psicológicos que la condición de una mujer embarazada ejerce sobre ella misma y sobre las demás personas para el ambiente futuro del niño.

El ambiente del claustro materno es relativamente estable, y él son los factores hereditarios los que determinan principalmente la formación de las estructuras y funciones biológicas. La característica más obvia del periodo prenatal es el desarrollo físico del feto. Durante el periodo intrauterino, se establecen las bases de la capacidad de respuesta posnatal. Sin embargo, hay pruebas de que si bien el feto se desenvuelve en un ambiente muy protegido, no queda inmune a influencias ambientales.

Se ha demostrado que el feto próximo a nacer responde a estímulos externos, como son los ruidos fuertes. Es posible condicionar a los fetos de 6 a 9 meses. Las demostraciones sobre condicionamiento prenatal por lo general se han llevado a cabo apareando estímulo condicionado neutro con algún estímulo no condicionado, como puede ser un ruido fuerte. Más aún, por los estudios sobre el condicionamiento prenatal se ha visto que existen diferencias individuales notables entre los fetos, en relación al grado en que pueden ser condicionados a los estímulos.

Aún no son del todo claras las implicaciones del hallazgo de que los fetos próximos a nacer se puedan condicionar para dar respuestas específicas. Una cosa es demostrar un fenómeno bajo condiciones controladas de investigación y otra muy distinta observar el fenómeno bajo condiciones naturales. Sin embargo, parece razonable suponer que el condicionamiento prenatal, y quizás otras formas de aprendizaje, tiene lugar en el curso normal de la vida intrauterina. Se necesita investigar más para determinar el grado en que ocurre el condicionamiento en los fetos, la clase de estímulos que evocan respuestas condicionadas y la relación existente entre las respuestas prenatalmente condicionadas y el comportamiento posnatal.

La condición psicológica de la madre, según se ha demostrado, influye en la capacidad de repuesta prenatal. Se sabe que la elevada emotividad de algunos individuos implica concomitantes fisiológicos de importancia. Las madres que difieren en emotividad y tensión psicológica experimentada durante el embarazo, muestran también diferencias en la constitución química de su sangre y en la actividad del sistema nervioso autónomo; todo esto, a su vez, puede influir en el desarrollo fetal. El estudio de las relaciones entre los traumas emotivos experimentados durante el embarazo y el comportamiento de la prole se está convirtiendo en un área llena de interrogantes para la investigación. Lo mismo se puede decir en cuanto a la variabilidad de las actitudes que las mujeres adoptan cuando se hallan embarazadas. Para algunas mujeres, el hecho de verse embarazadas puede constituir un acontecimiento traumático capital. El grado en que esto sucede está en función de ciertos factores (por ejemplo, si la concepción tuvo lugar fuera del matrimonio), lo mismo que de la constitución de la persona.

Antes de considerar ciertos acontecimientos psicológicos importantes de la infancia, hay que decir una palabra respecto al nacimiento en sí. Se recordará que Freud consideró la experiencia del nacimiento como prototipo de la experiencia de la ansiedad. Definió la ansiedad como un estado de displacer, que la persona experimenta cuando se enfrenta a la afluencia de estímulos nuevos y dolorosos le parecía algo semejante a lo que ocurre en el nacimiento, cuando el feto se ve de repente y literalmente arrojo a un ambiente y extraño.

Rank(1929), insatisfecho con la analogía propuesta por Freud, sostuvo que de hecho, el trauma del nacimiento tenía un efecto traumático decisiva sobre la vida futura del individuo. Ya que los recién nacidos no nos pueden comunicar lo que significa para ellos el nacimiento, no es posible que el argumento de Rank se pueda someter alguna vez a prueba directa. No obstante, si alguien observa que el cambió de la vida intrauterino a la vida en el mundo es el más profundo que puede experimentar un organismo, parece razonable preguntarse: ¿Cómo influye el acontecimiento del nacimiento en el niño? Las observaciones del nivel de actividad y del funcionamiento biológico del niño recién nacido pueden contribuir a responder a esa pregunta, o al menos pueden hacer inferencias legítimas. Especialmente el hecho de comparar al conducta de los niños normales, rezagados, prematuros y de parto con cesárea sería pertinente. Las primeras semanas de vida constituyen un período de convalescencia del nacimiento. El neonato pasa el 80% de su tiempo durmiendo. Sólo la necesidad de comer, la falta de calor, y a veces la eliminación, parecen perturbar su sueño. Los padres de infantes muy pequeños con frecuencia expresan asombro ante las capacidades que tiene su hijo de "dormir a pesar de todo". ¿Indican tales observaciones que los infantes son insensibles a lo que ocurre en su medio ambiente? Se puede afirmar que no son tan insensibles como pudiera parecer. Por ejemplo, se ha demostrado que numerosos estímulos ambientales que son capaces de provocar respuestas chupeteo en los infantes. Rehingold(1960) realizó un estudio en base a observaciones sobre la necesidad que hay de investigar este problema. Rehingold comparó la forma en que cinco madres de clase media estimulaban a sus hijos, con la atención que recibían cinco veces más atención que los infantes educados en una institución. En la casa, se veía a los niños aproximadamente cinco veces más, eran mantenidos en brazos seis veces más, acariciados trece veces más y les demostraba 18 veces más atención que a los niños de la institución eran vestidos con mayor frecuencia que los infantes que tenían hogar. En general, los dos grupos de infantes recibían los mismos cuidados. La diferencia estribaban primordialmente en la cantidad de atención y de estimulación.

Los estudios sobre los efectos de vivir en una institución han demostrado que si los ambientes son restringidos y estériles en los primeros meses de vida, conducen con frecuencia a perturbaciones emotivas profundas y a retraso intelectual. Los estudios de niños pequeños que han sido separados durante algún tiempo de sus padres, corroboran tal impresión. Las variables siguientes parecen tener especial importancia para determinar las reacciones que los niños tienen ante la separación:

  • 1. La edad del niño en el momento de la separación

  • 2. Las relaciones existentes entre el hijo

  • 3. El cuidado que se le dé en el momento de la separación

  • 4. La relación, si es que existe, entre el hijo y los padres durante la separación.

  • 5. El intervalo en el periodo de separación

  • 6. Las experiencias posteriores a la separación

  • 7. Las diferencias en las experiencias individuales de los niños en las instituciones.

La investigación efectuada con monitos proporciona un apoyo adicional para la tesis de que la estimulación que se da a la prole influye en su desarrollo. Se recordará que los monitos criados con madres subrogadas de alambre mostraban una conducta más ansiosa y emotiva que los que habían sido criados con madres de paño. Estos resultados indican que la deficiencia en este tipo de estimulación, el confort del contacto, tiene un efecto perjudicial sobre el comportamiento futuro del animal. Las investigaciones llevadas a cabo con otras especies apoyan también tal inferencia. Existen pruebas de que bajo ciertas circunstancias la separación de los hermanos, entre los monos, puede tener un efecto tan perjudicial sobre el desarrollo social, como la separación entre la madre y el infante.

Mientras que el nivel general de estimulación, dentro del ambiente del niño constituye una variable de gran importancia, resulta que los padres representan los estímulos más poderosos de su mundo. El prolongado periodo de invalidez que caracteriza a la infancia humana probablemente ocasiona que las variables debidas a los padres influyan más en los humanos que en otras especies. Se puede ser específico más todavía y pensar que de todas las personas que pueblan el mundo del niño, la madre o la personas que asuma el rol materno, es quien ejerce la influencia de mayor alcance sobre el desarrollo de la personalidad. Por esta razón no ha de sorprendernos que los investigadores presten tanta atención a la relación madre-hijo durante la infancia.

Las interacciones sociales tempranas se han estudiado con referencia a:

  • Las características y la conducta que la madre muestra con relación a su niño.

  • Las diferencias individuales entre los niños en cuanto al llanto, el estado de vigilia y el nivel general de actividad.

  • Las interacciones sociales reales entre la madre y el hijo.

En las secciones que siguen estudiaremos cómo contribuyen la madre, el padre y el hijo a esas primeras interacciones sociales. Observaremos por qué son tan importantes tales factores.

  • LA INFLUENCIA DE LA MADRE EN LA PERSONALIDAD DEL NIÑO.

La conducta de la madre influye en su hijo, lo mismo que la conducta del hijo sobre sobre la madre. Como la madre tiene un grado tan elevado de control sobre el niño y su ambiente, su papel parece ser más en el niño y su ambiente, su papel parece ser más dominante e influyente que el del hijo. Tiene sentido por tanto, investigar la naturaleza de la figura y del papel maternos.

La conducta de una madre hacia su hijo está función de cómo interprete el contenido de ser madre, de su participación en el desempeño de ese cometido, de sus características personales y de su evaluación de la competencia con que lleva a cabo la tarea de la crianza de su hijo. Estos determinantes de la conducta de una madre, en principio son los mismos que integran el desempeño de cualquier otra tarea o asignación. La diferencia estriba en que la madre tiene numerosas responsabilidades frente a su hijo, un control amplio y un vínculo intenso y afectivo con él. El vínculo afectivo no implica simplemente que todas las madres amen a sus hijos. Hay madres que no aman ni aceptan a sus hijos. Algunas madres consideran el papel materno como obstáculo para su propia realización. Si bien es difícil simpatizar con una madre que rechaza a su hijo, no podemos que tomar en consideración y comprender el compromiso de la mujer que se ve obligada en entregar prácticamente todas sus energías a una tarea que puede resultarle frustrante e incluso aburrida. Desde luego, es difícil identificar madres que rechacen a sus hijos, pocas madres que rechacen a sus hijos. Con todo, parece razonable suponer que hay toda una gama de reacciones frente a los hijos, desde el intenso rechazo hasta la total aceptación. No se puede avanzar mucho en el estudio del desarrollo infantil, sin estudiar con atención a los padres, su personalidad, problemas e historial. Ilustra esta necesidad un estudio que evaluó la relación existente entre la personalidad materna, las prácticas de crianza y la adaptación de los hijos. Los hijos tenían de dos a seis años. Para facilitar las evaluaciones se entrevista. Se hizo un análisis de contenido de las entrevistas y se calificaron las respuestas de las madres. Los resultados del estudio indicaron que si bien las prácticas reales de crianza no tenían relación directa con las variables como los conceptos que tenias las madres sí mismas y el afecto que mostraban hacia sus hijos, las características de la personalidad de la madre al parecer tenían que ver con la suficiencia y la adaptación de sus hijos. Las madres que estaban "centradas en el hijo", poseían un autocontrol relativamente elevado, su gama de intereses era amplia y disfrutaban siendo madres; tenían hijos mejor adaptados que las madres a las que no se les podía describir en la misma forma.

Las madres difieren no sólo en la aceptación y conducta afectiva, sino también con respecto a la protección y dominancia. El estudio de las respuestas manifiestas de diversos tipos puede resultar de gran valor, por ejemplo, el estudio de las prácticas de crianza. En una investigación(Brody, 1956), se llevó a las madres a una instalación especial y se observó cómo trataban a sus hijos. La actividad materna; alimentación, aseo, movimiento, tacto, ofrecimiento de objetos y habla. Formar categorías confiables sobre estos tipos específicos de conducta materna resulta valioso porque permite especificar qué significan ciertas generalizaciones como "buena madre" o "madre amante", y clasificarlas en unidades y componentes objetivos. Una vez que se tienen tales unidades es posible obtener los perfiles maternos que podrán emplear para describir las relaciones madre-hijo actuales y predecir el comportamiento futuro, tanto de la madre como del hijo.

  • LA INFLUENCIA DEL PADRE EN LA PERSONALIDAD DEL NIÑO.

Si el padre no es el hombre olvidado de la psicología evolutiva, es sin duda el abandono del hombre se debe a varias razones. Durante los primeros años de vida, la madre es quien incuestionablemente influye en forma más general en el hijo. Otra razón para hacer a un lado al padre es su relativa inaccesibilidad. Gran parte del día pasa en el trabajo, y por tanto no es asequible el estudio como lo es la madre.

Por muchas que sean las razones que se quieran dar para excusa tal situación, la carencia de conocimiento del padre como educador del hijo es deplorable. En efecto, la afirmación que la madre es imprescindible en la crianza del hijo se podría como algo que hay que probar, más que como algo de facto. Aunque la madre de ordinario pasa la mayor parte del tiempo con su pequeño, no siempre es cierto que sea la influencia más importante. Además, el tiempo que se pase con una persona no necesariamente equivale a la influencia que se ejerza sobre ella.

A pesar de los impedimentos prácticos para estudiar el papel paterno, algunos investigadores han logrado hacerlo. Los resultados de sus esfuerzos apoyan la creencia de que el padre puede ser objeto de estudio en extremo fructífero. En un estudio se comparó a las familias de un grupo de 25 niños posinfantiles que no tenían necesidad de dicho tratamiento psicológico, con las familias de un grupo de 32 niños que si tenían necesidad de dicho tratamiento. Los dos grupos parecían similares, salvo por las variable referentes al ajuste de su personalidad. Al estudiar tanto a las madres como a los padres de estos niños, los investigadores hallaron que los progenitores de hijos mal adaptados estaban también mal adaptados y tendían ser arbitrarios e incongruentes en el trato con sus hijos. Respecto a nuestro tema de estudio, referente al padre, es notar que el papel de este parece ser, sin lugar a dudas, más importante que el de la madre. Los padres de hijos mal adaptados estaban apartados de la familia y eran especialmente incongruentes en las respuestas que le daban a sus vástagos. No es de extrañar que ciertas formas de desadaptación de los hijos deban atribuirse primordialmente a determinadas características de los padres, y otras, a determinadas características de las madres.

Otro grupo de estudio ha considerado los efectos que la ausencia prolongada de los padres ejerce el desarrollo de la personalidad de los hijos. Muchas de estas investigaciones versaron sobre separaciones debidas a la guerra. Sus resultados surgieren que los hijos separados de sus padres durante largos periodos experimentan mayor dificultad en establecer relaciones sociales significativas con adultos y con sus iguales, que los hijos que no han experimentado tal separación. Además, los hijos separados de sus padres, parecen ser tensos y más ansiosos, menos maduros y menos seguros de sí mismos en varias situaciones, que los hijos no separados. Para evaluar los efectos de la ausencia del padre o de la madre sobre el desarrollo del la personalidad es preciso atender a algunas variables en las que están:

  • 1. La época en que ocurre la ausencia.

  • 2. La duración de la ausencia.

  • 3. El medio sociocultural durante la ausencia.

  • 4. La disponibilidad de figuras subrogadas de los progenitores y modelos del papel de éstos.

  • 5. La característica del progenitor no ausente.

También otro grupo de investigadores, ha considerado la identificación con el papel sexual. Tanto en la perspectiva psicoanalítica como en el aprendizaje social se ha subrayado como factor determinante en el desarrollo la suficiencia de los modelos con que los niños se pueden identificar. Hay razón para creer que la identificación sexual, tanto de los hombres como de las mujeres, y los grados de masculinidad y feminidad que muestran, han recibido influencias de los modelos que les proporcionaron sus progenitores. Varios estudios sobre identificación sexual llevados a cabo con muchachos han demostrado que la variable evolutiva de importancia, por lo que a ellos concierne, es el padre. El efecto que los modelos ejercen sobre la conducta puede ser bueno o malo. De una relación padre-hijo puede resultar una masculinidad socialmente aceptable, pero también puede ocasionar hábitos indeseables.

El papel de la madre y del padre dentro de la familia no se puede considerar como factor aislado. Por ejemplo, la compatibilidad matrimonial es una variable importante en la atmósfera familiar. Los valores y las responsabilidades de ambos progenitores no sólo guían la crianza de los hijos, sino que también influyen en la percepción que el hijo tendrá, tanto de sí mismo como del mundo en que vive. Junto con la observación directa de la práctica de crianza, puede arrojar luz sobre la constitución del ambiente familiar los estudios factoriales cuyo material son los informes que dan los propios progenitores.

Bibliografía

  • http://es.scribd.com/doc/20929283/2/psicologia-e-individuali

  • http://www.bebesychupetes.com

  • http://www.actiweb.es/escuelacashagua/archivo1.pdf

 

 

Autor:

Johnataan Tomás Ordoñez Silva

Joselim Osores Osores

Josselyn Alejos Chaname

Susan Torres Fernández

ASIGNATURA : Psicología de la personalidad.

CICLO : II

DOCENTE : Félix Reynoso Rivas

TURNO : Mañana

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Escuela Profesional de Piscología

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Chiclayo, 22 de Mayo del 2012


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