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Presidentes de Venezuela

Enviado por paola



Partes: 1, 2, 3, 4

  1. José Antonio Páez
  2. José María Vargas
  3. Andrés Narvarte
  4. Carlos Soublette
  5. José Tadeo Monagas
  6. José Gregorio Monagas
  7. Julián Castro
  8. Manuel Felipe Tovar
  9. Juan Crisóstomo Falcón
  10. José Ruperto Monagas
  11. Antonio Guzmán Blanco
  12. Francisco Linares Alcántara
  13. Joaquín Crespo
  14. Juan Pablo Rojas Paúl
  15. Raimundo Andueza Palacio
  16. Ignacio Andrade
  17. Cipriano Castro
  18. Juan Vicente Gómez
  19. Eleazar López Contreras
  20. Isaías Medina Angarita
  21. Rómulo Betancourt
  22. Rómulo Gallegos
  23. Carlos Delgado Chalbaud
  24. Marcos Pérez Jiménez
  25. Wolfang Larrazábal Ugueto
  26. Raúl Leoni
  27. Rafael Caldera
  28. Carlos Andrés Pérez
  29. Luis Herrera Campins
  30. Jaime Lusinchi
  31. Ramón José Velásquez
  32. Hugo Rafael Chávez Frías
  33. Conclusiones

José Antonio Páez

(NACE EN CURPA EL 13 DE JUNIO DE 1790 Y MUERE EN 1873.

Origen y año de mando: 1830-1835; 1839-1843; 1861-1863). Hijo de Juan Victoria de Páez y de María Violante Herrera. Recibió muy elemental educación, y de apenas diecisiete años de edad, habiendo cometido un hecho delictuoso en defensa propia cerca de Yaritagua, hubo de refugiarse en Barinas, donde sirvió como peón en el famoso hato de La Calzada. La Revolución de 1810, le encontró en este destino, y como su patrón, Don Manuel Antonio Pulido, fuera nombrado Gobernado de Barinas, le incorporó a sus filas.Vuelto Pulido a Barinas, Páez se reintegró a las tropas patriotas, mereciendo de este Jefe el nombramiento de Capitán de Milicias de Infantería. El Libertador le ascendió a General de División el 20 de enero de 1819. Con el cargo de Jefe de la Circunscripción Militar del Centro quedó en Valencia, y desde allí activó en los años siguientes la rendición de Puerto Cabello, que tuvo lugar el 8 de noviembre de 1823. En 1826 era Jefe Civil y Militar de Venezuela. Reconstituida Venezuela en 1830, y sancionado el pacto político de la nueva república, Páez fue elegido su primer presidente del 1831 al 1835. Le sucedió en la alta magistratura el Dr. José María Vargas, quien fue derrocado por un golpe de cuartel, dado el 8 de julio de 1835, por los reformistas. De 1839 a 1843 ejerció por segunda vez la Presidencia Constitucional de Venezuela. Señaló su actuación con un hecho de gran justicia como fue el traslado de los restos sagrados del Libertador en 1842, desde Santa Marta, donde dormían desde 1830, hasta caracas, su ciudad natal. La Dictadura, le dio el título de Jefe Supremo de la República el 10 de septiembre de 1861, hasta junio 1863.

José María Vargas

(NACE EN LA GUAIRA, EL 10 DE MARZO DE 1786 Y MUERE EN NUEVA YORK EL 13 DE JULIO DE 1854. AÑO DE MANDO: 1835-1836).

Médico cirujano, científico, catedrático y rector de la Universidad de Caracas, político, escritor y presidente de Venezuela, Hijo de José Antonio Vargas Machuca y Ana Teresa Ponce. En 1798, ingresó en la Universidad Real y Pontificia de Caracas, donde cursó de 1802 a 1806. Se graduó de bachiller en filosofía el 11 de julio de 1803. Se traslada a Cumaná, donde vive hasta 1812; luego de iniciado el movimiento de la Independencia, Vargas es parte del Supremo Poder Legislativo de Cumaná en 1811. Cuando llegó Francisco Cervériz a Cumana, redujo a prisión a todos los que habían tomado parte en la Legislatura, y Vargas fue enviado a las bóvedas de La Guaira donde permaneció hasta comienzos de 1813 cuando fue libertado. Simultáneamente con sus actividades científicas y educativas, Vargas tomó parte en las actividades políticas, y así lo vemos asistir al Congreso constituyente de 1830, donde desplegó una gran actividad en las comisiones de Trabajo, en las sesiones plenarias y en muchas oportunidades salvó su voto cuando se atacó al Libertador. Fue electo presidente en las elecciones de 1834, voto ratificado por el congreso el 6 de febrero de 1835 y se posesionó de la presidencia el día 9. El 8 de julio siguiente estalló la llamada Revolución de las Reformas que lo depuso del cargo y lo envió exiliado a Saint Thomas. Después de esta experiencia se dedica durante el resto de su vida exclusivamente a la causa de la educación. Asume la presidencia de la Dirección General de Instrucción Pública, la cual ejercerá desde 1839 hasta 1852.

Andrés Narvarte

(NACE EN LA GUAIRA EN 1871 Y MUERE EN CARACAS EL 31 DE MARZO DE 1853. AÑO Y ORIGEN DE MANDO: 1835; 1836-1837; 1842).

Abogado y político. Vicepresidente de la República. Encargado de la primera magistratura (1835,1836 y 1842). En 1810 se unió a la causa de la revolución de Venezuela. Entre 1813 y 1814 fue Gobernador de la Provincia de Trujillo. En marzo de 1819 se halla en Juan Griego y era intendente de Venezuela. En 1830 fue designado Diputado por Caracas en el Congreso Constituyente de Venezuela. Con motivo de la discusión ese año, en el Congreso del Proyecto de Decreto a favor de quienes participaron contra la vida del presidente de la República, Simón Bolívar el 25 de septiembre de 1828, Narvarte hizo gala de elocuencia cuando dijo que su intervención era rendir culto a la moral política; manifiesto que considera dignos de clemencia a los individuos que tuvieron participación en los sucesos del 25 de septiembre y los individuos y los miembros que lo ejecutaron merecen elogios. En 1832 fue nombrado Secretario de Interior y Justicia. Entre 1833 y 1837 fue Vicepresidente de la República, y con ese carácter, ocupó interinamente la presidencia de Venezuela el 20 de enero de 1835 cuando el General en Jefe José Antonio Páez concluyó su primer período presidencial. El 24 de abril de 1836 se encarga de la primera magistratura de la República esta vez, por renuncia del titular José María Vargas. Lo reemplaza el 20 de enero de 1837, José María Carreño. En mayo de 1842, se encargó de de presidencia de la República, debido a que el General Páez, hubo de trasladarse a sus posesiones agrícolas. Correspondió a Narvarte por hallarse ausente el Vicepresidente de la República Santos Michelena.

Carlos Soublette

1837-1839

Como consecuencia de la renuncia del presidente José María Vargas, que es aceptada por el Congreso el 24 de abril de 1836, Andrés Narvarte se encarga de la presidencia de la República hasta el 20 de enero de 1837, cuando concluye su período vicepresidencial. Mientras el Colegio Electoral llevaba a cabo las elecciones para escoger al nuevo vicepresidente constitucional, ocupa el cargo interinamente el general José María Carreño, en su carácter de vicepresidente del Consejo de Gobierno. Realizados los escrutinios, Carlos Soublette obtiene la mayoría con 52 votos; el 10 de abril de 1837 regresa de Europa, donde se hallaba de ministro plenipotenciario negociando el Tratado de Independencia de Venezuela, Paz y Amistad con España; al día siguiente, a la edad de 47 años, se juramenta como vicepresidente para el período 1837-1841, y como tal ejerce la presidencia de la República hasta 1839, cuando se cumplía el período de Vargas. Lo acompañan en el gabinete: Ramón Yepes y José Luis Ramos, quienes sirven en la Secretaría de Estado; Santos Michelena en Hacienda y Relaciones Exteriores; la Secretaría de Guerra y Marina la desempeña el coronel Guillermo Smith. El gobierno se inicia bajo una apariencia de paz interior, toda vez que estaban juzgados y desterrados o en prisión los principales comprometidos en la llamada Revolución de las Reformas de 1835-1836. Sin embargo, una de las primeras medidas que el gobierno se ve obligado a tomar es la de levantar un ejército para someter a Francisco Farfán, uno de los indultados por participar en la mencionada revolución y que se había alzado en los llanos de Apure.

El Congreso autorizó al Poder Ejecutivo para poner sobre las armas a 2.000 hombres y a llamar al servicio, si fuera necesario, hasta 8.000 milicianos; a la cabeza del ejército fue colocado el general José Antonio Páez, quien disolvió exitosamente la insurrección. A instancias de Soublette, el 22 de mayo de 1837, se decretó una amnistía para todos aquellos reformistas que se encontraban dentro del territorio nacional, estuvieran o no encausados; el 5 de junio del mismo año, se dictó un segundo decreto de indulto incluyendo a los comprometidos en el movimiento de Farfán, pero exceptuando a los cabecillas de dicha insurrección. La actitud de Soublette le ganó la animadversión de algunos de sus mismos partidarios y la de los adeptos al doctor Vargas, quienes se pronunciaban por el mantenimiento de las medidas punitivas severas que se habían dictado con anterioridad. Como resultado, se desató en la prensa un violento debate defendiendo al presidente Soublette o acusándolo de haber violado la Constitución.

En 1838, ocurrieron otros alzamientos: el de Juan Cordero y Eduardo Figueroa en Cumaná y con mayores repercusiones, el del coronel Francisco María Farías en Maracaibo y Perijá; vencidos ambos movimientos, se le dictó sentencia de muerte a Farías. Al finalizar el año 1839, se habían ejecutado 6 sentencias de muerte; a 76 individuos se les conmutó la pena máxima por prisión o destierro. La defensa del orden interno, entre 1837 y 1838, se había llevado el 45% del presupuesto. Durante este período continuaron las gestiones diplomáticas entabladas con anterioridad. Existían relaciones diplomáticas entre Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Nueva Granada, Chile; un Tratado de Navegación con Estados Unidos y tratados de amistad y comercio con la Gran Bretaña, Holanda, Francia, Dinamarca y las Ciudades Hanseáticas.

En 1837, Soublette nombró a Daniel Florencio O'Leary encargado de Negocios en el Vaticano, en búsqueda del derecho de patronato, no como herencia de España, ni como concesión de la Santa Sede, sino como elemento inherente e inseparable de la nueva soberanía venezolana; la negociación quedó pendiente por las dificultades encontradas. En 1839, el gobierno envió a Alejo Fortique a Londres, con el carácter de comisionado para el arreglo de la deuda grancolombiana. Para 1838, la población estimada de Venezuela oscilaba entre 700.000 y 950.000 h concentrados en las ciudades de Caracas, Valencia, Cumaná, Barcelona, Barquisimeto, Barinas, en los valles de las cordilleras y en el litoral central. El mercado interior era reducido; se calculaba que casi la mitad de los venezolanos vivía marginada de la economía monetaria; no había industrias ni mano de obra especializada; el pueblo, en su mayoría, se ajustaba a una economía de subsistencia, basada en el trueque de bienes y servicios. Si bien ocurrieron algunos cambios a partir de 1830, continuaba la esclavitud institucionalizada y las manumisiones se efectuaban con extrema lentitud por falta de fondos. Por el mismo motivo de falta de dinero, funcionaban colegios nacionales sólo en El Tocuyo, Trujillo, Coro, Guanare y Valencia, en el convento de San Francisco de Caracas, funcionaba el colegio Independencia, bajo la dirección de Feliciano Montenegro y Colón. Estos centros de enseñanza fueron facultados para otorgar grados de bachiller en filosofía. Aparte, continuaban las universidades de Caracas y Mérida.A la difícil situación interna se sumó, a partir de 1837, la crisis económica que afectó a Estados Unidos; Venezuela estaba ligada a ese país por nexos comerciales, de modo que al declinar la demanda y, por consecuencia, los precios del café y el cacao, principales productos venezolanos destinados al comercio exterior, se quebrantaba igualmente la economía interna. Con el fin de percibir mayores ingresos se decretó, en 1837, la creación de juntas económicas en las capitales de provincia, encargadas de controlar el contrabando y facilitar el cobro de los impuestos. Aumentaron los derechos para los renglones exportables, el impuesto de la sal, así como los impuestos para la fabricación de aguardiente y bajaron, entre el 2 y el 8%, los sueldos de los empleados civiles. Al finalizar el año de 1838, quedaban pendientes los pagos por concepto de sueldos a los empleados públicos y se había solicitado para ello un nuevo empréstito. La crisis económica afectó en 1838 a todos los sectores de la población, pero en especial a los hacendados. Un grupo de éstos, encabezados por el político y escritor Tomás Lander (quien era también hacendado), se reunieron para cruzar ideas y resolvieron fundar un periódico para defender sus intereses que, a su juicio, no eran debidamente atendidos por el gobierno de Soublette; su programa, publicado en el periódico La Bandera Nacional, fue el germen inicial del Partido Liberal, que sólo se estructuraría a partir de agosto de 1840 alrededor de su vocero, El Venezolano. Entre tanto, en las elecciones presidenciales efectuadas a fines de 1838, Páez resultó vencedor y recibió de Soublette el poder el 1 de febrero de 1839. Soublette continuó como vicepresidente hasta 1841, aunque no al frente del Ejecutivo.1843-1847Para el cuatrienio de 1843 a 1847 participaron en la contienda electoral para la presidencia de la República Santos Michelena, Diego Bautista Urbaneja y Carlos Soublette. Los liberales apoyaban a Santos Michelena y rechazaban la continuidad de José Antonio Páez (el presidente saliente) y Soublette en el gobierno. El escrutinio favoreció a Soublette, candidato de Páez, con más del 66,66% de los votos. El 28 de enero de 1843, se juramentó en su cargo y formó su gabinete con Juan Manuel Manrique y posteriormente, Francisco Cobos Fuertes en Interior y Justicia; Rafael Urdaneta y después, Francisco Hernáiz ocuparon la Cartera de Guerra y Marina; Francisco Aranda, Juan Manuel Manrique y Pedro de las Casas se sucedieron en la Secretaría de Hacienda y Relaciones Exteriores. La paz interior que reinaba en los comienzos de este período condujo a la reducción del ejército permanente. A cambio, se organizó la milicia, tanto activa como local. Esta última quedó fija en sus respectivas parroquias, de forma que no se paralizaran las actividades agrícolas. El mantenimiento del orden público permitió, a la vez, una mejor distribución del presupuesto nacional. Para el año 1845-1846, el monto asignado al departamento de Guerra y Marina había mermado hasta significar el 23% del presupuesto, mientras que la suma destinada al de Hacienda mejoró, constituyendo el 43% del total. El 15 de abril de 1843, Soublette decretó el cierre de todas las causas en contra de los desterrados por ocurrencias políticas, acontecidas desde 1830 hasta 1836 y autorizó su entrada al país y su reincorporación a la vida nacional.

En cuanto a la política exterior, fue en esta etapa cuando terminó oficialmente la situación de distanciamiento con España debida a la Guerra de la Independencia, pues en 1845 se celebró el Tratado de Reconocimiento de la Independencia, Paz y Amistad entre ambos países. No obstante, Venezuela quedó recargada con una deuda de 20.000.000 pesos. En 1844, se invistió a Fermín Toro con el carácter de ministro plenipotenciario, para arreglar la cuestión de límites entre Venezuela y la Nueva Granada (hoy Colombia). Esta gestión se suspendió después de un año de conversaciones, al no llegarse a ningún acuerdo. A pesar de los buenos augurios en materia política, una circunstancia económica dio pie para que se alterara el orden público: en 1842, se había presentado una nueva crisis de mayor duración y consecuencias que la de 1837. La demanda y el valor de las exportaciones bajaron progresivamente a partir de 1843. Las entradas por este concepto, correspondientes al año fiscal 1841-1842, alcanzaron la cifra de 7.399.923 pesos y en 1843-1844, habían descendido a 4.408.890 pesos, es decir en un 40%. La crisis y la economía de cuasi monocultivo (café y cacao como los 2 principales productos de exportación) se conjugaron con las disposiciones mercantiles vigentes que protegían al acreedor. Con la ley del 10 de abril de 1834, también llamada Ley de Libertad de Contratos, el Estado había dejado en manos de las partes contratantes la fijación de los intereses y se garantizaba el pago de los préstamos mediante la subasta de los bienes del deudor. En 1841, se había reformado también la Ley de Espera y Quita que redujo el plazo con que podían contar los deudores morosos. De esta manera, los agricultores que se habían endeudado en época de bonanza, perdieron sus propiedades durante la crisis. El descontento abarcaba también a los artesanos, aunque por otras razones: las manufacturas locales no podían competir con las elaboradas en Europa, pues éstas entraban al país pagando bajos derechos de importación. Con el objeto de resolver la situación de los agricultores arruinados, Francisco Aranda, ministro de Hacienda y Relaciones Exteriores de Soublette, ideó la creación de un Instituto de Crédito Territorial, el cual contemplaba la facilitación de préstamos a interés, a largo plazo y con créditos al 5%. Existía libertad de prensa y únicamente en la ciudad de Caracas, entre 1844 y 1846, se publicaban 26 órganos periodísticos, de modo que este plan fue discutido a través de los mismos con gran revuelo y agitación. Recibió el apoyo de todos aquellos que esperaban beneficiarse, incluyendo a Antonio Leocadio Guzmán, quien por medio de El Venezolano promovía su candidatura para las elecciones presidenciales que se aproximaban. En 1845, fue presentado el proyecto del Instituto ante el Congreso y, a pesar de la aceptación que tuvo en las cámaras, fue vetado por el Poder Ejecutivo, argumentando que no era apropiado destinar fondos públicos para auxiliar a grupos minoritarios.Cuando Soublette asumió la presidencia se propuso, como empresa nacional, la libertad de los derechos de exportación y la mejora o construcción de las principales vías de comunicación con el mar, la reducción de los gastos públicos y el pago puntual de las deudas contraídas por el país. El 14 de enero de 1845, se inauguró la carretera de Caracas a La Guaira, vía que redujo considerablemente los fletes y que fue la primera obra de tal naturaleza con que contó la República; también se llevó a cabo la mayor parte de los trabajos de la carretera de Valencia a Puerto Cabello, así como de los caminos para conectar a los llanos de Apure con la provincia de Mérida, además de varias conexiones entre puertos sobre el lago de Maracaibo y pueblos de la región andina. En Guayana, se realizó el trayecto de Upata a Puerto de Tablas y en Cumaná, la vía para unir a Cumanacoa con el puerto de Caño Colorado en el río Guarapiche. Con respecto a la deuda pública interna y externa, se cumplió a cabalidad el pago de los intereses y del capital correspondiente. De manera que en 1845, la primera se hallaba reducida a 192.000 pesos y de la segunda se habían amortizado 5.314.731 de pesos; ambos compromisos se llevaron a cabo con grandes esfuerzos y con ello ganó Venezuela prestigio internacional. En relación con el aspecto educacional, la situación era la siguiente: de 540 parroquias existentes en 1843, 209 contaban con escuelas primarias y en las mismas se educaban 11.969 alumnos. En 1844, de 250.000 jóvenes de uno y otro sexo, 13.000 recibían instrucción. En 1846, bajó el número estudiantes de primaria a 12.905. Aparte de los colegios nacionales que funcionaban con anterioridad, se instituyeron en este tiempo otros en Barcelona, Maracaibo, Cumaná y Guayana. El presupuesto lo aportaba en parte la Administración Pública, en parte los representantes del alumnado.Para las elecciones de 1846, se postularon para optar a la presidencia de la República Antonio Leocadio Guzmán, José Félix Blanco, Bartolomé Salom y José Tadeo Monagas. Guzmán tenía el respaldo de los artesanos, el de las sociedades liberales que se habían expandido, tanto en Caracas como en ciudades del interior y el de todos los descontentos; pero bastantes hacendados le retiraron el apoyo, pues vieron en él a un alentador de pasiones y a un hombre radical que propugnaba una revolución social. En los meses siguientes a la promulgación de los candidatos, se dan varios estallidos insurreccionales en contra del gobierno y a favor de Guzmán. Sus seguidores, entre ellos Francisco Rangel y Ezequiel Zamora, saquean en Barlovento, los valles del Tuy y Villa de Cura. Procede entonces el Consejo de Gobierno a conceder facultades extraordinarias y nombra a Páez y a José Tadeo Monagas primero y segundo comandantes del Ejército, respectivamente. Restablecido un relativo orden, el candidato liberal es excluido de la lista de electores, se le considera faccioso y se le condena, primero a muerte, luego a cadena perpetua y finalmente, al destierro. En las elecciones de primer grado, ninguno de los demás candidatos propuestos obtiene la mayoría necesaria que exige la Constitución, de modo que el Congreso efectúa una nueva votación donde gana el candidato escogido por Páez y Soublette: José Tadeo Monagas. Soublette entrega el 20 de enero de 1847 la primera magistratura al vicepresidente Diego Bautista Urbaneja, quien preside interinamente la República hasta el 1 de marzo de 1847 cuando se juramenta Monagas. El régimen de Soublette se caracterizó por la búsqueda de conciliación con el sector militarista (protagonista de las insurrecciones entre 1830 y 1836), como hecho fundamental para la consecución de la estabilidad política. Se destaca en este período el despliegue de una gran actividad periodística, que refleja la libertad de expresión y el relativo respeto a lo derechos ciudadanos que imperaron gracias a Soublette. Destaca también el cuidadoso y honesto manejo de los dineros del Estado, tanto por parte del presidente como de los hombres que lo acompañaron en el gobierno. (Fuente: Enciclopedia Polar).

José Tadeo Monagas

Tamarindo de Amana, Maturín (Edo. Monagas) 28.10.1784 _ Caracas, 18.11.1868Caudillo militar y político. Presidente de la República (1847-1851 y 1855-1858). Sus padres Francisco José Monagas y Perfecta Burgos Villasana lo bautizaron con el nombre de Judas Tadeo, sin embargo, la costumbre de utilizar tan sólo la inicial del primer nombre para la identificación devino con el tiempo en José Tadeo, nombre con el cual se le conoce. Desde un primer momento, sus padres se encargaron de proporcionarle una educación orientada hacia el apego a la tierra y a las faenas del campo. Inició su carrera militar desempeñando el cargo de alférez de caballería, bajo las órdenes del coronel Manuel Villapol en el ejército patriota del general Santiago Mariño y recibió su bautismo de fuego en el combate de las Bocas del Pao (1813); ese mismo año se distingue en reñidas batallas contra las fuerzas realistas dirigidas por Lorenzo Fernández de la Hoz (18 marzo) y Domingo de Monteverde (25 mayo), ambas libradas en Maturín y se enfrenta, en Cachipo, a José Tomás Boves (11 septiembre). Para 1814, participa en el sitio de La Puerta (3 febrero) y en la batalla de Bocachica (31 marzo), en el encuentro del sitio de Arao (16 abril), en la primera batalla de Carabobo, tras la cual obtiene el grado de coronel (28 mayo), en la sangrienta batalla librada en Aragua de Barcelona (17 agosto), en la batalla de Maturín (14 octubre), en la batalla de Urica (5 diciembre) y en la batalla de Maturín (11 diciembre). En 1815, pelea en la batalla de San Diego de Cabrutica (15 marzo), en el encuentro de las sabanas de Lejarazo (24 marzo), en la batalla de El Palmar (4 abril), en el ataque a la ciudad de Aragua de Barcelona (14 abril), en un amago hacia Angostura (hoy Ciudad Bolívar) capital de la provincia de Guayana (22 junio) y en la batalla del hato del Caraqueño (27 junio). En 1816, participa en la acción del hato del Alacrán (6 septiembre) y en la sangrienta batalla de El Juncal (27 septiembre). En 1817 coopera con el general Simón Bolívar en oriente y, en 1818, participa en la batalla de Calabozo librada contra Pablo Morillo (11 febrero), en la del sitio del Semén (16 marzo) y en la de Ortiz, donde le toca enfrentarse al general Miguel de la Torre (26 marzo). En 1819, pelea en las acciones del hato de La Cantaura (12 junio) y en el ataque de Santa Clara (4 septiembre). En 1820, participa en el ataque a las Trincheras de Quiamare (2 noviembre) contra Chicual Guzmán y para 1821, es ascendido por el Libertador al grado de general de división.

En 1822, obtiene el cargo de gobernador civil y militar de Barcelona y comandante del departamento del Orinoco, retirándose luego, a la tranquilidad de las faenas del campo. Casó, en 1823, con Luisa Oriach Ladrón de Guevara, hija de Francisco José Oriach y de María Antonia Ladrón de Guevara. A mediados de 1830, rompe con la rutina de la vida campestre para incorporarse al desarrollo de los acontecimientos que conmueven al país. La reacción antibolivariana que se había desatado amenazaba la estabilidad política y la unidad de la Gran Colombia; ante estas circunstancias, Monagas, oscila indistintamente en movimientos contradictorios de oposición o de apoyo a la integridad de la Gran Colombia.

A pesar de haberse mostrado abiertamente dispuesto a defender la aplicación de un sistema federal, participa en la llamada Pacificación de Oriente y en 1831, con el apoyo de su hermano José Gregorio, promueve un movimiento en favor de la reconstitución de la Gran Colombia, auspiciando la adhesión de todas las provincias orientales.

Contrariamente a los gestores del movimiento separatista que buscan crear una república de tipo centralista en el antiguo territorio de la capitanía general de Venezuela, Monagas promueve la formación de un « estado de Oriente» que estaría integrado por las provincias de Cumaná, Margarita y Guayana. Propugna la implantación de una confederación, para la cual invita a las demás provincias de Venezuela, así como a las de la antigua Gran Colombia que así lo quisieran, a formar parte de ella.

En mayo de 1831, se reúne una junta de 150 vecinos en la ciudad de Barcelona decidiendo: investir provisionalmente con el cargo de gobernador en jefe del Estado de Oriente al general Santiago Mariño y al general José Tadeo Monagas como segundo jefe provisional hasta la instalación del primer congreso que se reuniría posteriormente. El presidente José Antonio Páez logra, sin embargo, evitar que se lleve a cabo este intento separatista; negocia con los hermanos Monagas y logra convencerlos de deponer las armas y someterse; el 23 de junio de 1831 un indulto decretado desde Valle de la Pascua, ofrece las garantías necesarias a los comprometidos en el movimiento; José Tadeo Monagas, por su parte, se retira, una vez más, a la vida privada.

Para 1834, se abre el período electoral del cual sale electo José María Vargas; la reacción militar contra el poder civil no se dejó esperar, y nuevamente Monagas se destaca dirigiendo en oriente la insurrección armada que lleva el nombre de Revolución de las Reformas; sofocado militarmente el movimiento, un nuevo indulto, dictado en el cuartel de Pirital (Sabana del Roble) en noviembre de 1835, pone fin a la contienda en el oriente. En 1846, Monagas es postulado como candidato a la presidencia para el período 1847-1851. Contaba con el apoyo y las simpatías de Páez y del presidente saliente Carlos Soublette. Triunfa en las elecciones, y es luego confirmado por el Congreso el 20 de enero de 1847 y toma posesión en Caracas el 1 de marzo.

Caracterizado por la ruptura con los grupos conservadores y por la aplicación de una serie de medidas consideradas por sus adversarios como arbitrarias, este primer período presidencial de Monagas (1847-1851) se verá signado por los sucesos del 24 de enero de 1848 que culminan con el asalto al Congreso. Estos hechos determinaron la aclamación de Monagas quien logró someter al Congreso e imponer su poder personal. Al término de su período presidencial (1851) y bajo su tutela, es elegido presidente su hermano José Gregorio (1851-1855). La voluntad de José Tadeo Monagas se pone de manifiesto a lo largo de este nuevo período presidencial y se cristaliza con su reelección para el ejercicio de la primera magistratura en el nuevo período que iría desde 1855 a 1859; esta reelección originó los más variados comentarios y las más contradictorias opiniones; la situación de agitación política que caracterizaba entonces a Venezuela no era sino un reflejo del descontento generalizado que sacudía a todo el país. Los brotes de rebeliones no se hicieron esperar. Ante el alzamiento promovido desde Valencia por el general Julián Castro, Monagas renuncia a la presidencia el 15 de marzo de 1858, se asila en la Legación de Francia en Caracas y parte al exilio pocas semanas después.

Tras 6 años (1858-1864) retorna a Venezuela; agrupa a su alrededor los grupos descontentos con la administración del presidente Juan Crisóstomo Falcón, y a pesar de su edad (83 años), le toca encabezar la llamada Revolución Azul que derroca a Manuel Ezequiel Bruzual, sucesor interino de Falcón, y ocupa a Caracas mediante un reñido combate en junio de 1868; el 27 de ese mes, José Tadeo Monagas, en su carácter de general en jefe de los ejércitos de la revolución, dicta un decreto reorganizando la administración ejecutiva general y el 30 dicta un nuevo decreto declarando vigente la Constitución Federal de 1864. Se convocaron elecciones para designar al nuevo presidente de la República, pero el viejo caudillo Monagas, cuya candidatura se veía naturalmente favorecida, no logró ver culminar el proceso eleccionario y murió a los pocos meses de una pulmonía. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 17 de mayo de 1877. (Fuente: Enciclopedia Polar)

José Gregorio Monagas

Aragua de Barcelona (Edo. Anzoátegui) 4.5.1795 _ Maracaibo (Edo. Zulia) 15.7.1858General de la Independencia; presidente de la República (1851-1855) y libertador de los esclavos. Cuarto hijo del matrimonio constituido por Francisco José Monagas Hernández y María Perfecta Burgos Villasana, criollos ambos. Su padre era ganadero en la región barcelonesa. Con sus otros hermanos varones, entre ellos José Tadeo, el mayor (quien le llevaba 10 años), ayudó a su padre en el manejo de las propiedades ganaderas que poseía o administraba. Así, todos los Monagas fueron excelentes jinetes. Cuando se inició en 1810 la Guerra de Independencia, se alistó como soldado en las fuerzas armadas republicanas, secundando, sobre todo al comienzo, a su hermano primogénito. Participó en la campaña contra los realistas de Guayana (1811-1812), que terminó en fracaso. Cuando el general Santiago Mariño reinició la lucha en el oriente del país a comienzos de 1813, José Gregorio Monagas se unió a su ejército y bajo las órdenes directas del general Manuel Piar, fue de los sitiadores de Maturín (marzo 1813) y participó en las batallas dadas en esa población contra los jefes realistas Lorenzo Fernández de La Hoz (11.4. 1813) y Domingo de Monteverde (25.5.1813), quienes resultaron derrotados.

El 11 de septiembre de ese año, peleó a las órdenes de su hermano José Tadeo en el combate de Cachipo, en la región barcelonesa, donde lograron rechazar y hacer retroceder al caudillo realista José Tomás Boves. Hizo, luego, la campaña del Centro, emprendida por el general Mariño en auxilio de Simón Bolívar. José Gregorio Monagas se distinguió en las batallas de Bocachica (31.3.1814), El Arao (16.4.1814) y primera de Carabobo (28.5.1814), todas ellas victoriosas, a las órdenes del general Mariño y luego, a las del Libertador. Había sido ascendido ya para entonces a capitán. Se halló después en la derrota sufrida por los patriotas en la batalla de La Puerta (15.6.1814) y sin dejar de combatir, participó en la retirada a oriente donde se halló en las acciones de Aragua de Barcelona (17.8.1814), Los Magüeyes (9.11.1814) y Urica (5.12.1814) todas ellas desfavorables para los republicanos y en la última de las cuales murió Boves. Todavía luchó Monagas a las órdenes del general José Félix Ribas, en el último intento por defender a Maturín, pero derrotados allí por Francisco Tomás Morales el 11 de diciembre de 1814, pereció definitivamente la Segunda República y las tropas republicanas que lograron salvarse se dispersaron.

Los hermanos Monagas reiniciaron la lucha de guerrillas casi de inmediato, combatiendo José Gregorio a las órdenes de José Tadeo en San Diego de Cabrutica (15.3.1815), en Peñas Negras (24 marzo) y en El Palmar (4 abril), acciones que resultaron exitosas. A partir de ese momento, se destacaron ambos hermanos como los principales caudillos independientes en la región barcelonesa, e inclusive, siempre juntos, llevaron las hostilidades a Guayana, donde pelearon en combates y escaramuzas, vencedores unas veces, derrotados otras, en Moitaco (26.5.1815), La Mesa de Angostura (28 mayo), Orocopiche (9 junio) y San Pedro (9.7.1815). Durante el resto de 1815 y los primeros meses de 1816, José Tadeo, ya general y José Gregorio, coronel, luchan lado a lado. Se unen luego al ejército que mandan sucesivamente los generales Gregor MacGregor, con quien triunfan del coronel realista López en El Alacrán (6.9.1816) y Manuel Piar, a las órdenes del cual derrotan al brigadier Francisco Tomás Morales en El Juncal (27.9.1816). En éstas y otras acciones anteriores el entonces coronel José Gregorio Monagas se gana el sobrenombre de «Primera Lanza del Oriente» que, más adelante, le confirmará el Libertador. Durante la campaña libertadora de Guayana iniciada por el general Piar y concluida por el Libertador en 1817, José Gregorio actúa para contener a las fuerzas realistas en las zonas de los actuales estados Anzoátegui y Guárico. En 1818, hizo la campaña del centro bajo las órdenes directas del Libertador, hallándose en todas las acciones de ésta principalmente en la derrota que sufrió el general Pablo Morillo en Calabozo (12.2.1818), en el combate de La Auriosa (15 febrero) donde tuvo como jefe directo al general José Antonio Páez, y en El Sombrero (16 febrero). En estos y otros encuentros Monagas tomó parte siempre como oficial de caballería. Después de haber penetrado en los valles de Aragua, José Gregorio y su hermano José Tadeo (quien mandó en ese combate) fueron derrotados por la caballería realista en Maracay (14.3.1818). José Gregorio Monagas peleó luego en la batalla de Semén (18.3.1818), donde los republicanos, al mando del Libertador, resultaron vencidos. Protegiendo la retirada, y siempre al lado de Bolívar, luchó Monagas en la batalla de Ortiz el 26 de marzo siguiente.

Durante el año 1819, sirvió a las órdenes del general Pedro Zaraza en los llanos guariqueños, en una serie de acciones contra el oficial realista Juan Juez, pero en 1820, ya de nuevo al lado de su hermano José Tadeo, tomó parte en los combates victoriosos de Santa Clara (17.3.1820), Güere (7.6.1820) y Quiamare (2.11.1820), que contribuyeron decisivamente a la liberación de su provincia natal y luego de la ciudad de Barcelona. Terminada la guerra en el oriente con la rendición de Cumaná en 1821, el general José Tadeo Monagas asumió la Comandancia General de la provincia de Barcelona y, a fines de 1822, nombró a su hermano el coronel José Gregorio, comandante militar de la capital de la provincia. Hubo oposición a este nombramiento por parte del general José Francisco Bermúdez, por el hecho de los lazos de familia que los unían, pero el gobierno central, entonces en Bogotá, ratificó el nombramiento a comienzos de 1823. Hacia esos años, el coronel José Gregorio Monagas se unió con Benita Marrero y fallecida ésta, con su hermana Clara Marrero.

De ambos matrimonios hubo descendencia: José Gregorio y Julio César, del primero; Carlos, Domingo, Anacleto, Perfecta, Vestalia, Clara Rosa, Cruz María, Eurípides y Francisco José, del segundo. En 1824, habiendo solicitado refuerzos el Libertador desde el Perú, José Gregorio Monagas, que era ya general de brigada graduado, condujo una expedición militar que salió de Venezuela y a través del istmo de Panamá llegó al Perú. Aunque ya no tuvo oportunidad de participar en la batalla de Ayacucho, estuvo con sus fuerzas, al mando del general Bartolomé Salom, en el sitio de la plaza fuerte de El Callao durante todo el año de 1825, hasta que el último jefe español que mantuvo su bandera en el Perú, el brigadier José Ramón Rodil, se rindió a comienzos de 1826. Así terminó su carrera militar en la Guerra de Independencia, lo cual le valió que después de regresar a Venezuela el Libertador lo nombrase general de brigada efectivo en 1827. Residente en Barcelona y en las haciendas heredadas de sus padres o adquiridas con sus haberes militares, Monagas compartió su vida entre la atención de sus propiedades y el ejercicio de cargos militares cuando se le llamó al servicio.

En 1831, después de la separación de Venezuela de la Gran Colombia, los hermanos Monagas mantuvieron por un tiempo en el oriente la causa de la unión grancolombiana, actuando José Gregorio frente al presidente José Antonio Páez como jefe de la caballería oriental. Pero no se llegó al derramamiento de sangre y el movimiento político se cerró con un acuerdo. En 1835 José Gregorio Monagas fue uno de los sostenedores de la Revolución de las Reformas (igual que su hermano José Tadeo) y combatió en el oriente y en el Guárico contra las fuerzas constitucionales que mandaba el general Páez. Derrotado este movimiento político en 1836, los Monagas no fueron molestados, pero quedaron por algún tiempo al margen de la vida pública. En 1844, el presidente Carlos Soublette nombró a José Gregorio comandante de armas de Barcelona, cargo que ejerció hasta 1848. Durante la campaña electoral de 1845-1846 se produjo un distanciamiento circunstancial entre José Tadeo y José Gregorio, pues mientras el primero era el candidato presidencial de los conservadores, auspiciado por Páez y Soublette, la candidatura del segundo fue lanzada en las columnas del periódico barcelonés El Republicano, como uno de los portavoces del liberalismo. Aunque la candidatura presidencial de José Gregorio Monagas tuvo cierto apoyo regional, fue la de su hermano la que triunfó.

Después de los sucesos del 24 de enero de 1848 y de haberse alzado en armas el general Páez contra el presidente José Tadeo Monagas, José Gregorio acudió en auxilio de su hermano y, en 1848-1849, como segundo jefe de las Fuerzas Armadas y comandante en jefe del oriente, combatió con éxito para sostener al régimen en las campañas del Guárico, Barcelona, Maturín, Cumaná y Margarita. El 22 de marzo de 1849 fue ascendido a general de división. Restablecida la paz, fue candidato a la presidencia de la República, compitiendo con dirigentes liberales como Estanislao Rendón y Antonio Leocadio Guzmán. Con el apoyo de su hermano fue elegido, posesionándose en Caracas el 5 de febrero de 1851. Durante su gestión tuvo que enfrentar varias rebeliones de los paecistas o conservadores y se distanció políticamente de su hermano, aunque sin romperse la armonía familiar. La medida de gobierno más importante llevada a cabo por él como presidente fue la abolición definitiva de la esclavitud en Venezuela, el 24 de marzo de 1854. El 10 de abril siguiente, el Congreso le otorgó el grado de general en jefe. En las elecciones de ese año apoyó la vuelta al poder de su hermano, quien resultó elegido. José Gregorio Monagas entregó la presidencia el 20 de enero de 1855 y se retiró a la vida privada en Barcelona. Durante el año de 1856 se produjo un intercambio de correspondencia entre el presidente y su hermano; éste último no aprobaba ciertos aspectos de la política de aquél, especialmente el proyecto de revivir a la Gran Colombia; se quejaba también José Gregorio de que quienes habían servido a su lado durante su presidencia hubiesen sido totalmente desplazados de sus posiciones por amigos políticos de José Tadeo.

A pesar de estas diferencias, José Gregorio apoyó de nuevo a su hermano a partir de 1857, otra vez como jefe de las Fuerzas Armadas, hasta que José Tadeo fue derrocado en marzo de 1858. Al caer el régimen, el general José Gregorio Monagas fue arrestado en Barcelona por las nuevas autoridades y enviado preso al castillo de Puerto Cabello, de donde se le transfirió al castillo de San Carlos en la barra de Maracaibo. Allí enfermó, y cuando era conducido a la ciudad de Maracaibo para ser atendido, falleció. Sus cenizas fueron trasladadas el 13 de noviembre de 1872 a la iglesia Santísima Trinidad (hoy Panteón Nacional).

Julián Castro

Petare (Edo. Miranda) c. 1805 _ Valencia (Edo. Carabobo) 12.6.1875Militar y político. Presidente de la República (1858-1859). Hijo de Juan Manuel Castro y de Margarita Contreras. De origen humilde, sólo recibe una instrucción rudimentaria. Abraza la carrera de las armas y sirve en los ejércitos de la Gran Colombia donde alcanza el grado de alférez. Como teniente del batallón Anzoátegui, bajo las órdenes de Pedro Carujo, participa en la Revolución de las reformas y cumple la misión de mantener una guardia en la habitación del presidente de la República, doctor José María Vargas, después de su arresto (julio 1835).

Partes: 1, 2, 3, 4

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