Sexo: Masculino
Lugar de origen:
País: México
Ocupación: Arte / Cultura
Especialidad/es: Artes Plásticas
Estudios: de Posgrado, Profesor
Mi trabajo de los últimos diez años sustenta su contenido en el apropiacionismo de imágenes de los medios comunes de comunicación (imágenes tomadas de revistas, periódicos, televisión) para insertarlas en historias que narren situaciones que vivimos cotidianamente, con el fin de proponer, desde el arte, otras opciones para la reflexión en torno a la solución de estos problemas. Como es el ejemplo de Entre la Necesidad y el Escarnio (2001), una serie de obras técnicamente realizadas con acrílico, tinta y piroxilina sobre tela cuya historia se desarrolla en el muro metálico que divide a Tijuana de San Diego y relata episodios de la vida de mexicanos o centroamericanos que buscan cruzar, saltando el muro de manera ilegal, hacía los Estados Unidos con la esperanza de hacer realidad el sueño americano de una vida mejor que nunca pudo realizar en su país de origen dada la incompetencia y corrupción que impera en sus gobiernos. En primer termino están las imágenes de los indocumentados con la crudeza de su realidad social y en segundo plano, detrás del muro, las imágenes apropiadas del mundo que conforma algunas de las fantasías norteamericanas entresacadas de las tiras cómicas (Batman, el Guasón, Superman, Rico McPato, el Pato Donald, Pluto, etc.) imágenes de los caricaturas televisivas (los Picapiedras, los Rugrats, los Simpsons, etc.) y que persiguen reflejar ese mundo de esperanza, muchas de las veces fantasioso, que espera el indocumentado encontrar en Norteamérica y que no siempre les resulta realidad.
Tengo muy claro el convencimiento como artista, del compromiso que debo asumir en mi rol social, por ello la mayor parte de mis obras persiguen reflejar las injusticias y los errores de la sociedad, que de tan comunes pasan desapercibidos para la población en general. Consecuencias, (2004), es otro ejemplo de ello. Serie de obras sobre tela y/o madera que denuncian los atropellos de los guardianes del orden, las vendettas de los sicarios de crimen organizado y de las pérdidas de vida de los indocumentados como consecuencias de su intento por cruzar a Norteamérica. Para ello me apropio las fotografías publicadas en las notas rojas de los diarios regionales o internacionales que describen esos actos finales con lujos de detalles, más para vender la noticia que para denunciar la injusticia cometida. Repetir o copiar parte de los dramáticos sucesos en un lienzo y exponerlos en espacios culturales tiene para espectador otras lecturas y es probable que provoque otras reflexiones que ayuden al entendimiento, y porque no, a proponer posibles soluciones.
In memoriam, (Tijuana, 2004), es una pieza escultórica de acero de 12” de altura, que se ajusta también a ese acto recordatorio y de denuncia. Es una obra compuesta únicamente por tres elementos: un obelisco, en este caso de una mojonera estilizada (alargada) como las que demarcan la división geográfica de la frontera, elemento que representa el lugar donde se desarrollan los acontecimientos; el color rojo como símbolo de violencia significa las agresiones, los abusos a los derechos fundamentales del ser humano sufridos por los indocumentados que buscan otras alternativas de vida y por último las cruces, colocadas de manera aleatoria simbolizan las pérdidas de vida de aquellos que desafiaron las leyes del hombre y de la naturaleza, por el anhelo de mejores condiciones de vida para llegar a ser individuos de bien.
En otro orden de ideas, es decir, alejándome del arte que denuncia pero continuando con el empleo de imágenes del pasado, apropiándome de ellas para confrontarlas con las del presente, en la serie A Propósito de la Postmodernidad (2005), no persigo sustituir su realidad sino rehacerla en el sentido de que cada imagen con su propia personalidad y su tiempo, ubicadas en situaciones distintas narren historias desde una hiperrealidad que, por un lado, permita al lector-espectador entender la postmodernidad como una época de reciclaje y por otro, contraponiéndose al mito de la muerte del autor, de la pérdida del aura del objeto y reforzando el concepto de representación como un derecho tan válido al generado por los simulacionistas, los neogeo o artistas objetuales, para ser considerado un arte contemporáneo.
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