Fabula

2715 palabras 11 páginas
EL COYOTE Y EL ARMADILLO
Fábula

Se encontraron por casualidad en un claro del bosque. El coyote no tenía buen aspecto. La jornada había sido larga. Su polvoriento pelaje no se decidía del todo a ser gris o amarillo. La cola era rala, con pocos pelos. Pero el armadillo que lo observaba desde detrás de un matorral, al pie de un ocote, estaba demasiado confuso para observar ningún detalle concreto: no podía identificarlo porque jamás había visto ningún coyote.

Dieron varias vueltas el uno alrededor del otro, ritualmente, husmeándose la cola primero y el hocico después. El coyote también se sorprendía ante aquel extraño y nunca visto animal. Fue el armadillo el que habló primero. “¿De dónde vienes? ¿Quién eres? ¿Cómo te llamas?”
…ver más…
Las ranas son verdes de todo a todo, menos en la panza. Los sapos son negros. También los ojos de mi madrina son negros. Las ranas son buenas para hacer de comer con ellas. Los sapos no se comen; pero yo me los he comido también, aunque no se coman, y saben igual que las ranas. Felipa es la que dice que es malo comer sapos. Felipa tiene los ojos verdes como los ojos de los gatos. Ella e s la que me da de comer en la cocina cada vez que me toca comer. Ella no quiere que yo perjudique a las ranas. Pero a todo esto, es mi madrina la que me manda a hacer las cosas... Yo quiero mas a Felipa que a mi madrina. Pero es mi madrina la que saca el dinero de su bolsa para que Felipa compre todo lo de la comedera. Felipa sólo se está en la cocina arreglando la comida de los tres. No hace otra cosa desde que yo la conozco. Lo de lavar los trastes a mí me toca. Lo de acarrear leña p ara prender el fogón también a mí me toca. Luego es mi madrina la que nos reparte la comida. Después de comer ella, hace con sus manos dos montoncitos, uno para Felipa y otro para mí. Pero a veces Felipa no tiene ganas d e comer y entonces son para mí los dos montoncitos. Por eso quiero yo a Felipa, porque yo siempre tengo hambre y no me lleno nunca, ni aun comiéndome la comida de ella. Aunque digan que uno se llena comiendo, yo sé

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