Libro completo de antígona velez

11161 palabras 45 páginas
ANTÍGONA VÉLEZ

La Obra completa.

CUADRO PRIMERO

Frontis de «La Postrera; en lo alto de una loma: estilo colonial, de gruesas y bastas columnas. En el centro, gran puerta que deja ver un zaguán tenebroso a cuya derecha se abre la puerta del salón donde se velan los despojos mortales de Mar¬tín Vélez. La ventana derecha, es decir, la del salón, está ilumi¬nada por la luz temblante de los cirios. Atardecer pampa. Cuando se descorre la cortina, las mujeres están a la izquierda y los hombres a la derecha.

MUJER 1ª. —¡Hermano contra hermano!
MUJER 2ª. —¡Muertos los dos en la pelea!
MUJER 1ª. —¡Ignacio Vélez, el fiestero!
MUJER 2ª. —¡Y Martín Vélez, el que no hablaba!
(Un silencio.)
MUJER 3ª. —¿Dónde los han puesto?
MUJER 2ª.
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HOMBRE 2º. —Don Facundo es un hombre como de acero. Él ha defendido a «La Postrera» desde que murió su dueño, aquel Don Luis Vélez que sólo montaba caballos redomones.
VIEJO. —Luis Vélez: yo lo conocí. Murió sableando a los infieles en la costa del Salado.
HOMBRE 2º. —Y Don Facundo Galván se quedó en esta loma, con los hijos de Don Luis, que todavía jugaban. Su consigna fue la de agarrarse a este montón de pampa y de novillos, hasta que Ignacio y Martín Vélez pudieran manejar un sable contra la chusma del sur y un arado contra la tierra sin espigas.
HOMBRE 1º. —Recuerdo su amenaza: «Los enemigos de ‘La Postrera’ son mis enemigos».
HOMBRE 2º. —Martín Vélez cayó defendiendo a «La Postre¬ra».
HOMBRE 1º. —Por eso está él aquí, entre sus candeleras de plata.
HOMBRE 2°. —Ignacio Vélez desertó, y ha vuelto como ene¬migo.
HOMBRE 1º. —Por eso está solo y desnudo, allá, en el agua podrida.
MUJER 1ª. (Con pesar, a los Hombres.) —¿Nadie le cavará una sepultura junto al agua?
HOMBRE 1º. —Está prohibido enterrar a Ignacio Vélez.
MUJER 2ª. —¿No tendrá ni una cruz en su cabecera de barro? ¿Ni dos ramitas de sauce cruzadas en el pecho?
HOMBRE 1º. —¿Y quién se las llevaría? No se puede salir de la casa: los infieles han rodeado la loma.
HOMBRE 2º. —Los pampas no encenderán fuego esta, no¬che: se comerán sus yeguas crudas. Pero estarán afuera, con el ojo abierto.
HOMBRE 1º. —Y al nacer el sol nos darán el asalto.
MUJER 1ª. —¿Y si fuera esta noche? Será de luna

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