Monografías Plus      Agregar a favoritos      Ayuda      Português      Ingles     

¿Cómo desarrollar comunicación emocional?




La afectividad humana y el arte de amar y ser amado. ¿Cómo desarrollar comunicación emocional? - Monografias.com

¿Será que usted deberá leer tratados complejos, investigaciones profundas y estudios demorados para alcanzar la comunicación emocional? De ninguna manera, usted puede tomar como guía el cuarto factor: el deseo de consideración, que existe prácticamente en todas las personas.

Para esto es suficiente con utilizar algunos recursos, con los cuales usted nació: utilice plenamente sus cinco sentidos, sobre todo dos de ellos (audición y visión), así como su propia voz. La audición junto a la visión tiene un papel pasivo, pero importantísimo; la visión junto a la voz, tiene un decisivo papel activo. El papel pasivo consiste en acumular información. A través de los oídos, usted percibe las palabras del otro; a través de los ojos, sus gestos y actitudes corporales. Si observase con interés y atención por medio de aquellos órganos sensoriales, usted podrá descubrir la llave de oro que necesita para llegar al corazón amado.

En efecto, las palabras, los gestos y las actitudes de la persona escogida, están revelando lo que usted desea saber: ¿cuál es el gran factor de comunicación emocional que será capaz de interrumpir la barrera de sus preocupaciones y hacer con que ella se mantenga abierta a sus mensajes? ¿Amor, deseo de bienes materiales, instinto de conservación, deseo de consideración? Esos son los cuatro palos de su naipe. Sin duda, usted podrá preguntarse: Pero ¿como? No estamos interesados en negocios y sí en sentimientos, ¿como podemos pues comparar, en este contexto, el deseo de amor con los bienes materiales?

Esta duda proporciona una excelente oportunidad para explicar mejor esta problemática. Lo que está siendo estudiado en este análisis de la comunicación emocional, son los pontos oscuros, frágiles, débiles que pueden existir dentro de un corazón humano específico. Operando amorosamente sobre ellos, usted estableció una ligación con ese corazón; esta ligación puede ser de diferentes especies, siendo que una de ellas – la única que nos interesa – es el amor hombre-mujer, aquel amor cálido y profundo con el cual usted sueña.

Pues bien, una persona puede tener seguridad emocional, pero inseguridad financiera, por ejemplo. En este caso, el factor de comunicación emocional será aquel relacionado a dinero y bienes materiales. Esto no significa que él sea un autómata, sólo interesado en lucros y ganancias. Pero si usted desea interrumpir sus preocupaciones y ser oído (primer paso para ser amado), tendrá que trabajar en aquella región de inseguridad. Por ejemplo, usted es mujer y él es buena persona. Gusta de usted, tal vez hasta le ame, pero si su gran factor de comunicación es el económico, puede ser que no se anime a declarar su amor, porque piensa que tiene muy poco para ofrecerle en lo relativo a comodidades y confort, dentro de un futuro próximo.

Vea pues, como en este caso, un gran sentimiento de amor puede ser paralizado por barreras de otra naturaleza, a veces absolutamente materiales. Pero si usted estuviese practicando la comunicación emocional, tal como es sugerida en este capítulo, habrá utilizado sus oídos y sus ojos, y sabrá que su interesado sufre de inseguridad en el área económica.

Así siendo, usted dedicará sus esfuerzos a atenuar aquel sentimiento: usted lo estimulará a capacitarse a través de cursos de especialización; le hará ver que lo más importante en la vida es el amor; usted le demostrará que aún perteneciendo a una familia pudiente, no da valor a lujos y privilegios; usted le instilará la interesante idea de que una vida simple acompañada de cariño y ternura, es infinitamente superior a una vida sofisticada, llena de frustraciones y desentendimientos. De este modo, usted lo aliviará de esa pesada carga, usted le dará fuerzas inusitadas y finalmente acabará siendo la estrella sin cuya luz, él ya no podrá vivir. ¿Comprendió ahora la extraordinaria importancia de saber oír y de saber ver?

En el ejemplo anterior, usted usó sus oídos y sus ojos para saber cómo podía llegar al punto más problemático de su compañero. Después usó su voz para convencerlo suavemente de que no precisaba desesperarse en ganar mucho dinero y comprar un palacete para vivir juntos, en algún día bastante lejano.

Pero también podrá utilizar el potente y maravilloso don de la mirada, irradiándole el mensaje fascinante de que él es muy importante para usted, impactando de lleno su deseo de consideración. ¿Y quién no desea ser bien considerado por los otros? Hay muchas formas de mirar. Pero la suya debe ser aquella que manifieste un profundo interés en lo que el compañero – real o potencial – está hablando.

No se trata de aparentar interés y sí de sentirlo en la realidad, pues si usted apenas finge, no podrá comprender lo que él habló y si no comprendió, no lo podrá retener y después aplicar, en la tentativa de descubrir sus motivaciones emocionales más profundas. Se trata, esto sí, de interesarse intensamente en lo que su compañero transmite, sea verbal o corporalmente.

La mirada es un medio magnético de transmitir sentimientos; a través de ella puede ser comunicada una pasión irresistible, un amor armónico, una serenidad apaciguadora, y muchas cosas más. Impregne su mirada con un amor sincero y láncela sobre su compañero real o potencial, y sonría para él. Usted tendrá acceso a una llama maravillosa, dé tiempo al tiempo y espere que ella se transforme en una imponente hoguera que chamusque, queme e incendie sus dos corazones, abrazados con ternura y abrasados por la incandescencia del amor.

En el mundo de hoy, las personas son llevadas a estar tensas, ansiosas; a ocuparse de muchas cosas insignificantes, superfluas y hasta innecesarias. Cada uno está enmarañado con sus problemas, por lo tanto no quiere ni saber lo que acontece con los otros; esto llega a acontecer con muchos "padres" y "madres", que "no tienen tiempo" para ocuparse de sus hijos; entre marido y mujer; entre colegas; entre vecinos; entre personas. Esto crea un vacío emocional muy grande. Por esto es que, en general, los seres humanos procuran la compañía de aquel que se interesa por sus vidas, sus experiencias, sus problemas. Usted puede ser ese ángel de Luz e iluminar la vida de alguien muy especial, de quien usted gusta mucho.

Por lo tanto, no sea mezquino con elogios, saludos y sonrisas. Ellos son necesarios como el agua viva para los sedientos corazones humanos, y alcanzan directamente al tan procurado deseo de consideración. Quien elogia sinceramente, quien sonríe abiertamente, quien saluda con alegría, demuestra atención por los sentimientos de los otros; como consecuencia, y por el simple funcionamiento de la Ley de Causa y Efecto, los otros aumentarán su estima y consideración por nosotros, siendo llevados a procurarnos más, a desear nuestra presencia.

¡Vea cuán importante es todo esto, desde el punto de vista de la realización afectiva! Su compañero, real o potencial, es un ser humano y por lo tanto gusta de ser elogiado, por su trabajo, su apariencia, su inteligencia, sus posiciones, sus ideas. Y más: cuando el elogio es hecho en la presencia de otras personas, tendrá un valor emocional mucho mayor. Si usted elogia sincera y merecidamente a su pareja, ella ganará en auto-estima, y usted ganará su reconocimiento. ¿Percibe como, cuando usted se armoniza con las directrices cósmicas, todo el mundo tiene a ganar? ¿Comprendió ahora, que cuando se entra en sintonía con las elevadísimas frecuencias cósmicas, la aritmética muda de figura?

En la frecuencia vibratoria terrena, usted da uno, dos..., diez y si recibe lo mismo de vuelta, ya es mucho; a veces hasta se pierde todo. En la matemática divina, de alta frecuencia vibratoria, las cosas funcionan de manera diferente: usted da uno y recibe diez, da diez y recibe cien y así sucesivamente.

La razón de esto es simple: dando, usted abre un canal con sus limitadas fuerzas terrenas en dirección a las excelsas fuerzas superiores; alcanzado el nivel de éstas, ellas entran en reflujo por el canal abierto, creando un circuito. Pero como son muy poderosas, usted recibe un impulso mucho mayor a su impulso original; en verdad estas fuerzas son infinitas y la fracción que le llega es la máxima que puede ser absorbida en ese momento sin perjudicarlo. Si usted persevera y continúa dando, hará circular por el canal energías cada vez más altas. ¿Percibe ahora el beneficio del altruismo, de la atención a las necesidades emocionales de los otros, del amor en un sentido "crístico"?

Y para cerrar el asunto relativo a los elogios, nada mejor que transcribir las inspiradas palabras de Braley: "Si cree que una persona merece elogios, hágalos ahora... ¡porque ella no podrá leer la piedra de su sepultura cuando muera!"

El deseo de consideración ¿es un factor básico en su compañero?

Dentro de los cuatro factores de comunicación emocional estudiados, el deseo de consideración es el más importante cuando queremos llamar la atención de una persona, y esto es de importancia fundamental en una relación afectiva. Pero se trata de un factor variable, de persona a persona; por lo tanto, será muy ilustrativo mencionar algunas actitudes mencionadas por Roy Garn(*) y que revelan un alto grado de deseo de consideración:

  • Ropas, peinado y aspecto exterior impecables;

  • Preocupación por mencionar ligación con personas importantes;

  • Adoran aprobación de sus palabras, recepción de elogios o mención a sus contribuciones;

  • Se ofenden fácilmente cuando no los saludan o no reciben tarjetas, invitaciones o mensajes, en relación con ciertos hechos o fechas específicos;

  • Especialistas en contar anécdotas, así mantienen preso el auditorio;

  • Interrupción frecuente al interlocutor, lo que generalmente irrita a éste, pero lo que acontece es que el que interrumpió, no podía esperar más para reclamar un poco de atención.

Los psicólogos concuerdan unánimemente en excluir la palabra Yo dentro de un contexto de intensa comunicación emocional, pues ella sugiere al oyente experiencias ajenas a su realidad. En oposición, utilizando los pronombres: usted, tú, nosotros, sus, tus, nuestros... se establece una ligación con él, que así se siente incluido y participando del cuadro mental que está siendo levantado.

Como consecuencia de aquel principio, no deberemos hacer exposiciones aburridas sobre lo que nos aconteció, sobre lo que pensamos que debería ser realizado y cosas de ese tipo. Su realización afectiva exige otra estrategia: usted básicamente pregunta: apenas opina cuando le es solicitado su punto de vista; usted apoya las expresiones del compañero. Así se transforma en una compañía indispensable, pues usted teje con maestría la maravillosa trama de amar y ser amado.

Esto no significa – de ningún modo – que usted va a aceptar de forma pasiva y resignada todo lo que su compañero, real o potencial, diga y haga. Usted es como una onda en el seno del mar, acompañando su onda gemela. Pero si ella se desvía del camino correcto, usted tiene la responsabilidad de estimularla a volver a la senda cierta. Si su compañero actúa erradamente, usted tiene la obligación de encaminarlo a reparar su error; el único, pero sustancial detalle, es que usted no debe intentar imponer su punto de vista. Su tarea básica consiste en establecer comunicación emocional con él, tal vez a través de su deseo de consideración y hacerle comprender la necesidad de mudar de actitudes. Y si usted dispone del mapa del corazón del ser amado, no será tan difícil llegar allá.

Para ilustrar mejor el análisis del significado, así como la aplicación práctica del deseo de comunicación, como factor básico para alcanzar la comunicación emocional, veamos el siguiente caso:

Juan Carlos es un joven que gusta de pájaros. Como él nació en el interior y su familia quedó allá, vive solo en un apartamento pequeño. Ese apartamento fue transformado en un verdadero mini-zoológico, con algunas docenas de jaulas ocupadas por canarios, sabiás, ruiseñores, cardenales y otros pájaros. El tiene una novia, muy bonita, llamada Magdalena, que posee un bello rostro y un cuerpo muy atrayente. Juan Carlos gusta mucho de ella, pero hay un detalle. Magdalena considera aquel "hobby" no como un entretenimiento y sí como una manía, habiendo ya dicho para él – aunque de forma diplomática – que no gusta de compartir su hogar con un monte de animales.

Juan Carlos ya está medio resignado a perder sus pajarillos cuando case con Magdalena, pero alguna cosa en su interior lucha contra esa pérdida, y así la celebración del noviazgo, va siendo postergada suavemente. Un día, en una fiesta en la casa de Magdalena, conoce una compañera de estudios de ésta. Clarisa, ni fea ni bonita, pero que encuentra interesante, oírlo hablar sobre la vida y costumbres de sus amados animalitos. Es claro que Juan Carlos no puede hablar mucho con ella, porque la presencia de Magdalena lo inhibe, y ella misma se encarga de cortar la conversación recién iniciada.

Pero el interés de Juan Carlos se mantiene y él encuentra la forma de comunicarse con Clarisa en la semana siguiente. Marcan un encuentro y en él, le da una aula sobre el asunto y ¡que interesante! Ella no sólo escucha con atención sino que va más lejos y pregunta cuales son los colores, según las especies, la comida preferida, como se diferencia el plumaje del macho del de la hembra y así sucesivamente. Juan Carlos se siente muy entusiasmado con su nueva "amistad", pero cuando – después de algunos encuentros – Clarisa le trae de regalo un pájaro raro, con todos los detalles sobre su vida y costumbres, él se siente maravillado y la convida a su reino sagrado, le muestra toda su colección y finalmente la besa, declarándole su amor. El rompe su noviazgo con Magdalena y se casa con Clarisa.

Aconteció apenas lo lógico, lo natural, a pesar de ser contrario a las apariencias externas. Ocurrió lo inevitable: Magdalena, la mujer bonita y de cuerpo espectacular, fue derrotada por una mujer que carecía de encantos físicos notables. El motivo de este hecho – aparentemente inexplicable – es simple: Clarisa supo comunicarse emocionalmente con el candidato disponible, Juan Carlos. Ella descubrió cual era su interés básico, trazó el mapa del corazón amado y así pudo tirar de su cuerda emocional más íntima. A través de este recurso, llamó su atención, obligándolo a reconocer que ella era diferente.

Clarisa, en vez de hablar y hablar, dando sus opiniones y puntos de vista, algunos de ellos negativos en relación con la crianza de pájaros, se limitó a observar, a escuchar y a preguntar. Cuando habló, no fue para decir naderías y sí para aprobar lo que Juan Carlos había dicho y aún para darle informaciones que no conocía sobre una especie rara, interesantísima.

Por lo tanto, Clarisa merecía la victoria, la realización afectiva, el amor correspondido, la vibrante realidad de amar y ser amada. Ella merecía porque actuó en forma correcta, adecuada. Aquel hombre era novio de su amiga, pero no había entregado su corazón todavía. Clarisa sabía de esto por algunos comentarios de Magdalena y a partir de ellos, es que intuyó que la causa de la vacilación de Juan Carlos en cuanto a casamiento, era la actitud de ésta en relación a los pájaros.

Clarisa conoció a Juan Carlos, se posicionó correctamente delante de él y simplemente tocó en su deseo de consideración. La inmensa sed de ser atendido que él tenía, lo llevó a beber desesperadamente del agua viva que Clarisa sacaba de la fuente de su corazón. Cuando Juan Carlos despertó para la realidad, estaba fuertemente ligado a ella y prefirió continuar bebiendo aquel manantial simple, pero purísimo, a volver para la sofisticada pero artificial agua embotellada que simbolizaba Magdalena.

Él prefirió el compañerismo, la serenidad, la ternura y la paz de Clarisa a la dominante belleza de Magdalena. El prefirió el encanto de un verdadero amor a la fantasía de un bellísimo envoltorio.

Usted – sea hombre o mujer – podrá recorrer la misma avenida. La auténtica avenida en la cual convergen dos corazones en procura de comprensión, de armonía, de amor profundo y de generosidad.

Caro lector: si el amor genuino con sus alas ligeras, aún no aterrizó en el centro de su corazón, espere un poco más, lea y aplique estos últimos dos capítulos. Sea como Clarisa, formule su plan de acción e hiera el corazón escogido con una flecha impregnada de la savia del árbol de la felicidad.

¡Buena puntería! ¡Y que el Dios Todo-Poderoso lo bendiga!

. Observación: Las Monografías de este Gran Tema (Afectividad Humana), deben ser consideradas como un estímulo, una inyección de luz y esperanza para las personas que sufren de problemas afectivos. El autor, dentro de sus posibilidades, está dispuesto a enviarles, de forma totalmente gratuita, el libro completo, titulado "El Arte de Amar y Ser Amado", a todos aquellos y aquellas, que demuestren interés en los mensajes ofrecidos, a través de comentarios simples, enviados directamente a:

 

 

Autor:

Prof. José A. Bonilla

(Universidad de la República, Uruguay; Universidad Nacional de Tucumán, Argentina , Universidad Federal de Minas Gerais, Brasil)

 


Comentarios


Trabajos relacionados

Ver mas trabajos de Otros

 
 

Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.


Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.