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La política en las novelas de Argentina Díaz Lozano

Enviado por Ariel Batres V.



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PRESENTACIÓN El Ensayo que el lector tiene ahora en sus manos, La política en las novelas de Argentina Díaz Lozano, representa una modesta contribución tendiente a ?descubrir? que algunas de las mal llamadas novelas rosa de Argentina Díaz Lozano (1912-1999) en realidad no lo son. Esconden el análisis de situaciones históricas y políticas ocurridas en la región centroamericana, particularmente Honduras y Guatemala, solo que expuestas con una trama romántica, donde la participación de la mujer como personaje central es crucial, aunque no por ello deja de insertar los clásicos dramas de amores y desamores, infidelidad conyugal, hijos fuera de matrimonio, madre soltera que trabaja duro por darle a sus hijos tiempo de calidad, vivienda digna, alimentación y vestuario básico, etc. Publicó dos libros de cuentos (1930 y 1940); trece novelas (la primera en 1937 y la última en 1991), dejando tres inéditas; ocho libros que contienen ensayos, biografía e historia; y, un no computado número de artículos en periódicos guatemaltecos en su columna ?Jueves literarios?, la cual mantuvo durante más de 25 años. Huyendo de la represión de la dictadura en su país, donde participó en manifestaciones en contra de la misma, emigra a El Salvador a principios de 1944 pero ahí la situación es igual, razón por la cual en la cuarta semana de octubre de ese año llega a Guatemala junto con su esposo, un hijo y dos hijas (su tercera hija nacerá en Guatemala, 1947), y es prácticamente testigo de los cambios que provocó la Revolución de Octubre de 1944. Concluye el borrador que inició en Honduras de su primera novela autobiográfica publicándola con el título de Peregrinaje (1944), acreedora de un premio internacional y traducida al inglés con el título Enriqueta and I. Desde el año de su llegada no se irá de Guatemala sino hasta seis meses antes de su muerte cuando regresa a Tegucigalpa en 1999. Díaz Lozano siempre se sintió identificada con su segunda patria, Guatemala, y siempre declaró que más que el terruño natal, era centroamericana, razón por la cual todas sus novelas y la mayor parte de sus cuentos tienen como marco geográfico algún lugar de Centroamérica. En virtud que su novelística involucra personajes femeninos, muchos de los cuales solamente piensan en el qué dirán, suspiran por un príncipe azul, son víctimas de infidelidades y hasta de violencia intrafamiliar, atienden a sus vástagos asumiendo la figura del varón, ausente normalmente por que la abandonó tras irse con otra o porque es un desobligado, la crítica la ha encasillado en que se trata del género de novelas románticas. Empero, al efectuar un análisis de varias de sus obras se aprecia que tras un ropaje romántico varias de sus heroínas se identifican con los problemas sociales de la región o del lugar donde ocurre la trama de la respectiva ficción, no son ajenas a las luchas políticas de las que sin darse cuenta forman parte al lado de sus esposos infieles o que sencillamente las tienen de adorno. 5

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Se considera que por su relación diaria con el mundo literario de Guatemala y Honduras especialmente (fue Agregada Cultural de la Embajada de la República de Honduras en Guatemala), amén de los temas culturales que exponía en su columna ?Jueves literarios?, siempre tuvo necesidad de utilizar su pluma para denunciar problemas sociales, de violencia estatal contra la población, e incluso de carácter político como lo fue la imposición de la ley de vialidad en tiempos de Jorge Ubico, la contrarrevolución de 1954 en Guatemala contra el régimen de Jacobo Arbenz Guzmán, el expolio de la compañía frutera en Honduras durante la década de los años veinte del siglo XX, y la campaña de contrainsurgencia militar y policial en Guatemala en la década de los sesenta. Para fines del presente Ensayo, se denominan novelas emblemáticas de Argentina Díaz Lozano aquellas que tras su título de fingido color rosa, esconden el tratamiento de un problema social o político, siendo estas la siguientes: 49 días en la vida de una mujer (1956), Y tenemos que vivir… (1960), Aquel año rojo (1973) y Eran las doce… y de noche. Un amor y una época (1976). Como muestran las imágenes colocadas en las portadas de las cuatro novelas emblemáticas en cuanto al tratamiento de problemas sociales y políticos, por su apariencia dan la impresión que adornan el título de una novela intrascendente, toda vez que incluso este no indica tener relación con una situación real. Si el amable lector observa dichas imágenes, colocadas en la portada del presente Ensayo, y no sabe nada de su contenido, podrá preguntarse: qué piensa la dama que adorna la cubierta de la novela 49 días en la vida de una mujer (1956), pues incluso en lontananza se aprecia que alguien camina en un valle hacia… Las respuestas podrían ser variadas, pero puede anticiparse que el futuro principiará inmediatamente al 3 de julio de 1954, después de 49 días de presiones, bombardeos y entrada ?triunfal? del ejército mercenario de la liberación –la novela se desarrolla entre el 16 de mayo y 3 de julio de 1954–, armado y financiado por la CIA y el Departamento de Estado norteamericano, que dio fin al gobierno del ?Soldado del pueblo?, Jacobo Arbenz Guzmán, colocando en su lugar al monigote de Carlos Castillo Armas. Igual situación puede plantearse en cuanto a la imagen de la cubierta de la novela Y tenemos que vivir… (1960), en la cual aparece un muchacho mal vestido que lee un libro. No se trata en este caso de una novela romántica ni de automotivación, sino más bien el relato de un hombre que recuerda su niñez a partir de 1920 y de cómo era la vida en tiempos de Ubico –de 1936 a 1944–, donde imperaba la dictadura de este y sus esbirros militares, policiales y políticos, el que para construir la obra pública de que tanto se le reconoce hoy en día, no vaciló en decretar una ley de vialidad y otra de vagancia, para obligar a los campesinos a prestar su fuerza de trabajo gratuita durante 150 días al año para construir edificios públicos y carreteras. Y si alguien se oponía, era llevado a prisión sin juicio previo y en el mejor de los casos era preferible que le aplicaran la ley fuga y no ser flagelado diariamente o terminar sus días en el infierno penitenciario. El lugar específico 6

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donde principia la trama de la novela es el municipio de San Juan Sacatepéquez y la aldea Montúfar, donde la comandancia militar en 1936 era dirigida por un ?gordo, esbirro servil de aquella dictadura, de la cual yo había vivido hasta entonces tan ignorante? (el muchacho que adorna la portada) y que cuenta su historia encontrándose en Europa en 1957. Como situación curiosa, el segundo de a bordo de dicho comandante lo era el en ese entonces recién graduado (en diciembre de 1935) de la Escuela Politécnica, Arbenz Guzmán. No obstante, la autora no menciona a este último, solo al gordo comandante. Y si de denunciar los métodos que utilizaba la empresa bananera ubicada en Honduras se trata, nada que mejor que leer la novela Aquel año rojo (1973), donde Díaz Lozano narra un pequeño ejemplo de la serie de desmanes cometidos por la Cuyamel en dicho país entre 1927 y 1928. Obsérvese que en la cubierta de la novela se aprecia que un hombre a caballo dispara sobre un grupo de personas. Se trata del ?venadeado? que por orden de la compañía frutera se realizó en contra del hijo de un terrateniente de la región, que se negaba a venderle tres caballerías de tierra a la empresa. Esto es, lo de rojo tiene que ver con el hecho de que la sangre es la que teñía los caminos e historia de la empresa norteamericana, amén de que los días sábados cuando los trabajadores recibían el pago semanal por su trabajo en la frutera, consumían buena parte de este en licor y al estar borrachos sucedían las normales riñas que devenían en que cada fin de semana había por lo menos un muerto a balazos o a machetazos. Y como a veces los puntos suspensivos dan vuelo a la imaginación de lectores morbosos, más de alguno interpretó que el título de la novela Eran las doce… y de noche. Un amor y una época (1976) le sugería que después de la medianoche venía más de algún amorío con resultados lúbricos. Claro que fue una interpretación antojadiza, producto de la falta de conocimiento de la ficción planteada por Díaz Lozano, donde lo que menos expone son amores nocturnos sino la situación política de un país donde su presidente –general y abogado– prácticamente no puede controlar la represión que ejerce el ministro de la defensa y el director de la policía. Todos los días se reportan muertos y desaparecidos, los líderes estudiantiles de la universidad son capturados y los grupos guerrilleros perseguidos y masacrados en la ciudad y en el campo. Con lujo de detalles, en Eran las doce… y de noche la autora refiere los métodos de tortura a que son sometidos los capturados para sacarles la verdad y que denuncien a sus compañeros, aunque de todos modos son asesinados extrajudicialmente. Mediante un juego de piezas de ajedrez, el ministro de la defensa y su secuaz el de la policía ordenan el asesinato del presidente, para así tomar el poder, el cual ocurre precisamente a las doce de la noche. La autora no lo menciona pero por la descripción que realiza del mismo, el magnicidio se parece al de Carlos Castillo Armas: un soldado hace fuego sobre el cuerpo del presidente, el que iba acompañado de su esposa dentro de la casa presidencial, no había nadie que evitara su muerte y las excusas de dónde se encontraba cada uno de los encargados de su seguridad son tan similares a las que dieron los responsables de la guardia personal de Castillo Armas. 7

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Esto es, por lo menos las cuatro novelas que en el presente Ensayo se les denomina como emblemáticas de Díaz Lozano, en cuanto a que no tienen nada de color rosa, excepto por su título e imagen de portada, pueden servir para desmitificar la clasificación de la misma como creadora de novelas al estilo de Corín Tellado. Quizá el ?problema? resida en que para desarrollar la trama de que se ocupa cada novela, la autora utilizó en demasía la figura de la mujer afligida, pobre o rica, que debe soportar la infidelidad del esposo, que lucha en un ambiente machista para proteger a su familia en su calidad de madre soltera o viuda en el mejor de los casos, que calla el que su consorte tenga otra más joven y bonita que ella. 8

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2 I. 1 2 3 4 5 La política en las novelas de Argentina Díaz Lozano 1 ?¡Toda una mujer!, pedante, absorbente, megalómana, audaz hasta el límite, para muchos, especialmente para muchas… Es el prototipo claro de quien sabe, y aprendió su dura lección desde niña: todo se puede permitir, menos fracasar.? Amílcar Echeverría ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS Argentina Díaz Lozano vino al mundo en Santa Rosa de Copán, Honduras, el 5 de diciembre de 1912 y murió el 13 de agosto de 1999 en Tegucigalpa, capital de dicho país. Hija del Sr. Manuel Bueso Pineda, quien fuera diputado a la Asamblea Nacional de Honduras (Don ?Melo?, nació también en Santa Rosa de Copán en 1893), 3 y de la Sra. Trinidad Mejía Perdomo, maestra de escuela primaria. Por ello el nombre de pila de Argentina Díaz Lozano es Argentina Bueso Mejía. En realidad la pareja nunca se casó y puede deducirse que doña Trinidad fue madre soltera en virtud que don Manuel contrajo matrimonio cuatro años más tarde con otra dama. 4 Sus estudios de educación primaria los realizó en el colegio María Auxiliadora de Tegucigalpa, Honduras; entre 1925 a 1928 5 recibió el equivalente al nivel de educación secundaria en el ?Holly Name Academy?, en Tampa, Florida (Estados Unidos). Casó por primera vez en 1929, a la edad de 17 años, con Porfirio Díaz Lozano, Perito Mercantil, con quien procreó cuatro hijos: Walter, Tatiana, Mimí y Rubenia (éstas dos últimas también se convertirían en escritoras, aunque no tan prolíficas como Argentina, en El presente documento constituye la recopilación de extractos de un ensayo (en preparación) que tiene el siguiente título tentativo: ARGENTINA DÍAZ LOZANO -BIOGRAFÍA Y RESEÑA DE ALGUNAS DE SUS OBRAS. Echeverría, Amílcar; Argentina Díaz Lozano –Estudio Biográfico Literario–. Guatemala : Editorial Landívar, 1982. Página 82. Ávila, Myron Alberto; De aparente color rosa. Discurso sentimental en las novelas de Argentina Díaz Lozano. Tegucigalpa, Honduras : Editorial Guaymuras, 2010. Página 17. NOTA: Aunque se trata de la primera edición en forma de libro, originalmente la obra constituyó la tesis de graduación para obtener el título de Ph. D. in Spanish en la Universidad de California, Irvine, Estados Unidos. En algunas referencias aparece como impresa por Georgia College & State University, 2008, seguramente porque en ésta última se desempeña como profesor. González, José; Argentina Díaz Lozano: Rectificación histórica. Honduras, 28 de febrero de 2013, http://josegonzalezparedes.blogspot.com/2013/02/argentina-diaz-lozano-rectificacion.html. Ávila, Myron Alberto; De aparente color rosa. Op. Cit., página 69. 9

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6 7 8 9 10 11 12 tanto que el varón se graduó de médico). 6 Su novela Mayapán (1950) incluye el siguiente ofrecimiento: ?Dedico este libro al caballero Porfirio Díaz Lozano; mi mejor crítico.? 7 A semejanza de lo que empezaba a ocurrir en Guatemala contra el gobierno despótico de Jorge Ubico Castañeda (1878-1946), 8 el 29 de mayo de 1944, junto con Emma viuda de Bonilla, Visitación Padilla y Carlota de Valladares, participa en Honduras en una manifestación pública, a la cual se unieron cientos de mujeres, para demostrar al régimen dictatorial del general Tiburcio Carías Andino que su presencia en el poder no era grata, además de pedir ?libertad para los presos políticos?, leyenda escrita en una manta que portaban. 9 Dicha manifestación sería reseñada por la revista ?Time?, señalando que Díaz Lozano iba a la cabeza de la mano de doña Emma, viuda del expresidente hondureño Policarpo Bonilla. 10 En forma autobiográfica Díaz Lozano aludirá a Tiburcio Carías en su novela Peregrinaje (1944), al relatar hechos ocurridos en la revolución de 1924 cuando éste participó como jefe de la facción conservadora, Partido Nacional: ?Desde entonces, el sombrío jefe de aquella revolución, me hizo sufrir. No me imaginaba que muchos años después sería causa de mis mayores amarguras y angustias.? 11 Escapando de las persecuciones contra intelectuales opositores del régimen de Carías en Honduras, Argentina Díaz Lozano huye hacia El Salvador, junto con su esposo Porfirio Díaz Lozano –quien ya había estado prisionero dos veces durante dos años por su oposición al régimen– 12, su hijo Walter y sus dos primeras hijas, Mimí y Ruby; la tercera hija, Trinidad, nacería en Guatemala. Sin embargo, la situación política en El Salvador también tomó un giro violento, debiendo escapar nuevamente hacia Guatemala cuando recién había ocurrido la Revolución de Lo extraño con Mimí es que según los reportes bibliográficos acerca de su propia obra literaria, la describen como nacida en 1928, un año antes del casamiento de su madre. Empero, no es de extrañar los errores de las editoriales al consignar años de nacimiento, caso que efectivamente se trate de un yerro. Díaz Lozano, Argentina; Mayapán. Guatemala : Colección Contemporáneos No. 16. Editorial del Ministerio de Educación Pública, 1950. Página 1. Respecto a éste, véase del autor del presente trabajo el ensayo: Jorge Ubico redivivo. Publicado el 21 Septiembre 2010 en: The Blackbox, La Bitacora Economica y Politica de Guatemala. Edición digital en http://ca-bi.com/blackbox/?p=4221 Villars, Rina; Para la casa más que para el mundo: Sufragismo y Feminismo en la Historia de Honduras. Honduras : Editorial Guaymuras, 2001. Página 310. Echeverría, Amílcar; Argentina Díaz Lozano –Estudio Biográfico Literario–. Op. Cit., páginas 19 a 20. Díaz Lozano, Argentina; Peregrinaje. Guatemala : Séptima edición. Editorial ?José de Pineda Ibarra?, Ministerio de Educación, 1981. Página 223. Echeverría, Amílcar; Argentina Díaz Lozano –Estudio Biográfico Literario–. Op. Cit., página 19. 10

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13 Octubre de 1944 que dio por tierra con el oprobioso gobierno dictatorial de Jorge Ubico. Y en Guatemala es que la pareja decidió fincar su destino a partir de dicho año Ya en Guatemala, concluye y publica su novela Peregrinaje (1944), acreedora de un premio internacional y traducida al inglés con el título Enriqueta and I. Aproximadamente durante el período 1945-1955 laboró como bibliotecóloga y traductora de obras del inglés al español, en el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, de la Universidad de San Carlos de Guatemala. El 10 de abril de 1947 Díaz Lozano fue una de las dos mujeres que firmaron el Acta de Fundación de la Asociación de Periodistas de Guatemala –APG–. El 28 de febrero de 1950, en ocasión de haberse inaugurado cinco días antes las instalaciones de la Ciudad Olímpica de Guatemala, construidas por el gobierno de Juan José Arévalo Bermejo para dar cabida a las delegaciones que participarían en los VI Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, en la página 3 del diario El Imparcial la escritora publica el poema alegórico ?Ciudad Olímpica?. Los juegos se realizaron durante el período comprendido del 25 de febrero al 12 de marzo de dicho año. En ese mismo año publica Mayapán (1950), novela con escenario histórico, que narra el mestizaje entre un soldado español con una india de Mayapán, ubicada en Yucatán, México, en los albores de la conquista española de Mesoamérica. Pero el éxito literario y profesional no siempre representa la paz en el seno familiar, a pesar que la pareja procrea a su cuarta y última hija, Tatiana. Aproximadamente en 1951 Díaz Lozano se divorcia de su esposo Porfirio de iguales apellidos. Recuérdese que la pareja llega a Guatemala a finales de 1944, pero como indica Amílcar Echeverría con mucha imaginación, posiblemente las vicisitudes políticas que ambos sufrieron dieron lugar a que don Porfirio sufriera fuerte mella en sus sensibles sentimientos por alejarse del terruño hondureño: ?Quizás con tanto vaivén e inseguridad, sufrieron ellos desajustes emocionales, dificultades de adaptación… quién sabe, pero después de unos siete años de permanencia en Guatemala, se divorciaron.? 13 Se estima que entre 1952 y 1954 Argentina Díaz Lozano se casó con el diplomático guatemalteco Darío Morales García, a quien acompañó durante el período 1956-1960 cuando éste se desempeñó como Cónsul de Guatemala en Amberes, Bélgica. Echeverría, Amílcar; Argentina Díaz Lozano –Estudio Biográfico Literario–. Op. Cit., página 20. 11

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14 En el caso del Anuario diplomático-consular 1962-63 (1962) escrito por la pareja, interesante resulta observar que ella firma como Argentina de Morales García, anotando entre paréntesis ?(Argentina Díaz Lozano)?, en un claro intento de evitar confundir a los lectores quienes ya estaban acostumbrados a su nombre como escritora, y podrían no enterarse que se trataba de la misma persona en caso hubiese refrendado el Anuario únicamente como Argentina de Morales García, donde a la vez se aprecia el respeto que siente por su segundo esposo, de quien toma los dos apellidos y no únicamente el primero como se estila en Guatemala y muchos países, al igual que lo hizo con los del primer esposo, Porfirio Díaz Lozano, pues de él son ambos. ¡Cosas de escritores! De su producción literaria, es el único libro donde aparece firmando con el apellido de casada con Darío. El cálculo respecto al posible período en que Argentina Díaz Lozano se unió en matrimonio con Darío Morales García, entre 1950 y 1954, cobra visos de confirmarse por la referencia que proporciona la propia autora en su libro de viajes Sandalias sobre Europa (1964), al explicar que salió de Guatemala en un día de mayo de 1956, junto con su esposo Darío y su pequeña hija Tatiana Trinidad, de escasos nueve años de edad, 14 cuyo segundo nombre es el de su abuela Trinidad Mejía, madre de Argentina. Esto es, Tatiana nació en 1947 y siendo hija de Porfirio Díaz Lozano es indicativo que para dicho año el primer matrimonio todavía convivía. Por esta razón es que el autor de estas líneas se atreve a afirmar que la novela 49 días en la vida de una mujer (1956) es autobiográfica, en virtud que trata acerca de una mujer en el otoño de su vida, que decide rehacerla pero por temor a qué dirán los suyos, decide esperar para contar ?su verdad?, lo cual hará después que terminen los sucesos que dieron al traste con el gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán en junio de 1954. Después de la caída del régimen de Jacobo Arbenz Guzmán en 1954, financiada por el Departamento de Estado norteamericano, llega al poder Carlos Castillo Armas quien fue ?seleccionado? por dicho Departamento conjuntamente con la CIA, pues el originalmente propuesto se encontraba padeciendo una enfermedad terminal. Escenas de las últimas semanas de dicho régimen son narradas por Díaz Lozano en su novela 49 días en la vida de una mujer (1956), la que fiel al estilo de las novelas rosa de aquel entonces, describe más que el amor otoñal de una pareja, cómo ésta logra encontrarse entre el fragor de la lucha de un gobierno pequeño acusado de comunista, contra el coloso del norte representado por sus ?rebeldes? al mando de Castillo Armas. En mayo de 1956, Díaz Lozano parte a la ciudad de Amberes, Bélgica, no sólo para acompañar a su esposo Darío quien ocupará el cargo de Cónsul en dicha ciudad, sino para ampliar conocimientos. Díaz Lozano, Argentina; Sandalias sobre Europa. Guatemala : Asociación de Autores y Amigos del Libro Nacional, 1964. Página 23. 12

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15 16 Y como eso de abrir, mantener o cerrar una representación diplomática es producto de decisiones políticas del más alto nivel de gobierno, debe recordarse que para el antecesor de Castillo Armas, el coronel de la primavera y soldado del pueblo Jacobo Arbenz Guzmán, el ubicar una embajada o consulado en Bélgica no era algo que le quitara el sueño. Y quizá porque su padre nació en Suiza, en carta que el 23 de febrero de 1951 le dirigiera al embajador guatemalteco en Francia, Enrique Muñoz Meany, a escasas tres semanas antes de tomar posesión como presidente constitucional, le comenta: ?Estamos considerando la posibilidad de establecer desde el próximo período fiscal una representación diplomática ante el gobierno de ese País [Suiza] y suprimir alguna otra que, como por ejemplo la de Bélgica, aporta tan pocos beneficios prácticos a Guatemala. Pero al mismo tiempo, quisiéramos sondear la posibilidad de que el gobierno Suizo por su parte pudiera establecer en Guatemala un agregado comercial bien informado. Nuestro representante y el de ellos serían los principales enlaces para tratar muchas cuestiones comerciales que estamos contemplando para el futuro.? 15 Residiendo en Amberes, Díaz Lozano y su esposo fueron miembros de la Asociación Belgo-Ibero-Americana, en la que él fue declarado Consejero permanente. Ambos impartieron pláticas y conferencias en dicha Asociación, generalmente sobre tópicos literarios y de la historia centroamericana. Al respecto, ella rememora que estando próximos a salir de la ciudad, pues Darío concluía su misión consular en septiembre de 1960: ?Mi última plática en Amberes, un mes antes de dejarla, fue sobre literatura Centroamericana, tan desconocida en Europa. Terminé esa plática con un poema mío dedicado a la ciudad de Amberes. Se quedó tan conmovido mi auditorio que vi lágrimas en muchos ojos, y el poema fue reproducido en diarios Flamencos y franceses en los que yo colaboraba. Ocupó también un lugar en página de honor en el programa del gran evento cultural para las asociaciones Hispánicas de Bélgica y Holanda, llamado Congreso de Asociaciones Hispánicas; ese año de 1960 celebrado en Amberes.? 16 En agosto de 1960 regresa a Guatemala, al concluir la misión diplomática de su esposo en Amberes, o «Antwerpen» en flamenco. Acostumbrada ya al ambiente diplomático, en coautoría con su esposo Darío escriben el Anuario diplomático-consular 1962-63, publicado en Guatemala por Unión Tipográfica en 1962. A diferencia de sus anteriores y posteriores novelas, las Palabras Preliminares están García Ferreira, Roberto; Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Arbenz. Guatemala : FLACSO, 2013. Páginas 41 a 42. Díaz Lozano, Argentina; Sandalias sobre Europa. Op. Cit., páginas 39 a 40. 13

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suscritas por Argentina de Morales García (aunque entre paréntesis anota Argentina Díaz Lozano) y Darío Morales García, en calidad de Editores. El año 1964 parece que fue pletórico de actividades para Díaz Lozano. Se desempeña como Agregada Cultural de la Embajada de la República de Honduras en Guatemala, razón por la cual ya pertenece al Cuerpo Diplomático acreditado en Guatemala. En dicho año publica en Guatemala su libro de crónicas Sandalias sobre Europa (1964), y en Bruselas, Bélgica, su novela Mansión en la bruma, la cual principiara a redactar en el mes de diciembre de 1963 en Guatemala, y concluye en junio de 1964 en Bruselas. Otra publicación efectuada en dicho año es Historia de Centroamérica (1964). Especial para estudiantes de enseñanza media (secundaria). Impresa en Guatemala por ?Cultural Centroamericana, S.A.?. Continuó sus actividades literarias, logrando publicar Fuego en la ciudad (1966), otra novela de escenario histórico, ambientada en la Nicaragua de 1856 cuando William Walker toma la ciudad de Granada y la quema previo a salir huyendo de la misma al ser vencido por el ejército aliado centroamericano. En 1968 se le concedió en Honduras el Premio Nacional de Literatura ?Ramón Rosa?, país en donde también fue miembro de la Academia Hondureña de la Lengua. En 1967 inicia su relación de amistad con el Vicepresidente de la República de Guatemala, Clemente Marroquín Rojas, personaje a quien conocía por la lectura de las columnas, editoriales y artículos que éste publicaba casi diariamente en su periódico ?La Hora?. No obstante que varias de las opiniones de éste le disgustaban, no por ello dejaba de leer el periódico del mismo, que constituía un referente en cualquier discusión de salón. Sin embargo, al tratarlo y grabar las entrevistas que le hiciera durante más de seis meses entre 1967 y principios de 1968, su pensamiento cambia y logra entender un poco más al hombre, y no solamente al político y periodista satírico y polémico. A resultas de tal relación, entrevistas semanales y conversaciones privadas con el político o más bien con el hombre, en agosto de 1968 publica en México, Aquí viene un hombre : biografía de Clemente Marroquín Rojas ; político, periodista y escritor de Guatemala (1968). Sin embargo, tal parece que Díaz Lozano hubiese vivido en un país de cangrejos, donde quienes no logran triunfar o ya lo han hecho no les parece que otros alcancen un nuevo peldaño en su carrera. No se sabe el motivo y ella nunca quiso divulgarlo pero su columna semanal ?Jueves Literarios? que publicaba en el periódico ?Prensa Libre? deja de ser leída en éste y aproximadamente en abril de 1968 se traslada al diario ?La Hora?. Pudo parecer, al común de los lectores, que sencillamente la autora se cambió de medio de comunicación impresa para continuar divulgando sus comentarios acerca de ?Los autores y sus obras? en dicha columna. 14

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17 Aproximadamente en 1970, funda la Revista Istmeña; en ésta y utilizando el seudónimo Suki Yoto, publica por entregas en 1971 la versión original de la novela Su hora, misma que al ser editada en forma de libro le fue cambiado el nombre por el de Caoba y orquídeas (1986), 17 siendo éste con el que se designa en todas las referencias a la producción literaria de la autora, incluido el presente Ensayo. Llega el año 1973 y Díaz Lozano no cesa en su actividad literaria, publicando Aquel año rojo (1973), novela con mini escenario histórico en Honduras de 1927, país al que no designa por su nombre pero por las referencias que brinda no puede tratarse de otro. El 20 de junio de 1973 fue propuesta como candidata para el Premio Nobel de Literatura por un grupo de 36 escritores guatemaltecos y más de 100 hondureños y de otros países. Entre los ponentes estaba el expresidente de Guatemala Juan José Arévalo, quien escribió a los miembros de la Academia Sueca apoyándola. Al año siguiente la Academia Sueca aceptó la candidatura, según reportó el diario madrileño ABC en su edición matutina del 4 septiembre de 1974 –página 39–. En noviembre de 1974 la Academia anunció que el premio fue concedido a los escritores suecos Eyvind Johnson y Harry Martinson. Durante 1974 y 1975 mantiene vigente su columna ?Jueves Literarios? en el diario ?La Hora?, así como sus relaciones con personas del ambiente intelectual de su país de origen, Honduras. Al mismo tiempo, se preocupa por dar a conocer diversos problemas sociales del área centroamericana. Llega el año de 1976 y en la madrugada del 4 de febrero ocurre el terremoto que asoló Guatemala, con cauda de más de 23,000 muertos, medio millón de damnificados, más de cien mil viviendas destruidas, amén de la infraestructura social básica. Como escritora opina sobre la situación en su columna semanal y prosigue su labor en el campo de la ficción, publicando Eran las doce… y de noche (1976), otra novela rosa pero de un significado especial: sin dar al lector nombres ni referencias geográficas, es fácil advertir que se ?inspira? en el asesinato de Carlos Castillo Armas en 1957, cuando describe la forma en que matan al personaje principal de la novela, precisamente el presidente de un país centroamericano. De hecho, la autora era admiradora de éste, toda vez que su segundo esposo Darío sirvió a sus órdenes como su representante en Amberes, Bélgica, entre 1956 y 1957, habiendo continuado en el cargo hasta 1960. En ese mismo año investiga y publica Walt Whitman /Primer poeta auténticamente americano (1976). Es una breve biografía acerca del poeta, editada en Guatemala por el Servicio Informativo y Cultural de los Estados Unidos, dependencia norteamericana que la contrató para el efecto. Amílcar Echeverría señala que fue publicada por el Instituto Araya Solano, Seidy; Historia y ficción educativa en la narrativa de las mujeres. Estudio de un caso centroamericano: la novelística de Argentina Díaz Lozano. Heredia, Costa Rica : EUNA, 2004. Páginas 17 y 127. 15

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18 18 19 20 Guatemalteco Americano –IGA–, pero en la versión impresa que se tuvo a la vista no aparece dicha referencia. De ella fue la iniciativa para erigir la Plaza República de Honduras, propuesta a la Junta Directiva de la Asociación de Damas Hondureñas el 25 de marzo de 1980. La Municipalidad de Guatemala acogió dicha idea y el 10 de julio de tal año inauguró la Plaza que incluye un monumento con motivo del bicentenario de nacimiento del Prócer de la Independencia, José Cecilio del Valle. 19 Creó su propia columna de opinión cultural, denominada ?Jueves Literario. Los autores y sus obras?, que mantuvo vigente durante más de 25 años; la publicaba generalmente en tal día, originalmente en el periódico guatemalteco Prensa Libre y posteriormente –a partir de 1968– en el diario La Hora. Así también, en El Imparcial y en Diario de Centroamérica escribía las columnas ?Para ellas? y ?Con vosotros?; en éste último periódico también publicó cuentos y poemas para el ?Suplemento de arte y literatura?. La columna ?Para ellas? la publicó a partir del 27 de noviembre de 1945 en El Imparcial, la cual aparecía en las páginas sociales de dicho diario vespertino. Además de su peculiar estilo para exponer sus puntos de vista por medio de sus columnas periodísticas, continuó desarrollando diversas actividades en el campo de las letras, habiendo publicado Ciudad Errante (1983), novela ambientada en Guatemala y que narra las tres traslaciones que tuvo la capital del país durante un período de más de dos siglos, en el que siempre está presente el mismo personaje, el llamado por ella hombre sin edad. Y si de heroínas se trata, años después Díaz Lozano publicará Ha llegado una mujer (1991), especie de ?doña Bárbara?, aunque sin las dotes y fuerte carácter de ésta, en la novela de Rómulo Gallegos. Según los investigadores Francisco Albizúrez Palma y Catalina Barrios y Barrios, dejó inéditas tres novelas: Allá en Sololá, Río turbulento, y El Dolor de Ser Hombre. 20 Para Amílcar Echeverría ella fue: ?¡Toda una mujer!, pedante, absorbente, megalómana, audaz hasta el límite, para muchos, especialmente para muchas… Es el prototipo claro de quien sabe, y aprendió su dura lección desde niña: todo se puede permitir, menos fracasar. Por eso Echeverría, Amílcar; Argentina Díaz Lozano –Estudio Biográfico Literario–. Op. Cit., página 23. Municipalidad de Guatemala; Plaza Honduras, Monumento a José Cecilio del Valle. http://cultura.muniguate.com/index.php?option=com_content&view=article&id=357:plazahonduras&catid=5 3:phonduras. Albizúrez Palma, Francisco y Barrios y Barrios, Catalina; Historia de la Literatura Guatemalteca. Guatemala : Tomo 3. Talleres de la Editorial Universitaria, Colección ?Historia Nuestra?, Volumen No. 4. Universidad de San Carlos de Guatemala, 1987. Página 285. 16

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21 22 23 24 25 26 no quiere, no permite, que fracase su país, su Centro América, su Hispanoamérica, su Mundo. Tampoco podría aceptar, entonces, que fracase la MUJER.? 21 Si las características personales que expone Echeverría realmente la describen, cobra sentido lo que en forma autobiográfica dijo ella de sí misma en el cuento ?Sister Caroline?, a través del cual presenta a una jovencita de 15 años, de quien no brinda el nombre, en un convento ubicado en Florida, en donde la monja Sister Caroline le recomendaba que dominara su carácter, pues era muy impulsiva. 22 El 13 de agosto de 1999 fallece la escritora a los 87 años de edad, radicada nuevamente en Tegucigalpa, Honduras, aunque según Myron Alberto Ávila residía en Bélgica al momento de ocurrir el desenlace fatal, 23 lo cual obviamente es un error de ubicación. Quién sabe si para ella doblaron las campanas de Amberes, Bélgica, como lo deseó y solicitó en 1964: ?¡Campanas amberenses! ¡Dulcísimas y evocadoras campanas! Yo no podré olvidaros nunca y os ruego que repiquéis en la hora de mi final corpóreo, para que escuchándoos mi espíritu remonte al cielo!? 24 Prácticamente –quizá por intuición femenina– regresó a la capital de su país, Tegucigalpa (Honduras) en febrero de 1999, solamente para entregar su alma al creador. Tenía apenas seis meses de estar ahí, quizá con la idea de reposar en forma definitiva en el lugar donde había nacido el 5 de diciembre de 1912, en su natal Santa Rosa de Copán, cuando le sobrevino la muerte en agosto. En Guatemala la noticia de su muerte pasó casi desapercibida, algo extraño para quien había dado mucho a su patria de adopción desde 1944 cuando salió exiliada de Honduras, huyendo con su familia y primer esposo de la represión del dictador Tiburcio Carías Andino. Dos días después del fallecimiento, su familia publicó la respectiva esquela. 25 Así también, el periódico ?La Hora? publicó su propio pésame. 26 Razones para que los medios de comunicación no le dedicaran un espacio especial para reseñar su vida y obra podrían haber varias. Quizá el ninguneo clásico en los círculos ?académicos?, así como el también ?normal? olvido oficial por mujeres y hombres de bien, Echeverría, Amílcar; Argentina Díaz Lozano –Estudio Biográfico Literario–. Op. Cit., página 82. Díaz Lozano, Argentina; Topacios. Guatemala : Segunda edición. Unión Tipográfica, s.f. Página 56. Ávila, Myron Alberto; De aparente color rosa. Op. Cit., página 17. Díaz Lozano, Argentina; Sandalias sobre Europa. Op. Cit., página 23. Prensa Libre; Esquela por Argentina Díaz Lozano. Guatemala : Edición del domingo 15 de agosto de 1999. Página 54. La Hora; Esquela por Argentina Díaz Lozano. Guatemala : Edición del lunes 16 de agosto de 1999. Página 30. 17

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fueron los causantes del silencio. Podría pensarse que como en tal mes la situación política en Guatemala estaba candente, contribuyó a que la muerte de Díaz Lozano no fuera noticia de prensa. En efecto, con una campaña presidencial que tristemente daba lugar a que los candidatos en lugar de proponer soluciones y exponer planes de gobierno, salieran a la palestra cual púgiles a darse de golpes, bajos sobre todo, los titulares y notas periodísticas de agosto de 1999 le dieran prioridad a otros temas. 18

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II. 27 28 29 PRODUCCIÓN LITERARIA Según la tesis de graduación en 2008 del guatemalteco Mayron Ávila, editada en forma de libro en octubre de 2010, entre las mujeres escritoras, Argentina Díaz Lozano fue la más prolífica en lo que a producción literaria se refiere, toda vez que: ?En Guatemala –país donde Díaz Lozano publicó la mayor parte de su obra– mi investigación resultó en un total de treinta y cinco títulos de novelas publicados por mujeres entre 1938 (Semilla de mostaza, de Elisa Hall) y 1999 (En la floresta no había flores, de María del Carmen Escobar); de manera que las novelas de Díaz Lozano constituyen una tercera parte de este total nacional en el siglo XX.? 27 Publicó dos libros de cuentos (1930 y 1940); trece novelas (la primera en 1937 y la última en 1991), dejando tres inéditas; ocho libros que contienen ensayos, biografía e historia; y, un no computado número de artículos en periódicos guatemaltecos en su columna ?Jueves literarios?, la cual mantuvo durante más de 25 años. La producción literaria de Argentina Díaz Lozano puede agruparse como sigue: Cuentos ? Perlas de mi Rosario (1930); y, ? Topacios (1940). Novelas ? Luz en la senda (1937); ? Tiempo que vivir (1940) 28 ? Peregrinaje (1944); ? Mayapán (1950); ? 49 días en la vida de una mujer (1956); ? Y tenemos que vivir… (1960); ? Mansión en la bruma (1964); ? Fuego en la ciudad (1966); ? Aquel año rojo (1973); ? Eran las doce… y de noche (1976); ? Ciudad Errante (1983); ? Caoba y orquídeas (1986); 29 Ávila, Myron Alberto; De aparente color rosa. Op. Cit., página 13. Según el investigador Myron Ávila, esta novela es referida por el crítico hondureño José Francisco Martínez en su obra Literatura hondureña y su proceso generacional (Tegucigalpa: Editorial Universitaria, 1987), aunque señala que no la encontró en los catálogos literarios que consultó. Ávila, Myron Alberto; De aparente color rosa. Op. Cit., páginas 82 a 83 y 259. Originalmente llevó el título Su hora (1971) al publicarse por entregas en la Revista Istmeña. Véase Araya Solano, Seidy; Historia y ficción educativa en la narrativa de las mujeres. Op. Cit., páginas 17 y 127. 19

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? ? ? ? 30 31 32 Ha llegado una mujer (1991); Allá en Sololá, inédita; Río turbulento, inédita; y, El Dolor de Ser Hombre, inédita. 30 Ensayos y otros ? Método de mecanografía al tacto (1939). Cuaderno didáctico: edición única. Guatemala : Editorial Talleres del Centro. 31 ? Historia de la moneda en Guatemala, en colaboración con el licenciado J. Daniel Contreras, habiéndole correspondido la parte colonial (1955). ? Anuario diplomático-consular 1962-63. Guatemala : Unión Tipográfica, 1962. Las Palabras Preliminares están suscritas por Argentina de Morales García (Argentina Díaz Lozano) y Darío Morales García, en calidad de Editores.
Partes: 1, 2

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